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Capítulo 27
Rey nunca iba a dejar de sorprenderse.
Bespin era… era de ensueño. Una ciudad flotante.
Ella estaba sentada al borde del asiento mientras Lando y Chewie llevaban el Halcón a uno de plantas de aterrizaje.
Ben va sentado a su lado y cuando ella lo mira con la sonrisa más iluminada que tiene, él no puede sentirse inmune a eso. Con cuidado él se levanta y desabrocha los cinturones de Rey para ayudarla a ponerse de pie.
Todos caminaron a la salida, Chewie tomo en sus brazos a Poe para llevarlo a una sala médica. Rey decidió que podía caminar por si sola e insistió que el dolor de su pierna pronto pasaría. Aunque su cojera era evidente, Ben no le dijo nada.
La idea de ir a Bespin había sido de Lando, era seguro, podían sumistrarse, alimentarse y curar a Poe. Además de pensar en hacer algo para volver a Yavin.
En la plataforma de aterrizaje los recibió un chico de piel oscura, con el cabello lleno de rizos, ojos almendrados de color marrón y una encantadora sonrisa. Vestía tan elegante como Lando, aunque sin capa. Rey al verlo reconoció ciertas facciones de Lando en él, pero no quería ser imprudente al preguntar.
— ¡Balthy!—Exclamo Lando y ambos se dieron un abrazo.
—Es bueno saber que llegaron en una pieza. —Dijo el chico y cuando se separó de Lando le hecho una mirada al grupo.
Se veían terrible, entre la tierra, sudor y sangre.
Lando hizo lo mismo y se acercó a ellos presentando a su anfitrión.
—Rey, Ben, Poe y Chewie. —Les hablo. —Les presento a Balthazar, el segundo al mando en la Ciudad de la Nubes. Y mi hijo.
Rey miro a Poe y a Ben quien tenía las cejas alzadas en una expresión bastante cómica. Hubo un pequeño silencio y Balthazar tomo la palabra.
—Un gusto conocerlos a todos ustedes. Por favor no se queden ahí, les suministraremos atención médica.
Como regresando en sí todos volvieron a caminar.
La blancura del lugar perturbaba a Rey, todo se veía demasiado limpio. Demasiado brillante. Eso la hizo recordar su oxidado AT-AT y sus humildes ropas todas sucias de arena.
—Puede que no me recuerdes. —Comenzó a decir Balthazar dándoles alcance, él se dirigía a Ben quien caminaba a su lado. —Pero, nos vimos una vez antes de que te fueras a la academia Jedi. Cuando viniste a despedirte de papá.
Ben trago es seco y vio que Rey lo miraba de reojo. Sus hombros se pusieron tensos.
—Lo siento. —Se disculpó Ben. —No lo recuerdo.
—No. No tienes que disculparte, yo era apenas un niño. Tenía seis o siete años. Pero eras el hijo del Tío Han y papá siempre hablaba de ustedes. Después de eso Han estuvo visitándonos periódicamente, pero luego de que la Primera Orden apareciera se comenzó a ausentar más. Lo vi unos meses antes de su… de su muerte.
Antes de que la angustia lo invadiera, una sensación cálida lo embargo, miro a Rey y ella sutilmente estaba tocando su brazo y lo miraba con la más grande de las benevolencias.
—Amm, sí... Yo… estuve ausentado por mucho tiempo. —Dijo Ben con algo de dificultad.
—Lo puedo imaginar. Lo lamento mucho, Ben.
Ben, solo pudo asentir mientras sentía la afilada mirada de Poe. Respiro hondo y fijo la mirada hacia adelante. Balthazar los condujo hacia la bahía medica donde Chewie recostó a Poe en una de las camillas y el droide medico comenzó a trabajar rápidamente.
—Esperaremos a que el droide termine con Poe para que los revise a ustedes. —Dijo Lando mirando a Ben y a Ben.
—Yo estoy bien, creo que mi pierna solo fue el golpe. —Dijo Rey rápidamente. —Pero quisiera limpiarme…
Ella se miró algo avergonzada y todos pusieron sus ojos en ella.
—Por supuesto. —Dijo Balthazar. —Por favor sígame.
