CAPITULO 24.
Sara, hablaba con su esposo, sobre el próximo enlace, ya arreglando la mudanza para regresar a Chicago, sabían que no podían solo llegar a Chicago de instalarse, tendrían que llegar a su casa, donde antes vivían y para eso debían organizar todo.
Raymond, hablaría con Albert, sobre el futuro matrimonio de Eliza, el desconocía que entre Ernesto y el, habían tenido problemas. Así que solo hablaría con Albert, hasta que ya estuvieran instalados en Chicago.
La mudanza llegaba con las cosas de los Liganz, ya todo el personal para el servicio había sido contratado, Ernesto les había facilitado eso, Albert, por los problemas de la empresa no se había percatado de que, en la casa de los límites de la mansión, había muchísimo movimiento, ya que el para su comodidad se había instalado en uno de los departamentos donde antes se quedaba, cuando era soltero, aquel cuando la tía quería remodelar la habitación de Candy, el decidió quedarse ahí, para estar cerca de las oficinas y no viajar tanto cuando salía tarde.
Cuando Raymond, solicito hablar con Albert.
-Buenas tardes William.
-Hola Raymond, como estas, todo bien con la familia.
-Sí, William, he venido a informarte, que muy pronto mi hija Eliza, se va a casar y es la razón por la cual, decidimos volver, ya que su prometido radica en esta ciudad, concertamos un buen matrimonio, el pretendiente de Eliza, está muy bien en cuanto a economía se trata, es por eso, que le dimos su mano en matrimonio.
-Me parece bien, tu dime cuando anunciamos el compromiso, estaré encantado de dar mi aprobación, solo que en estos momentos tanto mi tía como Candy, están en Escocia, necesitare viajar en los próximos dos meses a Escocia y pienso quedarme una larga temporada, hasta que mi hijo este un poco más grande y podamos regresar a América.
-Bueno, William, la verdad que el prometido de Eliza, se quiere casar con ella de inmediato de hecho, el próximo, mes Sara, ya tiene previsto viajar hasta Nueva York, para solicitar el vestido de Novia, ya ella, desde hace mucho, había mandado hacer la ropa de Eliza, para su luna de Miel, esperando que de un momento a otro podrían casarla, pero el tiempo paso y nadie se atrevía a pedirla, ya que era demasiado arrogante y altanera para algunos caballeros.
Pero a verse que ya se estaba haciendo mayor, nadie pedía su mano en matrimonio, no le importaba, quien fuera su esposo, lo que importaba es que se iba a casar y lo haría con un buen prospecto, que le daría la vida a la que estaba acostumbrada.
-Bien Raymond, dime quien es el futuro esposo de tu hija, digo para platicar con él, de cómo deberá ser una vez que entre al patriarcado.
-Bueno William, ahí está el detalle, no sé si él, quiera estar dentro de un patriarcado, mi situación económica no es la mejor y el futuro esposo, de mi hija, desea apoyarme, así que aún no se, si Eliza, aun estará en el patriarcado.
-Bueno eso, no me lo esperaba, pero es tu decisión, digo nuestra familia, siempre ha sido muy tradicional, pero tampoco los voy a obligar, debe ser que su prometido, no conoce nuestras tradiciones.
-Bueno, si algo hay de eso, lo único que pidió es que, quiere casarse de inmediato y si es posible que sea algo muy íntimo.
-Pero dime quien es, a lo mejor lo conozco, pueda yo persuadirlo, no me gustaría que mi sobrina este desprotegida.
-EL es Ernesto Wilson.
Albert, al escuchar su nombre casi, le da algo de la impresión. _ como dijiste.
-Ernesto Wilson, es el prometido de Eliza.
-No, Raymond, no puedo avalar esa unión, con cualquiera menos con él.
-William, no se cual sea tu problema, pero a verdad es que yo no le veo nada de malo, mi hija ya no es una jovencita, como para poder concertar un buen matrimonio, esto es mucha suerte que Ernesto la haya pedido en matrimonio, la verdad es que si estas o no de acuerdo, ya está decidido, ella se casara con él.
-No, puedes hacer eso, tú no sabes quién es el, es un mafioso, si las empresas están así, es por culpa de él, que todo está de cabeza, entiende, el solo quiere destruir todo lo que hemos logrado.
-No, es por su culpa, es por tu culpa, que dejaste todo por mucho tiempo, si me hubieras dejado, que lleváramos las riendas las cosas no estarían tan mal, podríamos asociarnos con el prometido de Eliza y salir del atolladero.
-Eso, jamás eso sería como sacar al león, de su jaula e invitarlo a una mesa con carne servida, es un no definitivo, lo único que si se, es que no voy a dar mi autorización, para que tu hija se case con ese hombre.
-Bien, pues nosotros ya dimos la autorización y Eliza, se casará estés de acuerdo o no.
-Raymond, te debes a un clan.
-Eso era antes, tu nunca te preocupaste por nosotros, solo decidiste exiliarnos, porque a tu recogida le molestaba nuestra presencia, no es así, cuando fue por nosotros que salió de ese orfanato.
