XXI

Hermione estaba temblando de pies a cabeza cuando Thicknesse envolvió su mano unida a la de Malfoy con el juramento inquebrantable y luego los envolvió a ambos con hilos de magia que como había dicho textualmente el hombre, los unía de por vida. Sentía que podría desmayarse en cualquier momento y que el vestido estaba demasiado ajustado en la zona del pecho porque ni siquiera podía respirar, pero sabía que no era así, el vestido estaba bien, el problema era su propio interior a punto de explotar.

Cuando la ceremonia acabó, ella tuvo que sostener fuertemente la mano del rubio, ahora su esposo, al sentir cómo la magia de él fluía libre y escandalosa por su propio torrente sanguíneo. Era una sensación violenta e invasiva, se sentía nerviosa por ella y por él, ahora sabía qué sentía él e incluso era como si pensaran lo mismo porque de alguna extraña manera sabía que él estaba pensando en la conexión sin siquiera mirarla.

La mano fría y huesuda de Voldemort en su hombro hizo que tuviera que controlarse con un golpe de puño interior. Cerró su mente y se concentró en su alrededor en vez de en Malfoy, quien al entender su desconcierto, le soltó la mano y cruzó su brazo con el de ella para que la sensación no fuera tan intensa.

La primera persona en felicitarlos fue Lucius Malfoy, quien apenas los miró a los ojos y ni siquiera musitó una palabra. La envolvió suavemente con sus brazos y le palmeó la espalda sin decir nada, Hermione estaba realmente intrigada ante su forma de actuar y decidió que le preguntaría a Malfoy qué le habían hecho a su padre para que se quedara en aquel estado tan deplorable. Narcissa en cambio los abrazó con fuerza a ambos y les dijo que les deseaba lo mejor, pero parecía más ansiosa por reunirse con su esposo que en prestarle atención a la nueva pareja.

La siguiente en presentar sus felicitaciones fue Bellatrix, quien rió escandalosamente cuando abrazó a ambos y aplaudió como una niña cuando Voldemort le dijo que Hermione era su mejor trabajo. La chica sabía o suponía que todo lo que Bella mostrara ante los mortífagos y ante el Señor Oscuro era una pantomima, no había nada de la mujer seria y delicada que era cuando estaban juntas, y aunque aquello aún la confundía un poco porque no conocía tan bien a su madre aún, quería confiar en que tenía razón.

Cuando fue el turno de Rodolphus Lestrange, ella se sintió realmente incómoda. El hombre la había estrechado entre sus brazos durante más tiempo del que a ella le hubiera gustado y luego se la quedó mirando largo rato con una extraña mirada brillosa que Hermione no supo interpretar.

Cada invitado saludó a la pareja y aprovechó para presentar sus respetos al Señor Oscuro quien no se separaba de Hermione, que empezaba a sentir un leve dolor de cabeza por estar forzando a sus barreras mentales a mantenerse altas y seguras todo el tiempo.

La cena tuvo lugar media hora después de que la ceremonia terminó. Al frente de la habitación, en una larga mesa con cubiertos de plata, Malfoy y ella estaban sentados de cara a los invitados quienes cenaban en grupos de seis en mesas redondas repartidas por todo el salón.

"Come" Escuchó la voz de Malfoy en su mente y dió un respingo en su silla. No se acostumbraba para nada aún a aquella intrusión.

Frente a ella, un plato que lucía delicado y elegante albergaba filet mignon con espárragos y tomates cherry. En un día normal ella no tendría ningún problema con cenar aunque el mismísimo Voldemort la estuviera observando, generalmente no tenía problemas con comer lo que sea. Pero justamente ahora, la simple idea de llevarse cualquier cosa a la boca hacia que se le revolviera el estómago.

Se preparó con gran esfuerzo mental para contestarle al rubio quien comía a su lado pero se encontró con que no era necesario realizar ningún trabajo mental complicado, parecía como si su mente hubiera encontrado un túnel que conducía directamente a la mente de su reciente esposo y fuera bastante fácil acceder y enviar mensajes por ahí.

"No puedo, tengo náuseas". Pensó y de alguna extraña manera supo que había comunicado el mensaje.

