Capítulo 8
" El margay es el único felino que jamás se quedará atrapado en un árbol "
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— ¡Es hora de levantarse muchachos Tennimore! —grita su madre con tono cantarín, como lo hace todas las mañanas. Su padre, ya está despierto, lo puede escuchar cepillando sus dientes en el minúsculo baño del trailer. Jude abre un ojo, bosteza y abre el otro intentando acostumbrarse a la luz. Una vez despierto, dobla el sofá cama para que su madre pueda poner la mesa.
Todo en el trailer de los Tennimore es desmontable, pues teniendo un lugar tan reducido, es necesario utilizar todo el espacio posible. En las mañanas, su hermano Jaycee o JC para abreviar viene a desayunar desde su propio trailer a unos pasos. Es toda una cueva del hombre moderno, llena de fotografías de chicas en poca ropa, martillos, desarmadores y palancas, garabatos y prototipos de partes de trenes que son probados una y otra vez por el Capitolio. Lo único que no tiene el trailer que su hermano adora con toda su alma desde que se lo dieron a los dieciocho, es comida.
Puntual como siempre, JC llegó al oler los huevos con tortilla que hacía su madre. Un manjar para los dioses que los dejaba a todos satisfechos y llenos de energía para aguantar un día pesado. En ocasiones especiales, como hoy, le agregaba dos rebanadas de jamón, y los Tennimore no podían borrar la sonrisa de la cara durante doce horas.
El olor de los huevos se mezcla con ricos desayunos por todo el campamento de trailers de la zona TRAIN-B del Distrito Seis, porque hoy es día de la cosecha, y pueden permitirse algunos lujos. El campamento de trailers es un lugar bastante tranquilo, todo el mundo se conoce y se aprecia, ya que no hay mucho que hacer alrededor, sólo reparar trenes, fabricar trenes, montar trenes, diseñar trenes y otras cosas relacionadas con trenes. La mayoría afirma que prefieren vivir en éste campamento que en la bulliciosa capital del Distrito Seis, donde hay decenas de fábricas, desde caucho hasta asfalto, y los humos, los olores y los ruidos nunca paran.
Los Tennimore son parte de éste grupo de personas que cree que los "suburbios" del Distrito Seis son el mejor lugar para vivir. Los detractores son pocos, y la mayoría de ellos se quejan de una sola cosa: los trenes.
Cada ciertas horas, los trenes pasan para ser reparados, retirados del servicio, mejorados, puestos a prueba y demás cosas que son necesarias para su correcto funcionamiento, ésto quiere decir que llegan al parque de trailers con su ruido y su velocidad que hacen temblar a las pequeñas casas rodantes. Los líquidos se caen, los bebés lloran, las cosas se rompen, pero nada de eso importa mientras los trenes sigan su curso.
Éste es otro motivo de queja, está terminantemente prohibido subir a los trenes, a menos que se tenga un permiso, por lo que sólo los jefes de familia van a la capital cada cierto tiempo a hacer compras de insumos y los niños de doce a dieciocho viajan cada año para la Cosecha.
A Jude no le gusta ir a la ciudad gris y olorosa, no tanto por la ciudad en sí, sino por las miradas que algunos de sus habitantes les dedican.
— Ellos creen que somos ricos, que vivimos en la abundancia —le dijo su padre una vez. Jude pensó que aquello era ridículo. En los meses de invierno, el campamento de tráilers el lugar más frío del planeta, y no tenían más método de calefacción que sus propios cuerpos y un par de frazadas. Cuando llegaba el invierno, aún tenían que salir a trabajar y algunas personas perdían dedos y pedazos de nariz cuando hacían contacto con el metal congelado de los trenes.
Además, había largas temporadas en que los trenes no necesitaban reparaciones, semanas y semanas pasaban antes de que pudieran ir a abastecerse de alimentos, o medicinas, la gente moría en su trailer y no podía ser removida o enterrada, también eso estaba prohibido. Alrededor no había bosques, ni ninguna otra gran fuente de alimentos, era una enorme planicie abandonada rodeada de equipo para trenes. Sólo existían dos escuelas, la básica y la de trenes, así que sus habitantes tampoco tenían mayores oportunidades de salir de ahí. Los Tennimore pensaban que no era una situación horrible, pero tampoco era el idilio que otros creían.
