Los Angeles, California.
Los teléfonos no paraban de sonar, las personas iban de un lado a otro, los murmullos rápidamente se volvían discusiones, era una locura pero a la vez un día normal en las oficinas del FBI, Clyde no pensaba mucho en lo que ocurría a su alrededor, solo estaba centrado en la puerta frente a el, la de su superior, Raymond Marshall, un hombre de 50 años, un líder nato que se gano su puesto a pulso, era comprensivo y carismático, pero también podía ser una bestia si lo provocabas. Normalmente alguien pensaría que el afroamericano pediría un aumento o un par de días mas de descanso, pero la verdad era algo mas profunda que eso, necesitaba un favor, uno muy gordo.
_ Hace un par de días _
El timbrar de su celular fue mas fuerte que su sueño, poco a poco se despertó con gran pesar, preguntándose quien lo llamaba a las 3 de la madrugada, palpo todo sobre la mesita de noche, tratando de buscar el condenado aparato que no dejaba de timbrar como loco, lo tomo a duras penas y reviso quien era, nada mas ni menos que Lincoln, era su mejor amigo, es cierto, pero ni él podía perdonar que se interrumpiera su sueño, solo esperaba que tuviera una buena razón.
- Hola? - pregunto Clyde con una voz cansada
- Que hay amigo, todo bien? - respondió su amigo con cierto aire de ansiedad
- Estaba bien hasta que me despertaste Lincoln -
- Lo se y en serio perdón Clyde, pero es urgente, solo te tengo a ti para lo que planeo llevar a cabo - explico con mucha rapidez y cierto jadeo en su hablar
- A que te refieres? Que plan? -
- Mira, eh meditado mucho esto, casi desde un principio, pero creo que ahora es decisivo -
- Lincoln, hermano, sigo sin entender de que me hablas - exclamo ya irritado del secretismo de su amigo
- Voy a dejar O.A.S.I.S - explico secamente el albino
Esas 4 palabras dejaron mas que despierto a Clyde, quien rápidamente cambio su expresión por una mas activa.
- P...Planeas que? -
- Lo que oíste Clyde, no puedo seguir con eso, ni siquiera quería empezar con esto de todos modos, desde que entré me eh sentido fastidiado y decepcionado de mi mismo, quiero vivir una vida normal amigo, sin secretos, ni asesinatos ni nada de ese rollo espía, lo único que deseo en mi vida ahora es a mi familia, mi futuro y a Ronnie Anne, y no puedo tener nada de eso si sigo trabajando para esos hombres, me entiendes no? -
- C...Claro...entiendo, pero...que tengo que ver yo en todo eso? -
- Debes conseguirme ayuda del FBI, de tus superiores - explico Lincoln, cada vez mas entusiasmado
- Y que pueden hacer ellos por ti eh? -
- Eh notado que esta agencia no es muy querida por las demás, ademas mi jefe, James Kane parece estar en tratos algo sucios, mas de una vez me ha pedido eliminar viejos agentes de la agencia y estos me han dicho que solo querían mostrar a Kane como la rata que es -
- Vaya, no se que decir viejo -
- No digas nada, bueno, no a mí, pero si a tus superiores, diles que les puedo dar información, ubicaciones, nombres, lo que sea, pero sobre todo que puedo ser útil -
Clyde estaba callado, su mente trataba de procesar todo lo que le decía el peliblanco, no sabia mucho de esa agencia, era todo un misterio, casi una organizacion fantasma, pero si con eso podía ayudar a su hermano, lo haría sin pensarlo mas de una vez.
