Varias semanas después, Nico se despertó con la vista borrosa, poco a poco, su visión se fue ajustando y volviéndose más nítida, un leve dolor punzante en su cabeza lo molestó al incorporarse en el suelo para levantarse a por el desayuno. A su lado, Ziel dormía tranquilamente mientras roncaba. Nico salió del hueco del nido hacia el pequeño estanque que había en el suelo de la zona donde vivían y fue a refrescarse, primero bebió un poco de agua y después se sumergió en el estanque pequeño para lavar sus plumas, el agua fresca aliviaba el calor que acumulaban sus plumas debido al clima tropical de la ciudad , cuando Nico ya no sintió una alta temperatura en su cuerpo salió del agua, y tras secarse sus plumas alzó el vuelo hacia las ramas del árbol para recoger unas piezas de frutas o algo que pudiesen desayunar, tras inspeccionar un poco, dedujo que no había una fruta del tamaño adecuado, todas eran demasiado grandes para él, sin embargo, en la raíces del árbol, habían caído varias frutas en plena descomposición, aunque la fruta estuviese podrida, las semillas aún estarían en buen estado, bajó de nuevo hasta el suelo y empezó a trocear con su pico y sus patas las carne aguada del fruto para sacar las semillas y llevarlas al interior del nido para desayunar con a poco fue subiendo las semillas, vigilando de vez en cuando si su compañero suguía dormido, y teniendo cuidado de no despertarlo, justo cuando acabó de depositar en el suelo del hueco del nido la última semilla Ziel empezó a moverse levemente para abrir los ojos en dirección hacia Nico, dándole una mirada agradable para después levantarse del suelo para acercarse a él.

-Buenos días Ziel.-

-Hola Nico.- saludó el canario negro sobándose la nuca debido a la resaca de la noche anterior.- ¿ qué tal?

-Bien, ¿y tú?- dijo cariñosamente Nico.

- Ya se me irá pasando la resaca con los minutos.-contestó Ziel, dirigiendo la mirada al desayuno que Nico había traído al nido.

Ziel se levantó y se puso junto a Nico para desayunar con él mientras charlaban.

-Este mes han pasado pocas cosas ¿verdad?.- comentó Nico para empezar una conversación.

-Sí, realmente no ha habido nada que merezca la pena rememorar o contar ahora.-

- bueno, hemos conseguido ampliar el piso superior y convertir la copa interior del árbol en una azotea, al menos hemos hecho algo productivo…¡Ah! y Perla y Blu van a volver a tener bebés, además hace mucho que no sabemos sobre Anastasia y Tom, sé que están bien, pero me gustaría volver a verlos….han pasado algo más de ocho semanas desde que les vimos por última vez… seguro que ya han tenido a sus crías..-

-Podríamos ir a la reserva y ver como están, ahora ellos viven con las aves en tratamiento y están protegidos por los ornitólogos del centro, que por cierto ahora con el embarazo de Perla están muy ocupados.-dijo Ziel. Ambos se pudieron de acuerdo, irían a visitar a ambas familias tras acabar de desayunar.

Media hora después, ambos pájaros emprendieron el vuelo por la ciudad de río hacia el aviario hasta llegar a una de las entradas para después adentrarse en la zona de selva correspondiente a la instalación hasta ver el edificio central tras cinco minutos volando dentro del recinto, buscaron la ventana de la sala principal, donde se reunían usualmente con Blu y otros animales que vivían en el edificio, la ventana estaba abierta, así que entraron a la clínica sin problema.

-¿Anastasia?¿Tom?...¿hay alguien?.- preguntó Ziel en voz alta en la sala que estaba vacía, pero nada, no había nadie cerca que los escuchara.

- Chicos, hola.- oyeron a Perla antes de que apareciera por una puerta lateral izquierda.

- Hola Perla, veníamos a hacer una visita a Tom y a Anastasia.¿Tú que tal estás?.-

-Bien, los huevos eclosionarán en poco tiempo….- hubo un momento de silencio.- Por fin volvemos a empezar de nuevo realmente, se están recuperando las vidas perdidas.- Comentó Perla recordando a sus hijos fallecidos en el conflicto con los gatos.

