N.A: escena +18

Ambos jóvenes se sentaron en el sofá con la cabeza agachada, esperando la reprimenda de mama Leia. La señora se veía indignada, a lo que ambos no entendían porque. Esperaron pacientemente a que ella hablara, a pesar de tener prisa para hacer otras cosas.

" ¿Por qué no has dicho que eras una Palpatine? " preguntó sin anestesia

" Acabo de enterarme " se excusó ella sin subir la mirada a la seria Organa

" ¿También te acabas de enterar de que Ben si es el padre de Anakin? " aquella pregunta iba con cierto veneno. Sabía que Winter iba a poner al día a la madre, no le echaba ninguna culpa, pero sabía sobre que escudarse. Confiaba en Garven, sabía que el no era mala persona y que aquella duda no iba a malas.

" ¿Has dudado de que yo sea el padre? " preguntó sorprendido el único hombre de la sala

" Te habrá explicado el por que. ¿qué es eso de Kylo Ren? " preguntó ella a modo de respuesta, con un punto curioso de defensa. " Ni Garven lo sabía pronunciar. "

" ¡Nada! " la forma de responder de Ben la había decepcionado. Ambas mujeres se giraron para ver como él miraba a otro lado, intentando restar importancia a aquella nueva gran incógnita. " ¡Nada, de verdad! "

" No puedes reunirte de nuevo con el señor Palpatine. Ese señor es el mal reencarnado " la nueva orden de la señora Organa había sentado muy mal a la profesora de infantil. Sentía que intentaba coger el papel que una de las tantas madres que habían pasado por su vida, haciéndola sentir mucho más inferior de lo que ya se sentía.

" ¿Por qué? " inquirió ella sin dudarlo, con tono serio. Era la primera vez que miraba los ojos mayores de la directora, ansiando respuestas que solo le interesaban a la Rey de 10 años.

La señora Organa fue quien apartó la mirada y se disculpó antes de marcharse, dejando la pregunta sin responder. Rey, completamente enfadada con la situación que se había formado, se levantó y entró en su habitación. Ben la siguió, sin comprender cuales eran los sentimientos de la joven. Intentó hablar con ella pero solo se dedicó a cambiar su ropa por el cómodo pijama, ignorándolo de una forma casi dolorosa. Ben intentó aligerar la tensión formada por su madre para regresar a ese momento en el que, por fin, se habían besado sin necesidad de fingir, mostrando verdaderos sentimientos. En vez de ello, Rey solo le daba la espalda. Maldijo su suerte. No la quería presionar, pero tampoco quería que todo estuviera frío entre los dos.

Al ver que ella terminaba de ponerse por encima de su suave lencería aquel camisón que tan loco lo traía, se quitó su camisa y se bajó los pantalones. Esperó que ella lo viera, pero se llevó un gran chasco al ver que simplemente se había tumbado en la cama y dado la espalda. Decidido, se metió en la cama y la abrazó por la espalda. Se arrimó cerrando cada pequeño hueco, sintiendo hasta en su ropa interior el calor que el cuerpo de la joven. Ella intentó romper ese contacto, pero la aprisionó más para poder decir sin palabras que la quería esa noche. No podían alargarlo más ni dejar que las palabras con Leía rompieran aquellos lazos que habían hecho en el coche. Debían ser valientes.

" Te amo " susurró con una voz ronca en su oreja. Noto como a ella le daba un escalofrío. Podía ver como ese tipo de tonos la volvían loca.

" Ben, no " susurró ella intentando cortar con cualquier intención que tuviera.

" Ben si " respondió el antes de besar su desnudo cuello

Se giró a duras penas para que dejara de dar esos breves besos en el cuello y los diera en sus labios. Poco a poco se fueron encendiendo aquellos breves besos haciéndolo más largos y a apasionados, entrelazando las lenguas y mezclando las salivas poco a poco. Rey puso sus manos en el trabajado abdomen mientras que las manos del joven Ben estaban quitando las tiras del camisón y el sostén. Intentó que su mirada no se fijara en los pechos de ella.

" De ésta noche no pasa " dijo el padre del pequeño Anakin cambiando las posiciones, quedando encima de ella.

La visión casi pornográfica de la noche pasada se repetía, solo dando más visión de los senos de ella y la ropa interior. Sus manos, completamente inquietas, bajaron hasta esas grisáceas bragas, mojadas por aquellas atenciones que le brindaba.

" No, no " susurró ella mientras notaba las manos por encima de la fina tela de la ropa interior " tendría que hacerlo yo "

" Me animas mañana " dijo con una sonrisa que la invitaba a tener más relaciones en el futuro. El gesto pícaro de ella era un claro si para la próxima.

Se bajó hasta estar a la altura de los genitales femeninos de Rey, arrastrando consigo las importantes mantas que luego tendrían que recoger. Sin importar en romper la ropa interior de ella, lo arrancó y, ayudado con sus manos, separó las piernas para empezar a lamer la mojada entrada. Vio como Rey agarraba un lado de la almohada para ahogar sus agudos y divertidos gemidos de placer. Tener a un menor durmiendo en la habitación de al lado, era lo que tocaba y, todo aquello le divertía a Ben. Como un perro obediente siguió bebiendo de los jugos de Rey, mimándola con ansia y prisa. Notaba como ella se retorcía mientras que le costaba cada vez más aguantar aquellos gemidos. Dejó su lengua en paz, dejando respirar a la joven. Alzó su mirada para ver como dejaba la almohada a un lado y, con rostro sonrojado y la boca entreabierta, intentaba recuperar el aliento que le había arrancado con aquellos mimos.

" Tranquila, preciosa " dijo Ben con una sonrisa un tanto siniestra.

