CAPITULO XIII
La corte del Rey
El cálido clima era algo normal en Ayyutthaya. Una enorme ciudad que fue capital del imperio tailandés por más de cuatrocientos años hasta su destrucción en el año de 1767 por la invasión de los birmanos, dejándola en las ruinas que se pueden apreciar actualmente.
Una de las construcciones mejor conservadas es un antiguo templo con enormes torres triangulares que se asemejan muchísimo a enormes termiteros formados con piedra de color bermellón en la base y de un azul grisáceo en la punta. Cerca de estas ruinas es donde yace el buda recostado, una antiquísima estatua de la famosa figura religiosa en meditación, pero que también sufrió los estragos de la guerra y del tiempo, hasta quedar completamente irreconocible.
Sagat le pidió personalmente a Bison apoyo para restaurar, si bien, no todo el parque de Ayyutthaya, al menos esta estatua. Bison desconocía el motivo de la petición, pero al ser algo aparentemente insignificante, decidió apoyar la petición del guerrero, más que nada para mantenerlo conforme y asegurar su estadía en la organización criminal.
La restauración tardo más de lo esperado, pero cuando finalmente concluyó, la estatua lucia como nueva, podría decirse que incluso mejor. Sagat entrenaba en ese lugar cada vez que podía, incluso había gente que esperaba toda la madrugada con tal de ver en acción al héroe tailandés. Y es que desde la perspectiva civil, que ignoraba su vínculo con la organización criminal conocida como Shadaloo, el luchador con orígenes humildes que había llegado a convertirse en el Rey del Muay Thai, que había sido apresado injustamente para muchos y que había logrado su libertad por pura fuerza de voluntad, era todo un héroe. Y aparte ayudaba a la reconstrucción de viejas ruinas que apoyaban la economía local.
Con mucha razón era considerado casi una deidad.
Lastimosamente Sagat también empezó a creerlo.
Por lo que su caída a manos de un joven y desconocido luchador fue demasiado dolorosa.
Sagat seguía entrenando en Ayyutthaya justo frente al enorme Buda de casi 40 metros de largo y 6 de alto, pero ahora no tenía público más que un par de pequeños drones blancos que aguardaban inactivos la llegada del aspirante al título de campeón mundial, aquel que sería juzgado por el rey en su propio territorio.
Preparándose para poder luchar, pero… ¿Luchar para qué? ¿Cuál era su motivación? ¿Mostrar al mundo que todavía era el rey? ¿Demostrar que su arte marcial era superior a los demás? ¿Ayudar a Bison a conseguir sus objetivos?
Sagat dio vuelta y se llevó una enorme sorpresa al ver quien estaba frente a él.
—No puede ser… ¿Tú?
—Tenía que verlo con mis propios ojos.
Dhalsim estaba parado frente a él, silencioso como una estatua y juzgándolo con la mirada. El gigante tailandés avanzó un poco, y repentinamente sintió el peso de la mirada del maestro del yoga, sabía que lo había decepcionado pero… ¿Qué otra opción tenia?
Sagat despejó su mente y razonó que no debía dejarse llevar por esas ideas pacifistas, él había nacido para pelear y era justo lo que estaba a punto de hacer ¿Qué importaba si estaba temporalmente con Shadaloo?
—Si tú llegaste aquí, significa que pelearemos por el título.
—Como siempre, tus ánimos superan tu razonamiento — caminó tranquilamente acercándose al gigante —dude cuando escuche que estarías aquí… considerando tu sentir hacia Shadaloo
—Estoy aquí solo para luchar.
—Eso puedo verlo, pero también es obvio que tú mismo no sabes ni porque estas luchando.
Sagat bajó el rostro y observó su puño cubierto con la característica venda que utilizaba para cada combate y suavemente lo abrió, apreciando un leve temblor en su dedo anular, un temblor que no podía controlar. Con cierto enfado volvió a cerrar el puño pero al levantar la mirada el guerrero hindú había desaparecido, no había absolutamente nadie.
Sin salir de su sorpresa notó cuando los drones se activaron, y volando se colocaron en las posiciones predeterminadas por los técnicos. Su verdadero rival ya había llegado. Sagat dio media vuelta y sin decir ni una sola palabra escucho las palabras de su oponente.
—No esperaba verte a ti, considerando lo ocurrido la última vez que nos vimos.
