Capítulo 12: Sorpresas.

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El matrimonio de Naruto y Hinata se encontraba sentado en una enorme mesa de madera, todos los asientos estaban ocupados por el consejo de guerra más antiguo del mundo. El lugar estaba

Uno de ellos habló —Ahora sí tenemos el tiempo encima, Mi señora, debe dar la orden para que nuestros hombre se preparen.

Hinata sonrió —Así será —miró a Naruto— Mi esposo se hará cargo de darles la preparación que se necesita…

Uno de ellos, que tenía, al igual que algunos u comportamiento hostil contra Naruto interrumpió a Hinata.

—Ellos son soldados con más antigüedad de vida, se necesita más que alguien que apenas comienza.

Hinata frunció el ceño, más no dijo nada e ignoró aquél comentario —Naruto ha reunido la información necesaria al igual que los otros con respecto a los Akuma y el Conde.

—No debería sorprendernos que los Noé comiencen a aparecer —dijo uno de los viejos.

Naruto fue el próximo en hablar —Con ayuda de Shikamaru, Sai y Sasuke hemos ideado una estrategia para evitar que nos tomen por sorpresa, pero ya casi no queda tiempo, por lo que espero que después de esta reunión se me envíen a los guerreros que tengan.

—Deberías pedir permiso antes de hablar, no tienes la misma importancia en el consejo, aquí solo eres… —el tipo calló al instante y palideció en cuanto sintió la energía abrumadora de Hinata.

Todos en la mesa se tensaron y Hinata comenzó a desprender una energía sorprendente y furiosa. Naruto se encontraba relajado.

—Termina de decirlo ¿Qué es Naruto aquí?

—….

El tipo no pudo decir nada y tembló.

—¿Ahora no eres tan valiente?

—Mi señora…

—Te acabas de dirigir tan despectivamente a mi segundo al mando, ¿O es que eres tan estúpido que no lo comprendes?

—Yo…

Ninguno podía moverse en aquella mesa, parecía como si la gravedad pesara, solo esperaban que aquello terminara.

Naruto sonrió y puso la mano sobre su esposa.

—Mi reina, tranquila, no importa lo que otros digan mientras tenga solo tu confianza —dijo guiñándole el ojo.

Hinata se controló abruptamente y miró a su alrededor tranquila, los demás respiraron igual tranquilos.

El tipo solo les miró sorprendido

—Te atreves a hablar de mi esposo y no puedes siquiera soportar mi poder ¿Sabes que lo que has hecho se paga con la muerte? ¿Estás preparado por tu insolencia?

El tipo se levantó de la silla y cayó de rodillas al suelo para suplicar —¡Perdóneme mi señora!

Hinata sonrió —No, yo no perdono y menos cuando insultas al padre de mi hijo y tú futuro Rey.

—¡Perdóneme la vida! —Suplicó —cometí un grave error!

—Hinata —habló Naruto, ella negó y le miró.

—¿Cómo te sentirías si alguien me insultara? ¿A mí o a nuestro hijo?

Naruto ensombreció su mirada —No le perdonaría… —susurró. Ella sonrió y sus ojos se volvieron rojos, se levantó y elevó la mano directo al tipo, en instantes, este fue travesado por una lanza de un metro de largo. El tipo murió al instante.

Nadie dijo nada.

—¿Alguien más quisiera exponer sus… diferencias con su segundo comandante?

Todos negaron de inmediato. Uno de ellos, el más joven de todos, estaba como si nada y tomó la palabra —Si me permite, Naruto-sama… quisiera saber si yo también puedo formar parte de su entrenamiento.

—Eres parte del consejo, no es necesario que luches —dijo Hinata.

—Lo sé mi señora, pero tengo hermanas y deseo protegerlas… en el peor de los casos.

—A mí me parece bien —dijo Naruto sonriente.

El joven se inclinó —Se lo agradezco.

Hinata se levantó seguida de todos —Muy bien, entonces… terminemos con los preparativos.

Cuando ambos salieron del salón, Naruto llevó su mano a su espalda baja y le susurró —¿Te sientes bien?

—Estoy bien.

Ambos vestían de armadura y capa, se miraban imponentes ante los demás.

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Boruto observaba la ciudad por el gran ventanal de su oficina. Parecía tenso.

—¿Quién rayos soy? Parezco un maldito niño que quiere su maldito dulce… —susurró molesto.