"Se verá mal si no comes" Escuchó la voz del rubio en su cabeza. "Él te está observando".

Por instinto, Hermione levantó la vista de su plato y buscó a Voldemort a través de la habitación, lo encontró mirándola fijamente mientras era rodeado de un grupo de ancianos. La chica levantó aún más las barreras de su mente y con todo el asco del mundo bien escondido bajo su lago mental congelado, le sonrió al mago más tenebroso de los últimos tiempos, quien respondió a su sonrisa con un asentimiento de cabeza.

La chica tragó grueso. Tomó su tenedor y clavó un tomate, se lo llevó a la boca y lo dió vueltas antes de finalmente morderlo. Le costó seguir masticando pero se obligó y luego de unos minutos su plato estaba vacío y Malfoy le tomaba la mano bajo la mesa, ella presionó sus dedos en respuesta.

La cena siguió durante un par de horas donde ellos bailaron un vals, cortaron el pastel y comieron postre. Hermione tuvo que admitir que aún con toda la presión, había sido agradable. Se sentía mal por eso, no debía estar pensando en que una fiesta organizada por el ser más malvado sobre la tierra había sido buena, debería haber sido repugnante, con cabezas de miembros de la Orden en bandejas de plata. Pero la verdad era que Voldemort había sido un anfitrión ejemplar, agradable, cortés y hasta divertido, lo había escuchado decir frases ingeniosas que hicieron que más de uno soltara una risa, ella casi rió ante una respuesta de él realmente inteligente y ácida a uno de los ancianos que no había dejado de mirarla mal durante toda la noche. Era fácil ver cómo el mago oscuro se ganaba a sus adeptos, era bastante carismático.

Poco antes de que dieran las diez, Voldemort hizo sonar una copa con la punta de su varita para llamar la atención de todos los invitados. Anunció que la pareja se retiraría a disfrutar de su luna de miel, que correría por cuenta de él mismo. Hermione sintió a Malfoy tensarse a su lado y ella misma apretó los músculos al oír la noticia, por un segundo cruzó miradas con el profesor Snape quien estaba en una esquina casi camuflado entre las cortinas y por el asombro fugaz en sus ojos supo que él tampoco estaba al tanto de aquello. Buscó la mirada de Bellatrix pero ella mantenía su máscara de adoración mientras se pasaba la lengua por los labios prestando atención al mago.

Hubieron varios aplausos que acompañaron su camino hasta la salida de la mansión. Malfoy le tomaba el brazo tan fuerte que ella estaba segura que tendría un cardenal en la piel después. Voldemort, como era de esperarse luego del anuncio, los acompañó hasta los portones. Hermione pensó que él les diría un par de palabras y luego les daría un traslador, pero el hombre extendió ambos brazos para que ellos se lo tomaran y tras un breve lapso de tiempo en el que ambos jóvenes se miraron confundidos, finalmente obedecieron y fueron envueltos por una nube de humo negra que parecía fundirse con su cuerpo que giraba a una velocidad extrema y parecía que la cena terminaría saliendo por sus ojos.

Cuando sus pies tocaron tierra ella estaba completamente segura de que vomitaría, pero milagrosamente la comida se mantuvo a salvo en su estómago, pero tuvo que sostenerse de sus rodillas para no caer al suelo como una bolsa de papas. Oyó la suave risa del mago tenebroso al observarla y eso sonó casi humano, cosa que hizo que se le erizaran los vellos de los brazos tanto ante el sonido como ante la idea.

Frente a ellos se erigía una mansión de aspecto descuidado, toda ella estaba hecha de madera y parecía que un viento fuerte podía derribarla en cualquier momento. Las ventanas estaban rotas, los vidrios ni siquiera existían más y la puerta de entrada estaba tapiada. Alrededor de ellos solo podían verse árboles y nieve, nada más que no fuera un gran manto blanco cubriendo todo a su paso. Hermione estaba segura que la mansión debía estar encantada para verse así, pero el rostro desfigurado de Malfoy le decía que él no estaba muy seguro. Quiso decirle mentalmente que no se preocupara pero no quería arriesgarse y hacerlo al lado de Voldemort.

