Nada más salir de casa, tras haber necesitado un último empujón de su padre para convencerle de que fuera a hablar con él, Stiles avanzó hacia Derek, recorriendo con seguridad los metros que separaban su casa del lugar donde Derek estaba reparando su jeep.
Solo iba a charlar con él, se recordó Stiles. Era algo que, especialmente él, ya estaba acostumbrado a hacer, con lo que no tenía por qué estar nervioso.
Pero entonces Derek se dio media vuelta… y la tranquilidad de Stiles se fue a la porra. ¿Cómo pretendía que actuara con normalidad ante semejante portento de la naturaleza?
Derek se estaba limpiando las manos de grasa con un trapo, en un gesto casual pero que apostaba era el mismo que hacían los modelos en las sesiones de fotografía con coches de por medio o, mejor aún, en las películas porno donde el protagonista era el mecánico de un taller.
Stilisnki tragó con mucha dificultad, recorriendo el par de metros que le faltaban cuando Derek alzó una ceja al ver que se había parado en mitad de la calle.
- Hola – saludó al final, jurando que nunca antes le había costado tanto decir esas cuatro letras.
- Hola – respondió al saludo Derek, bastante más relajado.
Stiles se concedió unos segundos para contemplar a Derek y, en base a su expresión corporal, intentar averiguar si estaba enfadado, triste, cabreado o muy cabreado.
Aparentemente no era nada de eso, ya que se le veía de lo más tranquilo: No tenía el ceño fruncido, los labios más apretados de lo normal, y sus cejas no estaban haciendo ningún movimiento extraño.
No obstante, Stiles decidió ir a lo seguro… y empezar echando balones fuera.
- Antes de que digas nada, yo no tuve nada que ver con lo de anoche. Fue todo una encerrona de los chicos.
- Lo sé. He hablado con Isaac.
Y como siempre ocurría, tan solo necesitó una palabra de Derek para que la conversación entre los dos fluyera con normalidad, todos los nervios desaparecidos.
- ¿Y qué te ha dicho?
- ¿Aparte de que por favor no le matara? – mostró su sonrisa de Alpha – Que solo intentaban que habláramos, y que al parecer también contaron con la ayuda de Patrick – torció el cuello – Así que le he dicho a Patrick que a la próxima le arrancaré la garganta.
- Vamos, que ya le has dado la bienvenida oficial al grupo – comentó, para nada impresionado. Se apoyó en el coche – Luego le daré la enhorabuena.
Derek negó, soltando un bufido mitad de fastidio mitad de cachondeo, antes de centrarse en el jeep.
- ¿Cómo te ha convencido mi padre para que hagas de mecánico? – preguntó Stiles tras unos segundos viéndole trabajar.
- Yo te abollé el coche – respondió sin dejar de trabajar - Es lo mínimo que puedo hacer.
- No sabía que fueras un experto en coches.
- Solo sé lo que me enseñó mi padre – comentó mientras apretaba una de las válvulas del motor, tras lo que miró por encima del hombro a Stiles - ¿Piensas quedarte todo el día ahí? – alzó una ceja en modo pregunta - ¿O vas ayudarme?
- No tengo ni idea de mecánica… Todo lo que hago cuando se para el motor es darle golpes, esperando que uno sea el que haga que vuelva a funcionar.
El hombre lobo contempló al adolescente, dudando de si creerse o no las palabras de Stiles. Al final decidió que decía la verdad, con lo que señaló la caja de herramientas que había a sus pies.
- Dame esa llave.
Stiles siguió la dirección del dedo de Derek y corrió a cogerla.
- ¿Esta?
- He dicho llave…
El sonrojo de Stiles no impidió que cogiera esta vez la herramienta adecuada, y aprovechó para contemplar con curiosidad lo que estaba haciendo Derek.
Durante casi una hora, mientras Stiles aprendía más cosas de mecánica que en toda su vida y se regocijaba de un momento de calma al tiempo que hacía algo provechoso, no pensó en el que verdadero motivo por el que había ido a hablar con Derek, limitándose simplemente a disfrutar de las pocas ocasiones en que su vida era normal y perfecta.
Hasta que el coche quedó reparado, cuando Stiles arrancó el motor y rugió como apostaba que habría sonado cuando salió de la fábrica, y se dijo que ya era hora de sacarle un par y hacer la pregunta del millón.
- ¿Por qué haces esto? – preguntó tras cerrar la puerta del conductor y colocarse al lado de Derek, juntó al capó del jeep.