Su asistente llamó a la puerta y entró luego de escuchar un "pase" —Señor, el investigador privado está aquí.

—Hazlo pasar…

Ella asintió y salió. Segundos después el tipo entró y Boruto le invitó a sentarse. Este le pasó una carpeta y Boruto la aceptó.

—¿Dices que no hay registros de sus padres?

—Así es, solo su tía aparece en su acta, de hecho, es probable que haya sido adoptada, su origen es desconocido.

—Bien —Boruto pasó las hojas.

—Ahora mismo asiste a la Universidad de Artes de Tokyo y ayuda a su tía en su tienda de antigüedades.

Boruto le miró —Creo que por ahora esta información es suficiente —dijo dejando los papeles en la mesita, el tipo se despidió de él cortésmente y se retiró.

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Boruto regresó una semana después al lugar, pero esta vez, encontró a la mujer que era su tía, le sorprendió verla tan tensa y ¿A la defensiva?

—¿Se le ofrece algo? —preguntó ella.

Boruto la observó detenidamente, ella era una bruja, nunca nadie, por más que se disfrazara podía engañarle. No a él, que tenía todos sus sentidos en función del cien por ciento.

—Buscaba a… Sarada.

La vio fruncir el ceño y mover su mano lentamente tras su espalda.

—Sea lo que sea que intentes hacer te sugiero que no lo hagas —dijo tranquilamente.

—Estás con el Conde —afirmó ella y le miró con ojos de color verde deslumbrante.

—¿El Conde? ¿Insinúas que estoy con esa basura?

Ella le miró sorprendida —¿Quién eres?

—Eres una bruja, ¿De qué familia eres?

—¿Qué quieres de ella? —dijo Karin evitando la primera pregunta.

—No voy a lastimarla si es lo que piensas… extrañamente ella… es una humana… pero su tía es una bruja.

—Estoy dispuesta a pelear si no me dices quien eres…

Boruto suspiró y metió las manos en los bolsillos de su gabardina oscura.

—Mi nombre es Boruto Hyuga, soy el hijo de Hinata Hyuga, la Reina de las Reinas Súcubo.

Karin jadeó en cuanto escuchó aquello y le miró sorprendida, retrocedió unos pasos —No puede ser… eso es imposible… jamás han nacido varones… solo hembras… —ella negó.

Boruto sonrió y cambió el color de sus ojos a rojos y rasgados —Digamos que fui… el primer íncubo después de mucho tiempo, ¿Hablas del Conde? Te diré algo, seré yo quien acabe con él.

Karin parpadeó —¿Qué quieres de Sarada?

—Ella es… mi mujer, puedo sentirlo.

—¿¡Qué!?

Boruto sacó una de sus manos y le mostró una insignia de su familia, esa era una forma de identificación en su mundo.

Karín la tomó y la analizó —Es… auténtica… incluso la sangre de Hinata-sama fue puesta en ella.

—¿A qué familia sirves?

Karín le miró ya con confianza pero un poco aturdida —A la familia Haruno…

—Sirves a la tía Sakura y al tío Sasuke…

Ella asintió y le devolvió el objeto.

—Estoy aquí para cortejarla y hacerla mía, ella es mi pareja, lo puedo sentir.

—¿Hablas en serio?

Boruto asintió.

—Entonces… la protegerás a costa de todo ¿No? No permitirás que nada le pase.

—Eso es obvio.

—Entonces hay algo que debes saber.

Karin caminó a la entrada y cerró las puertas y luego se colocó frente al rubio.

—¿Qué pasa?

—Sarada es… en realidad ella es… una súcubo.

Boruto abrió los ojos sorprendido —¿Qué?

—Es la hija de Sakura-sama y de Sasuke-sama.

Boruto miró a la nada, por primera vez en su vida algo le sorprendía tanto, la miró —Pero ella…

—Hace 19 años, cuando nació, un Noé irrumpió en su habitación y quiso matarla… Sakura-sama selló su parte demonio y me la dejaron para criarla lejos de su mundo hasta que los Noé y el Conde fueran eliminados. Sarada corre peligro, ella ha estado a salvo hasta ahora por que ha vivido como humana, yo la he estado protegiendo. Pero si dices que ella es tu pareja, entonces quiero creer que la protegerás de ellos.

Boruto aspiró fuertemente procesando todo.

—No dejaré que nadie se le acerque, pero creo que es mejor que la lleve a mi mansión, al territorio de mi madre.

—Pues suerte con eso.

