30. Cielo oscuro.
Un mes había pasado desde la pelea contra los villanos. Deku suspiró, apretando las cuerdas de su mochila, acomodándola mejor en sus hombros; pese a que las clases se habían reanudado y todo fluía de manera natural como antes, todos sabían que eso estaba muy lejos de la realidad.
Nada era como antes.
Porque Iida y Uraraka seguían ausentes, pese a que la chica ya no estaba en peligro inminente e incluso logró despertar, seguía en estado de observación debido a lo ocurrido con Bakugou. De hecho, incluso Kirishima fue internado nuevamente, por una semana. El periodo de Deku en el hospital se extendió de dos semanas a tres, también el de Todoroki.
Y de los chicos Vongola aún no sabían nada.
Aizawa, All Might y Endeavor habían puesto el límite de hasta donde podían preguntar. No responderían nada que tuviera que ver con Tsuna y los demás, por supuesto, esto era una medida de precaución para evitar que los chicos con los que habían formado lazos saltaran a buscarlos. Después de todo lo acontecido y lo visto en las noticias donde todos culpaban a los Vongola del altercado y las muertes, conociendo a la clase 1-A, todo empeoraría.
— ¡Ah, Kirishima! —gritó Deku al verlo, corriendo para alcanzarlo. El chico tenía ojeras debajo de los ojos, y aunque le sonrió, Deku notó todo el cansancio que llevaba encima. — ¿Fuiste de nuevo a ver a Kacchan?
—Sí… —hubo un silencio triste, mientras los dos seguían avanzando. —Aún no despierta. Los médicos dicen que parece estar en coma pero no es que haya recibido un ataque en la cabeza o algo parecido, le hicieron varias pruebas de sangre pero los estudios aún no dan los resultados. Un medico nos dijo que puede ser debido a un ataque de los arcobalenos del cual no hay registros todavía.
—Kacchan.
—También… —Kirishima miró a los lados, los estudiantes seguían entrando al edificio de las aulas y no parecía haber nadie quien los estuviera escuchando. —Estoy preocupado por ellos.
— ¿De Tsuna? Seguro están siendo cuidados…
—No, Midoriya. —interrumpió Kirishima. En voz baja, prosiguió. —Escuché que se escaparon.
— ¿Qué?
—Mientras iba a la habitación de Bakugou, escuché a Gran Torino y Hawks hablar sobre ello, no tienen a Ryohei ni a nadie, solo a Colonello.
—No puede ser… eso quiere decir que… son un blanco mucho mas fácil para los villanos, irán por ellos en cuanto se enteren si no es que ya lo han hecho. —dijo Izuku, alarmado. —Pueden estar en cualquier parte de Japón…no, con las llamas de Tsuna y las ilusiones de Mukuro pueden estar en cualquier parte del mundo.
—Fue un golpe muy duro perder a Gokudera, no solo para ellos, Todoroki se sigue culpando por no poder evitarlo debido a que estaba con él cuando ocurrió el secuestro. —suspiró. —Todos nos sentimos culpables por ello.
Midoriya se quedó a medio pasillo, pensando en todos los posibles futuros que podían dispararse a partir de ahí.
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Tsuna suspiró, dejando reposar su cabeza en la suave esponja de la silla que evitaba que se lastimara. Lambo hizo un pequeño ruido de un camión chocando con otro, lo cual le hizo formar una suave sonrisa por segundos, aunque luego se borró al pensar en el porqué de que Lambo estuviera tan calmado esos últimos dos meses.
Ya no seguía preguntando por Gokudera, Tsuna le había informado en la segunda semana de su escape lo que había ocurrido con él.
Desde entonces Lambo se mantuvo calmado, y cuando terminaba haciendo un berrinche, el mismo bovino era quien se calmaba, no sin antes voltear a todos lados, esperando algo. Tsuna en un determinado tiempo, supo que estaba esperando a que Gokudera apareciera y lo regañara como siempre.
—Tsuna. —Yamamoto intervino sus pensamientos, llamando a la puerta aunque en realidad ya había entrado. —Tengo algo de información.
—Oh, sí. —comentó poniéndose recto en la silla de nuevo. — ¿Ryohei encontró algo?
