Las semanas pasaban volando; Alice no me dejaba deprimirme, pintamos el cuarto de mi bebé, eso fue hermoso, hacíamos algunas locuras, pero eso ni impedía que algunas noches tuviera pesadillas, así como esta noche, ya que viajaría a mi cita con el doctor, ya tenía 6 meses y medio, faltaba menos para la llegada de mi bebé. Desperté, me bañe y desayune, está vez mi madre nos acompañaría, quería ver en vivo a su nieto, y no era nadie para negárselo, llegamos al aeropuerto, me ponía nerviosa, no me imponía a que la gente me viera de esa manera, no era la primera adolescente embarazada. Subimos al avión, donde vimos una película durante el viaje, llegamos y tomamos un taxi, llegamos a casa, había un ramo de rosas, no quise ni ver de quién era, no me importaba, le dije a las cocineras que se lo llevaran si querían.

-Hija, eso es fuerza-dijo mamá mientras me abrazaba.

-No me interesa-dije con una sonrisa.

Subí a mi habitación, ya estaba mi maleta ahí, tomé una ducha, tenía calor, comimos y me dormí un rato. A la mañana siguiente; salimos a pasear antes de ir al doctor, creo que muchas cosas habían cambiado. Llegamos a la consulta con tiempo, esperamos, la enfermera me checo como siempre, esperamos y fue hora de pasar, el doctor nos saludó y pasamos a la otra habitación, me cambié por la bata, me checo otra vez mi vagina, pensé en otra cosa sino me excitaría, puso el gel en mi pansa.

-Siento llegar tarde-dijo el padre Edward entrando en el cuarto, lo miré mal, no lo quería aquí.

-Pasa-dijo el doctor, y no dije nada, después de todo era el padre y tenía todo el derecho, aparte no quería ir a una corte, encendió el ecógrafo, temblé de los nervios, su mirada me traspasaba, pero no lo veía, se oyó el latido del corazón de mi bebé, sentí mis lágrimas. -Por lo visto, esta excelente con él y tú, si todo va como quiere, tendrás un parto natural.

-Qué bueno que mi bebé está bien-dije con una sonrisa, mamá limpia mis lágrimas, aunque ella estaba igual.

Pasamos de nuevo al consultorio, donde me dio algunas indicaciones, me deseo suerte, ya que iría con un doctor compañero de el en Nueva York, era mejor para mí, ahora que pasaban muchas cosas. Salimos y esperaba que se fuera por su lado, pero tomo mi brazo al salir, quise que me soltara, pero siguió, pero no con fuerza.

- ¿Podemos hablar? -me dijo con una mirada de súplica.

-No tengo nada que decir, ya te dije n toda la última vez que te vi, al igual que ti aquel día-dijo tragando mis lagrimas al final.

-Por favor, dame una oportunidad de explicar las cosas-dijo viéndome a los ojos, quería besarlo, pero me contuve, vi su alegría.

-Te escucharé, pero no te aseguro nada, pero Alice irá conmigo-dije muy segura, sabía que Alice me mantendría con los pies en la tierra.

-No hay ningún problema-dijo seguro y soltó mi brazo. -Nos vemos en el restaurant de siempre.

Me fui con mi madre y Alice, mamá no estaba muy de acuerdo, pero quería cerrar el ciclo, y no sé cómo terminaría esto. Fuimos a casa, donde tome una ducha relajante con aroma floral, hizo que me relajará un poco. Salí y me puse un vestido cómodo, los pantalones me hacían sentir incómoda, con Alice salimos en mi coche, llegamos al restaurant, donde Edward nos esperaba, quería correr fuera, pero tenía que cerrar el ciclo.

-Buenas noches-dije al sentarme con esfuerzo, dios era tan guapo, pedimos la cena como siempre.

-Bueno, ¿qué es lo que quieres decir? -dijo Alice cuando nos sirvieron.

-Alice-dije enojada, no me gustaba que fuera tan así, pero sabía que entre más lo reemplazáramos, más doloroso sería.

-Quiero explicar cómo pasaron las cosas-dijo e hice una mueca, todavía me era doloroso recordar las cosas. -Lo que paso, es que, como padre de iglesia, fui criticado por nuestra relación y la iglesia quiso que dejara nuestra relación, pero me quise oponer, dios, te algo-dijo viéndome a los ojos, sentí mis lágrimas.

-No digas eso, cuando estabas con otra mujer-dije con un hipido, dios, solía demasiado que me dijera eso.

-A eso voy-dijo haciendo una pausa, para que me tranquilizará. -Bueno, me dijeron que tenía que dejarte, me opuse, pero me meterían en muchos problemas, hice eso, pero fue una farsa, estaba con ropa interior, le pagué para que hiciera como que estábamos haciendo eso, ¿crees que te mandaría un mensaje si estuviera haciéndolo con otra persona? -me dijo viéndome a los ojos.

