Confianza

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La castaña vestía un escueto vestido blanco, su cabello caía suelto por su espalda y sus ojos evidenciaban que había estado llorando recientemente. El Uchiha la observó tambalearse de un lado para otro mientras se intentaba mantener en pie.

- Será mejor volver en otro momento – habló Sasuke caminando hasta la mesa frente a él para depositar la copa de vino.

- No, espera– se apresuró a soltar Mio sosteniéndolo desde el brazo- no estoy ebria, solo he tenido días difíciles – habló sirviendo vino en su copa- y una noche muy larga –susurró risueña- ¿has venido por algo en específico?

Sasuke la observó confuso antes de reposar su mano en el bolsillo de su pantalón.

- De hecho sí. – respondió sereno.

- Verás Sasuke, intuyo que únicamente estas aquí para conversar – habló la mujer bebiendo de una bocanada el vino en su copa- pero eso podría cambiar, estoy muy muy disponible para todo lo que desees – habló sugerente a lo que el muchacho entrecerró los ojos.

Aquello era un truco ya conocido por el pelinegro, Mio solía incitar de aquella manera sin el mínimo respeto. Por lo mismo hizo caso omiso a lo oído enfocándose únicamente en la razón de su presencia en aquella habitación.

- Estoy aquí para aclarar las cosas de una vez por todas – soltó estoico sin preámbulos previos.

La castaña lo miró confundida mientras sus ojos se cristalizaban sosteniendo el inminente llanto.

- Muy directo como siempre – susurró- estás aquí porque me quieres lejos de tu vida, pero eso ya lo sabía – concluyó sirviendo nuevamente su copa ya vacía- de todos modos podemos explayarnos un poco – susurró intentando mantener la calma- cuéntame ¿Cómo está Sakura? – preguntó mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

El hombre la observó intentando descifrar las intenciones de la mujer. Se acomodó en su lugar y aclaró su garganta antes de responder.

- Estamos bien y deseamos permanecer de este modo. No parece que estés entendiendo lo que quiero decir – soltó entrecerrando los ojos- no volveremos a tener esta conversación.

- Estas dejando de ser mi amigo – habló la mujer antes de soltar una irónica carcajada- por favor Sasuke, nosotros jamás hemos tenido realmente una amistad, lo nuestro es más, una química innegable entre amantes y eso no se puede acabar con simples palabras.

- Tal vez en un pasado – corrigió el pelinegro comprendiendo la real perspectiva de la mujer frente a él.

Sasuke la observó reír nuevamente mientras las lágrimas continuaban cayendo sin sentido alguno por el rostro de la muchacha, lo asoció a los posibles efectos del alcohol, sin embargo no pudo evitar comprender la errónea concepción de Mio respecto a su relación.

- Sakura tenía razón – susurró el pelinegro- te he defendido este tiempo porque he creído en nuestra amistad, sin embargo has estado aquí intentando destruir lo único valioso en mi vida con tus insinuaciones y palabras en doble sentido.

- Sakura…Sakura…Sakura – repitió la castaña sentándose en el borde de la cama sin soltar el vaso en su mano- ahora es lo único importante en tu vida ¿qué pensaría el Sasuke del pasado sobre tu actitud actual? Te has convertido en un lame culos.

- Basta – habló el hombre bufando mientras intentaba mantener su actitud imperturbable.

- ¡Te hubieses lanzado sobre mí! – exclamó la muchacha riendo- ¿acaso ha sido ella quien te ha pedido venir aquí y abandonarme de esta manera?

- No – respondió el hombre- estás ebria. Será mejor mantener esta conversación en otro momento.

- Espera por favor – rogó Mio limpiando sus lágrimas con el dorso de su mano- es solo que… lo que dices es probablemente lo correcto – aseveró levantándose de la cama y caminando hasta el Uchiha.

- Lo correcto…- repitió Sasuke observando fijamente a la castaña servirse todo el vino en su copa.

- Sí, es decir si ya no me deseas – susurró caminando lentamente hasta la mesa- pero ¿estás seguro? Podrías comprobarlo si aún te quedan dudas.

- No hay dudas al respecto – habló Sasuke ladeando la cabeza- sé que sigue después de esto, no eres la primera mujer que rechazo – soltó comprendiendo que aquel tono era el adecuado.