Rey camino detrás de Balthazar con algo de dificultad, pero sin dejarle de seguir el paso. Se detuvieron ante una puerta igual de blanca que las paredes y él ingreso un código rápidamente. Cuando estuvieron dentro casi se tuvo que sentar de la impresión.
Era gigante, la habitación era igual de impoluta, con una enorme cama, más de la que había tenido en Naboo, el piso relucía y al fondo había un gran ventanal.
De pronto se sintió como la pequeña carroñera de Jakku.
—Esta será tu habitación, ´por favor úsala como desees. —Balthazar vio a Rey dar giros mirando todo a su alrededor. —Creo que no me has dicho tu nombre, ¿Señorita?
—Rey. —Dijo ella girándose y tendiéndole la mano. Ambos se la estrecharon.
—Rey ¿Qué?
—Solo Rey. —Afirmo ella con su característica seguridad y le sonrió.
—Encantado. —Le respondió él también sonriéndole y fijo su vista en el sable recortado en su cintura. —Ponte cómoda, enviare a un droide para cuando la cena este lista.
—Está bien y muchas gracias.
Balthazar camino hacia la puerta, pero antes se giró apuntando hacia la mesita de noche.
—En el cajón está la clave de la habitación. —Dijo y después desapareció dejándola sola.
Camino hasta el cuarto de baño y abrió el grifo del agua, espero a que se temperara y por mientras se fue quitando las capas de ropa. Los leggins los tenía prácticamente incrustados a la piel, la sangre se había secado por lo que las costras habían comenzado a aparecer.
Tomo una bocanada de aire y tiro de sus pantalones. Un grito agudo salió de su boca y luego apretó sus dientes. Termino por quitarse todo lo demás y lo tiro a un cubo de la ropa sucia. Dando pequeños trompicones se metió en la ducha y se sentó en el suelo dejando que la tibia agua la empapara.
Miro como el agua sucia se iba por el desagüe en una turbia combinación de sangre y tierra. Mientras pensaba en todo lo que había sucedido y en todo lo que vendría, la incertidumbre de la resistencia y como Hux parecía haber perdido completamente la razón. Aunque nunca olvidaría su mirada desquiciada en Naboo. Snoke lo había mantenido a raya, ahora estaba desatado.
Cuando el agua relajo sus músculos se revisó cada centímetro de su cuerpo y lo único que parecía más delicado era el corte de la pierna. Pero, no estaba quebrada. Eso era positivo.
Se lavó el cabello y mientras pasaba sus dedos se quitó muchos mechones, miro a su costado y había un pequeño cubículo con varios utensilios, entre ellos unas tijeras pequeñas. Sin pensarlo las tomo y corto su cabello dejándolo hasta sus hombros, tal como lo usaba en Jakku. Lo enjuago por segunda vez y cuando estuvo completamente limpia, salió.
Busco en uno de los armarios y encontró una camiseta sin mangas con corte en v de color blanco y de uno de los cajones unos pantalones de una tela muy delgada también del mismo color. Se vendo la pierna antes de colocarse los pantalones y se sorprendió bastante cuando estos se ajustaron a sus piernas sin apretarla. La tela era muy cómoda al igual que la camiseta.
Estaba terminando de secar su cabello cuando sintió una presencia al otro lado de la puerta, se quedó quieta unos segundos y luego golpearon débilmente.
Fue hasta la puerta y la abrió.
Ben estaba mirando sus pies antes de que sus ojos se encontraran.
Sus ojos se ensancharon al verla y la miro con atención.
— ¿Qué…?—Comenzó a decir Rey.
—Umm… cortaste tu cabello. —Le dijo señalando su hombro.
Rey asintió con una sonrisa tímida y sus mejillas se sonrojaron. Ella se hizo hacia un lado invitando a Ben para que entrara, él lo hizo sin vacilación.
Fue detrás de él mirando su atuendo, volvía a usar negro, pero traía unos pantalones con botas altas y una camiseta holgada que se veía muy suave. Lo vio más cómodo de lo que alguna vez pensó. Rey se dirigió al baño nuevamente y tomo un pequeño botiquín que había encontrado. Su cara aun tenía cortes y heridas, el bacta sería bueno.
