Si le quedaban dudas a Stiles de que no había tomado la decisión correcta cuando retomó su relación con Derek, estas se disiparon tan pronto como le dio la noticia oficial a su padre.
El momento en que entró en casa con Derek cogido de la mano y le presentó como "su novio", la cara de felicidad de su padre era una que nunca antes había visto en él. Y cuando el hombre procedió a darles la enhorabuena, dándoles sendos abrazos a los dos (el de Derek más corto, por supuesto, porque tampoco quería asustarle), Stiles no podía estar más conento… y más furioso consigo mismo, pensando en todo el tiempo perdido que podrían haber disfrutado de algo así.
Menos mal que para eso estaba la manada: Para hacer recapacitar a sus integrantes sobre los errores que estaban cometiendo (y si no se encargaban de mostrárselo a la fuerza), con lo que ahora solo debía quedarse con lo bueno.
Y si algo bueno tenía el que tu novio no tuviera un horario fijo, entre otras cosas porque tampoco tenía trabajo, es que nunca había necesidad de programar nada. Así que Stiles tan solo tuvo que preguntarle a su padre si Derek podía quedarse a comer y pasar el día en casa, aprovechando que era domingo, y todo estuvo resuelto…
Pero lo mejor de todo sin duda fue que el día compartido con Derek no sirvió solo para recuperar el tiempo que habían estado separados, sino también para que su padre empezara a conocer al Derek que Stiles ya conocía: No al tipo solitario y que siempre estaba serio, además de tener la propensión de rodearse de cadáveres y ser fichado por la policía; sino al Derek que de repente te contaba cualquier cosa con una cantidad de detalles asombrosa, recordándote que era mucho más que un cuerpo perfecto y una cara bonita. A ese Derek que te dejaba claro cuándo se estaba sintiendo a gusto y cómodo, pues era cuando más sonreía y menos uso hacía de su sarcasmo y sus cejas para comunicarse… bueno, lo último realmente nunca había pasado.
El caso es que poco a poco Stilinski senior aprendió a conocer al Derek que había fascinado a Stiles desde el primer día, y Stiles no podía estar más contento por ello. Aunque cuando, en un momento dado, Derek alzó una ceja para hacerle ver a Stiles que lo que acababa de decir era una tontería, y el Sheriff respondió a Derek comentando que "Derek tenía razón", Stiles reconocío para sí que aquello había dolido, sintiéndose incluso un poco celoso: Se suponía que solo él podía entender el idioma "cejas Hale".
Entre unas cosas y otras, y teniendo Stiles tal sonrisa de felicidad que sabía mañana se levantaría con agujetas en las mejillas, llegó la hora de despedirse. Mañana sí que había instituto y desgraciadamente Stiles seguía siendo un adolescente, por lo que tendría que irse a la cama y tratar de dormir al menos unas cuantas horas.
Derek no puso ninguna objeción, recordándole así a los dos Stilinski que era el novio y yerno perfecto, tras lo que se despidió de Stiles con un casto beso en los labios.
Cuando Stiles subió a su cuarto una hora después, tras haber tenido una charla Stilinski donde quedó claro que los dos estaban contentos con el avance producido en su relación con Derek Hale, cada uno desde su punto de vista particular; Stiles mentiría si dijera que estaba un tanto decepcionado: Desde que habían hecho las paces oficialmente no había vuelto a disfrutar de un beso en condiciones con Derek, entre otras cosas porque estaba su padre delante. Pero había confiado en que podría haberlo hecho cuando Derek se despidió de él, en la calle y estando los dos a solas.
Pero al final Derek había resultado ser mucho más caballeroso de lo que habría imaginado Stiles. Y partiendo de la base de que Derek era un ser sobrenatural mitad animal y que era capaz de arrancar cabezas usando tan solo sus garras y colmillos, ya era hablar de caballerosidad.
Stiles quiso pensar que el comportamiento de Derek, todo modales y nada de pasión, también era consecuencia de tener un ancla en condiciones que le ayudaba a mantenerse controlado y humano en cualquier circunstancia, y Stiles se sintió orgulloso de si mismo.
Nada más entrar en su habitación cerró la puerta y se tiró en la cama.
