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Capitulo XII
"Debemos cuidar de que los delitos no sean castigados con más severidad de la que merecen".− Cicerón
− A−Cheng, te ofrezco una disculpa por lo sucedido en Torre Koi.
Finalmente había escuchado esas palabras pero por alguna razón le resultaban dolorosas. No porque lo lastimaran de algún modo sino, por el semblante tan triste que el primer jade de Gusu coloco en su rostro mientras las pronunciaba. No mentiría, escuchar como defendía al difunto Meng Yao lo lastimo e hizo que los celos comenzaran a invadirlo pero, en cierta forma su hermano tenía razón, el ex líder del clan Jin tenía más de cinco años muerto, años en los que el alfa permaneció en un ciclo de amargura, tristeza y autocompasión, de la cual había salido gracias a él
El pensamiento de que Xichen mantuviera ciertos sentimientos por esa persona lo molestaba pero, no podía recriminarle ya que, cuando una persona fue tan importante en tu vida era imposible no recordarle con cariño, aunque te haya lastimado como Meng Yao lo había hecho.
Podía notar la ansiedad en el rostro del alfa, impaciente por una respuesta de su parte. Respiro profundamente y se acercó.
− ¿Aun le amas?
Aquella pregunta sorprendió al alfa.
− ¿Qué?
− Al ena… Digo, a Meng Yao – dirigiendo sus ojos hacia los del alfa − ¿lo amas?
− Creí haber sido claro respecto a eso.
− Eso no contesta mi pregunta.
Xichen soltó un suspiro y con cuidado tomo las manos del omega, temiendo que este se alejara ante la acción pero, se alegró cuando este dejo que lo hiciera.
− No te mentiré, mis sentimientos por Meng Yao siempre estarán ahí, fue alguien importante en mi vida aunque nunca me di cuenta que tan intensos eran hasta tiempo después de su muerte – dijo sin apartar la vista del rostro del omega – pero conforme paso el tiempo, esos sentimientos fueron menguando hasta volverse solo cariño por todo lo vivido, por los momentos que pasamos juntos… Mi corazón en estos momentos solo late y vive por ti – llevando la mano del omega hacia su pecho – y no deseo que lo haga por nadie más.
Las sinceras palabras del alfa hicieron que sus mejillas se tornaran color carmín y su corazón se acelerara rápidamente, jalo sus manos y dio la media vuelta, acto que sorprendió al primer jade, ya que por un minuto pensó que el omega se había ofendido por algo que dijo pero, al ver como las orejas de este se teñían de color carmín supo que fue por vergüenza.
− A−Cheng.
− También debería disculparme – dijo Jiang Cheng con dificultad − no es culpa tuya que mis celos me abrumen.
− …
− ¡Pero reconoce que la culpa de que me sintiera así fue tuya! – levantando la voz.
Xichen sonrió, enternecido por el comportamiento del omega.
− Lo sé, me disculpo nuevamente por ello.
− Más te vale recordarlo.
Su cuerpo se congelo cuando el alfa lo abrazo por la espada, pegándolo a su cuerpo y envolviéndolo en entre sus brazos, transmitiéndole sus emociones a través de su aroma.
− Lo recordare – le susurró al oído – soy tuyo y no pienso olvidarlo nunca.
− Con que lo tengas presente – cerrando sus ojos, dejándose reconfortar por el aroma del alfa – ese enano ya no está, soy yo el que está a tu lado… Y espero siempre lo recuerdes sino quieres que te rompa las piernas.
Lentamente el omega se fue relajando entre los brazos del alfa. Estaba cansado de toda la situación, su cuerpo le pedía a gritos un descanso, tanto estrés proveniente de la situación de su hermano, los hechos con Jin Ling y su propia relación le estaban pasando factura, lo que necesitaba en esos momentos era sentirse amado por la persona que lo abrazaba fuertemente… Aunque nunca se lo diría en voz alta.
− ¿Tomaste algo antes de venir? – pregunto el omega, intentando despejar el ambiente tan tenso que los envolvía.
− Me temo que no – respondió – una vez deje las órdenes pertinentes, partí de inmediato – apretando un poco más el cuerpo de su pareja – quería verte.
− Los alfas son complicados – murmuro Jiang Cheng al escucharle – debiste hacerlo, no es como si me fuera a ir sino llegabas.
Xichen sonrió y oculto su rostro en la curvatura del cuello del omega, aspirando el agradable aroma a loto que este poseía.
− Vamos – rompiendo el abrazo que el alfa tenía sobre de él y girándose para encararlo.
− ¿A dónde?
− A que comas algo, ¿Dónde más? – dijo pasando por su lado y caminando hacia la salida del despacho.
El primer jade no comento nada y con una suave sonrisa siguió al omega, sintiendo un cálido sentimiento en su pecho por haber solucionado las cosas.
Después de una hora, ambos consumieron los alimentos que los cocineros de la secta Jiang habían preparado, aunque los hechos para el líder del clan Lan habían sido hechos sin nada de picante, ya que su líder había sido muy específico en ese punto. Los miembros del clan Lan no soportaban bien el chile y lo que menos deseaba era tener a su pareja – aunque aún estaba molesto con él como para llamarlo así enfrente del mismo – enfermo por no tolerarlo.
Así fue como la mesa estuvo adornada por la mitad de platillos hechos con el picante del muelle de Loto mientras la otra eran alimentos blandos, suaves y sin nada de picante en ellos.
Tras terminar de comer, ambos se habían enfrascado en una acalorada conversación donde los temas principales fueron su hermano, su delicada situación en el clan Lan y su actual relación.
− Entonces… ¿Estarán recluidos durante seis meses? – Pregunto dejando su taza de té sobre la mesa − ¿Y Hanguang−Jun lo acepto?, ¿sin replica?
− Era la única opción que teníamos – le respondió Xichen – los ancianos estaban en su derecho de castigarlo ya que las reglas lo dictan pero…
− Entiendo, hiciste lo que estuvo en tus manos para proteger a ambos.
− ¿Crees que mi juicio se vio nublado?
− ¿Por proteger a tu familia? − Enarcando una ceja ante la pregunta – cuando se trata de ella, uno hace lo que sea por protegerla, en esos momentos no eres el líder, no eres un miembro del clan, eres un hermano, padre, hijo… Qué harías lo que fuera para salvarles.
− Si hubieses estado en mi lugar…
− Si yo hubiese estado en tu lugar, esos viejos hace mucho que no pertenecerían al consejo ni al clan – le aseguro – al menos tú fuiste más diplomático.
Xichen dejó escapar una suave risa.
− ¿Y qué piensas hacer? lo único que lograste fue obtener tiempo pero, al final de ello tendrán que reiniciar el juicio.
− Lo sé − tomando un sorbo de su té – necesito encontrar pruebas que exoneren al joven Wei.
− ¿Su palabra no es suficiente?
− Para el consejo no será suficiente, necesitan pruebas físicas, testigos…
− Para su mala suerte las únicas dos personas que sabían de ello… Están muertas – bajando la cabeza al recordar a su hermana y cuñado.
− Eso es lo que me preocupa.
− ¿No hay otra forma? – Regresando a verle – mi hermano puede ser un idiota y problemático pero, jamás haría algo solo por causar daño, si hizo lo que hizo fue porque creyó que era lo mejor. Si él bebe hubiese estado con él durante el asedio no creo que haya sobrevivido.