Boruto le miró curioso —¿Por qué?

—Sarada tiene un objetivo, terminar sus estudios, ella no dejará que te la lleves de un momento a otro. Además, estoy de acuerdo en que debes cortejarla, no sé mucho de un íncubo, pero se dicen que podían llegar a ser posesivos y demandantes, no te recomiendo mostrar esa actitud con ella o la alejarás, tal vez sea una humana por ahora pero su comportamiento a veces es el de una Sucubo, ella no va a permitir que alguien le de órdenes, se te va a enfrentar.

Boruto le miró entre sorprendido e interesado

—Entonces… ¿Dices que no sería buena idea… hacer eso?

—Así es —dijo rodeando el aparador y quedando en el mostrador —ella llegará en cualquier momento.

—La esperaré —dijo serio.

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Cuando Sarada llegó, Karin se había esfumado, y ella se sorprendió de verlo ahí parado como si nada.

Ella le miró como si fuera un espejismo. Él sonrió.

—Has venido —afirmó ella y él se acercó lentamente.

—Salgamos a comer —dijo de repente.

—¿Cómo?

—Seré directo, llamaste mi completa atención cuando te vi por primera vez.

Ella no sabía que decir ante aquello. Pero luego se repuso.

—Lo siento, pero tengo muchas cosas que hacer.

—¿Qué cosas? —preguntó con tranquilidad y sin borrar aquella sonrisa de su rostro.

Ella no podía dejar de admirarlo, pero un instinto muy profundo en su ser le hacía querer llevarle la contraria. Jamás le había pasado aquello ¿Quién era tipo?

—Cosas personales.

—Las cuales son… —incitó a que le dijera.

—Atender la tienda, los trabajos de la Universidad…

Él le invitó con la mirada par que continuara.

Ella se puso nerviosa aún sin dejar de mirarlo —Y… atender… la tienda… y la… Universidad…

—¿Desconfías de mi?

—Yo… ni siquiera te conozco.

—¿Cuándo me darás la oportunidad?

—Tal vez nunca.

En su interior Boruto se sorprendió, mas aún así mantuvo la compostura.

—Bueno, entonces seguiré insistiendo.

—Pierdes tu tiempo, estaré muy ocupada los próximos… meses…

Karin salió del la bodega y observó a ambos.

—Tía Karin.

—Vaya, ¿Pero quién es tu amigo Sarada?

—Ah… no…

—Boruto Hyuga —dijo ofreciéndole la mano, ella lo recibió con una sonrisa.

Karin miró a Sarada —Vaya, este joven me cae bien ¿Los interrumpí?

Sarada estaba sorprendida por lo dicho.

Boruto tomó la palabra —Estaba haciéndole una invitación para comer justo ahora, pero dice que tiene mucho trabajo aquí.

—Oh! tonterías, yo me quedaré aquí, Sarada irá contigo ahora mismo, después de todo a veces no come bien, por favor haz que coma algo.

Sarada miró a su tía con la boca abierta, ¿Qué le pasaba? A ella nunca le habían agradado los chicos que se le acercaban, siempre era desconfiada y sobre protectora, incluso con Kawaki, a él nunca lo aceptó, y ahora prácticamente la estaba entregando a un desconocido con gran facilidad, ¿Acaso a ella también la tenía bajo su… encanto?

—Tía Karin yo no he…

De un momento a otro la pelirroja ya le estaba colocando el abrigo y arrastrando a ambos a la salida.

—Llévala directo a casa cuando terminen ¿Está bien?

Boruto sonrió, Karin le caía bien —Descuide, la cuidaré por usted —dijo dando una leve inclinación y saliendo en el proceso. Cuando estuvo afuera, Sarada le miraba con los brazos cruzados. Él se acercó.

—No sé que le diste a mi tía pero ella no es así.

—A mi me parece que es encantadora.

—¿Siempre consigues lo que quieres?

—No siempre, mi madre es una mujer muy estricta, no era de las que me consintieran todo —le guiñó el ojo y la condujo a su auto.

—¿Este es tu auto? —dijo sorprendida.

—Si.

—Eres un niño rico.

Boruto la instó a entrar y cerró la puerta, rodeó el auto y entró, encendió el motor y la miró —No soy un… esnob si es lo que crees.

Ella sonrió levemente —De ti depende que lo crea.

Él sonrió de vuelta.

—Si no te importa, ya que te aprovechaste de la situación, yo elegiré el lugar para comer.

