El camino a casa fue recorfontante. Llevaba días enroscada en la tormenta de pensamientos lúgubres. Por fin el círculo vicioso de escenarios había llegado a su fin. Me sentía tranquila. Una tenue alegría me entregaba calma. Las manos en el bolsillo. Dejé la idea de viajar en bus, por el simple hecho de disfrutar del paseo. Sin importar lo sucedido había comprendido que todo lo proyectado de la imaginación no era más que eso. Proyecciones de nuestros propios miedos. Pueden ayudar a comprender los extremos, así entender y quitarle ese poder al miedo.

El encuentro aún me daba vueltas en la cabeza, dentro de mi catastrofismo no había encontrado mejor escenario.

Aún recordaba el pulso inquietó al verle. El último sueño daba vueltas en mi cabeza y me parecía que en cualquier instante se echaría a llorar.

No entiendo en qué momento la valentía se apoderó de mi, y le agarre la mano marchandonos de ese lugar. Era el clásico hablar en esos sitios de interés público, pero nosotros no éramos de esos clásicos.

Le tome la mano, no quería mirarle. Por fracciones de segundo me llegaba el pensamiento de que aquello se trataba de otro sueño. Pero a su vez, el tacto dulce de su mano me permitía negarme. Era real.

Simplemente camine, no tenía un rumbo fijo. Pero no nos quedaríamos en ese frío bar, como un matrimonio que decide divorciarse y busca un lugar concurrido para no montar un alboroto. Nosotros no éramos de esas personas. Entre tanto caminar, mi mirada logro posarse tranquilamente sobre el banco que me encontraba ayer. Podía sentirme segura en ese lugar. Podía ser un ambiente distinto. No estaba asociado a ningún trágico escenario, sino al mismo lugar donde me encontré calma horas antes.

Me pare frente al banco. Di un paso atras, dejándole paso. Podíamos pelear o no saber que sucedía entre nosotras pero eso no quitaba que me comportará como lo hacía. Para mí ello era respeto.

Entonces se sentó y me senté a su lado.

Llevaba un tiempo, con esa palabra entre mis labios entonces se lo dije. Antes que comenzar nada. "te quiero" le dije. Sentí un alivio tan grande de decirlo.

Ella también me quería. Lo sabía, pero escucharlo de su propia voz logro tranquilizarme.

Lo demás fue sucediendo. Tranquilamente. Me gustó que no abordar el tema del conflicto de lleno, sino sería quemar la iniciativa al inicio. Fui inteligente y considerado de parte de ambas. Finalmente podría verle mañana.

Había escapado de alguna manera rápido, porque en todos mis escenarios el final era el más tétrico, así que dejarlo como puntos suspendidos era lo más inteligente. Llegué a casa, silbando una melodía de la radio. Mi cabeza podía pensar con más tranquilidad que hacer mañana. Me encontré pensando en un paseo, para ir hablando el conflicto de a poco. Como si se tratara de cortar una cebolla, capa a capa hasta llegar al centro.

Por suerte mi mente había dejado si tragedia de lado. Me tumbe en la cama. Tuve un sueño plácido, dónde no soñé nada. Solo descance como no lo hacía desde hacía tiempo.

POv Shizuru

Me quedé en el banco con la mano sobre el pecho. Diversas emociones me atravesaban. Pero principalmente una alegría me envolvía. La calidez de su cuerpo se había llevado la parte másc densa de la culpa que sentia. Que llevaba comiéndome desde hacía tiempo. Entonces respire un par de veces, profundo como si hiciera alguna especie de meditación.

De camino a casa le escribí a Hakura. Intentaba que no me llamara, puede que si tenía alguna noticia no intentaría marcar. Entonces escribí "todo salió tranquilo, necesito procesar esto. Mañana te escribo, pero estoy bien" puse. Entonces pensé en apagar el teléfono. Durante un instante me quedé bloqueada. Mi propósito interno era cambiar, como había mencionado la relación era de a dos. Entonces pensé en algo que valiera la pena decirle. Que podía decir: que la amaba, que esperaba con locura el momento que volviera, que llevaba meses llorando su partida. No todo aquello denotaba demasiada intensidad. Tenía que encontrar algún argumento más tranquilo. "Por si necesitas que lo repita: te quiero. Y gracias, me ha encantado verte. Dime luego que deseas hacer mañana" seguia sonando me un tono desesperado. Pero pinche el botón enviar. Esa sensación de nerviosismo me envolvió. No recibí respuesta hasta entrada la noche.

"me dormí, también te quiero (lo repito), tengo algunas ideas para mañana te apetecera un paseo? " respondió. Me sonreí como una adolescente ante el móvil. Esa dormilona, era mi alegría. Podría decirme de ir a escalar, o observar pingüinos, de cruzar las salinas en pleno verano y diría que si.

Un paseo era tan reconfortante, tan tranquilo. Seguramente sería un ambiente más sereno. Más calmo. Natsuki era de esos lugares, de escenarios que propiciará calma. Y yo era de cualquier escenario donde estuviera Natsuki.

Que debía ponerme para un paseo? Mano en cintura, me dirigí con una copa de vino hacia el armario.

Pov Narrador

Los rayos parecían un giño del cielo a su sonrisa. Los cabellos apenas lograban escaparse del casco que llevaba. En la cintura, por un fuerte y desesperado agarre se encontraba la castaña. Internamente iba quejándose elegir ese vestido. Pero no negaba que la cazadora de Natsuki le hacía sonreír.

