CAPÍTULO 8 – TE QUIERO, SIEMPRE TE QUERRÉ
POV KATE
Repasaba una y otra vez mis labios con los dedos, sintiendo cada caricia, humedeciéndolos, recordando la maravillosa noche que había pasado sola, y sí, digo sola porque no fue más que fruto de mi imaginación.
Cuando desperté en aquella cama, vi que tenía la ropa puesta, que ambos la teníamos, incluso él estaba durmiendo sobre la colcha, evitando cualquier contacto.
Desde esa noche los sueños eran recurrentes, así como mi mal humor y ya habían pasado cerca de tres semanas desde entonces, esperaba que este fin de semana me ayudara a relajarme, o al menos a intentarlo, pues estar rodeada de su olor, su presencia, y nuestros recuerdos en esta casa era demasiado, por suerte la investigación iba por buen camino, le teníamos fichado, quedaba lo más fácil por eso sabía que ahora más que nunca debía no dar un paso en falso en cuanto a mi relación con Castle.
-Si sigues comiéndotelo así con la mirada tu tapadera de mujer resentida y dolida se irá a pique, pero he de reconocer que el escritor definitivamente se hizo hombre.
-Lan…
-¿Qué? Técnicamente es mi despedida de soltera, cariño sinceramente no entiendo qué estás haciendo.
-Intento salvarnos.
-Te conozco y estoy segura que tenías otra opción, que podías haber estado quieta y limitarte a disfrutar de tu familia, ese hombre de ahí no es eterno, y no me refiero a su amor por ti, me refiero a que nadie tenemos el futuro garantizado, no quiero ser aguafiestas pero si no actúas te arrepentirás toda la vida.
-Aquella noche él me dijo algo, Bracken antes de morir le dijo que nunca sería feliz sólo siendo su mujer ¿y si tenía razón?
-Pues entonces merece que lo dejes ir, pero Kate, desde que te conozco nunca te había visto tan feliz como a su lado.
-Dejemos esto a un lado y disfrutemos de tu futura boda.
-Hace un día increíble, deberíamos ir a tomar el sol, ¿te apuntas?
-Una llamada y salgo.
POV CASTLE
Espo me tendía por tercera vez la cerveza antes de golpearme el brazo y haciéndome desviar mi mirada de Kate y la forense, desde aquella noche no podía quitármela de la cabeza. Al menos me dejó claro que sigue pensando en mí de forma pasional, pues los gemidos que salieron de sus labios mientras dormía no dejaba mucho a la imaginación.
Tuve que irme yo al sofá o de lo contrario habríamos complicado aún más la situación.
-Hey, bro ¿dónde andas?
-¿Tú que crees?
-Pues la jefa no te ha quitado la vista de encima un momento, y lanzaba miradas asesinas a todas las que se te han acercado.
-¿Para qué? Dejemos eso a un lado, brindemos, por ti y por tu futura mujer.
-Por vosotros también, creo que voy a unirme a mi futura mujer y a la tuya, tendré que lucir este cuerpazo de policía ¿te apuntas?
-Creo que paso, iré a tumbarme a la sombra.
Kate salió del interior de la casa con el rostro serio, mirando el teléfono, probablemente habrá recibido otra llamada del imbécil de Vikram, Lannie tiró de su mano y le dio uno de los cocktails que estaban repartiendo.
Al parecer Lannie la invitaba a quedarse en bañador, notó mi mirada sobre ella por lo que se giró en mi dirección, comenzó a quitarse la camiseta, regalándome ese espectáculo, llevé sin pensarlo mi mano para tapar mis ojos, provocando su risa en cuanto vio que abría los dedos un poco para poder seguir observándola.
Dirigió una mirada hacia mi bañador mientras se ponía colorada debido a que no sólo me había gustado el festival que me dio, sino que a mi amiguito de ahí abajo comenzó a pasarle factura, no dudé en poner la cerveza helada sobre él, a fin de bajar la erección que luchaba por salir, provocando de nuevo su risa antes de lanzarse al agua como una sirena.
