PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora: Hola! Ya estoy de vuelta jeje, quería tomarme otra semana ya que nada mas le pude avanzar 3 capis lol pero bueno, para no romper mi palabra, aquí estoy :D
Mil gracias por sus comentarios: Beth Mata (me alegra leerte por primera vez *O*), Kaorugloomy (hola kaoru querida! realmente me cuesta hilar las cosas, pero tengo que leer una y otra vez lo que llevo escrito y ahí es donde me doy cuenta de 2 cosas: que tengo muchaaas faltas de ortografía y los cabos que voy dejando :'V y pues también me ayuda mucho los comentarios porque luego me dan una perspectiva que generalmente no había apreciado jeje :P y verdad que lo icono es Dean x Seamus? Pues de hecho esa fue mi primera opción, pero pues me gustó la idea de un atrevido rey queer y un tímido y vergonzoso Neville *W* Como nota final, le atinaste con Dumbly! jeje ¿que comes que adivinas? jeje), Beginnerdreams (aww muchas gracias n.n ), xonyaa11 (ay que bueno leerte nuevamente! Espero que ya pronto estés de regreso en tu casa ;A; y que bien conoces al cuatro ojos, por mas advertencia, volverá a la carga jiji ), cuqui. luna. 3 (de nada! Espero que siga gustandote :9), Pipe Malik Malfoy (ya era justo que avanzaran las parejitas +w+ y lo que se viene! yumi~:v y pues tenía que preguntara porque pues la pareja es algo crack XD) y Cristine Malfoy (me alegra :3)!
A leer se ha dicho!
Capítulo 22
Su respiración con lentitud regresaba a la normalidad.
Era una gran ventaja que los estiramientos y la relajación fueran colocados justo a la mitad del entrenamiento, para Harry era simplemente vigorizante porque le hacía estar más alerta, concentrado y para nada agotado. Se levantó del suelo listo para lo que seguía en ese nuevo segmento.
—Estoy muy orgulloso de ti Harry- el Gryffindor se observaba sobrecogido. Seguía siendo extraño escuchar esa clase de palabras proviniendo de la boca de Snape, pero le agradaba y le hacía sentir bien consigo mismo, más seguro y le aceptó con gusto el apretón de manos a Raven.
—¿No un completo desperdicio de esfuerzo? —
—Para nada. Hiciste crecer a tu astra anima bastante- el par de ojos siguió a la criatura del tamaño de un puño, flotar perezosa de un lado a otro –Lograste contenerla y alimentarla adecuadamente. No mutó, degeneró o involucionó. Un trabajo esplendido- le dio una palmada en el hombro.
—¿De todas maneras va a desaparecer Tobby?- preguntó acariciando la cabeza de la criatura rechoncha que lucía bastante fatigado como si apenas pudiera respirar. "¿Será que esta en su etapa de vejez?" se cuestionó con curiosidad.
—Sí, lo lamento- Harry con algo de tristeza ladeó la cabeza. Pese a hacer un esfuerzo, se había encariñado con su pequeño amigo y se había acostumbrado a su continua presencia. ¿Por qué daba su afecto tan a la ligera y a grandes borbotones a algo que tarde o temprano perdería? No se entendía.
"Supongo que no puedo evitarlo…" se dijo recordando a Lynci y sus sentimientos que no menguaron o se desvanecieron al ver quien era realmente aquella misteriosa chica. Cualquiera en su lugar se habría retractado al ver al tan conocido Draco "cretino" Malfoy usar una falda.
Siempre en el pasado fue burlón, ruin y bravucón con él; peor que una rozadura en el culo. "Si, debo de estar demente" se dijo pensando en todo lo que representaba el rubio para él. Si bien podía ser un pesado caradura con un sentido del humor ácido, era mucho más que eso. Había convivido con él y la profundidad que adquiría con cada día rompía con la linea que ya había conocido de él y la elevaba a nuevas alturas. Jamás mintió sobre si mismo o alteró su verdadera esencia y eso le agradaba.
incluso si era completamente consigo mismo, podía decir que sus sentimientos crecieron tanto en su pecho, que dolía. "Soy un caso perdido" murmuró su subconsciente con amargura.