- Esta bien, veré que puedo hacer - dijo Clyde algo resignado pero decidido
- Sabia que podía contar contigo, gracias amigo, en serio - dijo Lincoln con una voz calmada y sincera, algo adormilada, pero activa
- Cuando quieras, ahora, déjame dormir - pidió Clyde a modo de burla, colgando y finalizando aquella llamada
_ Devuelta al presente _
Marshall se encontraba del otro lado de su escritorio, detallando con la mirada a su mas joven agente, Mcbride, era bastante joven, pero lo compensaba con su inteligencia y buen trabajo de campo, daba magníficos resultados y siempre seguía todas las indicaciones, sin poner objeción, por eso se le hacia raro verlo en su oficina, esperaba que no quisiera un aumento, era bueno, pero no tanto. Podía ver que estaba algo nervioso, ademas de tener sus manos sudorosas, Marshall ya había visto esto antes, sea lo que sea que fuera a pedir, no iba a ser bueno.
- Asi que...a que debo su visita señor Mcbride - saludo con entusiasmo y amabilidad el hombre mayor
- Bueno, vera señor Marshall, nunca antes le he pedido favores - explico con cierto nerviosismo en su voz
- Y lo agradezco mucho - exclamo con total sinceridad - Hoy en día todos quieren escalar con favores, en los viejos tiempos solo se lograba con trabajo duro y nada mas, ahi demostrabas tu valía para la agencia amigo mio no haciendo cumplidos a tus superiores y siendo su lamebotas - dijo el hombre de antaño, esperando que eso cambiara la idea de lo que fuera a pedir Clyde
- Ya me lo imagino, no debió haber sido nada fácil - explico mientras tomaba aire y preparaba su contra ataque - Pero los tiempos cambian jefe y junto con ello el mismo hombre. No digo que ahora solo se pueda llegar a algo por medio de favores, ni en lo mas mínimo, solo digo que son parte esencial a la hora de planear algo -
Marshall analizo rápidamente ese comentario, era cierto que los tiempos cambiaban junto con el ser humano, pero lamentablemente para Clyde, él prefería seguir las costumbres con las que se formo y ningún chico de la ultima generación le haría cambiar de pensar.
- Sabes algo Mcbride - dijo Marshall tumbándose al espaldar de su silla - Dejemos las formalidades, dime que quieres de mi y lárgate de una vez, hoy no quiero discutir con nadie - exclamo mientras lucia una sonrisa de consolación
- Si eso quiere - Una vez mas, el afroamericano tomo aire y dijo lentamente y con cuidado en sus expresiones algo resignadas - Usted conoce la agencia O.A.S.I.S? -
La sonrisa de Marshall desapareció fugazmente, ahora los problemas como el aumento de sueldo le parecían mejores temas de los que hablar, le sorprendía que Mcbride conociera la existencia de O.A.S.I.S, ni siquiera los mas veteranos del lugar sabían de ella, solo algunos "privilegiados" sabían de aquella marginal ala del gobierno, era prácticamente un mito, una agencia secreta que parecía mas una linea de asesinos a sueldo para las élites globales que un ente gubernamental.
Se levanto de su silla y volteo hacia atrás, contemplo la amplia vista californiana que sus ojos alcanzaban a ver, Clyde por su parte, seguía sentado, esperando una respuesta concreta a su pregunta.
- En el 97 - dijo Marshall sin quitar la mirada de la ventana - Cuando tenia mas o menos tu edad, era becario en aquel lugar, fue el lugar mas brutal para el que trabaje, agentes desaparecidos en acción, tratos ilegales con enemigos de estado, falsificación de objetivos y una larga lista de delitos que haría ver a la CIA como un grupo de matones de secundaria -
- Que me quiere decir con eso señor? -
Marshall volvió a dar media vuelta, para encarar al novato.
- Te quiero decir que si los conozco, pero me hace preguntar, ¿Como los conoces tu? -
- Creo que eso no es necesario ahora señor... -
- Tonterías - dijo casi gritando - Puedo causarte un gran problema para tu carrera Mcbride, por no dar información a tus superiores - dijo mientras se acercaba de forma amenazante al joven - Dime como los conoces -
Clyde tomaba aire con pesadez, se sentía intimidado por la figura de su jefe y esa amenaza, trato de controlar su respiración, recordando la promesa a su amigo, era muy tarde para retractarse, tuvo esa oportunidad antes de entrar a aquella oficina y la había desaprovechado, solo le quedaba seguir adelante.
