¡Hola lectores! Ojalá que hayan disfrutado sus vacaciones de invierno, y festejaran el año nuevo con sus familias, además del día de reyes.

Aquí les traigo el primer capítulo de éste año, y ahora seguiremos con Shiryu. Recuerden que son opciones alternativas.

El manga original, anime y sus personajes son propiedad de Masami Kurumada, pero Hatsumi y otros personajes que saldrán son míos.

¡Disfrútenlo!


Capítulo 26

Momento con Shiryu

La única mujer caballero abrió sus ojos de repente, mirando a su alrededor por un breve momento.

- "Ya no siento sueño. Tengo que buscar un lugar para ver como sale el sol.

Y salió del escondite, sin que nadie se despetara. Camina con mucha tranquilidad al principio, escuchando a los grillos, lo que es música para sus oidos.

Después de caminar un rato, se detuvo cerca de un árbol que era más alto que los demás, ella dio unos pasos atras y corre hacia éste, sin usar sus manos y llega a cierta altura que no esta tan lejos de suelo.

- Ahora solo queda esperar a que el sol salga.

No paso mucho en que se viera en el horizonte, los primeros rayos del sol iluminaron el lugar.

- "Siento que al ver esto, regreso a mis recuerdos cuando estaba en la Frontera. Aunque fueron duros, pocos momentos eran agradables y valieron la pena."

Pensó la chica al sentir el sol en su rostro.

- "Bueno, ya que esta arriba, es hora de volver al refugio."

Bajo de la rama con mucho cuidado, y dio un salto al estar a un metro del piso.

- Estuvo cerca.

Dijo Hatsumi aliviada, y comienza a caminar. Sin embargo, al pasar tiempo, la tranquilidad de la joven se convirtió en desesperación poco a poco y en un punto del camino, se sentó a descansar.

- "Cielos, siento que estado caminando en círculos y no hay señal de la cabaña."

Miró lo que estaba en frente de ella.

- "No puedo seguir caminando. Siento que me quedaré atrapada aquí por el resto de mi vida, y los chicos desperdiciaran tiempo en localizarme."

Recogió sus rodillas con sus manos y recargó su cabeza en ella, queriendo ocultar su tristeza, sin embargo, eso no duró porque escuchó que algo se movía entre los arbustos.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

No hubo respuesta, eso la puso nerviosa y hasta le puso los pelos de punta.

- Quien quiera que sea, no me asustara tan fácilmente.

Se dijo para tener un poco de valor, y con cautela acercarse. Su corazón latía tan fuerte que resonaba en sus oídos y podría salir de su pecho.

Estiró su mano, para quitar de su vista uno de los arbustos y en ese momento, otra mano se asomó.

- *Un pequeño grito*

Y ella cae al piso.

- Lo siento, no fue mi intención...

Se escuchó una voz familiar, pero se detuvo al ver a la chica de pelo castaño dorado claro.

- Hatsumi, ¿qué haces aquí?

Finalmente pudo ver quien era al tenerlo en frente suyo.

- Shiryu, casi me matas del susto.

Dijo ella, sacudiéndose la tierra o el polvo que tendría encima.

- Perdón por eso.

El chico de pelo negro le ofrece su mano, y ésta lo acepta.

- ¿Qué estas haciendo aquí?

Le preguntó a ella.

- Yo... trataba de caminar de regreso a la cabaña, pero parece que me perdí.

No quiso mirarlo por vergüenza y que tal ves se riera.

- ...Entiendo, pero ahora hay que volver a la cabaña, no perdamos tiempo. Sígueme.

Y así lo hicieron, al principio ella caminaba al lado de el muchacho de pelo negro, pero con el pasar del tiempo, su paso se volvió más lento.

- ¿Qué ocurre, Hatsumi?

Se dio la media vuelta al preguntarle.

- No puedo caminar más, estoy muy cansada y tengo mucha hambre.

Además comenzó a ver borroso, sacudió un poco la cabeza y cayó sobre sus rodillas.

- Siento que mis fuerzas se han ido.

Shiryu al verla en esa condición, se encaminó a ella y le ofreció su mano. La chica de pelo castaño claro dorado se sorprendió un poco por el gesto, pero recuperó la compostura y aceptó la ayuda.

- "A pesar de su tamaño, no pesa tanto."

Pensó el muchacho de pelo negro al tenerla en sus brazos, luego buscó con su mirada algún lugar para descansar lo cual tardó un buen rato.

- ...Creo que por ahora descansaremos aquí afuera.

Sugirió el caballero del Dragón.

- No creo que tengamos opción, ¿cierto?

- Además, yo también estoy muriendo de hambre después de estar horas buscándote.

Ella alzó su mirada, algo preocupada a su salvador.

- Estas sudando. Shiryu, necesitas descansar.

- Espera, ¿escuchas eso?

Lo mira confundido, y solo se limita a escuchar.

- Suena como... un rio. No esta muy lejos.

Eso le motivo al chico seguir adelante, y no tardó mucho en tener en frente suyo.

