Desencuentro
«Lo conocí desde que era muy niña, desde el kínder para ser exacto. Él tenía un amigo en otras palabras tenía un mejor amigo. Me quede flechazada con la manera de ser de Arnold. Él era un niño tan lindo. Él fue el único que fue amable conmigo desde ese entonces, pero yo viéndome obligada a colocarme una máscara dura y sin sentimientos, logre lo que menos quería que él no me tomara en cuenta.
Los años pasaban, yo hacía de todo para llamar su atención lo seguía, lo acosaba, me daba rabia verlo con las chicas que le gustaba. Recuerdo aquel día donde le pedí a unos de sus amigos, Stinky para que le sacáramos celos, pero no funciono, lo increíble de todo esto es que él se terminó enamorándose de mi ¡hahahahahaha! (pensaba con ironía) que extraño resulto eso.
Seguían pasando los años estábamos en el cuarto grado de primaria, yo sentía que había momentos en donde él me correspondía, me miraba diferente a comparación de otros años. No había día y noche donde yo no lo escribiera, le dedicaba todo mi amor en mi poesía salida de lo más profundo de mi ser, pero él seguía enamorado de Lila, pero no podía hacer nada con respecto a eso, en el corazón no se manda solo se siente. Alguna vez intenté romper su relación, pero no pude cambiar los sentimientos de Arnold.
Cuando llegaba la noche iba a mi cuarto de audiovisual miraba una y otra vez los videos que grababa de él. Ahora que lo pienso yo estaba loca, me sentía tan sola por como vivía que tenía demasiado tiempo para seguirlo y grabarlo. Mi vida en mi familia era un caos crecer a la sombra de mi hermana, un papa autoritario y una mama alcohólica, que gran vida verdad. Debajo de lo que yo aparentaba ser siempre tenía la esperanza de que mi vida familiar cambiara, a veces había momentos en que parecía que podría ser realidad mi más oculto deseo, pero nunca paso, ¡realmente mi atención era -Arnold! Arnold! Arnold! -solo él podía ser olvidarme del desamor de mis padres.
El vecindario iba ser demolido por las empresas futuro, pero ayudé a Arnold y Gerald para que no se destruyera, en aquel edificio le confesé lo que sentía lo bese, pero en ese beso no había nada más que sorpresa (pensaba tristemente). Salvamos el vecindario y luego tuve que negar lo que sentía ante la evidente incomodidad de él. El tiempo paso y todo seguía maso menos igual, aunque él me trataba diferente era evidente que desde ese día ya no me miraba de la misma forma.
Luego llego lo de san Lorenzo, salvamos a los padres de Arnold, le dije lo que sentía una vez más. Todo el mundo se enteró, ¡pero no me importo yo solo quería verlo feliz así que cuando todo termino él me beso yo era la niña más feliz del mundo mi Arnold! mi ángel de cabellos dorados me besaba y todo iba bien hasta ese día...»
Sentada en una lujosa calle de Nueva York se encontraba la hermosa y reconocida escritora Helga Geraldine Pataki recordando quizá la fuente de inspiración de sus novelas de amor. Con una copa de vino tinto en la mano izquierda y la otra sobre sus rodillas cruzadas, vestida con un sastre de un exclusivo diseñador así estaba Helga, la ex brabucona del primaria 118.
-mesero
El galante hombre se acercó recibiendo el dinero de la cuenta con una generosa propina. Este le sonrió y agradeció. Con suma elegancia se puso de pie para luego irse. Era hora de una reunión muy importante iban a publicar su tercer libro.
-¡taxi!
El auto amarillo se detuvo con el derrapar de sus neumáticos.
-Al editorial Times
Sus ojos azules reflejaban una cuidad en constante movimiento, la gente iba y venía; algunos con los sueños rotos pero no para ella, no para Helga.
