Parte 12

Fortaleza

Su jefe le había llamado la atención por la trampa con intenciones pérfidas de Elisa para con ella, su jefa había decidido dale un voto de confianza, pero para eso debía hacer nuevos cambios, no solo en su rutina de trabajo, también en su personalidad. Había llamado a su novio para buscar explicaciones, consuelo, información, consejo... o simplemente lo hizo porque lo necesitaba en ese momento difícil, más sin embargo, le estaba respondiendo como menos se lo hubiese imaginado.

Ca- ¿de verdad? Pensé que al llevarte bien con los chicos estos te abrían comentando algo de mi vida, que ni yo siquiera sabía que estaba viviendo

-ejem ejem

TA- pues no, no sé nada, no quiero que me mentas en tus líos

Ca- ¿meterte en mis líos? Si te estoy llamando no es para meterte en el lío ni que te pongas de parte de ninguna, ni nada por el estilo ¿qué te piensas, que no se defenderme? Como que me llamo Candice Angese Brither White que pongo a esa tipa en su lugar. Realmente me estoy cansando de toda esta película que se está montando esta tía, por eso quiero saber hasta qué punto ha llegado y pensé que tú siendo mi…

TA- ¡ya! Pero te he dicho que no sé nada

Ca- ¡ahs! Quiero enterarme de lo que ha dicho para poder defenderme de sus estupideces, no te estoy pidiendo que hagas nada. ¡Puedo hacerlo yo sola, gracias! Estoy que trino, reviento, a punto de ebullición, lo que ha hecho Elisa es despiadado, cruel, sin sentido e injusto… estoy tan cabreada… hubiese querido cantarle las 40 y decirle hasta de lo que se iba a morir, pero tuve que contenerme….

TA- ya

Ca- pero eso sí, le dije que si me volvía a enterar que andaba diciendo cosas de mí, que no me iba a cortar ni un pelo en ir a ponerle una denuncia a la policía

TA- mmm está bien

Ca- ya - ¿qué te pasa Terry? Ya podrías emocionarte un poco más

TA- bueno, te dejo… no puedo seguir hablando mientras conduzco

Ca- vale. Adiós mi… - ¿me ha cortado? ¡¿En serio ha terminado así la llamada?! ¡Será cabrón! Aaahhhsss

La rubia se siente desbordada de mala leche, que todo le sale mal y que Anthony es indiferente, insensible, cruel, frívolo y otras tantas cosas más con lo que le pasa. Cuando llegó a su casa, su vecina Carolina la encontró y se sorprendió de verla tan pronto ese miércoles

Ka- Angese ¿pero qué te ha pasado? ¿Qué haces aquí, hoy no trabajas?

Ca- ¡ay, Carolina! Ni te lo imaginas…

Ka- ven pasa cuéntame… tu sabes que puedes contar conmigo… porque ya somos dos que llevamos un mal día

Ca- pues, veras… la Elisa ha estado inventando cosas de mí y el jefe estaba tan enojado que casi me despiden

Ka- ¡¿qué me estás contando?!

Ca- así que al final me han cambiado el turno al de la mañana

Ka- mira sí que es mala esa pécora de Elisa… ¡Ay, mi niña! En este mundo hay tanta gente mala… mira que ahora Darwin, el papá de la Elly dice que se la quiere llevar los fines de semana, que él también tiene derecho de pasar tiempo con su hija

Ca- ¿quéee?

Ka- ¿te lo puedes creer? Después de casi tres años, ahora se le ha hinchado la vena paterna, y todo este tiempo atrás que la niña estaba pequeña y necesitaba que le cuiden, cambien, dinero para sus potitos, la guardería ¿dónde cojones estaba? ¡No me pasaba ni un duro para la Elly! Yo he sacado adelante a mi hija sola, y gracias a ti que me has ayudado cuando ella se ha enfermado… de seguro ya le llegó la citación del juez porque estoy pidiendo la custodia completa de la niña y como tendrá que pasarme una pensión, por eso viene y dice que él también tiene derecho como padre… pero dice Jordi el abogado que no me preocupe, que así como tiene derecho también tiene deberes, y tiene que cumplir… es que no Angese, la Elly es mía, yo la he parido y he criado sola todo este tiempo, solo yo sé lo que me ha dolido tenerla… estar sola en la sala, mientras me abren para poder sacarla por cesárea, luego la recuperación… no, no es fácil tener un hijo Angese, eso duele mucho, cuando te vienen los entuertos y tienes que darle al botón de la morfina… porque a mí me tenía con el gotero y con bla bla bla blá

Y comenzaba nuevamente, por centésima vez a contarle ese maravilloso y tortuoso momento cuando su hija vino a este mundo… Candy se sabe esa historia de memoria, siempre se la repite, sin por qué ni para qué Carolina siempre le dice "Lo maravilloso que es ser madre y lo doloroso que es parir a un hijo"

Después de la enésima vez de escuchar la historia, la rubia aprendió a desactivar el botón del volumen y dejaba de escuchar, prefería dedicarse en jugar con la niña… la había visto desde pequeña, cuando ni siquiera gateaba, sino que arrastraba una nalga para desplazarse, celebraron su primer cumpleaños en casa. Al segundo no pudo asistir porque le había tocado ir a trabajar ese domingo pero estaba segura que asistiría a su tercer aniversario que está próximo. Conocía a varios niños, compañeritos de ella en la guardería, pues había ocasiones que había ido a recogerla porque su madre no podía por el trabajo.

