Pista 17.
End Game (3:37)
N A R U T O
Enredé mis dedos en el cabello de Hinata mientras yacía contra mi pecho a la mañana siguiente. Al instante en que volvimos de nuestra cita, dejamos todo en el suelo y tuvimos sexo contra las ventanas de la sala de estar. Adictos e incapaces de parar, nos fuimos a la cocina, luego al pasillo y a la terraza que rodeaba el jacuzzi. Llegamos al balcón de su habitación poco antes del amanecer y nos desmayamos en su cama a mitad de la conversación.
Como dudaba de que se fuera a despertar pronto, agarré mi teléfono de la mesita de noche y revisé mis mensajes de texto.
Papá: Hola hijo. Llámame cuando puedas. Tengo noticias increíbles sobre tu futuro... Y noticias no tan sorprendentes sobre otra cosa.
Puse los ojos en blanco y borré su mensaje, abriendo los siguientes.
Kiba : Amigo. No quiero oírte quejarte de que mis amigos y yo volvamos a hacer demasiado ruido. Después de la forma en que Hinata gritó tu nombre anoche, estoy seguro de que todos nuestros vecinos saben tu nombre...
Kiba : Está bien. Definitivamente saben tu nombre. La abuela que vive al lado me preguntó está mañana si yo era "Naaruutoo" y me guiñó un ojo.
—¿Qué es tan gracioso? — Hinata se movió, mirándome—. Yo también quiero reírme.
—Mensajes de texto de Kiba . Chiste interno.
—Oh, está bien. —Su voz era ronca—. ¿He hecho ruido anoche?
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir, sé que tomé una cantidad decente de vino en la cena, y que tuviste que conseguirnos un Uber, pero no recuerdo nada más que sexo y gritos. ¿Grité fuerte??
—No. —Le besé la frente y me reí un poco—. ¿Te apetece salir hoy?
—Tengo una clase a las diez en punto.
—Que te perdiste hace horas. Son las cuatro en punto.
—¿Qué? —Luchó por sentarse—. ¿Por qué me dejaste dormir hasta tan tarde? Tengo un proyecto que entregar para un concurso. No, dos proyectos. Me pregunto si me dejarán hacer una inscripción por correo electrónico y llevarlos mañana.
Levanté la ceja.
—Hablamos de esto antes de dormirnos, Hinata ...
—¿Puedes llevarme al campus para que pueda intentar entregar mis trabajos antes de que cierre el departamento? Si eso no funciona, ¿puedes llevarme a la otra sucursal del campus al otro lado de la ciudad ya que abren un poco más tarde?
—No. —Le quité los cabellos sueltos del rostro—. Pero solo porque me hiciste dejar tus proyectos en la puerta, y Kiba los llevó al campus por ti.
—¿Crees que los llevó al departamento correcto?
—Me hiciste dibujar un mapa. —Me reí—. Además, cuando le dije que podía encontrar gente nueva en la escuela de arte, insistió en que se aseguraría de llegar temprano.
—Déjame ver. —Se dio la vuelta y agarró su teléfono, revisando su correo electrónico—. Mi correo electrónico de confirmación dice que llegó a las ocho en punto —dijo—. Y mi profesor dijo que mi "amigo" pasó dos horas parado fuera de su clase de Pintura de Mujeres Desnudas. Dice que debo decirle que no regrese.
Los dos nos reímos y le di una nalgada.
—Tienes una hora para prepararte. Hay algo que quiero hacer contigo hoy.
—¿Podemos hacer eso después de otra ronda de sexo?
—Absolutamente...
Cuatro horas más tarde, después de múltiples rondas de sexo, nos duchamos por separado y nos encontramos frente a mi auto.
—¿Sin bicicletas? —preguntó Hinata .
—¿Después de ver la forma en que has luchado para caminar hoy? Creo que no.
—Bien. —Se sonrojó—. ¿Volvemos a los bancos de parque?