Cerré los ojos, necesitaba relajarme o el fin de semana se haría muy pero que muy largo, cómo habíamos podido dejar que esto llegara tan lejos, pero al verla allí, relajada en nuestra piscina, en nuestra casa, me hacía darme cuenta que daba igual lo que ocurriera, quien se interpusiera o si terminábamos divorciándonos, la amaba sobre cualquier cosa, nunca volvería a amar de la misma forma.
Los primeros platos comenzaron a salir por el catering, pero ninguno de los dos podíamos despegar nuestra mirada el uno del otro, éramos demasiado estúpidos y sé que ese fin de semana era nuestra última oportunidad, que si después de esto no dábamos ningún paso, esto finalmente se terminaría.
Sería mejor no pensar demasiado en eso, me coloqué las gafas de sol y sorteando gente me dirigí hacia el otro porche de la casa, llamaría a Alexis, ver cómo están las cosas por casa, eso me despejaría la mente por un tiempo, estaba por marcar cuando noté cómo alguien se sentaba a mi lado.
-¿Interrumpo?
-No, iba a hacer una llamada a mi hija.
-¿Alexis verdad?
-¿Nos conocemos?
-No, perdón, soy una amiga de Lannie, Melissa Bond.
-¿Cómo James Bond?
-Sólo que sin todas esas armas ni trama secreta de la CIA.
-¿Y a qué se dedica Melissa Bond?
-Periodista.
-Vaya… pues lamento decirte que para cualquier pregunta debes concretar una cita.
-Simplemente iba a ofrecerte un cigarro.
-Lo lamento, últimamente los periodistas y yo no somos muy buenos amigos.
-¿Aceptas el cigarro?
-Claro, y a qué te dedicas Melissa Bond, periodismo del corazón, entretenimiento, no, ya lo tengo deportes.
-No, veo que has perdido tu ingenio escritor, periodista de investigación, quizás no voy corriendo tras los asesinos pero yo también los investigo, sus vidas, sus gustos, sus pecados, todo.
-Vaya… ¿por qué me suena a invitación?
-Deberías probarlo, mi trabajo es más cómo decirlo, excitante, fuera de la ley, sin jurisdicción ni protección, puro riesgo y un resultado muy bien pagado.
-Sólo espero nunca ser objetivo de tus investigaciones, qué pensarían mis fans si se enteraran de todos mis trapos sucios.
-¿Qué trapos sucios puede tener un escritor como tú?
-Con trece años robé una colección de muñecos de acción de star wars, primera edición, que siete años después me sirvió para pagar mi primer manuscrito.
-Vaya… ¡¿cómo pudiste vender esa colección?! Sin duda tus fans entrarían en cólera.
Me reí sinceramente por primera vez desde hace mucho, sin tapujos y sin miedos, sin la presión de vivir tras la sombra de la desdicha que últimamente me perseguía.
-Debes jurar no decir nada.
-Promesa de scoutt.
-¿Y si no era por material, para qué has ofrecido un cigarro a este pobre escritor?
-Compañía.
-¿Tan mal me veo?
-No… al contrario.
-Ya… una lástima, no estoy atravesando mi mejor momento.
-Habría estado bien, he oído las alabanzas que las mujeres hacen a tu nombre.
-Puro marketing.
-¿Tu cuerpo también es puro marketing?
-No, eso lo ha provocado la frustración y el desamor.
-Eso pasará, te lo aseguro y si cuando ocurra aún estás libre podríamos compartir otro cigarro.
-Dalo por hecho, pero no me has dado tu teléfono.
-Búscame, soy Bond, Melissa Bond, aunque me quedo en el Village, en la 459.
-¿Siempre quisiste decir eso verdad?
-Te esperaré escritor.
