Starlight Glimmer caminaba por los pasillos del castillo de Canterlot. Dentro de ella podía sentir que, con cada paso que sus cascos daban, recuperaba la templanza característica de ella. Su cuerpo se sentía recuperado luego de aquel pequeño descanso, consecuencia de su recaída por la enfermedad maliciosa que la venia acomplejando desde hace más de una década.

Pero Alas, una vez más debía postrarse firme para recuperar a Equestria de su propia codicia y corrupción.

-¿Has avisado a los policías dorados para que informaran a mis tres ministros que nos teníamos que reunir?- Inquirió la unicornio de cuero rosado a su guardaespaldas sin dejar de avanzar o mirar al frente. Algunos de los ponys que se encontraban en su camino hacían una reverencia o un saludo militar ante su presencia.

-Así es, mi hermana. Ellos deberían estar esperándola en estos momentos- Informó Oathworthy con certeza en sus palabras.

-Hmp- Respondió llanamente Starlight.

Conociendo al pony que la acompañaba, sabía bien que aquel no era un buen conversador, siempre siendo puntual, sencillo y conciso con sus palabras. Por ello, decidió mantenerse en silencio hasta llegar a su lugar de destino.

Finalmente, después de haber caminado durante algunos minutos, llego al final de aquel recorrido. Empujo la puerta con suavidad, queriendo mirar sin ser detectada a sus desprevenidos ministros, para observar su forma de actuar natural en su ausencia aparente.

Mas se decepciono cuando vio como Trixie Lulamoon, Maud Pie y Red Tide estaban quietos en sus asientos, en silencio, cada uno concentrado en sus propias reflexiones y asuntos. Suspiro con exasperación.

-Entremos de una vez, Oathworthy- Dicho eso, la unicornio de ojos azules apremio su entrada a aquella habitación, atrayendo la atención de todos los que allí estaban.

-Ah, finalmente te recuperaste- Infirió la unicornio azul con seguridad. Starlight asintió.

-Buenos días a ti también, Trixie- Correspondió el saludo la Gran Hermana, luego desvió su atención hacia los otros dos presentes- Red Tide- El aludido se incorporó de su asiento e hizo una reverencia. Ella entonces procedió a fruncir frunció su ceño al mismo tiempo que tornaba sus ojos en dirección a la última equina- Maud Pie- Al instante, los otro cuatro ponys en la habitación pudieron percibir el cambio de tono de voz y la contracción en el semblante de la yegua de cuero rosado. La aludida pony terrestre aun así no se inmuto, asintiendo al saludo.

Todos entonces se dirigieron a sus respectivos puestos, con Starlight a la cabeza y Oathworthy a su lado derecho.

-¿No nos acompañara nuestro buen amigo el doctor?- Cuestionó la peli-plateado con una ceja alzada. La Gran Hermana llevo su atención a la maga.

-Party Favor decidió trabajar más en el avance de sus proyectos- Explicó brevemente, a lo que la oji-violeta bufo con desdén.

-Seria justicia que finalmente consiguiera algo- Expresó.

-¿Cómo se encuentra usted, mi hermana?- Preguntó el pegaso de la habitación, dudoso y honestamente preocupado.

-Mejor que la última vez que nos vimos, gracias por preguntar- Hizo un ademan con su casco- Mas mi salud no es el tema por el cual los reuní hoy- Los demás ponys del Triumviratu se vieron desorientados.

-¿Cuál sería dicho tema, mi hermana?- Cuestionó Maud Pie con curiosidad y un tono de voz neutro. Starlight frunció su ceño.

-Se los comentare después de que me digan lo que ha ocurrido dentro y fuera de Equestria durante el tiempo que estuve en reposo- Exigió la Gran Hermana con un tono demandante y firme. Los ministros comprendieron rápidamente la solicitud de su líder.

-Oh…

-Bueno… En Pengae no nos va nada bien- Exclamó Red Tide con seguridad. Starlight alzo una ceja.

-¿Cómo así?- Cuestionó la pony. El semental de pelaje amarillo trago saliva profundamente.

-El Ejercito Libre de Laikya continúa haciendo estragos en toda Laikya y parte de Hornland y Denway a nuestro Ejército. Al sur, los hipogrifos magyares del Movimiento de Resistencia Magyar comenzaron a imitar las acciones del ejército rebelde al norte de ellos- Tanto Trixie como la Gran Hermana se vieron intrigadas ante aquella "revelación".

-No es de extrañar, las poblaciones de dichos países siempre han sido bastante persistentes y orgullosas- Afirmó Starlight con cierto desdén.

-No son solo ellos. Las cebras también tienen problemas. El Ejercito Unido Felino y León han logrado capturar un ejército entero de cebras en sus territorios. Los ponys en Nueva Mareland han destruido decenas de puertos, fábricas y cargamentos de armas provenientes de Amireca. Además, la Insurgencia Realista de Grussia ha comenzado a recuperar territorio en su propia nación- Informó Maud Pie con su característico tono inexpresivo. Starlight se llevó sus dos cascos a la cabeza, masajeando sus cienes para relajarse después de haber recibido noticias tan estresantes y preocupantes. Trixie chisto con su lengua.

-El Imperio Grifo está igual o peor que las cebras. Tienen a las Hordas Frankas constantemente causando problemas, así como al Frente Unido Muscowita y los rebeldes socialistas de Albamenia. En Pengae, todavía no han podido conquistar en su totalidad a Botsbique y Lombirdai está comenzando a tener protestas esporádicas- Agrego la unicornio de cuero azul y ojos violetas. La Gran Hermana suspiro con desgano. Esa información definitivamente no era de su agrado ni confort.

-Por lo menos los sucios grifos caerán ante su propio peso- Exclamó Red Tide.

-Tantos grupos rebeldes que solo prolongan el ciclo de muerte y destrucción… ¿Qué sabemos de estos grupos en Pengae?- Inquirió ella con seriedad.

-Bueno, todos aquí somos buenos amigos de Gustav Mannerhiem- Ante aquella acotación, Starlight rodó sus ojos, el corcel de cuero amarillo soltó un soplido, conteniendo una carcajada y Maud Pie chisto suavemente con su lengua.

-Se dice que tanto la anterior reina de Grussia como su hija murieron a manos de las cebras en una ejecución pública. Ahora, la sobrina de la reina es la principal líder de los soldados en Grussia y el motivo por el cual continúan luchando. Sobre los magyares, solo tengo el dato de que es un movimiento descentralizado, no contando con un líder principal.

