Intentar es mejor II.
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Ruddiger estaba consciente de que algo estaba mal cuando vio al niño llorar, él nunca lo hizo, ni siquiera el día que regreso decepcionado de la exposición de inventos de hace un tiempo, el jamás había llorado; entonces cuando Varian se desplomo contra la gélida nieve reafirmo la certeza en creer que algo incorrecto sucedía, el mapache se acercó, revisando a su joven cuidador.
Ningún humano ni animal debía estar afuera con tal clima, ellos eran la excepción, no hubo nadie cerca para ayudarle, Varian estaba pálido, su cuerpo absorbiendo el frio de la nieve, apenas podía escuchar alguna respiración o un latido provenir del niño, definitivamente no está bien. El necesitaba un lugar cálido, un sitio seguro donde estuviera a salvo, Ruddiger se acomodó encima de él intentando darle algo de calor con su pelaje, mirando la puerta del castillo con atención, buscando a una princesa de cabello dorado salir del interior; ella debía salir, ambos eran amigos, y seguro ella saldrá a buscarle.
No puede dejarle así, ¿Verdad?
Una fuerte brisa helada hizo estremecer al mapache, y la falta de reacción de parte de Varian lo alarmo más, notando como la princesa no venía, Ruddiger quería hundirse con su cuidador, ese era el motivo por el cual estaba tan deprimido, por haber notado que ella no saldrá, tenía ganas de permanecer a su lado, leal y quedarse pegado, pero supo que era inútil, la vida de Varian estaba en una línea delgada muy frágil, consciente de que ocurre con los pequeños y grandes animales que no podían escapar de las tormentas heladas de nieve y el clima terrible que venía con este, muchos terminaban con un destino fatídico, Ruddiger no quería eso para el niño.
Contra todo su juicio de permanecer, temeroso de las consecuencias, debía dejarlo; se apartó del niño prometiéndole volver con la ayuda que requiere, decidiendo que traerá a la princesa hasta Varian, Rapunzel no podrá seguir negándose en el estado que se encuentra su amigo, si ella no lo ayudaba, nadie más lo haría, no hubo a quien más recurrir, y pensando en que sucedería en el caso que tal situación se llegara a dar, hizo al mapache estremecerse.
Ruddiger avanzo hasta la puerta del castillo, rasgando con fuerza la puerta, desesperado de perder tiempo valioso, atrayendo la atención de un guardia cercano, quien abrió la puerta y cuestiono, "¿Quién está rasgando la puerta tan fuerte?", dijo con un tono claramente disgustado al haber sido alejado del calor del interior.
El guardia se estremeció ante el clima helado golpeando su rostro, para casi de inmediato caer al suelo, siendo golpeado en los pies por la bola de pelo que se introdujo al castillo a toda velocidad, que lo odiaba por haber tardado tanto en abrir la puerta.
Ignorando los gritos del guardia diciendo que se detuviera y evitando a los otros guardias quienes habían sido instruidos de evitar su avance, avanzo por los pasillos del castillo, recordando la ruta que Varian realizo con anterioridad; los guardias inútilmente le suplicaban que se detenga y aunque les entendía a la perfección, fingiría es un animal común, carente de la habilidad mágica de comprensión.
"Deja de decirle que se detenga", escucho a uno de los guardias respirando con dificultad, "Es un mapache, un animal tonto incapaz de entenderte", dijo aun con el mismo tono entrecortado y cansado.
Oh, casi lo atrapan allí, casi se detiene para írseles encima y enseñarles quienes eran los tontos en la situación de persecución que se encontraban todos actualmente; vivía con un niño inteligente, demasiado listo para su propio bien, tener tal clase de compañía en su alrededor lo hizo mejor que otros de su clase, Varian era un científico incomprendido, ciertamente eso hace especial al niño tanto como si mismo, aprendiendo de él, tomando conocimientos y adaptándose.
"Pensé que quizá haría caso", dijo el otro guardia con un tono similar.