No habían pasado ni cinco segundos cuando oyó un par de golpecitos en la ventana.
Tuvo claro que era Scott, también muy dado a entrar por la ventana de su habitación (especialmente cuando había que tratar temas que no debía conocer el Sheriff), y corrió a abrir la ventana, dispuesto a darle las novedades lo más pormenorizadamente posible.
No era Scott McCall quien estaba llamando a su ventana.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó a Derek, sorprendido por verle allí - ¿Y por qué no usas la puerta?
- Para recuperar la costumbre de entrar por la ventana – explicó mientras se colaba en el cuarto - Y creo que si la idea es que tu padre no sepa que estoy aquí, lo mejor es no usar la puerta. Además… – miró de arriba abajo a Stiles, con bastante descaro - Hay algo que siempre he querido hacer.
Sin avisar de qué era ese "algo" que siempre había querido hacer, Derek agarró a Stiles del cuello de la camiseta y le empujó contra la puerta de la habitación, obligándole a caminar marcha atrás.
Una vez le tuvo donde quería, sin soltar el agarre le besó con ganas. Devoró su boca a gusto y con toda la intensidad que pudo, dándole incluso un mordisco en el labio inferior cuando finalmente se alejó de él, dejando a Stiles con las piernas temblando y debiendo agarrarse a la pared para no caer al suelo.
- Me ha dado la impresión de que te habías quedado con las ganas de este tipo de despedida – dijo Derek con una sonrisilla, contemplando con orgullo el estado en que había dejado a Stiles tan solo con un beso.
Stiles necesitó casi un minuto para recuperar el habla.
- Me encanta que siempre estés atento a todos los detalles – confesó.
- Por supuesto. Además, te echaba de menos.
La confesión de Derek fue tan directa y sin estar velada por el humor o el sarcasmo, que Stiles sintió otra vez que le fallaban las piernas… ¿Se podía ser más adorable?
- Hace menos de una hora que te has ido. No te ha dado tiempo a echarme de menos.
- En realidad solo he necesitado media hora para hacerlo. La otra media he estado haciendo compras. Pero cuando he llegado al loft me he dado cuenta de que quería verte…
- ¿Has ido de compras? Es la primera noticia que tengo de que los Alphas hacen cosas tan mundanas como ir al supermercado – rió, y no se achantó cuando Derek le regaló una mirada de desagrado - ¿Y qué has comprado?
En vez de responder Derek fue junto a la ventana y sacó medio cuerpo para recoger una bolsa que había dejado en el tejado. Al entrar se la entregó a Stiles con un poco de zozobra, indicando que le estaba dando tanto corte como parecía.
Pero Stiles estaría loco si no se aprovechara de la situación.
- ¿Qué es? – preguntó, recogiendo la bolsa - Aparte de una bolsa de plástico – rio cuando vio que había interrurmpido a Derek, tras lo que el Alpha le lanzó una mirada que no tenía nada de cariño - Lo siento, Mr. Hale – le dio una palmadita en el brazo - pero tendrás que ser bastante más rápido si me quieres pillar.
Por fin miró qué había dentro de la bolsa, y extrajo con cuidado la caja.
- ¡Es un iPad!
- Decías que no tenías – explicó Derek con calma, complacido por haberle sorprendido - Para poder leer la versión digital del Bestiario y que no tengas que cargar con el otro a todas partes…
- Osea, que me has regalado algo para ayudarte en la búsqueda de seres sobrenaturales.
- ¿No te gusta?
- ¿Estás de coña? ¡Me encanta! Siempre me han gustado los regalos prácticos.
- No es lo único que tengo – anunció el Alpha. Sacó de nuevo la cabeza por la ventana y cuando se dirigió de nuevo a Stiles tenía un bate en la mano - Te debía uno.
Stiles cogió el bate con cuidado, como si se tratara de algo muy delicado, y contempló en detalle la factura del mismo. La marca Combat, así como el acabado en madera, confirmaban que era el mejor bate que había tenido en su vida.
- ¿Qué pasa? – preguntó Derek cuando había pasado un minuto y Stiles no había dicho nada.
El adolescente dejó de contemplar el bate para fijarse en la persona que se lo había regalado… Y la mirada ilusionada no decreció.