- Ya te lo he dicho. Yo lo estropeé y no me cuesta nada.
- No. Me refiero a ¿por qué estás aquí?
Derek enarcó las cejas, mostrando sorpresa.
- ¿Es que quieres que me vaya?
- Claro que no – suspiró - Pero yo fui quien rompió contigo. Quien te dijo que no quería seguir y… - señaló el coche - Y ahora estás en mi casa, arreglándome el jeep y actuando como si no hubiera hecho algo horrible.
- Es que no lo hiciste.
Stiles no podía estar más en desacuerdo.
- Tenías miedo de que yo fuera tu ancla porque si me perdías todo sería peor para ti. Y eso es justo lo que ha pasado. Pero siendo yo el que se ha alejado de ti.
Derek terminó de limpiarse las manos para prestar toda su atención en Stiles.
- Solo quieres proteger a tu padre.
- ¿Y qué hay de ti? ¿Quién te protege a ti?
La sonrisa de Derek, pese a ser una sonrisa, era triste y melancólica al mismo tiempo.
- Eso nunca ha sido importante.
- ¡Y una mierda!
El repentino grito de Stiles y la seguridad con la que habló consiguieron que la sonrisa de Derek fuera más alegre esta vez.
- Hace una semana tuvimos esta misma conversación. Por fin me atreví a decirte lo importante que eras para mí, y no solo por el hecho de que fueras la persona que me ayudaba a mantenerme humano… Y luego fuiste tú quien no quiso seguir porque tenías miedo de que tu padre resultara herido solo porque estuvieras saliendo con un Alpha. Desde entonces no ha cambiado esa situación. ¿Por qué te importa ahora quién pueda o no pueda protegerme?
Stiles podía haber odiado a Derek porque hubiera escogido justo ese momento para decidirse a hablar tanto. O que encima hubiera escogido precisamente ese tema, siendo probablemente la primera vez en su vida que era tan directo.
Pero no dejaba de ser la pregunta del millón que le correspondía hacer a Derek.
Así que Stiles inspiró profundamente, clavó sus ojos en los de Derek, y respondió:
- Porque yo también me equivoco y merezco que me perdonen – susurró sin parpadear - Y está claro que me equivoqué, todavía no sé muy bien por qué. Tal vez fue miedo escénico o el pánico del momento en que vi a mi padre sangrando a manos de un chico al que no conocía y que se suponía era de los buenos y a los que había que proteger.
Derek asintió, indicándole que le escuchaba y que le entendía. Pero Stiles no quiso parar ahí:
- Y puede que en ese momento me olvidé de todo lo demás. De lo que sentía cuando estaba contigo en tu casa a solas. O al pasear por el centro comercial e ir al zoo, cuando me contabas cosas sobre los lobos – se mordió el labio sin darse cuenta, sumido en los recuerdos - Durante tantos años soñé con tener algo así contigo, que cuando por fin estaban ocurriendo no me daba cuenta de que eran incluso mejores que en mis sueños. Porque en esos sueños era todo un absurdo cliché de citas con besos y muchos te quiero pero… Pero en realidad tú eres mucho mejor que eso. Y en vez de decirme que me quieres me dices cosas como que soy tu ancla, o me cuentas historias de tu hermana cuando eras pequeño y… Eso es lo mejor que podría desear y sé que quiero vivir eso contigo el resto de mi vida…
- No hace falta que…
- Pero la he cagado – no le dejó terminar - La he cagado en todos los sentidos… El que luego va del más listo. ¿Cómo puedo haber sido tan idiota de haberte dejado marchar? A ti. Al hombre de mi vida y…
- Stiles… - le tuvo que agarrar de la muñeca para que dejara de hablar y le prestara atención. Y cuando por fin lo hizo tuvo que luchar por no besarle - Sí.
- ¿Sí qué?
Derek cerró los ojos unos segundos, negando y sonriendo.
- Sí. Te perdono.
Y Stiles reaccionó justo del modo contrario: abriendo los ojos de par en par y con cara de sorpresa. Como si eso no fuera lo que esperaba y deseaba oír.
- ¿De verdad?
El Alpha entrecerró los ojos, un tanto contrariado.
- ¿No es eso lo que querías?
- No pensé que fuera a ser tan rápido.
- En realidad llevas quince minutos sin parar de hablar – hizo una mueca de hastío - Pero no hacía falta.
- ¿Ah, no?
Apretó un poco más la muñeca de Stiles, deslizando la mano para llegar hasta los dedos.
- Si un hombre lobo puede equivocarse, ¿por qué un hombre cien por cien no?
