CAPÍTULO 23 – AYÚDAME A VOLVER

POV HERMIONE

Me quedé helada, y ni siquiera supe cuánto había pasado hasta que vi a Ronald tras de mí, no escuchaba lo que decía, no me di cuenta de cómo vestía hasta que sus manos se posaron en mis muslos desnudos, apenas cubiertos por su camiseta.

-Herms ¿qué ocurre? Creí haberte oído hablar.

-Tenemos que avisar a Harry, vístete, algo horrible ha ocurrido, corre.


Llegamos a los alrededores de la dirección que me dio Draco, nos cambiamos y adecentamos fuimos en busca de Harry, tras usar el traslador no encontrábamos aquí, todo estaba sumido en el silencio, simplemente se oía el sonido de ¿fuego?

En cuanto pasamos el borde que ocultaba nuestra vista, la imagen frente a nuestros ojos fue desoladora, todo estaba consumido por las llamas, podían verse… cadáveres, no… él dijo que había supervivientes.

Me puse en posición de defensa, quizás era todo una trampa, cuando pensaba en contarle a los chicos lo sucedido volví a sentirle junto a mí, tras de mí.

-En la cabaña, ahí están.

-¡Se escuchan gritos en la cabaña!

Todos pasaron corriendo a mi alrededor, algunos me golpearon el hombro desequilibrándome, sentía dolor, porque no podía creer que él pudiera ser capaz de hacer algo así.

Dirigí mi vista de nuevo hacia abajo, había cadáveres, algunos eran niños lo que hizo que el estómago se me revolviera, sentí una mano agarrándome, no sé por qué esperaba encontrar otro rostro al levantar la vista, uno rubio y no pelirrojo.

-¿Estás bien?

-Esto… no puedo evitar sentirme culpable.

-Tú no tienes la culpa, ellos empuñaban las varitas, él prendió fuego a todo este maravilloso lugar consumido por las cenizas.

-Nosotros les desprotegimos, les dejamos sin su única defensa, por nuestro único bien.

-Debemos ayudar a esos niños a salir de ahí, debemos trasladarlos a Hogwarts.

Ron se adelantó y comenzó a sacar a los niños y madres que habían conseguido refugiarse, sentí la aparición de alguien a mi lado, era Sirius, antes de poder decir una palabra una chica algo menor que yo se acercó a mí.

-¡Hija! Gracias a Merlín que estás a salvo, debemos irnos, podrían volver en cualquier momento.

Al parecer era hija del líder supremo de la tribu, el único linaje mágico que quedaba en pie, se fundieron en un abrazo los dos, al parecer la madre había muerto para defenderla del ataque de un vampiro.


Tras llevar a todos los supervivientes a Hogwarts Naambu y su hija Nadia decidieron unirse a la Orden, necesitábamos ayuda, un par de manos más no venían nada mal, estaba en el porche tomando té, intentando razonar y recapitular todo lo que había ocurrido en los últimos días.

-¿Puedo sentarme?

-Claro, ¿los chicos te han molestado?

-No, pero han empezado a hablar de Quidditch, supongo que necesitamos distracciones.

-Lamento lo de tu madre, debió ser horrible.

-Murió intentando salvarme, habría hecho lo mismo, si él hubiera llegado unos minutos antes quizás habría sido de otro modo.

-¿El?

-El jinete de dragón, pude verle junto a ti, yo también tuve a alguien con quien mantenía ese tipo de conexión.

-¿Draco te salvó?

-Sí… de no haber sido por él ahora sería la cena de un vampiro o peor me habría transformado en una bestia como ellos. Él quemó los cadáveres, evitó que se transformaran en vampiros, podrían haber aumentado el número de su ejército.

-Que sus manos no estén manchadas no significa que sea mejor que ellos.

-Vi duda en él, tú creas esa duda, y tú tienes la llave para traerlo de vuelta hasta aquí.

-Esa llave la perdí, yo también hice algo horrible.

-No te culpa de la muerte de su madre.

-¿Qué…?

-Al morir mi madre me transfirió su poder, lectora de almas, con sólo una mirada toda tu vida pasa frente a mí, tus miedos, virtudes.

-Necesito respuestas a toda esta extraña conexión.