El mago extendió su varita y con un movimiento el ambiente a su alrededor cambió, la mansión pareció volver a la vida y lentamente fue cambiando para convertirse en una lujosa residencia dejando muy atrás su aspecto descuidado. Ninguno comentó nada y siguieron los pasos del hombre cuando casi se deslizó sobre la nieve, lo único que le dió la certeza a Hermione que realmente daba pasos fueron las huellas de pisadas que iba dejando tras de sí.

Adentro, una cálida sala de estar los recibió, con la chimenea encendida y chocolate caliente sobre una mesa, lo que hizo pensar a la chica que tal vez habían elfos domésticos. El mago extendió una mano invitándolos a sentarse y ella agradeció con un asentimiento de cabeza.

"Esta es una de mis propiedades en Albania" Siseó mientras daba una vuelta alrededor de la mesita de madera frente al sofá donde ellos estaban sentados. "Vengo aquí a veces cuando necesito estar solo".

Estiró la mano para tomar una galleta con chips de chocolate de un plato y a la bruja casi se le desprendió la mandíbula. ¿También comía? Había descartado la idea cuando no lo vió probar bocado en la cena y lo tenía asumido desde que Harry había dicho que su cuerpo se formó en un caldero. El mago se llevó la galleta a la boca y dió un mordisco tan pequeño como si fuera un ratón comiendo un pedazo de queso.

"Se quedarán aquí esta noche" Murmuró. "Luego regresarán a Hogwarts para continuar con sus estudios".

"¿A Hogwarts?" Preguntó Hermione.

Los ojos rojos de Voldemort se posaron en ella y frunció el ceño al observarla. "¿Tienes algún problema con eso, querida?".

La chica tragó grueso y bajó la mirada recordando las palabras de Dumbledore sobre lo importante que era mostrarle respeto y temor. "No, mi señor. Solo me preguntaba...".

"¿Por qué regresarán?" Completó Voldemort por ella. La chica asintió. "Nadie sabe que están conmigo, los están buscando, dicen que están desaparecidos, que han sido secuestrados. Nadie sabe que ahora están de mi lado, nadie sabe que tú eres mi hija".

La chica apretó un poco los labios cuando el hombre dejó de hablar y no parecia querer retomar lo que iba diciendo, respuesta que dejaba mucho que desear ya que no le decía a Hermione la razón por la cual él pretendía que volvieran al colegio.

"Si quedaras embarazada ahora, llegarías al final de las clases con siete meses de embarazo, a partir del cuarto mes podrías usar un hechizo de glamour para cubrir el vientre. Por supuesto que deberás guardar todos los recaudos posibles".

"Mi señor..." Susurró ella sin mirarlo y carraspeó suavemente.

"Nadie puede saber que están casados. Y tú, querida mía, ahora más que nunca serás una activa miembro de la Orden del Fénix, con sed de venganza hacia los mortífagos que te secuestraron y con el Lord que mató a tu mejor amigo".

Hermione asintió. Su cabeza daba vueltas. ¿Quería que fuera una espía para pasarle información sobre la Orden del Fénix? ¿Ahora que Harry estaba muerto, por qué no atacaba de una vez? Dumbledore estaba seguro que su próximo plan sería hacerse con el poder en el Ministerio para luego hacerse con Hogwarts.

"Mientras tanto tú, mi querido Draco, tendrás una misión en la que ya tienes experiencia". Sonrió con todos sus dientes puntiagudos y la chica sintió que su estómago se revolvía ante la imagen. "Conseguirás que los mortífagos entren de una forma segura y silenciosa a Hogwarts, daremos un gran golpe sin que nadie se lo espere".

Malfoy asintió sin decir una palabra y la sonrisa de Voldemort se ensanchó.

"Aunque nadie sepa que están casados, deberán cumplir diariamente con sus obligaciones para engendrar un niño. Luego de que esté engendrado, no me interesa qué hagan con su relación, pero si ambos están vivos es porque necesito a esa criatura".