-En otra ocasión quizás, vamos te acompaño a la puerta, al parecer todo el mundo se ha ido a dormir.
POV KATE
No pude evitar esconderme todo el tiempo tras la cortina, observándoles, ¿desde cuándo fumaba?
¿Acaso no sabía que yo estaba en la misma casa que tenía que provocarle de ese modo? Fui hacia allí dispuesta a avanzar con él pero cuando llegué esa rubia ya estaba sentada a su lado, coqueteándole, insinuándose, incluso ofreciéndole ir a su habitación.
Salí, necesitaba tomar aire, refrescarme, y no se me ocurrió otra cosa que ir hacia la piscina, me deshice del vestido, quedando en ropa interior y tomé la botella de alcohol más cercana, me metí sin pensarlo, quedándome todo lo necesario bajo el agua, hasta que el sonido de risas me sacó, miré hacia la puerta y ahí estaban ambos, ella se acercó a darle un beso cerca de la comisura de sus labios y guiñarle un ojo.
Volví a tomar un trago largo del whiskey para después meterme bajo el agua, no quería sentir, pensar ni existir, el pánico me consumía pero por dentro nada se sentía mal porque si él quería ser feliz no iba a impedírselo, ya no, cuando los pulmones comenzaron a arder salí en busca de aire, golpeándome de frente pues él estaba frente a mí. Sentado en el bordillo con sus piernas en el agua y esa camiseta azul que resaltaba el color de sus ojos, aún mi visión me permitía distinguirle a pesar de mi temprana embriaguez.
-¿Qué haces aquí Kate?
-Podría decir lo mismo.
-No podía dormir.
-Podrías haberte ido al Village.
-¿De verdad vamos a hacer esto?
-No lo sé.
-Deberías salir de ahí, todos se han ido a dormir ya.
-Bueno, tú estás aquí ¿no? Me apetece disfrutar de la piscina y de este maravilloso whiskey del 63, deberías entrar aquí y probarlo.
-Demasiado por hoy.
-Venga… entra.
-No, sal ya.
-Bueno ayúdame no puedo siquiera enfocar la vista.
-Ni se te ocurra hacer lo que estoy pensando.
-No.
Me tendió una mano mientras se arrodillaba e intenté tirarle al agua fallando provocando mi risa.
-Lo sabía.
-Claro que lo sabías ¿sabes por qué? Porque no puedes evitarlo, porque podremos vivir separados, hablar con otros, incluso estar con otros, pero tú y yo siempre seremos nosotros, siempre.
Me agarré a su cuello, haciendo fuerza, subiendo para dejar nuestros rostros apenas a milímetros de distancia, entremezclando nuestras respiraciones, mojándole. Puso sus manos en mi cintura, y cuando se dio cuenta de la situación comencé a reír y ahora sí, logré tirarlo al agua junto a mí, nos hundimos abrazados, volví a por la botella tragando gran parte del contenido, dejándome ahora sí, sin control ni sentidos, sólo notaba los brazos de Castle a mi alrededor manteniéndome a flote.
-Hey… creo que se ha acabado por hoy el alcohol.
-No dejes que me caiga Rick.
-Nunca, y ahora salgamos de aquí y te daré una ducha fría para bajar esa borrachera.
POV CASTLE
La cargué hasta una de las tumbonas, arropándola con una de las toallas y recogiendo su ropa que estaba tirada por el jardín, cuando volví hacia la tumbona estaba con los ojos pesados, prácticamente cerrados y balbuceando, siempre he pensado que era muy graciosa cuando tomaba más de la cuenta.
Puse la ropa sobre mi hombro mientras la cogía por las piernas y la espalda cargándola, notando como se acomodaba a mi cuerpo y reía sin sentido, por cosas estúpidas, tuve que mandarla callar más de una vez o despertaríamos a los demás.
