YA SÉ, YA SÉ. ME TARDÉ UNA ETERNIDAD PARA ESTO, LO SÉ. PERO HEY, ESTE CAPITULO ESTABA HECHO HASTA LA MITAD DESDE, NO RECUERDO CUANTO TIEMPO. A LA MITAD ME QUEDÉ SIN INSPIRACIÓN Y EL FINAL NO HA QUEDADO COMO PENSÉ ORIGINALMENTE. PERI AQUÍ ESTÁ
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Epílogo
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Habían pasado diez años. Seguro te estás preguntando ¿Que ha pasado en esto diez años?
Bueno… un montón de cosas; por ejemplo la investigación interna del hospital terminó esclareciendo que en efecto Emma estaba en lo correcto al decir que el doctor no había hecho su trabajo correctamente y había realizado una mala praxis en la operación de abuela Colter. Los Mills habían dejado caer todo el peso de la ley contra el medico, el cual terminó aceptando su error que le costó la vida a la abuela Colter, siendo acusado y sentenciado por homicidio culposo por diagnostico equivocado y error quirúrgico. No tendrían devuelta a la abuela, pero al menos ese hombre no volvería a lastimar de forma irreparable a otra familia.
Luego de graduarse Emma logró entrar a la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles). Lugar donde obtuvo nuevas experiencias. Ser la novia de la famosa Regina Mills era todo un reto a la hora de encontrarse a los paparazzi, sin contar con su pequeña fama al trabajar como modelo ocasional para una línea de ropa deportiva, pero había logrado llevar una vida lo más tranquila posible con la ayuda y apoyo incondicional de su novia.
Regina por otro lado, se había mudado a Los Ángeles, principalmente porque había estado participando en una serie de películas de acción donde era protagonista. Su fama había aumentado aún más por eso, y su música había llegado hasta donde nunca creyó posible. El amor de su familia y Emma, evitaron que volviera a caer en la depresión y las drogas en sus momentos más duros. Aun se le hacia difícil acostumbrarse a que todo el mundo quisiera saber absolutamente todo de ella, y que otros la criticaran sin siquiera conocerla o que criticaran a Emma solo por salir con ella. Pero era algo que simplemente cada vez hacía menos caso con el fuerte apoyo de sus fans, que también se volvieron fan de Emma.
Hacia ya un par de años que Emma se había graduado, cumpliendo el sueño de su abuela de ser medico. Descubrió que era muy buena como pediatra y estaba haciendo un postgrado para cirugía pediátrica y neonatal. Regina había abierto una fundación para encargarse de varias casas de acogida para niños y adolescentes sin familia, luego de saber las varias cosas que sucedían en este tipo de lugares. Sintió que debía hacer algo, para que ningún otro chico o chica, sufriera igual o peor que lo que había pasado Emma, esta fundación fue co-fundada con su hermana Zelena, y hasta ahora los pequeños y jóvenes residentes recibían el afecto, protección y la ayuda que necesitaban. La misma fundación se encargaba de educarlos, y contaba con diferentes tipos de talleres que los niños podían optar; desde arte, música, deportes e incluso actuación. Tanto para que tuvieran un hobbie, como para en caso de que el niño quisiera, crear una carrera, fuera adoptado en ese tiempo o no.
En los seis años que llevaban abiertos estos centros, más niños habían sido derivados de otras instituciones y casas de acogidas. Y un numero considerable, habían sido adoptados por familias acordes y comprometidas a resguardar la protección psicológica, física y afectiva de los niños.
Emma no podía estar más orgullosa de Regina, y de todo lo que había logrado. Su novia tenía un corazón de oro y no había día en que la amara más.
Se estaba preparando para esta noche, llevaba planeando esto desde hacia meses. Estaba definitivamente convencida de pasar su vida con la mujer que ama, y si Regina lo quiere, tener hijos con ella.
-¿Ya estás lista querida?-. Se escuchó la voz de Cora a su espalda. La mujer había sido como una madre para ella durante todo este tiempo, y era una de las pocas personas que sabía su plan para la noche.
-Si, ya lo estoy-. Dijo Emma, volteándose a verla.
-Te ves preciosa-. Emma traía un traje de pantalón y blazer negro, una camisa purpura con los primeros botones desabrochados y zapatos de tacón negros. Se veía preciosa y es que a Regina la volvía loca ese estilo en ella y la rubia lo sabía –Mi hija no tendrá forma de negarse.
