Capítulo 27

Ernesto Wilson, un hombre con muchísimo poder en el mundo de la mafia, toda su fortuna se basaba en vender licor ilegal y otras sustancias, que en esa época estaban prohibidas, pero en el mercado negro eran muy bien vistas, siempre queriendo tener más y más, su ambición no tenía limites, aunando a eso que su único interés era destruir a los Andlay, pero sobre todo se había ensañado en William Albert Andlay.

Flack Back.

-Vamos Ernesto come tu comida, mira que se te va a enfriar.

-Mama, ¿porque nosotros comemos en la cocina?

-¡Por qué somos los empleados y debemos saber nuestro lugar!.

-Pero ¿porque no somos como la señora que te dice que hacer?

-Porque ella es la patrona.

Ernesto, había crecido en una casa llena de lujos, muy grande con unas extensas extensiones de tierra, donde podía jugar hasta perderse, pero no era un niño privilegiado, sino al contario a pesar de estar en esa casa tan grande los lujos no eran para su familia.

-Mira Pauna, el nuevo guarda ropa de mi niño, lo mande a traer de Italia, ve estas telas.

-Sí, Emilia, se le va a ver muy bonito todo esto al niño, dios aun me cuesta creer que tengo un varoncito, tanto lo desee que no lo puedo creer.

-También compre unos juguetes para que cuando vaya creciendo los use, mira este caballo de madera hay esta caja traen cosas adentro, el artesano que las hace solo hizo dos, uno para él bebe de los Maquenzy, este para los Andlay.

-Hay pero que hermosos, pero bueno vayamos a tomar el té que William, nos espera además mi niño ya despertó y demandara su comida.

Ernesto, entre los pasillos jugaba sin ser notado por las mujeres, a veces los hijos de los empleados eran llevados por sus madres para tenerlos cercas, pero a la señora Pauna, eso no le molestaba. Ernesto, entro en aquella habitación y vio un cuarto lleno de juguetes sobre todo cosas para un niño pequeño, que el ser un niño de apenas 10 años no se aguantó la tentación entrando para observar.

Pero al ver aquello juegos, comenzó a tomar todo se subió en aquel caballo de madera, balanceándose, después fue a ver la ropa, tocándola con las manos sucias y tomando aquella caja que contenía juguetes, en la cual comenzó a jugar, hasta que se cansó y se durmió en aquella cama muy suave, el no entendía ¿por qué esa cama estaba muy suave y la suya era solo era un catre?

Cuando Elroy, entro para ir a traer unas cosas para su sobrino, observo que aquel niño había hecho un desastre en el cuarto, molestándose muchísimo y llamando a su madre para que lo reprendiera, por lo que había hecho.

La madre de Ernesto lo tomo de las orejas y llorando lo llevo a la cocina, el no entendía que había hecho, ya que no sabía que ¿por qué ellos no podían disfrutar de todo eso, si Vivian ahí?, el trataba de todos los medios entender ¿por qué esa tarde su madre estaba muy molesta con él?, apenas si le dirigió la palabra.

En la noche, en su pequeño cuarto escucho de los empleados, que a su madre le cobrarían algunas cosas que el rompió y que tendría que trabajar muchísimo para pagarlas, pero ¿porque tenía que pagarlas, que ellos no era dueños de ahí también?, algunas cosas no lograba asimilarlas.

Ya cuando fueron a dormir, la madre de Ernesto solo le dijo que se durmiera, que ya era tarde, pero él no podía dormir, solo quería regresar a ese cuarto que le había gustado mucho, había cosas que en su vida había visto y sobre todo que podía jugar, pero lo que más le había gustado era esa cama tan suave.

De repente escucho que su madre rompió en llanto, ni siquiera sabía porque su madre lloraba muy desconsolada, solo tenía una fotografía en sus manos, la cual la ponía en su pecho, solo vio escucho que le hablaba a la fotografía…

-Mi amor, no sabes canto te amo, si te amo, yo sé que no podemos estar juntos, pero eso no impide que te amé con todas mis fuerzas, si estoy aquí es por ti, solo por ti, sé que algún día podrás mirarme como la miras a ella, pero hasta entonces solo estaré aquí en silencio a tu lado, soportare todo, todo lo que hagan no me iré, solo estaré cerca de ti.