-Astutos- Concedió Starlight, suspirando con fuerza- La mayor amenaza en el continente es el ELL (*), ellos nos han dado guerra a nosotros, a las cebras y a los grifos desde que antes que terminara la Gran Guerra- Afirmó la unicornio de cuero rosado- Por ello, me reuniré con Maximus de Sunshine personalmente con el motivo de discutir una estrategia para aplastar finalmente a Gustav Mannerhiem. Si acabamos con él, todos los demás movimientos se verán considerablemente desmoralizados- Ante aquello lógica, los demás miembros del Triumviratu no pudieron argumentar nada, pues era bien sabido que el Coronel Gustav Mannerhiem es el mayor símbolo de resistencia de Pengae. Sin embargo, para Starlight había dos elementos muchísimo más peligrosos dentro de su propia nación. Dos variables independientes que de continuar existiendo pondrían inevitablemente en riesgo todo aquello por lo que había luchado tanto y todo lo que había logrado construir con Nueva Equestria- Mas ahora debemos enfocarnos en otro tema- Ante aquello, sus tres ministros la miraron, intrigados por sus palabras- ¿Qué ha sucedido con las rebeldes Rainbow Dash y Rarity Belle?- Cuestionó con un tono serio, firme. Red Tide trago saliva secamente, desviando su atención hacia otro lugar. Trixie por su parte fijo su atención en el libro que tenía al frente, queriendo evadir de esa manera la mirada inquisidora y penetrante de Starlight Glimmer. Por ultimo Maud Pie suspiro suavemente.

-No hemos sabido absolutamente nada de sus movimientos desde la última vez que nos reunimos, mi hermana. Nuestros ponys no han logrado conseguir información relevante o confiable de ellas dos, solo rumores- Informó la pony de cuero gris azulado. La Gran Hermana dirigió su rostro a esta y una sonrisa fría se asomó por su rostro.

-¿Ah, no es eso maravilloso?- Inquirió con un tono que aparentaba broma, pero era extremadamente seco. Maud Pie no rompió su semblante sereno, mientras que Trixie alzo una ceja y miro disimuladamente a ambas ponys- No sabemos absolutamente nada de aquellas que buscan establecer de vuelta el culto a dos ponys que nos dejaron a nuestra suerte en las garras de los masonistas y sucios nobles- El puente de su nariz se arrugo- No sabemos nada de aquellas que buscan llevar de vuelta a Equestria a ese estado ruin y mísero bajo el gobierno de la Princesa Cadenza y el generalísimo Shining Armor- Rememoró las palabras del doctor Party Favor sobre su estado de ánimo, por lo que tomo un respiro hondo, intentando calmarse- ¿Así que dime, Maud, que sabemos?- Inquirió con un tono ligeramente ácido. La pony terrestre de pelo-violeta perdió por unos segundos su fachada neutra, dejando entrever un rostro claramente preocupado. Trixie estaba honestamente sorprendida por la actitud que estaba demostrando ella, una actitud tan fiera y dominante que no había visto desde los tiempos antes del accidente. Por su parte Red Tide solo podía ver con mórbida satisfacción como su rival estaba siendo totalmente abordada y aplacada por la Gran Hermana- ¿Sabemos algo de tu hermana, Pinkie Pie, aquella que me humillo públicamente en el periódico y dejo ver al sistema nacional de noticias como una absoluta burla? ¿Has conseguido la información de su paradero que te solicite?- Preguntó con un tono escalofriantemente tranquilo para las palabras que decía. Trixie pudo ver como Maud Pie tragaba saliva profundamente, intentando mantener su entereza.

-N-No mi hermana, no he conseguido ningún dato sobre su localización exacta- Confesó la pony terrestre, con una gota de sudor bajando por sus pómulos y aterrizando en el suelo. Starlight ensancho el gesto sombrío y frió en la comisura de sus labios, mientras sus ojos se entrecerraban.

-Por supuesto, no tienes absolutamente nada, pues has estado haciendo redadas innecesarias en este castillo- Ante aquello, Maud Pie desvió ligeramente su semblante a Trixie, quien esbozo una sonrisa burlona y victoriosa- Sospecho cual fue el motivo por el que lo hiciste. Así como todos en esta sala, incluido Oathworthy- Ante aquello, Maud Pie primero desvió su rostro a Red Tide, quien compartía el gesto de Trixie. Luego miro al pony terrestre al lado de ella, quien le devolvía la mirada con sus ojos morado- Por ahora, esta imprudente acción pasara sin penitencia- Ante aquello, la unicornio azul contrajo sus pupilas en deslumbre, mas aquello fue efímero- Pero cuando vuelva de Griffonstone, tu y yo tendremos una conversación- Los ojos de Starlight se mostraron más firmes, así como su postura en general- Mas esto lo diré en frente del resto del Triumviratu. Un error de tú parte o no consigues información de Pinkie Pie antes de que yo vuelva, compartirás el mismo destino que Golden Wing, Blueblood y Fancy Pants. ¿Quedo claro?

Tal afirmación dio a todos los presentes un escalofrió por la espalda, pues una cosa era amenazas e indirectas entre ellos tres y otra muy distinta es que su líder les advirtiera directamente. Trixie honestamente no se pudo sentir más a gusto con cómo se había desarrollado la situación, al igual que Red Tide.

-"Tal parece que tu camino si funciono, Spike"

Maud Pie asintió con firmeza.

-No le fallare, mi hermana.

Luego de aquellas palabras, hubo unos momentos de un silencio sepulcral, donde todos quedaron expectantes de las palabras de Starlight Glimmer. Esta asintió levemente.

-Eso espero- Soplo finalmente. Torno entonces su atención a Trixie- Tú me acompañaras a Griffonstone- La unicornio azul suspiro con desdén- Conoces la ciudad y ya estas familiarizada con los grifos- Luego miro a Red Tide- Tú te encargaras de custodiar la situación en Pengae y en Equestria.

-Como digas Starlight - Dijo llanamente la peli-plateado.

-Como ordene, mi hermana- Accedió el pegaso de cuero amarillo, sintiéndose más que complacido luego de contemplar el aprieto en el que estaba su rival.

-Bien. Trixie y yo partiremos dentro de dos semanas para Griffinstone. Con eso fuera del camino pasemos entonces a discutir los asuntos económicos- Ante aquello, Trixie chisto suavemente con su lengua, mientras que los otros dos ministros sacaban sus reportes e informes. La maga miro fijamente a Starlight, quien había dejado su mirada perdida, ensimismada. Durante aquellos minutos, pudo ver a la Starlight que le ayudo a recuperar su confianza. De carácter fuerte, decidido, determinado, llena de vigor y fortaleza. Sin duda esa enfermedad se había llevado buena parte de eso, pero en aquellos momentos y destellos formidables, sin duda tenía la pequeña esperanza de que Starlight volviera a ser realmente Starlight.


Nuevamente estaba en aquella habitación finamente decorada, estilizada, sentada encima de aquel sillón rojo. Un ambiente pacifico, donde no se podía oír el ajetreo y el caos que eran característicos del campo de batalla. Y, pese que le costaba admitirlo, le era difícil no sentirse incomoda en aquel entorno controlado por el imperio del orden. Las memorias del pasado volvieron a ella, donde aquel inmundo ser las condeno a la ruina y miseria. Donde fue la primera vez que le arrebataban a una de sus amigas.

-"Y sin embargo, parece que sigo al lodo la ideología del caos que él sigue"- Razonó con desdén. Cinco años había pasado donde lo único que había hecho era escuchar la ausencia del orden, ver el caos absoluto y vivir bajo una discordia constante. Era por lo tanto comprensible que se sintiera fuera de lugar en aquella habitación pomposa, donde solo estaba ella… y el.

