Capítulo 25: La Ceremonia de Apertura

Tras la llegada de los estudiantes de Salem, la Directora McGonagall había anunciado que la gran inauguración del torneo tendría lugar en una semana, para darle tiempo a los recién llegados a instalarse y ponerse cómodos.

Lo cierto era que poco tiempo habían tenido los alumnos para ello. Desde su llegada, la profesora de Defensa contra las Artes Oscuras de su institución, Gemma Woodgate, los había mantenido muy ocupados. Los alumnos de Salem cumplían diariamente con un intenso programa de entrenamiento, que se iniciaba con el alba y continuaba durante todo el día hasta la puesta del sol. La profesora había montado una gigantesca carpa en los jardines del castillo, y solo los alumnos de su colegio tenían permitido entrar. Los alumnos de Salem regresaban al castillo para la cena, y de allí se retiraban a las salas comunes de las distintas casas para descansar, y así continuar al día siguiente.

Por su parte, los Candidatos de Hogwarts también se mantenían ocupados. Durante aquellos días previos a la apertura del Torneo, Minerva los había autorizado a ausentarse a las clases durante la mañana. Pero Albus no terminaba de decidirse si aquello era un premio o un castigo. En lugar de asistir a su cursada regular, los Candidatos pasaban toda la mañana entrenando intensamente en un aula especialmente preparada para ello. Thomas White supervisaba la mayor parte de los entrenamientos, y en su ausencia, la mismísima Minerva se presentaba en la sala. El nivel de exigencia se había elevado al máximo, y si bien Albus disfrutaba de los entrenamientos, tenía que reconocer que aquel ritmo comenzaba a resultarle agotador.

Albus despertó temprano aquella mañana de viernes. Estaba nervioso. Nervioso y abrumado. Miró su reloj sólo para comprobar que aún restaban algunas horas hasta el horario del desayuno. Inquieto, abandonó su cama y se refugió en la sala de estar, cerca de las escasas brasas que aún irradiaban calor en la chimenea. Decidió sacar su diario y su pluma y plasmar sus pensamientos en papel, como solía hacer cada vez que se sentía sobrepasado por los mismos.

Hoy comienza el Torneo de Merlín oficialmente. Luego de varios meses de preparación, ha llegado el momento de la verdad. Y debo confesar que si bien al inicio tenía mis dudas respecto a esta competencia, hoy tengo que reconocer que es una idea brillante por parte de mi padre.

Todos los alumnos de Hogwarts se encuentra abocados a una sola cosa: Duelos. Y eso se respira en el aire. Durante meses, hemos estado batiéndonos a duelo entre nosotros, entrenando y perfeccionándonos, para ser los mejores. Para ganar. Ninguno de los estudiantes puede ver más allá del trofeo, pero yo sí. Esto no se trata de un trofeo, se trata de una guerra.

Mi padre lo sabía, y por eso organizó esta competencia. Y entonces, surge una nueva inquietud en mi mente. Si este torneo fue algo estratégicamente planeado por mi padre, ¿Acaso eso quiere decir que Harry Potter no cree poder detener la guerra que está por estallar en Inglaterra? ¿Quiere decir entonces que él cree que nuestra mejor alternativa es entrenarnos para lo inevitable?

Pues si eso es lo que cree, entonces este torneo no será suficiente. Ninguno de nosotros duraría cinco segundos en el mundo real batiéndose en duelo con magos oscuros reales. Nos harían pedazos con una simple maldición imperdonable.

El Torneo de Merlin no es suficiente. No es real. El mundo real no tendrá reglas, ni contemplaciones con los contrincantes. Las batallas serán a matar o morir. El torneo simplemente no es suficiente.

Hoy más que nunca debo aprovechar que la atención de todo Hogwarts está puesta en el Torneo para aumentar el entrenamiento con los miembros de la Hermandad.