Ernesto escuchaba que su madre hablaba de alguien, que le tenía un profundo amor, sería su padre, acaso esa fotografía era su papa, pero quien no los dejo estar juntos, quien los separo, él quería ver de quien se trataba, realmente estaba muy curioso, su madre nunca le dijo quién era su padre, el solo sabía que ella era su mama, pero no sabía quién era el.

Así, se quedó dormido con la sola idea de averiguar quién era el, ¿por quién lloraba su madre? y sobre todo, ¿quién era su papa?, talvez si lo buscaban ya no tendría que hacer lo que esas señoras le ordenaban, ni tendría que comer en la cocina, cosa que realmente le molestaba, más al ver que la comida que preparaban era diferente a la de ellos, sobre todo los postres.

La cocinera era buena con él y cada vez que hacia un postre a él le hacia una porción pequeña, pero solo para él, su madre nunca comía de esos manjares y siempre se preguntaba ¿Por qué?, ¿porque era diferente para ellos?

Una tarde, en los pasillos trato de llegar hasta aquel cuarto que tanto le ilusionaba entrar, llevándose la sorpresa que estaba trancado con llave y no podía asesar a él, al principio no le dio importancia, pero después se enfureció, ¿porque él no podía entrar y solo esas señoras con aquel niño si entraban?, ese niño pequeño que todo le daban.

Pasaron dos años de esos acontecimientos, solo seguían la rutina de siempre, aunque ya tenía casi 12 años aún seguía siendo un niño, para su madre y se negaba a que trabajara como empleado, pensaba más delante que crezca más.

Ernesto, era un niño muy curioso, solo estaba ahí jugando en lo que su madre pulía los muebles de madera.

-¡Ernesto pórtate bien!, no rompas nada, mira que todo es muy caro y ya debemos mucho, así que por favor solo no vayas hacer travesuras.

. Si, mama, jugando con un carrito de madera que le había hecho uno de los empleados.

Ernesto, seguía jugando saliendo al jardín cuando vio que aquella señora junto con el hombre rubio, caminaban por el jardín y platicaban.

-Hiciste lo que te pedí.

-Sí, el informe me llego, él está bien.

-¡De verdad!, no sufre.

-No, no te preocupes, hermanos tu hijo está bien, es muy querido por su madre y sobre todo goza de muchos privilegios.

-No sabes cómo me aflige esta situación, si yo no me hubiera emborrachado esa noche, si yo no hubiera tu sabes, ahora vivo con el miedo que se sepa la verdad, si Pauna se entera me va a dejar y yo sin ella me muero.

-No te preocupes, a ella no le conviene que se sepa, que él es tu hijo, no va hablar ha mantenido el secreto hasta ahora y creo que lo seguirá manteniendo.

-¿Cómo es?

-Bueno un niño hermoso y fuerte, grande muy grande.

-¡Dios! si tan solo, pudiera decirle la verdad a mi mujer, pudiera verlo y estar con él sin que nadie nos señale, darle mi apellido, mi hijo, ¡dios tengo otro hijo!.

-Sí, hermano, pero él está bien, me he asegurado de que este supervisado y me den informes.

-Bien hazte cargo, que a la mínima señal de que algo pase, no duden en …

-Nada va a pasar, ya lo veras deja de preocuparte.

Ernesto, no daba crédito a lo que escuchaba, ese señor hablaba de un hijo, un hijo, corrió hasta su cuarto para ver la fotografía que su madre guardaba celosamente y ahí estaba ese cofrecito viejo, casi destartalado, sacando el único tesoro dentro aquella fotografía, cuando la tomo con las manos temblorosas, vio de quien se trataba.

Pero si era, ese señor, el señor de la casa, si era acaso él era el hijo del que hablaban, pero si era así, ¿porque su madre trabajaba mucho?, debía ser ella la que diera las ordenes y no aquellas señoras, pero era verdad ese hombre era su papa, su papa.

Entonces eso quería decir que él era, un Andlay, si, un miembro de aquella familia, por eso a él le tenía mucha consideración, por ese motivo él no trabajaba, como los otros niños de los empleados, por esa razón la cocinera siempre le preparaba aquellos postres.

Recordó una tarde cuando vio aquel señor, platicando con su madre un par de años atrás.

-¿Cómo te has sentido, has tenido otra vez aquellos episodios?.

-No, señor ya estoy bien.