También se ha quedado cuidándola cada vez que se ha enfermado de un resfriado, se la acostaba sobre su pecho y le masajeaba la espalda, logrando así que se durmiera, eso sí, le llenaba todo el pecho de babas y mocos, le estornudaba en sus narices y le daba besitos húmedos… Candy solo la abraza, se imagina que igualmente habría pasado por eso si se hubiese dado cuenta a tiempo.

Le tiene tanto cariño a la pequeña Elly, que saber que el infeliz de Darwin quiere acercarse a ella solo por interés, la indigna, solamente lo ha visto un par de veces y no le daba buena espina.

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En su nuevo horario Candy debe espabilar pronto, se encuentra sola y debe recibir el género y guardarlo en la nevera o congelador… colocar las cajas de verduras nuevas atrás de las viejas para que Elisa gaste las antiguas primero, y no se echen a perder. Hacer todo eso le quita tiempo… y no se imagina a Ponny colocando y ordenando latas ni nada por el estilo, pero ni modo, a ella le toca pringar.

Debe saber administrar su tiempo porque aparte de eso, debe preparar el menú y hacer preparación… como si le fuese a sobrar horas… la rubia sufre de solo maquinar cómo facilitar la faena. Prepara el sofrito para la salsa boloñesa de los tallarines, la crema de verdura y ensalada.

De segundo habrá butifarra con mongeta blanca, libritos de lomo y –por ser jueves– fideuá en vez de paella, por lo que tiene que dorar primero los fideos, mientras corta ajo, cebolla, pimientos rojos y verde. Pone la paellera al fuego con un chorro de aceite, sofríe todo y le agrega la sepia, gambas, mejillones y demás mariscos… Angese está más que nerviosa, no se recuerda muy bien de los pasos, hace tanto que no está con los menús… per al menos el olor de la comida es agradable. Vierte los fideos y los remena un poco para finalmente agregar el fumet de marisco, si tuviese más tiempo ella misma prepararía un caldo de pescado. Deja que se cocine y termina de prepararse su zona para servir, cuando en eso llega el señor Ripoll y con voz grave le habla

Sr.R- pedido

Ca- oído – jodeeer… lo que me faltaba, ojala y no salgan muchos pedidos, porque no tengo todo listo y ya casi es la una

Candy corre para no perder el tiempo, ni siquiera ha podido hacer una cosa de la lista que es de preparación y está en la pizarra. Termina de embalar la hamburguesa, sus patatas y unas costillas con salsa barbacoa cuando la máquina está imprimiendo el papel de la primera comanda del servicio de las comidas. ¡Ahora sí, empieza lo bueno!

Dos butifarras en plancha y a un lado carne de cerdo al horno para una hamburguesa; en una sartén friéndose dos trozos de lomo rellenos de queso, pasado por huevo y rebosado en pan rallado; termina de poner cebolla, maíz dulce, los espárragos blancos y medio huevo duro en dos platos, los deja en el paso y sirve la crema en un bol blanco

Ca- ¡señor Ripoll! Aquí está la crema de la mesa cinco y los primeros de la mesa ocho

Sr.R- oído

El hombre toma los platos y se los pasa al camarero, luego regresa para ver lo que hace Candy, observa como le echa especias cajún y salsa barbacoa sobre la carne de cerdo y lo mezcla todo. Luego levanta la cesta de la freidora con las patatas, saca los libritos de la sartén y quita el exceso de aceite, toma un plato y los pone junto a las patatas y tres rodajas de tomate, lo deja en el paso y canta

Ca- ¡segundo, mesa quince! Mesa completa

Ahora toma el pan de hamburguesa, coloca la carne que tenía en plancha y le coloca encima ensalada coleslaw y la envuelve, empaqueta las costillas y sus patatas

Ca- ¡pedido!

Sr.R- ¿qué pedido es?

Ca- este es menú barbacoa, aquí están las costillas, la hamburguesa y sus patatas… no olvide de poner extra de salsa barbacoa y de postre quiere brownie en vez de crep

Sr.R- oído, ya puedes poner en marcha los segundos de la mesa siete y aquí tienes otro pedido

Ca- oído

Y así continuó la maratón. Hasta que finalmente empezó a bajar el ritmo y Candy intentó ir recogiendo los cacharros. La crema, la pasta y el fideuá se habían terminado, quedó una ración de butifarra y dos de librito. En eso salieron dos pedidos más, llegó Elisa a las cuatro y subió a cambiarse. Se oía como abría y cerraba las neveras ¿con fuerza? ¿Tal vez se ha molestado por algo? Mientras se ajustaba el gorro se acercó donde la rubia y le dijo ásperamente

El- ¿y no has hecho nada de la preparación que te deje?

