Derek esperó paciente a que Stiles terminara de decidirse a hablar con él.

No había escuchado la conversación con su padre, y que evidentemente era privada, pero tampoco era un idiota que no sabía sumar dos más dos.

Y en una conversación mantenida por dos Stilinski, siendo uno de esos Stilinski con el que salió tres veces pero solo en la tercera cita se atrevió a decir que era una cita, para que 24 horas después resultara que esa posible relación ya se había acabado; y siendo el otro Stilinksi el padre del primero y que le esposó en su propia casa por haber jugado con los sentimientos de su hijo… Como que estaba bastante claro que "Derek Hale" era el argumento de esa conversación privada.

Y ya le gustaba poco a Derek ser el centro de atención, por mucho que dijera Peter, como para encima ser por ese tema en cuestión… Especialmente cuando no tenía ni idea de cuál podría ser el veredicto.

Lo sorprendente de todo era que, de momento, con el que sabía que contaba era con el apoyo de la persona que menos esperaba. Así se lo hizo saber el propio Shériff cuando le descubrió intentando marcharse sin ser visto, y que demostró a su vez que seguía sin estar del todo recuperado del envenenamiento de Isaac.

Así que Derek no tuvo más remedio que tener otra charla con el Sheriff, pero donde esta vez sí hubo más palabras y menos gritos y esposas de por medio.

- Solo te lo preguntaré una vez – fue lo primero que dijo Stilinski tras haberle servido a Derek una taza de café en la cocina y que el hombre lobo aceptó de buen grado. Ya que iba a tener aquella charla quisiera o no, y encima tan pronto (solo eran las 8 de la mañana y eso era demasiado pronto para él), por lo menos que estuviera medianamente despierto - ¿Qué intenciones tienes con Stiles?

Al menos empezaba con una pregunta fácil, reconoció Derek.

- Lo que había entre su hijo y yo se acabó.

O eso había creído Derek…

- No te he pedido que me cuentes lo que había – Stilinski trató de no sonar demasiado intimidante, aunque le costó por la fuerza de la costumbre de todas las veces en las que había hablado con los Hale – Sino lo que hay ahora. Y por tu parte.

- ¿Qué más da lo que yo piense? Si él…

- Me gusta saber qué piensan de mi hijo sus posibles pretendientes. Tal vez sea algo chapado a la antigua, pero no puedo evitarlo… – ante el silencio del hombre lobo, el Sheriff dejó la taza de café en la encimera y se restregó los ojos con cansancio – Derek. Esta vez no te estoy amenazando. Ni siquiera llevo la pistola.

- La otra vez tampoco la llevaba.

Stilinski apretó los labios para no empezar a insultarle… O para no echarse a reír.

Intuía que eso era de lo que siempre le hablaba Stiles sobre Derek y su asombrosa capacidad de querer matarle un segundo y al siguiente adorarle.

- Solo sé sincero. ¿Quieres?

Derek apretó la taza de café que tenía entre las manos, luchando por no presionar demasiado y destrozarla.

Pensó que esta no dejaba de ser la oportunidad que había estado esperando. Y que si al final conseguía que Stiles quisiera volver a intentarlo con él, al que tendría que ganarse era a su padre… Y cómo bien le había dicho Stilinski, para eso tenía que empezar siendo sincero.

- Le quiero – dijo seguro y mirándole directamente a los ojos.

Pero el Sheriff no quedó muy impresionado por la declaración del Alpha.

- Sí. Eso ya me había quedado claro – ante el asombro de Derek, se explicó – Lo que me encontré anoche al llegar a casa no dejaba lugar a dudas. Y además, hay un video muy interesante en Youtube que deberías ver… - luchó por mantenerse serio al ver la cara de pánico de Derek, pues todavía no tenía su respuesta – Lo que quiero saber es qué vas a hacer al respecto.

Llegado a este punto, tras haber sido humillado de la peor manera posible pero no sin antes hacerse una nota mental de matar luego a Isaac, Derek decidió seguir siendo sincero… Mortalmente sincero.

- Si él me deja intentarlo otra vez, haré lo que sea necesario.

La declaración sonó más a amenaza que a una declaración de intenciones, aunque al Sheriff le pareció bien… No dejaba de estar hablando con un Alpha, y la falta de tacto era algo a lo que ya se había acostumbrado.

- ¿Ves? Eso ya me gusta más – le dio una palmadita en el hombro que dejó a Derek completamente descolocado – No tengo ni idea de cuáles son las intenciones de Stiles. Si ya ha pasado página contigo o si nunca podrá hacerlo… Francamente, por lo que vi anoche cuando llegué, apuesto más por lo segundo. Pero eso es algo que solo él puede confirmarte – Derek asintió – Pero en el caso de que quiera seguir... o empezar una relación contigo, yo tengo tres requisitos.

Derek tragó saliva y asintió con seriedad.

Todavía le parecía increíble que aquel fuera el mismo hombre que le esposó hace semanas y que le increpó que no se hiciera el mártir con él. Aunque intuyó que un cambio de actitud era comprensible después de que le hubiera salvado la vida.

- Le escucho.

- Primero. La comunicación entre los dos, y me refiero entre tú y yo, va a tener que ser mucho más fluida. Y me da igual si es algo que te resulte incómodo. Si está pasando algo en Beacon Hills que yo deba saber, me lo cuentas. Siempre. Luego ya decidiremos si debo intervenir o no por ser algo sobrenaturalmente peligroso. Pero al menos quiero saberlo. ¿Estamos?