-Cualquier cosa, solo dime para llamar al doctor, sabes que te aprecio y deseo que este bien.

-Sí, señor muchas gracias.

-Bueno me voy, solo cuídate y si necesitas algo no dudes en pedirlo, sabes deberías de mandar a Ernesto, para que aprenda a leer y escribir, ya le dije al profesor para que empiece a estudiar.

-¡Pero señor yo no puedo pagar profesores!, además aun debo pagar las cosas que rompió mi hijo

-No, te preocupes, esos los pago yo, además mi hermana exagera, son solo cosas, que podemos comprar, anda no te preocupes. solo recupérate, eso es lo único que importa, Ernesto es un niño, los niños hacen travesuras, es por eso que quiero que estudie para que no este de ocioso.

-Está bien señor, yo lo mandare.

Pero entonces ¡por eso, lo puso a estudiar!, para que aprendiera, si el profesor le decía, que era un niño con privilegios, que no cualquier niño de empleados era mandado a estudiar, eso quería decir que más adelante el seria ¡el dueño de todo eso!.

Pero, seguía encontrándose con cosas que no le gustaban, en las caballerizas habían traído un caballo hermoso, el cual estaba siendo peinado.

-¡Pero qué bonito caballo!.

-Te gusta dijo el mozo, que cuidaba los caballos.

-¡Claro que me gusta!, me dejas montarlo.

-No, este caballo es especial, lo trajeron especialmente para el señorito de esta casa.

-Entonces este caballo es para mí, si yo soy el señorito de esta casa, entrando a la cocina para tomar sus alimentos, sentándose a la mesa y comiendo una manzana.

La cocinera lo vio. _No debes comer nada, hasta que yo te lo de, mira ya casi termino la comida, si comes fruta, después ya no querrás comer nada.

-Está bien, solo porque estoy contento, sabes llego un nuevo caballo, para el señorito de esta casa.

-¡Oh si ya lo viste!, ¡esta hermoso!, el señor lo mando a traer especialmente para su cumpleaños.

-Cumpleaños, pero si el no cumpliría hasta dentro de varios meses.

Pasaron los días y una mañana despertó con una algarabía afuera, el señor montaba ese maravilloso caballo, con su hijo sentado en su regazo.

-Sus ojos no daban crédito para todo ello, ¡que ese caballo era para él!, ¡él era el señorito de esa casa!, no ese niño, si él era su hijo, si su hijo mayor, solo apretó un cuaderno que tenía con todas sus fuerzas, se puso a llorar, ese caballo no había sido traído para él, pero ¿porque no podía ser tratado igual que aquel niño?.

Tan molesto estaba que se fue a su cuarto, tomo la fotografía que guardaba muy celosamente su madre, le diría a todos lo que él ocultaba, ya no sería as el niño oculto, sino que le diría que él también era un Andlay.

Pero al momento de querer salir, ahí estaba su madre, con una mirada que lo quería fulminar.

-¿Con qué derecho tocas mis cosas?, dándole una cachetada, no debes de tocar nada escuchaste, llorando de rabia.

El, no entendía el dolor de su madre…

-Pero mama, ¿porque lloras?, ¿porque estas así?, mira a mí no me importa lo del caballo, es más hasta ni me gusta.

-Ya cállate y ponte a estudiar eso es lo que debes hacer, no andar hurgando donde no debes.

En la noche Ernesto, dormía, pero unos gemidos de dolor lo despertaron, era su madre que lloraba, con esa fotografía en sus manos…

-¿Porque me haces esto?, hoy te vi muy amoroso con ella y tu hijo, no sabes lo que me duele que la acaricies enfrente de mí, me duele mucho cuando lo haces, no sabes cómo quisiera que no existiera, para ser yo la que duerma contigo en las noches, llenarme de tu calor, amor mío, no sabes cómo te amo, si te amo, lo sabes verdad y aun así me lastimas.

Ernesto, solo escuchaba a su madre como sufría, por aquel hombre, su padre, pero ¿porque no se casó con su mama?, ¿porque la tenia de empleada?, ¡porque le tenía que servir a su esposa, si con eso la lastimaba?, eran una de las preguntas que se hacía, pero nunca llegaba su respuesta.