-Alguien debió unir vuestras almas a partir de ese objeto, lo queráis o no, sentís como el otro, es una conexión muy fuerte entre dos personas que comparten sentimientos muy fuertes, amor, odio, da igual, pura química.

-¿Cómo conecto con él?

-Sólo debes concentrarte en él, cerrar los ojos, sentir su olor, su tacto, y visualizar el lugar donde queréis encontraros, será como si estuvierais el uno junto al otro, sólo que sin estarlo, a no ser que os toquéis, entonces os transportaréis.

-Estos últimos días él no… él no ha usado ese tipo de conexión, simplemente aparece como una sombra, un reflejo distorsionado frente a mí.

-No tiene nada que ver con esto, nunca lo había presenciado, pero según las leyendas, eso es protección, probablemente él esté bajo juramento, a tu cuidado ¿alguna vez jurasteis algo parecido?

-No…

-Entonces ese juramento lo tiene con otra persona, lamento dejarlo así, pero la voz de mi padre martillea mi mente, quiere que vuelva a la habitación, ya sabes… protección.

-Sí, claro. Y gracias.


POV DRACO

Llevaba varios minutos bajo la ducha, dejando que el agua ardiendo resbalara por mi cuerpo, necesitaba sentir dolor, no dejaban de repetirse imágenes en mi cabeza, la sangre de los inocentes derramada, el olor de los cadáveres ardiendo, la estampa que veía mientras sobrevolábamos la zona.

Por primera vez desde hace mucho tiempo me permití llorar, porque me había convertido en aquello que juré no ser, porque estaba desviando mi propósito, olvidé que mi prioridad era acabar de una vez por todas con la serpiente aun sabiendo que eso podría costarme la vida.

Necesitaba aire puro, decidí ir a visitar la tumba de madre, pero al parecer mi querido Lord tenebroso tenía muchas ganas de reunirse conmigo.

-¿Me buscaba?

-Sí, es momento de celebrar, la misión ha sido todo un éxito, ¿no crees?

-Sí…

-Te quedas al mando, iré a la ceremonia de la familia Krum junto a Bellatrix, al parecer han accedido a tomar la marca definitivamente, te diría de acompañarme pero creo que tu presencia sería algo incómoda.

-No tiene que preocuparse las cosas están tranquilas, ellos estarán intentando instaurar el orden tras lo acontecido, le llamaré con lo más mínimo.


Decidí que lo mejor sería mantenerla alejada de mis pensamientos y retomar mi intención de visitar a madre para calmarme, ese lugar era lo más cercano a un hogar, pero entonces unos gritos llamaron mi atención.

No teníamos prisioneros en las mazmorras, mis alertas se encendieron y fui directo a la celda de mi padre, sólo esperaba que nadie se hubiera atrevido a tocarlo, él estaba intacto pero los gritos seguían su curso.

Avancé y la imagen que encontré era cuanto menos desagradable, la profesora Trelawney tirada en el suelo agonizando mientras un hombre yacía muerto a su lado.

-¡Weasley! ¿Qué es todo esto?

-Un regalo de tu adorada tía Draco, ahora si me disculpas me gustaría seguir con mi festejo.

La duda se cernía sobre mí, lo más sencillo sería alejarme y huir, pero esa mujer no era una cualquiera, era maestra de adivinación, tenía que haber un por qué, decidí lanzarle un bombarda al pelirrojo haciéndole caer inconsciente, me acerqué a la profesora aunque su rostro era de pánico.

-Tranquila, no te haré daño, ya arreglaremos esto.

-¿Paul?

-Yo me encargaré de su cuerpo, debemos revisar esas heridas.

-No…

En cuanto la alcé en mis brazos pude ver las heridas que recorrían su cuerpo, no eran provocadas por ninguna maldición, eran mordiscos, Nagini… necesitaba saber de qué trataba todo esto.

Miró mi varita y con su mano la llevó hasta su cabeza, haciéndola sacar sus pensamientos, en cuanto lo hizo cayó rendida y muerta, cerré la celda y cogí la varita de Weasley, algo me decía que lo iba a agradecer en cuanto viera esos pensamientos.