Quiza irse de Hillwood fue la mejor decisión que haya tomada, hasta ese día no se arrepentía de nada. La vida le sonrió en lo académico, sus buenas notas y su destacado paso por la universidad le hicieron más de un mérito. Sus maestros resaltaban el talento para expresar la prosa, narraciones, rimas y hasta crónicas de algunas de sus investigaciones; irse a Londres fue una buena decisión pero no todo son buenas noticias.
Su madre, Miriam; falleció su batalla contra el cáncer. Helga aun recordar aquel fatídico día en el cual regreso de la universidad hacia el hospital, encontrándose honrosamente con una cama vacía y la expresión de la enfermera que le dijo:
«lo lamento Helga, su madre falleció anoche»
Nunca se lo perdono. La noche anterior se había ido con unas amigas a festejar el término del semestre, jamás pensó que esa noche mientras se embriagaba y bailaba su madre moría.
No había día que no se maldijera así misma, sobre todo porque durante tres años no se había movido de la cama de su madre; estuvo allí cuando se le cayó el cabello, estuvo allí incluso en aquellos días donde no podía ir al baño. El destino era cruel, hasta el presente recordaba las palabras del gran Bob:
«vamos Helga,.. tu madre estará bien, además ya se acerca Navidad.. casi nunca sales»
«pero.. no quiero dejarla»
«anda hija»
Su primer libro fue dedicado hacia su madre. Aunque Bob no lo aprobó al principio, la razón: hablaba de sus adicciones y de su recuperación, de la manera de cómo se sobrelleva una adicción tan grave como el alcoholismo; ella se empeñó en publicarlo.
-ya llegamos..- indico el taxista
-gracias, aquí tiene..- le pago con una tenue sonrisa
Su elegante andar, su porte, su grabo llamaban la atención. El taxista no dudo en ver las generosas curvas que le habían dado el ejercicio y una dieta sana. No había duda Helga se había vuelto toda una dama.
La depresión por la muerte de su madre la sumergió en un agujero muy profundo, el cual la alejo de amigos y familia. Llego al punto en que Bob temiera por la vida de su hija pero como hace mucho, saco todo el carácter Pataki para traer de vuelta a su impetuosa hija. El psicólogo le recomendó salir de su rutina: el baile, el ejercicio fue un gran escape para su depresión. Durante todos esos días oscuros siempre estuvo Bob, El gran Bob Pataki se había vuelto más unido a su pequeña.
«¿Qué había pasado con Olga?» Pues bien, la vida le termino por sonreír a la mayor de los Pataki. Se casó y tiene una hermosa familia con dos hermosos niños. Encontrar al hombre de su vida no fue fácil y Olga lo sabe. Aun agradece a Helga haberle invitado a ese bar aquel día, aquel día donde sus ojos se cruzaron con la mirada oscura como la noche. Su esposo era el maestro de poesía de Helga, un hombre mayor de cerca de 30 años, un hombre maduro de uno ochenta, tez canela e impresionante intelecto; un hombre que sabía lo que quería y hacia donde iba.
Traspaso la elegante entrada de cristal, saludando cordialmente al portero y a la recepcionista del lugar. Se dirigió hacia el ascensor presiono el botón que la llevaría hacia el décimo octavo piso del imponente edificio.
«¿Qué había pasado con Phoebe?» bueno, seguían siendo buenas amigas a distancia. Ella le conto el incidente con el cabeza de balón, pero ese tema dejo de ser importante por el tema de su madre. Hace escasos meses Phoebe se había comprometido con el amor de toda su vida, Helga lamento mucho no haber asistido a su compromiso y le prometió que lo compensaría.
-¡Helga, rayos recién llegas!..-se acerco para tomarla del brazo y apresurarla
-lo siento, Amelia.. solo me demore..
Amelia: mujer de 28 años, uno setenta y muy servicial; asistente personal del gerente del editorial.
-Harry te está esperando hace media hora..