− Lo sé, mi sobrino Sizhui con esfuerzo y lo hizo.
− Ahí lo tienes, en vez de ponerse a castigar lo que se hizo hace más de dieciocho años, ¿Por qué no hacen algo para encontrarlo?
− El maestro Wei no sabe dónde está – aseguro recordando la falta de memoria de su cuñado – no sabríamos ni siquiera por dónde empezar, tampoco sabemos si sigue con vida.
El omega frunció el ceño.
− Sí mi hermana juro proteger y encontrarle a ese bebe una buena familia, sin duda sigue con vida – contesto un tanto molesto por lo dicho.
− Lamento si ofendí la memoria de la joven Jiang, no fue mi intención – soltando un largo suspiro – es solo que esta situación es… Nunca pensé verme dividido entre mi propia familia.
Jiang Cheng coloco una mirada comprensiva, notando la aflicción que su pareja estaba viviendo. Atinando a colocar su mano sobre la suya, transmitiéndole el apoyo que tanto necesitaba en esos momentos.
− Es difícil ir contra las reglas – índico sin soltar su mano – las reglas dictan una cosa pero tu corazón pide otra… Es difícil ser un líder de secta.
Xichen le dedico una triste sonrisa.
− No te preocupes – dijo Jiang Cheng acariciando la mejilla del alfa – sé que encontraras la manera de salvar al idiota de mi hermano. En cuanto al bebe, ya pensaremos en algo para encontrarlo, estoy seguro que cuando todo termine tu hermano y el mío se pondrán en ello, entonces podremos ayudarles.
El primer jade tomo la mano que acariciaba su mejilla, depositando un suave beso sobre la palma de la misma, haciendo sonrojar al omega por el acto.
− ¿Que haría sin ti? – le pregunto.
− …
− Siempre que siento que voy a hundirme, me ayudas a salir de ese abismo – le dijo sin soltar su mano.
− Bueno… Alguien tenía que decirlo – jalando su mano y desviando la mirada – eres capaz de volver a recluirte por algo como esto − regresando a verle de reojo – con lo que me costó sacarte de ahí, ni creas que te dejare volver a hacerlo.
− No tienes que preocuparte de ello, mientras estés a mi lado no tengo intenciones de volver a aislarme.
Un cómodo silencio se apodero del ambiente. Los únicos sonidos que Jiang Cheng podía percibir eran los de su errático corazón, gracias a la vergüenza que estaba sintiendo. Odiaba sentirse así, verse vulnerable ante los ojos del alfa, sentir como su cuerpo reaccionaba a la voz, al aroma del mismo… Era algo que nunca podría decir en voz alta pero, sabía que Xichen conocía perfectamente.
− Cambiando de tema – dijo aclarándose la voz y tratando de dejar atrás la vergüenza que sentía – hay algo que quiero hablar contigo.
Xichen lo contemplo pero no emitió palabra alguna, esperando que el omega continuara.
− Dentro de poco… Dentro de unos días llegara mi celo – dijo ocultando su rostro tras el flequillo de su cabello.
− ¿Tu celo?
Jiang Cheng paso saliva y apretó con fuerza sus manos.
− ¿Quieres que tú y yo…? – pregunto sorprendido por lo que acababa de suponer.
− ¡No te hagas ideas! – levantando la voz y regresando a verle.
− …
− ¡No te estoy pidiendo que te acuestes conmigo! – Aclaro rápidamente − ¡No pienso hacer eso hasta que nos casemos!
− ¿Casarnos? – pregunto el alfa con una amplia sonrisa.
− ¡Casarme! – Cambiando la palabra tan rápido como pudo − ¡No pienso acostarme con ningún alfa sin antes casarme!
Xichen rio por lo bajo, sintiendo una inmensa dicha al notar que su omega destino estaba considerando seriamente en unirse formalmente.
− Entonces… ¿Por qué lo mencionaste?
− Yo… Yo solo…
− Jiang Cheng – tomando la mano del omega − ¿qué sucede? – pregunto al ver la dificultad que estaba teniendo su pareja al decirle.
− Yo… Solo… quiero que estés ahí…
− …
− No para pasarlo conmigo de esa forma pero… Las feromonas de un alfa pueden ayudar a que un omega pase su celo mejor que haciéndolo solo… Y, quiero… Si vamos a estar juntos a futuro… Yo… Así que…
El alfa al comprender lo que el omega deseaba, se levantó de su asiento haciendo que su pareja lo imitara. Xichen envolvió el cuerpo del líder del clan Jiang entre sus brazos, dejando que sus miradas se encontraran nuevamente, haciendo que el omega se sonrojara sutilmente.
− Para mí sería un honor cuidarte durante tu celo – le aseguro tomando su mano y besando el dorso de la misma – además, si el cortejo que ahora llevamos se formaliza, que mejor que estar juntos durante un celo para comprobar que tan compatibles somos.
− Somos destinados – recalco Jiang Cheng.
− Serlo no garantiza ser compatibles en todo – le aseguro – hay ocasiones que un destinado no reacciona del todo a las feromonas del otro, porque sus sentimientos no son recíprocos o porque el aroma del alfa no es del agrado del omega en cuestión.
"Tu aroma me vuelve loco, no es como si no lo supieras" pensó el omega.
− ¿Cuándo…?
− Dentro de dos semanas.
Xichen beso la cabeza del omega y respiro el suave aroma a loto proveniente del mismo.
− Entonces en dos semanas estaré a tu lado.
Jiang Cheng oculto su rostro en el pecho del alfa y se dejó envolver por su aroma.
Las horas pasaron en el muelle de Loto.
Sus integrantes observaban con curiosidad a la pareja, sobre todo porque estaban conscientes que su líder nunca llevo a un alfa con él al clan. Jiang Cheng era conocido por su inusual carácter, lo que provocaba que ningún alfa deseara visitar el lugar a menos que se tratara de asuntos referentes a la secta o a su sobrino Jin Ling.
Verlo a lado del primer Jade de Gusu era algo extraño y peculiar pero, verle sonreír cada tanto que el alfa hablaba sin duda era un evento que los sorprendió en demasía. Sobre todo cuando los captaron – cuando ambos pensaron que nadie los observaba− besándose en el muelle de Loto, lo cual les indico que quizás, dentro de algún tiempo, el clan Jiang tendría próximamente un nuevo amo.
Para cuando ambos regresaron de su no tan pequeño paseo por Yunmeng, el sol ya estaba metiéndose en el horizonte y el interior del clan Jiang estaba iluminado por varias velas.
− Así que los ancianos están comenzando a moverse.
− Eso parece – respondió Jiang Cheng con mal humor – no esperaron ni una semana y están buscando que los integrantes del clan Jin vean en Li Wang un mejor líder que mi sobrino.
− Era lo más probable, considerando que el clan Jin siempre fue manejado por Alfas y lo ancianos se mantienen firmes en esas viejas costumbres.
− Costumbres arcaicas si me preguntas – le respondió − ¿no me digas que en tu clan es así?, porque estamos a tiempo de aclarar ese detalle.
Xichen soltó una ligera risa, percatándose que su pareja cada momento que pasaba estaba más comprometido en su futura unión sin que este lo aceptara conscientemente.