–Es lamentable, pero es lo que es. Seguro solo le queda un par de días de existencia al hechizo y desaparecerá. Incluso podría decir que vivió mucho más de lo que debía y eso es admirable- asintió complacido –eres un muy buen alumno, Harry-
—¡Yey para mi…!- refunfuñó con ironía haciendo sonreír divertido al mayor.
—De hecho sí. Para mí, estas más que aprobado y listo para la siguiente fase, amigo mío-
Sus ojos verdes se enfocaron ansiosos en los oscuros y se apresuró a preguntar aquella pregunta que desde que comenzó a practicar quería hacer.
—¿Quieres decir que ya puedo practicar legeremancia con Voldemort? —
—Para tu tren, muchacho. Apenas sabes cómo correr y ya quieres volar- lucía divertido con su inocencia y Harry bufó molesto.
—Pero dijiste que... -
—Cuando comenzamos estas tutorías, yo dije que estarías listo para poder bloquear a quien sea, como sea y cuando sea de querer penetrar en tu mente y es cierto ¿o me equivoco? — Harry negó con la cabeza. ¿Cómo podía tener tan buena memoria? -Sé que te mueres por descubrir que es lo que planea el que no debe ser nombrado, pero no debes exponerte de una vez saltando así como así al abismo. Estoy seguro que esta esperando el más mínimo descuido tuyo para saltarte encima como gangster-
Era muy tarde para lamentarse, pero ya lo había hecho. Con su mejor expresión imperturbable lo dejó continuar.
—En este punto del juego debemos ser precavidos. Te has fortalecido exponencialmente y no solo tu magia ha madurado y eso debe ser uno de nuestros Aces bajo la manga- le guiñó el ojo y Harry sopesó sus palabras.
Si era cierto que se sentía más fuerte que antes. Era más hábil, tenía mejor control de su magia y cuerpo. Sentía las cosas de forma distinta, pensaba y actuaba con más agudeza y con cautela. Sí que había sido un crecimiento a muchos niveles que le sorprendía al ponerse a pensar en ello.
—¿Entonces a que te referías? —
—Veamos. Ya tienes tu magia en perfecta sincronía con tu cuerpo, mente y varita. Estas capacitado en la magia defensiva y control. Manejo de hechizos, movimientos de varita y pronunciación, ¿de acuerdo?— el ojiverde volvió a asentir - entonces falta por fortalecer tu magia ofensiva y para ello, voy a necesitar a un asistente-
Ni terminó bien de decir aquello cuando las puertas del salón se abrieron dejando ver a su profesor de Defensa contra las artes oscuras y su salvaje melena roja.
—¿Bill? Digo. Profesor Wesley—
—¿Qué hay Harry? Espero poder ayudarte- le dio una palmada en el hombro y sonrió. "¿Así que será 2 contra uno?" era un claro desafío y estaba listo para comenzar -supongo que no será muy dificil para ti a estas alturas-
—Será interesante. Eres muy buen maestro-
—Y segun tengo entendido eres muy buen alumno- le guiñó el ojo mientras Snape 2.0 rodaba los ojos .
—Sí, si, suficiente chit chat y cebollazos; no tenemos todo el día. Ya sabes, siempre alerta para lo que pueda pasar Harry. Varita lista-
Remus estaba satisfecho.
La manada estaba receptiva y atenta a sus enseñanzas que le hacía pensar que de no ser por Dumbledore, él habría estado en esa situación. Un licántropo netamente obediente al instinto más que a la magia que circula en su cuerpo. Algo triste a su parecer, pero estaba dispuesto a hacer algo al respecto con esos individuos que ahora eran su responsabilidad.
La mayoría de la manada tenía un pequeño conocimiento del uso de una varita, pero solo era mediante terceros y ya ni hablar de su nulo entendimiento de los encantamientos. Era lamentable, pero si quería que fueran hombres y mujeres de provecho, haría su parte para ayudarlos. Era lo mínimo que podía hacer para comenzar utilizarlos como línea defensiva.