Blu apareció tras la pequeña charla por el mismo lugar desde donde había venido Perla.- Ya está chicos, Anastasia y Tom ya tienen a sus crías, todas están bien.-

-¿Y cuántos han sido?- dijo Nico

- Siete, cuatro hembras y tres machos. Dentro de unos minutos la traerán al ala de recuperación junto a los pequeños.-

El grupo de aves continuó hablando de su vida cotidiana hasta que Tom llegó junto a uno de los cuidadores, que traía un trasportín con los pequeños felino recién nacidos, y los depositó cuidadosamente en una mesa para examinarlos ante la atenta mirada de las aves hasta observar a todas las crías y dejarlas en una cesta de mimbre con un cojín a medida del objeto en su interior, a los pocos segundos, otro veterinario trajo a Anastasia hasta la misma cesta donde estaban sus hijos y la dejó descansar.

-Enhorabuena, Anastasia.- felicitó Nico a su amiga.

-Gracias chicos, ¿ queréis echarles un vistazo?-

Ambos canarios asintieron con la cabeza y se acercaron lentamente a la cesta donde estaban los pequeños, alimentándose de la leche de su madre; dos eran idénticos a sus padres, una hembra y un macho; la segunda hembra era completamente negra, la tercera, era blanca con manchas canela y negras; y la última era de un color atigrado grisáceo con los ojos azules como los de su madre; los machos eran tres, el mencionado anteriormente era como su padre, de color negro y ojos marrones muy oscuro; uno era idéntico a su madre salvo por sus ojos, siendo uno de color azul y otro dorado; y el último era un marrón claro liso, con las patas, la cola y las orejas más oscuras con el resto de su cuerpo.

-Son adorables.- dijo Nico a quien se le iluminaban los ojos a ver a esas tiernas criaturas.

- Aún tardarán un tiempo en salir al exterior, pero al menos ya han abierto los ojos.- Dijo Tom acariciando su hocico con el de Anastasia.- primero deberíamos limitar el terreno a la reserva, y cuando sean más ágiles les enseñaremos el mundo exterior que hay tras las murallas de la reserva.-

El gatito negro empezó a levantarse e intentó andar hacia Nico para después darle unos lametones en la cara, Nico lo acarició tiernamente el hocico y le daba mimos al pequeño que lo olisqueaba curioso hasta que éste decidió volver a la cesta con su madre.

Los cuatro empezaron a charlar hasta pasados veinte minutos, y tras la pequeña charla Nico y Ziel salieron por una ventana camino de su hogar.

-Ha sido una visita agradable- comentó Ziel volando de vuelta a casa al lado de Nico.

-Sí, la verdad me ha encantado jugar con los pequeños, ahora que pueden ver claramente sus padres empezarán a enseñarles como es el aviario y cuando crezcan algo más… tal vez salgan al exterior y vaguen por las calles.-

- Tom me ha dicho que escuchó a los humanos hablar sobre ponerles collares con la dirección de la reserva para que no se les lleve la perrera en caso de que se pierdan y vuelvan con su padres.- comentó Ziel. Hubo unos segundos de silencio hasta que Nico decicdió hablar de nuevo.

-Oye, Ziel…..¿ alguna vez pensaste en formar una familia? Quiero decir, una pareja, un hijo… esas cosas.-

-La verdad es que nunca me paré a pensarlo, la verdad siempre me pregunté cómo es criar un polluelo y enseñarle a volar y a encontrar comida.-

-¿Y si nosotros tuviéramos uno?-

-¿Quieres que tengamos un hijo?- preguntó Ziel, a lo que Nico respondió afirmativamente.- bueno, podríamos preguntar en el aviario y si les llega algún huérfano de un canario pequeño o similar nos den un aviso por si podemos adoptarlo.-

Estaba decidido, al día siguiente fueron de visita al aviario e informaron a Margaret, que seguía de voluntaria en el orfanato sobre la situación y les aseguró que si una cría de canario llegaba al aviario serían los primeros en ser avisados.