-lo se.. lo se..-esbozo una sonrisa sin preocupación
La atrevida mujer toco la elegante puerta con premura.
-¡Adelante!- se escuchó una sensual voz muy familiar
Cuando la puerta se abrió de par en par, la imagen de un hombre sumamente atractivo hablando por un costoso celular los recibió.
Harry Taylor: 29 años, uno noventa casi 85 kilos, atlético, rubio y de ojos azules.
-si, si la tengo frente mio..- la voz a través del teléfono respondio-.. si hablare con ella.. aja.. adiós..-termino por colgar
Él se acercó hacia donde estaban las dos mujeres, puso su mejor sonrisa para la dueña de sus desvelos.
-Gracias Amelia, dile a los demás que estaré ocupado
-claro..cuidate amiga- le susurro a Helga
Ambos solos en la amplia la oficina, Harry con suma galantería con un toque de sensualidad paso su brazo sobre los hombros de Helga y la acompaño para que tome asiento. Ella rodo los ojos, odiaba que él fuera así ya que ese tipo de artimañas no funcionaban con ella.
-Y.. dígame señorita Helga.. ¿ha pensado en mi propuesta?..
-te lo dije, no firmare nada que yo no quiera..
-quizá yo pueda convencerte..- arqueo la ceja y le sonrió
-¡ha!.. no tienes nada que me interese
No era un secreto para todos en el editorial que el gerente estaba literalmente babeando por la nueva escritora, pero pocos conocían la historia aparte. Harry y Helga se conocieron en la universidad, se encontraron una vez compartiendo asiento en una materia. Él era muy popular entre las paredes de la prestigiosa universidad, guapo rico y de buena familia; el partido perfecto para cualquiera pero no para Helga. Aun el recordaba la vez que Helga le rompió la cara por robarle un beso; Justamente eso le había llamado la atención: su carácter fuerte e impetuoso. De esa forma estúpida se dio una bonita amistad, en sus peores días Harry estuvo con Helga, estuvo allí cuando mandaba al diablo a muchas personas, él estuvo allí para ella.
Se podría decir que ella le dio una oportunidad, pero no duro. Aunque esos hermoso días al lado de ella fueron quizás los atípicos y anormales de su vida. Helga era de gustos sencillos, si ella quería comer, prefería un lugar de comida rápida que un elegante restaurant, él recuerda con una sonrisa las veces que toda esa comida lo hizo vomitar. Sin embargo, fueron hermosos días porque los compartió con ella: aún recuerda sus besos, sus caricias y cada momento que compartió a su lado; esos 60 días hizo que ella se calara cada parte de él y se quedara allí. Para Helga fue difícil terminar y pedirle retomar su amistad, pero era necesario; ella se sintió aterrada la forma tan rápida como estaban avanzando. Cuando terminaron la universidad cada quien tomo su camino, tiempo después se volvieron a encontrar: el como gerente y ella como una escritora que buscaba otra editorial para su segundo libro.
-¡basta!, deja de mirarme..
-¿podrías aceptarme una cena entonces?
Él no la había olvidado, solo quería una oportunidad, solo una para volver con ella
- Tu ganas, pero déjame elegir el lugar
-sabes que siempre es asi..-sonrio
.
Eran cerca de nueve de la noche, después de una deliciosa y costosa cena, se disponían a irse no sin antes cerrar un tema meramente de negocios.
-¡Ya te dije Harry.. no me gusta.. sino me gusta no voy a firmar..!
-Si lo sé, pero… escucha Helga te propongo una cosa..
-Soy todo oídos..
-Mañana vendrá tu nueva representante, él te acompañara a toda tu gira para presentación de tu libro ¿Qué te parece?
-no lo sé, el ultimo que me enviaste resulto ser un incompetente..
-tiene un curriculum , estudio leyes y además tiene mucha experiencia
-Bueno, bueno, le dare una oportunidad pero si resulta ser una incompetente sabes que la despediré.. ¿verdad?..
