Sesshomaru indica el camino, Rin y Jaken llegan corriendo a un lugar, donde a simple vista era notorio que se había librado una sangrienta batalla. El cuerpo de un demonio de gran tamaño yacía en el suelo.
Rin: ¡Ganéeee!
Jaken: Tonta, esto no es una competencia.
Rin: (Observa la cabeza de un demonio frente a ella) Mire eso gran Jaken, el señor Sesshomaru tenía razón, encontramos un demonio muerto.
Jaken: Ay quien pudo haberlo matado tu.
Sesshomaru: Fue InuYasha. Y puedo asegurar que también salió lastimado de esta terrible batalla. (Se acerca a la cabeza y la levanta).
Rin: ¡Aaaaaaaaaaaahhhhhh!
Sesshomaru: *Puedo olerlo, en los colmillos de este demonio quedó impregnado el aroma del acero.. tal y como lo supuse estos colmillos rompieron esa poderosa espada.* Vámonos.
Jaken: ¿Piensa llevarse esa cabezota?
Rin: ¡Aaaaaaaaaaahhhhh!
Sesshomaru: Silencio Rin, no grites.
Rin: ¡Si Señor!
Sesshomaru: *Puedo detectar que ocurrió en este lugar con sólo oler el aire, sin embargo hay algo que no me queda claro, la sangre de InuYasha ha cambiado por completo, es cierto, esa sangre no olía a humano, más bien tenía gran parecido con la de mi padre y la mía*.
Sesshomaru analizó el lugar... Se dio cuenta que los dientes de esa bestia fueron capaces de romper a colmillo de acero, por lo que algo se le ocurrió... Si esos dientes eran tan poderosos que lograron tal fin, una espada con dicho material sería un buen recurso para él... Se llevó la cabeza del monstruo mientras Jaken y Rin lo seguían.
Continuaron su andar.
Después de un largo recorrido en busca del herrero que forjaría la nueva espada, Sesshomaru decidió que Rin no debía volver a acercarse a donde hay seres peligrosos o donde quedaron restos de actos sanguinarios. Bastante fue el presenciar el asesinato de su familia. Ella no debía ser testigo de cosas desagradables.
Sesshomaru eligió un lugar, a su parecer seguro, donde Rin y Ah-un esperarían su regreso. Esta vez Jaken acompañaría a su amo, cosa que le hizo sentir sumamente orgulloso, pues ahora dejaba a la chiquilla y lo prefería a él. Llegaron con un herrero llamado Kaijimbo, Sesshomaru con ayuda de colmillo sagrado revivió la cabeza del monstruo, el herrero se dispuso a trabajar. El amo y su sirviente regresaron a reunirse con Rin y Ah-un. Esta vez se quedarían un tiempo en ese lugar, puesto que la espada estaría lista en 3 días.
Un día más nacía en el horizonte. Sesshomaru continuaba pensando en el por qué el olor de la sangre de su hermano había cambiado tan radicalmente. A decir verdad se encontraba demasiado impaciente por tener ya entre sus manos su nueva espada y retirarse de ese lugar. Rin se alejaba un poco a jugar, siempre acompañada de Jaken, quien se encontraba amenazado de muerte si cualquier cosa le pasaba a Rin.
Rin: Señor Sesshomaru, ¿me da permiso de ir por un poco de agua? Estoy sedienta.
Sesshomaru: Rin, no es necesario que lo pidas. Si lo necesitas ve.
Jaken: Amo bonito... mientras ella va yo me quedaré con usted para que no esté solito.
Sesshomaru: No te necesito. Ve con ella.
Jaken: (llorando) ¿No me necesita? Amo no sea cruel conmigo yo tanto que lo quiero y lo idolatro.
Rin: No llore señor Jaken, el amo y yo lo queremos mucho.
Jaken: ¿Si amo? ¿me quiere?
Sesshomaru: Jaken lárgate.
Jaken: No, no me quiere. ¡Oh que desdichada es mi vida!
Rin se lleva a Jaken quien en todo el camino, tanto de ida como de regreso, lloró y no dejaba de lamentarse, lo veía demasiado deprimido.
...
El tiempo establecido pasó. La espada debería estar lista ahora. Sesshomaru envió a Jaken a recoger la espada. Sin embargo, Kaijimbo, el herrero, fue poseído por la espada y cortó el cuerpo de Jaken en dos partes. Las horas transcurrían y Sesshomaru se impacientaba pues el inútil de Jaken no llegaba. Caía el atardecer y decidió ir a buscarlo. No deseaba dejar sola a Rin, pero si quería marcharse ya de ese lugar a buscar respuestas sobre su hermano, era necesario por esta ocasión.
Al llegar al lugar de trabajo de Kaijimbo no encontró ni al herrero ni a su espada, sólo a Jaken en el suelo, con el cuerpo cortado a la mitad. No hacía falta meditar mucho en torno a lo que había ocurrido, sabía que todo era obra de Kaijimbo, sin embargo quería escucharlo de voz de Jaken para confirmar sus sospechas. Empuñó a colmillo sagrado y se deshizo de los servidores del inframundo. Con esto el cuerpo de Jaken nuevamente mostró signos vitales.
