Hola calabacitas ya he vuelto

La escuela me consume pero aquí retomo el fic

Disfruten owo

Ninguno de los personajes del fic(salvo los OC's que llegue a hacer)son míos, todos le pertenecen a Takahashi Rumiko-sensei

Diálogo: blablablabla

Pensamiento: blablablabla

Flashbacks: -0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Cambio de escena o de hora: -I-I-I-I-I-

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

~The Maidens of the Bloody Moon~

Capítulo XXI

Sesshomaru esperaba en aquél momento la supuesta "propuesta" que Kagura, quería darle y se veía con una cara llena de confianza.

- ¿Qué es lo que quieres proponerme? -decía serio-

- Bueno... Para que tú y yo estemos juntos, y tú puedas estar con tu... Niña... -dijo con sarcasmo ella- Pensaba en que ella podría ser tu mascota, mientras que yo sería tu mujer ¿Es un buen trato, no? Puedes tenerla a ella, y a mi. Así seremos tod-... -pero Kagura es cortada en sus palabras, ya que se escuchó el ruido de un latigazo; justo ella voltea a su abanico y éste se encontraba cortado a la mitad, para después ella voltear hacía Sesshomaru y verlo con su brillante latigo verde y su mirada inyectada de rojo sangre-

- Espero que lo que dijiste sea una broma, porque a la otra te arrancó la lengua Kagura. -dice en un tono que helaba la sangre-

- ¿Acaso eres tonto? ¿Quieres qué te dejé en paz? ¡Bueno hazme feliz! Así podrás hacer feliz a esa niña, cuando ya sea una mujer y así yo ya no te fastidiare.

- ¿Qué parte de "no me atraes" y "no tienes esperanza conmigo" no entendiste? -solo dice eso Sesshomaru-

- ¿Así qué esa es tu respuesta? -el silencio de Sesshomaru fue su respuesta- Bien, pero no me culpes de lo que le llegue a pasar a tu niña virginal...

- ¿Es una amenaza? -prepara su látigo de nuevo-

- No, es una predicción... -saca una de sus plumas del cabello para irse- Solo te diré, que alguien como yo ha matado a las que son como tu Rin, y no descansará hasta que todas ellas hayan desaparecido...

- ¿Qué quieres decir? -él no entendía nada-

- Es lo que escuchaste, es toda la ayuda que te diré mal agradecido... -sacó una de sus plumas del cabello- Te convendría ponerle más seguridad a tu doncella, va a necesitarla mucho...

- ¡Kagura, espera! -grita Sesshomaru antes de que ella desaparezca en un torbellino y se vaya volando sobre esa pluma- Maldita perra...

Mientras se iba, Kagura veía a aquél daiyoukai por última vez y sentía como su corazón palpitaba.

- Mira lo que has hecho... Mira hasta donde me has llevado para entender, que jamás serias mío... -piensa Kagura como si estuviese reprochandole a Sesshomaru, como si él fuese el culpable- Ah... ¿Qué más da? Al menos pude hacer lo quise, y no para lo que estaba destinada a ser...

Ahí fue donde Kagura comprendió sus propias palabras, y la sorpresa se notaba en sus ojos.

- Wooo... Ahora comprendo... -se veía una expresión dulce, feliz y en cierto modo en paz en su rostro- Mi libertad nadie más podía dármela más que... Yo misma... -una pequeña lágrima cruzó el rostro de Kagura-

Con sus palabras y el rechazo de Sesshomaru, por fin Kagura entendió porque hizo todas esas cosas con respecto a él; ella quería ser libre, y pensó que enamorarse de un youkai destinado a una doncella sangrienta era su salida, para romper su propia maldición . Pero no fue así, por algo jamás mató a doncellas sangrientas, porque ella jamás pidió nacer, y mucho menos quiso tener esa tarea o existencia, todo fue ocasionando por él y por ello para detener esta masacre de doncellas, le dio una pequeña pista a su imponente inugami daiyoukai.

- Gracias a ti, pude romper mi maldición... Y por eso siempre estarás en mi corazón... -susurro en el viento como queriendo que este llevara su mensaje a Sesshomaru- Ahora tú debes de romper la maldición de esas jóvenes... Adiós...

Y tal cual como mensajero, una pequeña brisa cruzó el rostro de Sesshomaru, como entregandole el mensaje de Kagura; el propio daiyoukai sintió la brisa, pero no se inmutó así que solamente se fue del lugar no sin antes dejarle un regalo a su pequeña Rin, que jugaba en el bosque ante la atenta mirada de sus nanas y abuelo.

La pequeña inocente encontró una ramita con hermosas flores de durazno, la tomó y regresó saltando con su abuelo.

-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-

En las montañas, Kagome estaba con Kaede ayudándole con sus quehaceres y obtener hierbas medicinales; se sentía sola, y necesitaba hablar con alguien sobre lo que la acongojada y lo mejor era que, Shippou no estaba en ese momento.

- Kaede-bachan... -dice ella con voz baja-

- ¿Mmm...? ¿Qué ocurre niña? -pregunta la anciana-

- ¿Puede un hombre volver loca a una mujer de la noche a la mañana? -decía apenada-

- ¿Porqué preguntas eso niña? -le extraño eso a Kaede-

- Es que yo... -Kagome ya no pudo más y empezó a derramar lágrimas en el regazo de Kaede-

- ¿Kagome qué tienes? ¿Qué ocurre? -exclama preocupada por ella-

- ¡Eso es lo que pasa! ¡No sé qué me ocurre! -solloza de impotencia- Es que creo que soy una mujer mala y que estoy loca...