Cuando el último de ellos acabó con el último plato de comida, Jude y JC llevaron los platos de plástico y los vasos al trailer del segundo, para que su madre tuviera espacio de lavar las ollas en el suyo. Jude, como siempre, acabó encargándose de la tarea. Jc era brillante, era muy bueno en su trabajo de diseñar nuevos prototipos de partes para el capitolio, pero era muy flojo para todo lo demás. De vez en cuando, su madre venía a arreglar su cuchitril.
A Jude a veces le molestaba que su madre los cuide y los trate como pequeños todo el tiempo. En casa se la pasaba abrazando a Jude por cualquier tontería como ayudar con la mesa, limpiar el baño o jugar cartas con su padre aunque no quiera. A veces se queja, pero en secreto adora sus abrazos. Jude sabe que a su madre y a su padre les costó muchísimo trabajo tener hijos, y que por eso ella es como es, y que por eso su padre pasó horas y horas instruyendo a sus muchachos en el fino arte del ensamblaje de trenes, que era lo poco o mucho que sabía.
JC lo absorbió todo, era un amante de los trenes desde pequeño. A Jude le gustaban los "aviones grandotes", al cumplir diez años aprendió que se llamaban aerodeslizadores y se convirtieron en su pasión completa. Su padre había estado tirando indirectas a todos sus jefes sobre lo prodigiosos que eran los planos de su hijo Jude, y que quizás los trenes no eran lo suyo. Una de las tantas orejas sometidas al discurso de su padre, un mecánico a bordo de trenes, había pasado ésta información a algunas personas en la capital que querían hablar con Jude en persona, después del día de la cosecha. Jude estaba muy emocionado.
La última semana, Jude había comenzado a llenar su lado de la sala del trailer con bocetos y dibujos de turbinas, motores, hélices, engranajes y timones de mando. Su cabeza iba a mil por hora. Estaba consciente de que sus diseños no eran los más bonitos, ni las soluciones más elegantes a ciertos problemas, como los de JC, pero aprendía rápido, y era un milagro que sus piezas fueran funcionales ya que jamás había visto un aerodeslizador en persona.
Jude pasaba las horas pensando en cómo sería trabajar en un campamento de aerodeslizadores. Sabía que no podía ser igual al parque de trailers, quizás vivirían en un alto edificio con hangar como los de las películas del Capitolio, o en la ciudad. No le hacía mucha gracia vivir en la ciudad, pero ¿qué se le iba a hacer?
Jude y JC intercambiaron ideas durante casi dos horas en el trailer del mayor y volvieron con sus padres unas horas antes de que Jude tomara el tren con los demás niños del campamento rumbo a la Cosecha. Todos la verían por televisión reunidos en la cancha de la escuela.
Su madre lo abrazó con mucho más sentimiento que otros días, su padre le deseó suerte y le dio un profesional apretón de manos, pero no pudo contenerse y lo abrazó también segundos después. Iniciaron la caminata hacia la casa de su amigo. Era una tradición que "jugaran" juntos una hora antes de que partiera el tren. Tanto sus papás como los de Matthias creían que era de buena suerte.
— ¿Vas a llevar eso a casa de tu amigo? —preguntó su madre a Jude, al ver que salía del trailer una vez más con una enorme pila de desperdicio de metal. Jude se encogió de hombros.
— Estamos iniciando un proyecto, ojalá pudiera quedarme hoy. Quizás pueda llevarme uno de los sopletes pequeños y trabajar un poco en el tren a la capital —contestó. Su madre rodó los ojos.
— No puedes llevar sopletes en el tren, no puedes llevar nada más que a ti mismo Jude, o te acusarán de traficar con partes. ¿Entendido? —preguntó ansiosa. La Sra. Tennimore amaba a sus hijos, pero eran demasiado distraídos para el mundo normal, siempre en las nubes, siempre pensando en tonterías.
Supuso que así estaban mejor, viviendo en un mundo diferente al que ella y su esposo estaban acostumbrados. Lo único que le partía el corazón, es pensar en el día en que madurarían por fin.
Jude asintió con la cabeza, no llevar partes. Tenía que recordar vaciar sus bolsillos antes de subir al tren. Vaciar bolsillos, anotado.
A veces "anotaba" cosas en su cabeza, y las repasaba muchas veces para no olvidarlas. También lo hacía con sus ensayos de la escuela, con las tareas del hogar y con los diseños de sus aerodeslizadores, éstos sólo los plasmaba en papel cuando llevaban semanas siendo procesadas por su cerebro. Por ésta y otras razones no era el ser más sociable del mundo, también podía decirse que Matthias era su único amigo, bueno y JC, pero a JC no le quedaba de otra porque también era su hermano.
