Evidentemente Castiel no estaba para nada conforme, pero simplemente no podían ignorar este problema.
Por lo general, uno de ellos solía quedarse en el bunker con Bobby cuando había cacería; sin embargo, en esta ocasión, era muy necesario que fueran todos. Sería el primer viaje del pequeño, este no opuso resistencia alguna, después de que su padre desapareciera por meses hace un tiempo, el saber a dónde iban y que hacia tranquilizaría sus inquietudes.
El viaje fue largo y un poco agotador para los padres, más aun cuando Castiel tuvo que lidiar con los perros del infierno que su hijo invoco con su silbato regalo. Estos ladraron toda la noche en el motel donde se quedaron molestando a todos los huéspedes, una hazaña más de "Fergus" y su sentido del humor retorcido.
Finalmente, ya cerca del barrio de residencias oficiales, la pequeña familia se quedó en lo más barato que pudieron encontrar, no por nada era un lugar prospero de gente adinerada.
Lo primero en el plan era la vigilancia, hecha de día y parte de la noche, un esfuerzo casi infructífero al ver que solo salían los padres en autos lujosos y bien vigilados. No fue hasta que Castiel acompaño a Dean que pudieron ubicar al demonio.
–Usar a una mujer tan fea, incluso ellos debieron notar algo oscuro– Comentaba el rubio al ver como una mujer pelirroja salía con una de las sirvientas hacia quien sabe dónde.
–No lo sé– El ángel no quitaba su mirada, muy concentrado en la persona–Me es difícil ver su aura demoniaca– El celular sobre la guantera vibro– Quizás sea uno de los caídos–
–Sam ¿Que tienes?– Respondió el hermano poniendo el altavoz.
–Es la familia del gobernador Dowling–
Parecía sostener el celular en su hombro mientras tecleaba.
–Su hijo se llama Warlock y...– Se detuvo.
–¿Sam?– Frunció el ceño llamando la atención de Cass.
–Dean, no solo tiene la edad de Bobby– Trago– Nació el mismo día–
El rubio no supo que pensar, podría ser solo una coincidencia.
–Concéntrate Sammy, necesitamos algo para poder infiltrarnos–
Al otro lado de la línea, el menor parpadeaba tratando de enfocar a la pantalla, un vacío en su cabeza lo había mareado queriendo jalarlo hacia lo que parecían sueños. Piso la realidad cuando su hermano lo llamo por su largo silencio.
–Claro, si... el niño tiene clases en casa. Pero sus padres tienen un viaje la siguiente semana, podríamos intentar meternos como empleados–
–¿Porque no simplemente entramos y hablamos con él?– Se escuchó de fondo.
–No vamos a secuestrarlo Cass, debemos convencerlo de que venga con nosotros–
–El servicio meteorológico dice que habrá una tormenta esta noche, quizás algo podría ser destruido y necesitar de arreglo– Sugirió el menor.
Castiel inclino la cabeza.
–Pero eso no es seguro, tendríamos que...– Se detuvo al ver la ligera sonrisa que le daba su pareja.
–¿Que tan bien se te da la carpintería Dean…–
Dicho y hecho, al día siguiente, Sam redirigió la línea telefónica hacia su celular para arreglar un techo caído junto con la antena de tv cable.
Castiel por su parte, se recuperaba del golpe hecho por caer en picada contra la sólida estructura.
Los hermanos caminaban sobre la grava camino a la puerta, no usaban los overoles desde hacía años, razón por la que Sam no dejaba de tirar del apretado traje.
La campana sonó y un hombre los recibió.
–Entendemos que necesitan reparaciones– Soltó Dean con una sonrisa encantadora.
La casa era enorme y vacía, el mayordomo los llevo escaleras arriba hacia el sótano donde un enorme desastre entre madera y los restos de la antena se hallaban.
Una vez solos, Sam aprovecho para "inspeccionar" la conexión y colocar cámaras en el jardín y el salón. En lo que Dean intentaba entender la estructura del techo y las extrañas herramientas dentro del estuche que había adquirido en la ferretería.