- Solo a ti se te podría ocurrir regalarme un bate porque el último lo rompi cuando te golpeé con él… Aunque en realidad fue tu cabeza la que rompió mi bate. Con lo que sí: me debías uno.
En agradecimientos por el regalo, Stiles recorrió el metro que le separaba del hombre lobo y le dio un corto abrazo, sintiéndose un tanto extraño. Con Derek había habido momentos incómodos y cortantes cuando no tenían ninguna relación, junto a otros muy intensos cuando la situación lo exigía. Pero hasta ahora nunca había compartido un gesto tan propio de simples amigos como un abrazo de agradecimiento, y a Stiles se le antojó insuficiente después del beso que acababa de darle Derek
- Gracias – susurró, sonrojado - Me gusta que me hagas regalos, en plan papi sexy – abrió los ojos de par en par cuando Derek le asesinó con sus cejas - ¡Te juro que sonaba mejor en mi cabeza!
El Alpha negó, recordándose que estaba hablando con Stiles y que con él no debía tener en cuenta el ochenta por ciento de las cosas que decía.
- No me costaba nada comprártelo…
- Ya lo sé. Pero en serio, no hace falta que me regales cosas. El que estés aquí ya es más que suficiente.
- Me alegro de que pienses eso, porque tengo otra cosa – explicó antes de coger por tercera vez algo del tejado… Stiles se preguntó cuántas cosas más habría allí, y cómo había sido capaz de subirlas todas sin que se hubiera dado cuenta de nada.
- ¿Qué acabo de decirte sobre que no me regales nada? – se quejó cuando Derek le entregó un DVD. Pero al ver de qué DVD se trataba, miró a Derek con la boca medio abierta por la impresión.
- Al final nos quedamos sin verla…
- El Retorno del Jedi… - susurró Stiles acariciando la portada, tras lo que contempló a Derek con auténtica devoción – En serio… ¿Se puede ser más adorable?
Derek no respondió a la pregunta. Incluso se sonrojó un poco ante las palabras de Stiles, lo que le hizo aún más adorable.
- ¿Te apetece verla ahora? – preguntó el Alpha, tratando de distraer la atención de un Stiles que, acababa de comprobar, le encantaba verle pasar por momentos incómodos cuando alababa todas sus virtudes.
- Por supuesto – abrió el reproductor de DVD de su ordenador - Aunque no va a ser tan espectacular como en tu loft…
- Es la compañía lo que importa – susurró Derek, siendo esta vez él quien le contemplaba con devoción.
Sin avisar, le besó con calma y durante casi un minuto… Le resultaba imposible alejarse de esos labios cuando había pasado tanto tiempo deseando besarlos y sin poder hacerlo.
Cuando por fin dejó marchar a Stiles para que le diera al play, se sentó en la cama esperando a que el adolescente ocupara su lugar. Pero cuando Stiles se sentó en la silla giratoria de su escritorio, le miró como si acabara de hacer la cosa más estúpida del mundo.
- ¿Qué haces?
- Hmmm. ¿Sentarme para ver la película?
- ¿Así es como ves una película desde tu ordenador cuando estás solo?
- No, pero… – se encogió de hombros, aproximándose a la cama sin saber muy bien cómo ponerse para que cupieran los dos.
Entonces Derek le agarró de la muñeca, le obligó a tumbarse en la cama, de lado y viendo la pantalla del ordenador, tras lo que se colocó justo detrás, pegando su pecho a la espalda del adolescente.
- Vale. Sí… - susurró Stiles tan pronto sintió el brazo de Derek rodeando su estómago - No se está nada mal así.
En un principio fue exactamente igual que la otra vez: comentando cada detalle y aprendiendo más el uno del otro con cada uno de esos comentarios. Solo que esta vez no estaban sentados a una prudencial distancia el uno del otro, sino pegados todo lo posible para sentir lo máximo de sus cuerpos. Un detalle realmente importante y que estaba consiguiendo que en realidad la película fuera lo menos importante.
Así lo indicaban las manos de Derek, que no estuvieron quietas ni un instante, dibujando líneas imaginarias en el pecho y estómago de Stiles, como si fuera incapaz de no tocar y acariciar su cuerpo. Y cuando no era eso, demostraba lo mucho que le alegraba estar en esa situación con castos besos que dejaba sobre la cabeza y cuello de Stiles, y que cada mísera vez conseguían que la piel de Stiles se erizara.