-No vuelvas a dirigirte a mi esposa de esa manera, no te lo voy a permitir.
-Está bien, solo vine a informarte y también que me retirare del patriarcado.
-Como desees, lo único que diré que sé, que te vas arrepentir de esto.
-No, creo que tanto Sara, como yo, tenemos expectativas, en las empresas de Ernesto, a Niel le dará una presidencia y yo llevare algunas finanzas, cosa que aquí, tú me negaste.
-Como no te las voy a negar si Niel, no termino ni una sola carrera de lo que se suponía estudiaría, todo el tiempo se le fue en perder el tiempo, digo, por otro lado, la empresa que te deje está a punto de irse a la quiebra, que esperabas que te dejara estaría poniendo en riesgo el patrimonio de todo el clan.
-Sí, pero el de tu esposa y tu hijo, ese está intacto no es así, digo porque la naviera de tu esposa, está creciendo muchísimo, no es verdad
-Sabes Raymond, sobre eso, es porque fíjate que Candy, supo encontrar el candidato ideal para asociarse y la razón, por la cual su empresa está muy bien posicionada, ella hizo lo que, ni tú, ni tu hijo pudo hacer.
-Me voy, te mandare los papeles para la disolución de nuestros bienes del patriarcado, así como de las propiedades.
Albert, solo se quedó viendo como Raymond Linganz, salía de su oficina, muy decidido a dejar el patriarcado.
Al momento entro George, vio a Albert, muy furioso, ¿Qué paso?, vi salir a Raymond, casi aventando la puerta.
-Está decidido a Casar a Eliza, con Ernesto Wilson y para eso está decidido hasta dejar el patriarcado.
-Bueno, la verdad el hecho es que el patrimonio de ellos no es de mucha ayuda, la verdad que te están haciendo un favor.
-Sí, eso yo lo sé, la cuestión es, que donde quiera que vayan los Liganz, siempre los relacionan con los Andlay, una vez que ellos se casen, los invitaran a las mismas fiestas, a los mismos bailes, inclusive puede que nos podremos ver involucrados con sus negocios turbios.
-Bueno eso, si tienes razón, los Liganz, siempre han sido reconocidos por pertenecer a tu familia.
-Sin contar que Eliza, la verdad no sé si este de acuerdo con casarse con ese monstro, Ernesto está buscando acercarse con muy malas intenciones, como localizo a Eliza, como pudo planear casarse con ella, pero ellos ya tomaron esa decisión.
Lo bueno que Candy, está muy lejos, al menos eso me tiene tranquilo, tanto ella, como mi hijo, están bien lejos de todo esto, lejos, de cualquier mala intención de Ernesto.
-Sí, pero no la puedes tener tan lejos por siempre.
-Yo, lo sé, si me muero por viajar y estar con ella, pero por el momento hasta no saber qué, es lo que pretende, es mejor que este lejos.
Lo que Albert, no sabía es que Candy, ya viaja en barco en dirección a Nueva York, junto con la Tía Elroy y un Armand, que llevaba lo mas preciado tesoro para Albert, su familia.
Elroy, anuncio su llegada a la mansión, para que la tuvieran preparada, así como estuvieran todos los sirvientes que necesitaría, también pidió que arreglaran la villa de descanso en Lakewood, ya que es donde llegarían, como sería una sorpresa la llegada de Candy, Elroy pidió que en Lakewood, le arreglaran la habitación de Anthony, en lo que le arreglaban las habitaciones de la Mansión, podrían estar un tiempo en la villa, en lo que hacían los arreglos pertinentes, así como a servidumbre que necesitarían.
Albert, estaba con George, cuando llego un telegrama informando de la llegada de su tía directo a Lakewood.
-¿Qué pasa? pregunto George.
-Es mi tía, que viene para la boda, no sé cómo va a tomar las cosas cuando se entere todo lo que está pasando, no me gusta el hecho que haya dejado sola a Candy, pero mi tía se maneja así Candy, debe estar al borde del colapso, al quedarse sola en Escocia, le mandare una carta de inmediato.
-Tranquilo, debe estar bien, si tu tía viene eso quiere decir que Candy y él bebe se quedaron bien, anda deja de preocuparte, para cuando llega.
-Bien aquí dice que la próxima semana, ya está en aguas, así que debo apurarme en arreglar todo para viajar de inmediato a Escocia, me siento intranquilo el dejar sola a Candy.
Todo estaba listo para la boda Ernesto, quería tirar la casa por la ventana, solicito el mejor salón de la ciudad y pidió que el banquete fuera de lo mejor, la mejor champaña, el mejor wiski, todo ya que la boda seria anunciada por lo más alto de la sociedad de Chicago.
En la modista.
-Mama, estoy tan feliz, no pensé que me casaría y menos con un hombre muy rico.