− No es como si hubiese una regla como tal – aclaro – el clan Gusu Lan siempre ha sido liderado por alfas ya que pocas veces han nacido omegas en la línea principal, salvo Lan Yi que fue una omega.
− Y la única mujer en liderar el clan – cruzándose de brazos.
− Así es. El clan Lan no está en contra de los omegas, muchos de nuestros discípulos lo son y han demostrado ser muy capaces como cultivadores solo que… No ha nacido un omega desde Lan Yi que ascienda al liderazgo, la mayoría de ellos nunca han sido primogénitos.
− Así que, sea alfa u omega mientras sea el primogénito, ¿se convierte en el próximo líder?
− Exactamente.
Jiang Cheng lo recorrió con la mirada, desviándola un segundo después.
− Es bueno saberlo.
Respuesta que hizo sonreír al alfa.
Continuaron hablando durante unos minutos más, conversación que fue interrumpida por una joven de la servidumbre del clan Jiang.
− Líder Jiang, Zewu−jun – haciendo una reverencia.
− ¿Que sucede?
− Acaba de llegar una carta para el líder del clan Lan.
− ¿Una carta? – pregunto Xichen.
El discípulo asintió, sacando la misma de su túnica y entregándosela al primer jade.
Con un ademan Jiang Cheng despidió al discípulo quien hizo una reverencia y se alejó de ambos.
− ¿De quién es? – pregunto el omega, acercándose para ver quién era el remitente.
− Es de Sizhui.
− ¿Crees que sucedió algo malo?
Xichen no respondió y abrió el sobre, comenzando a leerla con la mirada, conteniendo el aliento con por fin supo el porqué de la misma.
− ¿Qué pasa? – pregunto nuevamente al ver el rostro serio del alfa.
El primer jade no emitió respuesta y solo le extendió la carta para que el mismo la leyera. Jiang Cheng la tomo, leyéndola con algo de nervios, cerrando los ojos mientras negaba con los ojos al terminar de leerla.
− Ese idiota – dijo entre dientes − ¿Qué harás?
− Debo volver a Gusu – dijo rápidamente, comenzando a caminar.
Jiang Cheng al percatarse que el alfa pretendía volver a esa hora, se apresuró a alcanzarlo y lo tomo del brazo.
− No estarás pensando en volver a Gusu en estos momentos, ¿o sí?
− Tengo que hacerlo sino regreso y lo encuentran, mi tío y los ancianos son capaces de hacer cualquier cosa mientras no esté presente.
− Lo sé pero, ya es muy tarde ¿y si algo te ocurre por apresurarte?
Xichen sonrió.
− ¿Estas preocupado por mí?
− Yo… Cualquiera lo haría – desviándole la mirada – eres el líder, si algo te ocurre ¿que pasara con mi hermano? ese idiota te necesita.
El primer jade sonrió y llevo su mano hacia el rostro del omega para acariciarla suavemente.
− De acuerdo – dijo con una suave sonrisa – partiré en cuanto amanezca – tratando de tranquilizar a su pareja.
− Pediré que preparen tus aposentos – respondió sin regresar a verle, con las mejillas sonrojadas pero dejando reposar su mejilla sobre la palma del alfa.
El amanecer llego de forma rauda.
El frio matinal podía sentirse en la piel, haciendo que temblaras ligeramente por el mismo. Xichen había tenido la intención de irse cuando el sol comenzara a levantarse en el cielo pero, el calor que transmitía el cuerpo de Jiang Cheng se lo había impedido.
Inicialmente, habían preparado unos aposentos cercanos al del líder del clan Jiang, para que pudiera pasar la noche pero, a mitad de la misma, Jiang Cheng había llamado a su puerta, usando como excusa los nervios que tenía respecto al destino de su hermano y por ende, no podía conciliar el sueño.
Xichen al inicio no pudo contestar por la enorme sorpresa que la llegada de su pareja le había causado, acto que el omega tomo como un rechazo de su parte, dándose la media vuelta para regresar a su cuarto, fue en ese momento que el primer jade se dio cuenta que el omega solo pretendía dormir con él y no buscaba algo más que eso.
Con una sonrisa lo había tomado entre sus brazos, dejo que Jiang Cheng se desahogara por su breve molestia hacia un inexistente rechazo de su parte y, tras una suave ronda de besos y disculpas, terminaron durmiendo juntos en la misma cama, para vergüenza del primero y alegría de su parte.
Por ello habían terminado saliendo de la cama y tomando un poco del desayuno –algo que Jiang Cheng le recalco− casi al medio día. Momento tras el cual decidió partir de regreso a Gusu.
− Envíame un mensaje cuando todo termine – refiriéndose a su hermano.
− Lo hare.
− Cuídate.
Xichen asintió, acercándose al omega para besar sus labios por última vez.
− Te veré después – le dijo con una sonrisa.
Jiang Cheng solo asintió antes de ver como su pareja montaba su espada y emprendía el viaje de regreso a Gusu.
El rostro de Sizhui se ilumino un poco cuando sus ojos enfocaron el rostro de su padre omega, sintiéndose un poco aliviado al ver que se encontraba bien, al menos físicamente pero, un sentimiento de tristeza y frustración se anidaron en su pecho, ya que la forma en como Wei Wuxian se encontraba escoltado a cada flanco de su persona, solo indicaba que el maestro Qiren estaba dispuesto a llevar acabo el juicio que tanto habían aplazado por decisión de su líder.
− Maestro Qiren – saludo al verle llegar.
− Sizhui – respondió el viejo maestro − ¿alguna novedad?
El joven alfa tardo en responder ya que mientras su maestro y compañeros del clan salían en busca de su padre omega, él había enviado un mensaje a Yunmeng.
− No, ninguna – mintió con una sonrisa – todo permaneció tranquilo durante su ausencia.
− Muy bien.
Lan Qiren se giró para enfocar la figura del cónyuge de su sobrino.
− Wei Wuxian – lo llamo sin disimular su enojo – espero que hayas reflexionado y darte cuenta que escapar fue el peor error que cometiste.
El omega no respondió y solo le contuvo la mirada.
− Sizhui, Jingyi – los llamo.
− ¡Maestro! – dijeron al unísono.
− Lleven a Wei Wuxian de regreso a la casa de las gentianas y levante una barrera que impida que alguien que no posea la sangre del clan Lan pueda abandonarla.
Wei Ying apretó los dientes al escucharle hablar, evitando que los demás notaran su molestia.
− Maestro Qiren – le llamo Wei Ying − ¿pretende encerrarme como si fuera un criminal?
− Después de todo lo que has hecho, ¿tenemos motivos para no hacerlo?
No pudo responder a esas palabras y solo desvió la mirada.
Qiren negó con su cabeza y se acercó al omega.
− No confiamos en ti – le recalco – por ello, para evitar que vuelvas a escapar – con un rápido movimiento golpeo el pecho del omega quien emitió un leve gemido − estarás incapacitado de utilizar tu energía espiritual.
Wei Ying cayó de rodillas al suelo al sentir como la energía espiritual de su cuerpo desaparecía de golpe.
− La energía de mi núcleo de oro no es la única que manejo – alzando la cabeza para regresar a ver al alfa − ¿acaso lo ha olvidado?
