-¡NO!- escuchó Víctor el grito de Emily, y enseguida volteó a ver a los demás muertos quienes se habían detenido, pero comenzaron a correr nuevamente para llegar al portal, incluyendo a los que se habían caído.
-¡Vamos Víctor!- le dijo Larry ayudándolo a levantarse cuando pasaban a su lado- tal vez podamos hacer algo.
Después nuevamente corrieron todos hasta llegar al portal, donde el jefe Peterson los esperaba con las manos en la cintura y una sonrisa.
-Ahora sí lo logró anciano Gutknecht, el portal no hizo un estallido como con las otras pociones, supongo que será cuestión de algunos momentos para que la poción haga efecto y comience a cerrarse, ¿no?- dijo.
Y antes de que el anciano Gutknecht pudiera contestar y alguien más dijera algo, Emily se abalanzó contra el jefe Peterson y comenzó y golpearlo en el pecho.
-¡¿Cómo pudo hacer eso?!- le gritaba, desesperada.
-¡Espera Emily! ¡¿Pero qué te ocurre?!- le decía el jefe Peterson, quien como podía se cubría con las manos, pero eso no detenía a Emily de seguirlo golpeando.
-¡Basta Emily! ¡Tranquila!- gritó después Víctor, mientras se aproximaba a su prometida y la tomaba de la cintura alejándola del jefe Peterson.
-¡Suéltame Víctor!- gritaba dando patadas mientras Víctor la llevaba más cerca de los demás.
-¡Emily!- le gritó cuando pararon y sosteniéndola contra su pecho le susurró al oído- sé que estás enojada, pero sólo tranquilizándote podremos ver qué hay que hacer para remediar esto.
Emily meditó las palabras de Víctor unos segundos y después asintió, dándole la razón.
-Está bien, me tranquilizaré Víctor- susurró.
Mientras, el jefe Peterson había estado acomodándose su ropa que Emily desarregló.
-¡¿Pero qué significa todo esto?!- gritó cuando terminó y alzó la vista- ¡Creía que estaba en un pueblo con gente decente! Esto es una gran falta de respeto hacia mi per... ¡Hey! ¡¿Qué estás haciendo tú aquí?!- preguntó cuando vio a Víctor- ¡Eres un vivo! ¡LAS REGLAS DICEN QUE NO PUEDES CRUZAR AL MUNDO DE LOS MUERTOS AÚN, ESTÁ PROHIBIDO!- comenzó a acercarse a Víctor- Ya decía yo que hace noches te había perseguido para sacarte, y al parecer no aprendiste tu lección ¡Ah!- gritó cuando alzó las manos a punto de tomar a Víctor por los hombros con la intención de cargarlo y echarlo, pero en ese momento Larry, Tom y Kenia se atravesaron quedando en medio de él y Víctor.
-Jefe Peterson ¡alto!- le dijo Tom- todo tiene una explicación.
-¿Qué explicación puede haber para romper las reglas? ¿Y sobre algo tan importante como el equilibrio del mundo?- preguntó el jefe Peterson, enojado.
-¡No!- gritó Emily y se acercó a él, más tranquila que antes pero igual enojada- lo que no tiene explicación es que usted haya cerrado el portal a pesar de nuestros gritos e intentos por detenerlo, ¡¿que no nos escuchó?!
-¿Qué? ¿De qué gritos me hablan?- le respondió el jefe Peterson, extrañado- en todo mi camino hasta cerrar el portal no escuché nada.
-Pero que mentiroso, ¡¿cómo se atreve a...- decía Emily, pero la interrumpieron.
-Él dice la verdad Emily- dijo el anciano Gutknecht- no es su culpa, es mía.
-¿Qué?- preguntó Emily.
-Cuando hice la poción agregué un efecto que evitara que una vez se fuera a cerrar el portal algo lo impidiera, gracias a que siempre por alguna razón fracasaba, entonces al añadir eso el jefe Peterson no escuchó nuestras voces porque nuestra intención era detenerlo e impedir que el portal se cerrara... en verdad lo siento- dijo triste.
Emily se quedó callada.
-Pero esto no puede ser tan malo- dijo de pronto Jaime- debe haber algo para evitar que se cierre o...
-No, no hay ninguna forma- interrumpió Víctor, con expresión seria y triste mientras meditaba lo que decía- si la poción del anciano Gutknecht tiene algo que impide que se interfiera con su cierre entonces cualquier cosa para evitar cerrarlo será inútil.
Alzó la vista y se topó con los ojos de Emily, ambos reflejaban tristeza y en momentos parecía que nada, quedando inexpresivos ante lo que pasaban.
-Haber haber, no estoy entendiendo nada- dijo el jefe Peterson- primero, exactamente, ¡¿por qué este muchacho vivo está aquí, rompiendo las reglas?!- gritó, dispuesto a sacarlo de ahí a patadas, pero las expresiones de tristeza o enojo de todos eran tan claras que quería saber qué ocurría- segundo, ¿por qué están armando todos un alboroto? Y tercero, ¿por qué querían evitar que cerrara el portal?
Nadie dijo nada por unos segundos.
-Usted no entiende nada- dijo después Emily, en un susurro quebrado apenas audible.
El jefe la miró atentamente.
-Tal vez si me lo explicas- sugirió, su tono era suave, como no lo había sido antes y como casi nunca se escuchaba, pues comprendía que había hecho algo que lastimó a Emily.
-¡Simplemente usted arruinó mi oportunidad de ser feliz al fin!- le gritó- no sólo acaba de cerrar el portal, sino también mis ilusiones, ¡otra vez!
-¿Qué? ¿Pero por qué?- le preguntó el jefe, en verdad estaba confundido.
-Jefe Peterson, nosotros necesitábamos el portal para algo en especial, ahora no sabemos qué hacer sin él- dijo Tom, el cual, aunque pareciera raro no estaba tocando música, riendo o haciendo una travesura, sino que estaba triste, decaído por sus amigos.
-¿Pero pueden por favor explicarme de una vez por todas qué es lo que pasa?- preguntó, reuniendo toda la paciencia que podía para no gritar, aunque sí apretó muchos los dientes al hablar.
-¿Pero es que no lo ve?- le dijo Emily, mirándolo- ¡lo que pasa es que me enamoré de un humano! ¡Necesitaba ese portal para poder casarme con él sin que desapareciera y ahora gracias a usted no podré!
El jefe Peterson se quedó sin palabras ante lo que escuchó, había oído la noticia de hace casi tres semanas de que Emily había llevado a un vivo pensando que le había propuesto matrimonio, pero también había escuchado que él se negó, ahora no comprendía cómo podía ser que se hubieran enamorado, pero al ver la expresión de tristeza de Emily, y luego la de Víctor, que estaba a pasos de él y ella, pudo creer que Emily decía la verdad, y se sintió terrible por haber cerrado el portal, ya que, si era cierto que él era un amante de las reglas y sabía que Víctor no podía estar ahí, también sabía como todos en el pueblo la historia de Emily, la novia cadáver, y su gran deseo desde el día de su muerte, por lo que creyó que esta era una de esas escasas ocasiones en las que valía la pena romper las reglas, ¿pero cómo? El portal se había cerrado por su culpa.
-Emily, chico, en verdad lo siento, no lo sabía, no debí cerrar el portal- dijo, con voz lastimera.
Emily al escucharlo así se dio cuenta de que el jefe Peterson en verdad lamentaba haber hecho lo que hizo, y también reflexionó en que realmente no era su culpa no haber escuchado los gritos, así como no era culpa de su abuelo haber puesto el efecto aprueba de fallos en la poción, ellos simplemente hacían su trabajo de cerrar el portal, ambos ignoraban lo necesario que era para Víctor y ella.
-No se preocupe jefe Peterson- le dijo acercándose a él, poniendo una mano en su hombro- usted sólo hacía su trabajo, yo no debí gritarle ni golpearlo, disculpe.
-No te preocupes Emily, y, aún así me siento culpable, sé las ilusiones que te hace casarte desde el día de tu muerte, en verdad, si hubiera algo que pudiera hacer lo haría- terminó de decir.
Emily bajó la cabeza.
-Ojalá lo hubiera.
En ese momentos todos se quedaron callados, sin saber qué decir, sin saber qué hacer, sólo lamentándose por lo que pasaba.
-Ajá... muy bien... perfecto- se empezaron a escuchar segundos después unos susurros que venían del portal, por lo que todos voltearon.
El anciano Gutknecht estaba enfrente de éste, con un libro en las manos, leía y luego asentía, balbuceando palabras de asentimiento.
-¡Ok! ¡Perfecto!- gritó de pronto- no hay tiempo que perder, así que escúchenme atentamente- dijo volteándose hacia todos- Víctor, acércate y trata de cruzar el portal.
Víctor lo miró extrañado, sin moverse.
-¡No te quedes congelado ahí hijo, rápido!- lo apresuró el anciano.
Víctor parpadeó unos segundos y luego caminó con paso un poco dudoso hasta el portal, cuando estuvo frente a él lo miró un segundo y luego alzó la mano hasta tocarlo, esperando verla atravesar del otro lado, pero no fue así, al tocar el portal su extremidad no pudo cruzar, es más, podía sentir una textura gelatinosa tocando su piel, y a pesar de que empujaba la mano no cruzaba, por lo que luego lo intentó de cuerpo entero, empujando, sin resultado.
-No puedo cruzar- dijo parando de empujar y volteando a ver al anciano, al cual todos miraban también, perplejos.
-¡Exacto! Ahora escuchen muy bien todos, esto es importante- les dijo, y todos pusieron su atención en él- según mis cálculos, que puedo comprobar ahora que Víctor hizo esto, el portal en este momento no está en funcionamiento pero tampoco se está cerrando aún, verán, podría decirse que el portal está procesando la poción, está haciendo efecto apenas por lo que no ha comenzando a cerrarse pero en esta ocasión estoy seguro de que la poción sirve, por lo que me comentó el jefe Peterson sobre que no estalló y la otra poción que les dije que le puse, pero si no me equivoco, y estoy completamente seguro de que no lo hago, terminará de procesar la poción en 36 horas aproximadamente, lo que sería mañana por la noche, en ese momento el portal se iluminará y comenzará a cerrarse, lo cual durará varios minutos, tal vez incluso más de una hora, y en ese tiempo ¡volverá a funcionar hasta que se cierre por completo!
