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Capítulo 24: Un capítulo más ligero, con Kevin y su venganza.


"Tal vez fue uno de esos casos en que se sabe si un consejo fue bueno o malo sólo cuando el evento ocurre." —Jane Austen.

"Si mato a alguien por el bien común, ¿está realmente mal? No lo creo, pero dejaré que decidan entre todos." —Draco Malfoy.

"Al final, las decisiones que tomamos, sean correctas o incorrectas, darán forma a los seres humanos en los que nos convertimos. Esto significa que seremos juzgados como una buena persona o una mala persona. Depende de nosotros." —Hermione Granger.


Harry Potter entró en la gran casa a través de la red flu directamente a una habitación oscura que supuso que era una biblioteca. Se sacudió la camisa y los pantalones y luego le preguntó al mago que lo recibió:

—¿Dónde están?

—Por aquí, señor Potter.

Harry fue llevado a un salón formal muy grande. Sintió la tensión en el aire en el momento en el que entró en el mismo. En un sofá en medio de la habitación estaba Hermione con una Alice dormida en su regazo. En el sofá frente a ella se sentaban Narcissa Malfoy y la niñera de Hermione, Ingrid. Estaba a punto de preguntarle a Hermione dónde estaba Malfoy cuando vio una silla en la esquina de la habitación. En una gran butaca carmesí estaba sentado el ex marido de Hermione, Kevin McKenzie, con Draco Malfoy a un lado y Lucius Malfoy al otro.

Ambos hombres tenían sus varitas fuera y Draco giraba la suya como un bastón, como si no le importara nada en el mundo. Lo único que transmitía sus verdaderas emociones era que su rostro parecía estar tallado en piedra.

Al otro lado de la silla, Lucius Malfoy sostenía su varita con fuerza en la mano. La varita apuntaba hacia el piso, pero temblaba levemente.

—Bien, ya he llegado, ¿alguien puede explicarme por qué estoy aquí? —pregunto Harry, mirando a Malfoy y a Hermione de manera intermitente.

—Eso depende de quién le preguntes —dijo Draco firmemente.

—Es "a quién", hijo —lo corrigió Lucius.

—Lo siento, padre. Potter, depende de a quién le preguntes —escupió Draco—. Si me preguntas a mí te diré una cosa. Si le preguntas a Hermione, ella dirá que te pidieron que vinieras para evitar un asesinato.

—¿Quién va a ser asesinado? —preguntó Harry, de repente muy serio.

—Este bastardo de aquí —dijo Draco. Su varita ya no giraba. La apuntó hacia el hombre en la silla.

—¿Puedo intervenir? —preguntó Kevin.

Draco tomó su varita y golpeó al hombre con fuerza en la cabeza antes de decirle:

—¿Te di permiso para hablar? No lo creo, así que cállate.

Kevin gimió y se llevó las manos a la cabeza.

Harry suspiró.

—Y supongo que tú eres el asesino —conjeturó mirando a Draco.

—Oh no, no particularmente —dijo el aludido, algo a la ligera—. En realidad mi padre, mi madre y yo estamos barajando quién tendrá ese prestigioso honor.

Harry giró la cabeza hacia los sofás, donde Narcissa levantó su varita y sonrió para mostrar que estaba lista y era capaz. Luego miró a Hermione y preguntó:

—¿Tú también quieres hacerlo?

—No, no quiero asesinar a nadie, Harry. Solo quiero castrarlo.

Harry se quitó las gafas, se frotó el puente de la nariz y las volvió a colocar en su lugar. Se volvió hacia Draco y dijo:

—Dijiste que Hermione quería que me llamaran para evitar un asesinato. ¿Por qué querría que me llamaran?

—Quería que te llamaran porque pensé que una vez que matara al hombre él sería poco más que basura, ¿y quién mejor para sacar la basura que Harry Potter? —Draco le sonrió a Harry y luego miró a Kevin—: Eso te convierte a ti en la basura, McKenzie. Basura muerta.

Harry gimió y dejó escapar un suspiro.

—¿Alguien más tiene una mejor razón para llamarme?

Esta vez Ingrid levantó la mano. Harry se volvió hacia la mujer mayor.

—Sí, señora McKenzie, ¿por qué quisiera llamarme?

—Bueno, yo quise llamarte antes que cualquiera de los demás porque quería denunciar un secuestro, señor Potter.

