No sabía que decir, sí aclararle las cosas al moreno frente a ellos o al rubio que se veía serio mientras miraba a su ex-novio fijamente. Yuuri no sabía que estaba pensando su acompañante, sí estaba molesto o algo, eso lo preocupaba.

Phichit, no es lo…

No tienes porque darle ninguna explicación —Yuri no dejó hablar al japonés, por lo que había entendido era una relación terminada, así que Yuuri no tenía porque decir nada— escucha, si él está conmigo o no, no es tu problema porque ustedes no son nada.

A ti no te estoy hablando —soltó el moreno molesto— esto es algo entre Yuuri y yo.

El rubio comenzaba a molestarse, el chico hablaba como si Yuuri le debiera algo y eso no le gustaba, porque el cerdito estaba con él ese día, el tiempo de aquel japonés era completamente suyo por todo el sábado y no iba a dejar que viniera alguien a arruinarlo luego de haberlo pasado tan bien.

Yuri pasó un brazo alrededor de la cintura de su acompañante, apegándolo a su cuerpo— si tanto quieres saber, te cambió por alguien mejor —le dijo sonriendo altaneramente.

Yuuri se enrojeció al sentir como el rubio lo agarraba tan posesivamente, sabía que eso era solo una actuación, como si intentara sacarlo del problema para que Phichit dejara de molestarlos.

El rubio y el moreno se sostuvieron la mirada por un rato, ninguno decía nada y Yuuri ya comenzaba a sudar frío por los nervios— Phichit —le dijo en el tono más amable que pudo, captando su atención al instante— hablaremos en otro momento, ahora estoy ocupado —tomó la mano del rubio y se alejó del lugar dejando a Phichit un poco molesto.

La relación de Yuuri y Phichit había durado un año completo, todo era felicidad ya que el moreno era muy alegre, pero Yuuri se deprimía con facilidad por todo y una cosa era apoyarlo cuando eran amigos y otra muy distinta al ser novios y convivir más de cerca. No era que Phichit no quisiera estar con él, pero era agobiante ya que quería ayudarlo, pero el japonés no se dejaba y eso le dolía. La relación terminó cuando Yuuri se dio cuenta que le hacía más daño que bien y el moreno aceptó aquello, ya llevaban tres meses desde su rompimiento y Yuuri jamás vio a Phichit estar con otra persona en ese tiempo y eso que su ex usaba las redes sociales en todo momento.

Se sintió mal al no darle una explicación, pero tampoco dejaría de mentiroso a Yuri frente a él, además, tal vez si su ex creía que ahora tenía una relación se olvidaría de él y comenzaría a buscar rehacer su vida. Phichit era una buena persona y se lo merecía.

Llegaron a una parada de autobús vacía y se sentaron, Yuuri no quería mirar al rubio a la cara, no entendía que pensaba ya que se había hecho pasar por su pareja. Por su parte, Yuri solo había actuado por impulso, recién caía en cuenta de que la palabra "gay" calzaba con Yuuri correctamente.

Yuri, yo… ¿Por qué dijiste eso? —la pregunta le salió en tono molesto y no sabía el por qué.

El ruso lo miró sorprendido por la pregunta, lo vio tan nervioso y ahora parecía molesto ¿Qué era Yuuri? ¿Bipolar?— ¿Qué querías que le dijera? Estaba molestando y lo aparté. Listo —respondió como si su manera de actuar fuera lo más normal del mundo.

Pero yo no te pedí nada, ahora Phichit creerá que estamos juntos.

¿Y qué mierda importa? él es tu ex ¿O acaso todavía sientes algo por él? —preguntó encarándolo y mirándolo a los ojos en un intento de sacarle la verdad.

Por supuesto que ya no siento nada por él, solo cariño de amigos —se excusó el japonés sin siquiera saber la razón, ya que era su problema lo que sentía o no.

Entonces ahora dejará de molestar, asunto arreglado —le dijo molesto— pero si quieres puedes devolverte e ir con él.

¿Por qué querría ir con él si acepte salir contigo?

No lo sé, tú dímelo. Tú estás enojándote por lo que él puede pensar.

Ambos callaron en ese momento, mirándose a los ojos, un poco agitados por levantar un poco sus voces al discutir. Parecía una pelea de pareja, lo cual no era y nunca sería según ellos en sus mentes. Se sentaron mirando al frente y sin decir más, ni siquiera sabían como de las risas pasaron a esto, una discusión sin sentido alguno.

Lo siento ¿Si? Y gracias por querer defenderme —Yuuri cedió primero, sabía que el rubio no se disculparía por actuar con imprudencia— ahora exploté, estaba nervioso ya que jamás pensé que actuarias de esa manera. Pensé que… pensé que me rechazarías.

Eso era algo que el rubio podía entender, las personas homosexuales eran apuntadas con el dedo constantemente así que era normal que Yuuri se sintiera de esa forma, más cuando el chico era demasiado retraído a veces.

No hay razón para hacer eso, solo te gustan los hombres ¿Y que con eso? es tu vida —se cruzó de brazos mientras intentaba suavizar lo mejor posible su tono de voz.

Volvieron a quedarse en silencio, pero esta vez no era incomodo, más bien era como si cada uno estuviera analizando todo lo que sucedió durante el día y también lo que había ocurrido hace poco.

Yuri ¿Puedo seguir viendo a Vitya? —la pregunta se escapó de sus labios ya que para él era importante saber, necesitaba una respuesta ahora que podía tenerla.