Tendría un par de horas hasta que el Lord volviera para poder ponerle fin a esta duda que me estaba comiendo por dentro, en cuanto entré en su despacho fui directo al pensadero, vertí sus recuerdos y me interné en ellos.


RECUERDOS DE TRELAWNEY

-¿Profesora Trelawney? Lamento mucho haber llegado tarde a la tutoría.

-Ya lo sabía, lo sé todo, el pasado, presente y futuro señor Weasley.

-Entonces ya sabrá que deberá acompañarme.

-No lo haré.

-Sí… sí que lo hará o ya sabe las consecuencias, ahora andando.

Se encontraban en el salón principal de la Mansión Malfoy, todos estaban reunidos allí, excepto yo.

-Bien, ha llegado a mis oídos que hay una nueva profecía, qué sabes acerca de eso.

-Ya lo sé.

-Deja de jugar conmigo profesora, dígame ¿ese crío va a dar al traste con mi tentativa de subir al poder?

-No pienso revelarte el futuro.

-Insensata sabes que puedo lanzarte un Imperio. Revélame la profecía, no quiero hacerte daño.

-No, sabes que si me maldices mi mente puede salir dañada.

-Sabes, ha llegado también a mis oídos que estás enamorada de un pobre muggle, dame la profecía o juro matarlo.

-No te creo.

-¿No?

Con un simple chasquido de dedos el hombre apareció con los ojos vendados y atado de manos, con miedo, ella intentó acercarse pero entonces él le mandó un cruccio.

-¡Está bien lo haré! Pero antes déjalo libre.

-Hecho, ahora dame la profecía.

-Hace 18 años exactamente, tras la muerte del patriarca de los Malfoy, las estrellas se alinearon de nuevo, un nuevo jinete de dragón nació y en la constelación de Orión se transformó.

Cuando pasen tres meses desde que el dragón ante ti se arrodilló, te habrá llegado la hora de actuar y entonces a los aliados deberás atacar, así el colegio Hogwarts y Potter caerá y tú Tom, sobre todos gobernarás.

-Nada de qué preocuparse entonces.

-No te precipites Tom Riddle, si Draco lucha tú no tendrás gloria, pues aunque esté de tu lado ella le hará cambiar.

-Guardias liberen a la prisionera y a su querido prometido.

-En cuanto se alejen mándeles un Desmaius y son todo suyos, Bellatrix pero dejen algo para Nagini lleva semanas sin alimentarse, he de ir a ver a la familia Krum.


Creí que con eso se acabaría el recuerdo, pero las imágenes continuaban, me llevó hasta un campo de lavandas, era… era nuestro lugar, apareció Hermione, intentaba conectarnos de nuevo, entonces una banda de los carroñeros de Bellatrix aparecieron rodeándola.

Era una trampa y sería una masacre, veía como la mataban, salí de los pensamientos de la bruja sin querer perder un segundo más, debía impedir que la matara, nunca podría perdonármelo, tomé el anillo que se encontraba en mi bolsillo, me concentré en ella, buscándola, mientras convocaba a Orión y nos aparecía en su ubicación.


POV HERMIONE

No sabía cómo había acabado aquí, pero necesitaba un lugar que nos conectara, iba a intentar verlo de nuevo y el refugio no era el lugar más adecuado, entre los heridos, los muertos todo era un absoluto caos.

Así que fui a nuestro lugar, dónde habíamos pasado tantas horas juntos, conociéndonos, amándonos, sin duda era el sitio perfecto, cerré los ojos y pensé en él, tal y cómo me dijo Nadia, en su olor, su piel, su cara, un ruido me sacó de mi ensoñación y de pronto todo el ambiente se volvió tenso, no podía ser, tomé mi varita intentando desaparecerme pero habían creado un escudo, estaba atrapada en ese lugar y nadie sabía mi ubicación. Draco…

-Sangresucia.

-¿Qué?

Me puse en posición de defensa pero me vi rodeada al instante por los carroñeros que una vez vi junto a Bellatrix, pero otra presencia se puso a mi lado, podía verle junto a mí, pero al parecer era invisible a los demás.

-Tranquilízate, dile que no pueden tocarte, que conoces el juramento- Escuchaba perfectamente su voz.