Cada una de esas veces Stiles se preguntaba si Derek se atrevería a dar un paso más, llevando las caricias por debajo de la ropa, o aumentando la presión e intensidad de los besos. Pero cuando en vez de eso Derek comentaba algo de lo que estaban viendo en el ordenador, como si realmente estuviera prestando atención, Stiles se decía que en el fondo daba lo mismo: Después de todo era la primera vez que hacían algo así, y tendrían todo el tiempo del mundo para subir de categoría. Por él estaba bien que, de momento, todo se mantuviera a un nivel más casto e incluso ñoño.
Pero quién se lo iba a decir: si le encantó el Derek borracho y que le miraba con adoración (entonces fue vergonzoso y casi cruel, pero visto en perspectiva tenía su gracia) era lógico que también le gustara el Derek hiper tierno y dulce que ahora estaba con él… Le gustaba aunque solo fuera porque él era el único que podía ver esa faceta de Derek Hale.
Por ello, cuando Derek dejaba de acariciarle para comentar algo en susurros, era Stiles quien respondía, entrelazando sus manos y recorriendo aquella enorme mano con los dedos, disfrutando de su tacto y calor.
O al menos fue así durante la primera mitad de la película. En concreto hasta que llegaron a la luna de Endor y Stiles comentó algo de un muñeco de Ewok que su madre le regaló de pequeño.
Cuando Derek no hizo ningún comentario, Stiles miró por encima de su hombro y se dio cuenta de que se había quedado dormido.
La molestia que debía haber sentido por haberse quedado dormido viendo un clásico (algo que le ocurría con Scott cada una de las veces que lo había intentado), fue sustituida por tal mirada de adoración, que se alegró de que estuvieran a solas, porque jamás se habría podido recuperar de algo así.
En su defensa era imposible no mirar con esa adoración a un Derek Hale que, siendo el mismo tipo atractivo, fuerte, inteligente y que era el equilibro perfecto entre mártir y asesino en potencia, por primera vez le veía con un chico de ventipocos años que había decidido colarse por la ventana de la habitación de su novio, para pasar la noche del domingo en su casa.
Era la primera vez que veía a Derek en una situación tan cotidiana, y lo mejor era que había decidido hacerlo ni más ni menos que con él…
Así que Stiles no se ofendió porque se hubiera dormido en mitad de la película. Después de lo que había pasado en las últimas semanas… Después de lo que había pasado en los últimos años, se merecía un descanso de verdad. ¿Y qué mejor descanso que el que se tenía sintiéndose seguro y a salvo junto a la persona que sabías que te quería?
Por ello Stiles ocupó la posición del inicio, procurando no moverse mucho para no despertarle, y procedió a ver el resto de su película favorita, sintiendo los brazos de Derek rodeándole, y con la respiración de Derek en su nuca, recordándole que estaba con él.
Si aquello no era el cielo, que bajara Dios y lo viera.
Stiles despertó al sentir una mano enorme a la altura de su estómago, sujetándole con fuerza. En cualquier otra circunstancia ese hecho habría sido suficiente para que despertara gritando de pavor, pues significa que había alguien con él en la cama y que además le estaba sujetando. Pero no cuando tanto la mano como el cuerpo que había detrás de él, tan grande y duro, también eran increíblemente cálidos. A lo que se añadía que Stiles notó la respiración de la persona que estaba detrás suya, dando directamente en su oreja y cuello, y la caricia de una mejilla áspera por la barba.
Aquellos detalles fueron suficientes para que Stiles identificara a la persona que estaba en su cama, y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro mientras lanzaba un suspiro de placer, acabando de experimentar el mejor despertar del mundo.
Por él podían pasarse así toda la mañana, o incluso todo el día. A la porra que fuera lunes.
En principio ese iba a ser el plan y parecía que Derek estaba más que conforme con el mismo, hasta que de repente Stiles se recordó que, estando con quien estaba, la mañana de relax en la cama y en inmejorable compañía podía mejorar si tan solo hacía una cosa.