Solté un suspiro cuando llegamos a la habitación, estaba empapada así que dejarla sobre la cama era un error, la llevé hasta un banco del baño.
-Hey, siéntate aquí, no… no te muevas.
-A sus órdenes.
Me quité la ropa calada después de que Kate me tirara a la piscina, fui hacia su bolsa para coger algo de ropa, todo se limitaba a pequeños conjuntos de lencería y vestidos de seda que me provocarían un infarto, no lo pensé más, volví al baño, encontrándola peleando con el grifo de la bañera.
La quité del medio empezando a llenar la bañera y echando sales de baño, flores y vainilla, sus favoritas, puse su ropa junto a la bañera.
-Te he traído algo de ropa seca, sabes dónde está todo si necesitas algo sólo tienes que pedirlo ¿te ves capaz?
-Sí.
Apenas se levantó y se tambaleó quedando entre mis brazos, estaba realmente peor de lo que imaginaba, así que con todo el cuidado del mundo y viendo que la bañera estaba cubierta de espuma la cogí en brazos de nuevo hasta dejarla cubierta de espuma.
-Vamos intenta sacar tu ropa, iré a ponerla a lavar.
-¿No entras?
-Iré a la ducha, rápida y fría.
-Aburrido.
Me lanzó sus bragas de encaje justo a mi cara, sacándome una risa y provocarle que subiera el color de su piel, no consiguió lo mismo con el sujetador pues lo atrapé al vuelo.
Salí de la habitación recogiendo toda nuestra ropa, hacia el cuarto de la colada, poniendo en marcha la lavadora, necesitaba recuperar las fuerzas, relajarme, después de muchos meses me permití volver a llorar, lloré de rabia, de impotencia pues teníamos la felicidad al alcance y no la cogíamos.
Sentí una mano en mi hombro lo que me hizo sobresaltarme, pensé por un momento que era Kate pero la habitación no estaba inundada de su olor.
-Hey… chico escritor.
-Lo lamento.
-¿Qué ocurre?
-Nada, justo eso, nada.
-Escuchamos ruido en la piscina pensamos que lo pasabais bien.
-Sólo era uno más de los eternos juegos de dar vueltas cuando ya sabemos el final de toda esta historia.
-Puedo hablar con ella, quizás hacerle ver que-
-No, no tiene caso, además no está en las mejores condiciones, bebió demasiado, me tocará cuidar de ella.
-Se me parte el alma al veros así. Ambos sufrís.
Escuchamos ruido en mi habitación, tras darle un beso en la mejilla a Lan fui directo hacia la fuente del golpe, entré sin percatarme que aún seguía solamente vestido con los calzoncillos.
-¿Estás bien? Escuché ruido.
-Sí solamente intentaba alcanzar el bote de gel y terminé por derribarlos todos, tienes los ojos rojos.
-Iré a darme una ducha.
-Rick.
-Ahora no Kate, por favor…
Me daba igual si aquello la incomodaba pero al fin y al cabo esta era mi casa, me quité lo que me quedaba de ropa y hasta que no sentí el agua ardiendo caer sobre mí no me di cuenta que el frío se había internado en mi cuerpo.
Escuché cómo salía de la bañera, cerré los ojos evitando la tentación, pero mi mente era más poderosa y la imaginaba a la perfección del mismo modo que si la viera, enrollándose en la toalla, cepillando su cabello para después liarlo en una toalla mientras se vestía y embadurnaba de aceite su cuerpo, tenía el cuerpo tensionado y no dejó de estar así hasta que no escuché la puerta cerrar tras de mí.
Golpee la pared de la ducha, magullándome los nudillos que ahora estaban rojizos y algo hinchados, todo silenciado por el ruido del agua, me centré en el baño, volviendo a mi estado de paz, en la medida de lo posible.
POV KATE
De no haber estado concentrada en cualquier ruido no me habría percatado del golpe que seguramente habría pegado contra la pared, eso sumado a que cuando volvió de dejar la ropa tenía los ojos rojos e hinchados, clara señal de haber llorado y la única culpable era yo.