Recordó con añoranza como el viejo director llegó a su casa dispuesto a ofrecerle una digna educación que lo alejara de la ignorancia, de las habladurías a sus espaldas o el sometimiento de alguien más listo por su situación de licántropo. No solo le abrió los ojos a las cosas desconocidas, sino le dio la oportunidad de tener un lugar al cual pertenecer; donde sentirse a salvo.
Miró a Lucius recortar como pudo su largo cabello con un cuchillo y le vino a su mente la clara voz de Reagan. "Así que finalmente sucedió, jefe. Está enlazado con el lobo juvenil, eso explica porque lo defendió tan brutalmente del antiguo alfa sin importarle su propia vida"
Jamás escuchó o leyó algo como un enlace entre lobos; de hecho ya se había hecho a la idea de vivir solo por el resto de su vida ya que ¿quien podría amar con entereza su parte lobuna?
Miró la marca apenas visible en la base de su nuca y otras más sobre sus hombros pálidos y el recuerdo de haberlo poseído como un maniático de todas las formas posibles, resurgió entre los escombros de su maldita memoria. Le puso la piel de gallina.
De tanto huir, renegarlo, ocultarlo de su vista y corazón, ahí tenía que estar nuevamente frente a él. "El destino sí que puede ser un hijo de perra cuando se lo propone..." negó con la cabeza asqueado.
Ya casi estaba todo en calma con Lucius, que meter ese bendito enlace en la ecuación, temía que todo volviera a perder el norte entre ellos.
El hombre rubio se tomó de la mejor manera la situación delicada de su familia, parecía que le estaba costando mucho trabajo, pero al menos hizo un esfuerzo colosal para no entrar en pánico, Remus lo agradecía ya que un histérico Lucius era peor que lidiar con uno inconsciente.
"De todos modos ¿Quién podría tomarse bien que un maníaco quiera abusar sexualmente de su único hijo y que su esposa tenga una condena de muerte colgada en su cuello?" se dijo dando un sorbo a su chocolate caliente. Si algo podía alegrarle un poco en ese momento, era el chocolate que obraba maravillas en su mente, dándole esa tan preciada tranquilidad que necesitaba.
Dumbledore ya estaba al tanto de la condición de los hombres lobo y estaba listo para recibir órdenes. "¿Por qué estará tardando tanto?" se cuestionó intrigado calculando los días que llevaban en esa oscura y húmeda cueva.
—¿Qué estás haciendo?- cuestionó al otro hombre viendo como inútilmente levantaba su varita a la camisa raída que traía encima y bufaba exasperado.
—¿Qué parece que estoy haciendo? Trato de remendar esta porquería… ¡pero no puedo! ni siquiera puedo emular lo que hacen los insignificantes elfos domésticos; doy asco- a Remus se le salió una sonrisa sin pensarlo.
—¿Cómo podrías hacerlo si nunca en tu vida tuviste que arreglar algo o siquiera lavar tus calzones- rio un poco a costa de la molestia del platinado -Ya deja eso y dámelo- le quitó la camisa y le lanzó el tan familiar hechizo reparador, el cual le hizo compañía todo Hogwarts y parte de su vida adulta. Si alguien sabia de zozobra y escasez, era él.
Ser hombre lobo estaba ligado a muchas penurias y rechazos que incluso no recordaba la última vez que compró algo de ropa o libros nuevos. Claro que uno se acostumbraba a la situación, era la muerte si no y Remus era experto en adaptarse.
"Demasiados hoyos y supongo que parte de la culpa es mía" se dijo analizando la tela dándole vuelta y reparando cada parte que veía. "Si sigo buscando seguro me llevará toda la noche"
—Siempre me gustó verte tan concentrado el algo. La manera en la que frunces las cejas y aprietas tus labios como si eso ayudara a mantenerte enfocado. Creía haberlo olvidado…-
—¿Tienes que recordar eso justo ahora?- bufó molesto aventándole de regreso la prenda. Detestaba tenerlo tan cerca con su maldito aroma que aturdía sus sentidos.