-Bueno querida, eso se lo debes a tu padre, la verdad hasta yo me sorprendí, estuvimos buscando un buen partido, pero al estar lejos de la ciudad, solo se acercaban granjeros y vaqueros, la verdad nadie a nuestra altura, recuerda que provenimos de una de las mejores familias, de los Andlay.
-Señora, estamos trabajando día y noche para tener su vestido para la fecha esperada.
-mmm, está bien, solo espero que todo lo que pedimos, recuerden que si no el prometido de mi hija, pueda enfurecer, nos dio carta libre para gastar lo que queramos, verdad hija.
-Sí, mama, soy tan feliz.
En el barco.
-Vamos Anthony, debes comer bien, para que cuando tu papi te vea se espante de lo grande que estas.
Él bebe, era alimentado por su nodriza, ya que Candy, no le alcanzaba la leche para llenarlo, aún faltaban varios días, para llegar y estaba muy emocionada de estar de nuevo con Albert, solo esperaba que los días pasaran muy rápido.
Elroy, estaba en su camarote con Candy, platicando.
-Hija, como te sientes con respecto a regresar a Chicago.
-No sé, tía, ansiosa la verdad, me da un poco de temor, que aun recuerden el escandalo usted sabe, aun se rían de mí.
-Hay no hija, por eso no te preocupes, los chismes eso son y siempre son sustituidos por otros, hay muchísimo, que no sabes, ya ves que no tocamos el tema porque preferí no comentar nada, para que abrir viejas heridas.
Ahora, deberás concentrarte en tu hijo y mi sobrino, deja que esas cacatúas hablen, ahora hay algo de lo cual quiero hablarte y no te lo he dicho.
-Que pasa tía, no me preocupe.
-Bueno hija, sé que no te va agradar mucho la noticia, pero Eliza, va a casarse.
-Hay tía, eso es bueno, digo bien por ella, por fin puede formar una familia, no entiendo porque dice que no me va agradar la noticia.
-Bueno, por lo que se, Eliza, radicara en Chicago, ella y su familia, ya van a radicar permanente en Chicago, lo digo por lo que pasaste con ello.
-Bueno tía, en ese tiempo yo era una niña indefensa, pero ahora soy una mujer, además no creo que Albert, deje que me hagan daño.
-Eso lo sé, solo que no sé, tengo un presentimiento de todo esto.
-No, debe preocuparse, ella se casará y se deberá a su nueva familia, así como todas las que iniciamos una familia.
Los días pasaron y el barco estaba por arribar a puerto, cuando se escuchó que anunciaron que estaban por terminar el viaje, ya todo el equipaje estaba más que listo para bajar, Candy, llevaba en brazos a Anthony, donde ya un auto los esperaba para descansar en un hotel, las maletas como siempre se adelantarían a Lakewood.
Al estar en el hotel, ya Candy, se sentía más tranquila, por fin había regresado, por fin su familia estaría junta, estaba feliz, pensando en la sorpresa que tendría Albert, al verla a ella y a su hijo.
-Hija estas cómodas, el niño está bien.
-Si tía, es su primer viaje y lo hizo con éxito, como todo un hombrecito.
-Hay mi niño hermoso, se parece tanto a mi sobrino, de verdad que se parece muchísimo.
-Sí, es verdad, es igualito a mi Albert, lo que sufriré cuando las chicas posen sus ojos en mi hijo, me voy a morir tía.
-Jajajajjaja hay hija, todavía no crece y ya estas celosa.
-Como no, si mi hijo será el blanco de muchas mujeres.
-Bueno, tendrás que ser tolerante.
Entrando la mucama, _ señora los pañales del señorito.
-Sí, gracias, Martha.
-Vamos mi niño, debo cambiarte.
Elroy, estaba feliz, de haber regresado y que no solo eso, traía consigo el heredero de los Andlay, tenía que ser presentado, prepararía el bautizo, cuanto antes y sobre todo haría una fiesta por todo lo alto.
Albert, ya tenía que mudarse a la mansión de nuevo, si su tía regresaba, tenía que estar cerca de ella, estaba ansioso de saber cómo se encontraba su hijo y Candy, sabía que traería cartas, pero nunca imagino, que lo que traía era lomas preciado para él.
Al siguiente día, ya Candy, viajaba rumbo a Chicago, con su bebe y Elroy, la estación del tren hacia la parada en Chicago, hacia frio, así que cubrieron muy bien a Anthony, por lo frio que se sentía cuando llegaron, viajaron hacia Lakewood.
-Tía, porque no quedarnos en Chicago, no podremos ver a Albert, hasta el fin de semana.
-Hija, la mansión, necesita arreglarse, mi sobrino, no pudo mandar arreglar la habitación, cuando ustedes se casaron, todo fue muy apresurado que nunca arreglamos la habitación del bebe y las que están como tiene mucho que no se ocupan, hay que limpiar todo, el niño, se puede enfermar de tanto polvo, la estancia en la villa será temporal, en lo que se hacen las reparaciones.
Candy, con un puchero, sí, pero yo ya quiero ver a Albert.