-Paseábamos por la zona, y mira que sorpresa hemos encontrado, a nuestra querida Bellatrix le encantaría estar aquí.

-No podéis tocarme, conozco el trato que tenéis con Draco.

-Estamos muy cansados de las normas del inútil con aires de grandeza, no nos permiten desde su llegada saciar nuestra sed de carne, tú eres la culpable de su debilidad y la que podría acabar con nuestros planes. Además no creo que le importes mucho si te ha dejado sola ¿no?

- Distráelos–

-Draco sabría quién ha sido, iría a por ti, te matará.

-No… creo que no. Estoy deseando matarte dolorosamente, ver como tu asquerosa sangre se derrama.

-Él está al llegar.

-Tranquila, le daremos todos los detalles, ver nuestros recuerdos le romperá su corazoncito.

-¡Bombarda!

Corrí todo lo que mis piernas me permitían, oía sus pasos tras de mí intentando atraparme, estaba cerca de salir del portal cuando noté que era magia demasiado oscura, no podía atravesarla, estaba encerrada.

Esquivaba sus hechizos cuanto podía, hasta que me arrebataron la varita de mis manos, uno de ellos se acercó, puso su rostro a escasos centímetros del mío, clavando su varita en mi cuello.

-Llevamos muchos meses sin probar bocado, y tú serás uno muy interesante.

Pasó su lengua por mi cuello, las lágrimas corrían por mi rostro, sentí como una de sus garras se clavaba en mi brazo, haciendo que pequeños hilos de sangre bajaran hasta mi mano, con un hechizo verbal me dejó inmóvil a la vez que me lanzaba por los aires haciéndome caer a los pies de los otros.

-Draco…

En ese momento una sombra apareció sobre ellos, acompañado de un rugido, apareció Orión y Draco, dirigió su mirada hasta mí, apenas duró unos segundos hasta que recibió el primer ataque, el escudo debilitaba su conexión con Orión y su magia.

Aun así era capaz de ir acabando con ellos, el carroñero que estaba a mi cuidado miraba nervioso a todas las direcciones hasta que riendo posó sus ojos en mí, riéndose me tomó en sus brazos y con su varita en mi cabeza dejó salir el primer cruccio.

El grito que solté al sentir la maldición, sentir como miles de hojas afiladas me atravesaban sin descanso, sin poder parar de gritar, mi imagen le detuvo, le hizo desconcentrarse por un momento y recibió él también una maldición.

Apenas sentía nada ya, la luz y el color del escudo me atrapó, entonces lo vi, era igual al colgante del carroñero, alcé mi mano y con las últimas fuerzas que me quedaban, viendo como le estaban superando a golpes lo arranqué, el escudo se debilitó al instante y con él mis fuerzas.

Ahora podía acabar con ellos casi sin esfuerzo, sin necesidad de usar la varita los tenía retorciéndose, huyeron pero Orión fue tras ellos, Draco avanzaba hacia mí, intenté revolverme entre los brazos del carroñero.

-Déjala, se ha acabado.

-No… al menos me iré sabiendo que acabé con ella retorciéndose en mis brazos.

Un nuevo cruccio me recorrió, no había gritos, tan sólo lágrimas, no me quedaban fuerzas, entró en su mente haciéndome que me soltara, salí despedida por los aires pero antes de chocar contra el suelo Orión ya me había agarrado evitando el impacto.

Draco tenía los ojos negros y la piel más pálida que nunca, no era él, la irá lo estaba poseyendo.

-Vamos muchacho… acaba conmigo, lánzame una maldición.

-Sé que mi tía os entrena, eso sería un juego para ti. Corre. Orión llévala al refugio.

-No…

Empezó a correr, intentando huir pero Draco era mucho más rápido, en dos pasos ya le había alcanzado, comenzaron a pelear con golpes, estaba fuera de sí, lo cogió del cuello con todas sus fuerzas ahogándolo para hacerlo caer al suelo, se puso sobre él mientras acercaba su mano a su rostro, quemándolo.

-Dile a tu Lord que nuestro juramento está roto, y que cuando vuelva a mi casa no quiero ver ni un solo mortífago allí.


POV DRACO

Le desaparecí en la mansión, miré mi brazo para descubrir como la marca había desaparecido, volví hacia donde se encontraba Orión.