Una tarde, escucho unos gritos, era su madre que gritaba, en una habitación, todos los empleados corrían ayudarla, ahí estaba ella, completamente desnuda, tenía cortadas por todo el cuerpo, cortadas que ella misma se había hecho, tenía la mirada perdida y no reconocía a nadie, ni siquiera a él.

-Mama, mama, le hablaba, pero no lo reconocía.

La cocinera, le puso una manta y fue por ella, para llevarla a su habitación para curar sus heridas, llamaron al médico y la atendió.

Ernesto, vio como el doctor hablaba con aquellas señoras y solo movían la cabeza en negación, cuando de repente llego un carruaje con unos hombres vestidos de blanco y la sacaron arrastras de aquella habitación, amarrada.

La cocinera, trato de que Ernesto no viera aquello, pero era imposible, ya que los gritos que ella pegaba se escuchaban en toda la casa…

-No, no, no me quiero ir, no, ¡noooooooooooooooo, a donde me llevan!, ¡me quiero quedar aquí, nooooooooooooooo!.

-¡Señora, no está bien!, la llevaremos a un lugar para que se recupere.

Ernesto, al ver que se querían llevar a su madre trato de rescatarla, pero el señor de la casa lo detuvo, Ernesto hijo, tu madre va a estar bien, donde la llevan estará bien, solo deja que se la lleven, nosotros nos encargaremos de ti.

-Pero Ernesto, estaba inconsolable, su única familia, se la llevaban de su lado.

En los días siguientes solo se la pasaba en su habitación, hasta que el señor de la casa, lo mando a llamar, entrando en aquel gran despacho, en la pared había una pintura donde estaba el, con su esposa y sus dos hijos, Rose Mary, con el pequeño William, el sentado junto a su esposa, cargando su hijo, su esposa a un lado y su hija del otro.

-Señor, me mando a llamar.

-Pasa hijo.

Ernesto pensaba, ¡me llamo hijo, hijo!, si soy su hijo, por eso lo hace, cuando se llevaron a su madre también lo llamo así, sin importarle lo que los empleados y aquellas señoras pensaban, si él era su padre se haría cargo de él, sí.

-Mira Ernesto te mande a llamar, porque como sabes tu madre está muy enferma, en estos momentos está siendo atendida en un hospital, pero tú te deberás quedar aquí, sé que no has querido salir de tu habitación, pero tendrás que seguir estudiando, cuando acaben tus estudios, si aún lo quieres puedes trabajar en mis empresas, ya no eres un chiquillo, debes ser fuerte por tu madre.

También ya formaras parte de los empleados, con actividades a tu edad, para que recibas un sueldo y puedas comprarte lo que necesites, como tu ropa, zapatos y cosas para ti, entiendes lo que te digo.

Ernesto, solo asentó con la cabeza, terminando con un sí.

-Te presentaras mañana con el mozo que cuida los caballos, sé que te gustan así, que le ayudaras a lo que él te diga, también algunas cosas que te manden, deberás hacer tus deberes que el profesor te mande, aprecio mucho a tu madre así que, por ella, solo pórtate bien.

Pasaron dos años más, Ernesto pensaba, que ¿porque siendo el hijo del patrón debía hacer esos trabajos?, como limpiar el excremento de los caballos, si lo que debería de hacer era montarlos, una mañana decido que quería montar aquel caballo que le gustaba demasiado, así que lo ensillo y salió a pasear a los alrededores.

Cuando regreso, el mozo estaba muy molesto en cuanto Ernesto, bajo de aquel caballo, él lo abofeteo, ¡no vuelvas a montar este caballo!, este es del señorito de esta casa, entiende cuál es tu lugar

Ernesto, no se aguantó tomo una pala y le dio al mozo, lastimándolo, ¡yo soy un Andaly! escucha bien lo que te digo, ¡ese caballo también me pertenece si me vuelves a pegar te mato!

-Maldito muchacho, ¡estás loco igual que tu madre!, jajajjaja tu un Andlay, si como no, levantándose y sometiéndolo para darle de cuartazos.

En eso llego El señor, _¡¿qué pasa aquí?!, llevaba a su hijo de 4 años de la mano.

-Señor, este chiquillo impertinente que se quiso pasar de listo, tomando el caballo del señorito.

-Está bien, yo lo reprenderé, que sea la última vez, que lo estas reprendiendo, el hecho que su madre no este, no te da derecho a ensañarte con él.