- Tengo un amigo - dijo ansiosamente - Que trabaja para ellos, pero se harto -
- Se harto? De que? - Pregunto Marshall algo confundido
- De lo mismo que usted, quiere dejar la agencia pero parece que esta amenazado, quiere un trato con nosotros a cambio de información para acabar con O.A.S.I.S, pero necesita protección, saber que no lo mataran cuando nos cuente todo lo que queremos -
Marshall se alejo de Clyde, volvio de forma calma a su asiento, sacando una botella y dos copas de el cajon izquierdo de su escritorio, puso todo en la mesa y dijo seriamente, pero tratando de sonar relajado.
- (suspiro) Cuéntame un poco mas de ese amigo tuyo - dijo mientras abría la botella y servia el licor en las copas
(Mientras tanto)
Bahía de Gibraltar, España.
Lincoln arrastraba con mucho esfuerzo la pesada bolsa que llevaba a cuestas, rezando para que ningún guardia lo viera deambular por esa área, sobre todo con una carga tan "especial" como esa, no fue un trabajo fácil la verdad, seguir al objetivo por toda la ciudad sin ser descubierto, ubicar su casa, entrar a hurtadillas ahí y lo peor de todo, la espera, que aveces era mas que eterna, solo quería tirar ese bulto sin vida al mar y poder irse a casa. Descanso contra una pared, tomándose un respiro de la pesada labor y a la vez aprovechando para comunicarse con su vigía.
- Señorita J, tengo a Marcos Vasquez... O bueno, lo que queda de él - dijo dando un rápido vistazo a la bolsa, de la cual escurría un liquido rojo intenso
- Perfecto, ya sabes que hacer - dijo la chica del otro lado de manera cortante
Lincoln pensaba cortar la comunicación en ese punto, pero sentía que debía aclarar algunas cosas con su "amiga".
- J, lamento lo que paso en noche vieja... -
- Por favor blanco, no toques ese tema - explico cansada del tema
- No, escucha - exclamo casi rogando - se que no es el momento, ni el medio para decir esto pero, lamento mucho lo que paso, de verdad, tal vez debí ser mas suave y menos directo, haberlo hecho en un momento menos...eh..."mágico"? -
- Si, tal vez !DEBISTE¡ evitar muchas de esas cosas - explico furiosa recordando los hechos de aquella fatídica noche
- Lo se, y no puedo arreglar el daño que te halla echo, solo pido que...ya sabes...puedas perdonarme, de corazón - dijo con una voz ya cansada
Hubo cierto silencio en la linea por un par de segundos, Lincoln no esperaba una respuesta la verdad, solo quería desahogarse, era algo egoísta si, pero quien no lo era de vez en cuando?, iba a cortar la linea cuando escucho unas ultimas palabras del otro lado.
- Gracias agente blanco - respondió una voz monótona, pero con destellos de sinceridad - No lo arreglas todo, pero...se agradece el gesto. De echo, también quiero confesarte algo -
- Enserio? que? - pregunto algo confundido pero interesado en las respuestas
- Yo...eh... - Jordan quería sincerarse con el, decirle que ella provoco el aborto de Ronnie Anne y prácticamente mato a su hijo, pero ahora que lo pensaba era una locura, que haría luego de eso? seguro la casaría hasta matarla, era lo lógico, parte suya quería, no, TENIA que decirlo, pero su parte razonal sabia que era una estupidez - Solo quería decirte que se lo que paso...con tu novia e hijo...lo...lamento mucho - dijo algo titubeante, todavía dudando de su respuesta
- Muchas gracias señorita J - Lincoln lanzo una sonrisa triste y melancólica al cielo español - También te lo agradezco -
- En fin, vuelve al trabajo, llámame tan pronto te deshagas de Marcos Vasquez - explico Jordan poniéndole fin a la comunicación
La mirada del albino quedo anclada al hermoso atardecer, sintió como se quitaba un pequeño peso de encima, no quería guardar mas secretos ni nada de esa mierda, quería ser libre, en todo el sentido de la palabra, tanto de los demás como de si mismo, por eso necesitaba abandonar O.A.S.I.S, si seguía ahí, siempre estaría en un conflicto interno, una dualidad que lo acabaría destruyendo psicologicamente, todo eso debía terminar, irse a la universidad, sacar un titulo, formar una jodida familia tal y como hacían sus hermanas, ser alguien en la vida, alguien digno y honrado, tal y como lo criaron.