-Draco.

-Desmaius.

La tomé en mis brazos y nos subí a lomos de Orión, fuimos hacia casa, no nos harían daño y pensaba echarles de allí de una vez por todas, definitivamente esta guerra debía dejarla a un lado, no me importaba lo que pudiera ocurrir.

Así aparecimos en los jardines de la mansión, la volví a tomar en mis brazos y me adentré con ella hacia mi habitación, entonces me crucé con él, al parecer era el último que quedaba allí, con el cadáver del carroñero entre las fauces de la serpiente.

-Creí haberle dejado claro a la merienda de tu mascota que no quería verte aquí. Ahora lárgate.

-Comprenderás que no puedo dejar pasar esto.

-No iré corriendo a esconderme con ellos, ni contigo, conozco la profecía, no pienso pelear para tu sucia guerra, id al infierno.

-¿Y la chica?

-Se quedará aquí, hasta que Potter acabe contigo, dejemos que las cosas sigan su curso sin mi presencia interfiriendo, ahora no me des más tiempo o me retractaré en eso de acabar contigo.

-Todo tu poder desperdiciado por el de una asquerosa sangresucia, espero que no sufra demasiadas secuelas, tantas maldiciones no deben ser buenas.

-Procura que así sea, o no dejaré ni un trozo de tu alma para cara rajada, ¡Largo!

-Aún tienes dos premios de consolación ahí abajo, no eres tan distinto a nosotros, demasiado oscuro para ella. Estoy seguro de que no será la última vez que nos veamos.

En cuanto desapareció convoqué los escudos alrededor de la casa, sellé las puertas y ventanas, ahora sí me dirigí con ella en brazos hacia mi habitación, llamé a Severus, convocándole, en menos de un parpadeo lo tenía junto a mí.

-¿Qué ha pasado?

-Eres libre.

-¿Qué?

-Tu alma estaba enlazada a la mía, rompió su juramento y la marca desapareció, ahora debes ayudarme con ella.

-Granger…

-Múltiples cruccios y algún que otro rasguño, he entrado en su mente, no encuentro nada fuera de lo normal en ella, suminístrale cuanta poción sea necesaria, avísame antes de que despierte he de encargarme de padre y Weasley.

-Draco.

-Estaré en las mazmorras.


En cuanto entré a las celdas vi como ambos seguían encerrados, los reuní a ambos en la misma celda sería mucho más fácil, até con magia verbal sus manos.

-¿Qué vas a hacer con nosotros?

-Entregaros.

-Soy un mortífago, el Lord no lo permitirá.

-Acaba de salir por esa puerta Weasley, me entregó tu vida, como préstamo por no haber acabado con él.

-Mientes…

-¿Sabes por qué mantengo a un perro rabioso en un puesto de tanto poder? La fragilidad de un perro debidamente manipulada puede ser un afilado instrumento si sabes manejarlo, yo le controlo a él, todo este tiempo le he dejado ir libre, pero en círculos, mientras Potter avanzaba en línea recta, la guerra está aquí, cuestión de días, tu madre merece verle la cara una última vez a su hijo.

Arranqué su manga de un tirón, dejando visible la marca, me interné en la mente de Potter y le dije dónde podía encontrar al Weasley, entonces le hice desaparecer.

-¿Qué ha ocurrido?

-Rompió su juramento.

-No te sirvo ya, ha llegado mi hora.

-¿Tu hora? No… mereces pasar la vergüenza que sufrió madre estos años, irás a juicio si es que no te matan antes, pagarás cada segundo de tu miserable vida su muerte.

-Eres poderoso Draco, lo que todos los maestros ansían ver, un poder indómito y puro, y más allá de eso, algo realmente especial, el potencial de nuestro linaje, alto ego.

-Te equivocas.

-Te he dado cuanto tengo a ti, lo hice por tu poder, porque sabía en lo que te convertirías.

-No soy como tú.

-Sí… sé que hay demasiado corazón de tu madre en ti… eres Black, pero puedo notar como tiembla tu mano, como cada centímetro de tu cuerpo te pide que me mates, que me tortures.