Y entonces en medio segundo el hombre carismático de las últimas cuatro horas se convirtió nuevamente en el hombre oscuro y peligroso al que Hermione estaba acostumbrada a imaginar. Se le aceleró el corazón y se reprochó por haber olvidado por un rato frente a quién estaba y lo importante de su verdadera misión: destruirlo.

Sin dejarlos responder, Voldemort metió la mano dentro de su túnica y sacó un libro que Hermione reconoció al instante.

"Este es mi regalo de bodas" Siseó extendiendo el libro de los Black. "Tendrán el gran honor de guardar uno de mis mayores tesoros, una reliquia familiar. Serán los encargados de mantenerlo a salvo como todas las generaciones de mi familia lo han hecho".

Hermione sabía que estaba mintiendo, obviamente él no tenía idea de que ambos tenían conocimientos acerca del libro.

"Eres mi hija, ahora te corresponde llevar el legado familiar. Cuando tu hijo crezca será él el encargado".

Ella asintió y estiró la mano para tomar el libro, pero Malfoy se adelantó, cruzó el brazo frente al de ella y agarró el objeto.

"Gracias, mi Lord" Murmuró. "Es un gran honor".

"Realmente lo es" Contestó Voldemort. "Siéntanse honrados".

Dió una vuelta más alrededor de la habitación. Hermione sostenía fuertemente su taza de chocolate en las manos tanto para darse calor como para ocultar que sus nervios habían vuelto desde la sutil amenaza del mago.

"Yo los llamaré cuando los necesite" Habló nuevamente Voldemort cuando se dirigía a la puerta. "Mantendrán comunicación con Snape. Bellatrix estará aquí pronto para los hechizos de fertilidad, esperenla".

Cuando la puerta se cerró, Hermione tomó una gran bocanada de aire pero antes de soltarla, la mano de Malfoy le cubrió la boca y con la otra se llevó el dedo a los labios en señal de silencio. La chica soltó lentamente el aire contra la mano del chico sin emitir ningún sonido. Él señaló a la puerta y ambos esperaron, finalmente luego de unos tres minutos, el sonido del aire mezclándose con el de una aparición les dió a entender que él ya se había ido.

El chico se pasó ambas manos por la cara y por el cabello despeinándose. Hermione también se cubrió el rostro con las manos. Sentía todos los músculos agarrotados y lo único que necesitaba era quitarse el vestido y dormir, pero recordar que dormir sería lo último que haría hizo que aparte de la tensión, también se le acelerara aún más el corazón y tuviera náuseas.

"Reliquia familiar, sí claro" Escuchó que murmuraba a su lado el rubio. Se descubrió los ojos para mirarlo y vió que miraba con rabia al libro de los Black que ahora estaba en el sofá en medio de ellos.

Hermione lo tomó y la serpiente comenzó a girar entre sus dedos, por lo cual entendió por qué Malfoy no dejó que ella fuera quien lo recibiera.

Pero aparte de la serpiente girando, también sintió algo que no había sentido en su propio libro. Unos latidos rítmicos, fuertes y profundos que parecian provenir del interior. Intentó abrirlo pero no pudo. Frunció el ceño con confusión. Era claro que no era su libro, el suyo estaba en su baúl en Hogwarts, pero no dejaba de ser uno de los libros de los Black y se suponía que se abrían ante el toque de una mujer Black.

¿Tal vez en realidad ella no fuera una Black? Eso era muy posible. ¿Por qué lo sería? Ni siquiera era digna. No era más que una sangresucia, la hija de dos dentistas muggles que eran escoria. Ella misma era escoria, una basura. ¿Por qué alguien le daría el honor de ser sangre limpia? Aquello había sido solo una ilusión, un error que debía solucionarse. Ahora estaba casada. ¡Casada con un Malfoy! Si la familia de él lo supiera, si sabían que habían desposado a su heredero con una asquerosa sangres...

"¡Hey!" Exclamó el rubio a su lado. "¿Qué rayos pasa contigo?".