Emily en ese momento abrió mucho los ojos, y muy en el fondo de su ser, sintió que su corazón latía, lo cual sabía que no podía ser cierto, pero lo que sí era es que sintió una fuerte sensación de esperanza, otra vez veía la luz.
-Eso... eso significa que...- dijo, sin poder procesar bien las palabras que quería decir.
-Que sólo es cuestión de apresurarnos a organizar todo, y mañana por la noche, cuando el portal comience a brillar, deben casarse, y decir los votos antes de que el portal desaparezca por completo- dijo el anciano, sonriendo.
Todos sonreían en ese momento, y sentían la emoción de esa nueva oportunidad que tenían de realizar la boda.
-¿Entonces qué estamos esperando?- dijo la abuela Tomasa- huesos a la obra, vamos al pueblo, demos la noticia y después todos comenzaremos a trabajar para que esta boda se lleve a cabo mañana en cuanto ese portal se ilumine.
Todos asintieron sonriendo y voltearon a ver a Víctor y a Emily, quienes también sonreían, toparon sus miradas y asintieron, luego volvieron a ver a los demás.
-Hagámoslo- dijo Víctor.
-¡Bien! Listos para la otra carrera en... ¡AHORA!- gritaron Tom y Larry a la vez y comenzaron a correr.
Pronto los demás los siguieron, y a pesar de que Víctor había estado cansado antes, gracias a la emoción que sentía de que sí podría casarse con la mujer que amaba apenas sintió el dolor producido en sus piernas.
Emily simplemente no podía parar, sólo tenía en mente que su objetivo era llegar a el pueblo para dar la tan ansiada noticia que la llenaba de felicidad, al fin pensaba que el mundo no estaba en su contra y que podría ser feliz.
Y los demás muertos, aunque ya no podían sentir cansancio sí que notaron una diferencia de correr ese momento a cuando lo hicieron anteriormente, anteriormente lo hacían asustados de no poder ayudar a Emily y verla sufrir por eso, ahora corrían felices y emocionados porque su novia cadáver al fin se casaría.
Y el jefe Peterson también corría, por esta ocasión dejaría de lado las reglas (en parte con más seguridad porque pudo comprender que el portal haría el matrimonio algo legal y en reglamento).
Corrieron unos minutos más y pronto llegaron a el pueblo, donde se veían caminar algunos muertos, pero no muchos.
-¡Escuchen!- gritó la abuela Tomasa- Víctor y Emily aguarden aquí para dar la noticia, y los demás comiencen a reunir a todos los muertos, lo haremos lo más rápido que podamos, quedamos en el lugar donde siempre se hacen las reuniones, ¡vamos!
-¡Sí!- gritaron todos excepto Emily y Víctor y comenzaron a correr, diciéndole a todo el que se encontraban que fueran al lugar donde se celebraban las reuniones.
-Ven Víctor, las reuniones se celebran acá- le dijo Emily y comenzó a caminar seguida de él, y a tres metros de distancia llegaron a una enorme tabla de madera que les llegaba hasta la espinilla, en la cual ambos subieron enseguida.
Pronto comenzaron a llegar los muertos, quienes se situaban al rededor de la tabla, y al ver a Víctor junto a Emily comenzaban a murmurar cosas a los oídos del que tenían al lado, pero Emily y Víctor no se preocupaban por eso, la emoción de su pronta boda así como de la noticia a todos los muertos los tenía suficientemente emocionados como para ignorarlos.
-Supongo que se deben estar haciendo muchas preguntas al respecto de la reunión- le dijo Víctor a Emily.
-Sí, deben suponer que ya hice otra locura contigo como volverte a secuestrar jaja- dijo Emily.
Víctor también rió un poco.
-En verdad me alegra que tengamos otra oportunidad para estar juntos Emily- le dijo Víctor tomando su mano.
-Y a mí también Víctor- le dijo Emily- no sabes lo feliz que me hace.
Ambos se sonrieron y se soltaron de la mano, no queriendo causar sospechas aún, aunque lo más probable fuera que algunos muertos ya se imaginaran que la presencia de Víctor junto a Emily tendría que ver algo con una boda, claro que como dijo Emily todos lo atribuirían a otro error o arranque desesperado de ella.
Pasaron varios minutos más hasta que al fin estuvo la mayoría o tal vez todo el pueblo reunido al rededor de los novios, entonces vieron regresar después también a sus amigos, quienes se pusieron a un lado de la tabla, sonriendo, y Kenia alzó los pulgares de sus manos en señal de ánimo y de que podían empezar a dar la noticia.
Emily abrió la boca lista para comenzar a hablar pero fue interrumpida por un "¡Esperen!" que se escuchó más atrás del lado de la tabla donde estaban sus amigos.
Toda la gente volteó y quienes estaban en esa dirección fueron abriéndose hacia los lados para dar paso a quien venía, que era el General Bob, quien traía consigo, agarrado con un lazo, a un caballo completamente en los huesos.
-Siento la demora, pero tuve que ir a mi casa a buscar a Denis- dijo el general mientras se acercaba más con el animal.
Todos lo miraban sorprendidos, mientras tanto él llegó a la caja y subió, haciendo subir al caballo también, jalándolo con un poco de fuerza, y una vez estuvieron arriba el general Bob se dirigió hasta Víctor y Emily.
-Mis queridos amigos, me he tomado la libertad de traerles a mi querido caballo, ya que es un momento muy importante para ustedes, y para nosotros también gracias a nuestra novia cadáver, me encantaría que ella al convertirse en la dama de honor de este anuncio esté montada en mi caballo como una verdadera reina mientras da la noticia.
Emily y Víctor lo miraron sorprendidos, pero al instante Emily sonrío.
-Muchas gracias general Bob- le dijo- en verdad se lo agradezco, y con mucho gusto subiré.
-Excelente- respondió el general.
A continuación Emily se acercó al caballo al cual el general le ayudó a subir, dando la orden al animal de agacharse un poco, y una vez hubo subido lo jaló de forma que quedara de perfil a las personas, ya que Emily estaba sentada quedando de frente por el lomo del caballo, no de su cabeza, y Víctor se situó al lado de ella, con la cabeza del caballo a su lado cada vez que la volteaba.
-Listo- dijo el general Bob cuando estuvieron en esa posición- adelante, buena suerte- les susurró antes de bajar de la gran tabla y situarse al lado de sus amigos.
Víctor y Emily asintieron mirando en su dirección con una sonrisa en agradecimiento, y luego se tomaron de las manos, se miraron, y al mismo tiempo voltearon hacia los muertos, listos para dar la noticia.
-Queridos amigos- comenzó a decir Emily- primero que nada quiero agradecerles su presencia aquí en este gran momento para mí, pues los he reunido para darles una noticia muy importante, una noticia que desde hace un año, desde el día que morí, he querido darles.
Hizo una pausa para que los muertos fueran asimilando la información, haciéndolo con varias preguntas entre ellos sobre qué noticia podría ser.
-Y ahora- continuó Emily- el momento al fin ha llegado, porque he de comunicarles que ¡voy a casarme!- gritó con una gran sonrisa subiendo los brazos, una de sus manos sujetando a Víctor aún.
Al instante todos exclamaron por la sorpresa y abrieron la boca, con los ojos exaltados, tanto que a algunos se les cayeron, incluso a un hombre de le cayó la cabeza y a otro la mandíbula.
En ese momento Víctor tomó la palabra.
-Así es amigos, desde hace tres semanas he tenido la oportunidad de conocer bien a Emily, y de enamorarme de ella, por lo tanto hemos decidido casarnos mañana por la noche, cuando el portal que conecta este mundo con el de los muertos comience a cerrarse, de manera que haremos nuestros votos válidos y podré mudarme aquí a este mundo con mi amada sin tener que morir.
Los gestos de sorpresa se alzaron más.
-¡Así que por favor amigos, les pido de su ayuda para realizar los preparativos antes de mañana en la noche y que nos acompañen en la ceremonia y fiesta para al fin ver mi sueño realizado!- habló Emily.
Pronto todos los muertos comenzaron a sonreír y a asentir entre ellos, de acuerdo con lo que pedía Emily.
-¡Entonces todos, no hay tiempo que perder! ¡Muévanse a hacer algo! ¡TENDREMOS UNA BODA!- gritó a todo pulmón (si tuviera) la abuela Tomasa.
De inmediato todos comenzaron a moverse mientras cantaban al unísono "La boda, la boda, tendremos una boda", y pronto el general Bob subió a la caja y tomó a Emily de la mano y bajaron corriendo de ahí, Víctor los iba a seguir cuando de pronto bajó Araña y se depositó a la altura de su cabeza.
-Aguarda Víctor- le dijo- no puedes casarte luciendo así.
Luego muchas arañas bajaron para ponerse a la altura de araña y comenzaron a lanzar telarañas al rededor de Víctor mientras cantaban: "Las arañas te ven muy bien un lindo traje has de tener sabemos lo que hay que hacer te dejaremos lindo, lindo, lindo, lindo, lindo, lindo, lindo, lindo, ¡sí! Una puntada y un dobles con cuidado y amor nuestra tela te ayudará tenemos mucha puedes ver garantizamos el trabajo personalmente, un poco aquí lo arreglará lo haremos bien y hasta el final cuando todos te vean impactados quedarán impactados quedarán.
Luego pararon de saltar y Araña se detuvo frente a su cara.
-No te preocupes por el traje Víctor, déjanos eso a nosotras, lo tendremos listo a tiempo- le dijo.
-Muchas gracias Araña- le dijo Víctor con alegría.
"La boda, la boda, tendremos una boda" se escuchó cantar nuevamente a los muertos, quienes bailaban al rededor.
Y a lo lejos en círculo bailaban tres cadáveres, uno era el de una señora regordeta de piel azul y pelo chino color naranja y ojos amarillos, otro era muy flaco igual de color azul y su pelo naranja parecía estar en espiral saliendo del lado izquierdo y derecho de su cabeza y por último el otro cadáver tenía una joroba y piel azul igual que sus compañeros, el pelo igual que el segundo pero era regordete y sólo tenía un ojo, además de que se sujetaba la nariz mientras los tres bailaban para que no se le cayera, y todo el grupo vestía con ropa blanca y un sombrero blanco de chef, entonces la señora comenzó a cantar "Ningún error tendrá el pastel, hermoso quedará, no hay tiempo que perder" luego el cadáver flacucho cantó "Quizá yo algo pueda hacer lo huesos sí ayudarán, y la receta tengo aquí para empezar a cocinar" dijo levantando una hoja de papel con ingredientes anotados en ella, luego el cadáver gordo cantó "un poco aquí" y los otros dos se le unieron con "un poco allá, este pastel no fallará, ¡boda! ¡La boda! ¡Tendremos una boda!