El mapache se burló internamente, al único que obedece es a Varian, ellos no eran dignos de su atención y menos de su obediencia, el guardia era un iluso si pensó que siquiera tenía la posibilidad de ser considerado, ellos habían sido los que sacaron a su hijo al exterior, quizá más tarde se vengaría del actor intelectual detrás de la orden.
Avanzando por los pasillos, viéndose acorralado, trepó por las paredes, descartando todas las llamadas pidiendo, suplicando que bajara, ellos no escucharon las suplicas de su joven amigo, él tampoco escuchara lo que dicen; de esa manera avanzado por las gruesa columnas, no puede dejar que le atrapen, que le detengan, la vida de Varian dependía que llegara hasta Rapunzel y que esta le acompañe para que lo salve.
Miro hacia atrás, burlándose ante los guardias que lo buscaban en el suelo, creyendo que era una estrategia, fingir subir y permanecer en el suelo, dejando que lo busquen arriba, mientras escapaba por debajo. Pero tontamente estaban haciendo lo contrario, buscando en el piso, mientras hacía camino por los travesaños del castillo, buscando la mancha rosa y dorada que sobresaliese en alguna parte.
Después de dar vueltas por los alrededores, llego a la sala común, donde varios pobladores estaban acurrucados cerca de una fogata, el calor de la habitación hizo que el mapache se relajara, era lo que Varian necesitaba, faltaba encontrar a la princesa, y no tardó mucho en ubicarla, era la mancha rosa y dorada que es bastante distinguible entre todos en la habitación; Ruddiger corrió hacia ella, siendo detenido y atrapado por los guardias al haber bajado la guardia ante la emoción de haberla encontrado.
El guardia ignorante lo sostuvo en un inútil intento de controlarlo y detenerlo, pero no iba a rendirse, comenzó a agitarse y gruñir salvajemente, desesperado porque le soltaran, tratando de llamar la atención de la princesa, pero sea lo que estuvieran discutiendo parecía ser más importante, pues estaba completamente perdida y no le escuchaba; para su fortuna, Pascal escucho sus gritos, atrayendo la atención de Rapunzel hacia él, ella le miro con sorpresa.
"¿Ruddiger?", la voz suave y sorprendida de la princesa pronuncio su nombre, el que Varian le dio, la princesa se acercó, y ordenó a los guardias que le soltaran.
El guardia lo coloco con cuidado en el suelo, temeroso de las consecuencias de no tener la delicadeza de dejarle ir, el mapache corrió hacia Rapunzel, esperando que su presencia bastara para indicarle que algo no estaba bien.
"¿Qué haces aquí?", interrogo la princesa mirando a todas las direcciones posibles, "¿Dónde está Varian?", y ante la mención de su amado amigo, el mapache se alteró, emitiendo sonidos de angustia.
Pascal parecia comprender lo que trataba de decirle, sobresaltándose ante su explicación apenas comprensible entre ellos que eran animales; Ruddiger se acercó a Rapunzel, jalando su abrigo, intentando que le siguiera. Pero no faltaba más que alguien se metiera donde nadie le llamo para empezar, Nigel se asomó entre las personas, indicando a los guardias que se llevaran a la salvaje criatura que atacaba a su preciosa princesa.
"Seguro el niño ese mando a atacar a la princesa como venganza", había dicho Nigel con desdén, tomando a todos por sorpresa, incluido el mismo Ruddiger.
Se detuvo de atraer a la princesa a donde estaba su amigo herido, molesto por la osadía del consejero real de decir tal cosa sobre Varian, el mapache se erizo con ira, como un tipo de gato salvaje iracundo, provocando miedo al hombre, quien comenzó a retroceder con miedo; Pascal salto del hombro de Rapunzel, poniéndose en medio de ambos, tratando de detener al mapache, alzando las patas, pidiendo que se calmara.