-¡Pero señor!.

-Vamos Ernesto, que debo hablar contigo, llevándolo con el hasta su despacho, llamando a una mucama para que se llevara a su hijo. _ Hijo mío, ve con ella en un momento estoy contigo, acariciando su cabello.

Pasa, Ernesto es algo delicado lo que debo hablar contigo, mira hijo, hable con el doctor de tu madre, ella cada día está muy mal, no cree que ella pueda regresar, ella sufre de una enfermedad donde su cordura no está bien, es muy riesgoso que este a tu lado ya que puede hacerte daño.

-¿Pero, yo quiero verla?.

-No, es conveniente, es mejor que no te lleve, no reconoce a nadie y es muy violenta.

-pero señor, ¡es mi madre y quiero verla!

-Lo lamento, pero no es posible por el momento es por tu bien, regresa a tus deberes, vamos y sobre todo pórtate bien, no defraudes la confianza que te he otorgado.

William Andlay, quería realmente ayudar a ese muchacho lo apreciaba, al igual que otro joven al que también estaba ayudando, un poco mayor que Ernesto por 4 años, George Johnson, el cual el mismo había pulido, para hacer frente a cualquier contrariedad, los trataba como hijos, aunque con George, solo había una diferencia, él era huérfano, así que lo acogió como su hijo, era como pagar su deuda con la vida, por no poder darle lo que le correspondía a su propio hijo.

La diferencia con George, era que era tratado de diferente manera, a él le permitían comer con la familia y sobretodo que su estatus hacia la familia era diferente, aunque las clases de los dos muchachos iban al par, William, siempre le daba preferencia a George de hacer sus prácticas con él, siendo mayor tenia mejor entendimiento, tenía planeado hacer lo mismo con Ernesto, pero…

Elroy Andlay, estaba cuidando del hijo de su hermano, cuando llego un policía con una mala noticia, en la madrugada de que regresaban de una fiesta, su hermano y su esposa, habían sufrido un accidente, del cual no hubo sobrevivientes.

La casa Andlay, se envolvió en una especie de luto, que solo George, salió airoso, de eso, siendo que, al ser instruido por el mismo Patriarca, Elroy aprobó que terminara sus estudios y así pudiera ayudarla con los negocios de la familia, el desenvolvimiento de George, era asombroso, así que la nueva Matriarca, se puede decir que recargo en el varias de las responsabilidades.

Ernesto, seguía con sus actividades y su instrucción, pero al morir su protector el trato hacia el cambio, los empleados, comenzaron a tratarlo diferente, ya no estaba el patrón para defenderlo y la Sra. Elroy, no tenía tiempo para estar al pendiente de él, se dedicaba por completo a su sobrino y su sobrina, que estaba próxima a casarse, además también tenía a su hijastra que, aunque era de la misma edad que su sobrina, debía encontrarle un buen prospecto para casarla.

Así que ella, no tenía tiempo para más ocupaciones, sabía que el muchacho tomaba sus clases como normalmente lo hacía, pero una tarde el profesor lo reprendió y Ernesto, al ver que el profesor le iba a dar un varazo en la mano, lo tomo por sorpresa y lo golpeo.

El profesor muy molesto se quejó con la Señora Elroy, diciendo que ya no le daría clases, Elroy Andlay tenía demasiadas cosas en la cabeza, demasiadas responsabilidades como para tener una más, solo dando la orden que ya no tomaría su instrucción, que mejor le dieran trabajo en la propiedad de tiempo completo, en lo que pensaba que hacer con él, hablaría con George, para que lo tomara como pupilo y él lo puliera, para después fuera su ayudante, pero…

Una mañana, fueron a su habitación a buscarlo, ya que no lo habían visto y tenía responsabilidades, pero el ya no estaba, se había ido, sin dejar rastro de él.

Ernesto, salió de aquella propiedad, queriendo ir donde su madre, tenía dinero, así que, con lo que había ahorrado iría hasta la ciudad, a ver a su madre, llegando al hospital donde le había comentado la cocinera que estaba, ya que ella la había visitado meses atrás.

Su sorpresa, cuando llego fue que estaba recluida en un hospital para enfermos mentales, cuando entro y lo llevaron con ella, no podía creer en lo que su madre se había convertido, solo estaba ahí, sentada con un periódico en la mano, con la fotografía de William Andlay, doblado a medida que no se viera quien lo acompañaba, cuando Ernesto le hablo…

-Mama, soy yo, Ernesto.