Los padres de Matthias y sus padres se saludaron y procedieron a intercambiar chismes del parque de trailers, es decir, los mismos chismes de siempre.
— ¿Conseguiste todo? —pregunta Matthias. Jude asiente—. Perfecto, hora de empezar. ¿Qué parte quieres hacer?
— La parte que me toca Mat, los elevadores hidráulicos —contestó en tono pragmático, el que adoptaba cuando era hora de construir algo. Eran casi las once de la mañana cuando sus padres los obligaron a dejar el proyecto. El retumbar del suelo que anunciaba la llegada del tren comenzaba a sentirse. Mat y Jude recogieron el prototipo en tiempo récord. Lo último que querían es que se cayera o destruyera.
El tren llegó puntualmente a la estación, la Cosecha comenzaba 12:15 de la tarde. Los agentes de paz pasaban lista y tomaban las muestras de sangre antes de dejarles pasar. Jude recordó que tenía que vaciar sus bolsillos a última hora, pero lo hizo antes de que cualquier agente lo viera. A Jude le atemorizaban muchísimo aquellos hombres vestidos de blanco. En su pequeña comunidad de trailers había tan solo dos. Uno era muy buena persona, según su madre, e iba casi todo el tiempo sin casco, a menos que llegara un tren con otros agentes o con algún miembro importante del Distrito Seis. Nadie del Capitolio se había parado ahí más que una vez, para poner el equipo necesario para transmitir los Juegos, hace casi cuarenta y ocho años, cualquier ajuste lo hacía alguien del Tres, o alguien del Seis.
El otro agente era extremadamente mal encarado y malhumorado. No tenía paciencia con nada ni con nadie y se la vivía sembrando el terror entre la comunidad cuando salía de su puesto en el raquítico edificio de justicia del parque de trailers. Era la única casa que no tenía ruedas. Pero como casi no salía, casi nadie le prestaba atención.
Jude subió al tren, pasó la prueba de los detectores de metales y se acomodó en el piso. El tren que venía por ellos era un tren de carga, que llevaba muchas cajas enormes con materiales que se distribuían por todo Panem, y un par de asientos para los guardias, pero no para los niños, que se agarraban de las protuberancias de la bodega sobre ruedas y se agarraban las boinas o los anteojos para que no volaran con el viento. Jude lo encontraba increíblemente divertido.
El compartimento de las niñas era diferente, con ventanas, para que su cabello no pareciera un nido de águilas en caso de ser cosechadas. Jude pensaba que era muy injusto para ellas, y después pensaba en otra cosa, porque las injusticias no eran algo que repitiera en su cerebro hasta grabarlo, eran una pérdida de espacio en su memoria. En general, también cualquier información relacionada con mujeres era inmediatamente borrado, a menos de que se tratara de su madre.
Llegaron a la capital del Distrito en tiempo récord, JC le había comentado algo sobre una mejora en el sistema de frenado en la que él había ayudado. Se lo mencionó a Mat al bajar, orgulloso de su hermano. Mat se encogió de hombros.
— Los trenes son seres simples. Gusanitos metálicos que obedecen las leyes más básicas de Newton —dijo su amigo. Jude sonrió, era verdad, aún así estaba orgulloso.
En la plaza de la Ciudad Gris, que era como llamaban a la capital, ya estaban casi todos los niños del distrito. Era una plancha cuadrada enorme con una bandera masiva de Panem, Jude estaba seguro de que era la bandera más grande jamás creada, al menos para los Distritos. Jude sabía que para el Capitolio todo tenía que ser más... más grande, más complicado, más bonito, más todo. Interferían mucho con los diseños de JC porque siempre querían más, pero nunca sabían de qué.
Una prueba de aquélla completa falta de visión se reflejaba en la decoración de éste año. Grandes engranajes y ruedas como de tractor adornaban el escenario, y el escolta de éste año, un tipo con copete verde y pantalones de lo que parecía caucho con tintes dorados y una camisa de tirantes tipo red tan pegada que parecía tatuada a su cuerpo. Siendo del Capitolio no le sorprendería a nadia que así fuera.