Harry caminó hacia el sofá, se sentó en el brazo y miró a la señora.

—¿Quién fue secuestrado?

—¡Es "a quién" Potter! —ladró Draco desde la esquina. Miró a su padre y dijo—: En serio, puedes sacar al hombre del armario, pero no puedes sacar el armario del hombre.

—Es "quién" en este caso, Draco —lo interrumpió Hermione—, y tu declaración sobre el armario no tiene sentido.

—¿Vamos a discutir de nuevo? Porque realmente prefiero no hacerlo —dijo Draco—. Ya discutimos si matar o no a este bastardo aquí.

Kevin volvió a levantar la mano y dijo:

—Señor Potter, ¿le importaría sacarme de aquí vivo? No importa si tiene que arrestarme primero. Todos ellos están furiosos.

Esta vez, Lucius golpeó su varita contra las espinillas del hombre y, cuando gimió de dolor, Lucius espetó:

—Pensé que mi hijo te había dicho que te callaras.

—¿QUIÉN FUE SECUESTRADO? —bramó Harry mientras se levantaba del brazo del sofá.

La pequeña Alice se frotó los ojos cuando se despertó de su siesta sobre el regazo de su madre. Hermione le dirigió a Harry una mirada de reproche, pero Alice parecía feliz de verlo. Levantó los brazos y dijo:

—¡Tío Harry!

Harry caminó hacia ella y la levantó.

—Hola cariño.

—¿La tía Ginny, James y el bebé Hugo están contigo? —preguntó.

La puso sobre su cadera, la llevó a las puertas francesas que daban al patio y dijo:

—No esta vez. Alice, ¿puedes decirme qué está haciendo tu papá aquí?

—¿Qué papi?

Harry miró a Hermione y levantó las cejas. Ella le devolvió una mirada de "no sigas por ahí". Harry puso a Alice en el suelo, se arrodilló y dijo:

—¿Qué has estado haciendo hoy, Alice?

—Fui a los ponis con el abuelo y luego fui de picnic con Ingrid, mamá y mi verdadero papá, Draco. Recogí margaritas. Probablemente podría darte una, pero tendría que tomarla del ramo de otra persona. ¿De verdad quieres una flor, tío Harry?

—No, está bien —dijo, sonriendo—. Entonces, ¿qué más hiciste?

—No sé —dijo ella, frunciendo el ceño—. Creo que me dolía la barriga y tomé una siesta, pero cuando desperté, mamá y papá Draco se habían ido, y luego llegó papá Kevin. No lo había visto en mucho tiempo, y él me tomó de la mano y se apareció conmigo en la aldea, y eso hizo que me doliera más el estómago y que vomitara. —La niña miró a Hermione y dijo—: No me gusta aparecerme, ¿verdad, mamá? —Hermione sonrió y sacudió la cabeza—. Entonces papá me llevó a una tienda de golosinas, y luego le pedí que me llevara a casa, pero en cambio empezamos a caminar y extrañé a mamá y lloré un poco, pero no porque tuviera miedo.

Harry acarició su cabello y luego se echó a reír.

—Por supuesto que no. Eres igual que tu mamá. Ella nunca tuvo miedo de nada. —Se puso de pie y le dijo a Ingrid—: Ingrid, ¿te importaría llevar a Alice arriba? Parece necesitar un baño. —Ingrid se levantó y tomó la mano de Alice. Harry se inclinó, besó su mejilla y dijo—: Gracias por contarme todo, Alice. Dudo que hubiera sabido la historia completa por los demás. —Apuntó con el pulgar hacia los adultos en la habitación.

—Sí, a veces también me confunden —dijo Alice. Harry se rió a carcajadas con esa perspicaz sabiduría.

—Eres muy inteligente —le dijo mientras salía de la habitación con Ingrid. Luego se acercó a la silla y miró a Kevin—. ¿Secuestraste a Alice?

—¡Lo mejor que podrías preguntar es si estoy retenido aquí en contra de mi voluntad, Potter! —escupió Kevin.

Draco movió su dedo con fuerza sobre la frente del hombre y dijo:

—¡Debo insistir en que dejes de ser grosero con mi compañía, incluso si es Potter! ¡Ahora, responde a su pregunta!

—¿Y bien? —lo instó Harry.

