Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.
Capítulo 27 – La nueva familia Black.
Desde que el ministerio había declarado a Voldemort y a sus secuaces como un peligro para la sociedad, la Orden del Fénix había conseguido poder y eso había quedado demostrado en las veces que había logrado atrapar a brujas y magos oscuros. La unión entre las fuerzas del ministerio y de la Orden ayudó hacer frente y a mitigar la llegada de una posible guerra. Pero eso no suponía un descanso, a pesar de que cada día más personas rechazaban los ideales de Voldemort, los que no lo hacían se habían vuelto más crueles y dañinos. A pesar de que la mayoría de la población estaba en contra de Voldemort, muy pocos eran los que habían dado un paso al frente para pararle.
Una vez que Lily se recuperó del nacimiento de Harry, se unió a las misiones de la Orden y en más de una ocasión, ella y Bellatrix habían dado con el paradero de algún que otro grupo de mortifagos. James y Sirius podrían tener muchos conocimientos como aurores, pero no se podían subestimar las armas naturales de las mujeres.
Tras tantos cambios, el año mil novecientos ochenta terminó sin que apenas se hubieran dado cuenta. Estas navidades al contrario que las anteriores se vivían de un modo distinto. El nacimiento de Harry, las posibilidad de una guerra, los despidos de Remus, la Orden del Fénix... Habían hecho que ya no fueran ese grupo de jóvenes amigos que se reunían sino que ahora ya eran unos adultos que debían de afrontar las consecuencias.
Pero como todo el mundo dice, la época más maravillosa del año, así que por unos días se olvidaron del mañana y disfrutaron del momento. Sirius tiró la casa por la ventana y le regaló a Harry una cantidad enorme de juguetes, de entre los que destacaba una escoba voladora con la que solamente podía levantar dos palmos del suelo.
Una vez que Harry había abiertos los ansiados regalos de su padrino y Lily se había quejado por la escoba, es que solamente se le ocurría a Sirius comprarle una escoba de juguete a un bebe, Harry se durmió y los amigos acabaron tirados en el sofá recordando viejas batallitas.
–¿Y recordáis el día que creías que me había muerto? –Dijo Sirius no pudiendo parar de reír. –Que por cierto lo creéis muchas veces, y lo que en realidad estaba haciendo era montármelo con Bella.
Bellatrix le dio un codazo.
–Que soez eres. –Dijo negando con la cabeza.
Todos rieron salvo Remus.
–Me estás diciendo… Que todas las veces que creíamos que te había pasado algo, desde estar castigado, perdido en el bosque prohibido… era que… que… estabas… -Remus que ante todo era un caballero no sabía cómo llamar a lo que Sirius estaba haciendo por entonces sin blasfemar.
–Montándomelo con Bella. –Sirius soltó una carcajada y Bellatrix puso los ojos en blanco dándose por vencida.
–No me miréis así. James y Lily también desaparecían misteriosamente y Remus no me engañes que cuando ibas a la biblioteca era porque te dabas el lote con una Ravenclaw y Peter… mira Peter de ti no sé nada, pero ya es hora que te busquemos una buena moza.
Peter se puso rojo pero no dijo nada.
–No le hagas caso Peter, ya aparecerá la mujer adecuada cuando el destino la tenga preparada para ti. Es que no todo el mundo tiene la suerte de conocer a la elegida desde su nacimiento. –Dijo Bellatrix revolviéndole el pelo a Sirius.
–Suerte que en la familia Black nos gusta arrimarnos a nuestras primas. – Sirius bromeó.
James puso cara de asco.
–Queréis dejar de hablar de vuestro incesto.
–Cuando lo llamas así suena como algo malo. –Sirius que había crecido acostumbrado a ver como sus familiares se casaban en entre ellos, no entendía la negativa de su amigo.
James iba a contestar cuando Lily le interrumpió.
–Creo que ya hemos estado bastante tiempo de hablando de la relación de Sirius y Bellatrix, pasemos a otra conversación más interesante.
Bellatrix gesticuló un gracias a su amiga por haber cortado la conversación.
El nuevo año trajo muchas novedades.
Alphard consiguió que su familia no le quitase su parte correspondiente de la herencia por lo que pudo mudarse, ya había abusado bastante de la amabilidad de sus sobrinos.
Remus había encontrado un trabajo. Ahora era dependiente de una tienda en el Callejón Diagon.
Harry empezaba a decir sus primeras palabras, a Lily y James se les caía la baba con su hijo.
Los planes contra Voldemort habían dados sus frutos. Los magos y brujas oscuros ya no andaban a sus anchas, aunque eso había hecho que sus ataques fueran más peligrosos.
Pero lo que había sido una gran sorpresa, fue que Bellatrix había aceptado una de las tantas peticiones de matrimonio de Sirius. Aunque este le había prometido que no iba a volver a pedírselo, cuando la idea de tener un hijo se le quitó de la cabeza la del matrimonio la sustituyó. Así que tras mucho insistir, Bellatrix acabó aceptando.
–Ya verás que bodorrio.–Sirius le comentaba a James en su hora de descanso.
–Pero si ni siquiera tenéis fecha. –A pesar de que Sirius llevaba prometido unas semanas, James ya estaba cansado de escucharle.
Sirius le miró ofendido.
–¿Acaso eso importa? Lo que pasa es que tienes envidia de que mi bodorrio va a ser mejor que el tuyo.
James negó la cabeza dándose por vencido. Menuda penitencia que le esperaba, además no iba a poder ignorarle en nada, Sirius había determinado que sería su padrino.