Tsk. Idiota —soltó el rubio y el japonés agachó la mirada esperándose lo peor— te dije que es tu vida, el hecho de que te gusten los hombres no cambia en nada lo que eres tú. El despistado de mi hijo te quiere, le haces bien y le gusta que estés en casa al igual que a mí —le molestaba que Yuuri pensara que cualquiera tenía el derecho a apuntarlo con el dedo, que se sintiera mal imaginando lo que podían pensar otros de él. Ya le quitaría esa actitud de alguna manera, por ahora debían regresar ya que se estaba haciendo tarde.

Gracias —murmuró aún con la cabeza gacha y con algunas lágrimas descendiendo por sus mejillas— no sabes lo importante que es eso para mí.

Yuri lo abrazó desde los hombros, intentando reconfortarlo y el azabache se permitió apoyar su cabeza en el hombro del contrario, se sentía bien haber dicho las cosas como eran, que lo aceptaran como era.

Volvieron en taxi y Yuri le preguntó al japonés si quería quedarse en su casa a dormir, el azabache no le vio nada malo ya que se había quedado varias veces antes, por lo que aceptó de inmediato, solo al llegar a la casa recordó algo importante. Víctor dormiría donde Chris así que no estaría en casa esa noche, eso significaba que se quedaría a solas con el rubio.

El japonés imaginó una y mil situaciones para luego mover su cabeza de un lado a otro intentando sacar esas sucias ideas, eran dos adultos en una casa y el rubio era heterosexual. Se calmó y se sentó en el sofá mientras esperaba a Yuri quien le dijo algo que él no escuchó por estar alucinando, ni siquiera sabía porque le pasaba eso si el dueño de casa ni siquiera le gustaba. Ya se había resignado a que el ruso mayor era demasiado gruñón, aunque fuera muy guapo. Si lo pensaba con detenimiento, ese día Yuri se había comportado de otra manera, rio y compartió conversaciones con él, en realidad el rubio tenía una linda personalidad si sabían como ganárselo.

Los pensamientos de Yuuri se vieron interrumpidos cuando el rubio se sentó a su lado con dos tazones en las manos, le extendió uno al japonés y este sin saber que era lo puso cerca de su nariz para olerlo.

Es chocolate caliente —le dijo tomando un sorbo del suyo y quedando con un gracioso bigote— mi abuelo dice que es bueno para momentos donde alguien está nervioso —Yuri miró a los ojos del azabache y el otro desvió la mirada sonrojado.

Yuuri bebió un sorbo también, sintiéndose más tranquilo al instante— tu abuelo es muy sabio —le respondió regalándole una sonrisa y el ruso se dio por pagado solo con ese gesto.

Se quedaron ahí conversando de diversas cosas, Yuuri pudo entender un poco más al ruso quien le contó todo, desde que conoció a Mila hasta cuando tuvo que mudarse a estados unidos con su hijo. Se enteró de que el abuelo había quedado en Rusia y que lo visitaban de vez en cuando porque lo extrañaban y se preocupaban por él.

Sería lindo conocerlo —soltó Yuuri al escuchar lo bueno que era cocinando y dando consejos, Yuri sintió ganas de llevarlo con él en el siguiente viaje, pero no dijo nada. Tal vez el japonés se negaría.

La conversación continúo, pero esta vez centrándose en Yuuri, quien le habló de su infancia y el trato con sus padres al saber que era homosexual. Yuri se molestó demasiado con los progenitores del japonés, no entendía como no podían apoyar a su hijo si era lo más importante en sus vidas.

Si yo hubiera sido tu padre tendrías mi apoyo, no es como si hicieras algo malo, solo te enamoraste de un chico —su voz era molesta y su rostro parecía que quería matar a alguien. Yuuri se sintió feliz por Vitya, ya que podría contarle a su padre sin problemas que estaba enamorado y este lo apoyaría sin dudar, el japonés estaba seguro de eso.

Cuando los temas de conversación terminaron decidieron poner una película, Yuri trajó mantas y ambos se acomodaron en una esquina del sofá hasta que cayeron dormidos con la televisión encendida. Estaban cansados, después de todo habían hecho muchas cosas ese día, tan cansados que ni siquiera se habían dado cuenta que no cenaron.

Víctor la pasó excelente con Chris, después de confesarle su secreto se sentía mucho más tranquilo y relajado a su lado. Bromearon mucho además de planear mil maneras de secuestrar a Otabek, al parecer el rubio era muy bueno para inventar maneras de hacerlo, además de darle consejos sucios de lo que podría hacer Víctor una vez tuviera a ese azabache amarrado en su sótano.

Rieron bastante, pero llegó la hora de ir a casa, Víctor quería irse temprano ya que necesitaba saber cómo les había ido a sus padres, rio bajito al pensar en eso, ya que para él ambos eran sus padres puesto que de alguna manera Yuuri se preocupaba demasiado por él, asistía a su escuela y le ayudaba con algunas tareas.

El platinado llegó a casa, abrió la puerta principal y se encontró con ambos Yuris durmiendo en el sofá, les apagó el televisor y los tapó adecuadamente para luego tomarles una foto que quedaría guardada en su teléfono, porque si alguno de los dos adultos la veía lo matarían por tener aquello.

El aroma a quemado despertó a los adultos, se levantaron de un salto y corrieron a la cocina encontrando a Víctor con lágrimas en los ojos y un sartén con un hotcake completamente negro; junto a él, en el mesón, un plato con lo que estimaban eran unos diez más en las mismas condiciones. Quisieron reír, pero Yuuri se apresuró a abrazar al menor para consolarlo por su fracaso en la cocina.

࿂Continuará࿂