- No hace falta que seas hiriente – espetó la castaña.

Un profundo silencio inundó la habitación donde únicamente reinaban la perturbación en sus respiraciones y el aroma del vino mezclado con perfume. Sasuke inhaló aquella mezcla de aromas sintiéndose trasladado a viejos recuerdos de su pasado, donde en otras circunstancias aquel perfume le resultaba completamente familiar; de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por los sollozos de la chica mientras ésta se acercaba deshechamente hasta su posición.

- El problema contigo es que permaneces aquí – habló la mujer señalando la zona entre sus pechos de una forma más brusca de la adecuada- cada minuto de mi vida intento comprender las razones que tuve para no retenerte a mi lado – confesó posando una de sus manos sobre el pecho de Sasuke- No me habrías dejado y yo hubiese hecho lo que sea por ti, no existiría límite – sollozó y Sasuke fue consciente del rostro de la mujer, sus ojos hinchados y su maquillaje corrido demostraban que había estado llorado desde hace horas- sé que sientes algo similar, por eso recurres a mi lado una y otra vez – repitió limpiando las lágrimas con su antebrazo volteando algo de vino en la alfombra- sabía que vendrías y esperar aquí este momento me ha hecho entender que mis sentimientos por ti son más fuertes de lo pensado.

El hombre la observó manteniendo lo más posible la distancia entre sus cuerpos, intentando ordenar sus pensamientos ante lo oído.

Ciertamente Mio siempre significó una persona relevante en su vida, incluso en el pasado la consideró su única persona de confianza, a quien le relataría sin dudar sus desventuras y con quien sucumbiría sin pensar en una batalla de pasiones, que en cierto modo escapaba de sus márgenes de seguridad. Sin embargo tenía claro que aquello jamás se relacionó con amor. El amor para él existía enmarcado en un concepto de escepticismo, en un pasado rayando en lo sagrado y únicamente perteneciente a los sentimientos relacionados con su familia, más aún incluso asociado a los lazos formados con su equipo durante su niñez, pero de ningún modo asociado al deseo carnal, jamás lo relacionó con aquello durante todo el tiempo anterior a la existencia de Sakura como parte fundamental en su día a día; En ese instante se concibió revelando una verdad oculta ante sus ojos, una verdad que obvió durante largos años, aquella amistad que él supuso mantener con Mio se basaba únicamente en el amor no correspondido, un error que el parecía haber desestimado durante largo tiempo.

- ¿desde cuándo sientes esto? – cuestionó el hombre perdiendo la paciencia.

- ¿importa? – consultó la mujer con la mirada perdida en el agarré de su mano.

- Si – respondió el Uchiha demostrando exaltación en su semblante- responde – sostuvo manteniendo su cuerpo firme ante el tacto de la muchacha.

- Al parecer desde siempre – respondió Mio bajando la mirada.

Sasuke se giró indignado ante los hechos, ciego ante lo evidenciado su cólera aumento sofocando su respiración. Exhaló intentando tranquilizar su jadeo mientras posaba nuevamente su mirada en la mujer, observándola llorar mientras caminaba a tientas hasta la mesa para verter a duras penas más vino dentro de su copa nuevamente vacía.

- Basta de vino –ordenó el pelinegro- deja eso – repitió tomándola desde antebrazo forzándola a su escrutinio.

Sus miradas chocaron calando en su interior, Mio por un lado invadida por una extraña sensación de calor y Sasuke resignado a entablar tal conversación.

- Te amo – confesó nuevamente la mujer- pero eso no quita el hecho de que seas mi amigo.

- ¿amigos? ¿Puedes pretender amistad con quien dices amar? –cuestionó indignado- me has mantenido durante años acudiendo a tu lado, intentando proteger tu vida, incluso en Konoha ¡he puesto mi nombre en juego defendiéndote! – exclamó con su mirada fija en los orbes esmeralda de la mujer- ¿Cómo esperabas que todos comprendieran mi preocupación por tu bienestar sin confundir aquello con sentimientos retribuidos? – hizo una pausa para bufar el aire contenido en sus pulmones- jamás podría corresponder tus sentimientos ni lo consideré posible alguna vez en el pasado, para mí siempre has sido solo una de las tantas mujeres con la que me he acostado y compartido algunos instantes sobre mi vida, de allí al amor hay un espacio inmenso que no te corresponde – continuó con la clara intención de acabar con todo aquello.