-¡El pastel será nuestro trabajo!- gritó el cadáver gordo avisando a los demás muertos para que no se preocuparan por hacerlo- Ah, mi nariz- dijo después cuando se le cayó al ser empujado por otro muerto que iba bailando.
Y en otro lado estaba el general Bob montado en su caballo con la espada en alto, y varios esqueletos iban en dos filas marchando siendo dirigidos por el capitán Pet, el cual casi se caía por no apresurar el paso y ser empujado por los demás esqueletos.
-Ahí va, ahí va, tendremos una boda ¡hurra! La boda ¡hurra! Alcemos nuestras copas porque la novia se casará ¡hurra!- cantaban, los esqueletos intercambiándose de fila y el capitán Pet y el general Bob alzando sus espadas hacia el frente.
Luego el general Bob bajó del caballo y junto a los demás empezaron a bailar al lado de Víctor.
-Seguro una cosa es que a un lado nos tendrá- cantaban, luego otro esqueleto llegó empujando un bote por el piso y Víctor, el capitán, el general, Tom y Larry que acababan de llegar a su lado subieron- defenderemos a la novia siempre hasta el final- cantaron, volvieron a salir y bailaron con los demás muertos al rededor de Víctor hasta que el general Bob y el capitán Pet se le acercaron uno a cada lado y entrelazaron sus brazos con los suyos como hacen las novias con sus padres cuando van caminando para el altar y cantaron- ella será, ella será nuestra hermosa novia ahí va ¡hurra! Ahí va ¡hurra!- Tom se puso del lado del capitán Pet y Larry del de el general Bob y terminaron de cantar con ellos- y nuestra novia se casará.
Luego todos los muertos miraron hacia una dirección y empezaron a decir "ahí viene" y todas las mujeres salieron de las filas del baile para posicionarse enfrente de donde terminaba la fila de los hombres, hacia donde iba Emily llevando en sus manos un ramo de flores.
-Uouh uouh, la novia está aquí, ella ha esperado por toda una vida, orgullo, orgullo por este gran día, la novia está aquí- cantaban las mujeres mientras Emily se abría paso entre los hombres y justo cuando las mujeres cantaban "la novia está aquí" Emily llegaba al centro- Se casará, se casará, se casará- siguieron cantando las muertas con vos melodiosa mientras tres arañas por una orden de Araña posaban en la cabeza de Emily una tiara de la cual colgaba un gran velo blanco y ella empezaba a dar vueltas con los ojos cerrados luciendo su vestido de novia y las muertas seguían cantando- hermoso y eterno será este día y trabajaremos con alegría, será perfecto como ella soñó y ella será nuestra bella novia- terminaron su estrofa cuando Gusano siendo sostenido por Araña comenzó a llorar escandalosamente limpiándose las lágrimas con un pañuelo que sostenía con su cola.
Luego Tom y Larry empujaron a Víctor hacia Emily hasta que se tomaron de las manos y el anciano Gutknecht, la abuela Tomasa, Larry, Tom, el capitán Pet, el general Bob, Kenia, Jaime y Rosita hicieron un círculo al rededor de ellos quedando dentro de los demás muertos y ellos y los demás cantaron.
-Tendremos una fiesta que nunca nadie pensó, ella tendrá su gran fiesta, hoy, la novia está en su día de gloria y la tierra de los muertos va a celebrar- terminaron la canción entonando la última palabra muy en alto.
-¡Ahora sí señoras y señores! ¡A trabajar, tenemos 36 horas aproximadamente para planear la mejor boda que se haya visto nunca!- gritó enseguida Jaime al ver que todos se quedaron callados y temiendo perder el tiempo- hay que dividirnos lo que hay que hacer.
-¡Sí!- respondieron todos los muertos y comenzaron a acercarse a Emily, Víctor y sus amigos para recibir instrucciones.
Nadie perdió tiempo y rápidamente después de que Emily dijo cómo le gustaría el pastel los chefs que habían dicho que lo harían antes reunieron a más chefs y se fueron hacia el restaurante donde lo harían (aunque todos sabían que no podrían comerlo pero aún así no dejarían la boda sin un elemento tan importante).
Luego acordaron hacerlo en un enorme salón que estaba más en el interior del pueblo y varios muertos se fueron a limpiarlo y otros a hacer diferentes decoraciones (con las instrucciones de los novios de cómo los querían claro).
También tuvieron que discutir sobre los muebles, de donde los sacarían, los manteles, la comida (nuevamente teniendo el deseo de sentirse como vivos tomaron la decisión de que habría comida, además de que Víctor sí la necesitaría) y también quisieron hacer unas invitaciones sencillas a pesar de que todos los muertos ya sabían, ya que Emily quería tener una como recuerdo, un recuerdo que le recordara el día que se había casado, y por supuesto esto requirió tiempo.
Después de decidir qué muertos se encargarían de eso tuvieron que ir a la casa de uno de ellos para hablar sobre el diseño y las palabras que dirían, además de que en todo el rato estuvieron llegando varios muertos para preguntarles instrucciones sobre las telas del salón, los globos, la comida y también los recuerdos que se harían para los invitados, manteniéndolos muy ocupados al grado de que no habían tenido un momento a solas desde que anunciaran la noticia y durante horas sólo estuvieron hablando para hablar de arreglos de bodas, en presencia de los muertos que iban a hacer dicho arreglo.
-¡La plaza principal!- gritó el muerto que manejaba el carruaje donde ambos viajaban, deteniéndose.
Víctor bajó y le dio la mano a Emily para hacerlo también.
-Gracias Kiko- le dijo Emily.
-Fue un placer, ahora si me disculpan tengo que ir por el pueblo haber si alguien más necesita que lo lleve o cargue algún material para mañana- respondió Kiko.
-Se lo agradecemos mucho- dijo Víctor.
El cochero asintió con la cabeza quitándose el sombrero unos segundos para después soltarlo de nuevo y enseguida le ordenó a los dos caballos avanzar.
Emily y Víctor quedaron solos, por primera vez en horas, aunque no esperaban que esto fuera por mucho tiempo puesto que habían ido a la plaza principal precisamente para esperar si más muertos necesitaban de su atención.
Ya era tarde, pasaba de las 06:00 p.m. y a pesar de que Emily ya no podía sentir el cuerpo cansado sí sintió cierto cansancio al darse cuenta de que organizar una boda no era cosa fácil, menos con tan poco tiempo, pero aún así se sentía feliz, ya que sabía que de haberse casado como viva hubieran sido sus padres quienes planearían toda la ceremonia y fiesta, terminando siendo algo muy formal, serio y triste, cosa que no había forma que pasara en el mundo de los muertos y con sus amigos ayudándola a organizar todo, al fin y al cabo los huesos de esos cadáveres nunca podían evitar moverse ante una canción en una buena fiesta.
-No creía que fuera tanto trabajo esto- hizo resaltar Emily.
-Yo tampoco- respondió Víctor- en la tierra de los vivos suelen ser los padres quienes organizan todo para la boda de sus hijos.
-Sí, lo sé- dijo Emily.
Luego sus miradas se cruzaron y se tomaron de la mano sonriendo, y sin hablar se dirigieron a la tabla donde habían dado la noticia de su boda horas antes y se sentaron ahí, sin soltarse.
-Aún no puedo creer que mañana en la noche estaré dando el "sí acepto"- susurró Emily.
Víctor apretó un poco su mano.
-Yo tampoco- susurró él- Pero no podría ser más perfecto- dijo después en voz más alta y sonriendo a Emily.
Después se acercaron más, y perdidos en los ojos del otro fueron acercando sus cabezas para darse un beso, pero antes de juntar sus labios el sonido "pup" los hizo separarse y darse la vuelta para ver a Tom, Larry y Kenia aparecer, en vueltos en una bruma azul que claramente les había dado el anciano Gutknecht.
-Amigos, que oportunos- dijo Emily con sarcasmo pero ellos no lo notaron puesto que no alcanzaron a ver nada del beso interrumpido.
-Hola futuros esposos, ¿cómo van las preparaciones?- preguntó Kenia mientras todos se acercaban.
-Muy bien- respondió Víctor- aunque no hace ni cinco minutos que nos dejaron aquí, no habíamos podido estar tranquilos ni un segundo desde que se dio la noticia.
-Sí, sé de lo que hablas Víctor- dijo Tom- todos hemos estado ajetreados pero verán que todo valdrá la pena mañana en el altar.
-De eso no tengo ninguna duda- respondió Emily.
-Y por eso mismo ya que queremos terminar a tiempo y que todo salga perfecto debemos irnos Emily- le dijo Kenia.
-¿A dónde ahora?- preguntó Emily.
-A la florería, las tres mejores floristas del pueblo se han reunido y esperan con Rosita y la abuela para hacerte el ramo cariño, así que no tenemos tiempo que perder- anunció Kenia.
Emily se emocionó y al instante se puso en pie.
-¿En serio? Pues entonces vamos- le dijo a Kenia.
Víctor también se paró, dispuesto a ir con ellas.
-Sí- dijo comenzando a caminar.
-Un momento Víctor- le dijo Kenia parándolo con la mano- no lo olvides, el novio no puede ver nada de cómo lucirá la novia antes de la ceremonia, y el ramo será algo que llevará, así que nosotras y iremos y tú te quedarás aquí descansando o esperando por si debes atender otro asunto, ¿quedó claro?- luego caminó un poco fuera de los demás y sacó dos pastillas azules.
Emily agarró a Víctor del brazo.
-Te veré pronto- le dijo.
-Está bien- dijo Víctor un poco avergonzado de no haber recordado esa "regla" antes.
Luego Emily le dio un beso en la mejilla y se puso al lado de Kenia.
Kenia le dio una de las pastillas y ambas se la pusieron en la boca.
-A la florería- dijo Kenia agarrando a Emily y a continuación una bruma azul las rodeó, desapareciendo después de segundos, cuando ellas ya no estaban.
-Mujeres- dijo Tom- ya sabes Víctor, se emocionarán con todo lo que vaya en el vestuario.