-Lo se hija, pero es más cómodo para ti y para el niño, ya verás en cuanto terminemos de reparar todo ya nos instalaremos de nuevo en Chicago, además hay que ver todo sobre el bautizo de Anthony, en lo que están arreglando tu habitación y la del niño, nos ocuparemos en ver lo del bautizo.
Los niños deben ser bautizados, antes de los 3 meses, pero con los problemas que surgieron ya no se pudo, bueno ahora hay que ver eso.
Llegando de nuevo a Lakewood, el portal estaba sin rosas, la temporada había pasado y el frio se sentía que calaba los huesos, los sirvientes ya los esperaban como siempre en la entrada, bajando una imponente Elroy, saludando al mayordomo y a George que ya la esperaba.
La sorpresa que se llevó, cuando vio a Candy, descender con él bebe en brazos…
-Pero señora Candy, no la esperábamos.
-Sí, George, es una sorpresa para Albert, así que te pido que guardes el secreto.
-Vaya, que será una sorpresa, William, se sorprenderá mucho, anda muy intranquilo porque se iba a quedar sola en Escocia, pero el que usted este aquí será una alegría.
-Vamos hija, entra hace frió, al niño le hará mal el aire frió.
Candy, cuando entro a la villa, sintió nostalgia, de su niñez, ahora regresaba, de nuevo, pero como la dueña de esa propiedad, que tantos recuerdos le traían, en su habitación, solo se asomó a la ventana, ahí podía ver a lo lejos, el jardín, que aunque no estaba floreciendo parecía ver ahí parado a Anthony, solo mirando su ventana, cerró los ojos y volteo a ver a su hijo.
Al siguiente día se presentaba en las oficinas de Chicago…
-Hola buenos días William, ya llego tu tía.
-Sí, ya me informaron, solo que no podre verla hasta el fin de semana, estoy muy ocupado, aunque no creas, me muero de ganas de que me cuente como esta mi hijo y Candy.
-Bueno hombre, deja todo en mis manos y ve a verla.
-Es que, quiero adelantar algunas cosas.
-No deja eso, anda ve a preparar tus cosas y corre a ver a tu tía, que está ansiosa por verte.
-Sabes que tienes razón, iré de inmediato, no sé porque no se quedó en la mansión, insiste que debe arreglarse, que ya tiene mucho que no se remodela y que ahora que regrese Candy, con el niño no quiere que haya polvo, que toda su habitación este muy bien decoradas para esperarlo.
Si, supiera la pobre tía, que eso va a tener que esperar algún tiempo más, suspirando.
-George, pensando, si supieras la sorpresa que te vas a llevar cuando vaya a Lakewood, al ver a la señora Candy, con tu hijo, que ya llego.
Albert, salió para arreglar su maleta se iría unos días a la villa, además ya había trabajado mucho y necesitaba un descanso, se llevaría cosas para trabajar desde haya, pero sin menos presión.
Tomo su auto y se dirigió, hasta Lakewood, estaba solo a unas horas de Chicago en auto, así que si salía a esa hora llegaría por la tarde.
Un Ernesto Wilson, visitaba a su prometida en su casa de Chicago…
-Querida, estoy ansioso por casarme, espero y todo lo que deseas para tu ajuar, este como tú quieras, no repares en gastos.
-Mi amor, todo está saliendo a pedir de boca, me hubiera gustado ir a Europa por mi vestido, pero no daría tiempo.
-No te preocupes por eso, nos iremos de luna de miel a Europa, todo lo que quieras, mi vida, acariciando su mejilla.
Raymond, entraba al salón donde estaba su hija, con su prometido…
-Ernesto, que gusto que visites a tu prometida.
-Claro, como no iba hacerlo, me tardé por mis múltiples compromisos, pero vine a cerciorarme que todo está preparado para la boda.
-Claro que sí, mi mujer a cuidado cada detalle, así que de eso no te preocupes, deseo hablar contigo de algunos detalles, sobre las inversiones que te dije.
-Sí, claro, anda querida déjame platicar con tu padre.
-Bueno, hijo, estaba pensando en lo que me dijiste de iniciar con una naviera, es un buen negocio y así, nos podríamos ahorrar las exportaciones.
- Estaba pensando que como ya voy hacer de la familia, porque no asociarnos con la señora Andlay, digo ella, es dueña de una naviera eso se nos haría más redituable, no crees, que crear una nueva, posicionarnos seria mucha perdida y una ya posicionada, solo serían ganancias.
-Raymond carraspeo, ahora como le diría que ya no estaba con la familia Andlay, que el patriarca no acepta su unión, era mejor callar, ya se lo diría cuando se hayan casado, que podía pasar, solo hacer inversiones por otros rubros.
Carraspeo, _Si, claro eso también lo pensé.
Ernesto, con una sonrisa en la boca, estaba para él, estaba haciendo el negocio de su vida y sobre todo estaba muy cerca de conseguir su venganza.