La mujer detuvo su respiración mientras aquellas palabras resonaban en su interior.

- Que mi amor no sea correspondido no quita valor a nuestra amistad – corrigió la mujer- eso a los ojos de todos, lo demás se mantiene oculto únicamente en mí corazón.

- ¿Oculto para quién? Te sobrepasas haciendo alusión a situaciones vividas en el pasado, trayéndolas al presente sin respeto alguno ¡incluso frente a Sarada! ¿crees que no lo ha notado aquella noche en mi casa? – cuestionó el azabache.

- Muchas mujeres se han comportado de forma similar cuando están a tu lado – sostuvo la mujer.

- Claro que sí pero a ninguna he respaldado con tanta paciencia – confrontó Sasuke- debí alejarme de tu lado desde un principio – concluyó dando por finalizada la conversación.

- ¿olvidas que fui yo quien te aconsejó aceptar el amor de Sakura? – cuestionó la castaña.

- Una mierda – habló Sasuke soltando el agarre- desde hoy no existe nada entre nosotros – determinó con el ceño fruncido.

- ¡no! – exclamó la mujer perdiendo la calma- esto no tiene por qué afectarnos aunque sea un hecho que estés aquí para apartarme de tu vida.

El hombre se giró hasta la puerta con intenciones de salir de la habitación.

- Espera por favor – rogó la castaña - no me siento bien, por favor.

- Háblalo con Haru – soltó Sasuke.

- Escucha ¡por favor! – exclamó aferrándose al pecho del pelinegro volteando torpemente la copa de vino sobre las ropas de éste- lo siento, lo siento tanto – se disculpó la mujer intentado vanamente limpiar el derrame sobre el vientre y los pantalones del hombre

- Déjalo – habló el pelinegro- ¡déjalo ya! – ordenó nuevamente alejándose un paso de las escurridizas manos de la mujer

- Entonces si no me quieres escuchar dame tan solo un último beso – solicitó nuevamente la mujer aferrándose al rostro del muchacho mientras se alzaba sobre sus pies atrayéndolo contra su cuerpo

- A partir de hoy tu vida no me incumbe, así que no me busques, no me llames y escucha bien lo que estoy diciendo – amenazó el Uchiha separándola de su cuerpo- mantén tus asuntos lejos de Sakura-

- ¿o qué? Qué me harás si no te hago caso – desafió la castaña.

- No juegues conmigo Mio , no tienes idea con quién están hablando – amenazó acercándose a la mujer trémula frente a él.

La chica comenzó a sollozar mientras su respiración se confundía con un inminente hipeo producto del alcohol.

- He traicionado a alguien importante – confesó la castaña entre sollozos.

- No me importa – corrigió fríamente- necesito saber que has entendido lo que he dicho y que no lo olvidarás cuando calmes tu borrachera – habló el azabache.

- He traicionado a un amigo – repitió la mujer.

Sasuke la observó tras exhalar audiblemente indignado.

- ¿crees que aún pese a todo lo conversado puedes seguir manipulando? Tus asuntos ya no son mi problema – concluyó girandose hasta la salida dejando a la mujer sumida en sollozos y en palabras inaudibles.

Recorrió rápidamente el pasillo hasta encontrarse con las escaleras, las bajó a medida que su respiración se tranquilizaba hasta un punto en el cual se sintió liberado.

Inhaló el aroma de la mañana, Konoha despertaba a su alrededor, el sol aparecía entre las nubes y los pájaros cantaban desde los pocos arboles aun presentes entre el atestado de edificios y negocios. De pronto el aroma del vino invadió su nariz, siendo un recordatorio de lo recientemente vivido. Se encontró a si mismo intentando entender por qué no había mantenido aquella conversación con anterioridad, por qué no se había alejado de Mio hace años. Comprendió entonces que posiblemente Mio era un vestigio de su pasado, un recuerdo de lo vivido que deseó mantener intacto para no olvidar parte de los errores en su antigua vida, más que la amistad entre ellos, su relación se basaba en lo que parecían desastres naturales consecutivos. Pequeños terremotos en su vida, podría relatar los sucesos vividos en base a las veces en que narraba sus vivencias a la castaña; Se sintió de pronto culpable ante la confusión en Mio, él había acudido a ella sin entender su interés amoroso, confiando en su supuesto desinterés emocional sin dar cabida a su actitud como parte de un enamoramiento no correspondido, una resignación pausada. Un intento de amor que no alcanzaba para alimentar el corazón de nadie más que de ella misma, distando mucho del profesado por Sakura. La pelirosa poseía un amor paciente, desinteresado, abnegado y verdadero, carente de intereses materiales ni emocionales, su mujer podía solventarse en todos los aspectos por sí misma y pese a esta posibilidad ella lo aceptaba en su vida como parte de su tranquilidad. Para él aquello se había transformado en la verdad absoluta, donde la toxicidad de los ires y venires de una relación pasional no combinaban con la serenidad proporcionada por el amor mutuo y maduro, carente de egoísmo y desestructuración.