—De ningún modo. Quiero llevarte a ver otras cosas que te has perdido mientras estuviste en el mar. —Le tiré las llaves de mi auto—. Empezaremos en el extremo este de Main Street y tú puedes conducir.
—Oh, no, no puedo. —Me las devolvió.
—Puedes. —Me encogí de hombros y le abrí la puerta del conductor—. Te quejabas todos los días de mi forma de conducir cuando estábamos en el instituto, así que me encantaría ver cómo lo haces tú.
—Quise decir que no puedo —dijo, poniendo las llaves en el capó—. Nunca conseguí mi permiso... ni mi licencia.
—¿Qué? ¿Por qué no?
Se encogió de hombros.
—El verano después de graduarnos de la secundaria, cuando no nos estábamos hablando, reprobé el examen como tres veces. Dijeron que, si volvía a fallar, tendría que esperar un año entero para hacerlo nuevamente.
—Así que, en lugar de ir a la puerta de al lado y pedirme ayuda, ¿decidiste no hacerlo?
—No quería volver a verte después de la graduación. —Sonrió—. Por lo tanto, Sentemonos en el mar.
—Olvidé lo madura que eras. —Negué con la cabeza—. ¿Qué parte de la prueba reprobaste? ¿Estacionamiento paralelo, cambio de carril y velocidad o conocimiento del cambio?
—Todo. —Se detuvo—. En la última prueba, olvidé sacar la marcha atrás, así que atropellé un grupo de gente de cartón a toda velocidad.
—¿Y la prueba antes de eso?
—Nunca salí del estacionamiento. Me puse tensa una vez que me puse al volante y lo olvidé todo.
—De acuerdo. —Agarré mis llaves y le abrí la puerta del pasajero—. Nos pondremos al día con las cosas que te perdiste del campus este fin de semana. Necesitas aprender a conducir.
—Obtendré mi licencia eventualmente. —Se deslizó sobre el asiento—. No es gran cosa.
—Lo es para mí. —Encendí el motor—. Voy a pasar el resto de la semana enseñándote a conducir cuando no estés en clase, y vas a pasar el examen la próxima semana.
Se recostó en su asiento y bajó la ventanilla.
—Abróchate el cinturón. —La miré por encima—. Te dan cinco puntos solo por eso. Por favor, dime que siempre lo has hecho sin que ellos lo señalen.
Se rio y negó con la cabeza.
—Jesús, Hinata. —Salí del camino de entrada. Le agarré la mano detrás de la palanca de cambios y me dirigí al otro lado de la ciudad, a una larga y solitaria extensión de arena donde mi padre me enseñó a conducir.
Apagando el auto, la miré.
—Lección número uno, siéntate en mi regazo.
Se sonrojó
—Entonces, ¿solo bromeabas sobre enseñarme a conducir?
—No, hablaba en serio. —Me desabroché el cinturón de seguridad y empujé mi asiento hacia atrás—. Pero, si no fuiste capaz de aprender de forma regular y aburrida, no veo por qué necesitamos repetir eso... —Me incliné hacia adelante y puse mi dedo contra sus labios—. Además, creo que lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos de que todo el estrés está fuera de tu sistema.
Se sentó allí mirándome, sin moverse, así que le quité el cinturón de seguridad y deslicé mis manos bajo sus muslos, levantándola hacia mi regazo.
—Lección número dos. —Me detuve mientras mi polla se endurecía en mis pantalones—. Cuánto más tardes en aprender lo básico, más tiempo nos llevará tener sexo en el asiento delantero.
—Yo no soy la que quiere eso —dijo Hinata, mirando por encima de su hombro—. Puede que quieras hacer otra cosa.
Deslicé una mano bajo su vestido, deslizando mi dedo a través de sus bragas mojadas. Luego le metí dos dedos dentro, sintiendo inmediatamente lo empapada que estaba.
—Creo que lo que se me ocurrió es perfecto. —Le besé el hombro—. Ahora, dime qué recuerdas de las primeras cosas que debes hacer cuando subes al auto...
Continuará...