Culpable de sus lágrimas, de su dolor, físico y emocional, por primera vez sentí que quizás la mejor opción era desaparecer, Vikram lo propuso, irnos de la ciudad, el FBI estaba ahora tras el caso con nuestra ayuda, era cuestión de semanas pillar a Locksat pero yo debía estar alejada.
Pensamos en representar mi desaparición o mi muerte, quizás era lo mejor para él, hacerle creer que había muerto, que ya no era ningún problema, volví a darme la vuelta en la cama, buscando una posición cómoda para dormir, para entonces él ya estaba fuera, con su pijama de seda negro, el pelo mojado y el color tostado le hacía irresistible.
Fue hacia la cómoda, sacando una crema antinflamatoria, la puso con cuidado y expresión de dolor en su mano, evitando mi mirada en todo momento.
-Deberías tomarte este analgésico o la resaca que tendrás mañana será horrible.
-Gracias, por sacarme de la piscina y cuidarme.
-Siempre me resultó gracioso verte borracha.
-He estado pensando, mereces saber cómo avanza el caso.
-No.
-El FBI ha tomado el mando, apenas es cuestión de semanas que le pillemos.
-¿Desde cuándo todo se ha vuelto tan fácil?
-Aún falta una parte.
-No quiero saberla.
-No quiero estar al frente de la investigación, no quiero estar en primera línea de fuego, no esta vez.
-Hace unos meses te pedí que te olvidaras, dijiste que no había marcha atrás que debías ir con todo hasta el final ¿por qué ahora es distinto?
-Hay otra opción.
-Espero que no hables en serio.
-Me mantendrán en protección de testigos, no quiero hacer esto Rick, me ha quedado grande y…
-¿Qué harán para hacerte desaparecer? Te tendrán vigilada no será tan sencillo, quién se creería que serías capaz de dejar atrás tu familia, trabajo para ir con Vikram, nadie lo creería.
-No es eso lo que creerán.
-¿Estás bromeando? ¿Acaso has pensado en el daño que causarás?
-No, no tengo ni idea de qué le voy a decir a todos, por qué no volveré a comisaría tras este fin de semana, por qué no iré a visitarles, por qué no volverán a verme nunca, no podré mirarles a la cara.
-Dentro de unas horas, con suerte días creerán que has muerto, problema resuelto ¿no? No tendrás que ver nada, no tendrás que cargar con ese peso tampoco.
Lo miré de manera acusatoria, sin poder creerme que me atacara de ese modo, de una forma tan insensible.
-Ni siquiera te atrevas a juzgarme ¿Por qué haces esto?
-Ya te lo he dicho, es la única opción que me queda.
-Dime la verdad Katherine.
-Conozco las consecuencias del dolor que mi muerte provocará, créeme, las he vivido, y arriesgar vuestra vida simplemente por no haberme dado cuenta antes, es lo más egoísta que haré jamás.
-¿Cuándo?
-No lo sé debo dar la señal al equipo, prepararlo todo.
-No puedes hacerle eso a Jim, le matarás, debes contárselo.
-No, ya arriesgo mucho contándotelo.
-No sé si podré soportar algo así, mi intuición me dice que no será algo de un par de semanas, no pienso participar, ni planificar tu muerte, tengo un contacto sólo tienes que llamarle y preparará todo.
-Gracias por entenderme.
-No lo hago, sólo intento poner todo cuanto pueda porque ese plan suicida salga bien.
No pude evitar romperme frente a él, sin controlar las lágrimas, me observaba desde los pies de la cama, estaba pálido, pero volvió a mi lado, abrazándome, consolándome.
-Iré a llamar a mi contacto.
-No… ¿mañana sí?
-Está bien, descansa.