-si lo sé.. será mejor que nos vayamos
Él extendió la mano para que ella se pusiera de pie, Helga solo rodo los ojos.
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-¿Te gusto?..
-la comida estuvo deliciosa, lo sabes
Un silencio incomodo los rodeo. El lujoso Audi estaba estacionado a las afuera del edificio de Helga.
-Sera mejor que ya suba..
Antes que ella saliera, Harry la tomo del brazo para que no saliera; la jalo hacia el y estampo sus labios sobre los de ella. Un beso lleno de pasión y de necesidad. Con astucia tomo la palanca del asiento y lo inclino, se acomodó sobre ella y sus manos recorrieron su cuerpo.
-Harry.. espera
Si bien no eran pareja, ellos compartían una extraña relación llena de algunos besos, pero llego el día en que ella le dijo:
«Eres mi amigo y te amo, pero no quiero una relación, ni tampoco que termines ilusionándote»
-¿Qué pasa?..- dijo entre jadeos
Él pudo palpar la incomodidad en su rostro, Helga era hermosa y no podía estar cerca de ella sin querer tocarla, ni desearla.
-Yo..
-¿hace cuanto un hombre no te ha tocado?- le pregunto
Sus ojos palpitantes la desnudaban, cuando la piel de su mano acaricio su rostro le erizó la piel.
-Hace mucho.. verdad..
Y él la conocía, sabía perfectamente que ella no había tenido intimidad desde hace mucho tiempo. A pesar de tener casi 28 años Helga se sonrojo como una adolescente.
-eso no te importa..
Lo hizo a un lado y salió del auto muy ofendida.
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Cerró la puerta con un portazo, estaba furiosa.
-¡Rayos!- bufo
Era tan cierto, Helga G. Pataki no había vuelto a tener intimidad con nadie desde sus candentes noches con cierto muchacho con cabeza balón. Y no era porque siguiera pensando en él, sino es que ocupo su mente en tantas cosas y las veces que ella tenía ciertas necesidades, ella optaba por usar sus queridos juguetitos para auto complacerse. Los hombres la habían decepcionado, quizá fue algo que no pudo superar, siempre que se empezaba a entusiasmar con alguien, le encontraba un defecto y adiós.
Tenía mucho que agradecer a esa intensa relación: formo más su carácter, la hizo más pensante y sobre todo que era un sinfín de inspiración para sus libros.
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Era casi las diez de la mañana, Helga observaba su reloj con fastidio por la tardanza de cierto gerente.
-Lo siento, era el tráfico- dijo mientras se acomodaba la corbata y tomaba su posición en su cómoda silla.
- Si como sea, me vas a decir para qué demonios me mandaste a llamar
Helga estaba en su posición a la defensiva: con las piernas cruzadas, los brazos cruzados y mirándolo de forma asesina.
-Por lo de anoche.. yo lo..
-Eso no me importa.. si no me llamaste para otra cosa será mejor que me vaya..
-No..¡espera!- ella estaba parándose- si es importante que estés aquí.. quiero presentarte a alguien..
-Que sea rápido, mi padre viene hoy y le prometí recibirlo..
-mira justo llego..
Él le ofreció su mano y ella a regañadientes acepto
-Helga te presento a tu nuevo representante.. El es..
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«¿Qué paso con Arnold?» bueno. Después de la partida de Helga, entro en tristeza profunda. Aun recordarlo es doloroso para él. En cada lugar de Hillwood podía encontrar un recuerdo con ella por insignificante que fuera, eso le dolía. Cuando anochecía era un peor: podía escuchar sus suplicas, podía ver sus ojos aguados y sentir su fragilidad. Arnold Shortman no se perdonaba, eso no lo dejaba vivir tranquilo a pesar de conocer el perdón de ella. Había noches donde incluso buscaba su olor entre sus almohadas y cuando creía haberlos encontrados, se tocaba hasta llegar a eso que lo avergonzaba.
