CAPÍTULO 12

—¡Hola, Bella! —Saludó Jake con voz serena.

Allí, parado frente a ella, Isabella reconoció durante unos minutos un atisbo del Jake que conoció años atrás. El chico simpático y risueño que la conquistó, las persona que escuchaba sus problemas y le aconsejaba sobre cómo solucionarlos…

Aunque esa imagen se desvaneció en seguida. El hombre que tenía frente a ella, no se parecía en nada al Jacob del inició de su relación, si no al de los últimos tiempos: el Jacob que la traicionó y la menosprecio en el club de Jasper.

—Jacob...

—Me alegra encontrarte aquí, que oportuna casualidad. —Sonrió acercándose a ella

—Si... —Respondió Bella sin poder ocultar su incomodidad.

—Bella, yo... Sé que la última vez que nos encontramos me comporté como un imbécil.

—Al menos lo reconoces. —Le reprochó—. Fue muy desagradable, Jacob. No me merezco que me trates así.

—Lo sé y lo siento. He estado tentado a llamarte varias veces para disculparme, pero imaginaba que ni siquiera responderías al teléfono. Sé que no es justificación, pero estaba bebido y...

—Y aprovechaste para descargar todo tu odio contra mí. El alcohol no lo justifica, Jacob.

—Lo sé y lo siento, es solo que... No me gustaría que todo esto acabase así entre nosotros.

En ese momento, Bella sintió como una mano la aferraba por la cintura y la aproximaba hasta su cuerpo.

—Aquí tienes el agua, Bella. ¿Va todo bien? —Preguntó Edward fulminando con la mirada al hombre situado frente a ellos. Mirada, que fue recibida con el mismo sentimiento de furia por parte de Black.

—Si. —Respondió observando la tensión entre ambos—. Jacob sólo me estaba saludando.

—¿Y tú eres...? —Preguntó Black, sin poder ocultar el malestar que le producía ver a Bella tan cerca de otro.

—Ya veo que no me recuerdas, aunque claro con la borrachera que llevabas encima es normal. —Habló Edward en tono chulesco.

—¡Ah! Tú eres el macarra de esa noche.

—Sí, el mismo que estuvo a punto de partirte la cara por insultarla. Edward tomó la barbilla de ella entre sus dedos haciendo que le mirase— ¿Te estaba molestando? —Preguntó directamente a Bella.

—No, solo me estaba saludando.

—¡Vaya! Así que no estaba equivocado. —Apuntó al ver la complicidad entre ambos— Me has encontrado sustituto muy rápido, Bells.

—Eso no es asunto tuyo, Jacob. Espero que disfrutes de la película….

—Igual tu también te le tirabas mientras estabas conmigo… —Escupió.

—¡Será imbécil! —Edward dio un paso hacia delante para enfrentarle, pero Bella le detuvo

¡Vámonos, Edward! —Pidió Isabella al ver como su ex usaba el insulto como arma— Esto es lo que él quiere, no vamos a caer en su trampa.

Comenzaron a alejarse, pero Jacob corrió tras ellos hasta tomar la mano de Isabella

—¡Bella, espera! Tenemos que hablar.

—¡Suéltala! —Intervino Edward deshaciendo el contacto.

—¡No te metas! —Amenazó Jacob empujándole— ¡Esto es entre ella y yo!

—¡Haberlo pensado antes de acostarte con otra, idiota! —Edward respondió a su empujón golpeándole en el pecho para separarlo aún mas de Bella.

—¡Basta! —Interrumpió Bella situándose entre ambos. Edward estaba al borde de perder los nervios, lo notaba en la tensión de su cuello y Jacob también. El crujido de sus nudillos era señal de que no le importaba liarse a puñetazos en cualquier momento— Jacob, tú y yo no tenemos nada que hablar.

—¡Eso no es así!, ¡Me equivoqué, Bella!, ¡Lo siento...! ¡Quiero que intentemos arreglar lo nuestro!, Debemos hablar... A solas. —Dijo mirando a Edward.

—Jake, lo nuestro terminó. Se acabó, no hay nada que hablar.

—He dejado a Leah... —Confesó intentando que sus palabras despertarán un rayo de esperanza en ella.

—Lo siento, por ti, pero eso ya no es asunto mío. ¡Adiós, Jake!

Bella tomó la mano de Edward y juntos se dirigieron a la salida.

—¿Todo bien? —Preguntó Edward una vez que se alejaron

—Perfectamente. —Le sonrió.

Estaba bien, más que bien. Ver a Jacob había sido una sorpresa, pero ese encuentro le confirmó que no sentía nada por él, al menos ningún sentimiento romántico, solo cierto aprecio, como el que se le puede tener a un viejo amigo, pero no siquiera cariño, no podría albergarlo después de como se había comportado con ella. Jacob era su pasado y Edward…. Edward formaba parte de su nueva vida.

