Simon

Desde el incidente de ayer no dejo de pensar en Baz.

Bueno, eso no es extraño; él siempre está en mi mente. Por lo general, solo pensaría en que está planeando para molestarme, arruinar mis planes, o las dos al mismo tiempo. Pero ahora, cuando Baz asoma en mi mente, solo se repite la escena de ayer por la noche.

Especialmente, recuerdo su cara casi pegada a la mía, y de la forma estúpida en la que me sonroje. Y lo que le dije! No estaba pensando con claridad en ese momento

No puedo explicar porqué él hizo ese intento de coqueteo conmigo. Yo solo lo seguí por joderlo, para tratar de revertir el poder de la situación. Hasta que se dejo caer sobre mí.

Baz planea algo, incluso ahora que estamos en plena cuarentena. Quiere hacerme sentir débil e indefenso, y quiere aprovechar que estamos los dos solos en la habitación, sin que Penny, Agatha o el Hechizero puedan arruinar sus planes.

Pero dos podemos jugar.

Ahora esta en el baño, con su larga rutina para cuidar su cabello. No entiendo porqué se molesta si sólo yo lo veo. Pero quiza esto me sirva para llevar a cabo mi plan.

Oigo como la secadora de cabello se enciende, y sé que sólo me quedan unos minutos antes de que salga, así que me acomodo en mi cama, fingiendo hacer tarea. La puerta del baño se abre, dejando ver un Baz recién duchado y con el cabello reluciente.

De reojo, lo veo sentarse en su escritorio. Se pone los audífonos para hacer tarea. Perfecto para mi. Pronto estoy parado a sus espaldas. Me agacho y pasó mis brazos por sus hombros. Siento como Baz se tensa.

Pongo mis labios rozando su cuello, y jalo levemente el cable de su auricular, haciendo que este se caiga. Creo que lo hice temblar un poco; me hace sentir poderoso perturbar al gran Baz Pitch.

—¿Qué mierda Snow?

Aprieto más mi abrazo antes de responder.

—Eso te lo debería de decir yo, Baz, ¿Cómo alguien puede verse tan bien después de tomar una simple ducha?—Su cabello me cosquillea la cara.—Hueles tan rico...

Baz gira un poco la cabeza. Aún si no puedo verlo, sé que está frunciendo el ceño.

—Se le llama higiene básica. No me sorprende que no sepas nada al respecto.

Auch, eso fue un golpe bajo.

—Oye...—Levanto la cara, él ya tiene la vista fija en mi.—No seas tan cruel con tu compañero de habitación y cuarentena.

Me recuesto más sobre él. Se siente frio y eso es reconfortante. Suspiro involuntariamente. Estamos tan, tan cerca que puedo notar como su piel se torna un poco rosa. No sé como es posible si no ha salido a cazar.

Baz coloca sus manos sobre mis antebrazos y me acaricia. Se me pone la piel de gallina.

—¿Te gusta tenerme cerca?

Creo que lo tengo bajo mi control. Pero entonces, su mano refuerza su agarre en mi antebrazo, convirtiendo lo que yo suponía era una caricia en un apretón, haciendo que quite mis manos de sus hombros. Y me empuja, con la suficiente fuerza para dejarme trastabillando unos segundos.

—Alejate de mi Snow, vas a pegarme tus gérmenes.

Lo veo dirigirse a la puerta, con la mandíbula apretada y paso firme.

—N-no puedes salir del edificio, Baz.

Al fin recupero mi estabilidad y li sigo hasta la puerta. Loagarró por la camisa, intentando detenerlo. Sin embargo, él se sacude como si yo fuera sólo un insecto. Ni siquiera me mira mientras se va.

Sólo espero que no se vaya demasiado lejos. No quiero imaginar como castigaran a quienes violen las normas...


¡Hola!

No sabemos cómo, pero cada día se hacen más largas estas cosas. Espero estén disfrutando. Recuerden lavarse las manitas y no salir a no ser que sea necesario.

Ciao!