Al terminar la entrega apasionada Luisa pensaba que podría vivir lejos de George guardando en su memoria el recuerdo de haber tenido aunque sea por unos instantes el paraíso en sus manos, mientras que George sabía que amaba a esa mujer que le había entregado su virtud, confirmar que Luisa le correspondía le daba valor para luchar por ese amor prohibido contra todo y contra todos.
Luisa se acomodaba el vestido sintiendo más pesar conforme pasaba el tiempo por que no quería separase de George de esa forma tan cruel, no podía verlo directo a los ojos por que sabía que empezaría a llorar y no quería que el joven Andrew la recordara afligida, de pronto la voz de George la volvió a la realidad:
—cariño se que las cosas están en contra de nuestra relación pero podemos buscarle una solución a nuestros problemas
—mi padre jamás lo permitirá
—pero cariño no podemos rendirnos tan fácilmente, yo te amo y se que tú sientes lo mismo por mi... Luisa para salvar nuestro amor estoy dispuesto a todo
A Luisa le retumbaban esas palabras en sus oídos "buscar una solución", "estoy dispuesto a todo" mientras veía el bello rostro de nuestro príncipe en una pintura que colgaba de una de las paredes del despacho, ella podía ver unos ojos inocentes con una sonrisa que causaba cierta paz en el corazón con tan solo verlo, la señorita podía sentir cierta empatía hacia Will al mismo tiempo que en su mente empezaba a surgir una idea un tanto escabrosa para solucionar su trágico destino, ella pensaba que no era necesario que nuestro príncipe desapareciera, no habia necesidad de causarle daño solo era cuestión de encontrar una manera de hacerlo a un lado de forma sutil y que George pudiera obtener la herencia Andrew, Luisa podía soportar que George fuera un huérfano pero si se convertía en el patriarca tendría tanto poder que la gente de la alta sociedad no se atrevería a despreciarlos. Con esta esperanza la dama volteo el rostro hacia donde se encontraba su amado para sonreírle inocentemente con una mirada que tenía cierta maldad como quien está a punto de realizar una travesura pero que George no pudo verlo porque estaba cegado de amor por ella.
Pasados unos días en la colina de Pony se encontraba Candy trepada en el padre árbol junto a Will, el pequeño estába sentado en una de las ramas y sacó un recipiente de su mochila para dárselo a la niña rubia mientras decía: —te traje ésto
Candy estaba tan contenta de saber que Will le llevaba un obsequio que le brillaron aún más los ojos y con una sonrisa que no podía quitar de su rostro contesto —¿ qué es?
—abre la vasija para que veas lo que es
La hada de hermosa cabellera se sentó muy juntito al lado de su príncipe tanto que sus cuerpos rozaban al mínimo movimiento que realizaban pero tanta cercanía no les causaba desagradó si no todo lo contrario sentían que era una sensación agradable que deseaban prolongar.
Candy al ver la rebanada de pastel de chocolate prosiguió a dar las gracias con su rostro resplandeciente mientras que Will hacia la felicidad de su pequeña su propia alegría, después de conocer a Candy y saber que ella tiene carencias se volvió más consciente de quien era y de que existen personas que no la pasan tan bien, desde que supo que la pequeña padecía hambre quería compartir todo lo que tenía con ella, por eso había ideado formas de robarse los postres los días en que iba a visitarla. La niña término de comer el pastel después le dijo al príncipe señalando con la mano —mira
El príncipe volteo a ver y en su distracción Candy aprovecho para darle un beso en la mejilla dejándole el rostro manchado de chocolate, Will sabía que tendría la cara sucia pero no le importaba por que había recibido otro beso de su bello ángel, suspiraba mientras pensaba que era lindo darle obsequios a la hada por que era amable y por que sus besos eran más dulces que la miel. Candy empezó a reír por ver a su príncipe con chocolate en el rostro mientras que el acercaba juguetonamente su mejilla a la cara de la bella niña pero Candy al ver los ojos brujos de Will decidió aprovechar la cercanía y darle otro beso dejando sorprendido al futuro patriarca que le dijo —con que eres audaz
—no lo sé, pero si te tengo cerca, no me importa mancharme de chocolate... Aunque sea pegajoso
—a mí me pasa lo mismo
El tiempo que compartían los pequeños era maravilloso que les pesaba separarse pero el príncipe tenía que volver a sus obligaciones para retomar sus lecturas que no podía dejar de lado porque había encontrado un propósito en la vida y ese propósito era inspirado por la pequeña huérfana a quien deseaba proteger y hacer feliz pero que no podía por ser tan solo un niño, él había decidido ocupar ese tiempo para aprender lo más que pudiera para convertirse en el futuro patriarca del clan y de esa manera podría cuidar mejor a la niña pecosa.
En el pueblo de lakewood se encontraba Luisa subiendo de incógnito a un carruaje de la familia Andrew para seguir con sus encuentros clandestinos con George, ella con solo verlo sentía una necesidad de tenerlo que no podía disimular su deseo, respirar el aroma de su hombre, tenerlo tan cerca le provocaba un dolor en la entrepierna que solo era calmado cuando el la llevaba a sentir el cielo con sus besos.
La dama veía descaradamente al caballero mostrando sus encantos de mujer al mismo tiempo que George le pasaba la mano por la espalda para despues darle unos besos en el cuello y decirle — Luisa... Estás hermosa
La chica sabía lo que causaba en George y le gustaba saber que podía quitarle la voluntad al hombre que amaba y decidió ser más audaz por que tenían el tiempo contado, se subió a horcajadas arriba de George mientras le desabrochaba los pantalones para estimularlo, el joven se deleitaba con la piel suave de la dama, ellos tenían tanta química en la intimidad que cuando George penetraba a Luisa sentían la gloria, nada era forzado todo era muy natural entre los dos que alcanzaban el clímax al mismo tiempo, al estarse recuperando de tan excitante actividad George dijo: —me gusta tu cuerpo es hermoso, aunque podría haber consecuencias
—no te preocupes... Conseguí un té que evitará un embarazo mientras ideamos una forma para estar juntos y cuando estemos casados tendremos muchos hijos
—Luisa en verdad quieres tener una familia conmigo
—si... es lo que más deseo, casarme contigo y que tengamos muchos bebés... Por cierto tengo una idea de como conseguir la aprobación de mi padre
—que tienes en mente
— quédate con toda la fortuna Andrew
Continuará...