Víctor rió un poco.
-¿Ustedes tienen algo más que hacer?- les preguntó a los hermanos.
-No en realidad- respondió Larry- habíamos terminado de seleccionar el vino según la lista que mandaron con Sobras, y después al no tener otro mandado vinimos aquí con Kenia para al igual que tú, quedarnos a esperar si se presentaba otra labor en la que debamos ayudar.
-Entonces a esperar- dijo Víctor.
Luego los tres se sentaron en la banca, pasaron minutos, pero la plaza permanecía desierta.
Luego a Víctor se le vino a la mente algo, de lo cual había tenido la idea mientras veían con Emily unos cuadros con frases para adornar la pared de fondo de dónde estaría su mesa principal, pero no había tenido oportunidad de poner en marcha su plan hasta ahora.
-Oigan chicos, ¿saben dónde está el anciano Gutknecht?- les preguntó.
-En su casa, haciendo estudios y esas cosas para asegurarse de que lo del portal no falle- le contestó Larry.
-¿Por qué?- preguntó Tom.
-Bueno es que- comenzó Víctor sobándose el cuello por la parte de atrás- es que durante estas horas se me había ocurrido una sorpresa para Emily mañana, y pues me gustaría saber si él puede ayudarme.
Larry y Tom sonrieron al instante y se pusieron de pie.
-¡Haberlo dicho antes Víctor!- gritó Larry- vamos con el anciano, no hay tiempo que perder.
-Exacto- secundó Tom.
Y luego Víctor animado también se puso en pie y enseguida Tom le tendió una pastilla azul.
-Póntela entre la le gua y el paladar y déjala ahí- le dijo.
Víctor lo hizo y luego Tom lo agarró de la muñeca, él y su hermano estando ya agarrados también.
-A la casa del anciano Gutknecht- dijo Larry y fueron envueltos en bruma azul, y como otras ocasiones Víctor sintió cómo se le movía el piso para después sentirlo otra vez y darse cuenta que estaba en la casa del anciano cuando la bruma comenzó a disolverse, haciéndolo notar también que la pastilla de su boca había desaparecido.
Se vio rodeado de pilas de libros, y notó que se encontraba en el segundo piso ya que a su espalda estaba el balcón con vista hacia el primero.
-Ah, un momento Víctor- le dijo Larry- este hombre siempre está perdido en su propia casa.
-Sí, resolvemos el laberinto y te llamamos- le dijo Tom.
Luego ambos comenzaron a caminar y se perdieron entre las torres de libros.
Víctor no quería quedarse atrás y también caminó por otro lado para ver si él tenía suerte con encontrar al anciano.
Pasó por varias torres de libros, maniobrando su cuerpo para no chocar con ninguna y derribarla, pero en un momento por esquivar una torre chocó con otra y ésa sí la derribó.
-Ay no- susurró mientras los libros se desplomaban en el suelo.
Entonces comenzó a levantarlos inmediatamente, pensando que tuvo suerte de que esa torre no tirara más.
Los recogió y comenzó a formar otra vez la torre, y al haber quitado los libros de encima y llegar a los de abajo vio en uno de los que estaban abiertos algo que le llamó la atención y comenzó a leerlo.
-¡Víctor!- lo llamó minutos después Tom que estaba detrás de otra pila de libros- ven, lo encontramos.
-Ya voy- dijo Víctor, cerró el libro y se fue con Tom sin recoger los demás.
Emily estaba saliendo de la florería con Rosita, la abuela Tomasa y Kenia, ya había terminado de seleccionar las flores para su ramo y había elegido cómo quería que luciera, ahora sólo debería esperar a que se lo mandaran a su casa antes de la boda.
Iban a cruzar la calle para dirigirse a la plaza nuevamente cuando un carruaje llegó frente a ellas y vieron ahí al general Bob manejándolo.
-¿Necesitan que las lleve a algún lado señoritas?- les preguntó.
-Sería muy noble de tu parte caballero- dijo la abuela Tomasa y luego las cuatro subieron.
-A la plaza principal por favor general- le pidió Emily asomada por la ventana.
-Disculpa que te contradiga Emily, pero hay otro lugar en donde la novia debe estar lo antes posible- le dijo el general.
-Oh, está bien- respondió Emily- ¿puedo saber de qué se trata ahora?
-De tu vestido de novia mi querida Emily- le dijo el general Bon emocionado sabiendo que Emily se pondría feliz, después de todo el vestido de bodas siempre era importante para una novia.
Emily al instante se llenó de ilusión y sonrió.
-Vamos entonces general Bob- pidió.
-A la orden- dijo el hombre e hizo avanzar el carruaje.
Recorrieron las calles hablando sobre cómo debería de ser el vestido.
Y Emily comenzó a meditar sobre la ropa que le gustaría llevar para el momento.
Después de un rato llegaron a la que resultó ser la casa de Emily, bajaron del carruaje y enseguida otro se estacionó ahí, siendo conducido por Jaime.
-¡Hola amigos!- gritó a las mujeres y al general Bob.
-Hola Jaime- respondieron todos.
Luego la puerta del carruaje se abrió y de ahí salieron Víctor, Tom y Larry.
Y enseguida de la casa salió el capitán Pet.
-Ah, que bueno que ya están aquí- les dijo- justo los están esperando para comenzar a trabajar en sus trajes.
-Pero Araña me había dicho que ella se encargaba- dijo Víctor.
-Sí, precisamente ella y un grupo de arañas amigas suyas los están esperando para comenzar a trabajar- dijo.
-Así que mejor no las hagan esperar, todo debe estar listo a tiempo- dijo Jaime bajando del carruaje.
-Cierto, vamos entonces- dijo Emily y todos caminaron hasta entrar en la casa de Emily.
Al instante frente a Emily apareció Araña colgada de una de sus telarañas, sosteniendo a Gusano.
-¡Vaya, ya era hora de que aparecieras!- le dijo Gusano.
-¡Gusano! Te dije que si comenzabas con tus regaños te soltaría- le dijo Araña.
-Sólo quería aclarar que Emily no ha venido aquí en todo el día- dijo.
-Disculpen chicos- dijo Emily- pero he estado todo el día ocupada con las preparaciones de la boda y...
-Y por eso no pudiste tomarte la molestia en ningún momento de venir y decirnos que ibas a casarte, por lo que tuvimos que enterarnos por medio de un hechizo- dijo Gusano, refiriéndose al pequeño "estanque" que ya había utilizado antes para saber de Emily cuando había estado triste, enojada o esperando a Víctor esas últimas semanas.
-¡Oh es verdad!- exclamó Emily avergonzada, dándose cuenta de que efectivamente en ningún momento le avisó a sus dos amigos que iba a casarse, sólo se encargó de reunir a los demás muertos para dar la noticia y cuando Araña y Gusano estuvieron presentes en el baile que se hizo después de dar la noticia en ningún momento habló con ellos y les explicó nada- en verdad discúlpenme, estaba tan emocionada esta mañana ante el regreso de Víctor y quería decir la noticia de nuestra boda cuanto antes que en verdad olvidé hablar con ustedes al respecto.
Gusano la miró de reojo ya que tenía la cara volteada indignado, pero luego sonrió y la miró de frente.
-Está bien querida- le dijo- sólo bromeaba jeje, vimos todo lo que pasó, ciertamente es comprensible que lo olvidaras.
-Sí, además no es como que te estés casando sin invitarnos jaja- rió Araña.
Emily se relajó y sonrió.
-Eso nunca- les dijo.
-Bueno, ahora no hay tiempo que perder, tenemos que darnos prisa y comenzar a hacer los ajustes para sus trajes, mis amigas y yo tenemos todo preparado- dijo Araña- así que Emily, ve a tu cuarto, y Víctor, Jaime te llevará al cuarto del pasillo donde te atenderemos a ti, ya sabes, no puedes ver el vestido.
-Está bien Araña- dijo Víctor.
-Entonces deben darse prisa, no puede haber boda sin una buena presentación por parte de los novios- dijo Gusano.
Víctor y Emily asintieron.
-Vamos querida, te acompañaremos- le dijo Rosita a Emily guiándola por los hombros y todas las mujeres comenzaron a subir la escalera, Emily viendo a Víctor diciéndole adiós con la mano.
Cuando ellas se fueron Gusano y Araña subieron y desaparecieron por un agujero en la pared.
-Vamos ahora a tu cuarto Víctor- dijo Jaime.
-Sí- dijo Víctor.
Luego todos caminaron hacia la izquierda del pasillo, excepto Tom y Larry, quienes se quedaron ahí sin que los demás se dieran cuenta.
Entraron a un cuarto después y ahí Víctor vio un maniquí que tenía puesto un traje negro, de novio, aunque tenía algunas partes rasgadas e hilos sueltos.
-Hola Víctor, que bueno que llegas- dijo una araña que bajó quedando en frente del maniquí, luego más arañas bajaron rodeándola- nosotras vamos a ayudarte con el traje, debemos decirte que al ser la tierra de los muertos regularmente la ropa está rota ya que algunos muertos no usan y los que lo hacen no les importa realmente si está desgastada, pero éste es el mejor traje de novio que pudimos encontrar así que ahora te lo pondrás y así nosotras podremos ajustar la tela a tu medida y arreglarla, ¿estás de acuerdo?
-Sí claro- dijo Víctor.
-Entonces comencemos- respondieron todas las Arañas.
Mientras tanto Emily y las demás habían llegado a la habitación de ésta y al igual que con Víctor tenían un maniquí con un vestido de novia con su velo en el centro de la habitación, y había varias arañas, con Araña al frente, colgadas de sus telarañas rodeando el vestido.
-Mira Emily, este es el mejor vestido que encontramos- le dijo Araña- póntelo para que podamos simplemente coser algunas partes y más que nada para que nos digas los detalles que quieres que lleve, incluido el velo por supuesto.
La abuela Tomasa, Rosita y Kenia se sentaron en unas sillas que estaban a algunos pasos al lado del maniquí, listas para ayudar y dar su opinión de ser necesario.
Emily sonrió.
-Araña- comenzó- desde que veníamos en el carruaje estuvimos hablando de mi vestido de novia, y en verdad te agradezco a ti y a todas que hayan buscado el mejor vestido para mí, pero no puedo usarlo.
Todas las arañas y las muertas se sorprendieron.