- Aquí pararemos por hoy.

De repente cae hacia adelante, y sin soltar a la chica.

- Shiryu, despierta.

Le sacudió suavemente.

- "Ay no. Esta muriendo de hambre y de sed. Tengo que hacer algo."

Luego se le viene rápidamente a la mente el agua, trata con mucho cuidado de zafarse del peso y de no lastimarlo; entonces se levanta con un poco de trabajo, andando hacia allí para luego agacharse, juntar sus manos y coger un poco para beber.

- Vaya, es refrescante.

Sonrió satisfactoriamente. Arrastra al muchacho hacia la sombra de un árbol que estaba a unos escasos metros del río y le lleva el liquido.

- Shiryu, aquí traigo agua. Tómala.

Él abre un poco los ojos, ve como sus manos se acercan a sus labios y él lo acepta.

- Gracias.

Suspiró satisfactoriamente.

- No iba a dejarte de esa manera. Cuando eras un niño, tu siempre hacías las cosas por tu cuenta y nunca pedías ayuda.

Recordó la chica, que soltó una pequeña risita. Siendo interrumpida por un gruñido y supo inmediatamente lo que era.

- Ahora necesitamos encontrar algo de comida.

Y ahora sonó el estómago de él. La mujer caballero de la Ninfa trató de pensar en que clase de alimento crecería en los bosques y lo primero que se le vino a la mente fue frutos rojos.

- Creo haber visto un arbusto de moras y otro de fresas a unos pasos detrás de nosotros. Espera aquí, iré a recoger suficientes para los dos.

Al alejarse, el muchacho de pelo negro cerró los ojos por un momento en tanto esperaba la llegada de su amiga, sin darse cuenta que se quedó dormido y no escuchó los pasos de la chica.

- "Pobre Shiryu. Debe estar agotado después de encontrarme... Se ve tan lindo cuando duerme."

Se sonroja un poco al tener ese pensamiento.

- Shiryu...

Lo sacudió suavemente al llamarlo.

- Shiryu, aquí traigo comida.

Él abre los ojos lentamente y parpadea unas pocas veces para ya no ver tan borroso, se sobresalta al tener la cara de Hatsumi casi a unos centímetros cerca de la suya y retrocede para luego golpearse la cabeza.

- Cuidado. No te muevas por un momento.

La chica de pelo castaño dorado claro se puso a un lado de él para revisar si no tenía una herida, pero en cierta parte el chico de pelo negro se encogió de hombros y soltó un quejido de dolor.

- Lo siento. Parece que te diste muy fuerte en la cabeza. Lamento haberte espantado.

Su cara dibujaba algo de tristeza y culpabilidad por haber causado el accidente, y eso lo notó el caballero. Antes de que pudiera responder, vio que algo estaba cayéndose del árbol.

- ¡Arriba de tu cabeza!

Le advirtió, tratando de levantarse rápidamente, la arrastra hacia otro lado y la ve directamente al pasar unos segundos.

- ¿Te duele?

La interrogó, y recibe una respuesta negativa.

- De hecho te iba a decir que... atrapé la manzana.

La mira un poco confuso y Hatsumi le muestra el objeto en sus manos.

- Antes de que me alejaras debajo del árbol, ya la tenía en mi mano.

Manifestó ella, dejando sorprendido a su acompañante.

- Ahora tenemos alimento para llenar un poco el estomago.

Ambos se sentaron a la orilla del río y comieron de las frutas, al platicar algunas anécdotas ya sea antes de ir a su campo de entrenamiento, durante y después de los seis años intercambiando risas.

- Bueno, ahora hay que encontrar el camino al refugio.

Y así lo hicieron, marcaron el camino por el que pasaron, miraron arriba de los árboles, etc.

Cayó la noche lentamente, Shiryu caminó con mucha cautela y de lado suyo la chica. Entonces escucharon a alguien gritar:

- ¡Allí están! Se estan acercando.

Vieron la silueta de un hombre más adelante, lo que les llena de alegria.

- ¡Seiya!

Exclamaron ambos.

- Nos estábamos preocupando. No sabíamos a donde fueron y nunca aparecieron. Saori nos dijo que no nos alejaramos de éste lugar porque casi no habría nadie para cuidarla.

Explicó el muchacho de pelo castaño oscuro.

- Yo me levanté temprano para contemplar la mañana y me alejé un poco.

Dijo Hatsumi.

- Podemos explicar lo que pasó adentro, pero tal ves mañana.

Agregó Shiryu y ambos caen al suelo, quedándose dormidos, sus manos casi se tocaban y ambos sonrieron. Por fin llegaron a casa y podían descansar.


Hasta aquí el capítulo con Shiryu. Espero que les haya gustado, ahora solo quedan tres chicos, ¿Quién quieren que pase tiempo con la única chica del grupo? Seiya, Hyoga e Ikki son las opciones.

Díganmelo en los review y no olviden poner que clase de momento estarían (entrenando por ejemplo)

¡Nos vemos en el próximo capítulo!