-¡Ernesto, hijo eres tú!, mira a tu padre aquí esta y está a su lado, ¿porque no soy yo?, comenzando a llorar, lo amo y el me lastima, siiiii, me lastima estando con ella, la odio, la odio, porque me lo quito, él es mío, mío, mío.

Vendrá por mí, sabes y seremos muy felices, yo estaré a su lado, sonriendo, solo enseñándole unos dientes sucios por falta de limpieza, su pelo estaba todo enmarañado, sucia de que no tenía la cordura para acerarse.

-No, mama, el señor Andlay, murió con su esposa, el no podrá venir por ti, pero yo te prometo que te sacare de aquí, te lo prometo…

Saliendo de ahí con esa idea en la cabeza, pero en la ciudad, un muchachito corre muchos peligros, siendo interceptado por unos chiquillos que se dedicaban a robar, lo amagaron y le robaron su dinero, llevándolo hasta el mafioso que los obligaba hacer esas cosas, al verlo…

-Tu ¿cómo te llamas?

-Ernesto Wilson, señor.

-Vas a trabajar para mí de ahora en adelante ¡yo soy tu dueño!, ¡escuchaste!, robaras para mí y harás lo que yo te ordene.

Unos años después, lo observo que estaba leyendo el periódico, donde salía la familia Andaly, anunciando el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, Anthony Brown Andlay, cosa que le dio curiosidad al mafioso.

Pero no dijo nada, solo lo siguió observando, una mañana llegaba los niños que trabajaban para él y trataban de sacar las cuentas, de lo que habían traían, pero se equivocaban, teniendo al mafioso de mal humor, de un bofetón le pego a uno de ellos, ¡eres un inútil!, te he enseñado y solo no aprendes, todo lo tengo que hacer yo.

En cuanto puso los libros en la mesa, Ernesto se percató que la contabilidad estaba mal.

-Señor.

-¿Qué quieres?.

-Las cuentas están mal

-Sí, están mal este inútil que no sabe sacarlas, dime tu sabes hacerlo.

-SI, mire aquí se equivocó, es así, haciendo las cosas como le habían enseñado.

-Haber chamaco, dime que más sabes hacer.

-Bueno, se leer, escribir, tengo conocimientos de administración, contabilidad, así algo de finanzas.

-A mira que joyita, llevaras todas las cuentas que entran de mis negocios y de ahora en adelante serás mi mano derecha, yo te voy enseñar todo sobre negocios ilícitos, sabes necesitaba a alguien como tú, convirtiéndose en la mano derecha de aquel mafioso, pero no iba durar mucho tiempo, ese mafioso tenía unas deudas con el jefe de la ciudad y no tardo en cobrárselas.

Cuando, eso sucedió, el jefe le ofreció esa plaza a él, dejándole todo lo que el otro mafioso tenia, así que, de la noche a la mañana, tenía poder y dinero, lo primero que haría seria, ir por su madre, pero la sorpresa que se llevó al llegar que ella, se murió de una neumonía, por la fría habitación en la que se encontraba.

Elroy Andlay, se encontraba en los pasillos de esas frías celdas, era hora de la verdad, era hora que le dijera ¿porque tanto odio hacia su familia?, el ¿porque se había ensañado tanto con ellos?, desde hacía algunos años que sabía que se había convertido en un mafioso.

-¡Señora, a que debo el honor de su visita!.

-Bien he venido hablar contigo de algunas cosas, este lugar es muy deprimente para estar aquí, pero tenía que hacerlo, así que es hora que pongamos las cosas en claro de una buena vez por todas.

-No esperaba menos de usted señora, ya que hacía tiempo que deseaba este momento, claro en otro escenario, pero ya que la vida no me dejo otra oportunidad, está bien hablemos…

-Dime ¿porque nos odias, al grado de querer matar a mi sobrino?

-Porque él ha tenido todo lo que yo, no tuve, él siempre tuvo lo mejor, la mejor habitación, la mejor comida, el caballo que yo deseaba, pero sobre todo a la mujer que yo había escogido para ser mi esposa.

Siempre lo odie, ya que el trato hacia él era diferente hacia a mí, usted nunca nos vio como personas, sino como unos estorbos que estábamos en su casa, por caridad.