Cuando regreso se sentó al borde de la cama y abrió el botiquín, Ben que estaba mirando por el ventanal fue hasta ella y se arrodillo. Sus cabezas quedaron a la misma altura y eso hizo que Rey sonriera divertida.
—No voy a disculparme por ser alto. —Le dijo Ben haciéndose el ofendido y Rey estallo en una carcajada. —No es mi problema que seas pequeña.
—Oye...—La voz de Rey salió en un chillido y ella empujo el hombro de Ben. —Yo no soy pequeña, mi estatura esta sobre la media. O eso es lo que me he dado cuenta.
Ben sonrió de lado mientras le quitaba el botiquín a Rey y buscaba el bacta. Cuando lo hizo, tomo el frasco redondo y lo destapo, mientras lo tomaba en sus manos.
—Sí, puede ser verdad. —Ben alzo la mirada y Rey pudo ver fuego en sus ojos. —Pero, para mí siempre serás pequeña. Ahora quédate quieta.
Algo en la firma de Rey se apagó y vacilo a su vez, ella bajo su mirada mientras los dedos de Ben le aplicaban gel en su sien, pómulo y mentón.
— ¿Eso lo dices en el amplio sentido de la palabra?—. Pregunto Rey casi en un susurro e hizo que Ben quedara con sus dedos congelados en el aire y la mirara sin entender.
— ¿A qué te refieres?
—A que también soy mucho menor que tú.
Él miro los bellos ojos de Rey, parecía algo mortificada. Tenía que ser honesto, nunca le había preguntado su edad por que no era algo relevante, pero dentro de la afirmación de Rey había una implicancia sentimental.
—No es un tema relevante para mí. —Sentencio Ben y siguió aplicándole Bacta.
—Después de Crait me hicieron un montón de exámenes y entre esos calcularon mi edad, yo tampoco lo tenía muy claro. Pero, fue agradable saber que mis cálculos no eran errados. —La firma de Rey se apagó un poco y su semblante igual. Ben pudo ver una pared oxidada llena de pequeñas marcas. —Tengo veintiún años. —Declaro finalmente y apretó sus labios nerviosamente.
—Okey, creo que ahora si estoy algo molesto. —Ben hizo una especie de puchero y Rey bajo la mirada. —Me pateo el trasero una jovencita diez años menor que yo en la Base Starkiller, creo que es hasta peor que mi cicatriz.
Ben pudo ver como Rey sonreía y después soltaba una carcajada, él le tomo el mentón y alzo su rostro.
—Rey, de verdad que no me importa.
Ben sintió como ella volvía brillas, pero sus pensamientos seguían siendo algo rápidos, ella se sentía algo embarazosa por ello y él lo sintió entrañable. Con cuidado se acercó más a ella y con torpeza la abrazo.
—Te veo a ti Rey. —Le susurro mientras pasaba sus manos por la frágil espalda de ella. —Solo a ti. Y cuando cayeron esas rocas sobre ti… no puedo describir lo que sentí.
Rey sintió como Ben se estremecía y ella se hundió más en el hueco de su cuello. Él le beso la frente y ella sintió su mentón recién afeitado junto al aroma de la loción que había usado, sus mechones de cuervo aún estaban algo húmedos.
—Yo sentí eso en Chandrilla, cuando te dispararon y después cuando te vi casi muerto en el suelo. —Sus ojos se llenaron de lágrimas de solo pensarlo.
Ben soltó un suspiro y apretó más a Rey, como si temiera que desapareciera.
—Estoy aquí. —Le dijo ella en un suave susurro e inspiro su aroma.
—Yo también. —Le respondió con su voz de barítono.
Ambos se quedaron así un momento, disfrutando de la calma en medio de la tormenta.
Kaydel y Rose dejaron a Leia recostada en cama improvisada. Habían encontrado unas especies de catacumbas, se encontraban en ruinas, pero al menos estaba en buen estado.
A pesar de estar lejos del gran templo podían sentir la tierra temblar por las bombas y las piedras moverse. No sabían cuánto habían caminado, pero el cansancio y el hambre les estaba ganando. Todos se veían exhaustos y preocupados. Un gran número de rebeldes se había quedado atrás o fueron capturados por la Primera Orden.