-Es lo más viable, solo espero que el patriarca acepte que podamos ser socios, ya que sé que todo tiene que ser aprobado por el, por cierto, pensé que se iba a poner intransigente con respecto a la boda.
-No, William, podrá ser muy el patriarca, pero con respecto a mi familia nosotros decidimos y eres un muy buen prospecto, eso para el clan es muy beneficioso.
-Claro, bueno me voy, tengo cosas que hacer, después vemos la forma de ver que los negocios prosperen.
EN LAKEWOOD.
Candy, estaba con la tía…
-Hija, el niño está muy inquieto, anda sube para que le des de comer, debe tener hambre.
-Sí, tía, aún está cansado del viaje, aun no se acostumbra a esta tierra, anoche no durmió bien.
-Debe ser, pobre de mi niño, anda sube y tú también descansa, que para ti también fue cansado.
Albert, llegaba al portal de las rosas, el coche lo estaciono y al entrar a la villa, lo primero que hizo fue preguntar por su tía.
-Señor, su tía, está en el despacho.
-Voy a verla.
Al entrar al despacho, su tía, estaba checando la contabilidad de las propiedades, cuando vio que su sobrino entro.
-Hijo, no te esperaba, pensé que vendrías hasta el fin de semana.
-Tía, no me aguante las ganas de venir a preguntar por mi hijo y Candy.
Hay hijo, que te digo, tu hijo, hermoso, creciendo y Candy, pues muy triste por no poder viajar, pero dime, como esta eso de que Eliza, se nos casa, regrese por eso, yo esperaba que estuvieran en su villa, esperándome para ver los detalles del enlace.
Albert, carraspeo un poco, _ tía, la razón porque no es así, es porque, los Liganz, ya no pertenecen al clan, Raymond, solicito sus propiedades.
-Pero, eso por qué.
-Porque no apruebo, con quien se casará Eliza.
-Que acaso, el no pertenece a nuestro círculo social.
-Peor que eso tía, él es un mafioso, que se ha empeñado en destruir nuestra familia, usted lo conoce.
-Pero quien puede ser.
-Ernesto Wilson, tía.
-Pero, qué dices, que le pasa a Sara y a Raymond, que van a permitir semejante atrocidad.
-Trate de persuadirlos, pero están empeñados que Eliza, se case con él, les prometió asociarse con Raymond y hacer presidente a Niel, de algunas empresas que él tiene, según ellos esta es una oportunidad que no van a dejar pasar.
-Hay hijo, esto me sobre pasa, hablare con Sara, viajare mañana mismo, esto no puede pasar, por ningún motivo, no saben ni con quien se están metiendo, nuestra familia se verá afectada, con ese matrimonio.
-Hijo, tienes hambre.
-No tía, solo viaje para que me contara como esta mi familia, me muero por verlos, espero poder viajar ya en el próximo mes.
-Hay hijo, sube a tu cuarto, te tengo un regalo.
-Para mí tía.
-Sí, hijo, anda ve por tu regalo.
Albert, un poco extrañado, por la sorpresa que su tía, le tenía subió a su habitación, la luz tenue de la tarde apenas si entraba a la habitación, al entrar observo ahí a Candy, alimentando a su hijo, tan pacifica, en aquella mecedora cerca de la ventana, donde lo había visto llegar.
-Dime, que no estoy soñando.
Candy, al escucharlo solo con su cabeza, dio una negativa, _ no amor, no estas soñando.
Albert, se acercó para tocarlos y así darse cuenta que efectivamente eran reales, que estaban ahí, se encuclillo, para tocar, el rostro de su hijo, _ esta hermoso, pero cómo pudiste viajar, si el niño está muy chiquito, no se te complico.
Candy, solo sonrió, _ convencí a su nodriza de que nos acompañara, con la promesa de darle trabajo a ella y a su esposo aquí, aparte de otorgarle un pedacito de tierra y una casita, no te molesta verdad.
-Amor, como crees si hasta es poco, para lo que hace por nuestro hijo, aparte de que viajo contigo, no, claro que no me molesta, al contrario, le voy a poner un monumento.
-Candy, termina de darle de comer a Anthony, se lo da a Albert, para que lo cargue.
Albert, estaba como hipnotizado, con su bebe en brazos, viéndolo, delineando sus facciones, solo ahí, Candy, no sabes cómo los amo, no sabes como deseaba verlos, me parce un sueño hecho realidad.
-Pues, no lo es, estoy enojada contigo.
Dijiste que un par de meses y ya van casi cuatro, Albert, yo sé, que las cosas no están como quisieras y tienes problemas con las empresas, pero nosotros también te necesitamos, con un puchero.
-Amor, tienes toda la razón, no es que yo quisiera ir, pero todo se complicó, por favor no te enojes, solo ven, poniendo a Anthony, en su cuna, acercándose a Candy, para abrasarla, no sabes cómo te extrañe, tenía miedo que al viajar les pasara algo.