Era inútil, se abalanzo contra el hombre, saltando encima de este, rasguñándolo todo lo que era posible, Nigel lo apartado, separándolo de su cara y lanzándolo lejos, mientras salía corriendo con miedo de una venganza peor, gritando algo sobre como el niño mando a su animal salvaje a tomar represalias; el mapache en el suelo permaneció inmóvil, contento de lograr su objetivo parcial, aunque sus acciones hicieron creíble lo que Nigel decía, no necesitaba ordenes de nadie.
Él era lo suficientemente inteligente para saber que mentía y como tomar venganza por su cuenta.
Nigel al haberlo aventado, cayó con demasiada dureza contra el suelo, resultando lastimado, los que vieron su pelea con el consejero real retrocedieron temerosos que saltara de manera similar sobre alguno de ellos, pero, aunque quisiera, estaba herido, no tenía más ese lujo, lo había desperdiciado con ese hombre y gratamente valió la pena, aunque hubiera preferido no resultar el lastimado en el proceso.
"Ruddiger, ¿Por qué hiciste eso?", Rapunzel cuestiono sorprendida ante su comportamiento, Varian lo había educado muy bien, actuar de esa manera no estaba en su naturaleza dócil y tranquila.
El mapache se acercó lentamente a Rapunzel, sintiéndose mal ante la mirada decepcionada que le daba, similar cuando su hijo le observaba al haber hecho algo incorrecto; con eso en mente, recordó su objetivo focal, alzándose en dos patas, abrazando el abrigo de Rapunzel, mirándole con tristeza.
"¿Qué sucede?", ella se agacho hasta el suelo, acariciando su pelaje, "¿Dónde está Varian?", volvió a preguntar, y ante eso, el escuchar el nombre del niño lo altero, alejándose de la princesa, intentando correr al exterior, tropezando en el suelo.
Pascal se acercó y lo ayudo a intentar avanzar, era insistente incluso cuando estaba lastimado; Rapunzel veía preocupación y angustia en ambos animales, algo ciertamente no estaba bien, Varian siendo como es jamás dejaría atrás a Ruddiger y este no se quedaría por cuenta propia en el castillo, eran demasiado leales el uno al otro como para crear alguna distancia.
Rapunzel comenzó a seguirlo cuando la mano de Cassandra le detuvo, "¿A dónde vas, Rapunzel?", interrogo la dama de compañía, el mapache viendo que había sido ella quien detuvo el progreso de la princesa, gruño con molestia, mirándole de una manera malvada y llena de amargura; tomando desprevenidas a ambas.
"Algo está mal, Cassandra", comenzó a explicar la princesa, "Ruddiger no se quedaría y dejaría solo a Varian", sin duda, algo no era correcto e iba a averiguar que era.
"Quizá lo dejo olvidado", menciono Cassandra como una posibilidad.
Una especie de risa sonó en el silencio de la sala, como una burla ante el pensamiento de que eso pudiera tan siquiera ser posible; fue el mapache quien emitió tal sonido, negando con la cabeza y al ver a Cassandra, simplemente volteo la cabeza, refunfuñando, ya arto de interrupciones, ella no valía la pena; Pascal intentaba controlar su creciente ira y molestia sin mucho éxito.
"Ruddiger no actúa así, me está preocupando", Rapunzel libero el agarre de su dama de compañía, levantando al mapache del suelo, acariciando su pelaje con cuidado y buscando alguna herida menos visible con tanta facilidad. "Tranquilo, ella no lo dice en serio", dijo queriendo calmar al pequeño mapache.
El mapache solo se bufó con molestia, sin creerle ninguna palabra a la princesa, pues era demasiado evidente con que intenciones Cassandra había dicho lo anterior.
"Si no te importa, iré a averiguar que sucede" y con el mapache en manos y un camaleón sobre su hombro salió de la habitación, dejándola en un absoluto silencio, con todos sintiéndose preocupados ante lo que acababa de suceder hace unos momentos.