− Créeme, estoy consciente de ello.
El alfa levanto su mano y comenzó a trazar varios símbolos en el aire que, tras formarse completamente se alejaron e impactaron en las muñecas y piernas del omega.
Wei Ying comenzó a marearse al percibir que su cuerpo no podía reunir ningún tipo de energía dentro del mismo.
− Bloquee temporalmente la capacidad de tu cuerpo para recibir cualquier tipo de energía.
Wei ying paso saliva y trato de levantarse pero volvió a caer al suelo, sintiéndose demasiado débil para moverse nuevamente.
− Sizhui, Jingyi – volvió a llamarlos – llévenselo.
Ambos asintieron y se acercaron al omega, levantándolo con cuidado por los brazos.
− Algún día, te arrepentirás de esto.
− ¿De castigar a un criminal por su pecado? – Le pregunto entrecerrando sus ojos – nunca lo hare.
Wei Ying solo le dedico una última mirada antes de que su hijo y Jingyi le ayudaran a caminar con dirección a la antigua casa de Madame Lan.
Con calma se sentó sobre la amplia cama, sintiendo como su cuerpo comenzaba a relajarse por completo, teniendo la necesidad de acostarse y dejarse llevar por los brazos de Morfeo.
− Madre, ¿te sientes bien? – le pregunto Sizhui.
− No te preocupes – respondió con voz cansada – solo me privaron de mi energía espiritual lo que me dejo somnoliento – le aseguro tratando de sonreír.
El silencio se apodero del ambiente, ninguno de los tres se atrevía a hablar mucho menos cuando los recientes hechos habían provocado que un deje de tristeza se instalara en sus corazones, porque eran conscientes de lo que estaba por ocurrir.
Wei Wuxian sabía que todo aquello era su culpa, todo por guardarse las cosas y no decirlas en su momento, ¿acaso morir una vez no le había enseñado nada? Tomar las elecciones incorrectas eran lo que provocaban todos esos problemas y las suyas eran las peores que pudo haber tomado.
Tras soltar un largo suspiro regreso la vista hacia los rostros de ambos jóvenes, percatándose de lo nerviosos que estaban sintiendo y de cómo abrían sus bocas en varias ocasiones, indecisos de si debían decir lo que rondaban sus cabezas o no.
Dibujando una sutil sonrisa, Wei Ying hablo.
− Conozco esas expresiones – les dijo haciendo que ambos regresaran a verle − ¿qué sucede?
Tanto Sizhui y Jingyi se regresaron a ver entre ellos, siendo el primero quien tomó la palabra.
− Lo que pasa es que, Jingyi quiere saber sobre… Bueno…
Jingyi paso saliva.
− ¿Es cierto lo que dicen? – Haciendo que Wei Ying frunciera el ceño – Abandonaste al hijo de Hanguang−Jun y… Escapaste por que no querías hacerte responsable de ello.
Wei Ying parpadeo por lo dicho.
− ¡Lo siento, no debí decir eso! – disculpándose con el omega.
− No te preocupes, es normal que muchos saquen conclusiones cuando escuchan unas noticias de esa índole y, siempre piensan en los peores escenarios.
− Lo siento.
− Además no eres el primero en preguntarme eso – encogiéndose de hombros – Así que te diré lo mismo que le respondí a Sizhui y a Zewu−Jun en su momento – bajando la cabeza − Es cierto que entregue a mi hijo – confirmo con una triste sonrisa – pero, no fue porque era de Lan Zhan o porque no le quisiera … Todo lo contrario, ame a ese cachorro con toda mi alma y dejarlo ir fue lo más difícil que he hecho en mi vida, todo para que fuera feliz y viviera lejos de todo el caos que me rodeaba…Y si tuviera la oportunidad de cambiar lo que hice, de tenerlo a mi lado, lo haría sin duda alguna.
− Entonces… ¿Por qué no hablaste con Hanguang−Jun?, estoy seguro que él hubiese deseado criar al cachorro.
− Lo sé pero, en aquellos momentos nuestra relación era difícil, él no era muy expresivo… Bueno, todavía no lo es pero… Yo creía que me odiaba así que… Fue la decisión que creí correcta en ese momento.
− Comprendo. Decidiste dejarlo para que tuviera una vida mejor… Eso no es malo, al contrario, que un padre busque la felicidad de su hijo aunque sea lejos de él, demuestra lo mucho que le importa… No entiendo por qué los demás no lo ven.
− Porque es más fácil juzgar a alguien que comprender sus motivos, para muchos solo es blanco o negro en esta vida pero, ¿Quién decide qué lado es el correcto? – encogiéndose de hombros – en esta vida encontraran diferentes tipos de personas, lamentablemente la mayoría de ellas me odia… Así que, los errores que he cometido siempre serán recordados por ellas y usados en mi contra, aunque hayan sido causados por buenos sentimientos.
Ambos asintieron a las palabras de Wei Ying, sintiéndose algo tristes por lo él y la situación referente al cachorro.
− Madre – interrumpió Sizhui − Sí lo entregaste a alguien más esperando que fuera feliz, ¿Por qué escapaste?
− Mi intención nunca fue escapar de Gusu – aseguro con firmeza en su voz – había algo que necesitaba confirmar en Torre Koi.
− ¿Era muy importante como para que te fueras a sabiendas de lo que sucedería? – pregunto Jingyi.
− Lo era.
− ¿Y que era esa cosa que necesitabas confirmar?
Wei Ying sonrió.
− Me temo que eso es algo que no puedo contarles aun, ya que debo hablarlo primero con Lan Zhan.
− ¿Tiene que ver con el cachorro de ambos?
Wei Ying regreso a ver a su hijo y le guiño un ojo.
− Siempre tan avispado – le respondió segundos después, haciendo que su hijo sonriera – deberían irse, no quisiera que los ancianos los relacionaran conmigo y mi seudo escape.
Ambos asienten pero, antes de que den la media vuelta para salir del lugar, se acercan a Wei Wuxian para abrazarlo con fuerza. Al sentirse envuelto en la calidez de los brazos de ambos jóvenes, una suave sonrisa se dibujó en su rostro, correspondiendo el abrazo antes de que este se rompiera.
− Salgan de aquí – dijo sin dejar de sonreír.
Ambos corresponden el gesto y le sonríen, saliendo del lugar y dejando al omega solo nuevamente.
− Wei Wuxian huyo para no responsabilizarse de sus actos – dijo uno de los ancianos.
− Seguramente el primogénito de Wangji está muerto y él fue el causante, no me sorprendería que por ello quiso escapar – secundo otro.
− No debemos perder tiempo, iniciemos el juicio y castiguémoslos, solo así nuestro honor será restaurado – apoyo otro.
− ¿No deberíamos esperar a Xichen? – Pregunto uno de los ancianos – después de todo es el líder.
− Seguir sus órdenes fue la razón de esto, ese omega pudo haberse ido sin que pudiéramos capturarlo y su crimen hubiese quedado impune, todo por ser tan blando cuando se trata de su hermano.
− Debemos actuar, ya vimos que Xichen no puede con esto, se deja dominar por sus emociones, no es imparcial. Si fuera otra persona la que cometió tan ruin acto, seguramente ya se le hubiese castigado y expulsado de nuestro clan.