Me siento orgulloso de nuestros resultados… Puedo ver cómo cada uno de ellos progresa. Pero aún falta algo… Falta el golpe de realidad. Falta ese cambio en la mente de ellos, eso que es necesario para que comprendan que no se trata de un juego. Que nuestras vidas un día dependerán de esto.

Los necesito listos para la guerra. Mi padre va a necesitar todo el apoyo que pueda conseguir. Y cuando ese momento llegue, yo le brindaré a la Hermandad de Hogwarts.

—¿Siempre escribes cuando te desvelas? —le preguntó repentinamente una voz, divertida. Albus levantó la mirada sorprendido, sólo para encontrarse con los ojos castaños de Balt Jackson. —Esa pluma que tienes ahí es sumamente interesante… —señaló el muchacho.

—Si… Fue un regalo de cumpleaños —se apuró a responder Albus, escondiéndola en uno de sus bolsillos.

—Yo también acostumbro a escribir en mi tiempo libre —continuó Jackson, mientras que se sentaba en uno de los sillones cercanos. Su mirada fija en el fuego crepitante frente a él.

—¿Y qué es lo que escribes? —le preguntó Albus, intentando distraerlo. Balt simplemente se encogió de hombros.

—¿Sabías que el Gobierno de Estados Unidos tiene un departamento entero que se encarga de regular los viajes en el tiempo? —preguntó repentinamente, volviendo su mirada hacia Potter.

—Sí… aquí también existe. Le llamamos Departamento de Misterios —le confirmó Albus. Jackson asintió levemente con la cabeza.

—Cuando escribo me gusta imaginarme que puedo entrar en ese departamento y viajar en el tiempo a mi gusto… Intento imaginarme cómo serían las cosas si uno pudiese alterar el pasado —le explicó el muchacho americano.

—Jugar con el tiempo es algo peligroso… e impredecible —señaló Albus. Jackson sonrió con cierta amargura.

—Sí… eso dicen —estuvo de acuerdo. Sin embargo, su mente parecía haber viajado a otro lugar. Tras unos segundos en silencio que se sintieron una eternidad, Jackson pareció volver a sí mismo. —¿Vendrá tu familia a la apertura del Torneo? —le preguntó a Albus.

—Mi madre seguramente venga… Mi padre estará presente, pero demasiado ocupado trabajando como para considerarse una visita familiar —señaló Potter, con una sonrisa torcida.

—Al menos vendrá —argumentó su interlocutor, cierta tristeza en sus palabras.

—¿Y tú? ¿Vendrá alguien de tu familia? —se animó a preguntar no sin cierta duda.

—Mi tío prometió venir. Mi abuela también deseaba estar presente, pero no se encuentra muy bien de salud así que no sé si podrá lograrlo —le respondió.

—¿Y tus padres? —Albus supo que no debía hacer esa pregunta incluso antes de formularla, pero la duda era más fuerte.

—Fallecieron —respondió Balthazar, un nudo cortándole la voz.

—Lo siento mucho —fue todo lo que Potter pudo responderle.

—Tú no los mataste —respondió con cierto sarcasmo el muchacho, aunque Albus pudo notar que le temblaba la voz.

Un silencio se extendió entre ellos, incomodando a Albus. Podía notar que había mucho más escondido detrás de aquella respuesta, y no pudo evitar sentirse repentinamente intrigado por el muchacho rubio junto a él. Pero estaba claro que Balthazar no estaba dispuesto a discutir al respecto, y Albus decidió respetar su silencio.

—Al menos nosotros no tendremos que batirnos a duelo hoy… Las ventajas de no ser de séptimo año, ¿verdad? —bromeó repentinamente el rubio. Albus sonrió ante aquello. Y el ambiente pareció relajarse con aquel comentario.

Thomas White les había explicado con paciencia el protocolo del Torneo de Merlín unas semanas antes de la llegada de los estudiantes del Instituto de Salem.