Cuando Leia se quedó dormida, Rose se reunió con Kaydel, Snap, Jessika y Beaumont. Todos se pusieron manos a la obra e intentaron conectar el transmisor que llevaron.
— ¿Cómo esta Leia?—Pregunto Snap apenas Rose se sentó.
—Está muy cansada, y eso me preocupa. —Rose sonó mortificada. —No quiero sonar alarmista, pero creo que ya llegó su hora.
Todos los ojos cayeron en ella, pero había cierta comprensión en lo que decía.
—Ella sobrevivió al ataque del Raddus…—Comenzó a decir Kaydel.
—Sí, pero eso deterioro mucho su salud. —La interrumpió Rose. —Y les consta a todos ustedes, solo hay algo que la ha mantenido en pie.
—Ben Solo. —Respondió Beaumont. —Ella siempre quiso que él regresara.
Rose asintió y luego miro al grupo. —Debemos enviar un mensaje cifrado al Halcón y avisarle a Ben que Leia está débil y que estamos refugiados, por ahora. Y así ellos ideen un plan para regresar sin que los ponga en peligro.
— ¿Y crees que Kylo Ren lo haga? ¿Quién no nos dice que él fue quien nos traiciono y delató?—Jessika miro a Rose y enarco una de sus cejas con soberbia esperando una respuesta.
—Sí, sí creo que Ben lo haga. Leia cree en él y Rey también.
Todos se quedaron en silencio y miraron a la pequeña mecánico. Beaumont miro a Kaydel y a Snap y los tres asintieron. Jessika puso los ojos en blanco y meneo su cabeza.
—Vamos a poner esto en funcionamiento. —Hablo Snap y todos se pusieron a trabajar.
Rose sonrió satisfecha y miro hacia donde Leia descansaba. Solo esperaba que no se les acabara el tiempo.
—Te veo preocupada. —La voz de Jacen Syndulla rompió el silencio en el que Ahsoka meditaba.
—Puedo sentir una perturbación en la fuerza. —De pronto esa jovialidad que envolvía a la Togruta desapareció. —Y tiene que ver con Leia Organa.
— ¿Ella está bien?
—Es difícil saberlo, pero creo que me urge hablar con Ben, personalmente.
—Eso implica que te marches. ¿Estas segura?
—Mi misión era encontrar al joven Solo y ayudarlo, verme envuelta en esto es mera coincidencia. Aunque no me molesta ayudar. Pero, necesito ayudarlo con una última cosa y el tiempo se acaba.
— ¿El tiempo de Leia?
Los ojos azules de Ahsoka miraron con terror a Jacen, él por su parte solo pudo asentir preocupado.
—Ben aun camina más en oscuridad que luz. Rey y Leia lo mantienen estable, él necesita encontrar su centro por sí solo. Sanar la brecha y abrazar el equilibrio completamente. Aún hay voces en su cabeza con las que lucha constantemente.
—Entiendo.
Ahsoka era consciente del progreso de Ben, de cómo había ido sanando y como Rey junto con Leia hacían un gran trabajo. Pero también sabia de esa extraña presencia oscura que lo acechaba en todo momento. Intento descifrar de donde provenía, pero todo era nublado y confuso.
—Ponme en contacto con Lando. —Le dijo Ahsoka a Jacen, el chico solo asintió y se dirigió hacia la nave.
"No fallare Maestro, no esta vez" Rezo en silencio y se afirmó de su báculo mirando los remolinos de arena.
Se acercó a él como un susurro.
Uno suave como la brisa en los días de playa en Chandrila.
Pero, cuando abrió sus ojos estaba de pie en un hermoso prado rodeado de grandes cascadas. Por los colores y la geografía supuso que era Naboo.
—Ben.
Volvieron a susurrar y miro hacia adelante, su madre estaba en frente de él.
— ¿Estoy soñando? —Pregunto algo confundido.
—Así es. —Le hablo su madre con suavidad. —He intentado llegar a ti durante horas.
—Supimos del ataque ¿Estas bien? —Ben entendió que eso era una conexión de la fuerza, como las que tenía con Rey, pero a un nivel de subconsciente.