-Pero Emily, ¿qué quieres decir?- preguntó Araña.
Emily siguió sonriendo, un poco nostálgica.
-Hace un año, cuando Tomás me rompió el corazón, hice una promesa bajo un árbol de casarme, mañana esa promesa será cumplida al fin, y quiero cumplirla con el vestido con el que lo prometí, quiero casarme usando este vestido, el que me dio el título de "La Novia Cadáver", porque mañana, al dar el sí, al fin podré llamarme "la esposa" y al fin podré quitármelo en paz- explicó Emily, con voz lenta y paseando por la habitación.
Las chicas se miraron unos segundos, pero después entendieron lo que quería hacer Emily.
-Me parece bien querida- le dijo Araña sonriendo- qué así sea entonces si es tu decisión, así que ¿qué te parece si tan sólo hacemos unos ajustes? Después de todo será una forma también de ir dando un nuevo paso que el vestido tenga algo de diferente, después de todo, esta vez no pretendes casarte con un engreído interesado, sino con el hombre que te ama.
Emily asintió.
-En eso estoy de acuerdo Araña- dijo.
-¡No se hable más!- gritó Araña, y al instante el trabajo de las tejedoras de telarañas comenzó.
Posteriormente las arañas estuvieron trabajando en la ropa de ambos novios, ajustando medidas (en el caso de Víctor) y añadiendo detalles para que se vieran mejor en el caso de ambos (sobretodo de Emily).
Sus amigos estuvieron con ellos siempre, dándoles opinión y ayudando en lo que fuera necesario cuando una araña llegaba a pedírselos, e inevitablemente las horas pasaron y el sol dio paso a la luna, justo cuando las arañas terminaron su labor.
-Ya quedó listo- dijo la araña que dirigía a las demás en la habitación donde estaba Víctor.
El traje posaba ya en un maniquí ya que momentos antes Víctor se lo había quitado y volvió a usar su ropa normal para no arruinar el traje.
-¡Al fin!- dijeron Tom y Larry, ya que llevaban horas sintiendo que morían otra vez del aburrimiento.
-No desesperen chicos- los reprendió Jaime- todo proceso para una boda lleva su tiempo.
-Lo sabemos mi querido Jaime- dijo Larry- pero ya es noche, la boda es mañana y aún tenemos cosas por hacer, así que es mejor seguir con ello.
-Bueno, eso es cierto, ¿debíamos de ir al salón, verdad?- preguntó.
-Sí, el capitán Pet nos espera allá- contestó Jaime.
-Entonces debemos ir ya- dijo Tom.
Y antes de que alguien más dijera algo el anciano Gutknecht entró a la habitación.
-Buenas noches chicos- saludó.
-Buenas noches anciano Gutknecht- respondieron todos al mismo tiempo.
-¿Qué te trae por aquí abuelo? creíamos que trabajabas en... ya sabes qué- dijo Tom.
-Sí, así es, sigo en eso, descuiden- respondió el anciano- pero entonces recordé un detalle importante y no pude evitar venir, se trata de ti Víctor.
Víctor se asustó en inmediato.
-Ay por favor, dígame que no encontró otro inconveniente para casarme con Emily- rogó.
-No hijo, no te asustes - lo tranquilizó de inmediato el anciano- sólo tenía que preguntarte si sabes los votos que debes decir mañana en el altar, después de todo no se ha organizado ninguna práctica.
Víctor se relajó al instante.
-Ah, era eso, jajaja- rió tranquilo, luego sonrió sereno- no es algo de lo que deba preocuparse señor, los tuve que aprender anteriormente para, ya saben, cuando estaba a punto de casarme en la tierra de los vivos, y si pude aprenderlos en ese momento que no quería una boda, le aseguro que no podría olvidarlos ahora que se los diré a la mujer que amo.
-Ah- suspiraron al instante Tom y Larry- que romántico chico ¡pero si queremos terminar a tiempo debemos irnos ya!- dijeron.
-Miren, aquí entran las señoritas- dijo Larry.
Y efectivamente Rosita, la abuela Tomasa y Kenia estaban entrando en la habitación.
-Excepto por la abuela Tomasa, porque de señorita ya que no creo que tenga nada- le susurró Tom a Larry.
Al instante una mano lo golpeó sacándole la cabeza que revoloteó unos segundos en sus manos antes de atraparla.
-¡Que esté muerta y no tenga oídos no quiere decir que estoy sorda!- gritó, dispuesta a pegarle otra vez a Tom.
-¡Ah! perdón- dijo él escondiéndose detrás de su hermano.
Los demás rieron ante la escena.
-¿Dónde está Emily?- preguntó Víctor, notando la ausencia de su novia.
-Verás Víctor- comenzó a decir Kenia- cuando iban a comenzar a arreglar un vestido que habían traído las arañas del pueblo Emily se negó a usarlo, dijo que quería casarse con el que llevaba puesto, ya sabes... con el que hizo la promesa de casarse bajo el árbol poco después de que murió, y quiere dar un nuevo paso fuera de ese sufrimiento que se había provocado a partir de mañana, cuando te dé el sí, por lo tanto no piensa quitarse el vestido antes de eso y como el novio no puede ver a la novia se ha ido a mi casa en un carruaje, esperando a mañana.
-Oh, ya veo- dijo Víctor, un poco desilusionado de no poder ver a Emily hasta entonces.
-¿No te molesta o sí?- le preguntó Kenia.
-No para nada Kenia- se apresuró a decir Víctor- lo entiendo, está bien, después de todo supongo que sentiré más emoción verla mañana, cuando camine hacia el altar mientras las campanas suenan- dijo.
Ella asintió.
-Bueno, Víctor, debemos irnos- dijo Jaime después, pues ciertamente aún tenían cosas que hacer para el día siguiente.
-Sí, nosotras también- dijo la abuela Tomasa- hace poco una cadáver vino a decirnos que estaban teniendo problemas con los arreglos florales, así que iremos a inspeccionar.
Rosita y Kenia asintieron.
-¿Y yo a dónde debo ir?- les preguntó Víctor.
-Tú a ningún lado muchacho- le respondió el general Bob.
-Pero...
-Sin peros Víctor, mañana es el gran día, por lo que debes estar bien descansando, después de todo eres un vivo, así que duerme un poco, de preferencia toda la noche, y mañana en la mañana vendremos a buscarte para ver si hace falta algo, por ahora nosotros nos encargaremos, después de todo sólo veremos que tus instrucciones y las de Emily se cumplan, no haremos nada en lo que ustedes no hayan dado consentimiento.
Víctor asintió, no le había preocupado en lo absoluto que ellos cambiaran los planes que habían trazado con Emily, sino que se sentía responsable al ser su boda, pero ahora que el general Bob lo mencionaba realmente se dio cuenta de lo cansado que estaba y lo bien que le haría dormir, después de todo el día había sido cansado con las preparaciones y al estar corriendo tantas veces, más la anterior corrida con Kenia al escapar más que desde el secuestro no había dormido bien.
-La verdad es que sí me vendría bien dormir al menos un poco- dijo Víctor.
-Entonces no te preocupes más cariño, duerme aquí y nosotros seguimos instruyendo los preparativos, después de todo al estar muertos no nos cansamos- le dijo Rosita.
-Sí lo haré- dijo Víctor- y amigos, en verdad gracias por todo esto que están haciendo, hace semanas no tenía ningún amigo y nunca me imaginé que en poco tiempo encontraría a unos como ustedes, cuando viva aquí no sólo seré feliz por estar casado con mi amada Emily, sino también por su amistad.
Todos le sonrieron.
-A nosotros también nos alegrará tenerte aquí hijo- dijo el general Bob.
-Sí, y sobre la ayuda cuando quieras- dijo Tom.
Víctor asintió.
Después de eso todos menos Víctor salieron de la casa de Emily y se dirigieron a distintos lugares según fueran necesitados o tuvieran que supervisar.
Entonces Víctor apagó las luces y se acostó en un gran sillón que estaba en el salón, el cual por suerte tenía dos almohadas y una cobija, se acostó y se cobijó, y se quedó mirando la luna llena que brillaba a en el claro cielo a través de la ventana.
Emily también la veía sentada en un sillón desde la habitación de Kenia.
Víctor se quedó dormido.
Al día siguiente Víctor se despertó pasada la 01:00 p.m., pues había estado muy exhausto y minutos después Kenia llegó con él con comida, que Víctor agradeció mucho, aunque había podido estar comiendo pequeñas porciones de las muestras para la boda el día anterior.
Después de eso se ocupó de los últimos preparativos que requerían su atención.
Emily hizo lo mismo, y ninguno de los dos se encontró en todo el día, esto fue vigilado cuidadosamente por sus amigos quienes se encargaban de que se ocuparan de lo que debían en lugares diferentes.
Al estar entrados en la tarde todo estaba listo, después de todo, todo el pueblo había ayudado a organizar la boda, por lo que Víctor yacía en una fuente sentado tranquilamente.
Mientras tanto Emily hacía lo mismo, esperando en una silla frente al portal, el que le había permitido seguir viendo a Víctor después de que lo "secuestrara" y que ahora permitiría que sus vidas se unieran esa noche.
-Víctor- escuchó tiempo después que lo llamaban y se volteó, era Jaime.
-Ah, Jaime, ¿qué ocurre? ¿Hace falta algo más para la boda?- preguntó Víctor, preocupándose un poco, ya que la puesta del sol ya comenzaba y no quería que algo no estuviera listo a tiempo.
-No, todo está listo para el gran momento, pero es hora de que te arregles- le informó Jaime- los chicos y yo te esperamos en mi casa, el anciano Gutknecht dijo que el portal no tardará en abrirse una vez que la luna se encuentre en lo alto del cielo.
Víctor procesó las palabras, luego sonrió, al fin, había llegado el momento de ponerse el traje, estaba a pocas horas de su boda.
-Estoy listo, vamos- dijo levantándose.
-Al instante- dijo Jaime con voz cantarina.
Luego los dos caminaron hacia el carruaje que los esperaba, subieron y partieron a la casa de Jaime.
Emily seguía sentada frente al portal, habían pasado algunas horas desde que estaba ahí, cuando escuchó unos pasos aproximarse, y antes de que se diera la vuelta la voz de Kenia habló.
-Emily, es tarde ya- le dijo con voz tranquila- creo que es hora de que vayas a arreglarte.