—¿Por qué me odias tanto, Remus? Entiendo que me odies pero ¿no crees que tal vez... ¿exageras?-
—¿Qué parte de que no hablaríamos de esto no quedó claro?- puso los ojos en blanco. ¿Por qué no podían tener un día tranquilo? Su chocolate ahora si estaba arruinado.
— Es por que insistes en negarlo-
— Y tú insistes en volver a recordarlo-
— Ignorarlo no quiere decir que va a desaparecer de la nada o va a dejar de existir. Si tuvimos un pasado Remus, acéptalo. Pasó, jamás creí que nos volveríamos a ver, pero aquí estamos en esta extraña situación. Estoy aterrado por mi familia, cansado de tu mal genio y furioso por deshonrar a todo mi linaje. Quiero hablarlo porque aquí estamos tú y yo, nadie más que nosotros. No podremos llegar muy lejos si no trabajamos juntos. Sabes cuánto detesto abrirme con las personas, pero contigo siempre fue fácil hablar y…-
— ¿Tanto quieres hablar de eso? ¡Bien, hablemos! — Estaba tan colérico que estaba seguro que el humo le salía por las orejas cual volcán a punto de erupción -¿quién fue quien inició todo esto? ¿Esta absurda, irreal y patética excusa de relación destinada al fracaso? Por si no lo recuerdas, Tú. Tú te me acercaste cuando no teníamos nada en común. Ni casa, amigos o siguiera la edad para conocernos. Pero tú alegaste que te habías enamorado de mí, por si se te olvida-
Por una fracción de segundo recordó aquella secuencia. Ese hermoso chico de 16 años que tomó su mano por primera vez detrás de la sección de hechizos antiguos en la biblioteca. Su largo cabello lacio y platinado atado con una cinta negra, sus ojos de mercurio que lo miraban con una peculiar calidez que entibiaba su corazón.
—¿Cómo podría olvidarlo?-
—Obviamente yo no te creí. ¿Porque hacerlo? Eras un snob con todas las letras y yo solo un mestizo. El escándalo en la casa Malfoy- ironizó caminando hacia el lado contrario -Pero tú insististe. Una y otra vez hasta que me cansé y accedí darte una oportunidad- aun dolía como herida abierta siquiera decirlo en voz alta. Después de tanta insistencia quiso creer que su afecto era sincero y real. Tenía talento para engañar que pese a que la lógica le dictaba que era su propio corazón el que saldría herido, decidió confiar en él.
—Claramente eres encantador cuando quieres y lo sabes. ¿Y qué fue lo que te dije, lo recuerdas? —
Lucía dolido y le alegraba que sintiera un poco de lo que el sintió cuando le abandonó sin miramientos e hizo de sí mismo el ridículo.
— Remus por favor…- Ahora si no quería hablar de ello porque apretó sus parpados y le dio la espalda; pero eso no detendría al castaño. Abrió la presa y ahora tenía que atenerse al desbordamiento del río y solo mirar como destruía todo a su paso.
—¡Nada de Remus por favor! Tú querías hablar de esto y eso hacemos. Solo te pedí una cosa, una sola. Dije: "quiero algo serio". No soy un juguete para solo pasar el rato y cuando te aburras, lo botas. Y que si tu querías lo mismo, podíamos hacerlo oficial. Esa fue tu oportunidad de haber hecho lo honorable y dar un paso atrás ya que no podías darme lo que te pedía, pero preferiste mentirme-
—¡Yo no mentí en eso! Era cierto que te amaba y quería estar contigo... solo... era complicado en se momento...-
—Una persona honesta sabe lo que puede dar y lo que no, Lucius. De amor no vive la gente y tú lo sabes. Vives en tu torre de marfil con tus cientos elfos, viajes anuales por el mundo gastando quince mil libras al mes. Como si fueras a renunciar a algo así por alto tan trivial y pasajero como el amor-
—Yo...- las palabras murieron en su boca como si no supiera que más agregar. Algún argumento para defender su causa perdida.