Lo primero que tendría lugar sería la Ceremonia de Apertura. Durante la misma, los candidatos serían asignados al azar, un alumno de Hogwarts contra un alumno de Salem. Pero solo los candidatos de séptimo año competirían ese mismo día. Así que si bien Potter se sentía ansioso por conocer a su contrincante, sabía que aún le quedaban un par de días antes de tener que batirse en duelo con el mismo.

La Primera Ronda era una de las etapas más difíciles de la competencia, pues solo tenías un duelo para demostrar tu habilidad. Aquel que ganaba pasaba a la siguiente ronda, y aquel que perdía quedaba automáticamente descalificado. Hacia el final de la Primera Ronda, la cantidad de Candidatos se reduciría a la mitad. Y la presión comenzaba a sentirse entre los Candidatos.

Poco a poco, el castillo había comenzado a despertar, y los alumnos comenzaban a llenar ansiosos la Sala Común de Slytherin. Los Candidatos eran el centro de atención indiscutido de aquella mañana, sobre todo los de séptimo año. Zafira Avery parecía estar en su salsa, dichosa de ser el centro de atención. Varias personas estaban agrupadas también en torno a Kayler Rasmus, su compañero de Quidditch y Candidato de Slytherin.

Albus cruzó una rápida mirada con Rasmus y por un instante creyó leer el miedo en sus ojos. Pero Kayler se recompuso rápidamente, y una sonrisa se dibujó en sus labios mientras que saludaba a Potter con un gesto de cabeza. Pero ese instante de fragilidad había sido suficiente para Albus.

—Enseguida regreso —le dijo a Jackson, mientras se ponía de pie y caminaba hacia el Cazador.

—¿Listo para el gran día, Potter? —comentó Kayler, intentando aparentar tranquilidad.

—¿Y tú? —le devolvió la pregunta Albus por lo bajo, sus palabras cargadas de preocupación. La sonrisa pareció temblar en los labios de Rasmus. Tragó saliva con dificultad.

—¿Qué les parece si bajan al gran salón y nos guardan unos buenos lugares en la mesa antes de que se termine toda la comida? —comentó repentinamente el muchacho de séptimo, dirigiéndose hacia sus amigos que conversaban agitadamente a su alrededor. Sorprendidos, éstos asintieron y se alejaron en dirección a la salida de la Sala Común. Kayler esperó a que estuviesen lo suficientemente lejos para hablar. — ¿Cómo diablos haces para mantener la compostura, Albus? Nunca en mi vida estuve tan preocupado por algo… ¡Ni siquiera durante la final de Quidditch del año pasado!

—Es solo un Duelo, Kayler —le recordó Potter.

—¡Frente al Ministro de Magia y toda la gente importante de este condenado país! —le retrucó el muchacho. —Este es mi último año, Potter… En breve, voy a tener que aplicar a algún trabajo. No puedo cagarla hoy —le explicó.

—Y no lo harás —le aseguró la voz de una mujer a su espalda. Chelsea Whitestone se encontraba en ese momento junto a ellos, con su sonrisa socarrona bailándole en los labios. —Te conozco desde hace mucho tiempo… Llevamos años jugando juntos al Quidditch. Y déjame decirte que tú, Kayler Rasmus, eres alguien que funciona bajo presión. —agregó luego, palmeándole la espalda. Rasmus rió divertido ante el comentario. —Además… montaron la plataforma de Duelo en el Campo de Quidditch. Y puede ser que este año no estemos jugando… Pero ese sigue siendo nuestro territorio —les dijo en susurro mientras le guiñaba un ojo. Sin decir nada más, se alejó para reunirse con sus amigas.

—Puedes sacar a la chica del puesto de capitana… pero nunca sacaras a la capitana que hay en la chica —comentó repentinamente Kayler, riendo.

—Voy a extrañarla el año próximo —confesó Potter. Miró atentamente a Rasmus. —¿Estás listo? —le preguntó. El cazador se encogió de hombros, visiblemente mas relajado.