Meditó acerca de la importancia del sexo en la mantención de aquel continuo lazo poco saludable que mantuvo con la hija de Orochimaru, nombrarla así perturbaba sus pensamientos confundiendo su brújula. Innegablemente en un comienzo la unión de aquella chica con su antiguo Sensei taladró como una venganza oculta, únicamente parte de su ego, aunque jamás lo había querido reconocer a viva voz, poseerla significaba darle a Orochimaru en un punto que sabía, la serpiente pese a su supuesta indiferencia, valoraba incuestionablemente; cuando se le encomendó custodiarla, fue bajo una clara amenaza nunca relatada a la castaña, debía explícitamente mantener sus manos lejos de la mujer. Había sido una orden que en un comienzo pareció simple de mantener, pero que con el tiempo le atrajo más de lo debido. Acostarse con ella había sido un crudo desquite, lo había pensado aquella primera vez juntos y por supuesto lo había pensado la primera vez que se besaron en la guarida aquella noche de la inundación; se sintió ruin al reconocer sus pensamientos sin vergüenza alguna, aunque aquello después se convirtiera en una amistad no podía negar la primera intención en su cercanía, devorarla se había transformado en la doblegación de todo lo referente con Orochimaru. Más aún había disfrutado el rostro de la serpiente cuando entre indirectas aquello se había dado por hecho, cuando hace años había acudido a la prisión en la que se encontraba bajo custodia, Sasuke se había sorprendido al comprender que tras la supuesta nueva vida de su antiguo Sensei, había surgido un repentino interés por Mio, el cual se había nublado ante la inequívoca idea brindada por él mismo en la que exponía su antiguo lazo con la chica. Dejó fluir la imaginación de Orochimaru sin culpa alguna tan solo con una simple alusión y aquello le había causado más gozo que muchas experiencias vividas durante su vida.

Por otra parte, existía un hecho que había deducido hace meses, Mio había sido la primera mujer en su vida y aunque le intentara restar importancia no podía negar el valor emocional que su inconsciente le había brindado, más que por el acto sexual en sí, ella había permanecido con él durante su recorrido eterno entre las tinieblas. La respetaba por eso y confió en que separar sus caminos en aquel momento sería al fin el punto culmine de su relación, ya sea amistad o confusión, al menos le brindaría a ella la posibilidad de continuar con su vida, aunque sea reemplazando aquel sentimiento de supuesto amor por un odio bien adjudicado.

Caminó hasta su hogar sin preocuparse mayormente por Mío, prefiriendo pensar que la castaña seguiría su vida con normalidad comprendiendo que aquel amor estaba negado hace más años de los contables. De pronto agilizó su paso al instaurarse una nueva idea en su mente, aquella conversación había sido demasiado simple, posiblemente atribuible al alcohol en la mujer, sin embargo una pequeña duda acosó su interior, por alguna razón la castaña lo esperaba sin signos de odio alguno, un presentimiento mal entendido se apoderó de su subconsciente decidiendo rápidamente hacer caso omiso a su corazonada con la ferviente intención de regresar prontamente a los brazos de Sakura.

Se adentró en la casa esperando encontrar a la pelirosa aun dormida, sin embargo ésta no se hallaba en su cama, más aún cada habitación se encontraba en completo silencio apenas iluminadas por el naciente sol.

Meditó unos segundos sobre la posible localización de su mujer decidiendo acudir al Hospital con el presentimiento de que ella no habría podido resistir el deseo por seguir cumpliendo con sus deberes.