-Abrázame por favor, sé que no merezco pedirte nada, pero necesito sentir que aún estás aquí, tu fuerza para seguir.
Llevaba varias horas dormido, me limitaba a repasar sus facciones con mi mano, grabando cada peca, cada cicatriz, cerrando los ojos, impregnándome de su olor.
Las lágrimas no dejaban de caer por mi rostro, me acerqué aún más a él, cada poro de mi piel unido al suyo, llevando mis labios a su oreja.
-Desde el momento en que te conocí mi vida se volvió extraordinaria, tú me enseñaste a ser mejor, a desear las aventuras del mañana, cuando yo flaqueaba tú fuiste fuerte.
Te quiero Richard Castle y quiero vivir mi vida en el calor de tu sonrisa y en la fuerza de tu abrazo. Te prometo que te querré, seré tu amiga y tu compañera en el crimen y en la vida.
Siempre, te amo Rick.
A pesar de luchar contra ello terminé cayendo rendida en los brazos de Morfeo, vencida por el poder del sueño, llevándome a recuerdos hermosos a la par que dolorosos, nuestra primera vez, y la segunda, cada te quiero, nuestra boda, sus caricias, sus besos en mi cuello, pecho, y dónde más le necesitaba.
Cuando mi felicidad era plena y ni pensaba en que pudiera arruinarlo, dónde todo se basaba en sentir, en dar y recibir, en amar.
Pero de pronto aparecía frente al loft, llamaba a la puerta pero el Castle que me recibía no era el de siempre, estaba casado de nuevo junto a su ex mujer, con hijos, sin reconocerme, ni recordar mi nombre, ni momentos.
Así me desperté sobresaltada mientras una mano me zarandeaba
-Hey… estabas agitada, ¿una pesadilla?
-Sólo el final.
-Lamento si me excedí antes Kate, lo que menos quiero es preocuparte, todo saldrá bien, cerraréis el caso y podrás vivir tranquila.
-Eso es lo que me asusta.
-¿Vivir tranquila?
-No… que no digas vivamos, porque entonces ese final se hará realidad.
-Cuéntame el sueño, deja esos pensamientos atrás.
POV CASTLE
Ella estaba con un vestido de lencería, que apenas dejaba mucho a la imaginación, sonrío, mientras la cubro de nuevo con la manta que en sueños había dejado desperdigada y beso su cabeza, no soy capaz de cerrar los ojos, de dejar de mirarla, necesito asegurarme de que es real, de que está viva, para que cuando todo se derrumbe recuerde que ella está bien.
Entonces la siento inquieta, está dándole vueltas a la cabeza, pensando, me giro mejor hacia ella, cubriendo su cuerpo prácticamente con el mío y veo sus ojos aguados, está llorando.
Estaba mirándome de cerca, mordía su labio inferior y cerró los ojos, lo siguiente que sentí fueron sus labios sobre los míos, pidiéndome permiso para avanzar.
No pude evitar tensarme más aún cuando escuché como escapaba un gemido de sus labios, sus manos debían sentirlo en mi cuello rígido, y en mi espalda que marcaba ahora cada músculo de mi cuerpo.
-Hey…
Volvió a besarme, apretándose contra mí.
-Katherine, no puedo.
-Por favor, no más Katherine, ni más Beckett, hoy sólo quiero ser tu mujer, hazme el amor, por favor.
-Kate…
-Será la última vez, nuestra última vez, necesito guardar este recuerdo por si nada de esto sale bien, por si ellos ganan, al menos moriré recordando cómo me amabas.
-Lo lograrás, confío en ti.
Con eso centré de nuevo nuestras miradas y esta vez fui yo quien me abalancé sobre ella y comencé a besarla, rebajando su ritmo frenético y desesperado.
-Rick.
-Si quieres que haga esto, déjame llevar el ritmo, quiero hacerte el amor Kate, lento que el amanecer me pille dedicándome a tu cuerpo, olvidando por un momento lo que nos rodea.