Sin contemplaciones, agarró su erecto miembro y acarició la entrada de ella antes de entrar de una sola estocada. Había sido algo bruto, pero sabía que eso iba a arrancar un sonoro y agudo gemido de Rey. Intento callarse contra la almohada, pero la penetrada dura y cada vez más rápida de Ben Solo no la dejaba alcanzar la almohada. Una de sus manos e bajó hasta uno de los senos y apretó entre sus gruesos dedos uno de los delicados y erectos pezones de ella. Los vaivenes bruscos del padre hacían que la cama botara como una colchoneta infantil, las patas llegaban a botar y, sobre todas las cosas, la cabecera no dejaba de chocar contra la pared. Para la suerte de ambos, la pared daba contra la casa que un día perteneció a Ben y vivía Nova. Al darse cuenta Rey, dejó de buscar la almohada para pedir más y más, soltándose por completo. Ben accedió a aquella sonora petición, aumentando la rudeza de sus movimiento. El sudor se entremezclaba y se notaba la subida de temperatura a pesar de que las mantas se habían perdido en alguna parte de la habitación. Por fin lo habían logrado, estaban teniendo sexo en su habitación sin preocupación alguna.

" ¡Rey! " gritó él al correrse dentro de ella.

" ¡Ben! " le respondió mientras terminaba ella de moverse para llegar al poco a ese mismo orgasmo intenso que él había sentido antes que ella. Se sentía plena al notarse llena de todo el semen de Solo, goteando levemente sobre las sábanas.

Él se dejó caer al lado de ella para recuperar el aliento. Sus mirabas chocaron y, con mayor cariño y ternura, se dieron un largo y tierno beso. Al separarse los labios, ambos se sonrieron. Se notaba surrealista toda la situación. Se incorporaron para buscar las mantas y, a pesar de estar desalineados, Rey se acomodó en el perfecto y sudado pecho de él mientras que la aprisionaba con sus fuertes brazos.

A la mañana siguiente, Rey se despertó a poco. Sentía unos pequeños pinchazos, a lo que iba a echar la culpa a Ben. Vio que él no dejaba de observarla con aquellos ojos de caramelo. Siguieron abrazados a pesar de saber de que, en cualquier momento, Anakin se iba a despertar. Sabía que estaba esperando una mamada suya, pero Rey sonrió y se puso de pie.

" En un momento en el que Anakin no esté, sabrás que es la lucha libre desnuda " dijo ella sin mirar la aterrada cara de Ben. Le iba a enseñar unas duras lecciones de verdadero amor en vez de toda la primera pasión que habían vivido por primera vez. Iba a quedar como un absurdo juego de niños todo lo que había pasado a la noche. "Espero que te gusten las margaritas" dijo ella con una sonrisa

Rey no vio el brutal sonrojo que tenía Ben. Fue directa al baño, comprobando que Anakin seguía dormido. Sabía que el padre se iba a ocupar bien de él. Entró en la ducha y, bajo el agua caliente y el jabón de cítricos intentaba borrar alguna marca de toda la pasión que se habían gastado. No se imaginaba que la erecta polla de Solo fuera tal maravilla. No se lo esperaba desde hacía tiempo. Agradecía tomar la anticonceptiva para regular la menstruación, ya que sentía un pequeño hormigueo al recordar como Ben se había corrido dentro de ella. Le había encantado. Aunque no le molestaba la idea de ser la madre del segundo hijo de Solo.

Al salir de la ducha se terminó de arreglar tomándose su tiempo. Al verse perfecta, salio del baño, topándose con sus dos hombres impacientes de arreglarse para el día. Entró en la cocina con la intención de hacer el desayuno. Por un momento deseo que todos los días fueron así, pero sabía que la piedra en el zapato no los quería dejar. Además, sentía como aquella perra no iba a parar. Sentía pena por Graven, pero tenía razón: ella no los iba a dejar en paz.

Vio que Ben solo había dejado su teléfono encima de la mesa de la cocina, estaba brillando y vibrando como loco. Sabía que no debía hacerlo, que era de malas parejas (aunque aun no fueran pareja ni nada por el estilo) pero no pudo evitar que el gusanillo de la curiosidad picase en su cabeza. Se sorprendió de que no tuviera contraseña, a lo que con un simple desliz pudo ver todas sus notificaciones. Se sorprendió y creyó escuchar un pequeño crack dentro de ella. Se sentía un tanto estúpida, como de costumbre.

De pronto el móvil cayó al suelo, Ben lo había tirado de un manotazo.

" ¿Qué haces mirando mis conversaciones? " preguntó el un tanto alarmado, asustando al pequeño Anakin.

Lo que no se esperaba era una sonora bofetada de Rey.

" ¿Cuándo me lo ibas a decir? " preguntó ansiosa ella, intentando no llorar.

" No es algo muy agradable de lo que hablar "

" ¿Remordimientos de lo que hizo Kylo Ren? "

" Rey… dejame explicarte "

" Os demostraré a tu madre y a ti que puedo hacer que Anakin se quede contigo sin necesidad de casarme. Así me podré ir tranquila. "

" ¡Espera! ¡Rey! ¡Rey!¡Ahora que has dicho que me amas no puedes irte! ¡Rey!"

A pesar de los gritos de Ben, la joven Rey Sunshine había cogido su bolso y marchado con un sonoro portazo a la espalda. Enfadada no solo consigo misma, también con todo lo que tenía que ver con el misterio semi resuelto de Kylo Ren, ella sabía a donde debía marcharse. Con un cabify llegó a las grandes empresas de los Palpatine, donde un sonriente viejo Sheev la atendía con una macabra sonrisa.