-Hm. Pese a mis orígenes humildes, tengo una fuerte debilidad por él te. ¿Se lo había comentado, Teniente?- Cuestionó el pony de cuero gris, dando otro sorbo a su te. Applejack asintió con su cabeza lentamente.

-Dijo que provenía de Tarestan- Mencionó la pony de pelaje naranja con algo de cautela. Prodigious Mind esbozo una sonrisa discreta, entrecerrando sus ojos.

-También tiene una buena memoria- Applejack se vio ligeramente preocupada ante aquella acotación- Eso es excelente, pues servirá su propósito en estas reuniones nuestras- El corcel dejo la taza en la mesa frente suyo- Sin embargo, debo corregir un pequeño error de su parte. Es Tarkestan.

La pony rubia frunció su ceño.

-Ya veo…

-En efecto, es ahora uno de los siete Reinos Autónomos dentro el Imperio Grifo- El pony de pelaje gris rio quedadamente- Son todos unos personajes nuestros aliados los grifos- El semental dejo la mirada perdida en un punto cualquiera de la habitación. Applejack por su parte rememoro aquel joven grifo que ella había salvado de su propia bala. ¿Aquel niño seguiría con vida en ese infierno que era el campo de batalla? Las posibilidades eran escasas, pero no inexistentes- ¿Qué opina usted de nuestra alianza con los grifos?- Cuestionó el otro pony de la habitación, haciéndola salir de su ensimismamiento. La oji-verde no dijo nada por unos segundos, manteniendo un semblante serio y reflexivo. Aquella pregunta bien podría ser capciosa. Bien podría esconder peligro detrás de esas palabras afables y serenas.

-E-Es bueno que nos concentremos en nuestros verdaderos enemigos…

Al instante pudo ver como una sonrisa astuta se asomaba en el rostro del semental al otro lado de la mesa de cristal que los separaba.

-Como esperaba del elemento de la honestidad- Aquello hizo que Applejack tragara saliva. ¿Qué significaban esas palabras realmente? ¿Había cometido un terrible error?- Efectivamente, siempre hemos estado en guerra con Zebrazia y aliados con el Imperio Grifo.

Proseguidamente un momento de silencio se instauro entre ambos, con la yegua de ojos verdes evitando hacer contacto visual directo y tendido con el otro corcel, mientras que este le daba un nuevo sorbo a su bebida.

-Hm- Expresó gustoso- ¿Cuénteme cómo fue que usted termino siendo elemento de la armonía?- Applejack se acomodó en su asiento, viendo hacia los lados discretamente para confirmar que estaba sola con ese militar- No se debe preocupar, todo lo que usted me diga aquí será exclusivamente para satisfacer mi curiosidad- La yegua de cuero naranja frunció su ceño.

-¿Por qué? ¿Por qué usted quiere saber algo de una época…?- Cerro su boca, no queriendo terminar aquella frase. No tenía permitido terminar aquella frase. Prodigious Mind alzo una ceja, ligeramente sorprendido de esa pregunta impulsiva.

-"Interesante"…

-¿Por qué quiere saber eso?

-Ya se lo explique. Mi innata curiosidad me impide abandonar esta búsqueda del conocimiento prohibido por nuestra Gran Hermana. Muchos ponys a los que les he preguntado me desvían la mirada con temor, la pregunta con pánico o de plano obvian totalmente mi pregunta. Solo mi amiga me ha podido dar una explicación razonable de ustedes y sus hazañas- Explicó el semental con seguridad. Applejack alzo una ceja.

-Suena que su amiga es bastante intrépida para estar divulgando esta clase de información- Mencionó con un tono neutro la yegua de ojos verdes. El pony de cuero gris rió quedadamente, asintiendo.

-Así es ella- Prodigious Mind se arregló los lentes en el puente de su nariz, brillando estos con intensidad- Ahora, prosigamos con el motivo por el cual está aquí- Apremió el Capitán General con una sonrisa impaciente, ansioso de conocer más a fondo el pasado. La yegua asintió.

-Todo empezó realmente en el festival del Sol de Verano del año 1000. Se suponía que-

-¿Qué era el festival del Sol de Verano?- Aquella pregunta descoloco a Applejack, quien se quedó pasmada durante unos segundos.

-Esto… E-Era la celebración de la victoria de la Princesa Celestia sobre su hermana Luna transformada en Nightmare Mo- Al instante, Prodigious Mind alzo su casco para que la yegua parara de hablar. Proseguidamente se levantó de su asiento y camino hasta una mesa. La vaquera pudo ver como el corcel volvía con un cuaderno y un lapicero.

-Repite eso último por favor- Pidió el pony con un tono amable. La rubia torno su atención hacia el cuaderno que el semental planeaba utilizar. Tenía una cubierta de estampado cromado muy bien cuidada color vinotinto.

-B-Bien… El festival del Sol de Verano era la celebración de la victoria de la Princesa Celestia sobre su hermana, la Princesa Luna, quien se había transformado en Nightmare Moon…

-… Listo, continua por favor.

-Como le venía diciendo, todo empezó en el año 1000. La Princesa Celestia había enviado a esta unicornio antipática y refunfuñona a organizar el festival. Su nombre era Twilight Sparkle…

-¿Ella era el elemento de la magia, cierto?- Inquirió Prodigious Mind, queriendo confirmar esa información. Applejack asintió- ¿También fue Princesa de la Amistad por un tiempo, cierto?- La rubia volvió a asentir, teniendo un leve nudo en su garganta. Recordar aquellos tiempos era sin duda doloroso. Una marca lejana de algo que había perdido hace mucho tiempo atrás.

-Como sea, ella estuvo vagando por el pueblo, organizando todo, como siempre hacia…

Luego de unos momentos, el elemento de la honestidad recupero la compostura.

-Todo estuvo de perlas hasta la noche. En medio de la biblioteca-casa de Twilight apareció Nightmare Moon. De allí tuvimos que investigar que eran los elementos de la armonía y luego partimos al Bosque Everfree junto a otra cuatro ponys. Rainbow Dash, Pinkie Pie, Rarity Belle y… y Fluttershy… Todas juntas…

-¿Conocías a alguna de ellas antes de este incidente?- Cuestionó Prodigious con cautela.

-… Si… Pinkie Pie era famosa en el pueblo por ser altamente hiperactiva. Era tan empalagosa con uno como una abeja a la miel. Rainbow Dash era la encargada del clima y generalmente lo hacía bien. De hecho ella siempre decía que podía encargarse del clima en diez segundos porque era la pegaso más rápida de toda Equestria… Rarity era una diseñadora del pueblo. Tenía un gusto exquisito y una actitud propia de Canterlot… a ella la conocía de potrilla por… algo que no quiero recordar…

-Comprendo, no es necesario que lo menciones.

-Gracias… Por ultimo estaba Fluttershy… nadie en el pueblo salvo Rainbow Dash conocía mucho de Fluttershy. Ella siempre fue reservada. Apartada. Tenía una extraña afinidad con los animales.

-Se podía decir que era un grupo bastante diverso entre sí- Afirmó el semental. La yegua de cuero naranja ensancho una sonrisa leve, rememorando a sus cincos amigas.

-No. Teníamos varias cosas en común.