Durante el resto del año, las nuevas misiones permitieron que la Orden avanzara en su causa, pero a la vez nuevos problemas y enemigos hacían que el camino se llenase de obstáculos. Como la guerra podía estallar en cualquier momento, Sirius y Bellatrix decidieron que su boda se celebraría antes de que el verano finalizase.
La celebración tendría lugar en el jardín de la nueva mansión de Alphard, junto con la herencia, este había recibido una indemnización de sus hermanos, y solo con ese dinero tuvo suficiente para esa casa.
–¿Con dudas de última hora? –Andromeda bromeó.
Bellatrix se había quedado mirándose delante del espejo. Ella no estaba muy acostumbrada a los vestidos pomposos de las novias, así que tras mucho buscar y con la insistencia de Lily y su hermana, encontró uno que realmente le gustaba. Era simple, un vestido liso y blanco, apenas unos adornos en el pecho y una larga falda que se ajustaba a sus caderas.
–¿Estaré aún a tiempo de decir que no? –Se giró hacia su hermana.
Andromeda abrió los ojos de par en par. No esperaba que Bellatrix tuviese dudas.
–Tranquila, estaba bromeando. –Bellatrix le aseguró. –Rió. –Además, si dijera que no, me quedaría viuda incluso antes de casarme. A Sirius le daría un infarto.
Andromeda suspiró más relajada. Esos dos eran tal para cual.
Lily entró en la habitación acompañada de Harry, el cual ya había comenzado a dar sus primeros pasos y en cuanto le soltaban corría contra cualquiera que estuviera delante.
–¡Bella estas guapísima! –Dijo Lily emocionada. –Cuando Sirius te vea… Va a continuar llorando a mares.
Lily había estado hasta ese momento ayudando al novio a prepararse, y desde que se comenzó a vestir no paró de llorar. Lily nunca había imaginado que Sirius Black fuera tan sensible.
Al cabo de unos minutos Alphard se les unió. Él sería el encargado de acompañar a su sobrina hasta el altar. Aunque les costase admitirlo a ambos, se tenían cariño, tanto es así que Bellatrix encontró en su tío lo que siempre quiso de su padre, y Alphard acabó viendo a su sobrina como la hija que si hubiera tomado la decisión de tener descendencia, hubiera deseado. No quería hacer de menos a Sirius, pero Bellatrix se había convertido en su sobrina favorita.
–Espero que estés lista, porque Sirius se mueve tanto en ese altar que va desgastar el suelo.
Bellatrix asintió, se hecho una última mirada en el espejo y respiró hondo.
La ceremonia no había sido muy larga, había sido acortada por las numerosas interrupciones de Sirius para que el cura se diese prisa. Todo lo que ese hombre decía no le importaba, de sobra el iba a amar a su mujer hasta que la muerte les separase, es más lo haría hasta después. Pero si ese hombre no iba hasta el punto importante, no podría comenzar a disfrutar de la vida junto a su mujer. Así que finalmente, cansado de la insistencia, el cura los declaró marido y mujer.
El resto de la boda fue tal como Sirius lo había planeado. Comida en cantidades desorbitadas, buen alcohol, música, pociones para aguantar el ritmo y especialmente todos sus mejores amigos estaban con ellos.
–No sabéis lo mucho que os quiero a todos. –Obvio que el primer afectado por el alcohol de tal fiesta era Sirius. –Incluso a ti Peter, y eso que llevas unos meses con un misterio… ¡Ni que fueras un mortífago!
Todos rieron a la broma de Sirius. Sin duda el alcohol hablaba por él. Pero Peter, el cual no lo había tomado como una broma a consecuencia de la embriagadez de su amigo, se retrajo de la fiesta y se marchó del lugar.
–Menuda noche de bodas me espera… –Bellatrix resopló.
La borrachera que se traía Sirius se había desarrollado tanto que había comenzado a intentar volar con una escoba que no era voladora.
–Bella, no te creas que vas a ser la única que va a pasar mala noche. Mira quien le acompaña. –Lily, cargando a un Harry dormido, señalaba a James que en vez de escoba usaba una fregona.
Cuando el último invitado se fue. Sirius pareció recobrar la lucidez.
–¿Te lo has pasado bien? –Preguntó estando casi por completo sobrio.
–No tanto como tú… –Bellatrix señaló a la escoba en el suelo.
Sirius rió.
–Lo sé. Me emocionada mucho. Lo siento.
Bellatrix negó.
–No lo sientas. Ha sido agradable ver como mi marido realmente disfrutaba de haberse casado conmigo.
Lo diferente que había sido su boda, en comparación con las que se celebraban en la familia Black, había sido maravilloso. Aquella boda realmente se había realizado porque existía una promesa de amor eterno.
–La verdad es que he disfrutado como nunca. –Dijo atrayéndola para sí. –¿Qué tal si comenzamos nuestra noche de bodas? –Propuso con picardía.
–Pensaba que nunca me lo preguntarías.
Se dieron un romántico beso bajo el cielo estrellado, donde en aquella noche, las estrellas Sirius y Bellatrix eran las que más brillaban en el firmamento.
A/N: ¡Muchas cosas han pasado en este capítulo! He decidido acelerar un poco la trama de la historia, aviso que a partir de los proximos capitulos, las cosas no van a ser tan color de rosa. Pero citando a Dumbledore "La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz.", así que esperar cualquier cosa.
Por cierto, he subido un nuevo capítulo de "Matrimonio de (in)Conveniencia", asi que a los que les interese esta versión cómica, bienvenidos seais.