La joven, portaba con orgullo un vestido tradicional chino conocido como qipao, color azul rey con finas líneas doradas, modificado específicamente para tener mayor libertad al momento de luchar. Encima del qipao lleva un enorme cinturón blanco de tela, botas blancas de combate y pantimedias cafés sobre sus piernas, además de que en cada muñeca portaba grandes brazaletes metálicos negros con púas de acero. Su cabello castaño recogido hacia atrás al estilo odango se encuentra formando dos chongos, adornados por un par de adornos blancos y con un pequeño fleco cruzando su frente.
Chun-Li era quien se presentaba ante él, ante el rey.
Su cuerpo mostraba el desgaste infringido por los combates anteriores, en especial Vega. En sus brazos se mostraban las características marcas de las garras del torero español y en su mejilla derecha tenía un apósito adhesivo que protegía una dolorosa herida.
La mirada de la chica mostraba furia. No había que ser un genio para saber que estaba nuevamente tras de Bison; algo había ocurrido en su pasado, un terrible acontecimiento que la obligaba a acabar al dictador, que la animaba a superar cualquier obstáculo para lograr su cometido y Sagat no bloquearía su camino. El gigante recordó su enfrentamiento contra la joven Sakura, el no tomarse en serio la pelea causó una inesperada derrota. Y aunque tenía sus dudas, debía demostrar al mundo que clase de guerrero era en realidad.
Las palmeras que estaban en la zona se mecían suavemente con el poco viento que llegaba a soplar mientras el sol empezaba a ocultarse, cambiando lentamente la coloración del cielo a un tono más cálido. Las nubes avanzaban lentamente, alejándose del horizonte y amenazando con bloquear al sol, que a cada momento se volvía más rojo y se preparaba a ocultarse.
Sagat levantó sus puños a la altura de su vista, flexionó sus rodillas y adoptó la posición de combate, la joven agente también hizo lo mismo, ocultando el dolor causado por sus heridas.
—Tú no eres mi objetivo Sagat, entrégame a Bison y podrás salir caminando.
—Soy un luchador, vivo para el combate.
—Entonces será a tu manera.
Los drones sobrevolaron por encima de sus cabezas, esperando que la lucha iniciara en cualquier momento, enfocando con sus cámaras integradas los rostros inalterables de los guerreros, que por un momento permanecieron quietos, manteniendo su posición, cuando la chica arremetió a una increíble velocidad contra Sagat con una patada voladora, él la evitó agachándose rápidamente, Chun-Li rozó por centímetros su cráneo hasta caer justo detrás de él, girando sobre sí misma y pateando con fuerza la espalda del gigante, que cayó al suelo, rodando para aprovechar el impulso y levantarse de inmediato para lanzar su proyectil tigre hacia los pies de la chica. Chun-Li volvió a saltar, preparándose para caer sobre el tailandés, que ya esperaba esa reacción, se levantó y levantó su pierna por encima de su cabeza en una espectacular patada que impactó en el cuerpo de la luchadora, que se desplomó violentamente en el piso.
La joven agente trataba de levantarse cuando Sagat, sin perder la oportunidad, arrojó nuevamente su proyectil tigre, que golpeó la espalda de la chica lanzándola por los aires.
Chun-Li estaba en dificultades mientras Sagat se acercaba amenazadoramente hacia ella. Era incapaz de levantarse debido al dolor, solo necesitaba un par de minutos para reponerse, pero el guerrero tailandés no iba a dárselos.
La sombra de Sagat cubría por completo a la luchadora, cuando una nueva sombra se formó justo arriba de la del gigante, que instintivamente se movió ágilmente hacia su derecha, evitando por centímetros un impacto que término golpeado el suelo en donde estuvo parado Sagat
—Te dije que tenía tu espalda cubierta.
El misterioso hombre se levantó, interponiéndose entre ambos luchadores, juntando sus manos para hacer tronar sus nudillos. Vestía un pantalón ancho del ejército y una polera sin mangas color verde que resaltaba sus musculosos brazos con la bandera de Estados Unidos tatuada en ambos hombros, su rubio cabello estaba peinado hacia arriba, en un estilo "flat-top" extraña y exageradamente alto. El coronel Guile hizo su dramática aparición.