Se tomó su tiempo para asear su aspecto antes de ir en busca de Sakura. Estaba cansado, era un hecho, no había dormido hace al menos 20 horas, aquello sin embargo no le perturbaba ya que durante su viaje hasta Konoha había tenido tiempo suficiente para recobrar las energías pérdidas durante las semanas que lo antecedían.

Se adentró en el Hospital dirigiéndose directamente hasta la oficina de su mujer, tocó la puerta antes de que se le indicara el permiso para adentrarse en la habitación.

- Hola – saludó la pelirosa algo perturbada- ¿Dónde estabas?

- ¿tienes tiempo? – confrontó el hombre apresurándose hasta la cercanía de la chica frente a su escritorio.

- Si… si, solo he venido a revisar qué tal todo durante mi ausencia – confesó bajando los hombros- luego de tu partida no pude dormir mucho más ¿estás bien?

El pelinegro asintió con la cabeza.

- Fui a correr – confesó sentándose frente a Sakura separados por un macizo escritorio de fierro- y luego me reuní con Mío.

La mujer dejó sus papeles sobre la mesa y se recostó hacia atrás en la silla, llevó su lápiz hasta su boca y analizó a Sasuke bajo su completo escrutinio.

- ¿por qué? – cuestionó manteniendo la serenidad en su voz- ¿Por qué no has esperado a que salga el sol? Tanto deseos teni…

- Detente ahí – interrumpió el hombre- se acabó, mis asuntos con ella han terminado – soltó consciente del análisis a su persona.

La pelirosa no movió ni un músculo, estaba tendida hacia atrás en un aspecto tenso, sin embargo absolutamente empoderada de su actitud, aquel era su hábitat, el Hospital era su zona de confort.

- ¿así nada más? – preguntó la mujer bajando su mirada hacia los papeles frente a ella- tienes aroma a vino.

Sasuke olfateó su brazo sintiendo un leve aroma a alcohol, pese a que se había duchado y cambiado de ropa intuyó que la chica había derramado más vino del visualizado en aquel momento.

- Si, estaba despierta bebiendo – confesó aclarando su garganta.

- ¿te esperaba? – cuestionó nuevamente Sakura- por último hubiese estado bebiendo sake, que moderna -habló en un tono de absoluta ironía.

El hombre exhaló levantándose de la silla y rodeando el escritorio para quedar frente a la mujer, medianamente divertido ante el tono de enfado en la pelirosa.

- No lo sé… pero – se detuvo sosteniéndola de la cintura para posicionarla de pie frente a él- tenías razón.

- ¿en qué? – preguntó la mujer dejándose llevar.

- ¿confiarás en mí? – cuestionó el hombre acariciando suavemente la espalda baja de Sakura.

La chica dudó unos instantes antes de exhalar resignada.

- Al menos más que ayer y… -dudó haciendo una mueca con su rostro- tal vez menos que mañana. Bueno si te sigues portando bien – habló ahogando una risa en lo profundo de su garganta.

El pelinegro sonrió agradecido.

- Mio confesó una serie de frases relacionadas con sentimientos no correspondidos, los detalles no son necesarios – habló bajando la mirada para chocar su frente con la de su mujer- no volverá a interferir en nuestras vidas, es un hecho.

Sakura sonrió satisfecha liberando la alegría acumulada, por supuesto que si había decidido confiar en él no daría espacio a las dudas o al remordimiento. Mordió su labio intentando contener el acumulo de preguntas en su cabeza.

- ¿Te ha besado? ¿has bebido con ella? ¿ha intentado algo o … - soltó la mujer elevando su vista para observarlo fijamente sin embargo sus palabras fueron consumidas en un inesperado beso.

La besó durante un instante mientras sostenía su mano entrelazada en su cintura.

- Me gusta cómo te ves con este delantal – susurró Sasuke en el momento en que separó su cercanía antes de volver a acariciar la cintura de la chica bajando su mano con intenciones de no detenerse.

- No – negó la mujer en lo que soltó una risa nerviosa y el sonrojo invadió su rostro- podría entrar alguien, acabo de regresar y hay muchas personas que han venido a saludar… – aclaró la pelirosa.