—Debí ver las señas que eran tan claras ¿Por qué no las vi antes? Jamás me diste tu mano en público, siempre que nos veíamos era en un mugroso salón de desuso o lejos de la vista pública. Nunca quisiste conocer a mis amigos o insinuaste siquiera presentarme a los tuyos- ¿cuantos años habían pasado y estaba tan claro para él como la luna o el sol. Era algo que tenía que sacar de su sistema.
—Pero la gota que derramó el vaso fue que esa última noche que nos vimos... Fue la segunda vez que debiste cortar las cosas por lo sano-
Lo recordaba como su hubiera sido ayer. Era el día de la graduación de Lucius. Acordaron verse en el mismo lugar de siempre y el rubio lo besó con tanta fuerza y entrega que le hizo pensar en un futuro compartido. Se entregaron sin miramientos fundiéndose en uno solo ser hasta adentrada la media noche.
—Tenías que irte para anunciar en el profeta que te ibas a casar con Narcisa Black, porque siempre no rompiste tu compromiso con ella cuando me prometiste que lo harías-
—¿Que querías que hiciera? Mi padre jamás hubiera aceptado romper el compromiso por... por…- no pudo terminar la frase y se volvió a quedar callado mirando el suelo; mínimo y abatido.
—Por mí. Vamos termina la frase, Lucius. Tu padre jamás hubiera aceptado romper un compromiso con los Black por dejar que su único hijo se quedara con un mestizo que resulta ser un hombre lobo. La blasfemia para Malfoy Manor y su larga herencia antigua caería como una maldición a las generaciones venideras que solo recordarían el horror y la burla de la pobre familia Malfoy-
— Yo lo único que quería era más tiempo para averiguar qué hacer. ¡Tenía 18 años, Remus! ¿Qué se suponía que podía hacer al pelear contra un huracán? Ir en contra de mi enseñanza, de mis padres. ¡Tuve mucho miedo, maldición! No podía tenerte pero no quería dejarte ir... no quería perderte…-
— Y al final me perdiste por tus tonterías y falta de cojones. Preferiste volverme a mentir diciendo que te quedarías a mi lado. Sabes que yo no ruego, a nadie. Ni a mis padres, ni siquiera a Dumbledore les rogué cuando necesitaba trabajo siendo el único hombre en el que siempre he podido confiar desde niño. Pero a ti sí. Te lo pedí y te quedaste para dormir conmigo ¿y después recuerdas lo que pasó? Desperté solo y sin una sola explicación. No supe de ti en semanas hasta que llegó el profeta donde anunciaban por todo lo alto tu boda con Narcisa ¿Cómo crees que me sentí?-
—Tuve que hacerlo. Mi padre amenazó con desheredarme si no lo hacía y mi madre incendió todas mis pertenencias como amenaza. Nunca fue una mujer muy comprensiva… pero yo realmente quería estar contigo y también fue doloroso para mí tener que dejarte. Si mis padres se hubieran enterado de quien eras tú, no sé lo que habrían hecho…- se acercó lo suficiente para tocar su mano, pero Remus la apartó al momento.
—Y ahí está nuevamente la diferencia entre lo que quieres hacer y lo que debes hacer. Tomaste tu decisión y la mantuviste. Perfectamente respetable al igual que mi decisión de no querer nada más contigo-
—Pero yo te busqué, te busqué como no tienes idea, pero parecía que te había tragado la tierra. Hice lo imposible por volverte a ver, pero fue tu turno de desquitarte...- sus ojos grises se tornaron fríos con ese reproche que se había tragado por años.
—¿Para que querías verme en primer lugar? ¿Para ser tu mujerzuela en la noche? ¿Tu mascota lobo al cual le chiflas y viene corriendo a ti cuando necesitas una liberación sexual? Lo creas o no, tengo dignidad. Una vez traicionada mi confianza, está perdida para siempre. Me lastimaste Lucius y nada de lo que hagas podrá remediarlo. Ni ahora, ni nunca-
Notas Finales: Es todo por el momento! Que les pareció? valió la pena la espera? (espero que si xD) nos leemos sin falta la próxima semana queridos míos! Les mando un beso~
