Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
28.
Discriminación.
Los días habían pasado. Las heridas en su estomago se estaban desvaneciendo poco a poco, ya casi no se notaban. Mascullo por lo bajo. ¿Cómo había permitido que le propinaran semejante daño? Lo habían tomado desprevenido…
La burbuja de enojo en la que se estaba encerrando fue rota al escuchar las risas de unos niños cerca. ¿Desde cuando los niños no le temían al bosque? Si comúnmente eran los primeros en correr despavoridos.
-¡Ya basta chicos! -Rogo una niña al grupo que la acompañaba. -¡Ya déjenlo!
Inuyasha se asomo ligeramente. Había un grupo de tres niños jaloneándole el cabello a otro que estaba tirado en el suelo, aparte de la niña que les rogaba que lo dejaran en paz.
-¡Mira que ojos tan feos! -Se reía uno de ellos. -¡Si hasta pareces un demonio!
-¡Si! ¡Tu color no es normal!
-¡Das asco!
El pequeño comenzó a llorar desconsolado, mas no gritaba: Se estaba haciendo el fuerte.
"Asqueroso hanyou"
"¿Cómo esa mujer pudo dar a luz a tan despreciable ser?"
"Es un horror"
Miles de insultos le vinieron a la mente.
Gruño molesto… ¿Ni siquiera entre niños de la misma especie? Los humanos eran una mierda patética. Bajo del árbol sin ninguna delicadeza causando un estruendo en el suelo. Miro a los chiquillos quienes temblaban por el impacto.
-Bastardos. -Gruño molesto. Ni él sabía porque estaba enojado, por lo general no se enojaba con tanta facilidad… Pero…
Los críos lo miraron con horror.
-¡Youkai! -chillo la niña antes de echarse a correr seguida del resto de niños a la aldea completamente aterrorizados.
Apretó sus puños, viendo como el chico que estaba siendo molestado por sus ojos, lo miro atemorizado antes de levantarse del suelo y salir corriendo también.
Mientras tanto, Sango estaba buscando al medio-demonio para llamarlo a cenar, cuando lo vio bajar de un árbol bruscamente frente a unos niños. Miro perpleja la escena de los chiquillos correr en dirección a la aldea horrorizados y temiendo por sus vidas.
Temió lo peor, pero pronto se calmo al no sentir su energía demoniaca aumentar. ¿Qué había ocurrido? Se acerco lentamente a él, sin querer causar ruido. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, hablo.
-Inuyasha, ¿Qué ocurrió? -Él la miro, como si fuera un niño al que lo habían descubierto en su travesura. -¿Por qué esos niños corrieron despavoridos al verte?
La miro unos segundos hasta responder fríamente.
-Lo estaban molestando por sus ojos. -ella lo miro sorprendida.
Recordaba vagamente que en la aldea había un niño con los ojos casi blancos, bastante raros, razón por la cual algunos niños lo molestaban creyendo o culpándolo de ser un "monstruo"
-¿Te enojaste?... -pregunto ella acercándose un poco más a él.
-Khe… -desvió la mirada. Ella le sonrió antes de sentarse sobre el suave pasto. Lo miro haciéndole un gesto para que se sentara junto a ella. Accedió al pedido con vergüenza. ¿Por qué mierda había actuado así frente a esos críos?
-¿Sabes? Tu y yo… Siento que cada vez nos parecemos muchísimo. -Inuyasha la miro interrogante, sin entender mucho sus palabras. -Cuando yo era una niña adoraba el trabajo de exterminador, incluso le rogué a mi padre para entrenarme. Luego de un tiempo él accedió, pero… Como yo era una mujer los de mi villa lo vieron mal. Decían que la mujer estaba para cuidar la casa, hacer de comer y atender al marido, no le correspondía estar en el campo de batalla contra el enemigo… -Inuyasha la miro fijamente, era cierto… Sango era la primera mujer taijiya que conocía en persona y admitía con orgullo que ella es un buen adversario. -Pronto le cerré la boca a todos ellos cuando cace mi primer ogro… Fue muy gracioso. Después de eso me tuvieron un poco más de respeto, pero aún seguía su estúpido estereotipo…
-¿Discriminado por ser mujer, eh? -murmuro el hombre. -Que idiotas, tu eres lo suficientemente fuerte como para dar buena lucha. -la castaña lo observo sorprendida.
-¿Tu crees?... -Asintió. -Gracias… Es agradable que lo reconozcan.
-Al menos a ti dejaron de molestarte rápido… Yo tarde un poco para cerrarles la boca a esos bastardos… Pero bueno, no tengo de que preocuparme. Ahora esos infelices deben estarse retorciendo en sus tumbas. -Sonrió observando la aldea.
-Esos idiotas no sabían que al pequeño hanyou del que se burlaban, terminaría siendo el hanyou mas fuerte. -Comento, tratando de subirle el animo por medio del ego. Eso siempre funcionaba con él.
-Ni se lo imaginaban. -concluyo mas relajado y con una sonrisa socarrona.
La mujer dejo que el viento golpeara su cara delicadamente, cerro los ojos disfrutando esa brisa.
El viento era delicado, pero agradable, trayendo olores agradables a su sensible nariz… Olores peculiares… Abrió los ojos de golpe, observando a la muchacha a su lado… Sango… Olía diferente…
Continuara…
¡Holiwis moffins!
¡Puta madre march! ¡Llevo MESES sin venir por aquí y me siento mal! Todo por culpa de la escuela, inseguridades de mierda y otra cosas de las cuales no quiero recordar, pero regrese aquí, en donde puedo escribir pendejadas lindas que adoro *kokoro*, tratare de ya no desaparecer tanto tiempo :"c
¡Hasta pronto!
¡ADIÓS!