Le tomó las manos e hizo que soltara el libro. Hermione parpadeó furiosamente y observó al slytherin a través de las lágrimas, sintió la himedad descender por sus mejillas y mojarle los brazos al caer de su mandíbula. Miró sus brazos sostenidos fuertemente por los de Malfoy, estaban con grandes manchas rojas donde parecía que se había metido las uñas. ¿Ella había hecho eso?

"¿Qué sucede?" Insistió él mirándola con preocupación.

Hermione tomó aire, se removió un poco para que él la soltara, él lo hizo lentamente como si temiera que echara a correr en cualquier momento. La chica sostuvo el libro una vez más y volvió a sentir los latidos bajo sus dedos, como si el cuaderno estuviera vivo. Recordó los pensamientos ofensivos... Entonces lo entendió.

"Por Merlín" Murmuró.

"¿Qué rayos pasa, Granger? Me estás asustando".

"¡Es un horrocrux!" Exclamó la chica. "¡El libro es un horrocrux!".

"¿Qué? ¿Cómo lo sabes?" Interrogó él mirando con sospecha al objeto en el regazo de la chica.

Ella se lo pasó y él se alejó levantando las manos. "Oh Merlín, no te hará nada" Murmuró la gryffindor empujando hacie él el libro. Malfoy lo tomó con recelo. "¿Sientes como late?".

"No" Dijo él.

Ella frunció el ceño. Volvió a tomar el libro entre sus manos y presionó fuertemente sintiendo con claridad cómo parecía que había sangre fluyendo por la tapa dura. Insistió en que Malfoy hiciera lo mismo pero nuevamente el muchacho negó haberlo sentido. Estaba a punto de explicarle qué era exactamente lo que sentía cuando el sonido de una aparición se oyó tras la puerta y ambos se quedaron muy tensos a la espera de quien entrara.

Sin utilizar ningún hechizo para cruzar la puerta, Bellatrix ingresó a la casa mirándolos a ambos de par en par. Hermione pensó en que Voldemort realmente confiaba en la seguridad del lugar y en que se mantenía oculto como para no usar ningún método de seguridad en la entrada.

"Tía Bella" Saludó Malfoy poniéndose de pie.

Bellatrix avanzó unos pasos hasta llegar a Hermione y la abrazó fuertemente estrechandola contra su pecho. La chica envolvió un brazo alrededor de la cintura de la bruja para devolver el gesto.

"¿Están bien? ¿Cómo les fue con él?".

La castaña asintió. "Dijo que volveremos a Hogwarts mañana".

Bellatrix frunció el ceño y aquello no le dijo a Hermione si ella ya sabía de aquella medida o la tomaba por sorpresa. La bruja no hizo comentarios al respecto.

"¿El señor Tenebroso viene seguido a esta casa?" Preguntó Malfoy de repente.

La mortífago asintió. "Es su casa de franco".

"¿Crees que guarde aquí cosas que son valiosas para él?".

Hermione abrió mucho los ojos, no se le había ocurrido eso. Era muy posible que Voldemort escondiera más horrocruxes allí, tanto como era muy improbable ya que al parecer, al juzgar el diario de Riddle dado a Lucius Malfoy, y ahora el de los Black que era su «regalo de bodas».

Bellatrix levantó una ceja y dió un par de pasos tambaleantes hacia Malfoy, la chica pensó que no sabía hasta cuánto se había metido Bellatrix en personaje que realmente se la había comido.

"¿Qué quieres decir? ¿Crees que el Señor Tenebroso oculte algún horrocrux aquí?".

Hermione aspiró profundamente. Todavía en estos momentos, luego de haber visto a la mujer interactuar con Dumbledore y que el anciano le hubiera demostrado confianza, incluso cuando ella misma ya se había puesto en manos de ellos al aceptar casarse con Malfoy y entregar su vida por la causa, aún así todavía a veces dudaba de la lealtad de la mujer parada frente a ella. ¿Pero es que acaso en el fondo del pozo tenía otra opción?

"Nos dió esto como obsequio" Murmuró, alargando el libro que había tenido todo el tiempo en las manos y del cual Bella no se había percatado.

Los ojos oscuros de la bruja se abrieron en una clara muestra de asombro. Alargó ella misma la mano para tocar el libro pero luego la apartó.