-¿Un ejemplo es?

-Todas éramos tercas como mula- Acoto, ocasionando que ambos equinos rieran quedadamente. Más pronto Applejack recalco aquello, viéndose deslumbrada de que había compartido tanta información con aquel corcel. Este se percató de aquella realización y ensancho una sonrisa cómplice.

-Los recuerdos pueden ser algo maravilloso… Es algo que todos los ponys de nuestro ejército no poseen. Las Princesas, los elementos, las mágicas historias de ponys sagaces que se enfrentaron a grandes males y triunfaron. Todo fue encerrado en el baúl del olvido- El pony por un momento pareció transmitir congoja sobre aquello, más pronto chisto con su lengua suavemente- Es mejor así. Un soldado que duda no es un buen soldado- Argumentó el semental. La rubia reflexiono aquello por unos momentos.

-¿F-Fue por su amiga que usted puede recordar?- Inquirió la pony de cuero naranja con incertidumbre. El Capitán General asintió con un asomo de sonrisa.

-Si… yo antes era como todos mis soldados. Sin recuerdo alguno más allá de mi familia y algún que otro acontecimiento importante de mi vida. Fue ella la que me enseño la verdadera historia- El pony de cuero gris tomo un sorbo de su te- Así que por eso pienso que usted y yo somos afortunados. Usted por su condición especial y yo por mi amistad, hemos podido conservar nuestros más preciados recuerdos.

-¿No siente impotencia al saber que el Partido le arrebato todo?- Inquirió de pronto la yegua rubia, dejando pasmado al semental. Más este no perdió su compostura. Llevo la tasa con te de vuelta a la mesa calmadamente.

-… Honestamente, estoy agradecido con la Gran Hermana por ello- Applejack no subió su rostro para ver al corcel, teniendo su semblante oscurecido por la sombra de su pelo- Si hubiera tenido mis memorias antiguas al momento de ver decenas de atrocidades y horrores, no lo hubiera podido soportar- Prodigious llevo su mirada hacia el techo- Es por eso que también nos consideró desafortunados de saber que había una mejor opción. Que había una alternativa para evadir todo esto que los masones destruyeron. Que había una opción para evitar tanta muerte, destrucción y miseria… Es por eso que tenemos que terminar esto, Teniente Applejack. Por mucho tiempo este continente ha estado sumergido en anarquía absoluta. Debemos terminar esta guerra para asegurarnos de que nadie vuelva a pasar por un calvario tan terrible- El pony frunció su ceño- Todo por la avaricia de un solo pony.

La rubia no dijo nada, sabiendo perfectamente quien era aquel que Prodigious Mind mencionaba. Aquel que, con una sola acción, sumergió a Equestria en una guerra civil y desencadeno todo lo que ocurrió después.

-Pero Alas, dejemos atrás estas reflexiones tristes y continuemos con su relato.

-… Muy bien. Nosotros tuvimos que adentrarnos en el Bosque Everfree para encontrar los Elementos de la Armonía. Solo teníamos el paradero de que se hallaban en el Castillo Real de las Dos Hermanas, por lo-

-¿Ese castillo era desde donde gobernaban juntas las Princesas Celestia y Luna antes de la transformación de esta última, cierto?- Afirmó el corcel, a lo que Applejack solo asintió, confirmando esa información- Continua.

-El caso es que tuvimos que atravesar varios obstáculos- La pony de cuero naranja ensancho una sonrisa, rememorando aquel día- En una parte, una neblina rara hizo que se deslizara la tierra hacia un barranco… Naturalmente, yo y las otras tres que no éramos pegasos nos aventamos por allí sin control. Por suerte yo pude sujetarme y luego sujete a Twilight- Su semblante se vio más acongojado- Luego le pedí que se soltara… y ella hizo lo que le pedí. Ella confió en mí, siendo aquello una situación más peligrosa que parasprites frente a cosecha- Exclamó la pony rubia. El semental de pelaje gris asintió serenamente.

-Por lo que he podido notar, ustedes tenían un vínculo increíble…

-Así es… lástima que no duro mucho… no después de que ese ser horrible se hubiera llevado a Fluttershy…

Prodigious Mind detallo como los ojos de la yegua se cristalizaban, por lo que cerró su cuaderno y llevo este a la mesa de cristal.

-Lo podemos dejar hasta aquí por el día de hoy si así lo prefieres- Indicó el Capitán General. El elemento de la honestidad solo llevo su mirada al suelo, totalmente sumergida dentro de sus recuerdos- Gracias por su ayuda, teniente Applejack- Expresó el semental con seguridad, acabando su tasa de té de un sorbo y levantándose de su asiento- El transporte la esperara para llevarla de vuelta a Wolfpack- Comenzó a caminar hacia la salida de aquella habitación- Manténgase viva- Y dicho eso, el silencio impero en la habitación, con la yegua todavía sumergida en su nostalgia y añoro.


Es el segundo día de nuestro viaje hacia Golenia. He podido observar un deterioro y un declive de la calidad de las carreteras a medida que nos acercamos más a la frontera. Nos hemos detenido a un lado del camino para reposar.

Como siempre, Winter se encuentra peleando con el corcel extrovertido de los trillizos. El otro de los trillizos, el calmado, se encuentra descansando. La que trabaja con Pinkie está dibujando un boceto de los árboles de esta zona. El pony de aspecto rudo limpia su espada nuevamente. La paramédico está durmiendo, al igual que Ditzy. Bronze observa el camino, atento de cualquier enemigo.

No es un día muy bueno que digamos. Las nubes cubren al sol. Puede que llueva.

Me vienen los recuerdos de cuando mi único trabajo en la vida era limpiar el clima en Ponyville. Era la mejor en ello. La más rápida…

Y sin embargo, aquí estoy…

Siempre pensaba que mi vida había sido, en su gran mayoría, bastante afortunada. Tenía una buena casa, un buen trabajo y buenas amigas. Entre todas pudimos enfrentar a diversas amenazas, siendo la más grande de ellas Nightmare Moon. Creía que éramos imparables. Creía que, mientras estuviéramos juntas, nada malo podría pasar…

Claro, hasta que apareció Discord. Aquel ser repugnante, mejunje de animales, me dio mi primer golpe de cruda realidad arrebatándome a Fluttershy.

No puedo recordar bien cuantas horas estuve llorando aquella noche y cuantas estuve llorando después del funeral. Mi corazón había quedado hecho trizas, al igual que mi espíritu.

Más incluso con esa pérdida tan grande, pensaba que eventualmente me recuperaría. Pensaba que las cinco todavía podíamos dar buena pelea. Y así fue por un tiempo, sobrevivieron a una dura lucha contra los Changelings sin sus elementos y batallamos contra Sombra lo mejor que pudieron, pese a que eso fue una absoluta masacre. Incluso por un momento parecíamos más poderosas que nunca, con Twilight siendo una alicornio.

Más pronto ella se fue para no volver.

Luego llego Tirek y la Princesa Celestia se fue para nunca más volver.

Luego, después de la cruenta Guerra Civil, llego el Partido y la Gran Hermana.