El menor se hallaba revisando los cables del televisor del living cuando unas puertas continuas se abrieron de par en par dejando pasar a un chiquillo castaño que corrió al patio eufórico. No tardo en identificarlo como su objetivo cuando las duras pisadas de unos tacones llevaron su atención hacia la niñera más tenebrosa que hubiera visto.
El pelo rojo fue suficiente para saber que era el demonio de quien su hermano le advirtió, pero a pesar de que intento desviar la mirada, la de "eso" lo atrapo aun cuando usaba lentes oscuros.
El vacío en su cabeza lo jalo con más fuerza hacia atrás dándole una especie de dejavu amargo.
–Ah, disculpe madame– Balbuceo.
–¿Cuánto tiempo le tomara?–
–¿El...el que?–
–Hacer su trabajo, el amo Warlok debe distraerse con la basura mundana o sino va al patio y se ensucia la ropa con el jardinero– La solemnidad en sus palabras dificultaban que Sam pudiera leer si la intención era buena o mala. Aunque realmente no importaba.
–Muy, muy pronto madame... aha– Trago intentando calmar su ansiedad.
–Ashtoreth– Se acercó al cazador– ¿Usted?–
–Sam ¡Samuel! Samuel Weason– Se pateó mentalmente a si mismo por no recordar el nombre de su identificación.
–Señor Weason, un placer– Parecía molesta, más molesta. Aunque con tanta seriedad quien sabe.
El menor agradeció volver a respirar cuando las niñera se retiró del salón.
Esa noche, Castiel no dejo que Bobby se acercara demasiado a Sam ya que lucía abatido y algo molesto, esto era un asunto de hermanos "Espacio personal" había dicho Dean, no solo físico.
Dos días después, los Dowling cruzaron el mar en avión en lo que los Winchester ponían su plan en acción, tenían cerca de una semana para convencer al niño. Es por eso, que Dean tuvo que convencer a Castiel que dejara que Bobby tuviera "citas para jugar".
–No me gusta para nada esto– Repetía una y otra vez el Angel en lo que bajaban del Impala.
–No seas dramático, tu querías que nuestro hijo conviviera más con niños de su edad– El rubio bajaba las herramientas– Además es domingo, la niñera demonio no está en la casa–
–No tenía precisamente esto en mente– Tomo de los hombros al pequeño que ignoraba la conversación por la emoción acumulada, al fin tendría un compañero de juegos– Sabes lo que tienes que decir ¿Verdad?–
–"El que repara el techo es mi padre, vine con él porque mi madre está de viaje"– Repitió de memoria.
–¿Y quién soy yo?–
–"El amigo que provee de materiales a mi padre"–
Castiel sonrió y le revolvió el pelo con cariño.
–Mi hijo es un genio– Presumió el cazador.
–Procura no usar las plumas de Cass a menos que sea una emergencia– Le recordó su tío.
–Seré cuidadoso, lo prometo–
Entraron a la gran casa, Sam fue a lo suyo con la antena mientras que el trio iba disimuladamente hasta las escaleras exteriores para trabajar desde afuera. Dejaron que el niño vagara por el patio hasta que efectivamente se encontró con el pequeño amo.
Los nephilim como tal solían desarrollar habilidades diversas, heredadas o potenciadas. Castiel podía jurar que al suyo le había tocado ese encanto natural que hacía que las personas lo amaran de forma casi automática.
Bobby y Warlock habían congeniado casi de inmediato, pasando el día entre las flores y aves que cuidaba el hermano Francis.
–Por eso deben cuidar de la tierra, niños–
–Mi papa es bueno cuidando a la gente, comento el rubio–
–¿El que repara el techo? Nanny Ashtoreth dice que es mi empleado–
–Pero es como su padre Amo Warlock, un buen hombre que cuida a su familia– Corrigió con aquella extraña forma de hablar mientras sonreía a los pequeños. No tardó mucho en percatarse de que cerca de la casa alguien los miraba fijamente.
Aziraphel casi suelta la pala al reconocer a uno de sus hermanos, los niños siguieron su mirada.
Bobby se despidió y fue corriendo hacia el hombre, una breve charla y ambos entraron a la casa donde el ingeniero los esperaba con antena en mano.
El Angel peliblanco contacto a Crowley para hablar esa misma noche en su librería, ya sentados hablarían libremente de sus preocupaciones.