—¿Cómo puedes secuestrar a tu propia hija?

Draco apuntó con su varita al hombre y siseó:

—¿De quién es hija?

Harry sacó su varita rápidamente y apuntó a Draco.

—¡No, Malfoy! ¡Ve a sentarte antes de que te arreste!

Draco gruñó antes de sentarse junto a Hermione en el sofá. Él cruzó las piernas y los brazos y le dijo a Hermione:

—¡He invitado a tu mejor amigo y me ha apuntado con su varita en mi propia casa!

Hermione le dio unas palmaditas en el brazo y sonrió dulcemente.

—Lo sé, Draco, lo sé.

Lucius se quedó al lado de Kevin, su varita todavía apuntaba al hombre más joven. Harry era muy consciente de ese hecho. Miró hacia el hombre en la silla y dijo:

—Hermione es su madre y como siempre has sabido, y como ahora yo sospecho que todos aquí ya saben, ella es hija de Malfoy. Hermione ya me dijo que le cediste todos los derechos, así que si te la llevaste sin su consentimiento hoy, a eso se le llama secuestro, y por Merlín que te arrestaré.

—Estaba sola cuando la vi en la ladera, Potter —dijo Kevin, inclinándose hacia adelante en su silla—. Quién demonios sabe dónde estaban Hermione y el príncipe sangre pura. Simplemente la llevé a la ciudad porque ni siquiera estaba seguro de dónde se hospedaría su madre. No tenía idea de que se quedaría aquí con Malfoy hasta que Alice me lo dijo.

—¡COJONES! —gritó Draco desde su lugar en el sofá.

Harry se volvió hacia Hermione.

—¿Cuánto tiempo estuvo Alice desaparecida?

—Las peores dos horas de mi vida —respondió—. Y antes de que preguntes por qué no te llamamos a ti y a los Aurores de inmediato, es porque después de los primeros veinte minutos estábamos bastante seguros de que fue Kevin quien se la llevó. Uno de los criados descubrió que un hombre que coincidía con la descripción de Kevin había estado preguntando cómo llegar a Whitehall desde la estación de tren. Además, Ingrid nos dijo que había estado enviando lechuzas a Alice. Una de ellas le trajo este extraño regalo de cumpleaños que cambió de forma… y todo para poder sacarme más dinero.

—Aun así deberías haberme llamado.

—¿Por qué, Potter? —preguntó Draco, levantándose del sofá—. El hecho de que hayas salvado al mundo no significa que necesite que salves a mi hija. Después de saber que esta escoria se la había llevado deducimos que nos contactaría para que pagáramos un rescate, o tal vez con alguna otra forma de extorsión, así que decidimos esperar. No tuvimos que hacerlo por mucho tiempo. Terminó llegando aquí y tocando la maldita puerta.

Kevin se levantó de su silla y dijo:

—¡EXACTAMENTE! ¿Suena eso como algo que haría un secuestrador? ¡Pasé un par de horas con mi hija y vine a devolverla, caso cerrado! ¡No puedes secuestrar a tu propio hijo!

Narcissa se levantó y lanzó un hechizo punzante hacia el hombre, justo entre sus piernas. Gritó como una niña pequeña y cayó de espaldas en su silla, sosteniendo sus manos entre sus piernas. Los otros tres hombres en la sala hicieron una mueca de empatía. Lucius dijo:

—Creo que esa es la forma en la que mi ex esposa te dice que te calles.

—¡No hables por mí, Lucius! —Narcissa resopló—. Era mi forma de decirle a este desecho de persona que no se refiera a mi nieta como su hija o me aseguraré de que nunca más aprecie el fino arte de hacer el amor con una mujer.

—Bien hecho, madre —dijo Draco, aplaudiendo.

Hermione le sonrió a Draco y dijo:

—Realmente esa fue buena. Estuve cerca de hacerlo yo misma.

Ella se inclinó hacia él.

—¿Cómo de cerca? —preguntó Draco con una sonrisa.

—Así de cerca —dijo ella, inclinándose aún más cerca y besando sus labios.

—¡POR FAVOR! —gritó Harry.

—Exactamente así me siento —dijo Kevin, levantándose de nuevo—. ¡También me enferman, Potter!

—No me importa una mierda lo que pienses, McKenzie, así que siéntate antes de que te ataque.