Sacó la parte de arriba de mi pijama como respuesta, a lo que yo le contesté levantándome a cerrar la habitación con pestillo, así como dejar que la voz de John Mayer inundara la habitación con su Gravity.
Sólo de pensar que probablemente esta sería nuestra última noche me ponía la piel de gallina, no quería que eso sucediera, y pensaba dejárselo claro después de hacerle el amor de todas las formas posibles, hasta tener nuestro olor impregnado.
Volví a su lado junto a la cama y esta vez mis manos ascendieron por sus muslos hasta alzar su lencero por su cabeza, dejándome a la vista sus pechos, con los pezones erguidos, pidiendo a gritos que mi boca se apoderara de ellos, y así lo hice.
Lamiendo lentamente el izquierdo y pellizcando con fuerza el derecho, mientras ella acompañaba a la banda con sus gemidos, apenas interactuaba, con miedo a que cualquier acto pudiera sacarnos de esa nube y alejarme.
-No voy a irme Kate.
Eso la hizo sonreír, espero que encontrara el doble sentido, pues era imposible que abandonara a esta mujer a su suerte, la besé, explorando su boca, como si nos redescubriéramos.
Bajé de nuevo hasta su pecho intercambiando ahora los puestos, dedicando con mis labios su pecho derecho, mordiéndolo y haciendo cosquillas sobre el izquierdo, su mano aferrada a mi cabeza, y su espalda erguida contra mí.
Saqué sus manos de mi cabeza y las llevé unidas a las mías a ambos lados de su cabeza, para poder poner nuestros rostros cerca, sonriéndole y volviendo a besarla, rozando mi erección contra su abdomen, provocándola mientras ella apretaba aún más sus manos, clavándome sus uñas, en mis manos, en mi espalda.
-Eso me dejará señal.
-Espero que dure toda la vida, así me recordarás.
Llevé mis labios hasta su cuello, marcándola ahora a ella, haciéndola reír, cobrándome sus señales por las mías, mordiéndola, lamiéndola de nuevo, evadiendo su pecho y llegando hasta su abdomen, mis manos separaron sus piernas, dejándome el camino libre para besar, sentir su humedad en mis labios, en mis dedos, en sus jadeos desmedidos que acalló con su mano que no dudé en apartar.
-Que nos oigan, que sepan cuánto disfruto de mi mujer.
-Los novios se pondrán celosos.
-Nadie podrá superarnos cariño, nunca.
Levantó mi rostro con sus manos, devolviéndome su mirada anhelante, pidiéndome que parara, había tardado demasiado en tomar el control, así que nos giró y me dejó bajo ella, sacando mis pantalones despacio, sin prisas, enloqueciéndome, llevando sus labios a los míos, sonriendo.
-Es mi turno.
-Creía que habíamos acordado que sería yo quien llevara el ritmo de la situación.
-Y seguirá así, pídelo y te lo daré.
-Bésame.
Llevó sus labios hasta los míos pero aparté mi cara y frené la suya con mis manos, acercándome hasta su oído.
-Ahí no.
-Disfruta.
Volví a llevar mis manos a su cabeza, haciéndola descender por mi cuerpo, hasta que su boca se adueñó de mi miembro erecto para dejar un par de besos, sacando mi lengua de manera tímida, sin dejar de perder nuestras miradas.
-¿Qué más? Tú mandas Rick.
POV KATE
No necesité respuesta cuando sentí su mano presionando mi cabeza, fue la señal de salida, para introducirlo en mi boca, poco a poco, siguiendo el ritmo de sus manos, lento y profundo, ahora eran sus gemidos los que envolvían la habitación, sus dedos los que se enredaban con fuerza en mi pelo, su humedad la que ocupaba mis labios, su ritmo fue aumentando, si seguíamos así todo acabaría antes de lo esperado pero si él así lo quería, así sería.