—No lo volveré a repetir —El militar dirigió su mirada hacia Sagat y adoptó una postura de combate — ¿Dónde está Bison?
Sagat analizó al nuevo guerrero, obviamente el militar tenía alguna clase de trato con Chun-Li y ambos estaban tras la cabeza del líder de Shadaloo, por un momento considero la idea de poder brindarles ayuda, pero sabía que no podía hacerlo.
—Si lo quieren, deberán derrotarme primero.
—Como tú desees.
Guile se acercó lentamente, manteniendo sus puños a una distancia prudente, protegiendo su rostro, Sagat empezó a caminar tranquilamente formando un círculo imaginario alrededor de su oponente, Guile se quedó quieto, observando como Sagat se desplazaba hacia su lado derecho. Durante segundos eternos los dos oponentes no realizaron ningún ataque, solo se miraban, impasibles, sus respiraciones se aceleraban y sus corazones latían con más fuerza.
Fue Guile quien atacó primero, con un fuerte rodillazo en el abdomen y de inmediato dio una media vuelta y estiró su brazo, golpeando con la parte externa de su puño. Sagat se agachó, buscando contratacar y trató de golpear sus piernas, buscando tirarlo al suelo, pero el soldado lo evitó dando un pequeño salto que culmino en una maroma, y estando de cabeza estiró su pierna para golpear el rostro del gigante.
Sagat retrocedió unos pasos, buscando recuperarse de la sorpresiva arremetida de su rival, pero Guile no quería desperdiciar la ventaja que tenía, avanzó corriendo hacia él, Sagat golpea con su puño, pero es bloqueado por el militar, que proporciona una fuerte patada a una de las piernas del gigante.
No podía creer que un oponente lo acorralara tanto, el soldado tenia tanto técnica como poder y seguramente tenía más sorpresas guardadas, si en verdad Sagat quería vencer, debía usar una habilidad que había practicado y esperaba poder usarla contra Ryu.
Guile nuevamente intentó golpearlo con un fuerte puñetazo, sin saber que había caído en la trampa del tigre.
Sagat se agachó a gran velocidad, evitando el golpe y tomando suficiente impulso para golpear con un violento "rodillazo tigre" en el estómago de Guile, y sin desperdiciar ni un segundo, Sagat nuevamente se impulsó golpeando de inmediato con su "uppercut del tigre" lanzando a Guile por el aire, golpeando con fuerza el piso.
El gigante tailandés había nombrado a este ataque el "Genocidio tigre", combinaba dos de sus más letales habilidades logrando abrumar a su oponente y dejarlo fuera de combate.
Pero antes de poder completar su victoria y derrotar definitivamente a su rival, Chun-Li apareció, obstaculizando su camino. Su ojo derecho permanecía cerrado y respiraba con dificultad, pero su espíritu inquebrantable la obligaba a continuar luchando.
Sagat se lanzó al ataque, con una poderosa patada dirigida al estómago de ella, que esquivó de forma espectacular, girando en el aire como si fuera una gimnasta y cayendo con gracia. El impulso causo que Sagat tuviera que dar una vuelta entera para regresar al combate, costándole valiosos segundos que la joven agente aprovechó para golpearlo repetidamente con sus "patadas relámpago".
El castigo dejó atontado a Sagat, que nuevamente sintió el dolor pero con una sorprendente esfera de energía azul que Chun-Li formó en sus manos y le lanzó a gran velocidad.
El impacto lo obligó a arrodillarse. Este duro combate le estaba exigiendo superar sus propios límites, a esforzarse más de lo que jamás había hecho y por eso estaba secretamente agradecido. La emoción de la batalla lo obligaba a levantarse y por primera vez en mucho tiempo sintió la pasión que creyó perdida por el combate, la emoción de la lucha.
Sagat formó y lanzó su proyectil tigre a gran velocidad para sorprender a la chica pero fue interceptado por otro proyectil de energía de color amarillo que giraba sobre si, un proyectil de energía que ya había visto antes.
Guile fue quien lanzó el proyectil y rápidamente se unió a la lucha. Ambos guerreros intercambiaron golpes contra Sagat en una intensa y dramática batalla. Chun-Li atacaba desde el aire, mientras que Guile hacia lo mismo desde tierra, obligando al gigante únicamente a defenderse.