Muchos de los ancianos asintieron a las palabras dichas por su compañero.
− Qiren – lo llamo el mismo anciano − ¿qué opinas? − le pregunto − ¿estás de nuestra parte o crees que debemos esperar a tu sobrino?, aunque sabemos que si el lleva a cabo el juicio, corremos el riesgo de que nuevamente le proteja.
El viejo maestro de los Lan, recorrió el recinto con la mirada, pasando la misma sobre los diferentes rostros de sus viejos compañeros, soltó un suspiro y se levantó para tomar la palabra.
− Compañeros, no puedo negar que tienen razón en todo lo que han dicho, Wei Wuxian trato de escapar y por ende, debemos castigarlo. Antes no pudimos hacer nada porque Xichen impuso un castigo a su hermano y por ende, su omega se vería protegido de nuestro juicio mientras se encuentre recluido – los demás comenzaron a murmurar – pero, los recientes hechos nos han dado la oportunidad de llevarlo a juicio y castigarlo, sin que Xichen esté presente.
− Entonces, ¿qué estamos esperando? – Pregunto en general un anciano a su lado – comencemos el juicio. Ese omega es indigno e inmoral, ha manchado nuestro apellido y status con su presencia e historial. Es la oportunidad perfecta, tenemos el motivo adecuado para que disolvamos el matrimonio con Wangji y lo expulsemos de nuestro clan.
− Podemos hacerlo pero… – dijo el anciano que había pedido esperar a su líder −¿Que pasara con el enlace? recordemos que ambos están vinculados, separarlos supondrá un peligro para los mismos.
− Él tiene razón, la vida de Lan Wangji podría peligrar además, de que cuando sepa que disolvimos su matrimonio aun cuando teníamos las bases para ello, lo más probable es que salga a buscarlo y podría no regresar – dijo otro que temía por la vida por el segundo jade.
Un anciano suelta una ligera risa por las preocupaciones de sus compañeros.
− La vida del segundo maestro no debería preocuparnos – les aseguro – hay múltiples formas de romper un enlace, puede que Lan Wangji sufra un tiempo en el cual lo cuidaremos adecuadamente pero, estoy seguro que cuando llegue el momento, la honorable Guiying Lian sabrá como consolarlo.
− ¿Estás pensando en…?
− ¿Acaso ustedes no?
Todos guardaron silencio y se regresaron a ver, mientras Lan Qiren sentía un ligero dolor dentro de su pecho.
Con calma se tallo los ojos tras despertar de una merecida siesta, su cuerpo se sentía un poco más relajado aunque la falta de energía espiritual aun le provocaba cansancio al menos podía mantenerse despierto. Estiro sus huesos hasta hacerlos crujir y se sentó en la orilla de la cama, con la firme intención de levantarse de la misma pero, antes de que pudiera hacerlo las puertas de la pequeña cabaña se abrieron de golpe, dejando pasar a dos discípulos que al verlo hicieron una reverencia a modo de saludo.
− Maestro Wei – dijeron al unísono.
− ¿Que sucede? – Pregunto con cansancio – aun no es la hora de la comida.
− Lamentamos interrumpirlo pero el maestro Qiren y el consejo de ancianos solicitan su presencia – dijo uno de ellos.
− ¿Qué? – levantándose de la cama ante la sorpresiva solicitud.
− Nos ordenaron llevarlo al salón ancestral del clan Lan – dijo el otro discípulo.
"Tal parece que Lan Qiren quiere concluir esto lo más pronto posible" pensó para sus adentros.
− ¿Maestro Wei? – pregunto uno de los discípulos al ver el mutismo del mayor.
Wei Ying negó con su cabeza.
− ¿Regreso Zewu−Jun?
− Me temo que nuestro líder aun no regresa de su visita en Yunmeng.
Wei Ying apretó con fuerza sus manos y dientes al escuchar la respuesta.
"Así que pretenden enjuiciarme sin que el líder de su clan este presente" pensó frunciendo el ceño "quieren terminar esto antes de que vuelva y no pueda hacer nada para entonces"
Ambos discípulos se regresaron a ver al notar el sutil cambio en el aroma del omega, percibiendo en sus feromonas lo irritado que se encontraba.
Wei Ying suspiro, tratando de calmar sus emociones y hablo.
− Bien, no hagamos esperar a sus honorables ancianos – intentando dar un paso pero siento detenido por los discípulos − ¿qué pasa?
− Lan Qiren fue muy específico en que debía ir vestido adecuadamente a la reunión.
− ¿He?
− Estará frente al consejo de ancianos por lo que, debe ir vestido formalmente con las túnicas de nuestro clan después de todo, usted es un miembro del mismo.
"Lan Qiren… ¿Acaso piensas humillarme mientras los uso y despojarme de ellos cuando me expulsen?" apretando sus dientes y controlando sus feromonas para no demostrar su enojo.
Cerró sus ojos y respiro profundamente.
− Muy bien, supongo que tendré que tomar un baño – fingiendo una sonrisa − ¿podrían ayudarme?
Ambos discípulos asintieron y se separaron para preparar el baño así como las ropas que usaría mientras Wei Ying, no dejaba de maldecir internamente al tío de su esposo y aquel sequito de viejos que solo esperaban el momento para enjuiciarlo.
Jingyi caminaba de regreso a la cocina, había terminado de alimentar a los conejos de Hanguang−Jun quienes, aunque eran unos bolitas dulces y tiernas, cuando tenían hambre se unían entre ellos, tratando de derribar a quien llevara su comida, sino fuera porque estaba acostumbrado a su forma de ser, seguro habría terminado derribado y sepultado en una inmensa pila de ellos.
− Esas bolas de pelo – susurro con cansancio − ¿no podrían ser más amigables cuando tienen hambre?
Siguió quejándose mentalmente mientras continuaba su camino hacia las cocinas cuando, diviso a su mejor amigo, quien iba delante de él e iba en la misma dirección.
− ¡Sizhui!
Deteniéndose al escuchar su nombre y girándose para ver al dueño de la voz.
− No se permite gritar.
Jingyi rodo los ojos y sonrió.
− ¿Vas a recoger los alimentos de Hanguang−Jun?
−Sí, el día de hoy me toca llevarle la comida así que estaba de camino a las cocinas para solicitarla.
− Ha de ser difícil estar encerrado, ¿no?
− Mi padre ya paso por ello así que sabe cómo manejarlo – respondió comenzando a caminar siendo seguido por Jingyi – aunque siempre está preocupado por mi madre.
− Siendo esposos es normal, siempre estaban juntos así que ambos se extrañan.
Sizhui deja escapar un suspiro.
− ¿Él lo sabe?
−¿He?
− Lo sucedido con el maestro Wei.
Sizhui niega con su cabeza.
− El maestro Qiren prohibió rotundamente que le dijéramos a mi padre lo sucedido.
− ¿Es en serio? – Deteniéndose de golpe – pero… ¡Es su esposo!
− Lo sé – deteniéndose a unos pasos de su compañero.
− ¿Y qué harás?, ¿le dirás?
Sizhui no responde.
− No estarás pensando en seguir la orden, ¿verdad?