—¿Qué te apetece hacer ahora? —Preguntó Edward subiéndose a la moto y tendiéndole el casco.

—Cenar

—¿Y después…?

—Después... Ya veremos. —Sonrió Bella, sentada detrás de él.

Edward arrancó el motor y ella se aferró más a su cintura inclinándose hasta besarle suavemente en el cuello

—No juegues, pequeña.

—¿Por qué?

—Porque sueño con devorarte sobre esta moto, y aunque sé que ese día llegará, no creo que deba ser esta noche.

El sonido del motor rugiendo camuflo la risa de ella haciendo que ambos se perdiesen entre el tráfico.

—No lo estoy entendiendo bien —Dijo Jessica sentada en el sofá de su apartamento—. ¿Tienes una cita en el colegio?

—No es una cita, voy a ver una función escolar. —Respondió Bella ajustándose los pendientes.

—¿Y eso es por...?

—Porque Edward me invitó, Alice también asistirá, Jasper estaba invitado, pero al final no puede ir.

—Vale, entonces no estáis en una relación seria, pero asistes a las funciones de sus alumnos, como haría cualquier pareja normal, ¿No?

—Solo es una función, Jess.

Jessica continuaba mostrándose reacia al tipo de relación que había establecido con Edward. Según ella, Bella sería incapaz de mantener sus sentimientos a raya y terminaría sufriendo, pero como mujer adulta y amiga, aceptaba la decisión que ella había tomado. Esperaba equivocarse, pero de no ser así, estaría ahí para ayudarla cuando fuese necesario.

—Yo solo digo lo que veo

—Pero es que tu visión ahora mismo no es objetiva, desde que estás con Mike para ti todo el mundo debería enamorarse, casarse y tener hijos. —La reprendió Bella en tono de broma, pues se alegraba enormemente por su amiga, jamás la había visto igual de feliz.

—Tienes razón. —Aceptó Jessica— Estoy idiotizada por Mike, pero es que es tan...

—¿Tu media naranja?

—¡Exacto! Solo quiero que todo el mundo se sienta igual de feliz que yo, y sobre todo tú, amiga.

Habían transcurrido dos semanas desde el incidente en el cine. A su vuelta sus planes de pasar la noche juntos se vieron frustrados al encontrarse con su amiga y su chico en el portal, para frustración de ambos.

Bella no podía evitar sentir cierta inquietud en su interior, pues llevaba cerca de un mes con su nueva "relación" con Edward y desde entonces, todos sus encuentros sexuales se habían producido en el piso de ella.

No había querido preguntarle directamente sobre ello, pero en el fondo, le desconcertada el no saber la razón por la que Edward no le había ofrecido visitar su casa.

Sabía que vivía solo, él se lo comentó en alguna ocasión y Alice también lo había corroborado. Lo más lógico hubiera sido que, al compartir ella apartamento con otra persona, él le hubiese ofrecido ir a su casa para disponer de más intimidad, pero cuando sus planes se habían visto frustrados por la presencia de Jessica en el apartamento, él se había limitado a guiñarle un ojo y decirle que no pasaba nada.

Edward tenía un escudo de hormigón en cuanto a sus emociones y sentimientos y a ella le estaba costando un verdadero esfuerzo sobrepasarlo. No había querido insistir de nuevo sobre Ness, pero se había percatado de que cada vez que intentaba acariciar su pecho tatuado por el nombre, él se estremecía y sutilmente apartaba su mano de la zona, por lo que después de un par de intentos desistió de la idea: ese territorio de su cuerpo era zona prohibida para ella.

Recordó su conversación con Alice, cuando ella le dijo que le diera tiempo a Edward, que él le hablaría de ello cuando se sintiese preparado. Bella tenía paciencia, pero debía reconocer que tantas sombras alrededor de él a veces la abrumaban. Cada vez que intentaba preguntarle por su familia o su pasado se chocaba contra un muro, solamente conocía detalles superficiales, detalles que la intrigaban y aumentaban sus ganas de saber más.

—Si sigues perdida en tus pensamientos llegarás tarde. —Dijo Jessica.

Bella sonrió a su amiga y se puso la cazadora de cuero marrón sobre su vestido de media manga con estampado de flores.

—Tienes razón, me marcho. Debo recoger a Alice y voy justa de tiempo. —Se despidió comprobando la hora—. Disfruta de tu noche con Mike y no hagáis mucho ruido. —Bromeó guiñándole un ojo dirigiéndose hacia la puerta.

—Siempre puedes ponerte tapones en las orejas, o mejor aún, pasar la noche con Edward en su casa.

—Muy graciosa

—¡Diviértete! —Se despidió Jessica viendo como su amiga salía por la puerta.