Stiles no sabía si reír o llorar.
- ¿En serio?
- ¿Es que no quieres que lo haga? – repitió la pregunta, ya un poco ofendido porque Stiles estuviera TAN sorprendido.
- ¡No! – levantó las manos, consiguiendo que el agarre de Derek se perdiera - ¡Digo sí! Claro que quiero que me perdones.
- Bien – asintió, aunque más parecía que se estuviera asegurando de que había entendido sus órdenes - Pues ya está hecho.
- Entonces. Significa eso que… - Stiles dudó - ¿ya estamos juntos?
- Técnicamente lo estamos desde hace una semana. Pero sí, estamos juntos.
Stiles sonrió, aunque no con la intensidad que Derek esperaba.
- Guay – dijo el adolescente.
- Esperaba un poco más de entusiasmo, la verdad.
Y en ese caso Stiles estaba de acuerdo con él. Pero…
- Es que ha sido todo muy rápido – se rascó el cuello - No sé. Me imaginaba que habría más gritos de por medio. Y frases en plan "me has hecho daño, no puedes pedir que te perdone ahora", y yo "pero te quiero, Derek", y cosas así…
Las cejas de Derek volvieron a la vida, quedándose en lo más alto unos cuantos segundos.
- Ves demasiados culebrones.
- Eso… - la protesta de Stiles murió antes de haber salido de su boca – Sí. En eso te doy la razón.
- Y si yo no necesito decirte que te quiero para que lo sepas, ¿por qué tienes que hacerlo tú? – medio protestó Derek.
- ¿Porque yo no soy tan complicado? – se quejó Stiles, más luego se sonrojó - Aunque, técnicamente, acabas de decirlo.
- Sí… - asintió con prepotencia, cruzando los brazos en el pecho - ¿Algún problema?
- No. Claro que no – negó rápidamente, tras lo que miró fijamente a Derek, como si estuviera esperando a que dijera algo.
- ¿Y ahora qué? – preguntó Derek, entre cansado y divertido.
- Cuando se hacen las paces, después de los gritos, los insultos y los te quiero, lo normal es que haya un poco de acción.
- ¿Un poco de acción?
- Sí, ya sabes… - sonrojó.
- ¿En serio quieres tener el "polvo de reconciliación" en tu casa y con tu padre dentro, cuando ni siquiera hemos tenido un polvo normal?
El sonrojo de Stiles creció hasta tal punto que Derek sintió pena.
- No hace falta que sea… eso.
- ¿Seguro? – no le dio tregua Derek. Era tan poco común que fuera él quien humillara a Stiles de aquel modo, que tenía que sacar provecho - Porque me ha dado la impresión de que justo era eso lo que querías.
- No… Yo… Supongo que me conformaría con un beso.
- ¿Te conformarías? – esta vez la ofensa de Derek no era fingida.
- Ya sabes lo que quiero decir. Contigo hasta lo más insignificante es increíble.
Derek se quedó callado de golpe.
La capacidad que tenía Stiles de estar horas sin parar de hablar y no decir nada, pero luego expresar tanto en apenas cuatro palabras y siendo esas las palabras perfectas, sería algo que jamás entendería Derek.
Pero también era algo que adoraba de Stiles (como todo lo que venía con Stiles) y de lo que pensaba sacar provecho toda su vida:
- Eso está mejor – susurró un segundo antes de besarle.
Y esta vez fue un beso de verdad. No un beso que, por ser el primero, había que tomarse con calma incluso si no se quería porque lo importante era disfrutar de cada sensación que se experimentaba por primera vez. O un beso que por ser el último nunca iba a llegar a más porque, aunque fuera perfecto, también era un recordatorío de lo que jamás se repetiría.
Esta vez no había dudas ni temor. Ni siquiera tenía que pensar en cómo debía hacerlo, y por ello Derek decidió que ese era el mejor beso de los poquísimos que habían compartido, por lo que no tuvo problemas en dirigir él toda la acción.
Apenas presionó sus labios sobre los de Stiles, colocó una mano sobre la nuca del adolescente para atraerle hacia él y que sus cuerpos estuvieran completamente pegados.
Sintió el agarre de las manos de Stiles sobre su camiseta, pues había cerrado los ojos tan pronto como notó el calor de los labios de Stiles, por lo que solo sintió el calor de sus manos, que estaban logrando que deseara quitarse la camiseta del calor que había de repente.