—Vamos a patear algunos traseros de Salem... Por Slytherin… O mejor aún, por Hogwarts —se entusiasmó Rasmus. Y con aquella frase todavía flotando en el aire, se alejó hacia la salida de la sala.

Aquellas palabras resonaron en su mente durante algunos segundos… Por Hogwarts. Internamente, se sintió orgulloso de escuchar aquello. No podía evitar pensar que, en parte, ese comentario era mérito suyo. Él había iniciado la Hermandad de Hogwarts, y con ellos, una nueva etapa entre los estudiantes… un sentimiento de unidad, de pertenencia, de grupo.

— ¡ALBUS! —escuchó repentinamente su nombre. Giró hacia la voz, agitado. Hedda lo miraba confundido. — ¿En que estabas pensando que no me escuchabas llamarte? —le preguntó ella.

—En que la unión hace a la fuerza —respondió evasivamente. Junto a Hedda, Scorpius rió.

—Tienes suerte de que seamos tus amigos… Eres un tipo muy raro, Potter —comentó el rubio, mientras ponía los ojos en blanco.


—¡ATENCIÓN MAGOS Y BRUJAS, LA INAUGURACIÓN TENDRA LUGAR EN TAN SOLO UNOS MINUTOS, ASÍ QUE SOLICITAMOS A TODOS LOS PRESNETES ACOMODARSE EN SUS LUGARES Y PREPARARSE… HOY PROMETE SER UN GRAN DIA —exclamaba la voz de Lorcan Scammander en ese momento, amplificada para poder alcanzar cada esquina del estadio.

Albus paso sus manos una vez más por sobre la superficie de su túnica, alisando arrugas inexistentes. A su lado, Rose caminaba en círculos, estrujándose nerviosamente las manos.

—Entramos… Caminamos hasta las marcas en el suelo… Aguardamos a que llegue nuestro turno… —repetía en voz baja la pelirroja.

—Rose, no es necesario que repases eso. Entiendes que esto no es un examen, ¿verdad? —Potter no pudo evitar exasperarse. Rose le clavó una mirada asesina.

—Repetir estos pasos es lo único que está evitando que me vuelva loca de nervios, Albus. Así que si no es demasiada molestia para ti, voy a seguir haciéndolo —le dijo ella tajante. Albus simplemente asintió.

Mientras que Rose retomaba su caminata en círculos, Potter decidió distraerse mirando al resto de los Candidatos. Hedda se encontraba en una esquina con Lancelot, hablando en susurros, pero por la expresión en sus rostros Albus sabía que estaban preocupados. Fred y su novia, Leslie Honey, estaban a poca distancia, repasando hechizos de último momento. Lucas Corner estaba sentado en una silla junto a otros miembros de Ravenclaw, más pálido de lo que Albus jamás lo había visto. Entre ellos se encontraba Tessa Nott, quien lucía sumamente seria. Hugo Weasley y Nina Raven estaban paralizados en una esquina, incapaces de hablar o siquiera moverse. En cierta forma, Albus se sintió aliviado al ver que todos ellos también estaban nerviosos. A excepción, por supuesto, de James. El muchacho de Gryffindor se encontraba recostado en uno de los sillones y jugaba con una pelota del tamaño de una manzana, la cual lanzaba en el aire una y otra vez.

—Ciertamente la ignorancia es felicidad —comentó repentinamente la voz de Molly Weasley junto a él, mientras que lanzaba una mirada de reproche hacia James. —Míralo… Ahí tirado, jugando como si nada. Mientras la vida de algunos de nosotros se encuentra en un punto de quiebre…

—Eres la segunda persona que me dice eso hoy —comentó Albus al escucharla. Molly alzó una ceja.

—¿Solo la segunda? Me sorprende que no sean más —le espetó.

—¿A qué te refieres?

