Cinco años habían pasado desde la última vez que lo había tocado, desde que lo había visto e inclusive de escuchar su voz. El primer año de estar lejos de él, fue una verdadera tortura, en especial porque Yura llamo casi a diario durante varios meses, cuando las llamadas pararon, su corazón se partió, pero sabía que era lo mejor. Así él podría ser feliz a la larga, olvidar el desliz y vivir con alguien de su edad y que probablemente, no tuviera desórdenes como los que él tenía.

Eso era lo que se había estado diciendo desde hace tiempo para converse de que había hecho lo correcto; pero a cinco años de ese acontecimiento, de esa última plática en aquel café, aún no lo podía creer.

Yuuri esperaba el tren mientras trataba de apartar esos pensamientos de su cabeza. Se habían vuelto parte de su rutina. Despertar pensando en Yura, bañarse, desayunar, irse a trabajar, pensar en Yura, volver del trabajo, ir a casa cansado, dormir y soñar con Yura. No sabía en que punto eso se había convertido en parte de su día día, pero sabía que no era algo bueno, pensar en una persona que probablemente no vería nunca más en toda su vida.

Vió llegar el tren e ingresó en él, casi siendo empujado por la manada de gente que venía detrás de él, frunció el entrecejo mientras a duras penas, logra sujetarse de un tubo. Se sostuvo de él mientras veía al exterior mientras el tren empezaba con su recorrido.

Un suspiro escapó de sus labios trás pasar frente a una escuela. Desde que había renunciado a aquella institución, el amor por ayudar a estudiantes había morido con Yura; no tenía ni ganas ni ánimos de volver a pisar una escuela, aún recordaba la constante insistencia de Pichit y Chris porque regresara a una institución, o la insistencia de Pichit porque contactara a Yura; pero a ambas siempre había dado un rotundo no.

¿Con qué cara podía contactar con el pobre chico luego de haberle roto el corazón hacía tanto tiempo? No podía ser tan descarado. Hasta él lo sabía.

Suspiro pesadamente esperando que el tren se detuviera en su estación habitual, en donde iría hacia las oficinas donde trabajaba.

De alguna manera él se seguía auto castigando, o al menos eso decía Pichit.

Sonrío torpemente mientras el tren frenaba y por unos instantes sentía como el aire escapaba de sus pulmones al ser aplastado, tras la presión vino la liberación cuando la gente comenzó a bajar, pero poco le duró el alivio cuando otra manada de gente lo hizo retroceder hasta el otro lado del vagón, obligándolo a pegarse a las puertas de este.

En ese lugar frunció el ceño al sentir mucho menos espacio que antes, pero eso pasó a segundo plano cuando su celular comenzó a sonar, como pudo maniobrar hasta sacarlo de su pantalón y al ver el número de llamada, se tranquilizo de darse cuenta que era Pichit, pues por unos instantes hubiera pensado que se trataba de su trabajo.

—¿Dime? —dijo en cuanto contestó, tan bajo como pudo.

¡Yuuri! —chillo el chico del otro lado, casi dejándolo sordo—, ¡no vas a adivinar lo que te tengo que contar!

—¿Ocurrió algo malo? —preguntó de inmediato, no creyendo que fuera el caso dado el tono animoso de su amigo.

Malo para mi al menos no, Yura está en la ciudad —ante esa mención Yuuri casi sintió sus piernas temblar, de pronto el aire le faltaba más que antes y por unos segundos, de verdad sintió que perdería la conciencia—, ¿eh? ¿Yuuri? ¿sigues ahí?

Yuuri le tomó un par de intentos no quedarse sin aire, pero es que la noticia le había golpeado de una manera que no creyó posible.

La idea de toparselo en la calle le parecía ridículamente probable. Y no creía tener el valor para verlo al rostro.

—Oh... —respondió tras un prolongado silencio.

—¿Oh? ¿En serio es todo lo que dirás? —quiso saber el chico al otro lado ya imaginando el estado vegetativo en el cual había entrado Yuuri.

—Por dios, Pichit, ¿como me dices eso así? —se quejo apretando el puente de su nariz—, sabes que, olvidalo, hablamos luego.

Bueno, pero ¿no quieres hablar con él? —preguntó curioso—, tal vez es hora de que-

—Nunca será hora Pichit —murmuró con manos temblorosas—, adios.

Y antes de permitir que su amigo respondiera, colgó la llamada.

Sentía su corazón martillear contra su pecho y de alguna manera, se tranquilizo para no tener un ataque de ansiedad ahí mismo, en un vagón hasta el tope de pasajeros. Y mientras los minutos transcurrían, no hizo más que pensar en medio de una gran paranoia, como al bajar se lo pudiera encontrar o en su trabajo o algún lugar de la calle.