- Hoy regresa Sarada, no podremos estar a solas como quisiera – susurró roncamente el muchacho mientras bajaba con su boca por el cuello de su mujer- y no, no me ha besado, aunque lo ha intentado – confesó logrando que los músculos de la mujer de contrajeran invadidos por la rabia- no he bebido ni una gota de vino, aunque si me ha servido una copa – relató besando el espacio entre las clavículas de su mujer- no creo que intente nada más, en este momento me ha de estar odiando –culminó succionando la piel bajo sus labios.

- pero tengo tantas preguntas - habló Sakura torciendo su cuello hacia atrás- ademas tantas cosas que decir ...

Un escalofríos recorrió la espina dorsal de Sakura, haciendo tambalear su cuerpo, únicamente sosteniéndose en pie gracias al apoyo del hombre en su trasero. Subió sus manos hasta el rostro del chico y lo atrajo hacia ella para devorarlo en un beso que desató sensaciones escondidas en su vientre. Se ahogó en aquel roce mientras Sasuke la arrinconaba contra el escritorio elevándola sobre éste; el chico subió su mano deslizándola por sus caderas, rozando su ombligo y deteniéndose en el cierre de su blusa sobre su abdomen, lo abrió lentamente hasta el espacio entre sus pechos, exponiendo a su visión levemente la curvatura de sus senos. Deslizó su lengua hasta aquel lugar inclinándose mientras la muchacha sucumbida por la pasión de lo prohibido, enredó sus manos en las hebras oscuras atrayéndolo con más fervor contra su cuerpo.

- lo podemos conversar luego - refutó el hombre- ya he dicho lo importante.

Sakura se dejó llevar por unos minutos mientras su ropa interior se humedecía producto de la fricción que provocaba la lengua del pelinegro mientras delimitaba el borde inferior de sus pechos, de pronto el chico deshizo completamente el cierre de su blusa exponiendo a sus ojos el torso desnudo de la pelirosa; La chica sonrojada al observar como Sasuke retrocedía un paso para observarla, escuchó únicamente el sonido de su respiración agitada haciendo caso omiso al sonido del hospital tras la puerta. Notó como sus pechos rebotaron ante el desprendimiento de la tela que los cubría y como la mirada de Sasuke se formaba turbulenta ante lo presenciado.

- Si pero... pero detente – susurró la mujer con menos fuerza de voluntad de la esperada sin un atisbo por intentar cubrir su desnudez.

- No quieres que me detenga – respondió el hombre deshaciéndose de su capa sin interés alguno, dejándola caer descuidadamente hasta sus pies y dejándolo únicamente en su ropa ninja de descanso.

Aquel movimiento expuso a los ojos de la mujer la ardiente erección bajo sus pantalones. Se preguntó cuánto habría estado esperando Sasuke limpiar su consciencia para poder poseerla sin culpa alguna, y agradeció tal acto dispuesta a brindarle lo que él deseara incluso si aquello traicionaba su propia moral.

- Podríamos esperar y hacerlo en la ducha – ofreció Sakura en un instante de cordura tomando la mano del hombre y atrayéndola contra su boca para besar sus nudillos- Sarada jamás nos ha escuchado allí.

El chico ladeó su cabeza ofreciendo una sonrisa que derretiría cualquier tempano de hielo. Acto seguido introdujo sus dedos dentro la boca de la mujer y los deslizó por la cara interna de sus labios delimitándolos en lo que le pareció una escena más sensual de lo previsto.

- No tardaré mucho, lo prometo – susurró el pelinegro acercando su boca hasta la nariz de la muchacha.

El aroma de su respiración invadió las fosas nasales de la pelirosa en una mezcla de menta fría y calor disolviendo la claridad en sus pensamientos.

- Si, está bien, se rápido – habló la mujer apoyando una de sus manos sobre el pecho del muchacho y con la otra deshaciendo el broche en los pantalones de éste para exhibir a sus ojos la real envergadura de sus deseos.

Se observaron jadeantes envueltos en el calor del momento, perturbados por no ser descubiertos mientras Sasuke podía sentir el sudor acumulándose en su nuca.

Tomó a la mujer ágilmente y la posicionó nuevamente sobre el suelo, la giró de boca hacia el escritorio y la tendió sobre este exponiendo a sus intenciones el trasero de la pelirosa, hizo a un lado de su camino visual el delantal y las ropas de la mujer mientras ésta aflojaba sus pantalones para bajarlos lo necesario; Le gustaba así, semidesnuda con aquel delantal aún colgando desde su brazos.