Emily se mantuvo sentada sin moverse unos segundos, la brisa del viento que soplaba movía su pelo, y ella respiraba tranquilamente aunque no lo necesitara, y disfrutaba del momento, del silencio, por primera vez en unas horas, mejor dicho días, mejor dicho en un año se sentía completamente en paz y feliz como no recordaba haber estado del todo antes.
-¿No te parece extraño Kenia?- preguntó cuando su amiga iba a volver a hablarle pensando que Emily no la había escuchado- hace días venías hasta aquí diciéndome que debía irme para que no me hiciera falsas esperanzas con Víctor y no me lastimara más, pero hoy vienes para decirme que debo de irme para comenzar a arreglarme para ir al altar y darle el sí.
Kenia sonrió lentamente y se paró al lado de Emily, poniendo la mano en el hombro de su amiga.
-Sí Emily, lo es- respondió.
Ambas se quedaron unos minutos más en silencio viendo las estrellas que comenzaban a aparecer y lo último que quedaba de la puesta del sol, luego Emily se puso en pie y miró a Kenia.
-Vámonos- dijo.
-Después de ti- respondió Kenia.
Luego ambas subieron al coche que las estaba esperando y se dirigieron a la casa de Emily.
El camino fue silencioso, pero lleno de paz y tranquilidad, tal vez lo opuesto que suelen sentir las novias momentos antes de casarse, aunque ciertamente mientras escuchaba el ruido del carruaje y veía a algunos muertos por las calles y se despegaba más de la tranquilidad de la zona del portal, ciertos nervios y pensamientos iban llegando a ella.
Minutos después el carruaje se paró.
-Llegamos querida- le dijo Kenia.
Luego ambas bajaron y se acercaron al muerto que conducía.
-Gracias señor Glir- le dijo Emily.
-Por nada Emily, te veré en un rato- le contestó el muerto color verde.
-¿Usted vendrá por Emily cuando sea la hora cierto?- le preguntó Kenia.
El hombre asintió.
-Así es.
-Bien, gracias- dijo Kenia.
Luego ambas entraron en la casa de Emily y fueron directo a su habitación, donde en el maniquí estaba el vestido de novia y la abuela Tomasa, Rosita y Araña esperaban.
-Que bueno que llegas querida- le dijo Rosita acercándose a ella y acariciándole el pelo- ¿lista?- le preguntó.
Emily asintió.
Enseguida Araña dio un silbido y varias arañas bajaron desde el techo y comenzaron a caminar por el vestido, buscando algún defecto y cociendo de vez en cuando y arreglando detalles ya que Emily lo había usado desde el día anterior, pero gracias a que fue cuidadosa ese proceso no tardó demasiado y enseguida las arañas volvieron a subir.
-Siéntate aquí querida- le dijo la abuela Tomasa señalando una silla- te ayudaremos con el maquillaje.
Emily fue hasta ahí y se sentó.
Luego durante algunos minutos sintió pequeñas brochas andando por sus párpados, mejillas y boca.
-Ya está- le anunció Rosita cuando terminaron- sólo falta tu pelo.
Enseguida las tres se pusieron a trabajar en él, cepillándolo y dándole forma con las manos, y mientras Emily esperaba no pudo aguantar más y sus repentinos nervios salieron a flote.
-Ay estoy un poco nerviosa- dijo.
-Eso es normal cielo- le dijo Rosita- las novias solemos ponernos nerviosas antes de la ceremonia, yo en lo personal me puse histérica horas antes de casarme con mi Jaime jaja.
-No, no me refiero a... bueno, supongo que sí pero- dijo Emily sin encontrar palabras.
Kenia dejó su pelo y se puso frente a ella.
-¿Qué es lo que te preocupa Emily?- le preguntó, pues conocía muy bien a su amiga.
Emily se quedó callada unos segundos, luego habló.
-Me preocupa que algo malo pase y al final no pueda casarme con Víctor, después de todo no sería la primera vez que esta mala suerte me acompaña- dijo con mueca triste.
Kenia y las demás se miraron.
-Escucha Emily- le dijo la abuela Tomasa poniendo su mano en su hombro- todo está arreglado ya, el anciano Gutknecht comprobó su teoría del portal durante horas y está seguro de lo que dijo, Víctor está aquí, tú estás aquí, ya no puede pasar nada, porque yo te lo dije ¿recuerdas? Llega un momento en que la flor florece y no se vuelve a marchitar, y tú ya encontraste tu lugar para crecer siempre por lo que todo saldrá bien.
Emily se tranquilizó un poco con esas palabras, aunque en realidad eso no era lo que más le preocupaba.
-Lo sé, sé que ya nada puede salir mal, pero he estado temiendo un poco que Víctor se arrepienta, digo, sé que seguirá vivo aquí, pero aún así vivirá entre muertos, y temo que tal vez... que tal vez... en un momento se de cuenta de que no me ama lo suficiente para renunciar a su vida y vivir entre los muertos.
Emily bajó la cabeza.
Las demás se miraron, luego Kenia se arrodilló ligeramente para quedar a la altura de Emily.
-Emily mira, hay algo que nunca te dijimos- comenzó a hablar- en una de las ocasiones en que Víctor vino aquí, si mal no recuerdo la tercera ocasión, cuando lo invitamos al picnic que hicimos donde tocaron el piano, cuando ustedes se fueron para cruzar el portal el anciano Gutknecht llegó con nosotros y los alcanzó a ver juntos desde lejos, le contamos que Víctor había ido a verte y nos dijo que en su bola de cristal los había visto juntos, había visto que se enamorarían, yo no lo creía, pero Rosita se aferraba a que sí comenzaba a haber algo entre ustedes, y esperamos ver qué sucedía, comenzaron las señales, todos estaban de acuerdo, pero yo aún temía que esto no pudiera ser, que algo pasaría, que él podía fallar, pero luego, cuando me enteré que había sido secuestrado por defenderte a ti y su boda, supe que me había equivocado, y que podrían superar cualquier reto y luchar por el otro... no importa si tú estás muerta y él está vivo, porque ustedes dos tienen un amor imposible con la "im" entre paréntesis, porque a pesar de lo que parezca ustedes dos han luchado para que todo esto se vuelva posible.
Emily la miró intensamente y puso atención en cada palabra que Kenia dijo.
Al final supo que ella tenía razón.
-Gracias Kenia- susurró, no sabiendo cómo expresar todo lo que sentía por ella y por todos sus amigos que la había acompañado en su historia de amor (im)posible.
Kenia por su rostro podía adivinar lo que Emily sentía y quería decir.
-Siempre que me necesites amiga- le dijo- ahora terminemos de peinarte, el sí te espera.
Emily asintió.
Después terminaron de arreglar su pelo, que se veían con volumen y con hondas gruesas, y después acomodaron el tocado en su cabeza cuidadosamente.
Al finalizar la hicieron pararse y le aventaron un polvo que el anciano Gutknecht les había dado, con eso el vestido se limpió y varios brillos salieron de él.
Emily se acercó al espejo que tenía en la pared, y se vio con un gran velo blanco colgando detrás de su cabeza siendo sujetado por una delgada tiara de plata, su pelo estaba en hondas gruesas y con volumen, el vestido antes roto, desgastado y algo sucio ahora estaba completamente limpio, no había ni un sólo hilo fuera de su lugar y tenía más vuelo que antes, la manga era de tres cuartos y por todo se podían ver brillos azules lanzar destellos, en la parte de abajo habían algunos espirales entrelazados color plata y la tela se sentía más suave que nunca, en su rostro habían unas mejillas ligeramente rojas, unos párpados con toques plateados y unos labios rosados.
-No olvides esto- le dijo Rosita tendiéndole su ramo, rosas azules, con rosas alrededor y dos de plata en el centro representando a Víctor y a ella.
Emily se sintió muy emocionada, casi podría llorar.
Iba a decir algo, pero en ese momento una campana pasó sonando, diciendo "El anciano Gutknecht anuncia que el portal se abrió nuevamente, pronto se cerrará" una y otra vez hasta que el sonido se alejó y no se escuchó nada más.
Luego un carruaje se escuchó estacionado fuera de la casa de Emily.
-Oh, es nuestro carruaje Emily- dijo Kenia- escucha, nosotras nos vamos ya, en pocos minutos, no te preocupes hay tiempo suficiente, vendrá otro carruaje por ti, entras, te lleva al salón y ahí ya sabes que hacer, ¿de acuerdo?
-Sí, está bien, pero ¡Kenia!- gritó cuando las mujeres ya estaban a punto de salir- sino es molestia ¿podrías decirle al chofer que lo encuentro en el camino? Me gustaría caminar un poco, tranquilizarme.
Las tres mujeres la comprendieron, sobre todo Rosita y la abuela Tomasa, después de todo ellas ya se habían casado y habían pasado por los nervios antes de la boda.
-Está bien Emily, sólo no te desvíes del camino.
-Así será.
-Bien... nos vemos en el altar- dijo Kenia.
Las otras dos mujeres sonrieron y luego se fueron.
Emily esperó un poco a que el carruaje se fuera y después ella también salió de su casa, con el ramo, y comenzó a caminar lentamente, admirando la luna llena y las estrellas, hacía una noche preciosa.
Después con cada paso que daba sentía más nervios y emoción a la vez, pues su sueño al fin se cumpliría.
Estuvo caminando por algunos minutos, no tardaría en llegar a la zona del portal y presentía que también pronto se encontraría con el carruaje que la llevaría a la boda, entonces escuchó un ruido, una rama u hoja romperse, y se quedó quieta unos segundos, un poco temerosa, y entonces, sacándole un susto que la hizo dar un brinco vio de los árboles saliendo a un hombre, nunca lo había visto, era gordo y tenía una enorme nariz, era color azul y estaba vestido con un abrigo y un sombrero, tosió.
-Ah, ya sabía yo que esa tos me terminaría matando y así fue- dijo el hombre, luego reparó en Emily- oh, disculpe señorita, no la había visto, buenas noches.
-Buenas noches señor- le respondió Emily, más tranquila- disculpe que le pregunte pero me gustaría saber ¿usted acaba de morir?- le preguntó, pues por su comentario así parecía.
-Así es señorita, hace sólo algunos minutos, iba conduciendo un carruaje, cuando entonces me dio un fuerte dolor en el pecho y el carruaje salió de mi control y perdí el conocimiento y desperté aquí, por suerte ya me lo temía y no me supone un gran problema- suspira- sólo espero que los señores Van Dort estén bien pero...
