Los tres días pasaron rápidamente; Alice llego muy temprano para mi gusto, me llevo a un spa después de desayunar, eso hizo que me relajará mucho, sabíamos tratar embarazadas. Comimos un poco y me arreglaron, mis padres llegarían a medio sesión, no querían perdérselo, no entendía la razón, Alice me puso un vestido de verano, al parecer era la primera parte de la sesión.
- ¿Ya me dirás por qué tanto misterio? -dije nerviosa.
-Claro que no-dijo con una sonrisa.
Llegamos a un hotel muy bonito, ahí me encontré a mi novio, muy guapo, dios, porque no sentábamos mejor un cuarto, pero por la mirada de mi mejor amiga, supe que no me dejaría ni dos minutos. Llegamos a un bonito jardín, donde ya estaba el fotógrafo listo con todo para las fotos. Nos presentamos y me tomaron varias fotos tocando mi vientre, otras con Edward, una de él besando mi vientre, y más.
-Ahora iremos a cambiarte para la otra parte aquí-dijo mi amiga mientras me llevaba a un cuarto pequeño, me puso un short y una blusa que se abría en la panza, era muy Bonita, salimos y ya nos esperaban.
-Estas hermosa-me dijo Edward mientras me besaba.
Hubo más fotos, solo que esta vez con mi estómago descubierto, fueron hermosas, más en la que Edward besaba mi estómago, dios, mis hormonas eran una locura, pero no haría un espectáculo. Terminamos y esta vez Alice me dio un bikini, estaba loca si pensaba que la demás gente me iba ver así.
-Estas mal de la cabeza o te haces-le dije histérica.
-Vamos, te ves hermosa y si a tu novio le dan celos que se aguante, que estoy segura de que pronto le darán otro hermanito a la criatura-dijo Alice divertida, eso era cierto, esperaba que todo estuviera bien después.
Esta vez fuimos al área de la alberca, donde hubo más fotos, estaban quedando hermosas, metí los pies en la alberca, fuimos a cambiarnos, esta vez me puso un vestido de fiesta, retoco mi maquillaje. Salimos y estaba la puesta de sol, mi novio tenía una camisa y pantalón de vestir, dios, estaba hermoso y follable, fuimos al jardín, tomaron unas fotos. De repente, Edward se puso serio, tomo mis manos, estaba sudando.
-Mi Bella-dijo con una sonrisa, dios, que pasaba, puso una rodilla en el pasto, temblé, sentí mis lágrimas. -Isabella Marie Swam, sabes que fe amo más que a nadie en este mundo-dijo mientras sacaba la cajita y enseñaba de nuevo el anillo hermoso. - ¿Quieres casarte conmigo?
-Claro que ti-dijo entre lágrimas, me puso el anillo en el dedo, se levantó y me besó, dios, quería demasiadas cosas, pero de su amor estaba segura.
-Muchas felicidades-dijo Alice mientras nos abrazaba.
Mis padres también nos abrazaron, nos despedimos del fotógrafo y su equipo, gracias a dios, que fue hora de ir a cenar, llegamos al restaurant del hotel, nos sentamos y pedimos de comer.
-Bueno chicos, ¿para cuándo quieren la boda? -dijo mamá con una sonrisa.
-Yo diría que, en diciembre, después de que me recupere bien del parto-dijo con una sonrisa.
-Sera perfecto, tenemos tiempo suficiente-dijo Alice con una sonrisa.
La cena estuvo deliciosa, y el postre menos, mis padres nos dieron unas llaves, que eran de un cuarto del hotel, se despidieron, Alice me entrego una bolsa con ropa. Subimos a la habitación, donde comenzamos a besarnos, dios, tenía toda la tarde queriendo esto, desabroche su camisa mientras bajaba el cierre de mi vestido, me quitó el vestido y llevo a la cama.
-Dios verte en ese bikini, quería tomarte ahí-dijo mientras me quitaba el brasier, lamió mis pezones hasta dejarlos duros.
-Créeme que desde que te vi, yo pensé lo mismo-le dije mientras desabrochaba su pantalón.
Él se lo quitó junto con su bóxer, me quitó mi tanga, me puso en la orilla de la cama, subió mis piernas en sus hombros, que beso y se introdujo, gemimos juntos, comenzó a tomar velocidad, aruñé su pecho, sentí como explotamos juntos. Dios, sentí sueño de repente, estaba cansada, Alice me había levantado demasiado temprano y no había parado.
-Duerme, ya mañana tendremos la mañana para disfrutar un loco-dijo Edward mientras salía de mí.
Me ayudo a levantarme, me acomode en mi lado de la cama y me quede profundamente dormida. A la mañana siguiente; vaya que disfrutamos la habitación, dios, fue genial, desayunamos y salimos a mi departamento.