− Pues…
− ¡Son tus padres! – Le reclamo – Puede que el maestro Qiren tenga razones para negar que se le diga pero, tú eres su hijo… Si hay alguien quien puede hacer caso omiso de esa orden, ese ere tú.
− Créeme que lo sé pero, no sé qué tan bien sea que se lo diga, siempre está preocupado por mi madre, si le digo esto no sé cómo se lo tomara y… Puede que más que bien genere un conflicto entre ellos y Zewu−Jun aun no regresa para que lo respalde en caso de que algo salga mal.
− En eso tienes razón – dijo Jingyi − ¿entonces?, ¿qué harás?
− Pues…
Noto como su mejor amigo se debatía internamente. Sabía que estaba en una situación delicada, por un lado estaba la lealtad que le tenía a Lan Qiren, un hombre que ha sido un gran maestro para él, enseñándole con dedicación y esfuerzo durante todos esos años mientras que, por el otro lado, estaban sus padres, sobre todo hablando de Hanguang−Jun, quien lo crio durante todos esos años, dándole un hogar, una nueva familia y un nuevo apellido… Cualquier decisión que tomara, sería como traicionar a quien dejara de lado.
Mientras esperaba la decisión de su compañero, la vista de Jingyi recorrió el lugar hasta que noto a tres figuras a lo lejos, caminando en dirección contraria a la de ellos y cuyo camino, conocía perfectamente. Cuando distinguió quienes eran, busco a tientas el brazo de Sizhui sin apartar la vista de aquellas tres figuras.
− Sizhui – jalándole de la manga de su túnica.
− ¿Qué?
− Ese… ¿No es el maestro Wei?
Sizhui dirigió la vista al punto que su mejor amigo señalaba, sorprendiéndose al notar la forma en cómo iba vestido su padre omega.
− ¿Por qué va vestido así? – refiriéndose a las túnicas y la cinta del clan Lan que estaba portando en esos momentos.
− No lo sé – respondió Sizhui sin apartar la vista – pero ese camino va hacia...
− ¿No pensaras que los ancianos…? – regresando a ver a Sizhui.
La respiración de Sizhui se aceleró al imaginarse las razones del por qué su padre omega iba en dirección al salón ancestral del clan Lan, lugar donde los ancianos solían reunirse cuando trataban asuntos de gran importancia.
− Hay que seguirlos – le sugirió Jingyi.
− ¿Qué? – Sizhui regreso a verlo.
− Para saber que dicen.
− Eso va contra las reglas – tomándole del brazo y deteniéndole.
−¿Crees que es momento para preocuparse por cuantas reglas estamos por romper? – Entrecerrando los ojos – porque de ser así, los ancianos no las están siguiendo, si ellos están pensando en llevar acabo un juicio mientras Zewu−Jun no está.
− …
− ¿Qué?, todo mundo sabe que está prohibido llevar a cabo un juicio contra un miembro de la familia principal del clan Lan si el líder no está presente, ya que podrían invalidar la sentencia que los ancianos den durante el mismo… Por qué, eso es lo que piensas que están por hacer, ¿no?
− Sí, eso pensaba solo que… Me sorprendiste, es todo – soltándole el brazo.
− ¿Por qué?
− Porque te sabes las reglas – respondió – usualmente las rompes – dejando escapar una suave risa.
− Con tantas veces que las he copiado, es normal que me las aprendiera de memoria – encogiéndose de hombros – pero olvidemos eso, vamos tras ellos.
Sizhui asintió y tomaron el camino hacia el salón ancestral.
Una vez llegaron se escondieron detrás de unos arbustos cercanos, observando como las enormes puertas del mismo se abrían y dejaban entrar a Wei Wuxian, escoltado por dos discípulos quienes cerraron las puertas tras ingresar al lugar.
− Debemos entrar – sugirió Jingyi.
− ¿Cómo vamos a hacer eso?, la única entrada es esa y solo puede ser abierta con el permiso de los ancianos.
Jingyi le regreso a ver con una sonrisa.
− ¿Tantos años a lado del maestro Wei, y no aprendiste como colarte en lugares como este dentro del clan?
Sizhui enarco una ceja.
− Solo sígueme – dijo Jingyi quien camino hacia el enorme edificio pero, en vez de caminar hacia las puertas del mismo, desvió su camino y se dirigió hacia la parte trasera del lugar.
"Madre… ¿Que tanto le has enseñado a Jingyi que incluso actúa como tú en estas situaciones?" pensó mientras Jingyi le hacía un ademan con la cabeza para que lo siguiera.
Y tras pensarlo, lo hizo.
Se encontraba sentado sobre sus piernas mientras sus manos se encontraban atadas con finos hilos de energía espiritual, algo que realmente no veía necesario ya que sus meridianos estaban bloqueados por lo que no podía hacer uso de ningún tipo de energía, aquello solo era para verle en un estado sumiso e indefenso, algo en lo cual no les daría el gusto.
Todos los ancianos se encontraban sentados en sus respectivos asientos mientras él se encontraba en el centro del lugar, siendo observado por varios pares de ojos que, si estos fueran cuchillos, hace mucho que lo hubiesen atravesado sin piedad alguna.
− ¿Era necesario? – Pregunto levantando sus manos – mi cuerpo no puede asimilar ningún tipo de energía como para que intente escapar a menos claro que tengan algún tipo de fetiche donde les encante verme atado y siendo sumiso… Por qué me temo que eso es algo que solo lo hago con mi Lan Er gege – burlándose de los rostros de los ancianos, los cuales se volvieron de color rojo por la clara insinuación.
− ¡No tienes vergüenza! – Qiren le dirige una mirada llena de enojo – ¡¿olvidas en donde te encuentras?! Estas en el recinto más sagrado de nuestro clan para ser enjuiciado por tu enorme pecado en contra de la misma, ¡¿y aun tienes el descaro para burlarte?!
− Creo que hace mucho llegamos a la conclusión que la vergüenza se escapó de mi persona desde hace tiempo – sonriendo de medio lado.
Qiren resoplo y continúo hablando.
− Veamos si puedes seguir burlándote cuando estés recibiendo tu castigo – dijo dando un paso al frente para que todos los ancianos lo vieran − Honorables ancianos… En este día se ha convocado a esta reunión para enjuiciar a Wei Wuxian, conyugue del segundo maestro de nuestro clan – regresando a ver al omega − este omega a cometido innumerables pecados que se extienden hasta los días cuando aún era un estudiante invitado en Gusu Lan. Desde joven siempre tuvo inclinaciones hacia el arte oscuro, hablando de la energía resentida como si fuera un tema trivial que se puede conversar en cualquier reunión.
"¿Es enserio?, ¿Incluso me culpara por un simple comentario que hice durante una de sus clases cuando era un adolescente?" se preguntó al escuchar los argumentos del mayor.
− Dicho pensamiento que puso en práctica durante la campaña para derribar al sol – dándole la espalda para dirigir su vista hacia los presentes – levanto a cientos de muertos, uso la necromancia para revivir a Wen Ning y volverlo un cadáver feroz que le sirvió como su perro guardián, creo la más perversa herramienta conocida por el mundo de la cultivación – regresándole a ver de reojo – El sello del tigre estigio – nombre que hizo que muchos contuvieran el aliento al recordar los efectos del mismo durante el asedio – además de haber seducido a uno de nuestros mejores discípulos – esto último fue murmurado entre dientes pero que fue escuchado claramente por el omega.