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Faltaban diez minutos para salir y estaba totalmente nerviosa, no por lo que haría, sino donde lo haría. Estaba en ese momento en el camerino de Regina paseándose como un león enjaulado, cuando golpearon la puerta. Era Zelena, adentrando la cabeza para decirle que ya era hora, cuando la puerta se abrió un poco más, un pequeño torbellino de cabello cobrizo se estrelló contra sus piernas.
-Rose-. Susurró Zelena, reprendiéndola por casi tirar a Emma.
-Perdón-. Se escuchó su pequeña voz –Venía a darle ánimos a tía Emma-. Levantó su mirada hacia la rubia, mirándola con esos ojitos azules llenos de adoración –No tengas miedo, tía Gina no es tonta para dejarte en ridículo.
-Gracias por eso cariño, ahora estoy menos nerviosa-. Dijo Emma besando su frente mientras la abrazaba. Rose tenía nueve años. Sí, al parecer aquella vez en su fiesta de cumpleaños, Zelena y Jefferson lo hicieron a lo loco, y continuaron así bastante tiempo, hasta que un día Zelena llegó con la noticia de que estaba embarazada. Regina y Cora no podían con la dicha, ni hablar de Jefferson, pero Henry le dijo sus cuatro verdades, dejándole en claro que no iba a permitir que se hiciera el desentendido, aun sabiendo que Jefferson jamás lo haría, pero una advertencia nunca estaba de más. Ahora era el abuelo consentidor de esa pequeña.
Las tres juntas se encaminaron por los pasillos hasta llegar detrás del escenario, desde uno de los costados podían ver a Regina entregando todo para su público.
Uno de los chicos del staff le colocó un micrófono de diadema, y la petaca enganchado en el borde del pantalón a su espalda. Tomó un par de respiraciones profundas muy necesarias, y fue entonces que Regina tomó un breve descanso para hablar con el público antes de la ultima canción de la noche, fue entonces que Emma tomó la guitarra electroacústica que le ofrecían, y colgándosela por el hombro, comenzó a tocar la melodía de una canción que llevaba ensayando demasiado tiempo.
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Encontré un amor para mí
Querida, solo lánzate de cabeza y sígueme
Bueno, encontré una chica hermosa y dulce
Oh, nunca pensé que tú eras
Ese "alguien" esperándome
La gente la comenzó a animarla, mientras ella se acercaba más frente al público, sin despegar su vista de una asombrada Regina.
Porque éramos solo unas niñas
Cuando nos enamoramos
Sin saber lo que era
Esta vez no renunciaré a ti
Pero cariño, solo bésame lentamente
Tu corazón es todo lo que poseo
Y en tus ojos, sostienes el mío
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Cariño, estoy bailando en la oscuridad
Contigo entre mis brazos
Descalzas sobre la hierba
Escuchando nuestra canción favorita
Cuando dijiste que te veías hecha un desastre
Yo susurré por debajo de mi respiración
Pero tú lo oíste, querida
Esta noche te ves perfecta
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Bueno, encontré una mujer
Más fuerte que nadie a quien conozca
Ella comparte mis sueños
Espero algún día compartir su hogar
Encontré un amor
Para llevar más que solo mis secretos
Para llevar amor, para llevar a nuestros hijos
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La morena estaba maravillada, jamás se le ocurrió que Emma le cantaría una canción frente a un inmenso público, ni que tocaría la guitarra como ella le había enseñado hacía tantos años.
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Aún somos unas niñas, estamos tan enamoradas
Luchando contra todo pronóstico
Sé que esta vez estaremos bien
Cariño, solo toma mi mano
Sé mi mujer, y yo tu mujer
Veo mi futuro en mis ojos
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Cariño, estoy bailando en la oscuridad
Contigo entre mis brazos
Descalzas sobre la hierba
Escuchando nuestra canción favorita
Cuando te vi con ese vestido, tan hermosa
No me merezco esto, cariño
Esta noche te ves perfecta
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Cariño, estoy bailando en la oscuridad
Contigo entre mis brazos
Descalzas sobre la hierba
Escuchando nuestra canción favorita
Tengo fe en lo que veo
Ahora sé que he conocido a un ángel en persona
Y ella se ve perfecta
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Dejó de tocar la guitarra colgándosela hacia atrás, para meter una mano en su bolsillo interior del blazer mientras con una rodilla tocando el suelo, la miró hacia arriba con una sonrisa hermosa llena de puro amor.