Veinte minutos más tarde Alice y ella llegaron en su coche al centro de enseñanza donde Edward trabajaba. Buscaron el salón de actos que ya se encontraba abarrotado y tomaron asiento al final de salón, pues las primeras filas estaban ocupadas por los emocionados padres. A lo lejos vieron a Edward que las saludó desde la distancia pues estaba rodeado por varios padres haciendo que fuese imposible que se acercase a saludarlas.

Cinco minutos después las luces se apagaron y el recital comenzó.

Los alumnos estuvieron durante cerca de una hora interpretando numerosos éxitos de las últimas décadas tocando instrumentos en directo. La verdad es que estaba resultando divertido. Cuando el final se acercaba, una mujer de unos cincuenta años subió al escenario para agradecer a los padres su presencia y a los alumnos su dedicación.

—Pero todo esto no sería posible sin la colaboración del señor Cullen. Nuestro querido Edward ha sido el artífice de que estos pequeños prodigios hayan podido brillar con luz propia esta noche, por eso será él quien los acompañe en su última actuación. ¡Muchas gracias a todos por venir! —Agradeció la que supuso era la directora el centro haciendo que los allí presentes comenzasen a aplaudir.

Los chicos aparecieron de nuevo en el escenario, pero esta vez acompañados por Edward, quien llevaba una guitarra bajo el brazo.

—¡No me lo puedo creer! ¿Va a tocar? —Preguntó Alice asombrada.

—Eso parece, yo ni siquiera sabía que tocase algún instrumento. —Respondió Bella sorprendida y dolida, pues una vez más confirmaba lo poco que sabía de él.

—Hace años que no lo hace, ¡Es increíble!

Las notas de Shape of You de Ed Sheeran brotaron de la guitarra de Edward quien acompañaba a sus alumnos mientras que cantaban y tocaban varios instrumentos de percusión.

Bella observó como Edward parecía estar inmerso en su propio mundo, centrado en las cuerdas de su guitarra, hasta que la canción finalizó y ante los aplausos de los padres se acercó a felicitar a los chicos para juntos despedirse del público.

Tras la función, tuvo lugar un pequeño aperitivo en el gimnasio. Bella y Alice observaban como Edward intentaba acercarse a ellas, pero era interrumpido en su camino por alumnos y padres. Cuando lo consiguió suspiró aliviado.

—Creo que ya sé quién se va a llevar el premio al profe del año. —Bromeó Alice.

—Ya sabes, todos quieren alardear se sus hijos delante del maestro.

—Los chicos te adoran, Edward. Sólo hay que ver cómo te miran.

—Sobre todo las chicas, estoy segura de que eres el amor platónico de la mitad de tus alumnas.

—Son adolescentes, Alice. Las hormonas manejan sus cerebros.

—Si, si... —Alice miró su teléfono que estaba vibrando en esos momentos—. Es Jasper, iré a hablar con él. —Dijo alejándose.

Edward y Bella se quedaron a solas. Un extraño e incómodo silencio se cernía sobre ellos.

—Estás muy guapa, casi te confundirla con una de mis alumnas. —Bromeó intentando romper el hielo haciéndola sonreír.

—No seas tonto.

—¿Has disfrutado?

—¡Ha sido maravilloso!, Me ha sorprendido verte tocar la guitarra, no sabía que lo hacías.

—En realidad, es una de mis virtudes, junto el piano y el saxofón. Aprendí en la facultad, aunque hacía años que no tocaba, no ha sido mi mejor actuación.

—Pues a mí me ha encantado. ¿Es ese uno de tus secretos? —Preguntó enarcando una ceja.

—Uno de ellos, sí.

—¿Y vas a contarme alguno más o tendré que sorprenderme de nuevo?

—Si es una sorpresa es más divertido. —Edward se aproximó hasta ella y le susurró— Me muero por besarte, pero no quiero escandalizar ni a mis alumnos ni a sus padres.

—Bueno, luego podrás resarcirte por ello.

—¿Vas a hacérmelo pagar?

—Puede... —Respondió como si tal cosa.

—Tú tampoco querrás escandalizar a tus vecinos, Bella.

Y ahí estaba otra vez. Una vez más contaba con su apartamento. Sin embargo, esta vez no podría ser. Si quería acabar la noche con ella tendría que ser en un lugar diferente.

— Creo que está noche no les escandalizaremos nosotros, en todo caso serán Jessica y Mike. Puede que sea hora de poner a prueba a tus vecinos ¿No? —Preguntó tanteando el terreno, pero al segundo se dio cuenta de cómo Edward se había tensado ante su insinuación.

—Está noche no, además has venido con Alice, no podemos dejarla sola.