- ¿Qué te hace pensar eso?

- Es que... ¿Cómo es posible que el hombre que te mancillo y te hizo sentir rota y sucia, puede hacer que ahora te gusten sus caricias?

Kagome no entendía porque ahora le gustaba que él la manoseara y la besara, siendo que hace poco le daba repugnancia y miedo, por haberla tomado a la fuerza.

Pero ahora todo era diferente, porque estaba cumpliendo InuYasha su promesa de mostrarse como es y de tratarla con delicadeza.

Ha sido detallista y comprensivo, sobretodo protector y eso es algo que ha muchas mujeres les gusta, sentirse protegidas y deseadas, pero a diferencia de ellas, Kagome se siente como una presa acechada, pero no para ser devorada por hambre, sino por la lujuria que él mismo despide, desde el primer momento en que lo vió.

- Kaede-bachan ¿Qué debo hacer? -necesitaba ella un consejo-

- Dejate llevar por ese deseo que te carcome. -le dijo sin más-

- ¿Q-Qué dijo? -exclamó sin creerle y sonrojada-

- Todos nosotros niña tenemos un lado humano, y un lado animal, incluso los propios animales y youkais tienen un lado así. -explica ella- Todos tenemos deseos y anhelos que no podemos explicar, algunos nos dan vergüenza por el miedo al que dirán y otros orgullo, por la admiración que a veces nace en otros al verlo, pero si hay algo que tienen ambos en común es que nos hacen sentir bien, y que si nunca los vives, te arrepentirás toda la vida... -Kaede lo dijo con claro arrepentimiento en su voz y rostro-

- Kaede-bachan ¿Acaso usted...? -pregunta curiosa-

- Si pudiera volver a mi juventud y belleza, creeme que me quitaría de esos preceptos tontos de pulcritud y decencia, y disfrutaría sin importarme que me señalen con el dedo denigrandome, ya que al menos no me quede con las ganas... Y ahora a mi edad, solo me queda 'hubiera'... -dice con una sonrisa triste- Por eso si vas a arrepentirte de algo, que sea por algo ya vivido y no porque nunca lo hiciste.

Aquellas palabras hacían mella en Kagome, vivir sin arrepentimientos y sin quedarse con las ganas de algo, retener deseos y sueños es algo doloroso y al mismo tiempo tonto.

- Entonces, si InuYasha y yo estamos en la cama, no deberé de sentirme ¿Mal?

- Esa pregunta solo puedes responderla tú pequeña, y nadie más puede. -dice Kaede- Dejale esa conclusión a tu corazón y a tu cuerpo.

Con una tierna caricia en la cabeza, Kaede dejó a Kagome pensando en ello, limpió sus lágrimas y se sintió más liberada al hablar con la vieja sacerdotisa.

-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-

En la aldea, InuYasha estuvo vigilante todo ese tiempo en el templo Higurashi, ante aquél grupo y no sólo eso, sino que después llegó una nueva sacerdotisa, más o menos de la edad de Kagome, que fue bien recibida por el abuelo Higurashi.

- ¿Y bien Inuyasha-Sama? ¿Qué opina? -pregunta Myouga en el hombro de InuYasha-

- En el camino me dijiste que Souta será el próximo sacerdote, y que será una sacerdotisa quien lo entrenará ¿Verdad? -menciona-

- Sí señor.

- Deduzco que es esa joven, será la futura maestra de Souta. -dice InuYasha- Así que todo está bien, pero no entiendo la visita del grupo ese.

- Bueno como le comenté, ellos son los que están matando a esos youkais sanguinarios. -le recuerda- Quizás están aquí para avisarles.

- Pues espero que solo ellos le digan eso, solo a la sacerdotisa y no a la familia de mi mujer. -menciona molesto, ya que no quiere que esa familia se preocupe-

Así que se quedará un rato más, hasta ya verlos irse.

Aunque sabe que ellos, no vienen a hacer daño, algo no le daba buena espina.

-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-I-

En una aldea lejana, los gritos de agonía y terror, de los humanos y animales se oían a miles de kilómetros.

- ¡Todos huyan!

- ¡No mamá!

- ¡Mi hijo, noooo!

- ¡Por favor, dioses míos ayúdenos!

Casas en llamas, y siendo destrozadas por un youkai especial, uno monstruoso con ojos carmesí, grandes garras y cuernos.

- ¡Huyan, huyan de ese monstruo! ¡Aaaaahhhhh! -grito de dolor el hombre, al ser pisado por ese youkai-

- No sirve de nada que huyan... A donde quiera que vayan, yo los seguiré... -dice de forma macabra ese youkai, que arranca la mitad del cuerpo del hombre y lo devora- Que molestas son sus voces... Los devorare...

- ¡Noooo!

- ¡Vayan a las montañas!

A lo lejos se podía ver todo el incendio que estaba en esa aldea, como si fuese el infierno mismo en la tierra.

Los gritos de dolor hacían eco en el bosque, y no cabía duda de que los únicos que lograron escapar, fueron los animales del bosque.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Bueno aquí está el capítulo después de 84 años owo ️

Cuídense en esta cuarentena y recuerden nada de salir a menos que sea necesario

Bye Bye :3