"Para empezar yo no hice nada" rodando los ojos "Lan Zhan se enamoró de mi sin que yo me diera cuenta, en todo caso él fue el que me sedujo y todo comenzó cuando me trajo a Gusu tras haber revivido, sino fuera por el viaje para resolver lo de nuestro querido amigo no me hubiese fijado en esa cara, ese perfecto cuerpo que tiene, en esos ojos tan claros y atrayentes… Joder, ¿Lan Zhan que me has hecho?"
Su mente fue devuelta a la realidad cuando escucho a Lan Qiren suspirar.
− Todo lo antes mencionado quizás podría ser perdonado, los cielos le dieron otra oportunidad para redimir sus pecados, por ello este consejo jamás intento castigarte ya que lamentablemente los cielos le escogieron como el destinado de uno de nuestros jades pero, rompiste una de las reglas más sagradas de nuestro clan… − dándose la vuelta para enfocar la figura del omega − abandonaste a un descendiente del clan Lan, nada más que al primogénito de Wangji.
− Le recuerdo maestro Qiren – dijo interrumpiendo al viejo maestro y sin apartar la vista del mismo – que durante esos momentos Hanguang−Jun y yo no éramos una pareja casada o comprometida, tampoco formaba parte del clan Lan por lo que no pueden enjuiciarme por algo que no es de su jurisdicción.
− Y yo te recuerdo que ese cachorro era un descendiente legítimo del clan Lan por ende, este consejo tiene la facultad para enjuiciarte, aun cuando durante esos días Wangji y tú no tenían ningún vínculo que los uniera.
Uno a uno los ancianos comenzaron a hablar. Algunos reclamaban el pecado cometido, otros que debían aplicarle la sentencia más alta que tuviera el clan y otros, por el contrario, sintiendo algo de pena por el omega, solo pedían exiliarlo y disolver el matrimonio con el segundo Jade.
Lan Qiren escucho cada una de las sugerencias, levanto la mano y todos callaron, dejándole retomar la palabra.
− Nuestro consejo hubiese sido clemente, si tan solo hubiese continuado aislado como Xichen ordeno pero, decidió escapar para evadir el castigo que merecía recibir por el pecado cometido.
− ¡Yo nunca…!
− ¡Tus intenciones fueron claras! – levantando la voz para evitar que hablara – ¡tus intenciones al abandonar al hijo de Wangji nunca fueron correctas como muchos quisieron creer!
− Qiren tiene razón – intervino uno de los ancianos – seguramente ni siquiera lo entrego a otras personas como muchos presumen – regresando a ver al omega – Wei Wuxian era conocido por eliminar aquello que no le era útil, capaz uso al bebe como sacrificio para uno de sus tantos actos llenos de energía resentida.
− ¡Yo no mate a mi hijo! – dijo al escuchar la insinuación tan macabra que el anciano propuso, sintiendo como la furia comenzaba a recorrer todo su cuerpo.
− Tus palabras no son garantía – aseguro otro – tu intento de huida solo confirmo nuestras sospechas. No mereces ser parte de nuestro clan, el exilio es poco comparado con tus pecados.
− En efecto, los crimines de este omega son enormes pero, lo que hizo con el primogénito de Wangji es imperdonable y debe ser castigado por ello.
Qiren se acercó a sus compañeros, lentamente comenzaron a hablar entre ellos, proponiendo castigos que Wei Wuxian solo podía imaginar. No estaba muy seguro de cuáles eran los mismos, ya que la mayoría del clan Lan solo había roto reglas menores por los cuales, los castigos siempre eran referidos a copiar las reglas, arrodillarse durante algún tiempo o meditar mientras se paraban de manos.
El único castigo que conocía y por el cual, aun hoy en día se sentía culpable, era por el que su esposo había sido víctima tras protegerle en la ciudad sin noche, cicatrices que le recordaban una y otra vez sus malas decisiones en su vida pasada.
Tras unos minutos en los cuales solo los murmullos de los ancianos era el único sonido en el recinto, Lan Qiren asintió con su cabeza y se alejó de ellos, para volver al frente de todos y regresar a ver al omega.
− Wei Wuxian – lo llamo − este consejo te encuentra culpable.
"Que sorpresa" Pensó con sarcasmo.
− Tu sentencia ha sido escogida. Por abandonar al primogénito de un miembro del clan Lan, serás castigado con treinta latigazos en la espalda – haciendo que los ojos del omega se ampliaran ya que era el mismo castigo que su esposo había recibido hacía más de dieciocho años – tu matrimonio con Lan Wangji será disuelto y con eso, serás exiliado de nuestro clan sin posibilidad de regreso.
El rostro de Wei Ying pasó de la sorpresa al enojo en un segundo.
− ¡Ustedes saben que no hacen esto para castigarme por el pecado que cometí en mi vida pasada, simplemente lo hacen como excusa para deshacerse de mí! – Les grito levantándose con gran esfuerzo y quedar de frente a Lan Qiren – Pueden exiliarme, enviarme tan lejos como ustedes quieran pero, se les olvida que mi vínculo con su precioso jade no es solo el matrimonio, ambos estamos vinculados por el lazo de alfa−omega – dirigiendo su vista al tío de su esposo − ¿quieres que te recuerde que sucede cuando una pareja enlazada es separada por más de tres meses?
Qiren solo le contuvo la mirada durante unos segundos antes de que la leve risa de uno de los ancianos captara la atención de ambos.
− Ciertamente, el vínculo de alfa−omega es complicado, si una pareja enlazada se ve separada por mucho tiempo comienzan a tener estragos en su cuerpo – dijo dibujando una sonrisa y regresando a ver a Wei Ying – pero como todo lazo es posible romperlo y creo que tu mejor que nadie lo sabe, ¿o no?
"Imposible, no estará insinuando que…" pensó con clara sorpresa.
− ¿Acaso el maestro Wei perdió el sentido del habla? – pregunto nuevamente el anciano.
Wei Ying frunció el ceño y respondió.
− Sí lo que pretenden es matarme…
− Oh, no, atentar con la vida va en contra de nuestras reglas – le aseguro el anciano – simplemente podemos enviarle lo suficientemente lejos como para que el lazo se ropa tras el paso de esos meses, si en el desafortunado caso de que muera al romperse este por su bajo cultivo, me temo que no será culpa de nuestro clan sino, de su falta de entrenamiento.
− ¡Son unos…! – intento moverse del lugar donde se encontraba parado pero, la energía de los hilos que ataban su mano comenzó a brillar, paralizando cada musculo de su cuerpo y por el que volvió a caer de rodillas el suelo.
− Deberías mantenerte quieto o, harás que la energía de los hilos te vuelva a lastimar.
Wei Ying respiraba agitadamente por el choque de energía que recorrió su cuerpo. Con dificultad levanto la cabeza y enfoco el rostro de aquel viejo del clan Lan.
− ¿No les importa lo que suceda con Lan Zhan? –les pregunto pasando saliva − ¿el dolor que experimentara mientras estemos separados?
− Tú no eres nadie para hablar del dolor de mi sobrino – le indico Qiren – cuando tú has sido la causa de la mayoría de sus sufrimientos.