Luego perdí a Rarity junto a Scootaloo, Apple Bloom, Sweetie Belle y Spike.

Luego a Pinkie.

Luego a Applejack.

Y finalmente, estando dentro del ELE, perdí a Shining Armor y a Flash Sentry.

Quede sola en este mundo. Todos aquellos a los que conocía estaban desaparecidos, muertos o en mi contra. No ayudo mucho el hecho de tener la presión encima de comandar a lo último de Equestria que se oponía a la Gran Hermana y el yugo unitarista.

Gracias a Celestia que Bronze Water, rechazando él el puesto de comandante, me tuteló y ayudo en mi hora más oscura. Gracias a sus consejos y guía, logre recuperar a Rarity. Luego comenzamos a recuperar nuestras perdidas obtenidas en la Guerra Civil y en la Operación Escudo Radiante. Incluso logramos asestar un golpe algo fuerte al Partido en mucho, mucho tiempo cuando capturamos a Black Supremacy. Fue un muy necesitado boost de confianza y moral.

Ahora, poco a poco hemos estado acumulando fuerza como nunca. Logramos recuperar a Pinkie, logramos localizar a Applejack. Tenemos con nosotros a los Wonderbolts y su capitán, junto al Almirante Mayor de la MRE.

Nos dirigimos finalmente para lograr conseguir al pony que nos ayudara a montar una seria oposición en contra del Partido. Una oposición real. Él es, después de todo, la clave para poner de nuestro lado a toda una raza.

Solo Celestia y Luna pueden saber que nos ampara. Tengo la confianza de que, algún día, lograremos estar todas juntas. Tengo también la certeza de que, tarde o temprano, tendremos que enfrentarnos cara a cara contra la Gran Hermana y todos sus títeres del Triumviratu…

Solo espero que logremos traer de vuelta la armonía a Equestria.

20 de febrero de 1019.

Rainbow Dash, comandante del Ejército de Liberación Equestriana.

-Como molestas, Fire Fall- Exclamó Diamond Winter con un tono áspero. La pegaso de cuero rosado torno su mirada a los dos corceles, quienes tenían semblantes poco amigables, con sonrisas rígidas.

-Discúlpeme princesa, no sabía que eras tan delicada- Respondió Fire Fall. Roughwill soltó un soplido de risa- Apuesto que cada vez que disparas ese rifle te revisas la pesuñas para ver si las arruinaste- El pegaso de pelaje gris claro rodó sus ojos.

-Oh Celestia. Me tendrán que cargar muchachos, don comedia aquí me acaba de matar de la risa- Exclamó Diamond Winter. Roughwill se llevó un casco a la boca, tapándosela para evitar soltar una carcajada. Bronze Water esbozo una sonrisa, mientras que Rainbow Dash rió quedadamente. Frost Wings sonrió con ánimos por aquello. Incluso el pony de cuero rojo carcajeo con aquel comentario.

-Ok te doy esa, estuvo buena- Afirmó el terrestre con seguridad. El pegaso peli-azul ensancho un gesto confiado- Nada mal para una princesa- Indicó Fire Fall con una expresión burlona, a lo que el oji-marrón soltó un suspiro exasperado.

-¿Por qué eres así?- Cuestionó desganado.

-Atención, se aproximan batas negras- Susurró Bronze Water repentinamente, alertando a todos los presentes. Todos tornaron su mirada en la dirección donde veía el teniente. Pronto pudieron contemplar como un grupo grande de ponys se acercaba caminando. Todos llevaban rifles reposando en su lomo o en su costado.

-Demonios- Susurró Rainbow Dash, colocándose su capucha y guardando el libro que tenía en sus cascos dentro de su mochila. Ditzy, Fire Wall y Trick Sweeper se despertaron con el ajetreo que ocurría a su alrededor.

-¿Qué está pasando?- Inquirió desorientado el pony de cuero naranja, tallándose los ojos.

-Tenemos visitas- Respondió llanamente Roughwill. Eso fue suficiente para avispar al terrestre.

Pronto, todos estaban listos para su actuación. Bronze Water vigilaba de reojo al grupo de policías dorados que cada vez se hallaban más cerca. El unicornio de cuero naranja frunció su ceño cuando sintió como algo golpeaba repetidamente el suelo.

-Winter- Llamó el semental, el aludido se vio media vuelta con rapidez, viéndose bastante nervioso- Cálmate- Ordenó con firmeza. Teniendo una mirada rígida en sus ojos grises. Diamond Winter trago saliva secamente, asintiendo y controlando su pierna.

-Actúen natural- Dijo Rainbow Dash en un susurro.

Hubo unos segundos de silencio, donde solo se oían los cada vez más cercanos pasos del regimiento enemigo. Algunas voces conversando con tranquilidad, sin saber que tenían un peligro cerca.

-¡Alto!- Tanto la pegaso de cuero rosado como el unicornio de pelaje naranja tuvieron un escalofrió al escuchar esa voz- ¡En fila!

Al instante todos los batas negras se organizaron en una fila rápidamente, con bastante precisión y eficiencia.

-Buenos días, colegas- Saludó el corcel con cordial. De una mirada cercana, todos pudieron ver que aquel era un pony de piel mostaza. Sin embargo, tanto Rainbow Dash como Bronze Water tragaron saliva profundamente.

-B-Buenos días- Atinó a responder el oji-gris, descolocado. El pony de color mostaza entrecerró sus ojos azules con escepticismo. Miro atrás de aquel grupo de equinos, enfocando su mirada en la carroza que traían.

-¿Dónde se dirigen con aquel cargamento?- Cuestionó el unicornio con intriga.

-A-A la frontera.

-Ya veo- Tomo unos segundos, mirando detenidamente a Bronze Water-¿De casualidad te conozco?- Ambos ponys no llevaban sus capuchas, por lo que podían observar su rostro con claridad- Siento que nos hemos visto antes.

Rainbow Dash torno su mirada al teniente del escuadrón guardia real. Este frunció su ceño ligeramente por unos segundos. Todos los demás ponys que estaban con ellas o bien se mostraban mucho más nerviosos o bien se preparaban para un posible enfrentamiento.

-Me ofende que te hayas olvidado de mí, bastardo- Comentó de pronto el unicornio de cuero naranja, dejando pasmados a todos allí. El capitán de los policías dorados ensancho una sonrisa cómplice.

-¡Aja! Sabía que probablemente eras tú, Water- Reveló el pony con un tono mucho más suelto y confiado. Este dio unos pasos para dar un abrazo amistoso que pronto el Bronze recibió.

-¿Cómo estas, Cutted?- Inquirió el oji-gris. El otro equino suspiro con cansancio, separándose.

-Hoy tuvimos que patrullar bastante, desde que nos cambiaron de sector por el ataque del batpony en Cleansight- Chisto con su lengua, visiblemente frustrado- Llevaron a un "escuadrón de élite" a esa zona para rastrearlo…

Rainbow Dash de inmediato alzo una ceja, rememorando que cuando ella se había encontrado a aquel grupo de policías dorados pudo zafarse de ellos gracias precisamente al ataque de ese batpony.

-¿Un batpony? No es común ver uno de esos por estos días- Afirmó Bronze Water con escepticismo.

