Capítulo 24: Un escape imposible (segunda parte)
El sonido de la lluvia, aún seguía presente en el lugar igual que los truenos que sonaban cada dos minutos.
En el pasillo donde estaba una puerta que estaría posiblemente, el potrillo azul oscuro, se encontraba la madre del susodicho bloqueando dicha puerta mientras algo alejada de ella, estaba Stellar temerosa, porque no sabía que hacer ¿Cómo podría quitar a la adulta del medio? Eso era lo que pensaba, pero no encontraba solución alguna.
—…— la potra empezaba a retroceder un poco con temor de Aurora que seguía parada en el sitio con esa sonrisa perturbadora.
— ¿Eh? ¿Piensas huir con la cola entre tus patas? Je, je. Acaso… ¿tienes miedo de tu propia madre?— preguntaba con un tono burlón, pero su hija no respondía, solo seguía retrocediendo lentamente —Entiéndelo, hija, es imposible que salgas de esta situación. Tú eres solo una potrilla malcriada, eso es lo que eres. Puede ser que con potras más pequeñas que tú, pudiste evadirlas, pero con yeguas más grandes que tú, lo dudo mucho— la yegua empezaba a caminar en dirección a la potrilla y meneaba sus caderas de un lado a otro.
— ¡…!— al observar que se acercaba, retrocedía un poco más rápido. Sabía que era imposible pasarla y más que conocía como era su madre. Había pensado en volver por donde vino para buscar otro camino, un pasadizo oculto para poder entrar a ese cuarto sin tener que pasar a la pegaso, pero eso le costaría mucho, porque no sabía en donde se encontraría esos pasadizos.
— ¿Sabes algo, hija? Porque no te rindes y dejas de pelear. Solo eres una potrilla, una potrilla muy débil. Ahora como estas, no alcanzarás en fuerza contra tu madre— decía Aurora sin dejar de sonreír y seguía acercándose a la potra. Stellar siguió retrocediendo y miraba de reojo atrás para mirar la esquina del pasillo. Pensaba en llegar a la esquina para luego galopar como si no hubiera un mañana, pero en eso, escuchó su madre decir estas palabras —… Hija ¿Quieres repetir de esa vez, en ese pequeño y desconocido pueblo donde te tenía en mis cascos y tú no podías escapar de mí?— la pequeña abría mucho sus ojos, daba la media vuelta de una vez para huir, sin embargo, la yegua se había adelantado en galopar y se lanzó contra su hija haciendo que se cayera encima de la pobre potra para después levantarse en sus dos cascos traseros, pero tenía en sus pezuñas a Stellar, como si la estuviera abrazando. La pequeña estaba forcejeando para que la soltara, pero igual como la otra vez, no podía liberarse del fuerte agarre de su madre.
— ¡Suéltame!— exclamaba sin dejar de forcejear.
—Je, je. Ay, hija, tú sabes que sería igual que la otra vez… Tu nunca te podrás librar de mi agarre y esta vez, nadie te va a ayudar, hija mía— decía la yegua sin soltarla hasta parecía que su abrazo se hacía más fuerte haciendo que sea casi imposible moverse o patalear —Estas sola, sin nadie a quien pedirle "auxilio" y tú, eres débil, muy débil que no puedes ni soltarte del agarre de tu madre… Que decepción…— en eso, una de sus pezuñas, subía lentamente y la potra se empezaba a asustarse, porque sabía lo que haría… otra vez —Así que mejor descansa, hija y toda soledad, y tristeza desaparecerá. Serás una potrilla nueva, educada y muy servicial para la ama— comentaba poniendo su pezuña en su pequeño cuello y la empezaba a presionar un poco para asfixiarla.
—S-Suéltame… M-Mam-mi… P-Por f-favor… S-Suéltame— suplicaba la potrilla con miedo a desmayarse, porque si perdía el conocimiento, sería su fin. Trataba de seguir forcejeando, sin embargo, cada vez era más lento.
—Shhhh. Tranquila, hija. Solo duerme y todo se habrá terminado— decía Aurora siguiendo apretando su pequeño cuello y Stellar se asfixiaba, se sentía mareada al no tener ese aire en sus pulmones.