"¿Qué crees que es realmente?".

"Un horrocrux" Susurró Hermione con la mano aún extendida.

Bellatrix dió un paso atrás tal como el rubio lo había hecho en su momento apartándose del objeto. "¿Estás completamente segura?".

Ella asintió, todo apuntaba a que así era.

"Debes llevárselo a Dumbledore" Murmuró su madre. "Pero debes reemplazarlo, él no puede saber que no lo tienen más en su poder. ¿Dónde está el tuyo?".

"En mi baúl en Hogwarts" Contestó. "¿No es más probable que quien vea a Dumbledore seas tú?".

Empujó nuevamente el libro hacia Bella quien una vez más se apartó como si la hubieran quemado. "No" Respondió categórica. "Él puede sentir cuando uno de nosotros toca sus..."

"Malfoy no sintió nada cuando lo tocó" Murmuró Hermione.

"No, ninguno puede" Contestó la mujer. "Solo él puede sentir cuando uno de nosotros lo toca, y solo alguien no marcado puede sentir al horrocrux en sí".

"Pero yo estoy marcada" Dijo Hermione levantando el brazo izquierdo cubierto por la manga de encaje del vestido de novia.

"No estás realmente marcada" Explicó Bella. "Dumbledore dijo que solo es un eco de la marca de Draco, supongo que lo que sea que haga feliz al Señor Tenebroso está bien".

"Pero el Lord dijo..." Comenzó la morena.

"Dijo lo que cree que es la verdad" La cortó la mortífago. "No puedo quedarme mucho tiempo, tengo solo una hora para quedarme y ustedes hasta el amanecer para consumar su enlace, así que empecemos a buscar el maldito horrocrux".

Hermione no quiso discutir así que asintió. Se repartieron por dependencias de la casa en busca de cualquier objeto que pareciera valioso y estuviera estratégicamente colocado en algún rincón. La chica revisó más de 12 habitaciones, Malfoy se mantuvo en la planta baja que constituía la sala de estar, la cocina, el comedor, la biblioteca, el despacho y las salas de té. Bellatrix bajó al sótano, la bodega y a las mazmorras que eran relativamente pequeñas.

Cuando Hermione revisaba la última habitación, un grito desde la planta baja hizo que saliera corriendo varita en mano, se encontró con Malfoy corriendo hacia el sótano y lo siguió.

Bajaron por una puerta en el suelo del sótano húmedo que daba paso a las mazmorras. Hermione contuvo la respiración cuando el hedor a sangre y carne podrida inundó sus fosas nasales, pero se guió por la pequeña gota de luz de una varita al final de un pasillo. La chica estaba segura de que sus pasos húmedos sobre alguna especie de líquido era sangre, pero intentó ignorarlo hasta llegar a su madre, como también ignoró los quejidos lastimeros que venían de las celdas oscuras a sus costados mientras avanzaba.

"¡Tía Bella!" Exclamó Malfoy quien fue el primero en llegar hasta la bruja. Hermione cerró la distancia con pasos cada vez más grandes hasta que estuvo sobre el rubio quien sostenía a Bellatrix que estaba arrodillada en el suelo cubriéndose el abdomen.

La gryffindor alumbró la escena con su varita y como no tuvo gran iluminación, conjuró un lumus máxima que hizo que todo el lugar fuera iluminado.

Bellatrix estaba sobre un gran charco de sangre al final del pasillo que no era posible dilucidar si era de ella o ya estaba antes allí. Se tomaba fuertemente el abdomen mientras temblaba ligeramente.

"¿Qué sucedió?" Susurró a su lado Malfoy.

"La copa..." Murmuró ella con la voz entrecortada.

Hermione levantó la vista buscando a su alrededor el objeto al que se refería. Lo encontró en una esquina de la celda frente a ellos que estaba abierta. Al lado, un cadáver putrefacto con la boca abierta y el brazo estirado hacia arriba como si hubiera muerto pidiendo auxilio. Era obvio que el brazo era producto del rigor mortis pero solo agregaba más tetricidad a la escena.

"¿Qué sucedió?" Insistió Malfoy.