Pero no me pongas, como alguien que no los quiere, si ustedes son mi vida, mi todo, los amo Candy, a ti y a nuestro hijo, ustedes son mi familia, de verdad ya estaba desesperado, he estado a punto de irme, dejando las cosas así, pero si lo hago muchísimas familias, se quedarían sin trabajo, sin hogar, sabes que dependen de nuestras empresas para trabajar.
-Sí, lo sé amor, por eso me aventure a viajar, la tía me ayudo en todo.
-Bendita tía, no tengo más que agradecimientos hacia ella, acercándose para darle un beso a Candy, dios cuanto te extrañe.
-Yo, a ti, no me quise quedar sola, abrasándolo, te necesitaba.
-Yo a ti.
Así, estuvieron abrasados, besándose sin parar, un buen rato, hasta que una mucama rompió la magia…
-Señora, la cena la serviré en el comedor o prefiere que la suba.
Albert, contesto _ Bajaremos, amor, acompañaremos a la tía a cenar, no quiero ser descortés.
-Sí, tienes razón, va a pensar que nos olvidamos de ella.
Ya en la cena Elroy, estaba en el comedor, _pensé que no iban a bajar, hijo te gusto tu regalo.
-Tía, me encanto, besando el dorso de la mano de Candy.
-Debo confesar que estuve a punto de negarme, me preocupaba que el viaje le afectara al niño, pero gracias a dios, no le afecto mucho, se portó muy bien.
-Sí, contesto Candy, solo que cuando llegamos aquí, estuvo un poco inquieto, ayer casi no durmió, pero ya hoy, estuvo más tranquilo.
-Pobre de mi hijo, le quería ahorrar todo esto, pero de verdad amor, que me asombra lo valiente que eres, viajar con un bebe, en un barco no es fácil.
-Bueno, gracias a la tía y Armand, fue más fácil, además fui instruida para aligerar tu carga, no es así.
-Por cierto, donde esta Armand.
-El, solo nos acompañó hasta Nueva York hijo, su señora está un poco delicada de salud y decidió regresar inmediatamente.
-Me hubiera gustado saludarlo, pero siendo así, su prioridad es su familia.
Ya al término de la cena, Albert, subió junto con Candy, arropar a su hijo, Albert, después de darle un beso a su hijo, se fue a su habitación.
-Mi vida, tomare un baño, te espero en nuestra habitación.
-Sí, amor, en un momento voy.
La tía, entro al cuarto del bebe, _ Vamos hija, ve atender a mi sobrino, yo me encargare del niño.
-Pero tía, Anthony despierta en la noche.
-Con la ayuda de su nodriza y la niñera nos ocuparemos de él, anda ve con tu esposo, recuerda lo que platicamos, no debes olvidarte de atender a tu esposo.
-Sí, tía, sonriendo.
-Anda vamos esta noche no te preocupes, por él, que yo lo cuidare, verdad mi niño, la abuela te cuidara.
Candy, entro en la habitación y Albert, estaba saliendo de la ducha, solo traía una toalla, en la cintura, con el pelo mojado un poco alborotado, _amor, voy a cambiarme me ayudas con el corsé.
-Claro, si eso lo hago con gusto, con una risita picara, tomando su cintura para poder desabrochar esa prenda, solo riéndose.
-De que te ríes, de que no sabes como desee, hacer esto, ahora que estuvimos separados.
-Pero sí, siempre te quejas, de que es una prenda demasiado complicada.
-Bueno, cuando debo ajustarla para que la uses, pero cuando debo quitarla, me encanta hacerlo, dándole un beso en el hombro a Candy, volteándola para mirarla, _no sabes cómo te deseo, mirándola a los ojos, te amo mi vida, tomando sus labios atrayendo su cuerpo hacia él, soñaba con estar así contigo, besando el lóbulo de su oído, bajando por su cuello, posando sus manos en su cintura.
Déjame verte…
Candy, solo estaba con una bata semitransparente, y por instinto se tapó, con sus brazos, bajando su cabeza.
-Mi vida que pasa, pegando su cuerpo a el de ella, dime no quieres que te vea.
Candy, solo hundió su cabeza en su pecho, _ es que, es que, me da vergüenza.
-Vergüenza, pero de que, a ver mírame.
Candy, levanto la cara, para mirarlo a los ojos, lo que pasa, es que, con el embarazo, pues engorde un poquito y me salieron estrías, no me siento cómoda, para mostrarme desnuda.
Albert, solo se quedó pensando por unos segundos y le dijo _ ven amor, solo quédate ahí parada, fue y prendió las velas, que habían apagado para poder dormir.
-Pero, qué haces, no, me vas apenar más.
-Ven, tomo su bata, deslizándola de sus hombros hasta que se quedó desnuda, Albert, la miro con mucho amor, sabes qué es esto, incoándose para besar su abdomen, son las huellas de que traías el fruto de nuestro amor, y si estas más rellenita, es porque debes alimentarte bien, para que nuestro hijo crezca sano y fuerte.