Derek no tenía ningún problema con esa petición. Tras los últimos acontecimientos y sus últimas meteduras de pata, cada vez era más partidario de compartir toda la información.

- Sí.

- Segundo. No tengo ninguna duda de que harás lo imposible por proteger a mi hijo o a mí si se dan las circunstancias, incluso a riesgo de tu vida… Pero ese es el problema.

- No entiendo.

- Que no me gusta el poco apego que le tienes a la vida, Derek – resopló el Sheriff – Y por mucho que para mi lo más importante sea mi hijo, lo que tampoco quiero es que él vuelva un día a casa destrozado, porque resulta que te has sacrificado por defenderle – entrecerró un poco los ojos, como hacía con Stiles cuando le estaba haciendo ver algo que era evidente – Estoy seguro de que no hace falta llegar a esos extremos con la facilidad con que tú lo haces.

- Ya veo…

- ¿Y bien? – prosiguió el hombre - ¿Va a suponer un problema para ti el no arriesgar tu vida cada dos por tres?

- Si Stiles está conmigo, cada vez tendré más apego a mi vida.

El Sheriff luchó por mantener la expresión seria ante la respuesta de Derek.

Se suponía que seguía siendo el padre de Stiles y Sheriff de Beacon Hills, con lo que no era plan de comportarte como un fan de Derek Hale.

Por otro lado, hasta ahora no había tenido ocasión de ver al Derek que Stiles sí veía, y empezaba a entender por qué su hijo estaba tan emocionado con ese hombre lobo vestido de negro que nunca hablaba y que siempre aparecía en su lista de sospechosos.

- Me parece estupendo.

- ¿Y tercero? – preguntó esta vez Derek, tras terminarse el café – Decía que tenía tres requisitos.

- Sí – Stilinski tomó aire. Aquella era la petición más delicada pese a ser, en apariencia, la menos importante - ¿Hay alguna posibilidad de que encuentres un trabajo? – preguntó con gesto de dolor – Sé que no te hace falta pero… - se encogió de hombros – Si al final vas a ser mi yerno, algo tendré que decir sobre qué haces para ganarte la vida y que no sea que "es el Alpha de Beacon Hills".

Derek tragó con dificultad, quedándose muy quieto.

Oír la palabra "yerno" de labios del Sheriff había sido extraño… Y había conseguido que temblara de emoción solo de pensar en esa posibilidad.

- Nunca había pensado en esa opción, la verdad – confesó – Desde que volví no he tenido mucho tiempo para pensar en el futuro y cómo ganarme la vida.

- Pero algo tendrás que hacer. Aunque solo sea para no estar todo el día… ¿no haciendo nada? – preguntó con una mezcla de curiosidad y asombro - ¿Es que no te mueres de aburrimiento?

A Derek se le escapó una diminuta sonrisa. En esos momentos el Sheriff era exactamente igual que Stiles.

- Uno poco. Sí – admitió con cierta vergüenza.

- ¿Y bien? – mostró esa sonrisa que era todo buena voluntad – Si hay algo que te interese a lo mejor yo puedo ayudarte. De algo debe servir ser el Sheriff a la hora de conseguir contactos.

- Nunca me he considerado un experto en nada – aseguró Derek, un poco alicaído – Solo en… ser lo que soy. Y ni siquiera eso.

- ¿Qué tal ser parte de mi equipo? – propuso Stilinski – Siempre me has ayudado desde fuera. Y si ya tengo dos hombres lobo en comisaría, ¿por qué no tres?

- Stiles siempre me ha dicho que se me dan mejor los animales que las personas – respondió con cierta lástima – Creo que tiene razón. Preferiría seguir ayudando desde fuera y sin tanto contacto con… gente.

- ¿Y por qué no trabajar en el veterinario de Deaton? – Derek torció el gesto y alzó una ceja como respuesta – Solo era una sugerencia.

De pronto la pequeña sonrisa que se le había ido formando a Derek durante la conversación aumentó y, lo más asombroso, no le pareció extraña en su boca.

- Creo que tengo una idea de lo que podría hacer… - comentó, sin dar más detalles pues era una opción que acababa de ocurrírsele – Pero sí. Buscaré un trabajo.

- Genial – le dio otra palmadita y terminó de beberse el café.

Y de repente el Sheriff se encontró con que ya no tenía nada más que decir.

Y con que Derek de seguro no iba a proponer un nuevo tema de conversación…

El Sheriff consultó la hora y descubrió que podían pasar horas hasta que Stiles despertara, salvándole del momento incómodo.

Se preguntó cómo podría soportar Stiles esos silencios, sabiendo lo mucho que le desesperaba estar más de un minuto callado… Mas un simple vistazo a Derek Hale, con una camiseta que parecía le iba a reventar, le dio unas cuantas pistas…

Stilinski se obligó a dejar de mirar al novio de su hijo como un trozo de carne, y hacer todo lo posible para que se sintiera cómodo. Si al final Derek se iba a convertir en su yerno, más le valía empezar a ser un buen suegro.

- ¿Tenías algo que hacer ahora? – preguntó Stilinski, un segundo antes de darse cuenta de que había sido una pregunta absurda.

- No…

Al menos Derek tuvo la educación de hacer que se lo pensaba.

- ¿Por un casual no se te dará bien la mecánica de coches?