Hermione caminó dentro de la celda y se agachó lentamente al lado del cadáver para tomar la copa, pero Bellatrix le gritó que se alejara. Obviamente el horrocrux se había defendido de la mortífago. ¿Reaccionaría igual con ella? Pero por su propio bien, prefería no averiguarlo.

"Envuélvelo en un... Una..." Murmuró Bella y tosió. Una gran mancha de sangre le manchó los labios y parte del vestido.

"¡Tía Bella!" Exclamó nuevamente Malfoy, sosteniéndola.

Hermione volvió a acercarse a la mujer con un rictus de preocupación, le retiró lentamente el brazo que envolvía a su alrededor y se encontró con una gran herida que iba desde el final de sus costillas del lado izquierdo hasta su cadera derecha. La sangre salía a borbotones y ella sabía que moriría en cuestión de minutos si no detenía la hemorragia.

"Oh, por Merlín" Murmuró. "Hay que llamar a Snape".

Malfoy asintió tomando a su tía por los brazos, ya que la mujer perdía fuerzas.

"Mamá" Pronunció Hermione, consciente de que era la primera vez que se refería a ella de esa forma. "Debes decirme dónde estamos".

La mortífago parpadeó fijando su vista en la morena, sus ojos adoptaron una rara expresión como si fuera la primera vez que vieran algo tan hermoso. Pero rápidamente se apagaron y ella parpadeó, venciéndose al cansancio y cerrandolos completamente.

"No, vamos" Pidió Hermione tomándola del rostro. "No te duermas, mamá. Dime donde estamos".

Bellatrix hizo un enorme esfuerzo por mantener los ojos abiertos y unir palabras para que sonaran coherentes. Murmuró una dirección en voz tan baja que tanto Malfoy como Hermione tuvieron que agacharse sobre la mujer para oírla mejor.

La chica no perdió ni dos segundos cuando realizó una floritura y su patronus salió volando. "Dile a Snape que necesita venir al 2711 de Elbasan, en Belsh, Albania. Bellatrix está herida".

"¡No!" Exclamó Malfoy cuando el patronus cruzó las paredes de las mazmorras. "¿Y si está con el Señor Tenebroso?".

Hermione sintió su sangre helarse. Oh por todos los cielos. ¿Y si estaba con él? Tal vez la fiesta aún no había terminado, o quizás estaban reunidos y Snape estaba justo a su lado. Quiso vomitar. Había llamado a la muerte misma si el profesor no estaba solo en ese momento.

¿Qué debían hacer? Bellatrix se desangraba en el piso y ellos tenían dos horrocruxes con ellos, uno sin controlar. Aparecerse en cualquier lugar con la mujer así de herida era entregarla a una muerte segura. Abandonarla por si venía Voldemort no era una opción.

La espera se hizo eterna mientras Hermione presionaba la herida de su madre con sus manos completamente manchadas de sangre y Malfoy revisaba cada diez segundos que aún respirara.

De repente, unos pasos pesados se oyeron en la escalera que llevaba al sótano y ambos chicos se pusieron en guardia, aunque Hermione con una sola mano mientras aún seguía presionando la herida mientras con la otra blandía la varita.

Snape hizo caso omiso a las amenazas de los jóvenes, que desaparecieron al instante de reconocerlo. Cayó de rodillas al lado de Bella mientras los llenaba de preguntas acerca de qué había sucedido. Malfoy le dió un pequeño resumen de lo que habían hallado y de qué suponían qué le sucedió a la mujer, ya que ninguno estuvo presente cuando pasó.

El pocionista desplegó un maletín con viales y preparados especiales frente a él y aplicó algunas gotas desconocidas para Hermione sobre la herida mientras con la otra mano recitaba algún hechizo en un voz baja y grave que la chica no alcanzó a comprender.

"¿Estará bien?" Preguntó Hermione cuando Snape al fin cerró completamente la herida y la limpió.

El mago asintió. "Fue solo un corte profundo. Tuvo que haber contrarrestado la maldición de alguna otra forma. Se recuperará en un par de horas, pero primero debemos alejarla de los horrocruxes".