–Mandaron a vigilarme– Aseguro algo nervioso– ¿Tú crees que sospechen?–
–Yo estoy más preocupado por el sujeto de los cables– Se sacó los lentes y se llevó una mano a la sien– Estoy seguro que lo he visto antes–
– ¿Un demonio?–
– Te hubieras dado cuenta de inmediato– Cruzo sus piernas– Pregunte disimuladamente en la oficina, pero no parecen demasiado interesados con esto de la nueva administración. Por otra parte ¿Porque Gabriel mandaría a vigilarte? Que yo sepa, tus reportes son impecables–
Se tomó unos segundos para pensar–¿Y cuál de tus hermanos es el espía?–
–¡Un principado!– Exclamo con mucha vehemencia.
–¿Un qué?– Pregunto el cazador.
–Uno de las jerarquías más altas, incluso más que los arcángeles–
–Espera– Detuvo el rubio– ¿Porque el cielo enviaría a vigilar al anticristo? La última vez te mandaron a matarlo–
–Estoy tan confundido como ustedes– Trato de calmarse para no despertar a su hijo– Uno de los caídos y un principado ¿Que pretende Crowley?–
Sam se levantó de la silla dando vueltas por la pequeña habitación.
–¿Que debemos hacer ahora?–
–Hablare con él, aun si no lo conozco estoy seguro que lo convenceré de que todo va bien– Sugirió mientras terminaba su ensalada– Después de todo, con el sello que le puse, es imposible que pueda reconocerlo como un nephilim–
–Tu habilidad para creer lo mejor de todos me asombra– Dijo con arrogancia.
–Si no fuera así, ni siquiera nos hablaríamos, querido– Se limpió con la servilleta.
Crowley sonrió pensando en eso, la esperanza y calidez que le brindaba mejor amigo era incomparable a cualquier cosa.
Nunca se arrepentiría de haber intercambiado al verdadero anticristo, quien sabe cuánto se habrían separado de nuevo antes del apocalipsis.
–Sabes– Continuo el peliblanco– El niño y el ingeniero parecían conocer al Angel–
–¿Sam?– El nombre no sabía bien al pronunciarlo, el sujeto era un tanto grosero y sentía un inmediato repelús cuando lo veía trabajar– Sam Weason– Repitió para sí mismo– No queda, se siente mejor Sam Winston, Sam Westchester, Sam Winchester–
Y algo dentro de su memoria de ebrio hizo clic.
–¡Oh por...Satán!– Salto del sofá asustando al contrario. Los ojos amarillos parecían saltar de impresión a medida que iba encontrando el hilo a aquella noche.
–¿Que te ocurre?– Aziraphel estaba terriblemente perplejo por como su amigo actuaba.
–Es...– Giro dispuesto a soltar su gran descubrimiento; sin embargo, una voz en su cabeza se replanteo la situación del Angel. No quería involucrarlo aun sin estar seguro de lo que pensaba–...que ¡Nos quedamos sin vino!–
El peliblanco enarco una ceja con algo de disgusto, abrió la boca con la intención de no omitir que acababa de adquirir una botella aquella tarde.
–Crowley...–
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–... has estado actuando raro desde que llegamos a esa casa–
Sam y Dean quedaron solos después de que la mirada ofuscada del menor preocupara lo suficiente a su hermano para por fin encararlo fuera de la habitación.
–No es nada– Se llevó una mano a su cabeza como si intentara recalibrar sus pensamientos.
–Dijimos que no nos ocultaríamos cosas– Reclamo con voz firme– Aunque sea un presentimiento o una sospecha. Suéltalo Sammy–
¿Cómo explicar esa sensación? Ese inminente peso que pendía sobre su cabeza, un muro que parecía cuidar algo de él... o a él. Resignado por la inexactitud de sus palabras, prefirió hallar algo con lo que su hermano pudiera lidiar.
– ¿Recuerdas cuando la muerte me devolvió mi alma?–
–Si, por supuesto– La vena en el cuello de Dean se tensó.
–Hay momentos en los que siento un vacío en mi cabeza y hay un muro conteniendo lo que falta– Espero de corazón haberse dado a entender.