Pero se recordó que no estaban a solas y que el padre de Stiles estaba cerca, tal vez incluso mirando para que la reconciliación no pasara de "para todos los públicos", con lo que Derek se obligó a quedarse tal y como estaba, y usar tan solo sus labios para demostrarle lo mucho que quería a Stiles, y lo inmensamente feliz que era por tenerle de vuelta.
Y vaya si lo demostró: en cuestión de segundos el beso ganó en fuerza, atreviéndose en un momento dado a meter la lengua en la boca de Stiles, rozando la del adolescente.
El gemido de Stiles cuando se produjo el contacto, y que entró directamente en su boca, llegó también directamente a su entrepierna. Afianzó el agarre de la mano en el cuello de Stiles, dando un poco más de intensidad al beso, al tiempo que colocaba la otra mano en la cadera de Stiles para tenerle bien sujeto y que no se escapara.
Derek perdió la noción del tiempo, incluso la noción de dónde se encontraban. Ahora mismo lo único que existía en su mundo eran los labios de Stiles, y a los que podría estar besando durante horas.
Por ello no tuvo muy claro cuánto tiempo pasó cuando finalmente fue Stiles quien rompió el beso, entre otros motivos porque necesitaba respirar.
No le extrañó que, nada más terminar el beso, Stiles dejara caer todo el peso de su cuerpo sobre el suyo, un tanto mareado. A él no dejaba de estar pasándole lo mismo, pero en su caso ya estaba apoyado en el jeep y contaba con un punto firme al que afianzarse mientras las piernas seguían temblándole…
Y eso era, señoras y señores, lo que realmene implicaba ser un Alpha: usar todo lo que tenía uno a mano para hacer creer que lo que estaba ocurriendo no era nada del otro mundo para él, cuando estaba tan emocionado o más que el adolescente que seguía pegado a su cuerpo, tratando de recuperar la respiración y con el corazón latiendo a un ritmo deliciosamente acelerado, y que era música para sus oídos.
Por fin Stiles se recuperó lo suficiente para poder hablar, tras tragar saliva un par de veces y recuperar la voz. No se separó de él. Levantó la cabeza para poder mirar a Derek a la cara, completamente pegado a su cuerpo.
A Derek le pareció perfecta la postura y miró hacia abajo desde la media cabeza de altura que le sacaba al estar Stiles todavía apoyado en él, apretando un poco más el agarre de la cintura, ya que no tuvo más remedio que apartar la mano de su nuca.
Al ver la expresión de Stiles, con las pupilas un tanto dilatadas pero cara de concentración, supo que algo le estaba rondando la cabeza.
- ¿Qué pasa? – preguntó con una calma inaudita. Tanta calma, que casi no reconoció su voz, pues lo normal era que hiciera aquella pregunta como si fuera una orden, y por supuesto jamás había sonreído mientras la hacía…
Supuso que eso era lo que significaba estar enamorado: Que no podías estar cabreado o serio ni aunque quisieras… Y a Derek le pareció perfecto.
Stiles respondió con otra sonrisa tímida, tras lo que se puso de puntillas para darle un cortísimo beso en los labios. Era superior a sus fuerzas el no hacerlo teniéndole tan cerca.
- Estaba pensando en hace cuánto que podríamos haber estado justo así.
Derek dejó los ojos en blanco sin dejar de sonreír.
- Es mejor que no lo pienses, créeme. Sería bastante humillante.
Stiles rió. Estaba totalmente de acuerdo.
- Supongo que si ahora decido ser sincero contigo, podré serlo sin temor a que me amenaces – dijo de pronto Stiles, a lo que Derek le miró con curiosidad, alzando una ceja.
- Siempre eres sincero conmigo.
- Sí, lo sé. Pero ahora no tendrás por qué lanzarme esas miraditas asesinas.
- ¿Por qué no?
- ¿Porque se supone que me quieres? – pregunto con la voz un poco más aguda – ¿Y la gente que se quiere no se amenaza?
El hombre lobo negó, divertido, tras lo que se inclinó un poco más sobre Stiles para susurrarle al oído.
- ¿Y quién te dice que no hago eso porque sé lo mucho que te pone que te amenace? ¿O que todas las veces que te he empotrado contra la pared o golpeado contra tu coche, solo era porque no encontraba otra manera de tocarte?
Stiles tuvo que afianzar el agarre de sus manos sobre la camiseta de tirantes de Derek de lo mucho que le temblaban las piernas, cuando Derek se separó y le miró desde lo alto con altanería y… y una seguridad en sí mismo que era normal que tuviera: Acababa de conseguir que estuviera a punto de correrse solo con haberle susurrado al oído.