-Eso, no es verdad, siempre los tratamos bien, tu madre era mucama en nuestra casa, siempre la tratamos con respeto, a ti sobre todo te dimos educación y así nos pagas.

-¡Educación!, ¡¿para qué me estaban educando para ser sus sirvientes?!, solo eso, George él está acostumbrado a recibir órdenes pero yo no.

-Pero muchacho, nosotros hicimos lo mejor para ti, digo, no teníamos ni una obligación para contigo.

-No, me mienta, eso lo dice porque, solo quiere que su sobrino sea el único heredero de los Andlay.

-No es que quiera, lo es, el único de los Andlay, el único hijo de mi hermano.

-Jjajajajajajja, eso es lo que usted quiere que todos crean, que su hermano no tuvo hijos ilegítimos, ¡pero los tuvo!, pero bueno, sé que voy a salir de aquí muy pronto, más pronto de lo que usted cree, ahora tengo poder y dinero.

No sabe cómo disfrute, quitándole aquella mujer a su sobrino, el muy recto, tenía a su mujerzuela a su servicio y yo se la quite, la disfrute hasta que me canse, vi como sufrió cuando nos encontró a los dos en su departamento, yo acababa.

-No, sigas, no es necesario, solo quiero saber ¿porque tu odio, hacia nosotros?

- ¡Cómo no voy a odiarlos, si mi madre sufrió muchísimo gracias a su causa!, sobre todo de su hermano, que abandono a mi madre en ese horrible lugar y nunca nos dio el lugar que nos corresponde.

- ¡¿De qué lugar me hablas, me confundes?

- ¡Yo, soy ese hijo ilegitimo del que le hablo ese día!, del que él estaba preocupado, por eso el me tomo cariño y me dio educación, pero no me daría más, ya que solo era un bastardo, el hizo sufrir a mi madre, hasta llegarla al borde de la locura.

Elroy Andlay, no daba crédito a lo que escuchaba, _no, eso no es verdad, mi hermano no es tu padre.

-Claro que si, por eso nos tenía ahí, en ese lugar, solo que el solo se servía de mi madre y nada más nos daba migajas, lo mejor siempre fue para su mujer y su hijo legítimo.

-Ya sé a qué te refieres, pero te lo voy aclarar, si mi hermano si tuvo un hijo, pero no eres tú, ya que tu madre, nunca supo quién fue tu padre.

-¿Qué dice?…

-Lo que oyes, tu madre era mucama en una de nuestras propiedades, una noche entraron unos maleantes a robar y desgraciadamente la ultrajaron, dejándola embarazada, a raíz de eso, ella ya no quedo bien de su cabeza, mi hermano al saber eso, no la desprotegió, sino al contrario, hablo con ella, para darte educación y más adelante un lugar en sus empresas.

Mi hermano, sentía mucho lo que a tu madre le paso, en parte se sentía culpable, ya que no había suficientes cuidadores en esa propiedad, cuando ocurrió esa desgracia, ella recibió varios tratamientos, pero su enfermedad fue en aumento, cada vez más, sus episodios le daban seguido, además estaba tan mal que en su cabeza idealizo a mi hermano, creyendo que el había sido la persona que la había tomado.

Ese día, que la encontramos desnuda, ella, se metió a su recamara, bueno quiso estar con él, al sentirse rechazada, tomo su navaja de afeitar y se empezó a cortar, llamamos al doctor, pero dijo, que ya no había nada que hacer, de seguir así, ella podría hacer algo peor en contra de alguien, por eso la ingresamos a ese hospital.

Ernesto, permanecía callado, no emitía sonido, él era un Andlay, siii, porque lo quería engañar, _Señora y usted cree que yo voy a creer eso, no, usted lo dice porque no me quiere dar el lugar que me corresponde.

-Ernesto, cuando yo te reprendí, lo hice porque tenía la mente ocupada, no podía hacerme cargo de ti, le pediría a George, que se hiciera cargo, pero tenía más responsabilidades, pero una cosa, si estoy segura, tú no eres hijo de mi hermano, no lo eres.

Cuando tu naciste, nosotros vivíamos en Escocia, mi hermano acababa de tomar el patriarcado, teníamos propiedades, en este continente gracias a que mi padre las había comprado, cuando el murió, yo viaje con mi hermano, para checar las propiedades y la desgracia de tu madre se hacía presente ella, ya estaba embarazada.