Siguió arrastrando a Vasquez por los callejones del lugar, llegando a un pequeño muelle donde por fin se pudo librar de su pesado "costal de ropa sucia".
- Uff, muy bien señor Marcos Vasquez, fue un placer conocerlo, espero que la otra vida lo trate mejor que esta -
Puso un pie sobre el saco y lo empujo, arrojándolo a las profundidades de aquellas aguas, el agente camino hacia una pequeña caseta cercana donde se tumbo sobre una silla y dio un fuerte suspiro, uno de descanso y satisfacción, solo deseaba que ese fuera su ultimo trabajo para la agencia y que su amigo lograra algo con sus superiores del FBI.
Tururu...tururu...tururu...
- Hablando del rey de roma - dijo mientras sacaba su celular del bolsillo - Hola Clyde -
- Que hay amigo, estas ocupado? - pregunto algo preocupado
- Ehh...estaba sacando la ropa sucia - dijo mientras veía un pequeño charco rojo que salia de la profundidad del agua - Pero adelante, dime lo que te dijeron a ti -
- Veras, a mis superiores les gusta la idea y comparten tu gusto por acabar con O.A.S.I.S -
- Eso me alegra - dijo luciendo una sonrisa de felicidad
- Pero en cuanto a ti...eh...dudan un poco -
- Eso me molesta - dijo de forma suave - Porque dudan de mi? -
- Mira, acabo de salir de una reunión rápida con Marshall y los demás directores de la agencia, algunos creen que podría ser una trampa de O.A.S.I.S para desestabilizarnos y hacernos perder nivel - dijo mientras su voz iba en aumento
- Bueno, eso no esta del todo bien -
- Pero tranquilo, te conseguí el beneficio de la duda -
- Que es eso? - pregunto el peliblanco totalmente anonadado
- Te darán la ayuda y protección que quieres si traes pruebas -
Lincoln quedo pensativo, en un mini-estado de shock, donde sacaría pruebas? Y pruebas de que?
- Exactamente que quieren Clyde? - pregunto con una voz robotica y seca
- Principalmente, de que O.A.S.I.S de verdad esta en tratos sucios, algo gordo, no podemos darnos el lujo de invertir tiempo, dinero y esfuerzo en simples rumores -
- Hombre tu sabes que no son rumores, es la realidad - explico mientras su cara se ponía roja de ira
- Yo lo se, pero ellos no, por eso las pruebas -
- (Suspiro) Tienes razón, disculpa, es solo que, esto me pone muy nervioso hermano -
- Lo se, no todos los días tratas de desenmascarar una red de corrupción gubernamental - explico el afroamericano tratando de aliviaran el ambiente
- Jeje, creo que tienes razón, gracias Clyde, por todo, eres el mejor -
- No es nada amigo, Clincoln Mcloud? -
- Clincoln Mcloud - dijo mientras lucia una gran sonrisa - Hasta el final -
- Genial, ahora si me disculpas, debo colgar, tengo asuntos pendientes -
- Adelante amigo, estaremos en contacto -
Lincoln colgó la llamada y se recostó al espaldar de la silla, ahora con su mente en otro lugar, como obtener material incriminatorio de la agencia?, a parte de Jordan, no conocía a nadie mas a fondo de allí, tenia entendido que algunas otras chicas con las que estudio estaban allí también como vigías, pero no las había visto, ademas no cree que lo ayudarían y Jordan mucho menos, "Parece que sera un trabajo en solitario" dijo para sus adentros, pero con una convicción firme, O.A.S.I.S iba a caer.