Con cuidado rodó en la cama, dejando que el brazo de Derek pasara de rodear su estómago a hacerlo por su espalda, y contempló un primerísimo primer plano de Derek Hale.
La sonrisa que ya llevaba Stiles aumentó si cabe al ver que Derek seguía dormido. Pero a diferencia de la primera vez que le vio dormir en aquella misma cama, esta vez no tenía el ceño fruncido e incluso los labios estaban ligeramente separados, en señal de estar completamente relajado, simplemente descansando.
Stiles se preguntó cuándo habría sido la última vez que Derek pudo dormir con esa tranquilidad, pero al final no quiso pensarlo. Tenía claro que había sido demasiado tiempo y ahora solo debía quedarse con lo bueno: que gracias a estar con él, ya no tendría que volver a dormir con la cabeza llena de preocupaciones, malos recuerdos del pasado y, lo que era peor, pensando que así seguiría siendo su vida por el resto de los días.
Hubo un instante en que Stiles tuvo que morderse el labio para no soltar una sonrirista de adolescente enamorado, regodeándose en el hecho de que estaba en la cama con Derek Hale y que había conseguido un imposible: que fuera Derek quien quiso estar en la cama con él.
Tan pronto como hizo ese gesto, una nueva idea llenó su mente de tal manera que sabía no sería capaz de quitársela de la cabeza hasta que no lo hubiera hecho… Y en fin: si él, su novio, no podía hacer algo así, ¿quién podría?
Así que Stiles no lo dudó y, muy lentamente para no despertar a Derek, acercó su boca a la del hombre lobo para besar con toda la delicadeza del mundo los labios carnosos y cálidos del hombre lobo. Disfrutó una vez más de su sabor, y sobre todo se sintió poderoso porque era el único ser de todo el planeta que podía hacer algo así… sin que el dueño de esos labios le arrancara la cabeza.
Stiles se recreó en los labios de Derek durante casi un minuto, comprendiendo de golpe que se había vuelto adicto a su sabor.
No le sorprendió lo más mínimo que Derek tuviera los ojos abiertos cuando tuvo que separarse para respirar. Derek había respondido al beso de Stiles pero a un ritmo pausado, con lo que podía ser muy bien que no estuviera todavía despierto y que simplemente se estaba dejando llevar por los labios de Stiles, permitiendo que ellos le guiaran.
Pero cuando Derek le miró con los ojos muy abiertos, no había duda de que ya estaba despierto, y que indudablemente había sido Stiles quien le había despertado.
El adolescente le sonrió, avergonzado por lo que había hecho, y confiando en que no se tomara tan mal que le hubiera despertado, pues también acababa de recordarle que seguía estando loco por él.
No tuvo tiempo de hacerlo.
Derek apretó la mano que seguía en la espalda de Stiles, obligándole a recorrer la distancia que les separaba, hasta que de nuevo sus cuerpos estuvieron completamente pegados. Nada más sintió el pecho de Stiles sobre el suyo, besó sus labios con la misma calma con la que Stiles acababa de hacerlo: posando primero sus labios sobre los suyos, recordando la sensación, y luego presionando lo justo para que el beso se intensificara al tiempo que lo hacía el latido de sus corazones.
Enseguida Stiles respondió al beso con ganas, al tiempo que llevó una mano hasta el hombro de Derek para afianzar más su agarre y, si cabe, dar más fuerza al beso.
Por primera vez le estaba besando en la intimidad y sin que nada ni nadie se interpusiera entre ellos: Ni un padre que no debía ver demasiado. Ni varias manadas de hombres lobo cuando estaba a punto de pelearse con otro Alpha. O simplemente en situaciones que convertían ese momento en el menos propicio para dar rienda suelta a la pasión, como era estar rompiendo su relación.
Ahora no había nada de eso. Estaban los dos solos y para mejorar más la cosa estaban en la cama, más a gusto imposible, y no solo por la comodidad del colchón.
Stiles no se cortó a la hora de demostrarle a Derek lo contento que estaba por estar allí, besándole sin vergüenza y sin nada que se lo impidiera y Derek… Derek hizo lo propio: Cuando Stiles agarró su hombro, queriendo fundirse con él, Derek se dejó hacer y buscó la lengua de Stiles para enrollarla con la suya, al tiempo que gemía de placer.