—Al parecer las mafias no se han disuelto por completo, solo que son más poderosas. El tipo que buscamos es un yakuza, que como sabrás son las mafias japonesas, así que el bebé debe saber como tratar con ellos después de todo. —comentó. —Pero, Chisaki Kai es un tipo muy peligroso. Según lo que descubrimos, ha estado en la mira de varios héroes por mucho tiempo, solo que nunca han podido descubrir que se trae entre manos.
— ¿La liga de villanos ya lo contactó? —preguntó mirando el expediente. —Yuni.
—Sí… creo que ya han hecho un trato con él.
Tsuna suspiró, cerrando el expediente. Yamamoto miró a su mejor amigo cerrar los ojos, se notaba cansado después de todo el esfuerzo que estaba poniendo.
Desde el momento que escaparon de entre las garras de los héroes, Reborn los condujo a una guarida que después de tanto tiempo ni siquiera los villanos, All for One o el tiempo pudieron derribar, quizás porque era muy difícil conocer su ubicación, después de todo, no era grande, ni siquiera espaciosa, apenas tenía cuatro cuartos y un almacén que era más utilizado como enfermería después de limpiarlo. No encontraron mucho a decir verdad, las medicinas estaban caducadas al igual que la comida, había algunas ratas que escaparon lo más rápido que pudieron y las habitaciones tenían telarañas e insectos.
Pero entre todo ese escombro, había una foto que todavía se mantenía clavada y, aunque, estaba algo roída por el paso del tiempo y lucía como si con cualquier toque se fuera a desintegrar, ahí estaba la foto de Vongola Primo con toda la familia.
Obviamente lo primero que hicieron fue limpiar todo, poniendo a Hibari y a Mukuro en el almacén, sobre todas las chaquetas de ellos y algunas sábanas que consiguieron sacarse del hospital junto con algo de comida. Hibari se encontraba más estable después de ser tratado en el hospital, y era tarea de Ryohei asegurarse de que estuviera mejor con sus llamas.
Desgraciadamente, con los pocos conocimientos de medicina que tenía Reborn, pudo predecir que estaría dormido por un largo tiempo. Aunque Hibari era fuerte, debido a que le extrajeron su vitalidad, tardaría un poco más de tiempo en reponerse que el acostumbrado. Mukuro por su lado, estuvo recuperado dos semanas luego de lo ocurrido, aunque aún no entendía porque no podía volver a ser Chrome.
—Te querían a ti, no a Chrome. —dijo Reborn, al meditar bastante tiempo; pero realmente con esos tres chicos ilesos y la vaca no tenían muchas neuronas para poner a trabajar. —A pesar de que ella puede usar las llamas de la niebla, tu eres el verdadero portador del anillo Vongola.
—No piensen que me quedaré con ustedes. —recriminó él. —Odiaría eso más que nada en el mundo.
Esta vez, sin la llama del Cielo activada, la voz de Tsuna se puso fría, casi sorprendiendo al otro por la seriedad que tomó de repente.
—No tienes otra opción. —dijo Tsuna. —Te quedas con nosotros o mueres. No voy a ir a rescatarte, por ti, no pienso perder a otro de mis amigos.
Y aunque Mukuro supo que eso era una mentira, una parte de él le dijo que quizás no tanto.
Así que siguieron viviendo de esa manera clandestina por todo el mes siguiente, gracias a Fon pudieron ocultar los anillos y el chupete con las cadenas que le robó a Mammon. El arcobaleno del chupete rojo fue recibido con algo de hostilidad al principio, no se sabía si de verdad se podía confiar en él, y Ryohei seguía cuestionándose si Fon no pudo hacer algo para salvar a Gokudera.
Sin embargo, el día que despertó Hibari, todo se calmó un poco más.
— ¿Cómo te sientes, Hibari? —preguntó Tsuna, agitado, había dado un saltó y corrido a él en un instante.
—Humm. —el prefecto no le contestó, odiaba sentir que esos herbívoros estaban preocupado por él.
Sobre todo cuando ni siquiera pudo proteger al herbívoro que llamaban amigo. Se sentía humillado, quería destruirlo todo y que ese infeliz llamado Shiragaki muriera en sus manos.
No obstante, al ver los ojos de Sawada Tsunayoshi, notó que él quería lo mismo.
Y una media sonrisa se formó en Kyoya cuando, luego de amenazar que mordería a todos hasta la muerte si no salían de su vista, supo que pronto tendrían su venganza.