—M-M-Mami… — estaba perdiendo el conocimiento y a la par, sus pataleos se detenían al no tener tanta fuerza —… Lo siento… N-No pude rescatarte, hermanito… … Lo siento… mami… No pude cumplir mi promesa… Lo siento por decepcionarte… Soy débil… No puedo con esto…— pensaba y una lágrima salía de su ojo derecho para caer al suelo igual como una gota de lluvia, antes de perder el conocimiento.
.
.
.
.
.
.
.
—Hola, hija— saludaba nada menos que Speed Galaxy entrando en el cuarto de su hija que llevaba solo su armadura puesta sin casco. La aludida se encontraba sentada en la cama dándole la espalda a su padre ya que observaba la ventana fijamente. La potra tenía como unos once años de edad y llevaba una expresión triste. No le respondía al semental. El susodicho se acercaba a la cama y se sentaba al lado de Stellar para ver a la ventana donde se asomaba la luna —Que hermosa noche ¿no lo crees, hija?— preguntaba mirándola con una sonrisa, pero ella seguía sin responder haciendo que suspirara —Tengo entendido que tienes dificultades en la escuela ¿verdad?
—…— solo bajó la cabeza.
—Hija, no te pongas así. Solo ignóralos y ya— al oír eso, la potrilla veía a su padre enojada.
— ¿Qué los ignores? No puedo… Por más que quiero hacerlo, no puedo… y más que… siempre me molesta por… por…— le costaba decir eso.
— ¿Por tu "discapacidad" de no poder volar?— preguntó con seriedad. Su hija asentía con la cabeza.
—… Aunque eso no es lo que me… deprime… Ver a otros volar, eso es lo que… me entristece… Que otros puedan llegar a las nubes, alcanzar el firmamento, sentir el viento en sus caras… mientras yo estoy en una nube… mirando cómo se divierten… La única forma de poder disfrutarlo… es que me lleve mami, pero tampoco me gusta, porque… se burlan de mi hasta me pusieron apodo— respondía restregando con una pezuña uno de sus ojos.
—… ¿Cómo te pusieron?— preguntó curioso.
—… La planeadora. Solo porque no vuelo, planeo, ni siquiera puedo elevarme por unos centímetros…
—…— Speed le pasaba un casco en su cabecita para acariciarla —Oye, no te angusties si no puedes volar ahora mismo. Solo tienes que practicar e intentar, y seguir intentando, hija— comentaba con una sonrisa paternal.
—… Eso lo intento, pero no logro nada. Siempre caigo, siempre planeo y siempre las mismas burlas… Creo que seré una terrestre con alas… Ese es otro apodo, solo que no lo usan muy seguido…— suspiraba deprimida.
—…— el semental dirigía su vista a la ventana para ver la luna —Hija, te diré algo… no siempre fui el mejor volador o que volaba rápido a los diez años. Je, je. Es que cuando yo tenía tu edad, era igual que tú… no podía volar— al escuchar eso, la potra lo miraba de golpe sorprendida.
— ¿E-En serio?
—Si, en serio. Debiste verme cuando intentaba volar. Intento tras intento y siempre me caía o planeaba— respondía con una sonrisa nostálgico al recordar esos años.
— ¿Eso me haría sentir mejor?— preguntaba con algo de tristeza.
—No. Te seré sincero, en la vida vendrá potros que te fastidiará en la vida para desanimarte, para bajar tu autoestima y todo eso. Yo me sentía igual que tú, deprimido, que no importa cuanto lo intente, porque siempre caeré y caeré— su hija escuchaba atentamente a su padre —Pero no me rendí para nada. Seguí intentando sin importarme lo que diga los demás o los apodos que me pusieron… Es peor que el tuyo. Sin embargo, yo los ignoraba y seguí con lo mío, una y otra vez, sin descanso hasta que por fin, después de años, pude volar y fui el potro más rápido de la escuela, porque cuando despegué, di un ventarrón que se lo llevó a todo el mundo hasta a la instructora se lo llevó. Je, je, je— se reía un poco al recordar esa experiencia haciendo que su risa se contagiara a Stellar.
—Papi.
— ¿Si, hija?
—… ¿Cuántos años duraste para que pudieras volar?— preguntaba con curiosidad.