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No me merezco esto
Esta noche te ves perfecta.
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Terminadas estas últimas palabras, la rubia procedió a abrir la pequeña cajita celeste que tenía en sus manos, revelando un hermoso anillo de compromiso. El publicó al completo vitoreaba "acepta" aun cuando ni siquiera Emma había hecho la pregunta.
-Regina… ¿Te casarías conmigo?
El rugido estridente de gritos de emoción no se hizo esperar, amortiguando la risita de Emma cuando Regina se arrodilló frente a ella asintiendo con su cabeza y abrazándola, porque simplemente había quedado sin palabras.
-Sí, sí, obvio sí, mil veces sí-. Respondió finalmente la morena muy cerca del rostro de la rubia, paciendo que su voz se escuchara fuerte gracias al micrófono que cargaba Emma.
La rubia emocionada le levantó llevando a Regina en brazos girando varias veces, el público estaba enloquecido aplaudiendo, muchos de ellos grabando tan emocionante momento, seguramente para ser subidos a internet.
Regina le quitó el micrófono del rosto para besar lánguidamente a su preciosa novia, ahora prometida. Llevaba ella misma pensando unas semanas pedirle matrimonio a la rubia, hasta anillos había visto, pero Emma se le había adelantado y de que forma. Una pedida de mano espectacular.
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La boda había sido maravillosa, prácticamente era una boda de cuentos de hadas. Un cuento de hadas lésbico y lleno del más puro amor. Amor que inspiraba a millones de personas alrededor del mundo, a hacerse visibles, a conocerse, acompañarse y por sobre todas las cosas a respetar a sus pares.
Regina amaba la forma en que sus fans parecían adorar a Emma, por el simple hecho de que la rubia era la chispa de alegría que la morena necesitaba siempre en su día a día. Gracias a ella, ellos podían disfrutar de los muchos discos que había sacado a lo largo de los años, y de los cuales estuvieron todos, inspirados en Emma.
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-¿Que es lo que piensas bebé?-. Preguntó la rubia, mientras la mantenía pegada a ella mientras bailaban el tan famoso vals en la fiesta de boda. En SU boda. Regina levantó el rostro para mirar a su rubia con una inmensa sonrisa.
-En que soy inmensamente feliz. Desde el día que te conocí, me haz hecho muy feliz-. Cruzó sus brazos envolviendo el cuello de la más alta, mientras Emma envolvía su cintura.
-Y tú a mí, corazón.
-¿Crees que deberíamos tener hijos pronto?-. Preguntó Regina de la nada.
-¿Eh?-. Sonrió Emma –¿A que se debe esa pregunta?
-Yo… lo he venido pensando desde hace mucho, mucho tiempo-. Se encogió de hombros mirando a su reciente esposa por entre sus largas pestañas –No me hago más joven cada día y… quiero un bebé ¿Tú no?
Eso ultimó arrancó una pequeña carcajada a la rubia, la forma en que Regina se ponía tímida cuando quería pedirle algo importante y no sabía cómo, la enternecía.
-¡Por supuesto que quiero! Quiero todo contigo-. Besó sus labios para tranquilizarla –Especialmente quiero practicar contigo-. Dijo bromista.
-Creo que en nuestro caso no funciona así-. Sonrió bobaliconamente –Pero no me quejo si lo intentamos ¿Quién dice y no rompemos las leyes de la biología?-. Le dio una sonrisa juguetona moviendo divertidamente las cejas.
-¿Puedo bailar con la novia?-. Preguntó una voz, y al voltear ahí estaba David.
-¿Con cual de las dos?-. Preguntó Emma, en esos años ella y David se habían hecho grandes amigos, le había ayudado de muchas formas, y una de esas fue elegir el aniño para Regina.
-Con la reina malvada, pequeño cisne-. Dijo él guiñándole un ojo, aun seguía molestando a Regina llamándola así.
-Toda tuya encantador, iré con Rose… pero hey, te estaré vigilando-. Le dijo bromista, alejándose a donde estaba sentada su sobrina.