Ambos jóvenes asintieron. Snape levitó a la mujer fuera de las mazmorras. Hermione ingresó nuevamente a la celda seguida muy de cerca por el rubio quien no se perdía un paso. La chica se sacó el velo de novia y tomó la copa con las manos cubiertas, finalmente lo envolvió y cuando lo supo a resguardo, salió de la celda sin mirar de nuevo al cadáver pidiendo ayuda. En el camino por el pasillo en cambio, su curiosidad fue mayor así que alumbró a las celdas contiguas con su varita.

No supo si su jadeo o el de Malfoy fue mayor, pero ambos se acercaron más al otro al ver las deplorables condiciones en las que se encontraban los presos de Voldemort. Hermione no recordaba haber visto semejantes escenas ni siquiera en libros de magia oscura. Eran al menos cuatro celdas con prisioneros, uno de ellos estaba colgado boca para abajo del techo con el estómago abierto y todos los órganos a la vista, completamente cubierto de sangre, y aún así contra todo pronóstico aún respiraba y se quejaba del dolor. Debajo suyo, justo donde la sangre goteaba, estaba una pequeña caja musical.

Más allá de lo chocante, Hermione se obligó a mirar bien el escenario frente a ella. Aquellos no eran solo prisioneros, eran los sacrificios de Lord Voldemort para crear sus horrocruxes. Eran sus víctimas. Eran el siguiente horrocrux.

Todas las celdas tenía algún objeto fuera de lo común cerca del prisionero. Por Merlín, habían encontrado el taller de horrocruxes del mago oscuro.

"Tenemos que decirle a Dumbledore esta misma noche" Le dijo Malfoy. Ella estuvo de acuerdo.

Se alejaron unos pasos cuando una voz ronca proveniente de una de las celdas hizo que se detuvieran.

"¿Draco? ¿Eres tú?".

Hermione frunció el ceño y miró al rubio, quien primero se quedó muy quíeto. La chica pudo sentir su nerviosismo atravesarla a ella como si fuera propio, así descubrió que al parecer la afinidad que tenían crecía cada vez más, pudiendo sentir al otro aún sin estar tocándolo.

El chico retrocedió un par de pasos y apuntó hacia la celda de la cual provenía la voz. Hermione se llevó una mano a la boca cuando la figura casi fantasmal se movió un poco haciendo sonar los grilletes que tenía en las manos. ¿Pero cómo era posible? ¿No acababan de ver a esta persona en su boda hacía menos de una hora?

"¿Draco?" Volvió a preguntar.

Tenía el pelo tan sucio y las facciones tan demacradas que ni siquiera parecía quien era. La túnica blanca con pequeños encajes en las puntas era solo un trapo sucio y roto alrededor de su cuerpo escuálido, daba la impresión de que cuando se produjo la captura había estado en la cama. Alrededor de los ojos tenía una venda ensangrentada. ¿Voldemort le había sacado los ojos?

Tosió un poco y la túnica se manchó de más sangre. A su lado en el piso, sobre un charco de más sangre, una caja de plata estaba abierta con un solo anillo posado sobre ésta, con dos serpientes entrelazadas alrededor de una esmeralda que brillaba casi malévola ante el chorro de luz de la varita.

Estiró nuevamente los grilletes ante el silencio y con voz lastimera Lucius Malfoy volvió a preguntar "¿Draco? ¿Hijo, eres tú?".


Hola! Cómo están pasando la cuarentena? Espero que estén cuidándose mucho y lavándose constantemente las manos, cuidando a su familia y especialmente quedándose en casa. A mí la angustia no me deja actualizar tan seguido, ¿Ustedes están preocupadas por la situación? En mi país ya son más de 27mil casos, las fronteras de cada estado están cerradas, hay toque de queda y solo pequeñas tiendas están abiertas y lentamente en mi casa vamos quedándonos sin provisiones y la situación no hace más que empeorar. Mi papá y yo somos del grupo de riesgo y es difícil hacerse cargo así ¿Cómo lo están llevando ustedes en sus ciudades? Tal vez apoyándonos un poco sea más llevadero todo. Cuídense mucho!

Ann.