—Por el momento si, pero no creo que puedo soportar más.
El alma de Ben cayó a sus pies y sintió que sus piernas temblaban. Algo completamente extraño teniendo en cuenta que era sueño.
¿O no?
—Mamá…
—Ben, necesito que sigas adelante. Sin importar lo que me suceda. ¿Entiendes?
—Iré por al Halcón. Solo… espérame.
Ben miro desesperado hacia todos lados, pero la tibia mano de su madre lo detuvo.
—Hijo. —Los ojos de Ben se clavaron en el rostro de ella y podía ver lágrimas en sus bordes. —No. Seguirás y yo también.
Y en ese momento, Ben se quebró. Se inclinó y abrazo a su madre, ella aun olía a su característica loción y le recordó a su hogar, cuando jugaban a la escondidas, cuando ella intentaba ser pastelera o cuando su estridente risa resonaba en la sala después de los chistes de su padre.
El suelo comenzó a desvanecerse al igual que todo lo demás, de pronto solo era un manchón verdoso y azulado mientras caía en espiral.
Sin previo aviso sintió el vacío y luego estaba mirando el techo de su habitación.
Se sentó de golpe y la cabeza le dio vueltas, miro a su alrededor tratando de reconocer el lugar. Estaba en la ciudad de las nubes, en la habitación que Lando de le había dado. Aun todo estaba en penumbras y al corroborar la hora faltaba para el amanecer.
Se levantó y camino al armario, de allí tomo una mochila. Saco un par de pantalones, algunas camisas y una chaqueta. Para al final meter su sable. Camino rápidamente al cuarto de baño y se mojó la cara, cuando termino se miró al espejo por un par de segundos.
Aún estaba vestido, luego de la cena él se había retirado a la habitación y en algún momento se quedó dormido. Cerró sus ojos y extendió su fuerza hasta Rey. Ella dormía plácidamente en la habitación de al lado.
Pensó en despertarla y despedirse, pero rápidamente lo desecho. No quería hacer esto más complicado.
Se hecho la mochila al hombro y salió de la habitación.
La residencia de Lando estaba en silencio, pero podía escuchar a alguien hablar a lo lejos y a los droides de limpieza. Pero, antes de que hiciera cualquier movimiento Lando apareció al final del corredor.
Estaba claramente en ropas de dormir, que a su juicio eran bastante coléricas. Él lo miro con rostro preocupado y camino rápidamente hacia Ben.
—He recibido una transmisión urgente y es para ti. —Hablo Lando demasiado rápido. No se quedó a que Ben le respondiera y dio la vuelta hacia la sala de comunicaciones.
Ben dio tres zancadas y lo alcanzo. Cuando entraron encendió la consola y apretó un botón rojo que parpadeaba incesantemente. Apenas lo hizo un holograma apareció frente a él.
Ahsoka lo miraba con seriedad.
—Ben, esto es de suma importancia. Te he enviado las coordenadas al Halcón. Cuando llegues allí, dirígete al Templo Jedi. —Ella dio un largo suspiro y luego enderezo su rostro para mirarlo con dureza. —He sentido una perturbación en la fuerza, sabes a lo que me refiero. Pero, debes seguir tu camino. Te estaré esperando.
Y la transmisión se corto.
El rostro de Ben casi se cae, eso era demasiado críptico y revelador a la vez.
¿Acaso su madre?
"Tú debes seguir." Le había dicho.
Hasta hace dos minutos tenia claras intenciones de ir a Yavin y sacar a su madre de ahí, pero ahora esto lo dejaba helado.
"Deja que la fuerza te guie, siéntela". La voz de Anakin se filtró por su mente.
—Ben ¿Qué sucede? —Pregunto Lando alarmado.
—Nada aun, pero lo averiguare. —Ben salió de la sala a toda prisa con el general pisándole los talones. —Me llevare el Halcón, ante cualquier noticia mantenme informado.
—Oye niño, no entiendo nada.
Habían salido a la plataforma principal, aun todo estaba oscuro, pero podía divisar el Halcón. Ben se detuvo y se giró a mirar a su tío.