—… Tenía quince años y medio— al oír eso, la potrilla se impactaba hasta se deprimió más que antes —Stellar, no te sientas mal. Puede ser que yo me tardé mucho para volar, pero tú, puedes intentar batirme el record. Je, je. No precisamente tú tienes que durar hasta los quince en volar, si tú practicas mucho, puedes volar antes de tiempo. Solo no te rindas si ves que no se puede o que pienses que no puedes volar, o cosas por el estilo de que tirarás la toalla, porque no sirve de nada intentarlo. Solo te diré que no te rindas, inténtalo cuantas veces hace falta, solo no te rindas e ignora lo que dice los demás— decía con una sonrisa acariciando la cabeza de su hija.
—… Ok, papi… Gracias— agradecía Stellar con una pequeña sonrisa y ponía su cabeza en un costado de su padre. El aludido sonreía para luego abrazarla con un casco.
—… Hija ¿Por qué no le hablas de esto a tu madre?— preguntaba extrañado.
—Porque mami… tiende a exagerar las cosas e iría a mi escuela a regañar a lo que me molesta o acusar a la instructora. La verdad, creo que eso sería peor y me pondrían otro apodo como la soplona, quizás— respondía con tristeza en su voz.
—Sí, entiendo. Yo tampoco lo hice, porque tu abuela exageraría las cosas y en la escuela sería más difícil para mí— decía apenado.
—Ya veo…
—Aunque te seré sincero, tu madre y yo no te vamos a durar toda la vida, porque tarde o temprano, serás una adulta y tendrás que enfrentarte lo que te da la vida, pero aun así, sigues siendo una potrilla, solo relájate y diviértete. Tampoco es el fin del mundo, solo… no te rindas para nada ¿ok?— sonreía con sinceridad.
—…— la potrilla rojiza alzaba su vista para mirar a su padre con una sonrisa alegre —Ok, papi. Lo intentaré— ponía de nuevo su cabeza en su costado y duraban un rato en silencio en la misma posición hasta que su hija cerraba los ojos quedándose dormida en el costado de su padre.
.
.
.
.
.
.
.
Aurora Galaxy había puesto a su hija en su lomo ya que estaba inconsciente y sabía que no despertaría por unas horas. Así que caminaba a pasos tranquilos por los pasillos del castillo abandonado debido a que su ama nunca le dijo que tenía prisa y entonces, se encontraba caminando volviendo en sus pasos hacia el salón del trono mientras movía sus flancos de un lado a otro de forma alegre.
—Tranquila, hijita. Cuando lleguemos con mi ama, ya no tendrás que preocuparte por nada, solo complacer a nuestra ama en todo— decía la pegaso con la misma sonrisa algo perturbadora —… Así que bueno, en vez de volar, mejor camino para disfrutar el momento de madre e hija por el trayecto… aunque estás inconsciente, pero bueno, así tomarás una rica siesta ya que la necesitabas— agregaba sin dejar de sonreír. Seguía caminando cruzando un pasillo y estaba cerca del salón, pero no se daba cuenta, que una pequeña empezaba a despertarse antes de tiempo. Abría los ojos lentamente y veía alrededor algo borrosa.
—Papi…— susurraba Stellar teniendo lágrimas rodando en sus mejillas.
—Pobrecita. No te preocupes. Cuando estemos con mi ama, tú ya no pensarás en tu padre. Solo será como un recuerdo olvidado, una pesadilla— decía la yegua sin dejar de caminar. La verdad, ni se molestó en ver, porque en el camino, la potra estaba hablando dormida repitiendo mucho "papi". La pequeña al escuchar a su madre, sacudía un poco su cabeza para observar en donde estaba.
—…— se encontraba pensando al mirar la nuca de la adulta —… No me debo rendir… … pero ¿Qué hago?... No me debo enfrentar a mi propia madre… es imposible… no tengo la fuerza para hacerlo… …— se quedaba mirando fijamente la parte de atrás de la cabeza de su madre —… Pero… si la suficiente para hacer esto…— pensaba insegura, pero determinada en su mirada.
Aurora seguía caminando tranquilamente cruzando la última esquina y se observaba una gran puerta a lo lejos, dando a entender que sería el salón del trono, pero de repente, alguien la abrazaba con fuerza su cuello.