Lamento mucho desengañarte y que tu odio hacia a mi familia, son infundados, tu madre en su locura te dijo cosas, que no eran, entre sus cosas, encontramos, fotografías y ropas de mi hermano, ella pensaba en su cabeza que él la amaba, pero el solo tenía ojos para su esposa, tan es así que murieron juntos.

Sé, que de aquí no vas a salir, me asegurare que eso no suceda, ya que voy a utilizar todo lo que este a mi alcance para que eso, no suceda, no te vuelvas acercar a mi familia, mucho menos a mi sobrino, porque soy capaz de matarte con mis propias manos.

Saliendo una Elroy, con todo su orgullo erguido, dejando a un Ernesto gritando.

-Señora, ¡yo soy un Andlay!, aunque lo niegue, ¡sé que lo soy!, usted no podrá acaba conmigo, nadie puede, yo los voy a destruir, ya lo vera.

En la Lakewood, estaba un Albert, recuperándose…

-Amor, anda come todo, si, anda debes recuperarte.

-Ya mi vida, ya no quiero, mejor, tráeme a mi hijo, que quiero verlo, sí.

-Está bien le diré a Martha, que lo traiga.

Ya con su hijo en brazos, amor dime ¿cómo estás?, digo con todo esto no te he preguntado, si el tipo ese te lastimo, ya no supe de mí.

-No me paso nada, llegaron los empleados y lo sometieron, anda no te preocupes de eso, dándole un beso en los labios, sabes ahora que está en la cárcel estoy más tranquila, sé, que ya no hay más peligro.

-Sí, él es un ser lleno de odio, que la verdad no sé ¿por qué su odio hacia a mí?, después hablare con la tía, si ella sabe algo, sabes amor, fuiste muy valiente, como es que llevaste a nuestro pequeño aquella habitación olvidada.

-Bueno escuche ruidos, vi a unos hombres armados e inmediatamente lleve a Anthony, a esa habitación, adentro hay pasadizo secreto que me enseñaron Stier, Archie y Anthony, donde se podía entrar sin llaves que daba acceso a las recámaras que están cerca de nuestra habitación, así que ni lo pensé, llenando la sesta con piedras, para que pensaran que ahí estaba el niño, más o menos iguale el peso, solo rogaba que no despertara y escucharan su llanto.

-Perdóname por exponerte a tanto peligro, creo que no hemos tenido mucha paz, que digamos, ven acércate, Candy, acostándose a su lado y acariciar su pecho, del otro lado Anthony, jugando con un muñeco.

-Sabes, me dio mucho miedo que no despertaras, me sentía morir, no sabría qué hacer si ti.

-Seguir viviendo, amor, por ti, por nuestro hijo, por mí, solo seguir viviendo, pero dejemos eso en el pasado, nada paso y casi estoy recuperado, solo falta que me diga el doctor que estoy bien, porque me muero por estar contigo.

-¡Albert, esto es serio! y tu pensando en otra cosa.

-hay amor y que quieres que piense, si te veo aquí junto a mi cuidándome, viendo ese par que me vuelven loco y yo sin poder tu sabes.

Candy, solo sonrió_ la verdad es que yo también te extraño, pero hasta que el doctor te dé, el alta, antes no, no, quiero que te pase nada malo, aun así, quisiera que esperemos una semana para estar segura que estas bien.

-Ha no, tu no me puedes hacer eso, entonces si me voy a morir, no seas así, mira que mi amiguito ahora sí, le va a dar el ataque, ya tengo dos meses recuperándome y nada de nada y todavía quieres esperar más, no.

Candy, solo contuvo su risita, picara al escuchar a su esposo, lo ansioso que estaba, por estar con ella.

Continuara…

Bueno chicas espero y les guste el capítulo, la verdad que con todo que está pasando en el mundo es difícil concentrarse, así que espero y sean buenas conmigo y me regalen un reviw, en su caso en la otra plataforma me den su voto.

-Ya saben que el próximo capítulo, es el gran final…

-Sigan las recomendaciones de su país, manténgase en sus casas y traten de cuidarse, desde donde estoy les mando un fuerte abrazo, con mucho cariño.

Ya saben as espero en el próximo capítulo por la XEW, RADIO.