Harry apuntó con su varita a Kevin y también le "golpeó" con un hechizo rápido y punzante. Kevin volvió a caer en la silla.

—¡AH! —ladró Draco desde el sofá—. ¡El chico que vivió te amenazó con patearte el trasero, McKenzie!

—Tú también cállate, Malfoy —dijo Harry.

—No le grites, Harry. —Sonrió Hermione—. Su madre podría hechizar tus partes también.

—¡Ya terminé con todo esto! —gritó Harry, levantando sus manos en el aire. Miró a Hermione—. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres presentar cargos?

—Probablemente nunca nos dejará tranquilas, Harry —respondió ella, poniéndose de pie. Se acercó a Harry y le tomó la mano—. No sé qué hacer. Solo quiero algo de paz y felicidad. ¿No merezco eso? ¿No merezco una vida feliz y un buen matrimonio?

—¡NO! —gritó Kevin desde su silla en la esquina—. ¡No te mereces nada, Hermione! Haces muy bien el papel de pobre víctima, ¿pero qué hay de mí? ¡Me quitaste todo! ¡Te llevaste a mi hija y mi única fuente de ingresos! ¡No me importa si eres feliz! ¡Lo único que mereces es el dolor y la infelicidad que vendrán con tu matrimonio junto a ese bastardo sangre pura de ahí!

Draco gruñó y saltó del sofá donde estaba sentado, prácticamente voló sobre el respaldo del sofá donde estaba sentada su madre y se abalanzó sobre el hombre en la esquina. Hermione y Narcissa gritaron. Lucius retrocedió, sus manos en el aire. Harry agarró a Draco por la cintura incluso cuando comenzó a golpear al otro hombre con sus puños desnudos.

Harry arrojó a Draco al suelo y dijo:

—¡En serio, Malfoy! Eres un mago y estás actuando como un muggle común. Deberías hacer algo como esto.

Harry se volvió hacia Kevin y lo hechizó hasta que quedó inconsciente. El hombre cayó al suelo.

Lucius empujó al hombre en el piso con la punta de su zapato.

—¿Tienes que dejar tu basura en nuestro suelo, Potter?

—¡No! ¡Me llevaré a esta basura conmigo, Lucius, tal y como Draco sugirió la primera vez! —Harry negó con la cabeza, caminó hacia Hermione, besó su mejilla y luego agarró el brazo del hombre inconsciente—. ¿Los encantamientos protectores de esta casa me permitirán desaparecerme desde aquí?

—No —dijo Draco, poniéndose de pie y sacudiéndose los pantalones.

—Entonces ayúdame a arrastrar este trasero afuera para poder salir de aquí —insistió Harry. Draco tomó el otro brazo del hombre y ambos llevaron a Kevin fuera de las puertas francesas, al patio que había más allá, golpeándole la cabeza con cada mueble que pudieron encontrar en el camino.

Cuando lo tuvieron afuera, Hermione se asomó por la puerta y dijo:

—Harry, Draco y yo nos vamos a casar en dos semanas. ¿Vienes a la boda?

—No me la perdería por nada del mundo —dijo Harry, incrédulo. Draco dejó caer el brazo derecho de Kevin y Harry dejó caer el izquierdo. La cabeza del hombre rebotó en el suelo de piedra del patio. Nadie se percató. Harry caminó hacia la puerta y besó la mejilla de Hermione de nuevo.

—Si tienes algún otro problema, llámame. No trates de manejarlo por tu cuenta.

Hermione también le dio un beso.

—No anticipo más problemas.

Harry caminó de regreso hacia Kevin, levantó su brazo nuevamente y le dijo:

—A lo mejor deberías. Después de todo, alguien le ha tenido que decir a este imbécil dónde encontrarte y que te ibas a casar con ese otro imbécil que está a tu lado. ¿De qué otra manera ha podido saberlo? Palabras para pensar, Hermione.

Luego se desapareció, Kevin en sus manos. Hermione miró a Draco y dijo:

—Harry tiene razón. ¿Quién crees que le ha podido decirle a Kevin que tú y yo nos vamos a casar y dónde podría encontrarnos?

Draco empujó a Hermione hacia la habitación, cerró la puerta de golpe, miró a sus padres que estaban uno al lado del otro y, luego, los tres Malfoy dijeron al mismo tiempo:

—Phillipa.