— ¿P-Pero qué?— la yegua se impactaba ya que su hija la estaba abrazando de su cuello con una fuerza que la dejaba en shock —S-Suéltame— empezaba a agitar su cabeza para que la soltara, sin embargo, la pequeña se aferraba mucho a su cuello sin tener la intención de soltarla.
—Tú eres fuerte como mami… Lo eres… Solo créelo… … Solo créelo… … … ¡Solo créelo, Stellar! ¡No seas bruta y créelo!— pensaba empezando a enojarse y su apretada era más fuerte haciendo que se comenzara a asfixiarse más rápido.
— ¡S-Suéltame… potrilla malcriada! ¡S-Suelta a t-tu m-madre!— exclamaba la pegaso enojada empezando ahora a agitarse como si fuera un toro mecánico, pero la potrilla no la quería soltar por nada en el mundo.
— ¡No te pienso soltar! ¡Rescataré a mi hermanito cueste lo que cueste!— gritaba la potra con rabia.
— ¡Y-Ya, suéltame!— exclamó enfurecida la adulta yendo hacia una pared para chocar contra él e intentaba de que la soltara, pero su hija no quería hacerlo y su abrazo se hacía más fuerte. Sin que ninguna de las dos se diera cuenta, las pezuñas de la pequeña, estaba siendo rodeado por un misterioso fuego rojo.
—Puedes chocarte todo lo que… quieras… Pero no me pienso soltar, mami… Intenta algo mejor que eso— decía también enfurecida sin querer soltarla.
—Como… ¿¡esto!?— Aurora se daba media vuelta observando a lo lejos, la esquina que había cruzado antes y empezaba a galopar con rabia. La potra al ver a donde se dirigía, se asustó y se soltaba justo a tiempo, antes de que su madre chocara contra la pared por un costado y al hacerlo, dejaba una grieta en la pared. La pequeña rodaba un poco para quedar sentada en el suelo algo mareada.
—Mami, estás loca— decía levantándose tambaleada, sin darse cuenta aun del fuego que desprendía un poco en sus cascos.
—A mí no me estés faltando el respeto, jovencita— mencionaba indignada e iba hacia ella galopando con rabia.
—Mami ¡detente!— exclamaba la potrilla algo aterrada y por inercia, se paró en dos cascos cuando la yegua estuvo a centímetros de la susodicha y lo que pasó después, fue que Stellar y Aurora chocaban sus pezuñas entre si ya que su madre pensaba en agarrarla de nuevo, pero su hija, pudo evitar eso haciendo que las dos empezaran a forcejear.
—Potrilla malcriada ¿Por qué no te rindes y ya? Y dejas el sufrimiento. No es bueno para ti. Escucha a tu madre— decía la adulta con enojo y hacía retroceder a la pequeña, pero ella trataba de aferrarse al suelo para no ser llevada por la pegaso.
—Tú no eres mi madre, cuando estas con esa lunática, cabeza hueca— hablaba con rabia. Las dos se miraban con arrechera.
— ¡No insultes a mi ama!
— ¡Yo puedo insultarla si me da la regalada gana!
— ¡Mocosa insolente!— ahora su madre la arrastraba por el suelo dejando una marca negra por el fuego que rodeaba sus patas traseras.
—… Mami… es demasiado fuerte… ¿En que estaba pensando?... No puedo hacer nada con la fuerza de mami— pensaba la potra intentando de todo de frenar, pero la adulta la llevaba arrastra por el pasillo sin parar.
—Ya ríndete de una vez, potrilla malcriada. Tú no puedes hacer nada contra mí. Soy más fuerte que tú y tu eres débil, una debilucha— decía con furia caminando lentamente llevándose a Stellar con ella —Eres igual de débil que tu padre— al escuchar eso, resonó muchas veces en la mente de la pequeña haciendo que apretara sus dientes —No sé en qué estaba pensando cuando me casé con él, si es muy débil hasta me dio hijos débiles— agregaba con un desprecio en su voz. La potrilla se enfurecía más de lo normal hasta que la avanzada de la yegua mayor, se detuvo en seco, dejándola confundida. La aludida intentaba avanzar con fuerza para retroceder a su hija, pero de forma impactante, no podía moverla y más que el cuerpo de la potra, estaba rodeándose de un fuego rojo. La vista de Stellar estaba tapada por su melena.