—Acepto, no importa donde vayamos en tanto sea contigo.

Ella carraspeó —Yo… te diré por dónde ir.

Él asintió.

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Llegaron a un lugar bastante modesto, el lugar tenía la apariencia del interior de una cabaña, había madera por todos lados, desde los adornos hasta las mesas y sillas,

Ella tomó asiento luego de que él amablemente se ofreciera a moverle la silla por ella. Él tomó asiento frente a ella en tanto no dejaba de mirarla.

Una mesera se acercó para tomar su pedido, Sarada fue la primera en hablar.

—Dos amburguesas doble y dos refrescos.

Boruto elevó la ceja, ella había pedido por los dos. ¿Se daba ella cuenta que desde ya estaba mostrando esa actitud dominante? Sonrió levemente sin dejar de mirarla, a él le gustaban los retos y ella aún no lo sabía, pero con él no iba a ser fácil tener el control, él era un íncubo, y siempre querría imponerse ante su hembra incluso si eso suponía una batalla salvaje en la cama.

—Cuéntame de ti —dijo Boruto yendo al grano una vez se fue la mesera.

—¿No crees que deberías comenzar tú?

Él sonrió —Bien ¿Hay algo que quieras saber exactamente?

Ella pareció pensarlo —¿Qué edad tienes?

—Diecinueve.

Ella le miró sorprendida —¿Enserio?

—¿Me creías más grande?

—Ah… no lo sé, hay algo en tu forma de hablar, como… si fueras un hombre de mucha experiencia… o algo así, no te vez viejo en realidad solo fue por tu forma de…

Él asintió —Si… yo… supongo que es porque fui educado en casa y mis profesores hablaban de esta forma…

—¿Creciste aquí?

—No. Mis padres tienen una casa en un pequeño poblado, no es muy conocido en realidad.

Ella le miró curiosa e interesada —¿Enserio? ¿Cuál es el nombre?

—Konoha—dijo como si nada y ella pareció pensarlo.

—No me suena.

—Es porque no es muy conocido, es un poblado con al menos 2200 personas.

Ella asintió —Sin embargo, te ves demasiado elegante…

—Mis padres tienen negocios aquí e incluso siguen trabando allá.

Ella carraspeó —Y… ¿Llevas tiempo viviendo aquí?

—Cerca de tres semanas…

—Y aún así ahora estás aquí con una extraña —dijo seria.

—¿Qué tiene de malo?

Ella negó —No, no deberías confiar a la primera en las personas y más si no sabes del mundo, dices que has sido educado en casa, ¿Qué pasa si soy una criminal, asesina o si quiero secuestrarte? No deberías ser tan ingenuo.

Boruto le miró sorprendido —¿Acaso estás… regañándome?

Ella asintió —No confíes tan fácilmente en las personas.

—Realmente no me importaría si quisieras secuestrarme —dijo divertido.

Ella parpadeó y luego dejó salir un suspiro —¿Tanto te gusto?

Él asintió —Muchísimo.

—Tal vez estás confundido.

—He salido con muchas mujeres.

Ella frunció el ceño y él continuó.

—Es por eso que puedes estar segura cuando te digo que ninguna me ha llamado la atención como tú, es como si… movieras algo dentro de mí que no puedo explicar, me atraes inevitablemente, Sarada.

Ella no sabía que decir a aquello, en ese momento, la comida llegó y Boruto observó con curiosidad aquello. Parecía solo carne con pan. Sarada sonrió al ver su cara, ahora parecía un niño observando su comida.

—No me digas que nunca has probado una.

Él la miró y parpadeó, recobró la compostura —Jamás, en casa solo comía… lo normal…

Ella sonrió en comprensión y tomó la Hamburguesa con sus manos para llevarla a su boca y darle una mordida ante la mirada sorprendida de Boruto. Al verla gemir de gusto levemente y disfrutar de esa manera sintió una presión en sus pantalones, trató de olvidar aquello y fijó su vista en la suya, la tomó e hizo lo mismo, abrió sus ojos al sentir aquél sabor y si a eso le sumaba lo que acababa de presenciar con Sarada, ahora la Hamburguesa se había convertido en su platillo favorito.

No sabía por qué hacía aquello, pero Sarada tuvo el impulso de darle una papa. La tomó y se la ofreció, este la miró sorprendido nuevamente, aquel gesto (de querer darle en la boca) podría considerarse a su edad como falta de respeto, porque él podía hacer eso por su cuenta. Pero con ella no sentía aquello, al contrario, le gustó y obediente la aceptó abriendo la boca y atrapándola con sus labios.