-Así fue el testimonio de la patrulla que fue atacada- El pony se llevó un casco a su barbilla- ¿Pero que hay de ti, Water? No sabía que te habías alistado a la Policía Dorada- Comentó Cutted curioso. El unicornio de pelaje naranja trago saliva secamente y esbozo una pequeña sonrisa rígida.

-Si… F-Fue muy difícil no apoyar a la Gran Hermana después de la Gran Traición- Indicó Bronze Water. Rainbow Dash y todo el equipo de este escuchaban atentos la conversación, pues casi todos ellos no pudieron vivir eso en el campo de batalla.

-Y que lo digas, malditos masones- Exclamó con desprecio Cutted, teniendo en su rostro clara muestra de ese resentimiento. Más pronto recupero una sonrisa amigable- Pero bueno, no todo es siempre bonito en la vida. No te había visto desde la liberación de Dusk Shine en Canterlot.

-Me habían asignado a Puerto Platinioum cuando Dusk Shine fue asesinado. Desde ahí combatí hasta que finalmente termino la guerra- Exclamó el unicornio de cuero naranja. El otro de pelaje mostaza asintió, suspirando.

-Entiendo- Desvió su atención hacia el carruaje que estaba detrás del otro grupo de ponys- ¿Qué es eso que llevas allí?- Cuestionó intrigado el unicornio de aspecto mayor. Bronze Water torno su mirada hacia el carruaje.

-Oh… Son provisiones- Llevo su mirada de vuelta al frente, visualizando como Cutted fruncía ligeramente su ceño- Para Binsk que después llevaran a Tsaritsyn- Añadió con velocidad, a lo que el policía dorado entrecerró sus ojos.

-Ya veo… Supongo que los rumores de las protestas en el Distrito X son ciertos después de todo- Rainbow Dash y Bronze Water se miraron significativamente- Oh bueno, no te entretengo más entonces Water- Exclamó el pony de cuero mostaza, alzando su casco para un brohoof. El Teniente miro la pesuña del otro equino y dudo si chocarla, más pronto meneo su cabeza y correspondió la despedida.

-Un placer haberte visto de nuevo, Sword- Ensancho una sonrisa de lado- Saluda a tu esposa e hijos de mi parte- Convino el oji-gris. El oji-azul hizo un gesto afirmativo.

-Cuando tengas un tiempo libre, pásate por Tree Hill Village. Ahí estamos estacionados generalmente- Expresó Cutted Sword con seguridad. Bronze Water asintió.

-Así lo haré…

El unicornio de cuero naranja alzaba su casco, despidiéndose de aquel convoy de policías dorados y en específico del otro unicornio de pelaje mostaza. Rainbow Dash se aproximó a él.

-¿Quién diría que tendrías amigos dentro del Partido?- Cuestionó la pegaso de cuero rosado con un tono bromista, relajado. Mas el semental solo frunció su ceño.

-S-Siempre pensé que no había sobrevivido a esa batalla…

El elemento de la lealtad sintió el peso de aquella frase y trago saliva profundamente. Lo mejor no era tocar aquel tema.

-B-Bueno… por lo menos pudimos comprobar que nuestros disfraces funcionan- Afirmó la pegaso, viendo como el escuadrón se arreglaba para continuar.

-Si…

La peli-azul eléctrico vio con cierta preocupación al corcel. Más pronto suspiro, resignada.

-Estaremos por allá- Indicó, procediendo a marcharse. Bronze Water asintió lentamente, sumergido en sus memorias y recuerdos.

-Hey- Todos los ponys que lograron escuchar ese llamado lo atendieron, tornando su atención en dirección de la yegua oji-violeta- ¿Alguien sabe la historia entre Bronze y ese bata negra?- Inquirió Rainbow Dash. Diamond Winter se alzó de hombros al igual que Fire Fall. Trick Sweeper, Frost Wings y Dinky Hooves negaron con su cabeza. Solo pudo notar dos reacciones distintas en Roughwill y en Fire Wall. El primero se puso más tieso, rígido. El segundo se estremeció un poco- Ustedes dos- Señalo con su casco- ¿Saben algo?- Confrontó. El pony de cuero mate frunció su ceño.

-Solo digamos que la guerra es bastante cruel e injusta, mi comandante- Puntualizó el unicornio, con un tono grave y neutro. Después de aquella contundente afirmación, nadie quiso alargar la conversación.


Era una nueva mañana en Equestria. Así se lo confirmaban los pájaros del bosque. Su canto suave era su alarma que le indicaba que finalmente podía salir de su refugio, sin el temor constante de encontrarse con mantícoras o un Timberwolfs.

Por supuesto, eso no indicaba que no se los podría conseguir. Pero era mucho menos probable de día o amaneciendo, que de noche o atardeciendo.

-Y tú vas aquí- Susurró, colocando una daga brillante dentro de su cartera- ¿Que más me puede faltar?- Se preguntó a sí misma. Llevo su casco izquierdo superior hasta su barbilla y compuso un semblante pensativo, intentando buscar en sus memorias algún artilugio que le pudiera ser de utilidad. Mas luego de unos cuantos segundos, desistió de aquello- Creo que lo tengo todo- Ensancho una sonrisa segura y procedió a salir de la habitación. Tarareando una canción, cruzo el pasillo de su hogar y se dirigió hacia la cocina, buscando algunas pequeñas provisiones para su viaje.

-Hm- Alzo una ceja, visualizando que les quedaban pocas provisiones- Supongo que tendré que pasar por el mercado de Ponyville esta tarde… O quizá Iron Will pueda colaborar con nosotras- Compuso un semblante ciertamente enervante- Hace tiempo que no lo veo, debería ir a visitarlo.

Tomo dos manzanas que quedaban en el lugar y se separó de los estantes.

-Hola Sweetie- Cuestionó una voz a su espalda. Dio un respingo y se dio media vuelta, encarando así a Diamond Tiara.

-¡Por Celestia! ¡Avisa que estás ahí!- Se llevó un casco a su pecho, sintiendo su corazón latir con fuerza- Casi me da un infarto.

-No fue mi intención- Exclamó la pony terrestre, a lo que la unicornio rodó sus ojos.

-Sí, y el Partido no gobierna Equestria- Recalcó la hechicera. Diamond Tiara ensancho una sonrisa cómplice, alzándose de cascos.

-No es mi culpa que tú estés despierta tan temprano- La equina de cuero rosado entrecerró sus ojos levemente- Y ya que estamos en el tema… ¿A dónde te diriges a esta hora?- Inquirió curiosa. Finalmente podría saciar su intriga con respecto a ese asunto. Sweetie Belle trago saliva secamente y ensancho una sonrisa algo nerviosa.

-Oh…

Ambas se quedaron en silencio durante unos segundos, una esperando la respuesta y otra formulándola. Diamond Tiara descompuso su semblante en una ligera preocupación y duda.