Hibari se quedó con el pequeño almacén donde despertó, y pese a que la presencia de Mukuro lo molestaba, decidió que por el momento no valía la pena echarse a pelear como salvajes. Entre tanto, Mukuro se quedó con una habitación para él, lo mismo sucedió con Reborn y Fon. Mientras que la cuarta habitación fue designada para que todos se reunieran ahí para los futuros planes que vendrían. Por lo tanto, Ryohei, Tsuna, Yamamoto y Lambo compartían habitación, quizás en un vago intento para asegurarse que al despertar todavía siguieran juntos, como la familia que eran. Yamamoto por su lado observaba con tristeza cuando Tsuna se daba la vuelta hacía la pared, fingiendo dormir; nadie hablaba del dolor o la tristeza, todos tenían un objetivo claro y no desistirían hasta encontrarlo.
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Había sido un rumor demasiado vago, nadie podía estar seguro, no obstante lo primero que hizo Bakugou al escucharlo fue ir a donde decía este, seguido de Deku claro está, aunque este último ni siquiera sabía a donde se dirigía su amigo, él estaba más preocupado porque no tenía ni tres días de haber despertado.
Según los médicos, Bakugou se encontraba mejor, pero su quirk por más que dijeran que estaba bien, el chico de las explosiones sabía que algo cambió, algo muy ligero y casi imperceptible también para él. No tenía la misma potencia que antes, ni la misma agilidad, era muy poco pero su instinto le decía que eso se agravaría más y más, y cuando intentaran hacer algo, sería demasiado tarde.
Por eso, cuando escuchó por casualidad a un granjero que surtía la tienda donde él compraba los fines de semana, decir que por las noches veía destellos amarillos disparados al cielo o a veces llovía solo en una parte del bosque e incluso sonaban golpes extensos en las montañas, supo que ahí era donde podía encontrar a Reborn.
— ¡Kacchan! Aizawa-sensei no va a perdonar esto, todo está muy tenso, si no nos encuentran se preocuparan demasiado por nosotros.
—Lo sé, Deku de mierda. —reprochó Bakugou, chasqueando la lengua. —Pero esto es algo que necesito hacer.
—No se supone que ustedes estén aquí. —dijo Yamamoto, sentado en la rama de un árbol, lucía agitado y sudado, seguro estuvo entrenando. Tal y como supuso Bakugou.
— ¡Yamamoto! —la cara de Midoriya se iluminó, emocionado de encontrar a alguien al fin. — ¡Me da mucho gusto que estés bien! ¿Los enviaron a las montañas? Lo siento mucho, si tan solo…
—Cierra la boca, nerd idiota. —dijo Bakugou, irritado. —Ellos no están aquí por los héroes, Kirishima ya te había comentado algo al respecto.
— ¿También te lo dijo?
—Po supuesto, es mi mejor amigo. —contestó Bakugou, su voz se había vuelto más calmada.
— ¿Y Tsuna y los demás? —preguntó Midoriya. — ¿Están bien todos?
—Estamos bien, Midoriya, gracias por preocuparte. —contestó Reborn.
Izuku se giró hacia atrás de él, con una sonrisa al escuchar la voz de Reborn, y pese a que sintió felicidad al momento de ver a Tsuna; la sonrisa se le fue borrando cuando sus ojos conectaron. No estaba en modo hyper, solo tenía a Reborn en su hombro y esos ojos serios que lo miraban fijamente, con eso bastaba para que se viera imponente.
—Tsuna, me alegró que estés bien.
—Me da gusto ver que estés bien, Deku. —y aunque sus palabras eran sinceras, Midoriya supo que a Tsuna no le daba gusto verlo en ese preciso momento.
—Yo… lamento no haber podido hacer más por ustedes. —dijo Midoriya, agachando la mirada. —Por Gokudera y por Hibari.
—Chisaki Kai. —al pronunciar el nombre, Midoriya se tensó. — ¿Lo conocen?
—Sí… —Midoriya volteó a Katsuki. —Mirio-senpai me ha hablado de él. Debido a que el examen de las licencias provisionales fue suspendido por los acontecimientos recientes, Aizawa-sensei nos recomendó hablar más con los de tercer año, quizás así sería más fácil una vez que se reanudarán los exámenes de encontrar una agencia para llevar a cabo la pasantía. He salido con él y su agencia desde hace dos semanas. Están tras ese sujeto.
Tsuna miró a Yamamoto y el asintió, asegurando que la información recolectada por Ryohei era la misma que tenía Midoriya.
