Draco, Hermione y Scorpius llegaron al departamento.
Scorpius traía una bolsa de galletas en su pequeña manita.
– Asa mami.
Hermione miró el departamento.
Draco la abrazó por la espalda– bienvenida a casa.
Hermione no pudo evitar sonrojarse.
Scorpius tomó su mano y la jaló– men mami.
Draco la soltó y ella fué con Scorpius.
Entraron a una habitación infantil y Scorpius le mostraba todos sus juguetes.
– Son hermosos Scor.
Draco los veía desde la puerta.
Hermione se sentó en el suelo, su bello vestido gris esparcido en él.
Scorpius se sentó en su regazo con un dragón de peluche que volaba.
– Es hora de tu baño Scorpius.
El niño hizo una mueca– no.
– Mi bebé rubio quiere estar mugroso?
– Mami...
– Yo te bañaré y luego leeremos un cuento, te parece?
Scorpius asintió.
Draco cargó a su hijo y lo paró en una silla para quitarle la ropa. Solo lo dejó con el pañal puesto hasta que la bañera estuviera lista.
HP/HG/VK/DM
Hermione se levantó de la cama de Scorpius, se había quedado dormido después de leerle un cuento.
Le dió un beso en la mejilla– buenas noches amor.
Salió sin hacer ruido y apagó la luz solo dejando una cenefa encendida.
Fuera Draco hablaba en Francés por teléfono.
Le sonrió cuando la vió y se acercó acariciando su cintura.
Hermione solo oía con fascinación como hablaba tan fluido el idioma.
Luego Draco tomó su mano y la llevó hasta la habitación principal.
Colgó el celular y lo apagó.
– Me daré un baño, me acompañas?
Hermione se sonrojó.
Draco la besó– veo un sonrojo Señora Malfoy?
– Draco...
Él volvió a besarla y la cargó. Entraron al cuarto de baño y sus manos comenzaron por bajarle el cierre del vestido.
Ella le quitaba la camisa.
Draco deslizó su vestido lentamente por los hombros besándolos con parsimonía.
El vestido cayó al suelo dejandola en ropa interior gris de seda.
Draco jadeó. Ella era hermosa y su sonrojo era tan adorable.
Chasqueó los dedos y el agua se encendió.
Con un movimiento de varita se desnudó dejando a la vista su gran erección.
Se metió a la ducha esperando que Hermione se le uniera.
Ella solo miraba el cuerpo de su esposo.
Sonrió y se retiró su ropa interior, caminó decidida hacia él.
Draco la jaló y la besó apasionadamente y con cierta urgencia. Sus manos tocaban el cuerpo de su esposa.
Hermione gimió en su boca y Draco la cargó pegándola a los azulejos.
La boca de Draco estaba en su cuello y su mano viajó a su centro estimulando su clítoris.
Draco gruñó y su miembro saltó excitado, ella se sentía húmeda.
Las manos delicadas acariciaron el pecho de Draco con suavidad.
La decisión de él fué cerrar la llave y sacarla de ahí.
La llevó a la cama. Ambos estaban mojados pero no les importaba, estaban ensartados en la apasionante situación.
Draco bajó y chupó entre sus piernas.
Hermione gimió y se retorció, eso Harry no lo había hecho pero se sentía demasiado bien.
Draco chupaba sin piedad su centro y metió dos dedos estirándola.
Su miembro volvió a saltar queriendo estar enterrado completamente en ella.
– Dracooo– Hermione gritó con el primer orgasmo. Sus dedos sintieron que los aprisionaba.
Se enderezó y se hundió en ella deliciosamente.
– Hermione!!– Draco empujaba en ella.
Ambos gemían. Él chupó un pezón con avaricia. El cuerpo de ambos estaban en sincronía.
Hermione gritó con su segundo orgasmo y Draco siguió empujando dentro de ella aún invicto.
No disminuyó su ritmo, quería que gritara y gimiera, quería darle el mayor placer posible antes de derramarse en ella.
Hermione se aferró a sus brazos.
– Eres...toda...mía– Draco dijo entre dientes mientras la embestía sin piedad.
Hermione gritó con otro orgasmo. Su respiración estaba agitada.
Draco la enderezó y la giró– aún no terminamos, esto durará toda la noche.
Hermione se mordió el labio con aquella promesa.