-¿Estas bi-

-Si- Interrumpió la unicornio de cuero blanco con rapidez, descolocando a Diamond Tiara. Al percatarse de esto, la hechicera carraspeo, postrando entonces una sonrisa segura- Si querida, perdona por eso, todavía sigo algo alterada por el susto- Dicho eso lanzo una mirada poco amigable a la otra yegua, quien coloco un gesto penoso- Veras, Diamond. Yo trabajo con pociones y hechizos, especialmente para ayudar a las dos desquiciadas que viven aquí con nosotras en su lucha inagotable contra el crimen y la injusticia del Partido- La yegua oji-azul se vio levemente afligida y preocupada, pues rememoro que, en efecto, Apple Bloom estaba lejos de ella, en el centro de IQUISOC. La boca de la bestia. Acompañada únicamente por Scootaloo y su propia habilidad. No contaba con la protección del Bosque Everfree…

Meneo su cabeza, saliendo de su ensimismamiento.

-Y por ello tengo que salir tan temprano- Concluyó Sweetie Belle. Diamond Tiara frunció su ceño.

-¿Qué?- Inquirió. La unicornio alzo una ceja, desconcertada.

-¿Qué de qué?

-¿Qué fue lo último que mencionaste?

-¿¡No me prestaste atención!?

-Estaba… reflexionando ciertos acontecimientos.

-¡Tsk! ¿Es en serio?

-Si.

-… Bien, pero presta atención- Condicionó Sweetie Belle con un tono serio. La equina de pelaje rosado asintió- Bien, como dije, yo trabajo con pócimas y conjuros. Sin embargo, una de las hierbas con las que yo más trabajo no son fáciles de conseguir… Salvo con la luz del amanecer- Reveló la unicornio, a lo que la pony terrestre se vio escéptica.

-¿Sales tan temprano por una hierba?- Inquirió dudosa la equina. La oji-verde asintió.

-Claro- Estiro una de sus pesuñas, soltando un indecoroso bostezo- ¿Por qué mas crees que saldría tan temprano cuando me pudiera quedar durmiendo?- Diamond Tiara asintió ligeramente.

-Ya veo…

Las dos se quedaron en silencio durante un par de segundos, reflexionando aquel intercambio de palabras.

-¿Fue su anterior maestra la que te enseño el tratado de hierbas?- Sweetie Belle encarno una de sus cejas y una sonrisa picarona se asomó por la comisura de sus labios.

-¿Estamos curiosas hoy, eh?- Y dicho eso llevo sus dos cascos a la mejilla de la pony terrestre oji-azul, apretándolas y haciendo que esta soltara un ligero quejido de dolor.

-N-No hagas eso- Reclamó con un pequeño sonrojo Diamond Tiara. La hechicera ensancho su gesto.

-Es inevitable cuando tú puedes llegar a ser tan tierna- La yegua de cuero rosado se enrojeció aún más- Bueno, para responder tu pregunta… Si y no- La oji-azul se vio dubitativa- Veras, Zecora si nos enseñaba esta clase de cosas, pero yo nunca preste atención realmente… Hasta que la perdimos…- La equina terrestre contemplo como el semblante de la unicornio se descomponía por unos instantes en tristeza y pesadez, antes de recuperar su habitual actitud relajada- Como sea, luego de eso yo decidí que estudiaría bastante magia, para poder proteger a los que quiero y como una especie de tributo hacia ella…

-Eso es realmente dulce y honorable de tu parte, Sweetie- Exclamó Diamond Tiara con un tono afable y una sonrisa sincera. La unicornio imito el gesto.

-G-Gracias… Ojala así me vieran las otras dos cretinas. Solo me ven como su dispensador de pócimas y hechizos de curación exprés- Afirmó con un tono exasperado, que saco una risa quedada a la otra pony. Desvió su atención hacia el reloj, viendo que se hacía tarde- Demonios, tengo que irme- la unicornio tomo rápidamente a la otra yegua y le dio un beso en la mejilla- Un gusto haber hablado contigo, Diamond, pero pierdo la oportunidad de conseguir esas hierbas.

-S-Si- Atino a decir la oji-azul.

Diamond Tiara pudo observar como la unicornio de pelaje blanco se marchaba. La despedía con un casco y estaba en el pórtico de la puerta. Una sonrisa adornaba su rostro.

Pero dentro de ella, muy en lo profundo, un pequeño revoltijo le daba un mal presentimiento…


El clima era fresco. Usualmente no lograba ver el cielo con ese azul tan intenso y el sol en su máximo apogeo, pues siempre se la pasaba o trabajando en el Triumviratu o estudiado hechizos. Varios policías dorados custodiaban el lugar, siempre vigilantes de cualquier movimiento sospechoso. Dado a que ella no era muy conocida dentro de las filas del Partido, algunos de los equinos la miraban extrañados, descolocados ante la capa y el sombrero que siempre cargaba a todas partes.

Pero en aquellos momentos, todos apartaban la mirada en cuanto veían el semblante poco amigable de la unicornio azul.

-"Tú me acompañaras a Griffonstone"- Frunció su ceño. La reunión del Triumviratu había terminado en una larga y tediosa conversación sobre asuntos económicos en Nueva Equestria… y lo que más le interesaba a ella, había recibido la obligación de ir con la Gran Hermana al país grifo para reunirse una vez más con aquel ser repugnante que llevaba de nombre Maximus de Sunshine…

Nada de su agrado si era honesta.

Visualizo entonces su hogar y dio un suspiro desganado. El viento meció levemente su capa y su sombrero. Una brisa fresca para su estado de ánimo agrio. Al acercarse a la puerta de su hogar, pudo escuchar la agradable música de Octavia.

Ensancho una pequeña sonrisa picarona.

Ingreso a la casa en silencio, queriendo sorprender al resto de su familia. Una de las puertas adyacentes a la entrada se abrió.

-Oh Trixie. No te esperábamos tan temprano- Exclamó Spike, sorprendido. La unicornio peli-plateado descompuso su semblante por una línea recta en sus labios.

-Hola Spike- Dijo con un tono más neutro. El dragón alzo una ceja.

-Wow, ese ánimo esta para como una fiesta- Indicó el reptil con seguridad. La yegua asintió con pesadez.

-Lo sé- Se retiró su sombrero- Ahora solo quiero tirarme a la cama y dormir - Exclamó, llevando sus cascos para retirarse su capa.

-Deja que te ayude con eso- Ofreció Spike, acercándose a la maga. Esta ensancho una pequeña sonrisa atrevida.

-Quién diría que podías ser tan caballeroso y servicial- El dragón rió quedadamente, ayudando a la unicornio para retirar su capa. Cuando lo hizo, pudo observar el lomo de cuero azul de Trixie y el cabello plateado de está cayendo desordenado por su espalda. Trago saliva secamente, siendo esto notado por la unicornio azul.

-Cuidado, Spike. Sé que te gusta lo que ves pero debemos ser más precavidos- Afirmó la yegua con un tono semi-bromista y semi-serio. Ambos recordaron lo que había pasado la última vez que estuvieron así de cerca, como fueron descubiertos por Orange Height.

-Sí, gracias por abandonarme ese día por cierto. Bastante genial de tu parte- Rememoró con un ligero resentimiento el reptil de escamas moradas. La peli-plateado se adelantó un paso y con su cola le sobo la mejilla al dragón.