-¿Cuándo vas a parar con lo de Reina malvada?-. Dijo Regina, fingiendo enojo.
-¡Nunca, majestad!-. Riendo la tomó de la mano y comenzaron a bailar –Me encanta verte tan feliz-. Le susurró.
-A mí también a ti-. Le dijo Regina, mientras a lo lejos veía a Karla, la esposa de David reprender dulcemente a las gemelas.
Y es que David, luego de vivir un par de años fuera del país había vuelto y se había instalado en Miami, una noche loca y de diversión con Killian, lo había llevado a acostarse con una chica. Y de esa noche nacieron las gemelas, no era algo planeado, ni mucho menos esperado. Fue una noche de locura que lo había llevado a conocer a la que se convirtiera en la mujer de su vida. Definitivamente una locura de la cual David no se arrepentía en absoluto. Se casaron años después, Karla no quería imponerle nada a David durante el embarazo, ni mucho menos buscaba dinero, pero David quería acompañarla durante todo el proceso, después de todo eran sus hijas. Terminaron enamorándose, ¿Cómo no? si eran el uno para el otro.
Regina le había dice: es el destino. La primera vez que conoció a Karla en persona y no estaba equivocada. De eso ya habían pasado siete años. Y las gemelas eran un pecinoso reflejo de sus padres, preciosas rubias castañas, de cabello rizado y ojos azulados. Ahora Karla estaba nuevamente embarazada, esta vez de un pequeño niño.
-¿Sabes que falta?-. Preguntó David.
-¿Qué?
-Que el maldito pirata también se case-. Dijo el rubio señalando con su cabeza la dirección en la que estaba el moreno, coqueteando con un chica.
-Mmm… creo que podríamos esperar sentados. Para mi Killian es gay y aun no se da cuenta.
-Creo lo mismo. Pero bueno señora Swan, creo que su mujer la espera para ir a su luna de miel.
-Swan-Mills, es Swan-Mills, juntamos ambos apellidos-. Aclaró cuando la miró extrañado.
-Bueno ¿que importa el apellido? Ahora que es completamente tu mujer y no una niña, ve y fóllala como si quisieras darle trillizos. Ouch-. Se quejó el rubio cuando le llegó un golpe tras su cabeza -¿Qué, acaso no quieres eso? entonces… como si quisieras dejarla en silla de ruedas.
-Idiota-. Terminó diciendo Regina en medio de la risa. Se alejaron, cada uno yendo donde las mujeres de sus vidas.
Antes de abandonar la fiesta para darle inicio a su luna de miel, tanto Emma como Regina lanzaron sus respectivos ramos. Belle agarró el de Regina y a Ruby le cayó el de Emma en sus manos y ni siquiera se había puesto para recibirlo. La pobre había mirado a todo el mundo con cara de espanto, más aun cuando vio que su novia había agarrado el otro. Solo le quedó encogerse de hombros y mirar a su preciosa novia con una sonrisa de enamorada. Se casaría con ella aun si no agarraba nada.
Todo el mundo en la fiesta las despidió alegremente, viéndolas partir a su luna de miel deseándoles, toda la felicidad que se merecen. Y ellas continuaban un camino juntas, un camino que había comenzado hacía mucho, mucho tiempo, pero que este día comenzaba como una unidad. Lleno de alegría y fortaleza que solo un bue amor era capaz de lograr.
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Fin
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Mentira…
Ninguna historia termina en el: y vivieron felices para siempre, porque no es un maldito cuento para niños pequeños. Ya quisieras… si esto es un fanfic.
Esto continúo con ambas perdidamente besándose la una a la otra, luchando con sus ropas y sudando y gimiendo, llevándose al orgasmo múltiples veces la una a la otra, intentando romper la biología, tratando de tener trillizos. Obvio no funcionó así y recurrieron a la inseminación artificial.
Pero siempre se puede intentar.
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GRACIAS A TODAS LAS QUE LEYERON ESTE FANFIC. EN SERIO ME COSTÓ MUCHO SEGUIR Y SI NO FUERA POR LOS COMENTARIOS QUE A HACES ME INSPIRARON NO SÉ QUE HUBIERA HECHO.
MIL BESOS INVISIBLES PARA TODAS.