Sagat dio un puñetazo al militar en el rostro, pero antes de poder continuar el combo Chun-Li apareció pateándolo en su cara, y antes de poder recuperarse, Guile se movió velozmente hacia Sagat y ejecutó una patada aérea que impacto directo en el rostro de Sagat. La "Flash Kick" levantó al tailandés por el aire, pero también había logrado un efecto secundario, y es que Sagat recordó en donde había visto antes esos movimientos…
Durante el ataque en la base de Venezuela, hace algunos años, Sagat enfrentó a un misterioso enemigo que se infiltró en las instalaciones, un rival capaz de ejecutar los mismos movimientos que ahora Guile estaba realizando, ese hombre había demostrado ser un formidable combatiente pero murió de una forma traicionera, algo imperdonable para Sagat. Y ahora estos dos guerreros que luchaban por una causa justa eran entorpecidos por el enorme ego del gigante tailandés, que sentía como sus manos temblaban pero había algo que le impedía rendirse, la ira le dio un impulso extra y justo al levantarse vio como Chun-Li atacaba nuevamente desde el aire. En un inesperado movimiento la tomó de la pierna y la arrojó por el aire, logrando que impactara con uno de los drones que volaban más bajo.
— ¡Sonic Boom! —Guile lanzó su proyectil de energía al mover sus brazos a gran velocidad pero Sagat ya tenía preparado su proyectil tigre, pero uno mucho más poderoso, uno que atravesó el Sonic boom de Guile como si no hubiera estado ahí y que avanzaba a gran velocidad.
Al ver la bola de fuego acercándose Guile apenas pudo tirarse al suelo para evitarlo. El proyectil siguió su camino impactando contra el último dron que estaba grabando la pelea, causando una pequeña pero dramática explosión.
Chun-Li corrió nuevamente para enfrentar a Sagat pero se detuvo abruptamente al ver como este bajaba su guardia y alzaba una de sus grandes manos en señal de alto.
—Esta pelea ha finalizado.
— ¿De que estas hablando, Sagat?
—Bison se ubica en Bangkok, en el templo Buda de esmeralda hay una pequeña localidad, se trata de una fachada para Shadaloo, él se encuentra ahí, monitoreando personalmente las operaciones.
Chun-Li ayudó a Guile a levantarse mientras escuchaban, estupefactos, las palabras de Sagat, mencionando las localizaciones de otras bases secretas pertenecientes a Shadaloo que había recopilado cuando tuvo acceso al sistema.
—Espero que no sean tan débiles cuando luchen contra él, tengan una estrategia preparada para poder vencerlo, su poder no está al máximo, pero sigue siendo muy poderoso.
— ¿Crees que te puedes largar así de simple después de esto? ¿Qué es lo que planeas Sagat?
—Planeo que acaben definitivamente con Bison y su maldita organización, yo he acabado con esto—Sagat dio media vuelta, moviéndose lentamente —Ustedes podrían derrotarme, pero les costaría demasiado, además, necesitan conservar energías si quieren acabar con él. Y una cosa más, si ven a Ryu, denle un mensaje de mi parte… en el desierto, antes de la Luna.
Tras decir esas palabras se retiró, perdiéndose en la naciente oscuridad, mientras los agentes, confundidos y cansados, partieron de Ayyutthaya hacia la dirección dada por el gigante tuerto, ambos en busca de venganza contra el tiránico líder de Shadaloo, uno para vengar a su amigo y la otra para vengar a su padre, quedando la justicia relegada a un segundo plano, pero el desenlace de este singular drama era algo que no le interesaba a Sagat, tanto si derrotaban o no a Bison, él había jurado convertirse en algo mejor de lo que ya era, en el verdadero rey del Muay Thai, y un rey no sirve a nadie.
Bison lo tentó y él cayó, pero nunca más, tal como las anteriores batallas le habían enseñado a no aferrarse al odio, no menospreciar a nadie y pelear por una causa justa, esta experiencia le había dejado una enseñanza, no sería fácil pero llegar a la cima siempre es complicado y arriesgado, pero es preferible a quedarse en el confort del abismo.
Debía recuperar el tiempo perdido y preparase para su revancha definitiva en contra del joven que lo había marcado de por vida, y demostrarse a sí mismo que era digno de ser llamado nuevamente rey.
Debía derrotar a Ryu.