Se obligó a calmarse y auto convencerse de que quizá el chico estaba ahí por trabajo, con pareja o casado, sin ningún interés en el. O al menos eso era lo que deseaba que pasara, no soportaba la idea de que Yura tuviera a alguien, pero deseaba que así fuera.

Conflictuado descendió en su estación y emprendió la marcha a su trabajo.

Apenas salir de la estación, se percato de como el día se había oscurecido. Frunció el ceño al darse cuenta de que el pronóstico del clima no había dicho nada sobre una posible lluvia, por lo que apreto el paso.

Ni bien había caminado cinco minutos cuando el cielo se iluminó e inmediatamente la lluvia comenzó a caer como un torrente.

Yuuri al verse en medio de esa inundación, al igual que muchos más, se adentro en una pequeña cafetería que estaba ahí. Adentro, el suave olor a café lo recibió y al ver que definitivamente no podría salir, decidió que hablaría al trabajo para decir que llegaría tarde.

Y mientras hacía todo eso, sintió de pronto su celular sonar de nuevo, al ver que se trataba de Pichit no atendió la llamada y en lugar de eso se dirigió hasta una solitaria mesa, donde tomo asiento.

Una chica se acercó y Yuuri le pidió un expreso. No tenía prisa después de todo.

Y mientras esperaba, vio su teléfono encenderse dos veces más, una de su jefe aceptando su retardo y la otro de Pichit pidiéndole que atendiera el telefono.

Rodo los ojos en cuanto entro otra llamada suya, por lo que sin excusas, lo tomo.

—¿Dime?

¡Contesta a la primera!

—¿Qué quieres?

¡Yura te está buscando! Vino hasta acá por ti —gritó el chico del otro lado con toda la emoci'n en la voz.

—¿Como sabes eso? —pregunto Yuuri sintiendo un extraño nerviosismo en la base de su estómago.

—¡Por que acabo de hablar con él hace cinco minutos! —soltó y Yuuri casi pudo jura que lo vio saltar—, le dije donde trabajabas y quedo de ir hacia allá.

—¡Esta diluviando Pichit! —apunto Yuuri viendo como un relámpago iluminaba el cielo, ahora preocupado de que hubiera hecho esa tontería—, no pude llegar a trabajar, estoy en un café cerca de la estación

¡Oh, cielos! —rió Pichit del otro lado—, no me odies Yuuri, pero Yura estaba aquí conmigo escuchado la conversación. Es tiempo de que hablen. Ahora va hacia allá...

Yuuri al entender lo que había pasado, sintió un terrible vuelco en el corazón y casi como si este se fuera a la base de su estómago.

—¡Me traicionaste! —gruñó poniéndose de pie viendo llegar a la chica con su café—, después me encargare de ti —colgó la llamada y sacó el pago de la bebida, la cual ni siquiera tomó por salir a prisa del local.

Le importo poco mojarse, pues justamente en ese momento lo único que quería era alejarse de Yura y de su posible regañe, de sus palabras. No se sentía emocionalmente preparado para eso.

¿Cuándo lo estarás entonces?

Detuvo su huida quedando en medio de la acera, empapado en su totalidad. De pronto sintió miedo de esa pregunta.

¿Cuando lo estaría?

Llevaba años sintiéndose culpable por lo que paso, deseando que nunca hubiera ocurrido y que Yura hubiera encontrado la felicidad que tanto merecía, pero ¿y luego?

Miro hacia atrás y apretando los puños, volvió sobre sus pasos con duda.

Lo sabía, no podía huir para siempre, al igual que Yura hacia.

Entendía porque el chico estaba ahí. Quería dejar el pasado enterrado de una vez por todas, que todo quedara claro para poder seguir avanzando; y era quizá por esa misma razón que Yuuri se vio tentado a huir, pues no quería romper una de las únicas cosas que más había adorado.

Sus sentimientos por Yuri.

Mientras caminaba, vislumbro una silueta alta en medio de aquella lluvia, silueta que poco a poco mostró un hombre rubio con la respiración agitada y la mirada clavada en él.

Apenas verlo lo supo, no importaba cuantos años pasaran, nunca podría olvidar todo por lo que había pasado para poder enamorarse de él.

Nunca lo podría olvidar.

Yura apreto el paso hasta llegar a él y sin siquiera dejar que Yuuri dijera nada lo abrazo. Yuuri se sintió desfallecer cuando aquellos fríos brazos le rodearon, pues en ese momento, le parecieron tan cálidos.

Se dejó envolver y olvidar por unos instantes que posiblemente ese era el último momento en el cual se verían. Apartando todos esos pensamientos, se permitió sentirse amado una vez más.