–¿Recuerdos?–
–Es muy parecido–
–¿Porque hasta ahora?– El rubio trato de plantearse alguna otra posibilidad– Que yo sepa no ha pasado nada que pueda provocarte eso. Luego está lo de la casa ¿Quizás el niño lo hizo?–
–Solo Bobby-Jhon ha hablado con el–
El mayor suspiro en lo que sopesaba sus opciones.
–Seguro Cass puede hacer algo–
–No Dean, tenemos otras prioridades–
–Por eso te necesito bien y tranquilo, no vaya ser que cometas una estupidez–
Eso sonó muy sincero.
Sam intento detenerlo pero el contrario fue demasiado rápido para llamar al Angel y pedirle que revisara su cabeza. No pudo ni siquiera quejarse cuando sintió la gracia indagando en su memoria.
–¿Y bien?–
–Todo parece normal– Cass parecía analizar cosas en el aire aun con su mano en la cabeza ajena–No hay ninguna anomalía– Retiro su mano–Solo culpa y preocupación– Tan simple como eso, la mente Winchester– ¿Ahora si me explican que sucede?–
No fue necesaria más allá de una breve explicación, esa noche no pasaría de aquello.
La siguiente semana fue algo tediosa pero productiva, Bobby había logrado acercarse mucho a Warlock, lo cual permitió a Dean invitarle un sándwich al niño mientras trataba a tientas de arreglar la estructura. Bien podría arreglar un auto con los ojos cerrados pero las tejas eran un reto diferente.
Sam por su parte, se sentía sutilmente acosado por la niñera, como deseaba realmente saber sobre conexiones para no tener que consultar constantemente manuales durante días, lo cual solo alargaba su estadía.
Fue una tarde durante su almuerzo en una jardinera que finalmente madame Ashtoreth rompió el hielo sentándose a su lado.
–Sam–
El aludido trago en seco al detectar la ligera amenaza en su voz.
–Dígame, señora– Evito mirarla.
–¿Porque estás aquí?– Ella también mantenía su postura.
–Para arreglar el cable– Intento sonar obvio.
La pelirroja se limitó a suspirar.
–Sabes, el amo Warlock disfruta mucho jugar con el hijo de tu compañero–
–Eso es...–
–Desagradable–Interrumpió– Sus padres no dejan que vaya a la escuela justamente porque hay mucha gente interesada en su potencial– El ligero toque de solemnidad resaltaba muy bien las palabras.
–¿El potencial del niño?– Detallo.
–Ese chiquillo es especial– La niñera se volteo– Pero creo que tú ya lo sabes ¿No es verdad Sam?– Saboreo con molestia el nombre.
El cazador sabía que se trataba de un demonio pero normalmente estos te atacan apenas sospechan de ti, este parecía querer jugar al tira y afloja con su cordura.
¿Fingir demencia o descubrirse?
–Yo solo vine a hacer mi trabajo– No mintió.
Pero para Crowley no era suficiente. Tomo del cuello al hombre y lo estampo contra el muro de la casa apretando lo suficiente para no matarlo de inmediato
–Despreciable humano– Siseo– No van a llevárselo–
Sam intentaba liberarse apenas pudiendo enfocar a su atacante. Aun así la amenaza fue clara pero aun no despejaba sus dudas.
–Un... Angel...–
–Ya sé que estas aliado con esa escoria celestial. ¡¿Crees que te dejaran conservarlo?! El cielo miente, lo mataran apenas sepan lo que es–
¿El cielo? Sus pensamientos no lograban organizarse.
–C... ca...–
Crowley afila la mirada tratando de discernir las palabras, aun cuando él es quien aprieta.
–No saldrás vivo de esta–
–Cass...–
El demonio no pudo procesar bien hasta que un golpe certero en su cabeza lo manda a la oscuridad.
Sam recupera el aire en lo que Castiel mira un poco horrorizado el cuerpo de la niñera en el suelo.
–Bien hecho Cass– El cazador sonríe al ver el utensilio con el que el Angel pego en el clavo.
–Sabía que no era buena idea– Mira el sartén en su mano producto de la llamada de auxilio en plena faena culinaria guiada por la tv.