El calor sobre la espalda de la chica recorrió el camino hasta su nuca mientras sentía como el muchacho rozaba su miembro en la entrada de su intimidad. Aquello no tardó demasiado, sin mucho preámbulo se introdujo completamente en su interior envolviéndola en un calor que invadió su cuerpo por completo haciéndola contener gemidos de excitacion. Lo sintió derramarse mientras se movía, pudo sentir como el líquido pre seminal se deslizaba incesable en cada estocada en conjunto con los jadeos roncos de su acompañante. El hombre aumento la intensidad de su penetración a medida que entraba y salía perdiendo la calma, sudando frio ante el calor de sus cuerpos y la imagen perfecta del trasero de la mujer expuesto a su vista, moviéndose tras cada impulso, temblando ante el roce de su mano sobre éste, apretándolo y masajeándolo sin culpa alguna, al fín dispuesto a dejarse llevar atravesando el salvajismo de los juegos previos. Después de todo ya habían sido suficientes juegos previos; la chica se movía una y otra vez apretada contra el fierro del escritorio y sujetada a duras penas por sus brazos temblorosos, y ya no lo resistió más, se dejó ir en un orgasmo mojando completamente el miembro del azabache, éste suspiró agitado soltando la respiración contenida, intentando no dejarse ir tan rápidamente hasta lograr la completa satisfacción en su mujer. Acomodó su boca en la nuca de la pelirosa exhalando exaltado entre gruñidos y jadeos ahogados en el silencio de su garganta a punto de soltar todo lo contenido en su interior.

De pronto unos ruidos tras la puerta interrumpieron su acto en un instante que pudieron percibir en cámara lenta.

La puerta se abrió dando paso a una alterada castaña quien discutía a gritos con una perturbada enfermera. La mujer al notar la situación de los amantes dejó a la enfermera fuera de la habitación cerrando la puerta velozmente tras de si.

Sakura se giró rápidamente intentado cubrir su cuerpo. Agradeció que el largo de su delantal cubriera lo suficiente para alcanzar a subir el cierre de su vestido y acomodar sus pantalones; La pelirosa se giró nuevamente observando a la castaña apoyada sobre la puerta con clara revolución en su rostro mientras aún la enfermera se escuchaba hablar desde el otro lado de la puerta, al parecer sin haber notado el acto llevado a cabo dentro de la oficina.

- ¡Sakura – sama lo siento! ¡no la pude detener! –exclamó la mujer desde el otro lado de la pared.

Sakura acomodó su cabello intentando controlar el rubor en sus mejillas producto del orgasmo recién vivido. Con la respiración aún agitada caminó estoica hasta la castaña haciéndola bruscamente a un lado para abrir levemente la puerta.

- No te preocupes Mizuki- san, yo me haré cargo – habló serena la pelirosa antes de cerrar la puerta para girarse nuevamente hasta Mio.

La castaña se encontraba con la mirada perdida en el pelinegro aún tras el escritorio, el chico de espaldas a ella intentaba ocultar su evidente erección mientras controlaba su respiración.

Había estado a segundos de dejarse ir dentro de Sakura, a tan solo segundos, aquello aún presionaba su miembro impidiendo que éste regrese a su tamaño normal. Incluso al ocultarlo tras su pantalón era evidente el crecimiento presionando la tela; con los jadeos incontrolables aún presentes en su garganta intentó calmar su mente ante el conocimiento del escrutinio por parte de la mujer apoyada en la puerta tras él.

Sakura perdida en el perfecto perfil de la mujer aclaró su garganta para llamar su atención cuando se percató de la respiración agitada en la muchacha ante el espectáculo del pelinegro.

- Mio – llamó Sakura posicionando su humanidad en el camino frente a los ojos de la mujer- ¿en qué te puedo ayudar? – preguntó aún jadeante con el sudor intacto en su nuca.

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Hola!!!!

Esto de estar encerrada en la casa me ha dado tiempo de tener esto un poquito antes !

Me encantó este capítulo jaja amé absolutamente escribirlo

GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS!! Y por seguir esta historia hasta aquí

GRACIAS POR LEER!!

No olviden comentar que me encantan sus comentarios

Un abrazo!! Cuídense chiquilles nada de andar saliendo de sus casa