Sin sorprenderme me alejó de su erección para unir nuestras lenguas en batalla, saboreándose en mis labios, en nuestras lenguas entrelazadas, en nuestro sudor que perlaba nuestros cuerpos, dejando ese aroma inconfundible a sexo, a pasión, a amor.
Apoyó su espalda contra el cabecero, atrayéndome hacia él, penetrándome de una vez, sin pausa, sin medida, dejándonos jadeantes y a mi algo dolorida, por el tiempo sin sentirle, por mi estrechez, que con besos y caricias me hacía olvidar, esperando a que diera el pistoletazo de salida, enfocando nuestros ojos en los del otro, verde contra azul, así fue como empecé a moverme, a cabalgarle, sintiendo sus manos en mi cintura y mi espalda, ayudándome con los movimientos, y sus labios sin despegarse un segundo de mi piel, mordiéndola, besándola, aspirándola.
-¿Aún… aún sigues cuidándote?
-No…
-Aquí no tengo protección.
-No te detengas, siempre dices que crea en el destino, eso hago.
Agarré sus manos y las llevé a mis pezones, arrancando el ritmo de nuevo, desatando su pasión, convertida en puro deseo, me empujó hasta los pies de la cama, atrapándome entre la cama y su cuerpo, saliendo de mi interior, me aterrorizó la idea de que haberlo hecho detenerse, de que no quisiera que existiera la posibilidad de crear ese sueño.
Con una de sus manos quitó el pelo de mi rostro, pegado por el sudor, mis ojos le recorrían desesperados por una respuesta que tardaba en llegar, pero volví a sentir sus labios sobre los míos y su erección entrar de nuevo en mí, una y otra vez, golpeando ese punto que me hacía enloquecer, pero me resistía a cerrar los ojos, no cuando puede que estuviéramos albergando la última semilla de esperanza, quizás hubiera quien pensase que ese posible sueño en forma de hijo fuera la peor decisión, pero era lo que siempre anhelamos, lo que ambos callamos.
Pero el deseo volvió a superarme, esta vez de forma definitiva, arqueando mi espalda y tensando mi cuerpo por completo, apretándole en mi interior, haciéndole venirse contra mí, sintiéndolo correrse en mi interior, haciendo que las lágrimas volvieran a mí, pero por primera vez en mucho tiempo, fueron de felicidad.
-¿Qué ocurre?
-Creía que… Cuando volví a verte temía que hubieras cambiado demasiado, que ya no sería suficiente para ti que no me necesitarías para avanzar hacia nuestro sueño.
-Tú siempre has sido mi mujer, la que quiero a mi lado, he intentado alejarte, creí haberlo conseguido pero siempre serás mi debilidad.
-¿Crees que… ¿crees que ahora mismo ya lo hayamos logrado?
-Lo que sí puedo asegurarte es que pienso aumentar todas las probabilidades.
Con eso comenzamos de nuevo a amarnos de nuevo, sin barreras.
CONTINUARÁ…
ESPERO QUE LA ESPERA MEREZCA LA PENA, PERDÓN PERO CON TODO LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO EN ESTOS DÍAS, HA CREADO UN POCO DE LOCURA EN MI RUTINA Y NO HE PODIDO ACTUALIZAR HASTA AHORA, ÉSTE ES EL PENÚLTIMO CAPÍTULO!
EL FINAL ESTÁ CADA VEZ MÁS CERCA, OS PROMETO QUE NO HA SIDO UN SUEÑO, HA SIDO MUY REAL PARA NUESTROS PROTAGONISTAS FAVORITOS, Y TAN REAL QUE HA SUBIDO LA TEMPERATURA!
OS LEOO! ESPERO QUE ESTÉIS PASANDO VUESTROS DÍAS LO MEJOR POSIBLE JUNTO A LA FAMILIA, PRONTO TODO VOLVERÁ A LA NORMALIDAD!