—A ver si te entiendo; Hasta hace unos segundos pensabas que íbamos a ir a mi casa y no había problema no te importaba que dejase a Alice tirada, pero ahora que sabes que no será así ¿Te importa que ella se quede sola? No me tomes por tonta, Edward. Si no quieres que vaya tu casa solamente tienes que decirlo. —Le recriminó enfadada.

—Déjalo, Bella no es el momento ni el lugar. —Le pidió con voz calmada pues no quería discutir allí.

—Ese es el problema Edward, que contigo nunca es el momento ni el lugar para hablar de ti.. —Bella le taladró con la mirada. Estaba furiosa y dolida era demasiado tarde para parar, la situación le había sobrepasado.

—¿Qué ocurre Edward? ¿Por qué no podemos ir a tu casa? ¿Escondes algo? ¿Vives en una cueva? ¿O es que para follar solo sirve la mía? Si quieres también podemos ir a un hotel, igual te parece más cómodo.

—Baja la voz, por favor. Te recuerdo que estamos en un colegio y además es mi lugar de trabajo. —Pidió mirándola seriamente.

—¡Hey, chicos! ¿Va todo bien? —Preguntó Alice llegando hasta ellos consciente de la tensión que les envolvía.

—No, no va bien, pero da igual. —Sonrió tristemente Bella.

—Bella...

—Señor Cullen, ¿Quiere hacerse una foto con nosotros? —Interrumpió la voz de una de sus alumnas.

—Un momento, Zafrina.

—Tranquilo, ve con tus alumnos, Edward. Alice y yo ya nos marchamos. —Respondió Bella esbozando una falsa sonrisa.

—¿Nos marchamos ya? —Alice asombrada no entendía que había ocurrido. Cuando se marchó para hablar por teléfono todo iba bien.

—Sí, Edward debe atender a sus alumnos.

—Bella, esto no se queda así. —Dijo tomándola de la mano.

—Cuando quieras hablar avísame, ya sabes donde vivo, yo sin embargo no puedo decir lo mismo de ti.

Ambas abandonaron el gimnasio deja do a Edward allí parado. Isabella frustrada y Alice sin saber muy bien que ocurría.

En el camino al ver como Bella retorcía las manos sobre el volante se atrevió a preguntar.

—¿Qué ha ocurrido?

—Qué una vez más he chocado contra el inquebrantable muro que rodea a Edward Cullen.

Alice suspiró entendiendo como podía llegar a sentirse Bella.

—Lo mismo algún día, de tanto chocar con él, consigues derribarlo.

Isabella dejó a Alice en su apartamento y se encaminó hasta el suyo propio dispuesta a encerrarse en su habitación y ponerse los auriculares. Lo último que necesitaba era escuchar a Jessica y Mike disfrutando como una pareja normal.

Abrió la puerta y se sorprendió al encontrarse a su amiga en pijama y con un cubo de helado sentada en el sofá.

¿Y Mike?

—He discutido con él —Confesó Jessica aún con la boca llena de helado— ¿Y tú? Es muy pronto para que estés de regreso.

—He discutido con Edward.

Bella fue hasta la cocina y sacó una cuchara de uno de los cajones. Fue hasta el salón y se sentó al lado de Jessica que automáticamente le tendió el bote de helado para compartirlo con ella.

—¿Qué ha hecho Mike?

—Cambiar una guardia. Era su noche libre y se ha cambiado a un amigo para hacerle un favor.

—Bueno, si es por trabajo... —Intentó justificarlo Bella—. Mike era conductor de ambulancias y tenía unos turnos un poco especiales.

—Lo sé, pero era el único día que íbamos a poder vernos, el resto de la semana trabaja de noche y yo de día...

—Ya entiendo.

—¿Qué ha hecho Edward?

—Más bien que no ha hecho. No me ha invitado a su casa.

—Ya veo... Bella..

—Ahórrate decir te lo dije, ¿vale? No quiero que me diga que me vaya a vivir con él, tan solo... Me gustaría que dejase de ser tan hermético, que me dejase conocerle un poco más

—Pero ese era el trato, ¿No? Sexo, amigos, nada de compromisos…

—No quiero compromisos, pero al menos me gustaría saber dónde viven mis amigos.

—¿Y qué vas a hacer?

—Por el momento atiborrarme de helado contigo.

—¿Y con respecto a Edward?

—No lo sé…

¡Hola!¿Qué tal todo? Esta semana se adelanta la actualización. Voy a estar todo el fin de semana fuera, así que he decidido subir el capítulo ahora que tengo un ratito. Mejor así que dejaros sin él jaja

Pues parece que empiezan los problemas en el paraíso. ¿Qué hará Edward? ¿Cederá y se abrirá más a Bella? ¿Por qué no quiere llevarla a su casa?

Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews.

Nos leemos como siempre en los martes de Adelantos de Elite Fanfiction y el viernes en el capítulo.

Saludos.

Nos seguimos leyendo.