Pero toco fondo, un día vio reflejado en un espejo las consecuencias de su forma de vivir. Se vio ojeroso, delgado y pálido. Entonces un buen día le dijo adiós, se dirigió hacia aquel lugar donde se conocieron hace tantos años, grande fue su sorpresa al darse cuenta que lo estaban demoliendo.
«Me gusta tu moño porque es rosa como tu ropa..»
Aquella frase, aquella simple frase fue suficiente para unirle prácticamente toda su infancia con ella, con su querida Helga.
-Adiós Helga… espero que estés donde estés.. seas muy feliz.. lo siento
Sus ojos verdes se aguaron, sintió como una grieta se formaba y dolía.
Pasaron los días, las semanas: el dolor aminoro, las ganas por insistirle a Phoebe por localizarla fueron aminorando entre otras sensaciones. Se sobrepuso, termino por aceptar la oferta de una prestigiosa universidad, se graduó con honores en la carrera de Leyes.
Desde que era un niño le gustaron muchas cosas pero, la que más satisfacción le daba era ayudar a otros. Si bien entre sus planes también estaba ser doctor, fue ver tantas injusticias en el mundo que lo impulsaron al tomar esta carrera.
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-¿Arnold?.. waoo.. ¿Eres tú?- con aire despreocupado y frunciendo el ceño aun dudando lo que estaba delante de ella.
-¿Helga?..
Harry no entendía lo que estaba pasando «¿ya se conocían?»
-¡Dios!, ha pasado tanto tiempo..
Su voz sonó con asombro y su mirada azul aún seguía cada gesto de su ex gran amor. Ella estiro la mano y Arnold la tomo; una extraña sensación recorrió el cuerpo de ambos. No había duda, el tiempo había echo mella en ellos convirtiéndolo en dos grandes profesionales.
-creo que más de 10 años- contesto
-¡Esperen.. Esperen!.. ¿Ustedes se conocían?- cuestiono Harry
-No tienes idea…-termino por decirle él mientras aun tenia sostenida la mano de ella, acariciando sutilmente la parte superior con sutil contacto.
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-Bueno entonces ¿firmas?...
-si está bien lo hare..
Incluso para él fue difícil entender la manera tan rápida en como ella tomo el bolígrafo y estampo su firma en el delicado papel. Arnold recogió las hojas y las metió en su maletín de cuero no sin antes colocarlas en folder.
-tengo una junta, la cuenta ya esta pagada.. así que disfrútenlo..
Con suma caballerosidad le dio la mano a Arnold y le despidió de Helga. Una vez solos el aire se puso más denso seguido por una sensación de incomodidad.
-el mundo es muy pequeño- dijo ella rompiendo con todo pero con su mirada en la copa de vino blanco..
-Si tienes razón..
Ambos suspiraron, Arnold tenía más cosas que decir que ella sin embargo no sabía por dónde empezar. En aquellos días grises, ensayaba su monologo cuando se la encontrara y ahora más de diez años no sabía que decir.
-siento lo de tu madre,,
Tal frase fue suficiente para captar la atención de ella; la vio volver a bajar la mirada mientras fruncía un triste ceño.
-eso paso hace mucho tiempo, ¿Cómo te enteraste?
-Phoebe me lo dijo
-debí suponerlo
-¿Cómo esta la familia.?
-bien, nada que reportar.. mis abuelos siguen vivos..
Ella esbozo una irónica sonrisa al darse cuenta a lo que se refería.
-leí tu libro.. es muy bueno
- gracias, supongo que te habrás dado cuenta de cierto detalles
Ahora él sonrió
-por puesto, no pasó desapercibido para mí el personaje con ciertos rasgos a los míos
-¿Cómo sabias que yo lo escribí?, está bajo un seudónimo
-una antigua ex novia me lo recomendó, lo leí hace mucho. Cuando acepte este trabajo entonces me entere de la verdadera autora..