El gemido consiguió que Stiles se pusiera como una moto… más de lo que ya lo estaba, y quiso aumentar más el contacto con Derek. Pero viendo que ya estaban completamente pegados y que aun así le parecía insuficiente, procedió a encaramarse a él.
Sin pensar muy bien en lo que estaba haciendo, colocó una pierna en la cintura de Derek para sentir mejor su cuerpo.
Y oh, Dios mío, pero era mucho mejor así. De ese modo el contacto de su anatomía sobre la de Derek era aún más intenso, y lo mejor es que no era el único que lo pensaba. Porque de pronto Derek, gimiendo de nuevo en su boca si cabe con más placer, imitó la acción de Stiles y movió su pierna, pero en su caso colándola entre las de Stiles.
El movimiento consiguió que la presión fuera perfecta en cierta parte de la anatomía de Stiles, y esta vez fue él quien gimió de gusto, de paso que agarró con más fuerza el hombro de Derek, hasta que en un momento dado eso no le pareció suficiente y la llevó hasta el pelo del hombre lobo para agarrarlo con fuerza. Como si temiera que fuera a caerse o perder el contacto a causa del bamboleo que le estaba dando a sus caderas, y que estaba logrando que sintiera un vértigo increíble.
El agarre de su pelo consiguió que Derek gimiera de gusto, contento por lo posesivo que se estaba volviendo Stiles, y no quiso quedarse atrás. En un momento dado, tras haber devorado bien su boca, dejando incluso marcas rojas sobre la comisura de sus labios a causa del roce de su mandíbula áspera por la barba, Derek se separó del rostro de Stiles lo justo para proceder a devorar otra parte de su anatomía.
Pero no queriendo alejarse demasiado de él, pues también estaba restregando su entrepierna con la de Stiles como si de un perro en celo se tratara (menos mal que lo había pensado y no dicho en voz alta), Derek solo pudo llegar hasta el cuello de Stiles. Un cuello que nunca antes le había parecido tan apetitoso y que besó con gusto, primero con calma y ternura pero luego con más ansias. Hasta llegar a un punto en que no pudo evitar morderle con sus dientes humanos, queriendo ver la marca dejada sobre la pálida piel.
Lejos de quejarse por el mordisco Stiles gimió de placer, con lo que sonrió satisfecho antes de darle otro mordisco, y a continuación lamer la piel marcada.
- Derek – gimió Stiles, quien sentía que con cada roce de los labios, lengua y dientes de Derek, iba a estallar – Dios mío, Derek...
- Shhh – susurró Derek en su oído – No hables tan alto o tu padre nos oirá.
- Oh, Joder – se tuvo que morder el labio para no gritar - Eso no ha ayudado a que me relaje – jadeó.
- Lo suponía – dijo con prepotencia, pero gimió cuando Stiles se restregó de tal modo que esta vez fue la entrepierna de Derek la que tuvo el roce perfecto – Bésame y yo me tragaré tus gemidos – gimió él mientras mordía el cuello de Stiles una última vez, tras lo que siguió su indicación para proceder a devorar la boca de Stiles.
Y Stiles, que empezaba a pensar que en sus ratos libres Derek se dedicaba a escribir diálogos de películas porno porque eso no era normal, siguió muy bien el consejo de Derek y gimió con ganas cuando sintió de nuevo la lengua de Derek enrollándose en la suya, justo al mismo tiempo que el muslo del hombre lobo rozaba de la manera perfecta su entrepierna.
Desesperado por sentir más de ese roce exquisito, Stiles se restregó sin vergüenza.
Sabía que estaba perdiendo el control… Pero no podía parar.
En realidad no quería parar. Y, la verdad, estaba un poco harto de tanta obsesión con mantener el control.
Así que no se le ocurrió detenerse cuando comprendió que el roce de sus cuerpos le estaba llevando a las puertas del orgasmo, y tan solo jadeó un "Derek" para avisarle de que estaba a punto de alcanzar el clímax.