—Albus… ¿Tienes idea de la magnitud de lo que está por suceder aquí? —le preguntó ella, pero no esperó a escuchar la respuesta—. ¿Por qué crees que solamente los alumnos de séptimo año combaten el día de la inauguración? —lanzó una nueva pregunta.

—Pues… pensé que era porque son los más avanzados… —Albus se sintió un poco avergonzado de no saber la respuesta. A veces, Molly podía tener ese efecto. Había estado tan ocupado pensando en los motivos ocultos detrás del torneo, que nunca se había detenido a analizar aquello.

—Es mucho más que eso. Las grandes figuras del Ministerio de Magia se encuentran allí afuera… La prensa… Personalidades internacionales… Todos esperando para vernos a nosotros —le explicó ella agitadamente. Molly respiró hondo y exhaló lentamente, tranquilizándose. —Mira a tu alrededor, Albus… Esto es el futuro del mundo mágico. Aquí, entre nosotros. — La mirada de Molly recorrió rápidamente la habitación, donde se encontraban aguardando todos los Candidatos, esperando a ser llamados al campo—. Esto es mucho más que un Torneo… Todas las miradas estarán puestas en nosotros, esperando ver quienes sobresalen... Y quienes se quiebran y fracasan. Es nuestra oportunidad de sobresalir, de demostrar quienes somos. — Hizo una pausa, y sus ojos se clavaron en Albus—. Ahí afuera, sobre esa plataforma, se definirá el destino de muchos de nosotros —sentenció Molly Weasley, su rostro serio y el ceño fruncido.

—Candidatos, ha llegado el momento. Haced el favor de formarse como hemos ensayado —habló repentinamente la voz de Thomas White.

Albus no tuvo tiempo de decir nada, pues Molly se apresuró a obedecer la orden del profesor, alejándose de él, y ubicándose entre los primeros de la fila. Los de séptimo año serían los primeros en entrar al campo, seguidos por los de sexto y así sucesivamente hasta los más pequeños. Potter se ubicó en su lugar junto a Hedda, quien apenas pudo esbozar una sonrisa a modo de saludo.

—Bien… Lorcan Scammander anunciará nuestra salida en breve —les adelantó Thomas. Lucía una amplia sonrisa, visiblemente ilusionado por lo que estaba por ocurrir—. Recuerden lo que repasamos el otro día… Marcharán hasta en centro del campo, para quedar enfrentados con los Candidatos de Salem. La Directora McGonagall y el Director Hopkins avanzarán entonces hasta en centro, donde habrá una larga mesa. Los llamarán por turnos, y ustedes avanzarán y tomarán uno de los sobres que encontrarán sobre la mesa. Lo mismo para los Candidatos de Salem. Cada sobre contiene un número… del 1 al 8. Su contrincante será aquel Candidato que tenga el mismo número que ustedes. —les recordó amablemente el profesor. Luego, giró en dirección hacia los alumnos de séptimo año—. A ustedes… buena suerte. Que Merlin los ilumine —les deseó amablemente.

—¡BUENOS DIAS A TODOS LOS PRESENTES! HOY ES UN HERMOSO DIA PARA DISFRUTAR DE UN POCO DE MAGIA, ¿NO, CREEN? —se escuchó repentinamente la voz de Lorcan Scammader, ahogando todo ruido proveniente del exterior. Albus sintió como si una mano estuviera apretándole el estómago. — DESPUES DE CIENTO OCHENTA Y TRES AÑOS, EL COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA Y EL INSTITUTO DE SALEM SE ENORGULLECEN EN PRESENTAR… EL TORNEO DE MERLIN —anunció a todo pulmón. Los gritos y los aplausos de emoción se escucharon a lo largo de todas las gradas, envolviendo a los Candidatos.

Y entonces el profesor White les hizo una seña, y con un movimiento de varita, descorrió la tela de la carpa donde se encontraban aguardando, y los Candidatos de Hogwarts comenzaron a salir en fila.