Se paró y la miro a los ojos a Candy, yo te amo, con gordura, con estrías, con todo lo que tengas, aun así, te amo, eso no va a cambiar ni, mi deseo por ti, quiero que te sientas segura, de que a mi tú me gustas, me encantas y cada vez que estoy contigo, te deseo más.
La comenzó a besar, disfrutando su boca, deslizando su mano por su espalda desnuda, pegando su cuerpo hacia él, la cargo para llevarla a la cama y comenzar hacerle el amor, como solo el sabía hacerlo, susurrándole al oído, te amo, te deseo, me gustas, tocando su cuerpo, besándolo sin dejar tregua.
Candy, igual lo tocaba y besaba sintiendo su calor, su sabor, su olor, diciéndole yo también te amo, rodeando sus caderas con sus piernas, Albert, la penetraba, sintiendo su humedad que era como lava, Albert seguía con su tarea de besarla hasta saciarse comenzando su faena, sintiendo que se le iba la vida, con cada estocada, que le daba a Candy, esta a su vez lo recibía y gemía de placer apretando sus caderas y basándolo hasta llegar al clímax, los dos dejando ir un grito de pasión oooh, siiii.
Ya con las respiraciones entrecortas, se acostaron como siempre Albert, albergándola en sus brazos, sin dejar de besar su hombro y acariciando su espalda desnuda.
-Mi vida, te extrañe, te amo tanto, gracias por ser valiente y estar aquí, conmigo.
-Hay, pues no quería quedarme sola, además yo también te extrañaba.
-Candy, debemos hablar.
-Sí, dime.
-Bueno, tengo problemas graves con las empresas, Ernesto Wilson, no ha dejado de molestar, ahora que no estuve, se dedicó a crear empresas y hacernos la competencia para arruinarnos, a lo que voy, Candy, ustedes se quedaran aquí, hasta que yo sepa que el peligro haya pasado.
-Pero amor, no, yo no viaje hasta aquí, para estar separados.
-Mi vida, entiende Ernesto, es muy peligroso, una vez que sepa que tu estas aquí con nuestro hijo, no sé, que vaya a querer hacer, su odio hacia a mí, no tiene medida, así que por tu bien y por mi hijo es mejor que estén en Lakewood.
De hecho, he estado tratando por todos los medios de salir bien librado de sus ataques y la verdad estaba tranquilo, ya que ustedes no estaban aquí, pero ahora que están conmigo, debo protegerlos sobre todo de él.
-Amor, perdóname por ser tan impulsiva, venir así, sin a verte pedido tu opinión, sin saber si el venir estaba bien.
-No, mi vida, ya estás aquí, eso es lo importante, están conmigo, no dejare que nada les pase, solo quiero que me hagas caso, yo tendré que estar viajando entre Lakewood y Chicago, pero por favor, solo por esta vez, has lo que te pido.
-Candy, solo suspiraba, pero sabía que Albert, tenía razón, debía tener cuidado y no por ella, sino por su hijo. _ está bien, amor prometo hacerte caso.
-Gracias mi vida, sé que aquí estarán bien y solo será un tiempo, en lo que vemos la manera de que lo metan a la cárcel por sus delitos, no siempre se va a salir con la suya.
Así, terminaron de platicar y se quedaron dormidos hasta el siguiente día.
Candy, despertaba notando que Albert, no estaba en la cama, se levantó, fue al baño para darse una ducha y después ir al cuarto de su bebe, para darle de comer, al llegar encontró a Albert, cargándolo, platicando con él.
-Sabes hijo, te amo, muchísimo, me siento contento de que seas mi hijo, siempre te cuidare y buscare tu felicidad, no dejare que las cargas de las responsabilidades, recaigan sobre ti, no, eso no, tu serás feliz y sobre todo te vas a dedicar a lo que tú quieras, deseos que te cases por amor, con la mujer que ames, aunque no sea de nuestro círculo social, si no, que te amé por ser tú, así como tu mami, me ama y yo la amo a ella, dándole un beso en la frente.
-Candy, solo entro _te busqué, ya no te encontré.
-Decidí, venir a platicar con mi hijo.
-Ven dámelo, tengo que darle de comer, de milagro no está llorando.
-No, porque sabe que esta con su padre, dándole a Anthony a Candy, dándole un beso en la boca. _te amo.
En Chicago…
Estaba Sara, ultimando todos los detalles de la boda de Eliza, cuando le dijeron que había llegado la Sra. Elroy.
-Sra. Elroy, a que debo su visita.
-Vaya, antes te daba gusto cuando te visitara, ahora que cambio.
- Creo que todo cambio, no cree.
-Cambio, quisiera que me digas que cambio, que vas a casar a tu hija con un mafioso, eso es lo que cambio.
-Sra. Elroy, esa decisión la tomó Raymond y la verdad yo apoye esa decisión, no veo por qué le molesta, digo si usted, se hubiera ocupado más por Eliza de casarla con un buen prospecto inclusive con el Patriarca y no que lo caso con esa huérfana.
-Por dios Sara, que cosas dices Eliza, no le interesaba a William, como yo, voy a pretender casar a mi sobrino, si ni siquiera tenía un poquito de interés.
