25 aclaración
Ciel se ruborizó todo al escuchar su petición, ¿Cómo contarle todo lo de su relación con Sebastian? Si esta no empezó con detalles cursis como se lee en las novelas románticas. Se quedó pensativo y rehuía de su mirada muy apenado.
-¿Es tan difícil contarla?- Le cuestionaba la joven con mucha curiosidad al notar como callado ni le miraba.
-Es que es muy penoso... Nunca he hablado con alguien de esto.- Sonrojado le respondía y agachaba la cabeza más apenado.
-¿Si llamo a Sebastian te sentirías mejor?- Le sugería ella con una pequeña sonrisa, su primo al oírla negó algo nervioso con la cabeza.
-No... Él es un poco más atrevido...
Musitaba en voz baja muy avergonzado con la tan sola idea de que su atrevido amante hablara de más y sabía que lo haría, Lizzy se confundió un poco y una atrevida idea cruzó por su cabeza, sonrojándola.
-Ciel... ¿Tú y Sebastian?- Titubeante le cuestionaba pero estaba curiosa a la vez.
-Ehhh no... Solo que...- Nervioso apenas le respondía, esa actitud alimentaba más la curiosidad algo perversa de la joven.
-De ti no escucharé nada ¿No?...- Murmuraba malhumorada viendo al mayordomo como a lo lejos les observaba- ¡Sebastian...!
Le llamaba la joven al verlo, este algo sorprendido se les acercaba pensando que tal vez le reclamaría o algo por el estilo.
-Señorita Elizabeth, yo quería disculparme por todo este asunto... Pero debe saber que tengo las mejores intenciones con su primo- Eran las palabras del demonio tratando de disculparse anticipadamente.
-¡Cállate Sebastian!- Muy apenado el joven le ordenaba por esas palabras porque le parecieron imprudentes y a la vez tan cursis.
-¿Lo amas?- Cuestionaba ella ignorando a su apenado primo que trataba de que esa conversación no siguiera pero él y su vergüenza parecían ser pasados a segundo plano.
-Sí y mucho...- Fue la respuesta del sonriente demonio a la joven.
-¿Cómo se enamoraron? Ciel no quiere contarme...
Cuestionó enseguida ella antes de que su primo se marchara y se llevara a su mayordomo parlanchín, quien se quedó pensativo ante la pregunta porque no podía precisar en qué momento se enamoraron; si fue antes o después de su exploración sexual, aunque sospechaba que su joven amo ya le atraía desde antes y esa exploración solo fue una excusa para acercarse más.
-Ya veo... Pero usted es una pequeña dama no debería escuchar detalles de una relación homosexual- Trató de evadir el tema con mucha sutileza.
-Sino me cuentan le contaré a todos sobre lo suyo- Les amenazaba
Lizzy con molestia mirando a la pareja, ellos se miraron entre si con complicidad; Ciel con la mirada parecía decirle algo a su amante y este parecía entenderlo.
-Todo empezó cuando...- Dijo el demonio sentándose junto a ellos se prestaba a contarle.
-Y no quiero mentiras- Le interrumpió la joven como una clara advertencia al notar la complicidad de ambos.
-De todas formas no me gusta mentir- Con una sonrisa le susurraba el mayordomo -Podría decir que fue por curiosidad. A Ciel le dio curiosidad cierto tema y yo se lo expliqué gustoso. Creo que en el proceso el sentimiento fue creciendo.
Empezó a decir este, despertando mayor interés de la joven, pero esa respuesta provocó algo de pánico en su amante pues no sabia lo que iba a contar con respecto al "tema".
-¿Cuál tema?- Cuestionó ella al no entender bien a que se refería, el conde palideció un poco porque el tema era el sexo y no quería que lo mencionara; cuando iba a callarlo el demonio respondió -El amor... obviamente-
-¿Y eso te apenaba tanto contar?- Algo emocionada dijo la joven al oír aquello que sonaba tan romántico.
-Él es muy tímido con respecto al "tema"-Murmuró burlón el demonio al notar el bochorno de su pequeño amante.
-Bueno ya que el tema fue tratado hablemos de otras cosas- Dijo el joven para ya acabar tan penoso asunto y más porque temía que su demonio dijera algo indebido.
-Eso no es suficiente... ¿Cuándo fue su primer beso?- Con una sonrisa la joven se empeñaba en seguir con esa conversación.
-Fue en el jardín cuando paseábamos
Sebastian le respondió de inmediato con una sonrisa y con cara de enamorado; no iba a contarle lo que realmente había pasado con el dulce "primer beso" que sucedió cuando intimaron más profundo una noche.
-Que tierno., Con una pequeña sonrisa Lizzy decía al imaginarse ese beso; su primo desviaba la mirada ante lo mentiroso de su demonio, solo esperaba que él no le mintiera de esa forma.
-¿Y qué se siente?- Curiosa preguntaba ella a su primo.
-Se siente bien- Murmuró fríamente entre dientes sin mirarle.
-¿Solo eso?- Dijo ella algo confusa al notar esa falta de emoción en su respuesta.