— ¿Por qué lo nombras? —esta vez fue el turno de Izuku para ponerse serio. Un mal presentimiento comenzó a llegar a su mente.
—Me asociaré con él. —expresó Tsuna, sin tapujos. Incluso Bakugou se quedó sin palabras.
— ¿Qué?
—No puedes hablar enserio. —reprochó Bakugou, luego de un rato. Al mirar a Reborn supo que no darían marcha atrás con esa decisión. — ¡Reborn!
— ¡Tsuna, esto no te llevará a ninguna parte! —gritó Midoriya, asustado de lo horrible de la conversación. —Entiendo como te sientes, sé que es difícil perder a alguien, que no sepas que pasará con él y te haces tantas ideas en la cabeza que desearías haber sido tú.
Y aunque nunca lo nombró, Bakugou supo que estaba hablando de él.
—Sea lo que…
—A diferencia de ti, Midoriya. —cortó Tsuna; su voz estaba reseca y era áspera. —Yo ya supe lo que pasó con él.
—Tsuna… ¿qué harás cuando encuentres a Chisaki? ¿Le pedirás ayuda para eliminar a la Liga de los Villanos? ¿A All for One y a los arcobalenos?
—Gokudera te admiraba como jefe. —se metió Bakugou. — ¿Es esto lo que él quisiera?
Los sonidos de las cigarras, el viento danzando y el flujo del río que bullía suavemente no muy lejos de ahí fueron los únicos sonidos que se escucharon por largos minutos. Tsuna había clavado la mirada al suelo, realmente esa era la única pregunta que no le había pasado por la mente.
—Ven con nosotros, Tsuna. Juntos lo resolveremos, buscaremos otra forma. Te lo prometo. —pidió Midoriya, extendiéndole la mano, dándole una de sus cálidas sonrisas.
— ¿Otra forma? —preguntó Tsuna, dando un resoplido por la nariz. —He buscado miles de formas pero no hay ninguna otra.
—Sé que están enojados y tristes porque no pudimos protegerlos, porque les fallamos como héroes. —Bakugou miró de reojo a Midoriya, de nuevo estaba cargando la culpa él solo.
—No estoy enojado. —dijo Tsuna, clavando la mirada en él. Deku pasó saliva. —Ustedes no tienen la culpa de nada, que no nos hayan protegido, que nos hayan querido aislar, eso no me molesta. A ninguno de nosotros en realidad. Estaban tomando las decisiones que creían correctas para su criterio de justicia.
—Tsuna.
—Lo que me molestó fue que lastimaran a mis amigos para que nos echaran a temblar de miedo. Lo qué me molestó fue que secuestraran a dos de mis amigos y mataran a Gokudera para obtener un poco de su poder, ¡y que sigan utilizando como una herramienta lo que extrajeron después de eso!
Está vez la llama en su cabeza apareció, había entrado en modo hyper por su propia voluntad y no solo eso, la llama se notaba abrasante, desesperada y peligrosa.
—No tengo tiempo para pensar en lo que ustedes consideran justicia. —remarcó Tsuna. —No cuando el cielo ha estado nublado por tanto tiempo. Ya me derrumbé una vez frente a ella y la única razón por la que me puse de pie, fue por la venganza. Haga lo que haga, Gokudera no va a regresar, incluso si volvemos al pasado, él no estará ahí para contemplar los fuegos artificiales. ¿Volver al pasado, el Tri-ni-sette? No, esos ya no son mis objetivos ahora. La única meta que tengo ahora es destruir a aquellos que lastimaron a mi familia.
Midoriya lo observó con incredulidad, apretando los puños a su costado, supo que no podría detenerlo ni ese día ni ningún otro.
Lo único que podía hacer era prepararse para la futura guerra que vendría.
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Hola chicos! Perdón por no actualizar, me bloquee con la historia y tuve que tomarme un descanso para poder acomodar las ideas.
En fin, ya comencé a marcar el paso en este fic, así que espero poder traerles capítulos más seguido. Y como nota, les diré que pienso modificar algunas partes del fic (ortografía, redacción y coherencia), lamentablemente creo que es necesario eliminar algunas partes que confunden o no enlazan con lo que tengo planeado para el futuro, obviamente serán mínimas las partes y les avisaré tanto en mi muro como cada que suba un capítulo, para que no se presente una confusión. Esto lo hago para que el fanfic tenga una mayor calidad, espero lo comprendan.
¡Hasta la próxima!