-Espera, ¿dijiste los señores Van Dort?- le preguntó Emily, sorprendida.
-Sí, yo trabajaba para esa familia como cochero, y estoy seguro de que la señora Van Dort tuvo gran parte de la culpa en mi muerte, con todos esos gritos y regaños todo el día, sobretodo desde la noche en que su hijo Víctor escapó de casa y provocó la cancelación de la boda ¡ja! Desafiaría a la persona más valiente del mundo a estar cerca de la señora Van Dort cuando se enteró de que la señorita Victoria se casaría esta noche con Lord Barkis en lugar de con su hijo Víctor, creía que moriría ella antes que yo, parecía que quería matar a alguien.
-¿Dijiste Lord Barkis?- preguntó Emily, en un susurro, con un hilo de voz.
Los murmullos por todo el salón eran oídos gracias al eco, y Víctor realmente se empezó a preocupar al sentir las gotas de sudor que escurrían por su frente una y otra vez.
-Tranquilo Víctor- susurró Jaime volviendo a pasarle un pañuelo por la frente.
-Disculpa Jaime, es que estoy algo nervioso ¿no crees que ya debería de estar aquí ya?
-No te preocupes Víctor, el carruaje ya fue por ella y no debe de tardar nada en estar aquí- lo tranquilizó Jaime.
-Lo sé- suspiró Víctor- es sólo que me preocupa que el portal se cierre y...
-Víctor, hay tiempo suficiente, te lo aseguro- le dijo el anciano Gutknecht que estaba detrás de la mesa blanca, ya que era él quien iba a casarlos.
-Está bien, está bien- dijo Víctor respirando, iba a añadir algo más cuando el sonido de una trompeta (la cual anunciaría que el carruaje donde venía Emily había llegado) sonó.
-¡Silencio! ¡A sus puestos!- gritó Tom.
E inmediatamente todo el mundo se calló, y se sentó, a excepción claro de Víctor y del anciano.
Las campanas entonaron entonces una melodía lenta y dulce, y todos los muertos miraron emocionados hasta la puerta por donde Emily pasaría.
Después poco a poco la puerta se abrió y Víctor sintió su corazón latir, pero no de emoción como debería de ser, sino de miedo al ver a Mayhew, su cochero, atravesar las puertas con la piel color azul.
-¡Mayhew!- gritó enseguida Víctor caminando hacia él- ¿pero qué estás haciendo aquí?
-Morí Víctor, como lo venía presintiendo con esta terrible tos- dijo- llegué hace poco.
-Oh, lo siento Mayhew- dijo Víctor con pena.
-No hay nada que sentir, esto es lo natural de la vida, estoy bien- le dijo Mayhew.
Víctor iba a hablar pero la voz del general Bob lo interrumpió.
-¡Alguien por favor calle ya a esas campanas, que en cualquier momento llegará la novia y no pueden estar sonando antes de tiempo! ¡¿Por qué siquiera las sonaron si no había llegado el carruaje?!
Luego un joven muerto de piel amarilla cayó desde el techo.
-Señor, el carruaje sí había llegado, por eso mandé hacerlas sonar, este señor que está aquí llegó ahí- dijo el chico señalando a Mayhew.
-¿Qué?- susurró Víctor, confundido.
-Ah, cierto, ¡no sé porqué pierdo el tiempo ahora!- dijo Mayhew- muchacho, debo decirte algo importante.
-¿Por qué venías en el carruaje de mi prometida Mayhew?- preguntó Víctor.
-Porque ella me mandó- contestó el cochero.
Al instante los murmullos se hicieron oír y los amigos de Víctor se acercaron a él y a Mayhew.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Víctor.
-Así es, llegué a este lugar y comencé a caminar, buscando a alguien y después me encontré con ella, ¿se llama Emily cierto?, bueno, me encontré con ella y cuando le dije cómo llegué aquí mencioné a tu apellido, ella me preguntó al respecto y le dije que había muerto por... bueno por los gritos de tu madre cuando se enteró de que Victoria iba a casarse esta noche con un tal Lord Barkis en vez de contigo, entonces tu novia también se puso alterada, comenzó a hacerme preguntas al respecto y cuando le dije que los Everglot lo habían escogido como el esposo de Victoria para no tener que cancelar la boda y que ya se debían de estarse casando me pidió rápidamente que esperara a que un carruaje pasara y le dijera que venía de parte de ella y te dijera que lo sentía mucho, que no podía permitir que esto pasara, que tú sabías el por qué y se fue corriendo, murmurando que debía detener esa boda.
Víctor oía las palabras, pero a la vez sentía que no, sus piernas temblaban y no sabía cómo podía seguir sosteniéndose en pie, pues al final había pasado lo que más había estado temiendo: Que su boda con Emily volviera a ser imposible.
El viento soplaba fuertemente, y ya no daba esa sensación de tranquilidad que daba en la tarde, pero aún así Emily había logrado atravesar todo el bosque y ya había entrado en el pueblo de Víctor, se encontraba en el puente.
Su mirada era de enojo y determinación, pues no podía permitir que la historia se repitiera, no permitiría que cuando Lord Barkis tuviera alcance a las joyas de Victoria ésta fuera asesinada por él, igual que ella un año antes.
Rápidamente caminó por el pueblo, con su velo volando por el viento, sin su ramo ya que lo había dejado a la entrada del portal antes de atravesarlo.
Siguió caminando hasta que al fin tuvo a dos metros de ella la iglesia, se escuchaba en el fondo la voz del casamentero hablar, y Emily caminó lentamente, sintiendo miedo de que pronto estaría viendo los ojos del hombre que la había asesinado.
Estaba ya frente a las puertas, cuando escuchó
"Ahora los declaro marido y..."
-¡NO!- gritó Emily lo más alto que pudo y aventó las puertas abriéndolas por completo y dejándola a la vista de todos, logrando interrumpir la frase.
Inmediatamente se escuchó una gran exclamación y los invitados voltearon a verla, aterrados, y Emily tarde se dio cuenta de que había dejado que los vivos la vieran, pero eso ya no le importaba, no después del peligro que corría la ex prometida de Víctor con Lord Barkis.
Y entonces posó su mirada al frente, y ahí, frente al altar vio a Victoria, la chica vestía un sencillo vestido de novia, y estaba peinada con un moño de dónde salía el velo y sostenía unas flores blancas, y en su rostro se podían ver restos de lágrimas, y su expresión era entre asustada y ¿aliviada? Definitivamente, la chica momentos antes sólo había estado rezando para que pasara cualquier cosa que impidiera esa boda.
Y al lado de Victoria, tal y como lo recordaba, estaba él, Lord Barkis, vestía un traje negro y tenía el cabello largo y con canas, y sus piernas eran flacas mientras la parte superior de su cuerpo era más voluminosa, su cara era de terror.
-¡Esto es un monstruo!- gritó el cura que dirigía la boda.
Emily al ver a Lord Barkis se asustó, pero al ver a Victoria y el alivio que reflejaba supo que esto era lo correcto... aunque ponía mucho en juego, su propia boda.
-Detengan ya esta boda- dio entonces con voz firme y potente y comenzó a caminar hacia el altar- no puede llevarse a cabo.
-¿Pero qué es esto?- exclamó en un susurro la señora Everglot desde la primera fila.
-Casar a esta mujer con este "hombre" no haría más que condenar a Victoria, y no pienso permitirlo- dijo, su mirada ahora era peligrosa.
-Pe-pero tú ¿me conoces?- preguntó Victoria, con los ojos exaltados.
-Nunca te había visto Victoria- dijo Emily deteniéndose al fin a pasos de ellos dos- pero sí he escuchado hablar de ti, y sé una cosa, muy importante: No quieres casarte.
Se escuchó una exclamación por parte de los invitados, pues aunque todos eran casados a la fuerza siempre lo disimulaban y cuando alguien decía lo contrario en voz alta para ellos era el peor horror que habían escuchado.
-¡¿Cómo te atreves monstruo vil a venir e interrumpir esta boda?!- preguntó entonces Lord Barkis, reuniendo toda la valentía de la que era capaz.
-Oh, ¿es que ya no me recuerda Lord Barkis?- habló Emily- si yo hace un año le di dos cosas, primero, mis joyas, después mi vida, cuando me mató en el bosque, a los pies de un árbol y prometió guardar el secreto ¡de mi partida al mundo DE LOS MUERTOS!- gritó Emily poco a poco, sintiendo la furia invadirla.
Lord Barkis se sorprendió y asustó más.
-Emily- susurró.
-Así es mi Lord- dijo Emily- soy a la que le arrebataste las ilusiones y la vida, soy a la que condenaste a estar durante un año destrozada, y por eso, ahora que puedo evitarlo no permitiré que destroces a otra mujer, no permitiré que le robes a Victoria Everglot y que luego la mates para ir a por tu próxima víctima.
Notó entonces algo que sobresalía de su chamarra y la jaló, revelando ahí un cuchillo y una bolsa que futuramente se planeaba fuera usada para guardar joyas.
Otra exclamación.
Lord Barkis miró nervioso, pero lentamente esbozó una sonrisa componiéndose, sintiéndose en confianza al ver a una chica cuyos ojos antes de morir eran de absoluto miedo, para él: debilidad.
-Ah, mi querida Emily, que gusto me da verte aquí esta noche, ciertamente eres mi invitada de honor- dijo sonriendo.
-¿Cómo te atreves a decirme eso después de que me asesinaste?
-Son políticas de cortesía querida- le contestó- yo sí las tengo, a diferencia de ti, que irrumpes en una boda sin ser invitada, y además la arruinas.
-Tú ibas a arruinarle la vida a esa chica, peor, ibas a acabar con su vida, ¡eres un monstruo!
-Al menos yo no tengo la piel azul y tengo los brazos de puros huesos- dijo Lord Barkis con expresión seria- al menos yo aún tengo un corazón que late.
Emily lo miró furiosa.
-Lárgate de este pueblo antes de que yo misma haga algo al respecto- le advirtió Emily.
-Ah, que linda, la pequeña Emily que no podía ser libre gracias a sus padres ahora está aquí intentando ser una heroína- Lord Barkis- me conmueves.
-¡Largo!- gritó Emily.