Albus no recordaba haber visto jamás el estadio tan repleto de gente, ni siquiera en la final de torneo de Quidditch del año previo. El ruido del público era ensordecedor. Había carteles por todas partes, con nombres de alumnos, de Casas o bien de los Colegios. Las luces de cientos de cámaras lo enceguecieron apenas salió al exterior, y por un momento, temió tropezar y hacer el ridículo. Su corazón corría debocado en su pecho, y un sudor frío comenzó a correrle por la frente.

—Por todos los magos… creo que voy a desmayarme —escuchó susurrar a Rose detrás de él.

—Tranquila… no eres la única —bromeó Nyles Jordan junto a ella, intentando darle ánimos.

Potter pudo distinguir a los Candidatos de Salem avanzando en sentido opuesto a ellos, y en el centro del lugar, la Mesa de Selección. Sentía la boca seca y las manos sudorosas, e internamente, agradeció que no tuviera que batirse a duelo ese mismo día. Molly tenía razón… Aquello era simplemente demasiado.

Minerva McGonagall apareció en ese momento en el campo, con el director de Salem caminando junto a ella, tomándola educadamente del brazo. Ambos avanzaron hasta la mesa, y aguardaron unos segundos junto a la misma, embebiéndose del ambiente agitado y excitante. Finalmente, Minerva levantó su mano, e inmediatamente, el Estadio completo guardó silencio.

—Es para mí un enorme orgullo, y un gigantesco placer, ser parte de este momento histórico —comenzó a hablar Minerva McGonagall, su voz recorriendo todo el campo de Quidditch—. Después de muchos años, retomamos una antigua tradición iniciada por los primeros magos y brujas de nuestra historia. Que este Torneo sea momento de unión y celebración entre nuestros pueblos. —dictaminó finalmente. Y luego, hizo un gesto hacia Milton Hopkins.

—En nombre del Instituto de Salem, y del Gobierno Mágico de Estados Unidos, agradezco la cálida recepción que hemos tenido aquí, y esperamos que este sea el inicio de un largo camino por recorrer juntos —alzó su voz el director de Salem. Era una voz grave, como salida de las profundidades del mar. —Y ahora, sin más preámbulos, les presentamos: NUESTROS CANDIDATOS —exclamó a continuación, elevando ambas manos en el aire. Y el público estalló en aplausos.

Minerva McGonagall extrajo entonces su varita y la movió grácilmente frente a ellos. Un torbellino de humo blanco se extendió sobre la Mesa de Selección, y dieciséis sobres se materializaron frente a ellos, ocho sobres blancos y ocho sobres negros.

—ESTIMADO PUBLICO, EL MOMENTO DEL SORTEO HA LLEGADO. HOGWARTS ELIGIRÁ COLOR PRIMERO, YA QUE ES EL EQUIPO LOCAL —comenzó a hablar nuevamente la voz de Lorcan Scammander. Minerva avanzó hasta la mesa y señaló la fila de ocho sobres negros. —HOGWARTS ELIGE EL COLOR NEGRO, POR LO TANTO SALEM IRÁ CON EL BLANCO —continuó explicando el locutor—. LOS CANDIDATOS DE SÉPTIMO AÑO DE SALEM TOMARÁN LOS SOBRES PRIMERO. DENTRO DE CADA SOBRE SE ENCUENTRA UN NÚMERO, DEL UNO AL OCHO. LOS MISMOS SE ENCUENTRAN DISPUESTOS AL AZAR, EN NINGUN ORDEN PARTICULAR.

Albus observó a los alumnos de séptimo año del Instituto de Salem avanzar hacia la mesa de a uno, y elegir entre los sobres dispuestos en la misma. El silencio había invadido nuevamente el campo, mientras que todo el público observaba a los candidatos tomar sus respectivos sobres y volver a su lugar.