–Hay que llevarla al hotel–
Ambos se miraron.
–Yo iré por Bobby– Sam fue el primero en librarse.
Dean tuvo que testificar ante el mayordomo que la niñera había salido apresuradamente aun cuando abandonaba sus funciones. Warlock y Bobby tuvieron que separarse temprano mientras Sam preparaba un lugar improvisado en un bosque próximo para contener al demonio.
Fue cerca de la media noche que Crowley despertó atado a una silla en una trampa del demonio, varios símbolos pintados en el suelo dentro de una bodega poco iluminada.
Su vista se enfocó lentamente en las tres figuras que lo vigilaban.
–Es mejor que sean rápidos, tengo un informe que llenar para mañana– Comento con toda la calma del mundo.
–Es hora de hablar Nanny Mcphee. Tenemos preguntas– El rubio manejaba su daga de una mano a otra.
–Cazadores ¿Cómo no me lo imagine?– Desvió su atención hacia la tercera persona que observaba desde atrás– No creí que los de tu generación ya usaran humanos para sus misiones–
Los hermanos alternaron entre Castiel y el demonio un tanto intrigados.
–Ni yo que los tuyos se aliaran con ángeles– Contrarresto.
–Que bajo has caído Winchester, este sujeto emplumado te está usando– Se dirigió a Sam, quien empezaba a confundirse más allá de la inquietud que le generaba el demonio. A pesar de eso, el que supiera su apellido podía asumirse por su basta popularidad entre las huestes infernales.
–No intentes confundirnos engendro– Acerco la daga al cuello del pelirrojo– Dinos qué clase de alianza tienes con el Angel corrupto–
Ah no con Aziraphel no iban a meterse.
–No tengo porque darle explicaciones al títere de otro títere– Escupió con saña hacia Castiel.
Sam aparto a su hermano y se agacho para enfrentar a la cara a su prisionero, este era peculiar en más de un sentido, pero no costaba nada intentar indagar en uno. Tomo los lentes sorprendiendo al demonio que estaba más ocupado sosteniéndole la mirada.
–¡Hey! Devuélvelo– La voz de Crowley perdió fluidez y dejo expuesto su tono varonil.
Sam quedo estupefacto al ver los ojos amarillos, sintiendo el trance contenerlo ahí, sin oportunidad de escapar de una marea desordenada de memorias en las que solo una destaco.
–Dean– El temblor agudo de su voz advirtió al rubio acerca de algo malo. No fue el único preocupado cuando el menor trastabillo intentando retroceder.
–Tranquilo Sammy– Lo sostuvo y tomo su rostro para tratar de espabilarlo.
Castiel coloco su mano para examinar la mente del menor. Parecía que una fuga de recuerdos se mezclaba abrumadoramente sobre una lógica que peleaba por darle sentido.
–Oh por favor ¿Realmente eres un cazador?–Dio una mueca despectiva ante la reacción del hombre–No vayas a desmayarte–
–¿Que le hiciste a mi hermano?– Reclamo en voz alta.
–Siéntate Sam– Ordeno el Angel mientras lo empujaba a una silla en una esquina– Dean ¿Podemos hablar en privado?– La preocupación en su voz logro llamar la atención del cazador.
–¿Hermano?– Interrumpió el demonio– ¿Tu eres...?–
Crowley no creyó que pudiera ser cierto, a través de los años siempre se preguntó que había sido de estas personas. Esta curiosidad se vio satisfecha cuando el Angel le había comunicado hacia algunos años de la caída y muerte de varias legiones a la tierra. Bien podría haber sido un caos que el cielo apenas arreglaba pero casi podía jurar que ellos no habían sobrevivido.
Entonces, eso quiere decir que...
–Tu– Encontró la mirada de Castiel– El cielo no te envió– Afirmo.
El aludido inclino la cabeza manteniendo el contacto visual. No era demasiado lógico que conociera la fama Winchester y no hubiera escuchado del Angel "traidor" que los acompañaba.
–No trabajaríamos para esa secta lava cerebros ni aunque de eso dependiera nuestra vida–Afirmo el rubio con vehemencia–Ahora responde ¿Porque un demonio y un principado vigilarían al anticristo?–
El prisionero lo ignoro.