-tienes suerte, Nunca he salido en público me mantengo en el anonimato por mi tranquilidad. Pero bueno.. Sabía que no podía durar mucho.. la gerencia me dijo que si no salía a luz, ellos no iban a seguir publicando mis libros por más exitoso que seas.. supongo que el marketing ahora es más agresivo..- sonrió
-allí es donde entro yo..
-salud por eso.. levanto la copa de vino e hizo una simpática mueca
Había tantas cosas que decir, tantos círculos por cerrar. Ellos no se dieron cuenta, cuando llego las cinco de la tarde decidieron caminar. Hablaron de tantas cosas de sus logros, de sus vidas, hasta se dieron la confianza de contarse de sus relaciones fallidas. Cuando la noche cayó Arnold la invito a cenar:
«era tan cómodo hablar con ella»
Siempre había sido así, incluso entre sus peleas infantiles, Helga siempre había sobresalido por sus amplios temas de conversación: una chica audaz, con un carácter fuerte y tema de conversación eran virtudes que ahora cobraban más fuerzas que en la niñez ya que en esos años solo podría ser popular por una cara bonita. Por un momento se perdió entre sus elocuentes palabras y un halo de familiaridad se posó en su ser, entonces llego a la conclusión que por más que hubieran pasado los años, él de alguna forma: «la extrañaba».
Después de una deliciosa cena, se dirigieron a lo más alto de ese edificio. A pesar del frio, el mirador era algo muy popular y romántico. Quizá ambos querían estar solos desde lo más profundo de su ser. Entonces la vio, vio como el viento acariciaba su rostro haciendo volar sus rubios cabellos y después de tantos años pudo sentir ese aroma a flores que era propio en ella.
-Por lo de la última vez.. lo lamento..
Ella reacomodo su posición, apretó la baranda con sus mano y volteo a verlo. Arnold tenía la mirada fija en la cuidad, el enorme panorama con luces se reflejaba en su verde mirada.
-Eso no importa… han pasado tantos años para olvidar y sanar..
El sonrió, quizá satisfecho por su respuesta o quizá por como hablaba.
-pensé que solo escribías.. ahora me doy cuenta que hablas como escritora..
Una simpática broma, la hizo sonreír. Después de tanto tiempo se dieron cuenta de una cosa.
-¡zopenco!..-bufo
«ambos no habían cambiado nada»
.
Los días se volvieron semanas, las semanas en meses. La gira estaba haciendo un éxito. Helga compartía la mayor parte de su tiempo con Arnold. La confianza llego para quedarse, ambos tenían esa vieja sensación en el pecho que le permitía comportarse cuando estaban solos de una forma diferente.
El viaje fue realmente cansado, había ocasiones donde no podían encontrar un hotel y dormían en el coche u otras donde solo había una habitación y la compartían. Helga despertaba y se encontraba con un Arnold mal vestido durmiendo encorvado en un pequeño sofá.
«no has cambiado nada Arnoldo» le decía al verlo dormir
Siempre sacrificando se por lo demás, incluso en donde los días eran realmente malos: el siempre miraba el lado positivo a las cosas.
No era difícil enamorarse de Helga, quizá en vidas pasadas también lo hizo. ella era una chica tan interesante pero había cambiado tanto, había noches donde no podía ni dormir al darse que cierto antiguo sentimiento comenzaba a anidarse una vez más dentro el, pero como no amar a esa impetuosa y hermosa mujer, era prácticamente imposible.
Mirándose al espejo un poco frustrado por estar en medio de una situación que cruzo de la línea de lo laboral a lo personal.