—AHORA, ANTE LA ORDEN DEL DIRECTOR HOPKINS, LOS CANDIDATOS DE SEPTIMO AÑO ABRIRAN SUS SOBRES AL MISMO TIEMPO Y REVELARAN EL NUMERO DENTRO —indicó Lorcan, la ansiedad se podía percibir en su voz. El director de Salem hizo un gesto con la cabeza y los alumnos abrieron el sobre y extendieron delante de ellos el papel con el número correspondiente. Una ronda de respetuosos aplausos se extendió entre los presentes. —ES EL TURNO DE LOS CANDIDATOS DE HOGWARTS. —anunció a continuación.

Albus observó cómo su primo Fred Weasley avanzaba primero, dirigiéndose hacia la mesa y tomando uno de los sobres negros. Detrás de él avanzaban los otros siete candidatos, entre ellos personas a quienes Albus pareciaba como Molly y Kyler Rasmus, y otros a quienes detestaba, como Zafira Avery y Patrick Smith. Minerva McGonagall esperó a que todos regresaran a sus puestos para darles la orden, y entonces los Candidatos abrieron sus sobres, y el misterio se reveló.

—Y LOS ENFRENTAMIENTOS DE LA PRIMERA RONDA PARA LOS CANDIDATOS DE SEPTIMO AÑO QUEDAN ASÍ DISPUESTOS —volvió a hablar Lorcan tras una nueva ronda de aplausos.

Los Candidatos de ambos colegios avanzaron para ubicarse frente a frente con aquel otro alumno que poseía el mismo número que ellos. A un costado de la plataforma de selección, sobre una tabla, Potter observó como los nombres de los concursantes y sus respectivos contrincantes se materializaban. Y luego, cada uno regresó a su lugar inicial, una vez más.

Albus tuvo que esperar a los Candidatos de sexto y de quinto año fuesen agrupados antes de que llegara su turno. Observó con atención cuando fue el turno de James, su hermano. Éste había sacado el número 5, y había quedado emparejado con un muchacho alto y delgado de Salem que llevaba un broche de color azul, representando la Casa del Norte.

Finalmente fue el turno de los alumnos de cuarto año. Albus sintió que las manos le temblaban mientras que caminaba hacia la mesa y tomaba uno de los sobres negros frente a él. Sintió un leve cosquilleo al tocarlo, como una descarga eléctrica. Thomas White les había explicado durante los entrenamientos que los sobres tenían varios encantamientos y hechizos protectores, destinados a evitar que se hiciese trampa durante el emparejamiento.

Esperaron pacientes a la orden de la directora McGonagall, y finalmente, ante el gesto de la misma, Albus abrió el sobre que tenía entre sus dedos. Nervioso, extrajo el papel donde se podía leer el número 7. Sonrió feliz. Era su número favorito.

Inmediatamente levantó la mirada y buscó entre los Candidatos de Salem. Suspiró aliviado al comprobar que Balthazar Jackson tenía el número 3. Por algún motivo, no deseaba enfrentarse con aquel muchacho en la primera ronda. Descubrió que, en cambio, una muchacha de la Casa del Este tenía el número 7. Ambos caminaron hacia el centro del salón y se ubicaron uno junto al otro.

—Hola, mi nombre es Sasha —se presentó ella, casi sin mover los labios y manteniendo firme su sonrisa.

—Hola… soy Albus —le respondió Potter, sin poder disimular la sorpresa ante el saludo.

—Pues, Albus… Espero que estés listo, porque voy a destruirte —agregó ella, con cierta malicia.

Los nombres de los Candidatos de Cuarto Año aparecieron entonces en la tabla, e inmediatamente Sasha dio media vuelta y volvió hacia su lugar original. Confundido por lo que acababa de suceder, Albus regresó también a la fila original.

A continuación continuó el emparejamiento de los siguientes años. Albus encontró sumamente difícil concentrarse a partir de este punto. El breve intercambio de palabras con Sasha lo había dejado perplejo.