Jaken: si no mal recuerdo fui cortado por la espada de Kaijimbo.. yo estaba muerto.
Sesshomaru: ¡Levántate Jaken! une tu cuerpo y vámonos.
Jaken: Amo bonito... ¿usted utilizó a colmillo sagrado para salvar la vida de su sirviente?
Sesshomaru: ¿Crees que alguien más sería capaz de hacer esto por tí Jaken?
Jaken: (llorando con mucha emoción) Ayyyyy, sólo mi mamá.
Sesshomaru: Y dime, ¿Kaijimbo ya tenía la espada, Jaken?
Jaken: Ah se me olvidaba, finalmente Kaijimbo forjó los colmillos del demonio para terminar el arma, pero pude notar algo extraño, me pareció como si fuera manipulado por la espada.
Sesshomaru: Sé a lo que te refieres.
Mientras Sesshomaru y Jaken regresaban a donde Rin se encontraba, Kaijimbo e InuYasha combatían, pues el herrero fue manipulado por la espada. InuYasha logró derrotar a Kaijimbo, pero cuando intentó destruir la espada encontró esto imposible, pues parecía estar protegida por un enorme poder, no era posible siquiera acercarse a ella. Obviamente esa espada pertenecía a alguien y por eso InuYasha permanecería en ese lugar hasta que alguien llegara a reclamarla.
Rin se encontraba sola cerca de una fogata, su amo y Jaken ya habían tardado demasiado. Ante su preocupación le pidió a Ah-un que echara un vistazo por los aires y le avisara si venían cerca. El dragón obedeció, le agradaba la niña. Encontró a su amo y regresó junto a él. Era de noche, Rin tenía sueño, pero quería esperar la llegada de su amo.
Rin: ¡Ay! ya se tardó demasiado el señor Sesshomaru. (Escuchó una quejumbrosa voz conocida).
Jaken: Ese sinvergüenza de Kaijimbo, ¿a dónde se habrá ido con todo y espada?
Rin: (muy feliz se puso de pie y corrió en su encuentro) ¡Señor Sesshomaru!
Sesshomaru: ¡RIN! no te muevas.
Había alguien acechando a la pequeña, Sesshomaru al instante se dio cuenta y se dispuso a atacar, era una mujer con un olor muy similar al de Naraku, aquél maldito ser fraudulento que le tendió una trampa. Rin permaneció estática todo el tiempo. Sesshomaru utilizó su látigo y la mujer salió de su escondite.
Kagura: ¿Tú eres Sesshomaru el hermano mayor de InuYasha? Te ves tan frágil y delicado. (Esa extraña mujer delataba en su tono de voz lo cautivada que había quedado al ver de cerca a Sesshomaru, no lo podía negar, era muy atractivo). Soy Kagura, el espíritu que manipula los vientos y soy una extensión de Naraku.
Sesshomaru: ¿Una extensión?
Kagura: Asi es... y también la cabeza del demonio que le entregaste a Kaijimbo para que te forjara una nueva espada, también era una extensión de Naraku.
Sesshomaru: (No le interesaba para nada lo que la mujer le estaba diciendo, por lo cual ya se sentía molesto) ¿Y eso qué importa? ¿Sólo has venido a decírmelo? No le veo el caso.
Kagura: No puedes detectarla, pero la espada está cerca de aquí. Esa espada te pertenece. (Lanza una pluma al viento y se va).
Jaken: Vaya pero que actitud tan altanera, me parece una mujer de lo más vulgar. (Jaken no se encontraba para nada contento por esa voz tan coqueta que usó esa mujer con su amo. Al menos la chiquilla no cometía esos descaros... Al fin encontró algo positivo en Rin).
Sesshomaru: Rin ya puedes moverte.
Rin todo este tiempo había estado inmóvil, así que al recibir la autorización de su amo comienza a girar y se cae.
Jaken: Ay Rin, estás bien loquita.
Rin se limitó a reír por el comentario de Jaken.
Lo único sensato que dijo esa mujer fue que la espada estaba cerca, Sesshomaru deseaba ir en su búsqueda ya mismo, pero no expondría a Rin. Se quedaron en ese lugar, todos sus acompañantes dormían, pero él permanecía despierto observando a Rin... Aunque no creía que la mujer quisiera dañar a la niña, porque lo hubiera hecho, le molestaba el hecho de que no sabía cuanto tiempo llevaba la mujer acechando el lugar donde la pequeña se encontraba sola. Le prometió a Rin que la cuidaría, por ningún motivo volvería a dejarla sola nunca más.
Mientras Rin dormía susurró... "Señor Sesshomaru no se vaya"... él se dio cuenta de ello... ¿Qué estaría soñando? la observó con ternura y extendió su brazo para acariciar su rostro. Rin solamente sonrió. Él también trataría de descansar un poco.