Parecía que Derek estaba esperando la señal de Stiles, porque apenas dijo su nombre en medio de un ronco gemido, el hombre lobo giró sobre sí mismo hasta acabar tumbado encima de Stiles, apoyándose lo justo en las rodillas para no aplastarle… Aunque no parecía que aquello le importara mucho a Stiles, ya que fue sentir el peso del cuerpo de Derek y buscar su boca para morder su labio inferior, al tiempo que gemía de nuevo en su boca.
La combinación del gemido y el pinchazo de dolor terminaron de sacar el lado más posesivo del Alpha, quien sujetó una mano de Stiles por encima de su cabeza, mientras llevó la otra a sus caderas para dejar las huellas de sus dedos en la piel. Y todo ello devorando su boca y restregando su erección contra la de Stiles pese a estar ambas cubiertas por la ropa, buscando desesperado su propio orgasmo.
Era tal la excitación a la que habían llegado, que solo necesitó un par de embestidas para alcanzar el orgasmo más delicioso de su vida.
Apenas sintió que empezaba a eyacular, dejando un jadeo más apagado en la boca de Stiles, fue el turno del adolescente para alcazar su propio clímax.
Pero no queriendo quedarse atrás, y deseando sentirlo con la misma intensidad con la que estaba claro que lo había disfrutado su compañero, Stiles aprovechó el relax postorgasmo de Derek para empujar a Derek hasta quitárselo de encima, y esta vez ser él quien pudiera embestir contra las piernas abiertas de Derek.
Tan pronto le tuvo como quiso, bajo su cuerpo, esta vez fue Stiles quien mordió el cuello de Derek, temeroso de que si no lo hacía sus gemidos despertarían a todo el vecindario, y afortunadamente Derek se dejó hacer. Incluso sujetó las caderas de Stiles con ambas manos para que no perdiera el equilibrio, y ya de paso se impulsó hacia arriba para crear más presión y más de ese esquisito roce.
De pronto Derek sintió el pinchazo de los dientes de Stiles, cuyo mordisco en su cuello fue más fuerte que los últimos, y se apresuró a atrapar la boca de Stiles con la suya, sabiendo que por fin había alcanzado el orgasmo.
Efectivamente, de pronto Stiles sintió una explosión de placer asombroso, dejando de existir todo lo demás… Todo salvo los labios de Derek, que no abandonaron su boca el tiempo que duró el orgasmo, permitiéndole tener algo a lo que aferrarse mientras seguía disfrutando de la sensación de estar flotando.
Consiguió bajarse de esa nube un tiempo indeterminado después, con la sensación de acabar de correr una maratón de lo rápido que le latía el corazón. Pero también podía notar el ritmo del corazón de Derek al seguir encima de él. Y solo de sentir que estaba tan acelerado como el suyo, una sonrisita de satisfacción y orgullo se dibujó en su rostro.
Si bien la sonrisa desapareció tan pronto como se incorporó un poco, presto a besarle en agradecimiento por el mejor orgasmo de su vida, y se percató de los labios enrojecidos de Derek.
- ¿Eso es sangre?
El hombre lobo arqueó una ceja, extrañado por la pregunta, y se lamió el labio.
- Eso parece – confirmó, para nada escandalizado cuando captó el sabor metálico.
- Joder. Lo siento.
- No te preocupues. Yo también te he dejado unas cuantas marcas – comentó, acariciando con la llema de los dedos la piel enrojecida de su cuello.
- No es lo mismo. Tú no me has mordido hasta el punto de hacerme sangre.
- Más me vale – soltó una risita un tanto incómoda – No me gustaría tener que decirle a tu padre que he convertido a su hijo en un hombre lobo – la cara de asombro de Stiles consiguió que la carcajada de Derek fuera más espontánea - ¿No me digas que no habías pensado en eso?
- Pues no – admitió, un tanto molesto por la pregunta - ¿Es que tengo que estar todo el día recordando que mi novio es un hombre lobo?
Derek entornó un poco los ojos, aunque no dejó de acariciar las caderas de Stiles.
- ¿Me recuerdas por qué te elegí como ancla?
Stiles tuvo la decencia de sonrojarse.
- Vale, perdona… Tienes razón – entonces fue él quien miró con ojos entornados al hombre que seguía estando debajo suya – Pero… No… ¿No vas a tener ningún problema? – se mojó los labios, incómodo - ¿Verdad?