—Ey, Albus… Muévete —le susurró Hedda repentinamente. Recién entonces Potter se dio cuenta que la selección para la primera ronda había concluido, y que los Candidatos se encaminaban hacia los asientos que tenían reservados en la primera fila.

—Lo siento —le respondió Albus, mientras que avanzaba hacia su silla.

—DE ESTA FORMA, DAMOS CONCLUIDA EL EMPAREJAMIENTO PARA LA PRIMERA RONDA, Y DAMOS INICIO A LA PRIMERA RONDA. ESPERO QUE TODOS AQUÍ ESTEN PREPARADOS… PORQUE AL FINALIZAR EL DÍA, SOLO QUEDARAN EN COMPETENCIA 8 CANDIDATOS DE SEPTIMO AÑO. —Vaticinó Scammander, quien amaba el drama—. AHORA SÍ, UN FUERTE APLAUSO PARA EL PRIMER DUELO DEL DÍA… COMO CANDIDATO DE HOGWARTS, REPRESENTADO A LA CASA DE GRYFFINDOR, LA SEÑORITA LESLIE HONEY. Y HACIENDO HONORES AL INSTITUTO DE SALEM, INDYA TORRENCE —presentó Lorcan.

Albus volcó entonces su atención de vuelta hacia el campo de duelo. La mesa de selección se había desvanecido, y el campo se encontraba completamente despejado. Solo permanecía en pie en el centro la profesora Woodgate. Distinguió a Leslie en uno de los extremos del campo, y frente a ella esperaba una chica morena y de pelo corto, perteneciente a la Casa del Sur de Salem. Ambas lucían nerviosas y ansiosas. Potter se inclinó hacia delante en su asiento, expectante.

La profesora Woodgate levantó su varita en alto, y todos los presentes parecieron contener el aliento durante unos segundos. Entonces, chispas blancas brotaron de la varita de la profesora, y el duelo comenzó.


Muy bien... se siente como una eternidad. Sin duda, lo fue.

Ante todo, pido perdón a aquellos que seguían (espero que deseen seguirla aun) por demorar AÑOS en continuar esta historia. Confieso que durante mucho tiempo quise darme por vencida, y abandonarla. Había pasado mucho tiempo, y yo había perdido gran parte de la inspiración, así como también el backup de la historia que tenía en mi computadora.

Esta historia estaba planificada en forma completa, desde la primera historia hasta el mismísimo final de todo. Cada personaje tiene un final pensado... una historia planeada. Y tenía todo ello escrito en documentos borradores en mi computadora, la cual perdí hace años por motivos que no vienen al caso hoy.

Sin todas mis notas y mis historias borradores... sentí que ya no tenía sentido seguir... que me sería imposible ser fiel a la idea original, pues muchas cosas habían sido escritas y planeadas durante muchos años... y era imposible volver a escribirlas... eso sin contar que tengo una memoria bastante mala, y había cosas que ya no recordaba (por algo escribía notas y borradores).

Pero hace unos meses, me topé con un cuaderno en papel (sí, papel... ) y encontré algunas viejas notas que escribí hace mucho mucho tiempo (posiblemente hace diez años atras?) Y sentí una gran nostalgia. Y decidí que no podía terminar así. No podía simplemente abandonar el proyecto.

Así que volví a sentarme delante de la computadora, después de muchos años sin escribir. Espero que sepan disculpar mi escritura atrofiada por los años en desuso. Y ojala vuelvan a confiar en mí y en esta historia. Albus Potter y sus amigos fueron una parte muy importante de mi vida en su momento, y creo que debo honrar esta historia, aunque signifique solo terminarla por mi misma.

A todos los que me acompañaron en este proceso y me incentivaron a retomar la historia, GRACIAS. A aquellos q continuaron dejando sus reviews durante estos años, GRACIAS.

Sin mas, espero que lo disfruten.

G.