—Yo tampoco, pero prometo contarles apenas me reúna con Ahsoka. —Ben extendió su mano, pero Lando lo halo y le dio un abrazo apretado. —Adiós tío Lando. —Lando le dio unas palmaditas en la espalda. —Y despídeme de Rey.
Cuando se separaron, Lando sonreía pícaramente. —Creo que tendrás que hacerlo tú mismo.
Con el ceño fruncido giro su rostro y vio que Rey caminaba hacia ellos en medio de la oscuridad. Llevaba la misma ropa de la cena y también traía con ella un bolso al hombro.
— ¿Te estabas yendo sin mí?—Le pregunto sardónicamente cuando estuvo a su lado.
Ben enarco una ceja y dio un paso hacia ella. —Definitivamente no. —Le gruño en voz baja. ¿Y cómo sabías?
—No estamos discutiendo esto. Iré contigo.
—Lando y Poe te necesitan.
—Lando y Poe tienen a Chewie, en cambio tú necesitas un copiloto. —Ben entrecerró los ojos y la miro con suspicacia. —Y creo que te dije iría contigo a donde fuese, que no te dejaría solo.
La resolución de Rey lo golpeo, dejándolo en jaque como siempre.
¿Fuerza, como rayos lo hacía?
—Si yo digo correr, tú corres. Si digo que te vayas te vas, ¿oíste? —Él se inclinó sobre toda su altura e hizo que Rey engiera. —Yo estoy a cargo y no sabemos con lo que nos encontraremos.
—Está bien. —Dijo Rey tratando de ocultar una sonrisa ganadora.
Cuando Ben se dio media vuelta para subir al Halcón ella fue hasta Lando para despedirse.
—Que tengas buen viaje pequeña. —Le dijo Lando mientras la abrazaba. —Y cuídense.
—Lo haremos. —Rey beso la arrugada mejilla de Lando y después corrió hasta la nave.
Estando arriba cerró la puerta y fue hasta la cabina. Ben estaba sentado en la silla del piloto y eso hizo que un fuego se encendiera en su pecho. Dejo sus pertenencias a un lado y se sentó a su lado.
Él termino de encender la consola y estaba ajustando el curso de la nave con unas coordenadas que estaban inscritas. El carguero se encendió y Ben tiro de la palanca que los hizo salir de la plataforma y de la órbita del planeta. Rey miro a Ben y estaba demasiado quieto mirando hacia adelante, mientras se mordía el labio y movía su pierna izquierda sin cesar. Su manzana de Adán movió con brusquedad y él volvió a la nave.
Termino de ajustar el curso y apretó los últimos botones para dar el salto. Ben supo su mano sobre la palanca del hiperpropulsor y Rey vio como temblaba. Sin pensarlo puso su mano sobre la de él y le acaricio suavemente los nudillos.
Ben curvo una media sonrisa y se sintió bien porque Rey fuera con él.
— ¿A dónde vamos Capitán Solo?—Le pregunto Rey con su más amplia sonrisa.
Ben tiro de la palanca y las estrellas comenzaron a estirarse.
—A Lothal.
Ambos miraron hacia adelante cuando el Halcón entro a la velocidad y se perdían en la negrura de la galaxia.
N/A: Hola a todos mis hermosos lectores! El mundo esta bastante loco estas ultimas semanas al igual que los ánimos. Espero que cada uno de ustedes se encuentren bien y tomando las precauciones necesarias. Si están en cuarentena obligatoria o voluntaria, o si aun trabajan les envió un fuerte abrazo. Entre todos nos cuidamos.
La verdad no pensé progresar tan rápido con el cap, pero me puse a escribir y no pare, estuve por un bloqueo y creo que ya voy por buen camino, aunque como siempre no les puedo prometer nada.
Ya estamos llegando a la parte importante del fic y si tienes teorías de lo que les espera en Lothal, déjame saberlas.
También quiero agradecer profundamente todos sus comentarios y toda la buena onda. No me he olvidado de ustedes, al contrario.
Muchos cariños chicos y chicas, cuidense mucho y a sus seres queridos también. Un abrazo enorme a la distancia y besos.
Nos estamos leyendo :)