— ¡Bienvenidos sean todos ustedes, damas, caballeros y niños de todas las edades! ¡Hola, hola! —la voz del escolta resuena por la plaza. Es mucho más animada y estridente de lo que están acostumbrados. Éste escolta es nuevo para todos, y no están seguros de que el Distrito Seis sea el mejor lugar para su personalidad, no cuando todos ahí odian las cosas ruidosas—. Ésta es la Cosecha número Cuarenta y ocho. ¡El inicio del evento del año! ¿Cómo nos sentimos el día de hoy Distrito Seis? —su voz alcanza niveles alarmantes en las bocinas y el Distrito le aplaude para que se calle, Jude cree que nunca habían aplaudido con tanto entusiasmo fingido—. ¡Maravilloso, maravilloso! ¿Qué opinan si le ponemos un poco de picante a ésta situación? Como saben, soy nuevo aquí, así que haremos las cosas diferentes. ¿Quién está conmigo? —todo su discurso, excepto la pregunta final, tenían un tono normal. El Distrito volvió a vitorear confundido—. Empecemos entonces por los gallardos caballeros... ¡tambores por favor! —comenzó a golpear sus muslos con las palmas, instando al público a hacer lo mismo, cuando nadie lo siguió, miró a un agente de paz ceñudo y éste levantó casualmente su arma. Mesqi nunca perdió la sonrisa, pero los habitantes del Seis entendieron el mensaje y siguieron su juego.
Jude no se estaba enterando de mucho, en cuando había empezado todo se había puesto a pensar en su proyecto con Mat, su cerebro estaba muy ocupado. La voz retumbante de Mesqi lo sacó de sus pensamientos un par de veces, pero no tardó mucho en archivar su voz como "sonido que hay que ignorar para trabajar". Es por eso que cuando el escolta llamó su nombre, no reaccionó de ninguna manera. Las cámaras lo buscaron, y lo buscaron durante vergonzosos segundos. Lo que lo delató fue la cara de Mat a su lado, de hecho, la cámara se enfocó en Mat primero, y él tuvo que negar con la cabeza.
— ¡No, no! ¡No soy yo! —dijo negando con las palmas y señalando a su amigo con culpa. Entonces el cerebro de Jude le indicó que era hora de moverse a donde le decían. El miedo por los agentes que venían por él lo sacó de su ensimismamiento.
— ¡Hola, hola chaparrito! —retumba la voz que había decidido ignorar.
— Hola —contesta, todavía un poco distraído. Ya registró en su cerebro que irá a los Juegos del Hambre, pero no quiere dejar de pensar en su descubrimiento de doble hélice compacta para los aerodeslizadores de batalla, sabe que si deja ir la idea ahora, tardará meses en recuperarla.
— ¿Qué se siente ser el hombre más importante del Distrito en éste momento? —pregunta Mesqi—. Sin ofender Alcalde —agrega con un guiño. El Alcalde no dice nada.
— Ehhhm, se siente como cuando quieres pensar en un diseño de doble hélice compacta para aerodeslizadores de guerra, y no puedes —contesta. Mesqi lo mira, bastante sorprendido. Podría ser la respuesta más original que le han dado en su carrera como escolta.
— ¡Un aplauso para éste genio de los aerodeslizadores! —pide con un tosido que quería ser un grito, pero no salió por la conmoción—. ¿Todos son tan devotos al trabajo en el Seis? ¡Ahora sé por qué todos los aman en el Capitolio! ¡Aplausos, aplausos! —pide con la voz más compuesta, tanto que hace retumbar las vocinas otra vez. El Distrito vuelve a aplaudir.
Jude clasifica los aplausos como "sonido que tiene que ignorar para poder trabajar" también y da un paso atrás. Un pensamiento lo distrae de su idea, ¡podrá viajar en un tren de verdad! Tendrá que enviarle muchos dibujos a JC antes de morir para que valga la pena.
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Bueno, he aquí la respuesta acerca de que si sólo seguiré escribiendo chicas... No. xD
Como les dije, quería que fuera más ortodoxo todo, primero chicas y después chicos, pero es injusto para los que me mandaron tributos masculinos como primera opción que tengan que esperar tanto tiempo para verlos. Éste era uno de ellos.
Muchas gracias por sus reviews y sus comentarios que de verdad me hacen reír, escribir y mejorar. Sobretodo en éstas épocas en las que no debemos salir de casa.
Si alguien quiere comentar algo sobre alianzas, estrategia, o cosas secretas en general pueden mandarme un MP con confianza ;) Yo empezaré a enviar algunos en cuanto acabe de escribir a los tributos para la siguiente fase.
Ufff, ya no quiero que muera nadie. Ya me empecé a preguntar... ¿cómo le voy a hacer? y no me gusta xD.
H