Ante aquellas palabras Wei Ying no pudo responder.
− Justamente porque nos importa es que lo alejaremos de tu presencia, para que vuelva al camino correcto que nuestro clan le inculco desde que era niño.
− Y según usted, ¿Cuál es el camino correcto para él?
− Desposar a un omega digno de su status y reputación, uno que posea un gran cultivo y pueda darle los hijos que tú, en estos cincos años no has podido darle.
En ese momento la figura de la joven que había visto junto a Qiren y los jades apareció en su mente.
− ¿Es por ello que Guiying Lian vino a Gusu? – le pregunto a Qiren − ¿tenías intenciones que Lan Zhan la desposara?
− Nunca dejas de sorprendernos maestro Wei – dijo el anciano de antes.
Una puerta contigua se abrió en el fondo del salón, la hermosa figura de la líder del clan Guiying hizo acto de presencia. Con una mano sostenía su abanico mientras con la otra alzaba parte de la tela de su túnica. Al llegar al centro del lugar hizo una pequeña reverencia y sonrió suavemente.
− Honorables ancianos – dijo con una suave voz – Maestro Qiren – regresándolo a ver.
− Como puedes ver, ella es digna de ser la esposa de Wangji, ella concebirá los descendientes que el clan merece y le devolverá la gloria a nuestro nombre – dijo Qiren – lo cual difiere completamente contigo, Wei Wuxian.
− Oh, honorable maestro, hará que me apene por sus palabras – aseguró Guiying Lian − el clan Guiying esta honrado por la alta estima que me tiene – dejando atrás la sonrisa que mantenía al ver al viejo alfa, para dar paso a una mirada llena de desdén cuando su vista se posó sobre la figura de Wei Ying.
Wei Ying solo negó con su cabeza al percibir aquel desdén proveniente de la joven líder.
− Están muy seguros de esto, ¿no? – les pregunto.
− Cuando el lazo se rompa y si por decisión de los cielos tu vida se apaga – aseguro el anciano – es natural pensar que Wangji llore tu perdida pero, la honorable líder del clan Guiying estará ahí para ayudarlo a sobrellevar la misma, consolándolo hasta que pueda seguir adelante tras tu lamentable perdida.
Wei Ying regreso a ver a la mujer tras las palabras del anciano.
− Maestro Wei – hablo Guiying Lian − no tiene por qué preocuparse, me encargare de que Hanguang−Jun supere su perdida y siga adelante con su vida.
− ¿De verdad crees que Lan Zhan podrá seguir adelante tras mi muerte? –le pregunto sin apartar la vista de ella.
− Es natural que un alfa que ha perdido a su omega, despose a otro tras vivir un tiempo de duelo.
Wei Ying reí por lo bajo al escuchar su respuesta.
− ¿Que le hace tanta gracia maestro Wei? – pregunto la joven.
− Tras mi muerte durante el asedio, Lan Zhan me siguió amando y mantuvo la esperanza de volver a verme durante trece años – le recordó – ¿Que te hace pensar que si vuelo a morir, Hanguang−Jun te tomara como su nueva esposa?
La joven líder del clan Guiying lo regreso a ver con infinito enojo, tratando de reprimir cualquier emoción que demostrara su sentir pero, la fuerza con la que apretaba su abanico la delataba por completo.
Aquello solo hizo que la sonrisa de Wei Ying se acrecentara.
− Lamento decirte esto pero, Lan Wangji es mío…Y lo seguirá siendo aun después de mi muerte, así que si tienes esas ideas que sin mí tendrás oportunidad de casarte con él, es mejor que desistas o solo terminaras humillándote.
− Tu…
Lan Qiren levanto su mano indicándole que no hablara.
− Hablas con mucha seguridad – le dijo Qiren.
− Porque la tengo, pueden castigarme todo lo que quieran pero hagan lo que hagan, Lan Zhan seguirá siendo mío.
Qiren solo lo contemplo antes de hablar.
− Definitivamente, eres idéntico a tu madre, robando lo que por derecho era de alguien más.
"¿Qué significa eso?" pensó Wei Ying desconcertado por las palabras del mayor.
− Pero que se puede esperar del hijo de esa mujer – dijo con desdén.
− Lan Qiren… ¿Que se supone que significa eso? – le pregunto con inquietud − ¿Por qué hablas de esa forma de mi madre?
El viejo maestro no respondió.
Los ancianos cansados de ver como aquel omega humillaba a la joven que habían elegido para futura esposa del segundo maestro de su clan comenzaron a levantar la voz para que este se llevara a cabo lo más pronto posible.
Lan Qiren dirige su vista a los dos discípulos que habían llegado con el omega, con un movimiento de su cabeza índico que procedieran con el mismo. Con un movimiento de su mano deshizo los hilos que mantenían aprisionadas las muñecas del omega y con ello, los discípulos caminaron hacia Wei Wuxian, tomándolo de los brazos de forma que no pudiera moverse.
− ¡Lan Qiren! – Lo volvió a llamar intentando zafarse de los brazos que lo mantenían sujetos − ¡Respóndeme! ¡¿Que quisiste decir?!
Lan Qiren no respondió a los gritos del omega y solo lo ignoro.
Wei Ying intento varias veces zafarse de quienes lo sujetaban pero fue inútil, la enorme fuerza de los discípulos del clan Lan lo mantenían completamente inmovilizado. Cuando escucho los pasos de una persona acercándose, regreso a ver de reojo y pudo notar como un tercer discípulo del clan se acercaba, sosteniendo en sus manos la vara de la disciplina con la que, años atrás, su esposo había sido golpeado por protegerlo.
つづく/ Continuara...
Oh, sí, soy mala jajaja
Ok no, la verdad no se me ocurrió otra cosa en este seudo juicio donde lo único que si me salió fue que Qiren y el consejo de ancianos fueran unos hijos de P*** :D
¿Qué les pareció a ustedes?
¿Creen que debí ser más buena y no tan severa?
¿Les hice ver demasiado malos cuando no son así?
¿Demasiado Occ?
En mi defensa, quise hacerlos ver como viejos de la época del caldo, que se niegan a evolucionar, a aceptar los cambios, personas para quienes las reglas son todo y si se rompen sienten que su vida se ha manchado y roto por completo.
Aunque dentro de ellos hay ancianos que son más comprensibles y que, con el paso de los años han comprendido que deben dejar que las nuevas generaciones tomen el mando y manejen el rumbo que seguirán ahora.
En cuanto a Qiren… Él tiene sus motivos muy personales para ser así con Wei Ying pero, eso se verá más adelante.
Lamento si no les gusto esta parte pero, no soy buena relatando juicios y, no tengo idea de cómo manejan las cosas los ancianos en la novela (¿) culpen a la ley y el orden de esto (¿)
Ahora sobre la escena de Xichen con Jiang Cheng debo aclarar, las mismas suceden a la vez que Wei Ying se va de Gusu, Qiren se entera, lo encuentra, regresándolo a Gusu y llevando acabo el juicio… Por si no entendieron (¿) así que, Xichen ya va de camino, esperemos llegue a tiempo para detener el castigo.
Sin más que agregar, espero me disculpen mi mal manejo de la situación en este capítulo y nos vemos en el próximo… Si aún siguen aquí Xd
Nos vemos.