- No – le lanzó una mirada asesina, dejando claro lo que pensaba de las dudas de Stiles – El día que te convierta será porque yo quiera.
- Me parece genial… Espera. ¿Qué significa que cuando tú quieras?
Derek luchó por poner esa cara inexpresiva que usaba siempre con Isaac cuando se estaba metiendo con él, pero no tuvo ocasión de hacer el comentario sarcástico del día.
- ¡Stiles! – de repente oyeron la voz del Sheriff a voz en grito, proveniente del piso inferior – Iba a hacer tortitas para desayunar. ¿Quieres?
El corazón de Stiles se aceleró al recordar que acababa de montárselo con su novio a escasos metros de distancia de su padre.
- ¡Vale! – se apresuró a decir para que por nada del mundo a su padre se le ocurriera entrar en su habitación - ¡Bajo en cinco minutos! – gritó quitándose de encima de Derek… y mirando su entrepierna cuando descubrió la actual situación de sus pantalones – ¡Mejor que sean diez!
Derek le miró con tal cara de asombro, que era como si de repente volviera a ser su "primo" Miguel y estuviera a punto de matarle porque Stiles acababa de decir su nombre por error.
Lo que habían cambiado las cosas desde entonces…
- Estupendo… - respondió el Sheriff, que parecía ajeno a lo que estaba ocurriendo en el cuarto de su hijo. Hasta que: - ¿Tú también quieres, Derek?
Stiles sintió que el pulso se le disparaba, en una sensación solo comparable a un ataque al corazón. Pero Derek no sintió compasión alguna por su estado: En lugar de preocuparse por su salud, aunque solo fuera sujetándole para que no cayera al suelo porque de repente se había puesto muy pálido, negó para sí, disgustado por el comportamiento de su novio, y se levantó de la cama con calma para abrir la puerta de la habitación.
- Sí, muchas gracias – respondió al Sheriff, tras lo que cerró la puerta de nuevo y contempló a Stiles con la misma cara de disgusto, y casi vergüenza ajena - ¿Y bien? – preguntó cuando vio que Stiles seguía en el mismo sitio, pálido, pero al menos ya no se le iba a salir el corazón por la boca.
- ¿Qué pasa? – preguntó a su vez Stiles, sin entender nada.
Derek cerró los ojos, como si le doliera la cabeza, tras lo que miró de un modo muy sutil su entrepierna.
- Pues que a no ser que quieras que tu padre descubra que he hecho algo más que dormir contigo esta noche, más te vale que me prestes unos calzoncillos.
La explicación de Derek, que fue una de las más completas que Stiles había recibido en toda su vida por parte del hombre lobo, también fue la que llegó en el peor momento posible. Ya estaba empezando a recuperarse de la impresión de que su padre les hubiera descubierto, cuando Derek decía lo peor que podía haber dicho: "calzoncillos" y "hacer algo más", lo que llevó a la mente de Stiles rápidamente a imaginarse otros escenarios... Como el tener a Derek Hale desnudo a su lado, ni más ni menos que poniéndose su ropa interior.
- Ni lo sueñes – amenazó Derek, rompiendo el curso de los pensamientos de Stiles.
- ¿Qué? – preguntó embobado Stiles.
- No voy a desnudarme delante de ti – le recordó Derek, pues al parecer los pensamientos de Stiles habían sido algo más que pensamientos.
- ¿Por qué no? – preguntó en lo que solo podría definirse como un puchero.
Pero el puchero se transformó en satisfacción… y luego en riesgo de sufrir una combustión espontánea, cuando fue Derek quien abrió el armario de Stiles, rebuscó en él y sacó un par de calzoncillos.
- Porque cuando esté desnudo, te aseguro que no será solo para cambiarme de ropa interior – le susurró de un modo más que sugerente. A continuación abrió la puerta, y le echó de su propia habitación tras entregarle los calzoncillos limpios – Ahora ve a cambiarte al baño. Nos vemos abajo, antes de que tu padre se pregunte por qué estamos tardando tanto…
Stiles no supo qué responder.
En realidad ni siquera sabía qué pensar, con lo que decidió que obedecer al Alpha era la mejor opción de todas.