Candy le está dando vueltas a las hamburguesas, coloca el pan en la plancha para que se caliente, la forma en cómo se había dirigido a ella le había molestado

Ca- pero qué te piensas que he estado haciendo ¿bailando sardana? – he tenido mucha faena

El- ya te puedes ir, ya sigo yo

Ca- estoy haciendo unos pedidos

El- es igual, ya los hago yo

El señor Ripoll se acerca al paso sigilosamente y se encuentra a ambas mujeres en pleno duelo de miradas

Sr.R- Angese…

Ca- ¿señor?

Sr.R- ¿queda algo del menú?

Ca- señor, a Jules le he dado el alto de la crema, la pasta y el fideuá que se han terminado, y solo queda una ración de butifarra y dos de librito

Sr.R- son seis comensales ¿puedes hacer algo más?

El- ya se lo hago yo señor Ripoll, Angese ya se va

Ca- pero ¿qué estás diciendo? Es conmigo que habla, no contigo

La rubia se molesta por la intromisión de la otra, acaba de llegar y ya está jodiendo, retuerce con fuerza innecesaria las pinzas que tiene en sus manos para poder desahogar esa rabia que está creciendo a segundos

Sr.R- está bien… Angese

Ca- ¿sí señor?

Sr.R- bien hecho

Ca- gracias

Al ver la cara de complacencia del caballero Elisa se ofendió y sulfuro como un volcán, Candy sonríe contenta de saber que ha agradado al jefe por su desempeño y no zalamerías superfluas. Como si fuese una princesa, sujeta con dos dedos la pinza y la deja sobre la tabla de cortar, se quita los paños de cocina y empieza a desatarse el delantal, pasa al lado de ella con la cabeza bien en alto, sube a cambiarse en fracción de segundo, cuando baja Elisa aún está rabiosa y frustrada porque sabe que ahora tiene un punto a favor del jefe, pero ella aún tiene veneno para dar

El- ¿acaso te piensas ir sin recoger?

Ca- tú me has dicho enfrente del jefe que me marche, así que me voy… adiós

Cierra la puerta y sonríe triunfante, está más que segura que esa mujer quiere lanzarle algo, pero si hace eso, se deja más que seguro en evidencia. Regresa a su casa destrozada por la maratón que ha tenido que pasar para sacar el turno, no entiende ¿cómo se lo monta Ponny para sacar todo? Ni bien lleva cinco minutos que ha llegado a su piso cuando le llama su jefa

Ca- dime Ponny

Po- hola Angese, Elisa me ha puesto quejas de que no has hecho nada de lo que dejo para preparación, no recogiste la cocina y has salido antes de tu hora

Ca- ahhsss ¡es que lo sabía! Será chivata la tía – señorita Ponny, sino lo hice no fue porque no quería, desde que llegué no he parado de correr, he recibido género y lo he guardado, también preparé todo para el menú y han salido muchos pedidos, no he tenido tiempo ni para respirar, sino pregúntele al señor Ripoll que él también estaba ahí… yo sola he tenido que hacer malabares para sacar todo

Po- pero sabes perfectamente que tienes que dejar recogida la cocina antes de salir

Ca- y la hubiese recogido, pero Elisa llegó a las cuatro y de una me dijo que me fuera… yo estaba preparando dos pedidos y el señor Ripoll me estaba pidiendo que hiciera algo para una mesa que había llegado a última hora… ella dijo que se encargaría porque yo ya me marchaba

Po- ya lo sé qué has tenido mucha faena hoy, me lo ha dicho el señor Ripoll

Ca- ¡veee! No le estoy diciendo mentira… menos mal que estaba el jefe hoy, sino de seguro se pensará que lo he hecho por joder a Elisa

Po- pero para la próxima procura dejar todo recogido y hacer lo de la preparación, para no tener que estar escuchando las quejas de Elisa

Ca- va… vale - ¡pero será posible! Esta tía es una odiosa

Po- ya le diré a Elisa que se limite a su horario y tú te marchas siempre a tu hora, a las cuatro y media, no antes

Ca- vale – de seguro ahora le dirá a Elisa que no se meta conmigo y mi horario ni nada ¡ay, por favor… que me deje esa mujer en paz de una vez!

La rubia se da una ducha se acuesta en el sofá a ver televisión… siente que su cuerpo le hormiguea del cansancio, el baño con agua caliente ha sido regenerador. Con la camisa de su chico puesta quiere imaginar que es él quien la abraza y que no está sola. Inevitablemente sus ojos se cierran llevándola al mundo de la fantasía pasada, con él… su tormento