Disclaimer: ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).

Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.

"..." escenas superpuestas


Despertó con un terrible dolor de cabeza, las sienes parecían palpitarle y los ojos le pesaban. Con lentitud fue abriendolos, adaptándose rápidamente a la obscuridad que la rodeaba.

Intentó mover las manos pero estaba atada, sus pies se encontraban en el mismo estado. Suspiró, ¿qué haría ahora?

Escuchó un murmullo a lo lejos, dos voces, una femenina y otra masculina. Procuró hacer el menor ruido posible, quizá lograría escuchar algo que le sirviera.

Ya todo está hecho mi señora.

Tú nunca me fallas Nobuo —hubo un breve silencio—. Dile a Hino y Osamu que me esperen en mi tienda, ocuparán sus puestos.

¿Sus puestos? ¿De que estaba hablando?

El lugar en dónde estaba atrapada se abrió, parecía ser una simple carpa improvisada que evitaba que muriera a causa del calor, el clima se le hizo sofocante en cuanto la luz del sol hizo contacto con su piel.

—Tú debes ser Tenten —la reconoció de inmediato, aquella mujer era la misma que había intentado asesinar a Shikamaru...él, ¿habría despertado?—. No tuvimos la oportunidad de presentarnos formalmente, soy Izumi Sandorōzu. Es un placer poder conocerte.

—¿Qué mierda quieres? —gruñó. La mujer se mostró indignada por la forma en la que se dirigió a ella.

—Entiendo que estés...confundida —farfulló—. Pero estoy aquí como una amiga, sé lo doloroso que es perder a quién quieres a causa de la guerra y las divisiones de clanes.

—¿De qué estás hablando? —no le gustaba a dónde estaba llegando eso, parecía querer atraparla en sus redes, manipularla poniendo sal en sus heridas.

—De Neji Hyuga, por supuesto.

Sus músculos se tensaron al escuchar ese nombre, no, no es que no lo hubiera superado. Pero que esa mujer, aquella que había estado dispuesta a asesinar a su hijo y a tantas personas sólo para...para quién sabe qué, le hablara de amor de forma tan natural. Le generaba asco.

—¡Cállate! No digas su nombre.

—Pero querida, estás aquí para ayudarme, juntas le haremos pagar a a todos aquellos que lo obligaron a vivir bajo la sombra de alguien más, que nos obligaron.

—Tú no sabes nada de Neji, ¿cierto? —le sonrió con fastidio—. ¿Crees que por tener tu corazoncito roto puedes ir declarandole venganza a quién se te cruce?

Izumi la observó apacible, que insolente, pensó.

—Él no era una escoria cómo tú, en lugar de quejarse y culpar al resto; aprendió a ser mejor, a levantarse y salir de la sombra de los demás —la miró con resentimiento—. Dió su vida porque así lo quería, no porque fuera su deber hacerlo.

—Creí que tú lo entenderías, que lo amabas.

—Si, lo amé —sus ojos contemplaron el suelo, buscando las palabras correctas—. Pero el no querría que mi corazón se llenara de odio, no, estaría feliz de haberme visto seguir, incluso sin él.

La matriarca chasqueó la lengua, los shinobis eran tan moralistas.

—No me importa, me ayudarás quieras o no.

Sin más se marchó, dejándola nuevamente sola en la obscuridad.

Hurricane

—Me alegro que te encuentres bien, Shikamaru —el Akimichi le sonrió abiertamente—. Nos tenías a todos preocupados.

—Lo siento.

—No, no es por eso —el Nara intentaba ocultar la decepción de que la castaña no estuviera allí, no se había atrevido a preguntar por miedo a una respuesta negativa—. Es que tu madre y Tenten se la pasaban aquí, ayer tuve que insistir para que se fueran, se veían devastadas.

—¿Tenten estuvo aquí?

—Si, las flores son de ella —observó el jarrón, algunos pétalos habían comenzado a desprenderse.

—Podrías, ¿ir a buscarla? —no es que no disfrutara de la compañía de su amigo, pero quería asegurarse de que ella se encontraba bien. Seguramente aquellos días le habían sido densos y apagados.

—Claro, solo le diré a Sakura, otro chequeo no te vendría mal —asintió en respuesta. El castaño apoyó su mano sobre su hombro y le sonrió a modo de despedida.

Tras unos segundos, dirigió su atención a la ventana, deseaba verla.

[...]

—Así que, ¿es por Neji? —cuestionó el rubio. Ino estaba de pie frente al despacho, Sasuke se hallaba a su lado observando detenidamente un expediente que le había entregado.

—No —murmuró en respuesta—. Es decir, ella dice que quiere justicia por él pero creo que es por algo más personal.

—¿Qué sugieres? —Naruto se inclinó sobre la mesa, apoyando su mentón sobre sus dedos entrelazados.

—Él dijo que durante un período, cuando aún vivían cerca de Suna, ella tenía muchas pesadillas por lo que le pidió que entrara a su mente para...

—Encontrar el problema —interrumpió el Uchiha—. ¿Qué vió?

—Muchas cosas —la mirada de la rubia se tornó sombría—. Su hermana, ella, bueno, la torturaba —intentó no recordar por completo los detalles dados por su consanguíneo—. El joven que teníamos, era hijo de su cuñado, desde entonces las cosas empeoraron; tenía pesadillas con eso, con las torturas —Naruto lució sorprendido, ¿Nanami tenía un medio hermano?—. Pero ella los mató a ambos, ¿no? Eso es lo que no entiendo, ¿por qué mataría a aquellos que ama?