—No era un capricho —murmuró Yura apretandolo cada vez más fuerte—, Yuuri, te extrañe tanto.

Pero Yuuri no podía responder, sentía su garganta tan cerrada, que de emitir palabra alguna, saldría únicamente un lastimero sonido. No podía creerlo que después de todo ese tiempo, el ver a ese chico que ahora era un adulto, siguiera teniendo un efecto tan marcado en él.

—Yura —alcanzó a decir con su voz rota—, ¿qué haces aquí?

—Pichit me dijo que vivías aquí —dijo sin soltarlo—, cuando me lo dijo, simplemente no pude evitarlo.

—¡Ese hijo de perra! —sollozo sin poder evitarlo—, perdón Yuri... perdoname por todo.

Yura comenzó a negar con la cabeza.

—No, perdóname tu a mi Yuuri —pidió comenzando a soltarlo—, con el pasar de los años me di cuenta de lo inmaduro que fui, de lo egoísta que me comporte y a lo que orille, quiero que sepas que esa nunca fue mi intención.

—Pero-

—Yuuri, en serio te amaba tanto —dijo sujetándolo por las mejillas húmedas por la lluvia y sus propias lágrimas—, lamento haberte obligado a salir conmigo y haberte hecho amarme. Espero algún día puedas perdonar a un adolescente egoísta que nunca pensó en lo que sus acciones causarían...

—V-viniste hasta acá... —musitó viendo lo alto que se había vuelto—, ¿solo para disculparte?

Yura parpadeo un par de veces, confundido por la pregunta.

—¿Por qué más habría de hacerlo?

Yuuri guardó silencio y dio un paso hacia atrás.

—No necesitas disculparte, ambos fuimos unos idiotas en aquel entonces —dijo desviando la mirada—, déjalo en el pasado y ve hacia el frente. Debiste olvidarte de todo eso Yura, ¿te lo dije no?

—Yuuri, entiendo que esto puede ser incómodo para ti, por lo que hice en el pasado, pero quiero que sepas, que aunque mis sentimientos por ti no han cambiado, me gustaría al menos tener tu amistad —pidió aún cuando su pecho se oprimió al decir aquellas palabras que pesaron en su boca—, no tienes idea de cuanto he pensado en nosotros todo este tiempo...

Yuuri apreto las manos hasta hacerlas puños, no podía creer que Yura dijera eso. En especial porque él mismo llegó a pensar en eso, pero ahora que lo escuchaba a él decirlo, se daba cuenta de lo ridículamente estúpido que sonaba.

—No puedo Yura —musito negando con la cabeza—, no puedo seguir mintiendo más.

—¿De qué hablas?

—Nunca quise dejarte, sé lo que te dije y lo que hice, pero siempre fue para protegerte, por que te amaba, porque te amo —se corrigió de inmediato—, no podía permitir que nuestras acciones te lastimaran. Lamento haber tenido que esperar tantos años hasta hacer que tu vinieras hasta acá pensando que me obligaste a amarte, cuando no fue así. Te ame porque fue mi decisión, por tu dedicación y se que aunque no era correcto, los sentimientos estaban ahí y no quiero cambiar lo-

Ni siquiera pudo seguir hablando porque los labios de Yura lo silenciaron, sin poder evitarlo, lo rodeo por sus hombros, sintiendo un inmenso dolor en su garganta. Pues no podía creer que lo que tanto había soñado, por fin estaba pasando.

—Yuuri, ¿puedo suponer que eso es un intentemoslo de nuevo? —pregunto Yura apenas separarse de él, pero sin soltarlo.

Yuuri sonrió con torpeza.

—Quiero hacer las cosas bien esta vez.

Y sin más palabras, ambos volvieron a besarse una vez más bajo la lluvia, con la promesa de un nuevo futuro junto.

Y no solo por un mes.

.

.

.

.

..._ FIN _...


Admito que no ha sido de los mejores finales que he escrito y que quizá tenga muchaaaaaas faltas ortográficas, pero con este capítulo termina una historia que empecé hace casi cuatro años.

Me considero una mala persona por no haberlo concluido antes, pero HH me distrajo mucho.

A decir verdad, no retomo proyectos de fandoms que ya abandoné, pero tengo un cariño especial por YOI y mis primeros seguidores por lo que simplemente no pude dejar tirado el proyecto. Con esto finaliza esta historia y doy por concluido esto jaja.

Y pues lamento si no fue lo que esperaban, pasaron años desde que lo incie y perdí la idea principal, pero me esforce porque al menos tuviera algo de sentido.

Nos leemos luego uwu

FINALIZADO 24/02/2020.