—… No somos débiles… … ni papi…— hablaba la susodicha y alzaba su rostro para dejar en shock a su madre al ver una mirada de rabia total — ¡No te consiento que le digas débil a papi!— exclamaba furiosa y sus alas aleteaban muy rápido, tanto que de forma impactante, voló a una velocidad sorprendente que hasta se llevó a Aurora que pegó un grito de miedo. La adulta intentaba detenerla o salir de ahí, pero era imposible, porque literalmente, era llevada por su hija con una furia total de que le dijera débil a su padre.
Fue un vuelo tan veloz y tan corto ya que llegó a la pared de la esquina chocando con una fuerza que dejaba incrustada a su madre en la pared haciendo que escupiera sangre de su hocico, a la par que sus lentes caían al suelo por el repentino y fuerte golpe.
La pequeña caía al suelo sentada en sus flancos respirando agitada y sentía cansancio por lo que hizo. El fuego que la había rodeado, desaparecía poco a poco. La potra se miraba un momento sus cascos para ver como el fuego se extinguía completamente.
—… ¿Qué… fue… eso?— se preguntaba cansada. En eso, observaba a su madre en la pared, estaba con los ojos cerrados. Stellar veía eso y empezaba a aterrarse temiendo lo peor — ¡Mami!— exclamaba levantándose del suelo tambaleada para ir a la pared. Extendía sus alas para tratar de volar un poco y de forma impactante, volaba, pero le costaba mucho, aunque no se rindió y voló como podía para agarrarle una pezuña de Aurora para jalarla, sin embargo, le costó mucho para sacarla de la pared hasta que la sacó de la pared y hacía que cayera al suelo boca abajo, como si estuviera arrodillada.
Su hija aterrizaba y respiraba más agitada sin saber del porque se cansaba tanto, pero eso no le importó y fue hacia la cabeza de la yegua para girarla a un lado para ver que seguía con los ojos cerrados, y tenía un hilo de sangre que le había salido de su hocico.
—Mami, por favor, despierta— intentaba hacer que reaccionara moviendo su cabeza —Mami… te lo suplico, abre tus ojitos— estaba al borde de las lágrimas al observar que no despertaba. En eso, dejaba de moverla y se arrodillaba para luego empezar a llorar en silencio —Mami, no nos dejes tú también— salía lágrimas de sus ojos y rodaban por sus mejillas como un río de lágrimas. Había perdido a su padre, no quería perder a su madre también, pero era inevitable, si no reaccionaba para nada. Sin embargo, la potrilla sentía como algo le tocaba su mejilla. Abría sus ojos para mirar sorprendida que la tocaba una pezuña roja — ¿M-Mami?
—…— Aurora seguía tirada en el suelo, pero tenía sus ojos entrecerrados y con una pezuña, le secaba sus lágrimas. Se notaba que los ojos de la adulta, estaban normales y le daba una pequeña sonrisa —N-N-No l-l-llores, m-mi p-pequeña…
—M-Mami… Lo siento… Lo siento mucho— sollozaba Stellar mirándola con tristeza.
—N-No… T-Tranquila… M-Me l-lo m-merezco…— la yegua le acariciaba su cabeza lentamente —F-Fuiste m-muy f-fuerte… m-más q-que t-tu m-madre…— le sonreía deprimida. La potrilla la miraba con una pequeña sonrisa igual de triste —… E-Escucha… V-Ve p-por t-tu h-herm-manit-to y s-sal de a-aquí— al escuchar eso, su hija se negaba.
—N-No. No pienso dejarte aquí, mami— decía aun con lágrimas en sus mejillas.
—T-Tranquila… E-Estaré b-bien… p-pero l-la p-prioridad… e-es p-ponerse l-los d-dos a-a s-salvo. A-Así q-que v-ve p-por é-él y h-huyan l-lo m-más l-lejos p-posible d-de a-aquí…— mencionaba su madre saliéndole una lágrima de un ojo. La potra la veía con tristeza teniendo sus orejas bajas.
—O-Ok, mami… — lo dijo de forma resignada, porque no podía hacer mucho.
—…— la pegaso sonreía aun teniendo esa mirada de tristeza y con una lágrima rodando por una mejilla —T-Te q-quiero, h-hija…— agregaba antes de cerrar los ojos y se desmayaba.