—Porque no lo hace —farfulló el azabache—. Está cegada por el odio, sólo quiere tener el control de todo, no hay ninguna razón lógica tras eso.

—¿Qué quieres decir? —inquirió el hokage.

—Que no importa cuanto poder tenga, cuanto la admiren —recordó como se sentía en el pasado, aún cuando Itachi había muerto, deseaba seguir ocasionando caos a su paso—. Ella lo quiere todo, porque no fue feliz, está rota y quiere romper a los demás.

—Eso significa que no va a parar, ¿cierto?

—No lo creo.

—¿Qué debemos hacer? —Ino no estaba lista para escuchar esa respuesta, por lo que optó en concentrarse en un carpeta sobre el escritorio.

—Matarla.

Hurricane

La puerta abierta no podía significar nada bueno, viera por donde lo viera. Ingresó con sigilo, dandole minuciosamente un vistazo a cada rincón de la planta baja.

Se alarmó inmediatamente en cuánto notó los objetos rotos y la abolladura en la pared, había una pequeña mancha de sangre y una línea fina que seguía hasta hacer contacto con el suelo.

Salió rápidamente, y tomando la velocidad que su cuerpo y edad le permitían, corrió hasta la torre Hokage para dar aviso. Llegó tras unos minutos, con la respiración agitada y un notorio dolor muscular que le hizo caminar de forma graciosa hasta el despacho de Naruto.

No golpeó, ignoró por completo los llamados de Aiichiro sobre que estaba ocupado y entró.

—¡¿Choji?! —el rubio se puso de pie y golpeó con sus puños la mesa—. Estoy en un reunión —un avejentado Hiashi lo miró con curiosidad, por su parte, Kakashi lo pasó de largo.

—Es Tenten, no está, se la llevaron.

—¿Có-cómo? —el Uzumaki adoptó una expresión de preocupación, no, las cosas no podían estar pasando de ese modo. Ya no contaban con Genma, no estaba dispuesto a perder un shinobi más, un amigo.

—Había sangre y-.

—¡Aii! —vociferó, asustando a los presentes—. Envía un escuadrón anbu a su casa, ¡ya! Alguien debe decirle a Guy-sensei.

—Yo lo haré —Kakashi se puso de pie y desapareció tras una cortina de humo, aquella noticia destrozaria a la bestia verde.

—Lo siento Hiashi-sama, debemos postergar la reunión —el Hyuga simplemente asintió, se colocó la túnica, no podían permitir que alguien más muriera a causa de esa mujer—. Choji, quiero que traigas a Lee, Kiba, Sakura y Sasuke, los necesito aquí.

—¿Qué hay de Shikamaru?

—Dile luego —murmuró—. Yo debo hacerle una visita a Masaru, debe tener alguna idea de dónde están.

[...]

—Debes querer mucho a esa gente para no rendirte —el hombre se inclinó para estar cerca de su rostro, sus ojos rosas brillaban con maldad en medio de la penumbra—. Anda, dime que pare y únete al propósito de Izumi-sama.

El dolor era insoportable, las lágrimas habían dejado un rastro húmedo sobre sus mejillas.

—La anestesia cumplió su propósito, ¿verdad? —había por lo menos cuatro senbos enterrados bajo la piel de sus uñas, su pulgar aún permanecía intacto; aquél sujeto lucía ansioso de repetir lo que había hecho anteriormente—. ¿El dolor es tolerable aún? Podría parar si tan solo...

—Pudrete —escupió su rostro, sin pudor ni miedo—, tú y tú "Izumi-sama".

—Eres un perra malnacida —le dedicó un puñetazo en el rostro, luego un segundo golpe que partió su labio inferior ya reseco—. Te mataré ahora mismo, les diré que fue el dolor y que-.

—Osamu —una figura masculina apareció en la entrada, reconocía esa voz, era el que había escuchado hablar con esa mujer—. Te necesitan para cargar unas cajas.

—Tsk —le sonrió maliciosamente—. Te salvaste, por ahora.

Se retiró de la tienda, Nobuo entró luego de su partida y se sentó frente a ella, traía consigo un balde con agua, un paño y un vaso dentro del cubo. Le dió de beber y posteriormente lavó las heridas de su rostro.

—¿Por qué-?

—No hables —interrumpió—. No debemos hablar, sólo Osamu lo tiene permitido.

—¿Tu los mataste? ¿A los otros dos? —el hombre rodó los ojos, pero aún así asintió en respuesta—. ¿Por qué me ayudas entonces?

—Tú no mereces esto, ellos habrían matado a muchas más personas —ese razonamiento no le pareció muy coherente, sin embargo guardo silencio, a pesar del dolor en sus dedos y el hambre agradecía el gesto de atenderla un poco—. Volveré con comida, no grites, nadie te ayudará.

—Gracias, Nobuo-san —agachó la cabeza cuando se fue, debía encontrar una manera de escapar. No podía morir sin luchar, sin ver a Shikamaru una última vez.


Chan-chan-chaaaan.

La pregunta aquí es, ¿por qué Shikamaru es tan bello? ahre.

No, no era esa.

¿Logrará Tenten escapar? Porque aún no lo tengo decidido. Y ya encontraron una solución para Izumi-grano-en-el-culo-sama, ¡EXTERMINARLA!

Jsjsjs.

Sin más, nos leemos en el próximo chap.