Intentaba no dejarse llevar por el temor, el motociclo iba a una velocidad increíble. Tenía miedo que sus quejas pudieran desconcentrar a la conductora. O que terminara espantandole. Resignada, acomodo sus manos sobre el abdomen de la joven haciendo más fuerte el agarre. Detalle que no pasó desapercibido para Natsuki. Disimuladamente fue bajando la velocidad. Se encontraban en el tiempo justo.

-Observa Shizuru- dijo con la voz ronca. La castaña un poco tímida y temerosa levantó lentamente la mirada.

-Natsuki- dijo en un susurro con la voz empapada de intensidad. Delante de si, la carretera pasaba por un pequeño valle, que en ese momento le devolvía el reflejo de la montaña bañada a la luz del atardecer.

Natsuki sonrió. El agarre se había aflojado. El miedo se había perdido ante el asombro. Natsuki condujo tranquilamente. Dandole a Shizuru una imagen propia de una postal.

El atardecer fue entregándole paso a la noche. Entonces pararon en un restaurante al lado del camino. Natsuki pidió un café. Shizuru un té.

-No quiero matar el momento- dijo Natsuki - pero creo que tenemos muchas cosas que hablar

-No lo haces, tenemos que hablar - dijo con una moderada sonrisa Shizuru.

-Podria hablar primero?- pregunto la castaña. Llevaba tiempo esperando ese momento. Natsuki asintió la cabeza.

-Natsuki, yo te quiero- dijo tomándole la mano sobre la mesa -jamas he dudado de ello. Y no siento que haya cosas en ti que molesten. Pero si siento, que hay momentos dónde realmente puede parecer que no lo hago, que no te amo - dijo la castaña. Bajando un poco la cabeza. Tragó en seco. Una sucesión de memorias pasadas le surcaban el pensamiento.

-Por momentos soy egoísta y pienso solo en mi. En mis necesidades, en mi dolor, en mis prioridades. Y tú siempre estás ahí. Y cuando sale algo mal. Tú sigues ahí. Y terminas siendo el blanco de todas las balas erradas que tengo. Y lo siento - confesó Shizuru.

Natsuki permanecía en silencio. No sabía que pieza jugar. No esperaba que Shizuru tomara la iniciativa. Las palabras le iban llegando lentamente, mientras su cerebro descifraba la voz de Shizuru.

-No logro entender del todo, hacia donde te diriges Shizuru- dijo Natsuki rascándose la nuca. Dejo fluir las palabras lentamente, en todo calmado.

-Quiero decir, que muchas veces te hago daño. Y tú solo te quedas allí, esperando incondicionalmente por mi. Pero no es justo. No es justo que te trate mal. Ni es justo para ti que te quedes allí - dijo Shizuru, he hizo una pequeña pausa.

-Sin importar quién sea, no debes dejar que te hagan daño. Aunque sea yo. Debes hacerte valer, estés conmigo o estés con cualquiera Nat. Lo digo porque te amo -

-Antes de cuidar de nadie. Debes cuidar de ti- dijo Shizuru. Tenía los ojos aguados. Sabía que una de las posibilidades era que Natsuki se levantara y fuera. De que en algún momento se alejara para no volver. Pero no podía callarselo.

-Shizuru- dijo Natsuki. No esperaba una confesión tan frontal. Ni que fuera tan franca en confesarse.

Natsuki quedó en silencio. No sabía que decir, o que hacer.

-No quiero alejarme de ti- dijo Natsuki quebrando el silencio. -pero temo por momentos que todo vuelva a ser igual

-No puedo prometerte que haré un cambio tajante, puede que me equivoqué muchas veces y acabe lastimandote

-Lo más probable es que lo hagas y que yo lo acabe haciendo. Pero Shizuru eres real, eres humana y cometemos errores- dijo Natsuki. Su voz era queda. Tomaba el tiempo para cada frase.

-Tampoco quiero mentirte Shizuru, días me parece que quiero amarte y olvidar todo. Y otros me levanto sintiendome que quiero vengarme. No sé cuánto tiempo tardaré en quitarme este sentimiento - dijo Natsuki. Los ojos de Shizuru desprendieron lágrimas.

-Pero no quiero convertirme en esa persona. No quiero ser de esas personas que aborrecen a quien aman o amaron- dijo dejando la frase suspendida.

-Algo tan lindo como el amor, no puede acabar con algo tan negro como el odio. No quiero recordarte así. Ni vengarme. Quiero que si no alejamos recordarte con una sonrisa y si seguimos poder quererte con ternura- dijo Natsuki al tiempo que se le escapaba una lágrima. -pero puede que yo también me equivoqué y por momentos no logré quitarme ese mal sentimiento-

-No vale la pena que temamos por algo que no sabemos con sinceridad, algo tan incierto como el futuro - Dijo Shizuru.

-Intentemos y si no funciona, nos dejaremos marchar- Dijo Natsuki.

-Solo te pido que vuelvas a casa - dijo Shizuru.

-Aun me parece pronto- dijo Natsuki

-No no me entiendes. Cuando temas, cuando discutamos, cuando todo valla mal. No te alejes. Solo vuelve a casa. Hagamos esto juntas - dijo Shizuru. Natsuki sonrió.


Buenas chiquies pues aquí ando. La cuarentena me tiene con una ansiedad. Pero bueno, Ya se calmara todo. Por favor cuidense y les leo haber que piensan. Espero que hayan disfrutado el capítulo. A mí me ayuda a pensar y desconectar un rato. Kisu gente