-No…

-Podrás intentar esconderlo pero lo sabes, siempre estará dentro de ti, una parte de mí siempre habitará en ti, esa parte fue la que te hizo acabar con ese carroñero, ella es capaz de sacar lo peor de ti de la misma forma en que crees que saca la luz.

-Harry Potter vive, la Orden vive y mientras sea así, habrá esperanza para ellos, desaparecerás, tu magia ya no reside en ti, te has convertido en aquello que siempre odiaste, ellos se encargarán de ti, te juzgarán y morirás como el primer Malfoy derrotado, traicionado y sin magia, todo de manos de su propia sangre.


POV HERMIONE

Abrí los ojos, todo mi cuerpo estaba resentido por las maldiciones, analicé dónde podía encontrarme, lo último que recordaba era la figura de Draco acercándose hasta mí, busqué por la habitación con mi mirada y lo encontré de pie, a mi lado.

No podía creerlo, se sentía como un sueño del que no quería despertar, no podía apartar mi mirada de él, le habían cambiado, apenas quedaba luz en su interior y eso me asustó, no por mí, por él, por su alma, por no haber sabido mantenerlo en el lado correcto.

-¿Por qué fuiste a aquel lugar?

-Quería verte de nuevo.

-La persona que querías ver murió, no queda nada de él en mí.

-No te creo.

-Aquel crío no habría despedazado así a alguien, no habría hecho arder a ese hombre, les habría dado una muerte limpia.

-Ella vive en ti.

-No… su pureza se desvaneció con ella aquella noche.

-Me salvaste.

-Deseé matarte, aún lo hago.

-Quería hacerte daño, me acostaba con Ron sólo porque sabía que sentirías cada momento como si pudieras verlo, la gente dice conocerme pero nadie se ha acercado tanto como tú, dicen que soy quien salvará este mundo junto a Harry y Ron, pero nadie dirá que para ello tuve que ver cómo sacrificaban la vida de muchos inocentes, tu madre, la aldea, mis padres, eso me aterra.

-Vienes de la nada, no eres nada, pero nunca serás eso para mí.

-Mientes.

-Yo nunca te he mentido, eres mejor que cualquiera de nosotros porque la magia ya existía en mi sangre, pero a ti te eligió.

-Nunca quise nada de esto, pero no por ello huyo de mi destino, lo hago por aquellos que no pudieron hacerlo.

Vi la verdad en tus ojos desde el primer día, desde que te pedí que me enseñaras a encontrarlos, desde ese momento supe que nunca podría recuperarles que todo por lo que había luchado había desaparecido, pero tú aún no lo has hecho y sé que puedes regresar.

-Es demasiado tarde.

-Nada es demasiado tarde mientras tu corazón siga latiendo, saldrá de ti, lo prometo, pero debes regresar al refugio, te echamos de menos, deberías ver al pequeño Teddy.

-Estoy roto Granger, me destroza desde dentro, no quiero llevarte a ti por delante.

-Tú padre tenía razón en algo, yo soy la causa de tu desgracia, deberías alejarme de tu vida.

Se acercó hasta mí, sentándose a mi lado tomando mi rostro entre sus manos, dejando nuestros labios a escasos centímetros, veía sus pensamientos, pensaba en borrar cada recuerdo juntos, separarnos, teníamos miedo, pero una parte de mí confiaba en él, le debía el poder de elegir.

-Sé lo que debería hacer, debería borrarte de mí, pero no sé si soy lo suficientemente fuerte para hacerlo, para sacarte de mí, no sé si algún día volveré a ser el mismo pero lo que sé es que si alguien puede hacerlo eres tú Hermione.

-No estás solo Draco.

-Aquí estaremos a salvo.

-Lo sé pero no tienes que hacer esto, tienes que volver conmigo al refugio, mantenerme aquí no arreglará nada debes enfrentarte a él, no vas a perderme.

-Me da miedo que yo pueda perderme, nosotros somos la mejor parte de mí.

-Lo haremos juntos.

-Descansa…

CONTINUARÁ…

LAMENTO LA LARGA ESPERA! ESPERO QUE MEREZCA LA PENA, NO QUEDAN MUCHOS CAPÍTULOS DE ESTA HISTORIA, ASÍ QUE VA LLEGANDO EL FINAL…

OS LEO!