Sarada se desconectó por completo, aquel gesto le había provocado algo inexplicable y placentero. Sonrió cuando él volvió al ataque con la Hamburguesa apenas comió la papa.

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Boruto estacionó el auto, después de aquél espectáculo comiendo para ambos, no habían dicho más, lo cual era lo mejor para él, porque podrían tomarse tiempo para conversar otro día.

Ella desabrochó el cinturón y Boruto abrió la puerta, ella salió y le miró —Gracias, al final no fue tan malo acompañarte a comer.

Él sonrió —La próxima vez podemos ir allí.

Ella sonrió —Te gustaron las Hamburguesas ¿No?

"Más bien verte a ti comer" dijo en su mente —Deliciosas —dijo con voz aterciopelada.

Ella abrió la boca mientras le miraba como idiota fuera de si, se recompuso rápidamente.

—Me alegra…

—Nos veremos pronto —Dijo subiendo a su auto y arrancando.

Ella boqueó —Ni siquiera le permitió decir que no o que sí —sonrió —Valió la pena —dijo mientras entraba con una sonrisa.

Karin la miró sorprendida —Vaya, parece que no la pasaste tan mal después de todo.

Ella carraspeó y se colocó tras el aparador —Fue… agradable.

—¿Por qué no le dijiste que te llevara a casa directamente?

—Aún falta para cerrar, solo quería acompañarte —dijo mientras abría un frasco de vitaminas y tomaba unas.

Karin le observó —¿Te sientes mal?

—Solo un poco cansada —dijo con una sonrisa.

—¿Se besaron?

—¡Tía Karin! —dijo nerviosa.

Karin pensó que si se hubieran besado tal vez ella no se sentiría tan cansada, pues Boruto le habría proporcionado de su energía por medio del beso.

—Bien, eso es bueno, debes dejarle ver que no eres fácil de conquistar.

—Tía, ni siquiera sé si debamos seguir viéndonos.

—¿No te gusta?

—Es atractivo y…

—¿Caliente?

—¡Tía! Por dios es como si quisieras que nosotros…

—Ese chico me agrada y algo me dice que es el indicado, él es mejor que Kawaki —dijo ella.

—Yo… solo no quiero decepcionarme como lo hice con él.

—Entonces tómate tu tiempo para conocerlo.

Ella se encogió de hombros.

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Sasuke, el Hijo de Itachi, llevaba en cama tres días con fiebre, algo le sucedía e Itachi estaba al borde de la desesperación.

Tendría que cancelar la reunió con su hermano, así que lo llamó.

—¿Qué pasa Itachi?

—Lo siento, enviaré a mi asistente para que hablen sobre los acuerdos de confidencialidad, no podré ir.

—¿Qué sucede? Creí que eres responsable.

—Mi hijo ha estado con fiebre por tres días y no ha recobrado el reconocimiento, es extraño, los doctores no saben que tiene, no puedo dejarlo Sasuke por favor compréndeme.

—¿No saben lo que tiene?

—No, yo estoy realmente preocupado Sasuke… él… tiene una marca extraña en el brazo.

—Espera un momento ¿Crees que pueda ir?

—Claro hermano, te espero.

Luego de eso colgó.

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Sasuke llegó a la casa de Naruto, en donde Hinata le recibió —¿Sucede algo?

—He venido por Naruto, hay algo que quiero comprobar.

—¿Qué pasa?

—Algo le sucede a mi sobrino, tiene… síntomas…

—¿Qué síntomas? —preguntó ella.

—Es probable que un Noé quiera despertar en él.

Ella le miró sorprendida —¿Estás seguro?

—No lo sé… ¿Crees que pueda ir a verificarlo con Naruto?

Ella sintió y le miró —Lo siento Sasuke pero sabes que si resulta…

—Lo sé —se inclinó levemente y se retiró, Hinata suspiró.

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Naruto observaba con las manos en la cintura, el progreso de los entrenados. Ellos batallaban unos contra otros.

Sasuke llegó a su lado y él le miró con una sonrisa.

—Amigo, ¿Qué haces aquí?

—Naruto, hay algo que tenemos que comprobar.

El rubio le miró con curiosidad

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¿Qué tendrá el hijo de Itachi?