-No sé, no te conozco lo suficiente-dije con un nudo en la garganta.

-De hecho, después de que fueras a despedirte, tuve un encuentro de nuevo y les dije que no importaba lo que quisieran hacer, tú eres más importante que lo demás, y que lucharía por tu amor-dijo muy seguro.-Puedes preguntarle a cada una de las personas involucradas, siempre he sentido esto y sé que no cambiara-dijo limpiándome las lágrimas.-Dime, ¿todavía me amas?-me dijo mirándome a los ojos, sentí mi corazón acelerado con esa pregunta.

-La verdad es que si, no he podido olvidarte-dije y vi su sonrisa, que es mi favorita. -Pero tampoco me pidas que de un día a otro olvide la imagen tuya con esa mujer.

-No, estoy dispuesto a esperarte el tiempo necesario, pero te aseguro que lucharé por tu años-dijo bien seguro. -Entonces, ¿me darás otra oportunidad?

-Tengo que procesar esto-dije todavía en shock de todo esto.

-Espero saberlo lo antes posible-dijo con una sonrisa gigante.

Terminamos la cena, pedí un brownie, un antojo, estaba delicioso, el pago con una sonrisa nos despidió en mi coche y nos fuimos a casa, me quedé dormida a medio camino. A la mañana siguiente; ya tenía más claro lo que quería hacer, pero no se lo haría tan fácil, sería la prueba de amor, baje a desayunar, el olor a huevos me dio un asco y vomite, tenía mucho que no pasaba esto, la cocinera tiró los huevos y empezó a hacer quequis.

-Gracias-le dije con una sonrisa.

Alice bajo con una sonrisa, me pregunté qué pasaba, pero con ella nunca se sabe, siempre está feliz, desayunamos entre risas, siempre con ella es igual, habla de cualquier cosa, terminamos.

-Te dejé la ropa en tu cama para ir a dar una vuelta más tarde, tienes suficiente tiempo para que te relajes en el baño y arreglarte un loco-dijo Alice con una sonrisa.

-Primero me dices que traes entre manos-le dije viéndola acusatoriamente.

-Yo nada, solo quiero ir con mi amiga a dar una vuelta con mi amiga-dijo inocentemente.

Me fui a mi cuarto, donde puse la bañera, me desvestir y entre, se me relajaron los músculos enseguida, estuve un buen rato adentro, hasta que el agua se enfrió. Me seque y puse crema por todo el cuerpo, eso era bueno, salí y vi la ropa de Alice, insisto que algo trama, pero no le sacaré nada, me puse el vestido, que me quedaba muy bien, me maquille un poco y peine, salí y Alice me esperaba, se me hizo raro no ver a mi madre, salimos en mi coche. Llegamos a un restaurant, eso me extraño, Alice de repente desapareció, entre…

-Sorpresa-gritaron muchas compañeras de la escuela, parecía que sería un baby shower, todo estaba en azul, sentí mis lágrimas, ni había pensado en una fiesta para mi bebé.

- ¿Te gusto? -dijo mamá con una sonrisa, me abrazo, asentí con la cabeza. -Fue idea de tus compañeras.

-Muchas gracias, chicas-dije a mis compañeras.

Todas me felicitaron, comenzaron los concursos, era muy divertido, hasta el momento de medir con papel mi pansa, a ver a quien le atinaba, era horrible que te recordaran lo gorda que estás. Pase con cada uno, a casi todas le faltaba o sobraba, hasta que llegue con Ángela, fue la exacta, me abrazo emocionada, Alice trajo el regalo, se lo entregue con una sonrisa.

-Muchas felicidades Ángela-le dije con una sonrisa.

-Gracias, te quiero-me dijo con una sonrisa.

La fiesta continuó, la comida estuvo deliciosa, al igual que el pastel, fue hora de abrir los regalos, me dieron pañales, biberones, ropa, un hermoso traje de marinero, estoy segura de que, de Alice, le encanta ver a los niños así. La fiesta continuó, todo fue muy divertido, salí con una sonrisa, llegué muy relajada a mi casa y me dormí. A la mañana siguiente; baje a desayunar con Alice.

-Ahorita que me bañé, me llevas con Edward antes de irnos al aeropuerto-le dije con una sonrisa, quería dejar en claro antes de irme.

-Está bien-me dijo con una sonrisa, ella aseguraba que todo saldría bien.

Desayunamos entre risas, mamá estaba feliz y tranquila, subí a tomar una ducha, me vestí como siempre, que importaba, mi amiga me esperaba. Llegamos rápidamente a la iglesia, me puse nerviosa.

- ¿Quieres ir sola o te acompaño? -me dijo Alice con una sonrisa.

-Sola, ve a dar una vuelta y te hablo-le dije abriendo la puerta del coche.