—…— la potrilla se secaba sus lágrimas para luego levantarse, pero sin dejar de observar a su madre —…— miraba un momento a un objeto que no estaba tan lejos de ellas y fue por él para después regresar con la adulta poniéndose en el mismo sitio donde se encontraba antes, y le ponía sus lentes —Volveré después por ti, mami… Te quiero— le daba un beso en su mejilla y daba la media vuelta para regresar por el camino que había tomado su madre cuando estaba inconsciente.
.
.
.
Stellar Galaxy había regresado nuevamente al pasillo donde se encontraba esa puerta. Caminaba hacia ella hasta detenerse frente de la misma.
— ¿De verdad está aquí?— se preguntaba insegura de lo dicho por Aurora cuando estaba hipnotizada. No sabía en donde más podría estar. Así que alzaba una pezuña y abría la puerta lentamente. Se escuchaba el chirrido de la puerta hasta que se abrió por completo. Entraba lentamente y se detenía en unos centímetros de la puerta para observar alrededor. Era una habitación vieja, sucia y con telarañas en las esquinas, pero en eso, se fijaba en la cama que alguien se encontraba acostado haciendo que la pequeña sonriera por eso —¡Comet!— galopaba hacia la cama para luego subirse a ella por lo grande que era y se ponía a un costado de su hermanito. Empezaba a agitarlo un poco —Comet, Comet, despierta. Soy yo, tu hermana— trataba de que despertara y funcionó después de un minuto tratando de despertarlo, aunque solo entrecerró sus ojos para ver a su hermana que estaba a su lado.
— ¿Stellar?... ¿Qué haces aquí?... …— preguntaba con curiosidad, pero tenía un tono deprimido.
—Pues, vengo por ti, bobito. No pienso dejar que esa loca te lleve— respondía con una pequeña sonrisa.
—… No debiste venir aquí…— le daba la espalda para no verla —Es mejor que te vayas y me dejes solo con las raritas…— decía con tristeza.
—… … Comet, por favor… ven conmigo para salir de aquí— suplicaba la potra algo fastidiada.
—…
—Sé que tuvimos diferencias… y sé que… lo que dije en el tren, no tiene perdón alguno… pero por favor, ven conmigo, hermanito… Si no lo haces por mí, hazlo por mami… y por papi…— el pequeño escuchaba lo que decía dejándolo un poco pensativo —… Por favor, Comet… No tenemos tiempo para esto… Por favor, ven conmigo… Si me voy sin ti, no tuvo sentido que yo haya venido por ti en vano…— comentaba deprimida.
—…— el potrillo suspiraba con fastidio y se volteaba aun estando acostado —Ok. Lo haré por mami y papi, no por ti… …— habló mirándola con inexpresividad.
—Ok… Me parece bien— sonreía de forma forzada, porque sabía que no le perdonaba por lo dicho en el tren.
—… Emmmmm ¿Me puedes cargar?... Es que ahorita, estoy mareadito, como si alguien me hubiera dado vueltas y vueltas…— decía inflando sus mejillas con fastidio.
—… Claro, hermanito— respondió con una pequeña sonrisa. Como podía, lo ponía en su lomo para luego bajarse de la cama y salía con algo de prisa del cuarto —Ok. Vamos por aquí ya que creo que sé el camino para salir rápido del lugar— mencionaba regresando por donde había venido y donde estarían las pequeñas potrillas inconscientes, pero ni siquiera dio dos pasos debido a que alguien, aterrizó de golpe frente de ellos asustándolos y más al ver quien era.
—Hola, sobrinitos ¿A dónde creen que van? Si todavía no se acaba el juego de mi ama— era nada menos que Celestia con su sonrisa perturbadora. Caminaba hacia ellos moviendo sus flancos de un lado a otro. La potra retrocedía temerosa.
—Y yo pensando ¿en dónde se metió? Y por lo visto, sería el último obstáculo para poder llevarme a mi hermanito de aquí— pensaba Stellar siguiendo retrocediendo.
—Te felicito, mi querida sobrina. Dejaste inconscientes a todas, peeeero solo falto yo y eso será imposible— decía la alicornio haciendo una clase de puchero algo infantil sin dejar de caminar hacia ellos.
— ¿Cómo que dejaste inconsciente a todas?— preguntaba Comet curioso estando en el lomo de su hermana.