–Entonces probablemente sobrevivió– Pensó en voz alta–Esperen ¿Vigilar a quién?–
–Al anticristo– Repitió el rubio muy irritado.
Crowley observo a Sam sentado y confundido sosteniéndose la cabeza, al hermano y al Angel, analizo las preguntas de su extraño interrogatorio y pudo comprenderlo.
Empezó con una leve sonrisa, luego algunas carcajadas y paso a ser una risa maniática dejando a todos desconcertados.
–¡Crowley!– De pronto el eco de pasillos vacíos erizo la piel a todos.
Dean tomo su arma esperando ver en cualquier momento al rey del infierno. El bastardo los había metido en uno de sus juegos otra vez.
Castiel detuvo a su pareja sosteniéndole la muñeca.
–¡Crowley!–
Sam vio de soslayo como el demonio parecía ansioso.
Castiel fue hacia la puerta abriéndola lentamente. Quedo aturdido cuando sintió el poder del otro Angel acercados.
–Es el...–
–¡Aziraphel!– Grito desde la trampa.
–Carajo– Dean maldijo tomando la espada de Angel de su bolsa.
–No creo que sea un peligro–
–Prefiero estar preparado Cas–Le lanzo a Sam el aceite sagrado, este no tardó en hacer un circulo en el suelo y colocarse detrás de la puerta listo con el encendedor.
Los otros dos esperaron cerca del demonio.
Aziraphel podía sentir a Castiel, sin embargo no lo consideraba un peligro, su gracia era pequeña y débil a comparación de la suya.
Abrió la puerta percatándose del cazador que tenía al pelirrojo atado sobre un inmenso símbolo en el suelo.
Se aclaró la garganta antes de avanzar.
–Disculpen, yo...– Escucho el clink y luego el fuego rodeándolo en el intento humano por detenerlo–... esto es un poco grosero– Sam se puso a la vista.
–Lo lamentamos–Castiel se ganó una mirada acusadora por parte del rubio. Como sucedía cuando hacía algo fuera de lugar avergonzándolo frente a otra gente.
–Angel, no era necesario que vinieras. Estos idiotas me están dando la información que necesitamos– Su voz tomo de nuevo ese tono elegante tan británico.
Los Winchester se vieron el uno al otro.
El peli blanco le dirigió una mirada frustrada a su amigo, Cass no pudo sentirse más identificado cuando vio al demonio bajar la vista –Caballeros, mi nombre es Aziraphel–Dio unos pasos evadiendo exitosamente el fuego sagrado–Estoy seguro que aquí hay un malentendido, dirigió su atención al otro Angel– He estado en la tierra mucho tiempo, no conocí a la última generación ¿Tu nombre?–
–Castiel–
Fue ahí cuando Crowley se levantó de la silla con las cuerdas sueltas y paso sin problema por sobre la trampa para acercarse al oído del peliblanco.
Fue evidente que Aziraphel quedo impresionado al escuchar la noticia. De pronto, Castiel era el foco de atención para el mayor alertando lo suficiente a Dean para ponerlo tras él.
–Maravilloso, es un alivio muy grande que estén aquí–
Detrás, dada la reacción de su Angel, Crowley arrincono a Sam hasta que pudo poner su mano en la frente.
Dean no supo si atacar o quedarse frente a su pareja. Aunque no tuvo que decidir ya que su hermano solo se quejó por la sorpresa y en menos de dos segundos parecía tener clara la mente.
–No entiendo que está pasando ¿Que le hiciste demonio?– El rubio se estaba desesperando por respuestas.
El peliblanco lucia desconcertado.
–¿No vienen por el Nephilim?–
–¿Disculpa?– Castiel rodeo al cazador– ¿Nephilim?–
–Tu hijo, Warlock–
El pelirrojo recogió y se acomodó los lentes–No lo saben– Se rio con burla.
–¿Qué?– Dean podía creérselo, esto tenía que ser una broma producto de la retorcida mente del rey del infierno. Sin embargo, al encontrar la mirada del más alto, pudo identificar culpa y miedo, ingredientes que carcomían a su hermano cada vez que metía la pata monumentalmente; solo que ahora, él no era el único involucrado.