-Si, Ciel ¿Solo eso?- Resentido el demonio le cuestionaba también.
-¿Qué quieres que diga?- El joven le respondía enojado por su reproche mientras fruncía el ceño le miraba.
-No es lo que dijiste sino como le dijiste... Sin sentimiento.
Malhumorado el demonio le regañaba por su frialdad. La joven los miraba discutir con esa intensidad que los hacia ver adorable.
-¿Ustedes se la pasan discutiendo siempre?- Curiosa les preguntaba interrumpiendo su leve discusión.
-Algo así... Es que su primo es medio quisquilloso- Murmuraba mirando de reojo a su pequeño amante. -Pero después nos reconciliamos-
Terminó de decir tomando su mano la besaba dulcemente; aquel tierno gesto que hizo ruborizar a Ciel al ser visto por su prima.
-Supongo que me libré de eso- Susurró la joven con un dejo de tristeza en su voz al verlos de esa forma.
-Lo siento Lizzy...- Se disculpaba el joven separándose de su demonio mientras se acercaba a ella para darle ánimo.
-Estoy bien... Si tú eres feliz yo lo seré también; ya venía sospechando que estabas enamorado, era algo obvio por la mirada y lo distraído que andabas, pero nunca me imaginé que sería de Sebastian
Decía Lizzy con una sonrisa mientras contenía el llanto y lo abrazaba fuerte; le dolía todo aquello porque lo quería para ella, ya se había imaginado un futuro a su lado pero si era lo mejor para Ciel ella se hacía a un lado y lo apoyaría en su relación. El mayordomo atento los miraba a unos pasos, no podía enojarse por la escena, porque era un abrazo fraternal y suponía que era una especie de despedida entre ellos, el rompimiento de un compromiso que a el le favorecía.
-Pero ¿Si eres feliz con Sebastian? Dime... -Le cuestionaba con curiosidad mientras se separaban de ese abrazo, de reojo miraban al demonio, quien atento esperaba que su pareja respondiera a esa interesante pregunta.
-Ehhh...- Nervioso el joven no sabía que responder, tenía una respuesta sin dudarlo, claro que era feliz pero admitirlo frente a él le abochornaba puesto que ya suponía que se le burlaría después.
-Si lo soy...- Murmuraba muy apenado y sonrojado mientras agachaba la cabeza; el demonio complacido por su respuesta sonreía.
-¡Qué lindo te ves enamorado!- Exclamaba ella emocionada con una sonrisa tomándolo de la mano se acercaban al mayordomo. -Ahora deben besarse para saber que de verdad son felices.
Lizzy colocaba a su primo frente a Sebastian, este no dudó en hacerlo, rodeando sus manos por la cintura se lo acercaba y tomando su rostro lo besaba. El joven forcejeaba al sentirse observado por su prima que a la vez se sonrojaba por la escena.
-Sino lo besas bien le diré a mi madre
Le amenazaba la joven al verlo que se resistía y no correspondía ese beso, sonrojado no tuvo más opción que hacerlo; correspondiendo al beso se aferraba a él y cerraba los ojos para ya no verla. A los pocos segundos se separaron, el demonio satisfecho con su hazaña y su pareja apenado esquivaba la mirada.
-Bueno... Creo que es suficiente por hoy, vendré un día de estos y quiero que me sigan mostrando lo felices que son- Decía de prisa ella sonrojada por presenciar aquel beso; verlos de aquella forma le provocaba una extraña sensación que no era mala sino de cierta curiosidad. Pocos minutos pasaron, ella se marchó dejando a la pareja sola.
-Ya no quiero que ella venga aquí... Su curiosidad es peligrosa- Murmuraba malhumorado el joven cuando ella se marchaba, había sido muy incómoda su visita y suponía que la próxima sería igual o peor.
-A mí me agrada- Le susurraba satisfecho el demonio tomándolo entre sus brazos sorpresivamente lo cargaba encaminándose dentro de la mansión.
-¡Suéltame...! ¿Te agrada ella?- Dijo algo celoso por sus palabras, no intuyendo que lo decía por otro motivo.
-No empieces con tus celos sin sentido, me agrada que te ayude a quitar lo tímido ¿Quién sabe luego nos haga hacer cosas más "intensas"?
Le hablaba con un destello de perversión en su mirada, Ciel no entendía el porqué de esa mirada pero no se prestaría para los tontos jueguitos que se le cruzaran en la sucia mente de su demonio y de su prima también.
-¿Te excita que nos miren?- Le cuestionó entre dudoso y molesto, un fetiche como ese no se lo hubiera imaginado en su amante, este le respondió encogiéndose de hombros como dando la posibilidad que si le gustaba, solo con ese beso de antes se sintió excitado al recordarlo de prisa caminaba a la habitación.
-¡No haremos nada! ¡Déjame!- Le hablaba en alto al sentirlo de esa manera, aunque fingía que le desagradaba estaba ansioso también por llegar a la cama, eso le quitaría la tensión que dejó la visita incómoda de su prima y lo prepararía para la próxima.
Muchas gracias por seguir esta historia (з)-