—Emmmmm. Es largo de explicar. Por ahora, es mejor ¡correr!— exclamó la potra dando la media vuelta y empezaba a galopar como si no hubiera un mañana.
—Awwww. Que tierno. Mis sobrinitos huyen de mi…— el cuerno de la princesa empezaba a brillar —Como si eso fuera tan… fácil— al decir lo último, se había tele transportado al frente de los potros haciendo que la pequeña se detuviera en seco. La susodicha miraba a su tía temerosa, pero no lo pensó mucho ya que daba la media vuelta de nuevo y salió galopando por el pasillo para poder alejarse de ella —Es inútil, potrillos. Es imposible escaparse de la gran princesa de Equestria— se tele transportaba para aparecer en la esquina de un pasillo para bloquear su ruta de escape. Stellar se detenía de nuevo al verla nuevamente al frente. Observaba alrededor hasta que se fijó algo en una pared y arremetió hacia dicha pared y entraba en un pasadizo secreto donde la puerta de la pared giraba sin control al entrar de esa forma — ¡Soy la yegua de los flancos más grandes del reino! ¡Soy útil para obedecer a mi ama y ustedes… no podrán escapar de mí!— se tele transportaba de nuevo para aparecer en un pasillo del castillo.
En donde de forma sorprendente, salían los pequeños y se quedaban sorprendidos al observar a Celestia frente de ellos nuevamente.
—No podrán huir. Yo conozco este castillo como la palma de mi pezuña— la alicornio alzaba una de sus pezuñas —O sea aquí he vivido antes y aún recuerdo que hay un pasadizo ahí— decía señalando en otra parte de la pared.
—…— la pequeña sin pensarlo mucho, entraba en ese pasadizo secreto.
—Pero bueno ¿es que no escuchan a su tía, la nalgona o que cosa?— hablaba inflando sus mejillas, pero sin dejar de sonreír — ¡Es imposible que escapen de aquí!— exclamaba con su voz real, fue tan fuerte que los pequeños la escuchó, pero de igual forma, la potra seguía galopando para intentar salir del castillo.
Iba y salía de los pasadizos secretos para ir por un pasillo, pero siempre la alicornio aparecía justamente en donde saldrían. La potrilla tenía que tomar cada pasadizo secreto que encontró por casualidad, sin embargo, la princesa no perdía de vista de sus sobrinos como si tuviera una mirada de halcón hasta que los pequeños caían de un tobogán al asiento de un órgano. Stellar miraba alrededor confundida y se bajaba de ahí, aunque su hermanito veía las teclas del órgano con curiosidad y presionaba uno haciendo un ruido intenso, pero su hermana lo quitó de ahí para ponerlo en su lomo y lo miraba molesta.
— ¿Qué? Quise tocar esa cosa para ver que es— decía Comet con una sonrisa inocente. La potra rodaba sus ojos y buscaba la salida de ahí.
Había pasado un rato hasta que de forma sorprendente, se encontraban ahora en el pasillo donde iba a la salida del castillo ya que la pequeña reconoció al instante el pasillo y con alegría, iba galopando por el pasillo para salir finalmente del lugar. Aprovechaba de que Celestia no estaba por ahí, aunque si seguía la lluvia en el exterior, pero eso no importaba, solo quería salir de ese lugar. Galopaba sin descanso, pasaba por ese extraño pedestal que vio antes y solo estaba cerca de la salida. Ella sonreía al mirar la salida tan cerca de ella, sin embargo, su alegría no duró mucho, porque al salir por la puerta, alguien apareció con una tele transportación frente de ella haciendo que se detuviera en seco mirando en shock a su tía. Retrocedía un poco. No sabía qué hacer. Podía rodearla, pero la atraparía con su magia, aunque recordaba que el puente colgante cayó, dejándole una duda en su mentecita de ¿Cómo cruzaría el precipicio? Nunca lo pensó, solo quería salir de ahí, sin embargo, podía volar al ver que pudo recientemente, pero no confiaba mucho en su vuelo y más que cargaba a su hermanito.
Así que no le quedó de otra que dar la media vuelta para volver adentro, sin embargo, no daba ni siquiera dos pasos al oír la voz de alguien que venía de la puerta.