«no.. no de nuevo.. y justo ahora que»
Por cada gira terminada en un estado; ellos regresaban a Nueva York para explicarle a Harry todo lo que estaba pasando. Le fue casi imposible no volverse amigo de Harry ya que en cierta forma le recordaba a Gerald, sin embargo en ciertas ocasiones los celos bullían de él cuándo Helga salía muy tarde de la oficina de este con la ropa arrugada y los labios hinchados y el saliendo tras ella pidiéndole que lo disculpara.
.
La gira terminaba conjuntamente con su contrato, la invito en un viaje en barco que se paseaba por la cuidad, debajo de sus puentes y lleno de turistas.
«tenía que decirlo.. tenía que decir sola una cosa »
En una parte alejada del barco se encontraba ella esperándola, se mostraba feliz y radiante. Era un hecho que la gira iba terminar siendo exitosa, ver como Helga se expresaba delante de las personas que compartían su prosa solo lo hizo sentirse orgulloso de haberla amado.
Su mirada se tornó triste al recordar un suceso en la noche anterior, el buen Harry le había pedido un inocente consejo, que lo acompañe a cierta lujosa tienda en el centro de la cuidad.
-¿estas bien Arnoldo?..- le pregunto al ver la preocupación en su rostro
-como no estarlo si todo ha sido un gran éxito, afirmo…
-eso no dice tu rostro..
El barco se movía alrededor de la cuidad, los turistas tomaban fotos y fotos. La tarde caía y entonces el la volvió a ver, era el momento de decirle todo lo que sentía:
-Durante todos estos años me pregunte el porque nunca te olvide
Inmediatamente capto la atención de ella quien no podía creer lo que acaba de oír.
-Conocí a muchas mujeres en mi vida, pero nadie como tu.. sabes.. –sonrió con nostalgia – el día que te fuiste sentí un gran vacío en mi interior- ella trago grueso- creo que en cierta forma lo supere o eso quise creer, las pocas mujeres con las que me di una oportunidad nunca llenaron ese vacío por mas amor que yo les pude haber tenido en su momento.. entonces pasaron los años y te volví a encontrar.. –entonces su mirada verde se clavo en ella—entonces llegue a la conclusión que tu eres y siempre serás la mujer de mi vida.. lo siento pero es la verdad
Se disculpó al ver el halo de tristeza en su rostro.
-Harry te propondrá matrimonio mañana..- ella no lo sabía pero lo intuía- es un anillo muy hermoso.. me hubiera gustado poder regalártelo yo..
-Arnold..yo no sé que decirte
-No tienes porque decir algo Helga, ¿recuerdas cuando hace años me dijiste que cuando nos volveríamos haber nos reiríamos de todo?
Ella asintió
-No hemos reído tanto.. tanto por ese suceso con Lila.. pero sinceramente no me hubiera gustado reírme.. lo que yo hubiera preferido era tomar tu mano y no haberte soltado jamás
Ella no lo podía seguir viendo, era realmente triste estar viendo como Arnold abría su corazón de la manera tan sincera y madura como jamás pensó verlo.
-Me es difícil estar a tu lado y volver a enamorarme de ti una vez mas.. suena extraño pero es cierto..-Entonces el se acerco y la abrazo
Solo quería sentirla una vez mas con él, cuando ella rodeo su espalda pudo sentir una vez mas esa fragilidad que solo ella podía emanar. La aparto y le dio un beso en la frente.
-Él es un gran tipo… -sonrio- estoy seguro que con él o sin el siempre seras feliz.. porque asi eres tu..