-Pues usted, solo se olvidó de nosotros, se olvidó de mi hija, de buscarle un buen matrimonio, de buscar su bienestar, de todos, se preocupó hasta de casar a las doncellas de la huérfana y mi Eliza, relegadas.
-Hay Sara, creo que yo a ti, te di las bases para que tu pudieras casarla sin ninguna ayuda, digo no creo que no haya tenido pretendientes.
-Sí, los tuvo, pero en ese lugar relegados, puros vaqueros se le acercaban, cree que, con estatus de Eliza, iba a permitir que terminara con un vaquero, no señora ella merece algo mejor, es una mujer educada, con muchísimo porte, que no solo se la iba a dar a cualquiera.
-A cualquiera dices, sabes dónde va a terminar con un mafioso, un monstruo, con eso estas casando a Eliza.
-Sí, pero ese monstruo, como usted le dice la está llenando de regalos y va ayudarnos a salir de donde estamos, cosa que nuestro patriarca no hizo.
-Hay, Sara, veo que tu odio y coraje no te deja ver más allá de lo que debes, espero y no se arrepientan de la decisión que están tomando.
En Chicago, estaba hablando Ernesto, con su fiel secretario.
-Señor, ya está todo para su boda, este fin de semana.
-Sí, lo sé, ya arreglaste todo para mi noche de bodas.
-Sí, señor, ya está todo, la suite, el viaje, todo.
-Perfecto, este fin de semana estaré casado por fin con Eliza Liganz, todos los periódicos hablaran de nuestro enlace.
En la boda.
La iglesia, estaba atestada de los periodistas que querían captar el enlace, ya Ernesto, estaba esperando a su futura esposa, cuando la vio entrar del brazo de su padre Raymond, toda la gente estaba esperando que iniciara la ceremonia.
El sacerdote, inicio con la ceremonia hablando de la honestidad y los valores, sobre la familia, terminando, la pareja de novios salía de la Iglesia, a Ernesto, se le hizo raro no ver al Patriarca, en la ceremonia, ni a Elroy Andlay, pero no dijo nada, pensando tal vez estén en la recepción.
Pero al llegar a la recepción, se percató qué tampoco estaban, algo andaba mal, que pasaba que la familia mas importante había faltado a su boda, eso era una afrenta, así que dejo unos momentos a Eliza, para ir hablar con su padre.
-Raymond, me puedes explicar por qué la familia Andlay, no está en la recepción, no se supone que el patriarca daría el brindis.
-Bueno Ernesto, lo que pasa es que nosotros no pertenecemos al patriarcado, decidí que lo mejor para nosotros era dejarlo.
Ernesto, muy malhumorado, _pero como hiciste eso, como fuiste a decidir eso.
-Es que, era lo mejor, el patriarca, no aprobó que tú te casaras con Eliza, así que lo mejor era salir del patriarcado, estando ahí ustedes, no hubieran podido casarse.
-Eso, me lo hubieras dejado a mí, nos hubiéramos casado a escondidas que para cuando se enteraran, ya estaría hecho, como osaste hacer eso, sin decirme, maldita sea, si yo me case con tu hija, fue para entrar al patriarcado, solo por eso.
-Pero, es que entiende hijo.
-No, me llames hijo, este teatro se acabó, me voy, me llevo inmediatamente a mi mujer, olvídate de lo que prometí, si la acepte sin dote, fue precisamente para entrar a formar parte de esa familia y así obtener el estatus, que deseo para llegar a donde quiero llegar.
Pero ya, que no podrá ser, lo siento tendrás que darme algo a cambio, sino quieres que me divorcie de tu hija y la deje públicamente arruinada, alegando que ya no era doncella.
- No, puedes hacer eso.
-Claro que puedo y lo haré.
-Con la amenaza de Ernesto, algo como que.
- Espero, aun tengas esa propiedad que está cerca de Lakewood, la que está cerca de la villa de los Andlay.
-Sí, esa propiedad entro dentro de nuestras propiedades.
-Pues esa propiedad, será la que me darás a cambio de que yo me quede con tu hija, como esposa.
-Está bien, no me negare, solo que cumplirás con lo que quedamos, que nos ayudaras de salir de la quiebra y te daré la propiedad.
-Hecho querido suegro.
Ernesto, salió de ese salón, más que furioso, se suponía que iban a bailar el vals de esposos, pero Ernesto, solo tomo del brazo a Eliza.
-Anda nos vamos.
-Pero a donde, si todavía no termina la recepción.
-Dije, que nos vamos y cuando yo diga que nos vamos, es ahora, sacándola casi arrastras de la fiesta.
Continuara…
Chicas, aquí con un nuevo capítulo de esta historia, ahora nuestros rubios ya están juntos de nuevo, ya nos estamos acercando al final, aunque aún hay cosas que contar.
Espero sus reviw.
Bueno chicas las espero en el próximo capítulo, ya saben por la XEW, Radio.