Entre a la iglesia, los recuerdos me atormentaban, pero no tan feo como hace poco. Llegue a la oficina, me dio un escalofrío, toque la puerta y me dejo pasar, dios, estaba muy guapo, mis hormonas me jugaban muy mal, tome asiento enfrente de él, dios, los nervios, eran horribles.

-Bueno Bella, es un gusto verte-me dijo con mi sonrisa favorita.

-Vengo a decirte, que te daré una oportunidad-dije y vi su sonrisa más grande. -Pero quiero que empecemos de la manera que tuvimos que empezar, conocernos y luego ver a donde llegamos-dije nerviosa por su reacción, el me miro un rato y suspiro, quisiera saber que piensa. -Y, además, seguiré con mis planes de pasar lo que queda de embarazo en Nueva York.

-Está bien, como te había dicho, lucharé por nuestro amor-dijo muy seguro. -De hecho, pedí el cambio y la suerte que el padre de una de las Iglesias tomara unas vacaciones largas y podré estar contigo todo este tiempo-me dijo con una sonrisa.

- ¿Te puedo pedir algo antes de irme? -dije nerviosa, quería mi despedida antes de irme y no tener nada hasta que todo quedara más claro.

-Sabes que sí.

Me acerqué a él y comencé a besarlo, dios, como extrañaba sus labios, me cargó y llegamos a su habitación, temblé de emoción en sus brazos, me llevo a su cama, fue levantando mi vestido, dios, no me había visto tan gorda, me lo quitó, me vio con sus ojos lujuriosos, dios, como lograba tenerme enojada con su mirada, le quité la camisa, toque sus pectorales, me quitó el brasier, lamió mis pezones.

-Oh Edward-dije don emoción, bajé su pantalón como pude, él se separó y terminó de desvestirse, me quitó el calzón, metió dos dedos. -Edward-grite.

-Estas tan mojada-me dijo con un beso, dios, no importaba sin alguien me escuchaba, tenía tantas emociones, tuve un fuerte orgasmo, lamió sus labios, eso me mojo más. -Delicioso-dijo y me besó, abrió mis piernas. - ¿Segura? -dijo con su pene cerca de mi entrada.

-Claro que si-le dije con una sonrisa.

Me besó y comenzó a introducirse lentamente, dios, lo sentía muy bien, tocaba sus pectorales, me besaba por todos lados, ya no alcanzaba tanto para tocarlo, me sentí cerca, aumento más la velocidad, pronto llegamos al orgasmo.

-Dios, como te había extrañado-dije cuando tuve aire.

- ¿Tienes tiempo para otro? -me dijo con una sonrisa, vi el reloj y teníamos buen tiempo.

-Creo que para unos dos-dije con una sonrisa.

Esta vez me ayudó a levantarme, mi bebé reaccionó, Edward sonrió al sentirlo, me puse en cuatro, era la mejor posición en este estado, me besó e introdujo de una, gemí muy fuerte, salía y entraba, tocaba mis bubis, dios, sabía volverme loca, sentí el orgasmo juntos. Me ayudo a acomodarse en la cama, me puso de lado, me abrazo e introdujo su pene, gemimos, dios, lo había extrañado demasiado, aumento la velocidad mientras besaba mi cuello.

-Edward-grite cuando llegue al orgasmo, siguió moviéndose.

-Bella-grito cuando alcanzo su orgasmo.

-Dios, como me hacías calta-dije con una sonrisa y me volteé a verlo. -Pero creo que esperaremos para el próximo-dije segura.

-Por lo menos hubo antes de la prueba, resistiré para demostrarte todo el amor que siento por ti-le dijo dándome un beso, comenzó a sonar mi celular, él se levantó y me lo dio, era Alice.

-Ya voy, es hora de irnos, espero que estén vestidos-dijo Alice sin dejarme contestar.

-Muy bien-le dije con una sonrisa, no sé cómo supo que hacíamos. -Creo que es hora de que me casa-dije triste.

-Hey-dijo tomando mi cara para verme a los ojos. -Pronto estaré por allá y verás que pronto seremos una pareja feliz-dijo muy seguro. -Te amo.

-Te amo-le dije y nos besamos, era uno de despedida.

Me ayudo a levantarme, me dio mi ropa, y me cambié al igual que él, esperamos a Alice en la entrada, abrazados, mi amiga llego con una sonrisa, me despedí con un beso y me ayudo a subir al coche, Alice me miró con muchas preguntas.

-No es lo que imaginas-dije muy segura. -Quedamos como amigos, el luchará por mí y tuvimos una despedida.

-Bueno, eso me sorprendió, pero sé que regresarán más fuerte que nunca-dijo Alice muy segura.

Llegamos a casa, donde mamá nos esperaba, subieron las maletas, y nos fuimos al aeropuerto, no regresaría hasta después de mi parto y descanso.