Sus ojos verdes la desnudaban, realmente no supo cuando empezó a llorar. Solo se dio cuenta cuando Arnold delineo se mejilla, la volvió abrazar y en acto de compasión propio de el le dijo:
«No llores.. no valgo la pena»
Quizá después de tantos años se dio cuenta de una gran verdad, él no se había perdonado, nunca lo hizo: ver las lágrimas y suplicas de ella lo hacían sentir miserable hasta ese día. Lastimar al ser más bueno, sacrificado y amoroso que nunca conoció fue algo que no se pudo perdonar
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Las maletas estaban hechas, faltaban cerca de 10 minutos para que anunciaran el abordaje. Ella lo decidió así, necesitaba unas vacaciones después lo ocurrido la última semana. Después de rechazar la propuesta de matrimonio de Harry y de la confesión de Arnold; sentía que necesitaba un descanso mental y físico. Si bien Harry le dijo que todo estaba bien, ella sabía que todo estaba realmente mal y decidió alejarse de todo lo que le perturbaba, sumándole a todo lo anterior estaba Arnold, ese joven de ojos verdes que se fue el mismo día que le confeso todo.
-¡rayos!...-bufo cuando el ticket se le cayó debajo de los asientos de la sala.
Cuando se puso de pie, frunció el ceño al reconocer a cierta silueta conocida para ella.
-¡Helga!...-grito
Cuando la mirada verde se clavó en ella, muchas preguntas surgieron en su cabeza pero la mas importante:
«¿Qué estaba haciendo Arnold allí?»
-¡Helga..!..- volvió a llamarla
Arnold con un terno muy desacomodado, arrugado y jadeante se acercó a ella.
-¿Qué estás haciendo aquí?..- le pregunto con intriga y curiosidad
-Harry me dijo que no aceptaste casarte con él..
-Arnold ¿eso que tiene ver?
-Después de lo que te dije ese día no pude dormir, me pregunte muchas veces si hice bien en contártelo.. él te merecía más que yo después de todo el daño que te hice..
-éramos unos niños Arnold.. eso no importa
-¡claro que importa!... yo tengo la certeza que si no hubiera pasado eso, hasta el día de hoy tu y yo estaríamos juntos..Helga yo..
-¿Por qué me dices todo esto?..
-porque estoy seguro que me arrepentiría toda mi vida sino vuelvo a intentarlo una vez..
-¿intentar?..¡¿Qué demonios estas hablando?!..
-te lo dije.. me es difícil estar cerca de ti sin no sentir nada.. Yo helga.. me he enamorado de ti una vez mas..
-estas loco.
En ese momento el perífono sonó llamando a todos los pasajeros a abordar el avión.
-tengo que irme… lo siento..- ella sonrió confundida, trato de irse pero Arnold la detuvo
-¿Qué haces?..- le cuestiono al observar el sutil agarre que le impedía avanzar
-te invito un café.. solo uno
-¡¿Qué?!.. Acaso estas demente..
-puedes irte si quieres después.. yo pago.. solo dame una.. una sola oportunidad..
-pero..
-solo es un café..
Algo dentro de ella tembló, una extraña sensación recorrió todo su cuerpo; miro sus suplicantes ojos verdes y no pudo hallar mentiras en ellos. Arnold era tan trasparente.
Ella le sonrió
-pero yo pago..
«Una nueva historia termina y otra se escribe»
Bueno aquí termina el epilogo, hasta a mi me dolió escribirlo. Con este pequeño fragmento doy por cerrada la historia de Fly o una decisión difícil en fanfiction.
Ha sido un largo camino de más de un año donde había meses donde dejaba de escribir. Me siento satisfecha y contenta. Espero que la disfruten, saquen sus conclusiones ya que el final lo escriben ustedes.
Estamos en cuarentena señores por eso tratare de sacar el final alternativo que será aparte de esta historia. Sera un one-shot titulado "Penny", creo que ustedes llegaran una conclusión por el titulo y quiero recalcar que se desprende de mi final pero si no han leído toda la historia tratare de ser lo mas clara posible.
Seguiré escribiendo eso es seguro.
GRACIAS POR SEGUIRME EN ESTA AVENTURA, SON LIBRES DE COMENTAR CON TODO RESPETO Y YO LE ESTARE CONTESTANTO EN MI TIEMPO LIBRE.
MUCHAS GRACIAS Y HASTA LA PROXIMA
SKYBLUEPETUNIA.