—Amiga, tú si eres muy escurridiza. Les diste esquinazos a las pequeñas hasta tu propia madre. En serio ¿no te puedes rendir y ya?— decía con una voz molesta Clara saliendo por la puerta dejando a los dos pequeños sorprendidos y temerosos al verla —Me haces perder el tiempo. Yo pensaba que sería un jueguito que solo duraría unos minutos, no media hora— agregaba con dramatismo y seguía acercándose a los dos potros, pero la potrilla retrocedía hasta que se chocó contra las pezuñas de Celestia. La princesa bajaba la mirada para observarlos con esa sonrisa perturbadora —No puedo creer que una potrilla depresiva, una potra que no puede volar, me da tantos problemas que gana en mis jueguitos que no debería ni ganar— se detenía frente a los potros con molestia.
Los dos potrillos estaban aterrados sin dejar de mirar a la yegua y más que su rostro estaba cerca de ellos mostrando sus afilados dientes.
— ¿Sabes una cosa? Me hubiera ido de una vez sin poner la bendita hora, o sea no hubiera dicho que "estaré aquí hasta las 7 y desaparezco de la existencia". Con razón que papi me dice que soy muy distraída, porque quiero hacer otras cosas que mi objetivo principal… La doctora tiene razón, soy una cosa seria— se cruzaba de ¿garras? Para luego dar un suspiro de fastidio —Ya me cansé de estos jueguitos. No te rindes, te crees una heroína, te metes en donde no te llama, pero lo que más me indigna, que tú no hayas aceptado con quedarte con mis esclavas. Ese era un buen regalo… Creí que eras mi amiga— lloraba al estilo anime.
—…— Stellar no decía nada ya que seguía impactada y temerosa al observar a "Clara".
—Haces que pierda el tiempo. Mi papi podría enterarse en cualquier momento que no estoy en mi "cuarto" y me castigaría muy duro por detrás, potrillos malcriados— comentaba cambiando su expresión a molesta y escuchaba como un trueno sonaba en el cielo —Y ya estoy harta de la lluviecita esta— agregaba brillando con fuerza su ¿cuerno? Y lo lanzaba al cielo haciendo que haya una explosión en el cielo e hizo una onda expansiva que disipó las nubes de golpe dejando ver la luna en lo alto del cielo, aunque los susodichos seguían mojados —Así está mucho mejor. Para ver a la inútil princesa de la luna que le gusta lo oscurito. Ji, ji, ji— daba una risita maniática.
—… ¿C-Clara?— al fin habló la potra rojiza con algo de valentía, pero aun así, seguía temerosa. Los dos tenían algo de miedo por la nueva forma que era "Clara", porque la conocían como una pegaso amarillo, pero no lo era y por lo visto, nunca lo fue. Ahora, ante ellos, estaba una extraña y rara yegua, su pelaje era azul muy oscuro, con unas garras en sus cascos, tenía un cuerno afilado igual que sus dientes, la melena y cola de color morado oscuro con unos mechones negros, sus alas eran de dragón, sus ojos seguían de color amarillo intenso y podían ver la cutie mark que estaba en sus flancos que era una luna roja como la sangre.
—Ji, ji, ji. No seas tontita. No soy Clara. Clara no es un buen nombre para una villana sexy como yo de éste fic. Ji, ji, ji— daba una risita maniática —No quería mostrarles mi verdadera yo, aun, pero por las circunstancia, lo tengo que hacer. Ji, ji, ji. Yo soy… Lunar Blood y ustedes son míos, les guste o no— se presentaba la loca yegua con una sonrisa infantil. Esa era la verdadera identidad de Clara, la que ninguno se lo imaginaba, ni nadie sabría que ella era una alidrake… a ojos de los potrillos.
Continuará.
¡Sorpresa! XD Puede ser que algunos ya sabían la identidad de Clara o puede ser que algunos no. La idea principal, siempre fue que ella fuera la villana en teoría.
Bueno, la que la conocen, deben saber que si va más o menos en la cronología de la saga, o sea va después de mi fic "El lamento de Eris" y "¿Continuar o rendirse?". Como lo vieron, este fic sería como el 2,5, pero no le pondré nada, porque a la vez, está fuera de esa saga, porque no se verá ningún personaje de esa saga, en esta dimensión de Galaxy Story XD
Un poco complejo todo esto la verdad :v
Eso es todo.
Nos leemos.