Pero en defensa de Stiles, la voz grave de Derek debía estar impregnada de feromonas del sexo, porque esa voz no era normal… Nada de Derek era normal.
- Por favor, no hagas eso – suplicó Stiles cuando hubo recuperado la voz, mirándole con una mezcla de pánico y de "por favor, hazlo otra vez".
Derek rió, dándole un casto beso en la frente a Stiles, confiando en que de ese modo el adolescente se olvidara de otros pensamientos más impuros.
- Dime. ¿Habrá algún día en que intente seducirte sin que me pidas que no lo haga? – preguntó Derek, fingiendo ofensa.
- Claro que sí… Pero no cuando mi padre esté presente.
El Alpha asintió, pensativo.
- Tomo nota… Ahora, ¿qué ibas a decirme?
- Ah, sí – la capacidad de distracción de Stiles volvió a traicionarle…
Si bien, en este caso era completamente normal y no tenía nada que ver con su hiperactividad: Nadie con riego sanguíneo podría estar concentrado en otra cosa que no fuera Derek Hale cuando tenías a dicho Derek Hale a tu lado, pudiendo notar su cuerpo perfecto y el calor que desprendía ese cuerpo perfecto. Y encima cuando te estaba mirando con una mezcla perfecta de adoración, cariño y deseo…
"Te estás distrayendo"
- Lo que quería decirte – volvió a tomar el control de sus pensamientos – es que deberías emborracharte más a menudo – la cara de fastidio de Derek le indicó que no estaba para nada de acuerdo – ¡Es verdad! Estabas adorable.
- Estaba ridículo.
- Vale – admitió con una carcajada – Dejémoslo en "adorablemente ridículo".
- No deberían haberlo hecho – se quejó pero sin la agresividad que solía haber implícita en las quejas de Derek.
- Solo querían ayudar – apoyó la barbilla en el pecho de Derek, disfrutando del contacto de sus cuerpo – Fueron los primeros en darse cuenta de que debíamos estar juntos.
- Se les podría haber ocurrido otra manera que no fuera envenenándome…
- Es que eres un Alpha muy duro – rió – Contigo las sutilidades no funcionan.
Derek asintió, pero luego miró a Stiles con los ojos entrecerrados, al tiempo que llevaba una mano hasta el cuello de Stiles para jugar con su pelo.
- ¿Entonces piensas que no debería castigarles? – preguntó con toda la intención del mundo.
La sonrisa malévola de Stiles le recordó que entre ellos iba a ser siempre así: que por un lado estaba lo que dijeran en voz alta, y por otro que siempre tendrían la capacidad de saber exactamente lo que estaba pensando el otro…
Lo comprobó cuando todos creyeron que Parrish le estaba dando una paliza en el sótano de su casa y Stiles fue el único en saber que era un farol; o días atrás, cuando fue capaz de detectar que Stiles estaba en peligro solo porque podía captar el ritmo acelerado de su corazón, y al que pudo seguir como si de un rastreador se tratara.
Viéndolo en retrospectiva, eran tantas las señales que indicaban que estaban hechos el uno para el otro, incluso a un nivel sobrenatural, que no entendía cómo habían tardado tanto en llegar a la situación en la que se encontraban ahora.
Pero como le había dicho a Stiles, mejor no pensar en ello, a riesgo de sentirse los seres más estúpidos del universo.
- Por supuesto que deberías castigarles – le confirmó Stiles, muy seguro. Pero al cabo de unos segundos torció un poco el cuello, dubitativo – Solo, intenta no ser muy duro con ellos ¿vale? Recuerda que eres el Alpha y que los buenos Alphas no se dedican a asesinar a su manada.
La carcajada de Derek resonó en las calles de Beacon Hills. Nunca antes se había alegrado tanto al oír el "eres el Alpha". Pero es lo que era, y por primera vez en su vida, se alegraba muchísimo de serlo.
Mientras Derek seguía riendo y junto a Stiles planeaban su venganza contra la manada, a pocos metros de distancia el Sheriff cogía su móvil y les hacía una fotografía sin que se dieran cuenta. Nunca le había gustado espiar, y menos a su hijo cuando estaba teniendo una de las conversaciones más importantes de toda su vida… Pero había hecho una promesa…
Cuando hizo la fotografía la adjuntó inmediatamente a un mensaje de texto que envió al grupo de WhatsApp que habían creado expresamente para la ocasión:
La operación "juntar al Alpha con su ancla" ha sido todo un éxito