-Sí, sí, así lo haré querida, pues no quisiera importunarte con mi presencia, pero antes- dijo levantando la copa que había en la mesa y la alzó- propongo un brindis, por Emily, siempre la dama de honor, pero jamás la novia, porque eso querías ¿verdad? ¿casarte y tener tu propia boda? No venir a interrumpir una, y ahora que lo pienso querida, mencionaste que te condené al sufrimiento durante un año, después de tu muerde entonces, por lo que dime, ¿se puede romper un corazón que ya ha dejado de latir?- preguntó, luego comenzó a reír y vació la copa de un sólo trago y rápidamente sin que nadie pudiera evitarlo sacó el cuchillo de su chaqueta y tomó a Victoria y la puso contra él y al cuchillo contra su cuello.
-¡Me iré pero no pienso hacerlo hasta que la familia Everglort no me dé todas las joyas que posea!- gritó.
La gente se asustó y algunos se pararon y salieron corriendo, creando un escándalo afuera, los señores Everglot sólo abrieron la boca.
-¡Déjala ir de inmediato!- gritó Emily.
-No hasta que reciba lo que pido, porque eres muy inteligente mi querida Emily, sólo me ha interesado matar a Victoria y quedarme con su fortuna desde el momento en que llegué a este horrible pueblo.
Emily miró desesperada buscando qué hacer.
-¡Así que olvídate de querer ser la heroína, quien ganará aquí esta noche soy yo!- Emily rápidamente se quitó su mano y la lanzó hacia Lord Barkis y le picó los ojos fuertemente haciéndolo soltar a Victoria.
-Corre- le gritó Emily, luego ella misma se dirigió hacia la estatua de un ángel que había en el templo y le quitó su espada.
Lord Barkis se talló los ojos y volvió a ver a Emily, quien sostenía la espada amenazante.
-Oh, conque así será "querida"- dijo Lord Barkis y luego levantó el cuchillo y se abalanzó contra Emily quien comenzó a defenderse con su espada.
-Estás cometiendo un error- le dijo ella.
-Ya lo veremos- le respondió él y siguieron pelando.
La gente que quedaba corría ahora despavorida entre la iglesia y la plaza, incluyendo a los padres de Victoria y a ella.
El cuchillo y espada chocaban una y otra vez, fuerte y girando en las manos de quienes las dirigían, ni Emily ni Lord Barkis dejaban de mirarse y en sus ojos siempre se mantenía la determinación de ganarle al otro.
Siguieron así por minutos, hasta que llegado un momento Emily resbaló y cayó contra las escaleras para dar a la mesa de la iglesia y Lord Barkis enseguida le arrebató la espada de una estocada.
-No debiste asistir a mi boda sin invitación Emily- dijo, luego alzó la espada y la dejó caer contra Emily, pero antes de lograr tocarla otra espada la interceptó.
-¡O usted debería de dejar de ir matando a cada persona de su alrededor señor!- le dijo Víctor, sosteniendo fuertemente la espada para evitar que la de Lord Barkis avanzara hacia Emily.
-Víctor- susurró Emily.
-Menos mal que llegué a tiempo para salvarte mi amor- dijo Víctor con una ceja levantada y sonriendo.
-¡VÍCTOR!- se escuchó una voz a la derecha de ambos, era Tom, a su lado estaban Larry, el general Bob y el capitán Pet con la mano en la frente ligeramente inclinados, habían tratado de advertirle pero él asustado por Emily no escuchó.
-¿Sí?- contestó Víctor.
-¡No la salvaste!- gritó Tom- ¡ella ya está muerta, la espada no le hará nada!
Víctor no tuvo tiempo de decir algo más, pues enseguida escuchó que Emily decía "ese es el error que cometías al no darte cuenta" a Lord Barkis y después sintió una patada en los pies que lo derribó dada por Emily, ella le arrebató la espada que él le había quitado al Capitán Pet y rápidamente le hizo un corte en la pierna a su asesino, lo suficientemente profundo y doloroso para tirarlo, le quitó su cuchillo y lo clavó en su pantalón sujetándolo al suelo.
-Larry, la otra espada- pidió.
Larry enseguida se la lanzó y ella lo sujetó y la clavó de la misma manera pero del cuello de la camisa de Lord Barkis.
Luego se paró y se quedó a un lado de él.
-No temas, no pienso matarte, no soy una asesina como tú, pero sí alguien que busca la justicia y al fin la vas a tener en la carcel por lo que me hiciste y le quisiste hacer a Victoria, y si en algún momento te sientes muy mal o culpable por estar ahí, tal vez te haga sentir mejor recordar que tu encarcelamiento es mi libertad para que no vuelva a perseguirme ninguna pesadilla en la que me pregunte si tú estás rompiendo los sueños de otra mujer inocente- le dijo con voz segura.
Luego Víctor quien ya se había levantado y estaba detrás de ella habló.
-Emily- dijo.
Emily al instante se volteó.
-Víctor- dijo y en menos de un segundo se vio rodeada por los brazos de Víctor en un abrazo que ella al instante correspondió.
-Me asustaste, no debiste irte así- le dijo él.
-Perdona Víctor, no pude evitarlo, cuando tu cochero llegó a la tierra de los muertos y me enteré de lo que pasó supe que no podía permitir que él volviera a hacer algo tan ruin- se enderezó pero Víctor aún la mantenía agarrada de los brazos- perdóname, no quise arruinar nuestra boda pero yo no podía permitirlo, me sentía tan mal y enojada y- no pudo continuar porque los labios de Víctor se pegaron a los suyos en un dulce beso.
-Cariño, no hay nada que debas explicarme- le dijo Víctor cuando se separaron.
La cara de angustia de Emily cambió rápidamente a una sonrisa, ambos se miraron.
-Oigan tórtolos- los llamó Tom- ya habrá tiempo para esto después de la boda pero ahora debemos darnos prisa en volver si ya hacharon a perder esta, el portal no debe tardar mucho en cerrarse.
Ambos entraron en pánico.
-Es cierto, hay que irnos ya, era más pequeño de lo normal cuando lo cruzamos- explicó Víctor.
Luego todos caminaron rápidamente hacia la salida, pero al llegar ahí la voz de Lord Barkis los detuvo.
-¿En serio? ¿Encontraste tu consuelo en un vil hijo de un pescador?- gritó, volteando apenas la cara por el cuchillo.
-A diferencia de usted para mí no tiene importancia la clase social Barkis, si tanto te interesa saberlo sí, es mi consuelo, quien me devolvió la felicidad y también el hombre al que amo que es mucho mejor que tú y todos los tontos amantes del dinero y las riquezas juntos- dijo con seguridad- ahora si me disculpas, tengo que llegar a mi boda.
Después sin mirar atrás salió caminando decidida y rápidamente.
-Ten cuidado cuando se enoje, eh Víctor- susurró Tom.
-Vamos- apresuró Larry.
Todos salieron, pero al hacerlo Víctor se quedó atrás un momento cuando vio a alguien parado al lado de la puerta, era su padre.
Lo miró sin saber qué decirle, ¿sabía ahora que se casaba con una muerta? La respuesta era sí, pues había oído todas las palabras de Emily antes de que ella saliera.
El señor Van Dort sonrió.
-Buena suerte hijo- le dijo, se acercó a él y lo hizo agacharse y le dio un beso en la cabeza- te doy mi bendición, te deseo buena fortuna en tu vida y te deseo la felicidad en el momento en que estés casado con la mujer que amas.
-Muchas gracias papá- sonrió Víctor, feliz.
Luego el señor Van Dort miró a Emily y le inclinó la cabeza sonriendo.
Emily también sonrió y alzó su vestido ligeramente e hizo una inclinación.
-Nos vemos luego hijo, ahora vete- le dijo.
Víctor tomó su mano unos segundos y la apretó, le sonrió a su padre y soltó su mano, después de fue corriendo hacia los demás.
-¿Estás listo?- preguntó Emily, después de todo no vería a su padre dentro de años, o eso esperaba dadas las circunstancias que tendrían que ocurrir para que se vieran.
Víctor la miró y sonrió.
-Sí, tengo su bendición, y te tendré a ti- le dijo él.
-¡Entonces a correr ya!- gritó el general Bob.
Los demás no dijeron nada más comprendiendo que debían hacerlo rápido y comenzaron a correr.
Corrieron rápido por el pueblo hasta llegar al bosque y de ahí aumentaron la velocidad, Emily y Víctor yendo al frente ya que eran los que conocían el camino.
Mientras avanzaban el miedo y nervios se apoderaron de ellos al pensar que no lograrían llegar antes de que el portal cerrara.
Corrieron más, hasta que después de minutos llegaron al camino desde donde se divisaba el portal, y sintieron un gran alivio cuando lo vieron brillar aún a lo lejos, ¡lo conseguirán!
-¡Vamos tripulación, ánimo!- gritó el capitán Pet y volvieron a correr.
Emily y VÍctor con una sonrisa, la cual, al acercarse más, desapareció, pues el portal era muy pequeño e iba disminuyendo su tamaño considerablemente.
-No- susurró Emily.
-¡Corran!- gritó el general Bob y todos aumentaron el paso, Emily y Víctor no queriendo pensar en nada, pues no querían pensar en el triste hecho de que si el portal se cerraba ellos no podrían casarse ni estar juntos.
Corrieron más rápido, pero parecía que a cada paso el portal disminuía más, pues faltando cinco metros ya estaba del tamaño para que sólo un niño pasara.
-No se detengan- gritó el capitán Pet- tendremos que saltar, a mi señal.
Todos corrieron aún, el portal siguió disminuyendo.
-¡Ahora!- gritó el capitán Pet y todos saltaron, temiendo salir despedidos por el aire sin poder entrar por lo pequeño que era y porque eran muchos, pero al instante el pequeño portal que ya parecía una pelota se hizo grande para que todos pasaran a la vez y ya que se habían aventado cayeron de cara contra el suelo.
Emily enderezó su cara al instante, había notado que el portal se había hecho incluso más grande de lo que lo había sido normalmente, y sintió la esperanza al pensar que tal vez había permanecido de ese tamaño y comenzaría a cerrarse lentamente desde el principio dándoles tiempo para realizar la boda.
Juraría haber sentido un fuerte palpitar en su corazón mientas volteaba la cabeza hacia el portal.
Y al verlo abrió los ojos en grande, para alcanzar a ver un último puntito de plata volverse invisible en el aire, haciendo desaparecer el portal por completo.