-Te lo recompensare algún día- Coloco una mirada seductora- Ya tu sabes cómo- Sonrió sugestivamente, lo que hizo que Spike se sonrojara.

-V-Vamos, Flurry y Octavia me están esperando- Afirmó con rapidez el reptil, separándose de la unicornio, quien solo compuso un gesto victorioso y complacido. Le encantaba ver cómo, algunas veces, lograba traspasar las defensas de Spike. Por muy amable, dedicado e inocente que fuera, también era un ser con necesidades. Soltó una risa quedada.

-Diles que me esperen. Tengo algo que decirles- Comandó la unicornio azul, dirigiéndose hacia el piso de arriba. El reptil espinas verdes alzo una ceja, intrigado, más no cuestiono aquello.

Luego de haberse arreglado y haber guardado su capa y su sombrero en su armario, la unicornio azul bajo las escaleras y se adentró por la misma puerta adyacente a la sala de entrada por donde Spike había aparecido. Pudo al instante percibir el aroma a café recién hecho, ensanchando una sonrisa en grande.

-¡Mamá!- Llamo alguien, la peli-plateado se dio media vuelta y noto a Flurry Heart, quien llevaba puesta la ropa que protegía de ojos curiosos sus alas. A un lado de esta estaba la chelista, quien la observaba con una sonrisa.

-Mocosa- Al corresponder el saludo de aquella manera, la alicornio se sonrojo y bufo con molestia- Melody- La susodicha asintió con su cabeza.

-Una sorpresa verte aquí tan temprano, Trixie- Comentó la pony terrestre de cuero gris. La aludida suspiro con exasperación.

-Sí, y no es precisamente por algo maravilloso- Exclamó la maga, volviendo algo de su humor agrio al recordar que era lo que tenía que decirles a todos ellos. Con su mirada, visualizo que nada más al frente de ella estaba Octavia y Flurry, con semblantes preocupados o deslumbrados. Alzo una ceja, intrigada.

-¿Dónde está Wonder Luck?- Inquirió dudosa.

-Atrás suyo, Madam Trixie- Respondió el pony. La peli-plateado se dio media vuelta y encaro al pegaso.

-Bueno, solo faltan Orange Height y Spike- Torno su mirada a las dos yeguas, buscando una respuesta.

-Ellos están en la cocina preparando un café si mal no recuerdo- La maga asintió. Proseguidamente se acercó a uno de los sillones y se dejó caer en él. Tuvieron que esperar unos minutos en silencio para que los otros dos se les unieran. Flurry veía curiosa a Trixie. ¿Qué le habría pasado a su madre para que estuviera con ese ánimo?

-Señorita- Llamó alguien, los cuatro ponys de la sala desviaron su atención en aquella dirección, descubriendo así a Orange Height con una bandeja de aluminio. A su lado estaba Spike. El aroma del café inmediatamente impregno su nariz. Ensancho una pequeña sonrisa agradecida cuando su mayordomo tendió la bandeja hacia ella, pudiendo hacia retirar su taza con el líquido marrón que le animaría en cierta medida.

-Hm- Suspiro al probar la bebida. Dio otro sorbo y después llevo la taza a la mesa. Procedió entonces a mirar a todos los presentes, quienes le devolvían la mirada, expectantes y en la incertidumbre. Aclaro su garganta.

-Bueno, lo que me temía finalmente ocurrió- Aquello hizo que tanto Octavia como Spike, por razones distintas, sufrieran un pequeño escalofrió- Debo partir hacia Griffonstone junto a la Gran Hermana dentro de dos semanas- Exclamó con seguridad y cierto desánimo la unicornio de cuero azul. Si era honesta, lo único que veía positivo de aquel viaje seria que podría pasar tiempo con Starlight y encontrarse de nuevo con Gladius.

Por su parte, tanto el dragón de escamas moradas como la pony terrestre de cuero gris suspiraron suavemente, aliviados.

-Pensé que ya habías hablado con los grifos, mamá- Recalcó Flurry Heart con escepticismo. Trixie chisto con su lengua.

-No realmente, pues se suponía que fuera Starlight la que asistiera a esa reunión- Respondió la maga.

-¿Necesita que la acompañemos?- La peli-plateado torno su atención hacia Wonder Luck. Todos entonces se realizaron la misma pregunta interior. Pero aun así, no tuvieron que reflexionar por mucho tiempo.

-No. Para este viaje prefiero que ustedes se queden aquí- Indicó la oji-violeta, procediendo a colocar un rostro más rígido. El flequillo de su crin ensombreció tenuemente su semblante- No quiero que ocurran nuevos incidentes- Su tono se había vuelto más grave, siendo esto notado para todos los presentes.

Spike trago saliva secamente, llevando a su cicatriz en el área de su abdomen. Como estuvo cerca de la muerte por haber confiado demasiado en sus aptitudes como dragón y sobre pensar ciertos asuntos.

Flurry desvió su semblante hacia un lado, claramente avergonzada y arrepentida, pues bien sabía ella a lo que su madre se refería.

Wonder Luck frunció su ceño, rememorando aquella lucha y como todos sus compañeros habían perecido. Como el había rematado a aquel grifo en el suelo con su bayoneta. Como el ataque magno de la joven yegua de la sala había dejado a todos ensimismados, como si fuera la furia misma del cielo atacando.

-Por lo tanto, ustedes seguirán aquí hasta que yo termine en Griffonstone. Calculo que entre mediados y finales de marzo estaré de nuevo con ustedes- Tomo un nuevo sorbo de café- Es importante que se mantengan unidos aquí. No pueden confiar en más nadie que no sean ustedes cinco- Afirmó. Los demás seres de la habitación se vieron con incertidumbre, inseguros de que significaba realmente esa frase- Eso es todo, pueden seguir haciendo sus cosas- Sentenció Trixie con un tono desganado, reposando en su sillón.

Octavia y Wonder Luck pudieron observar como los demás hacían precisamente aquello, continuar con sus asuntos. Ambos se dieron una mirada dubitativa, sin saber bien cómo proceder. La chelista había visto muy pocas veces a la maga en aquel estado de ánimo. El otro equino por su parte ni siquiera la había visto de aquel humor.

La yegua de cuero gris rememoro su plan con Apple Scoots y como la unicornio de pelaje azul era esencial para que este funcionara. Más, como bien podía notar, la peli-plateado estaba fatigada, hastiada, de un humor terrible. Era óptimo entonces no molestarla con aquello.

Suspiro con exasperación. Ya cuando finalizara su trabajo abordaría a Trixie.


-¡Oh vamos! ¿¡Cómo es posible que te comieras mi pegaso!?

-Desafortunadamente para ti, yo sufrí paliza tras paliza contra la mejor jugadora de ajedrez que este mundo ha concebido- Indicó Spike con un tono confiado- Y claro, eso al final me hizo mejorar bastante- Añadió con una sonrisa presumida- Ahora, es tu turno.

Octavia rió quedadamente por el comentario. Podía ver la frustración en el rostro de Flurry y la soberbia en el del dragón. Torno su atención hacia Trixie, quien observaba distraída el juego de ajedrez. Era como si apneas hubieran pasado apenas unos minutos que, gracias a su impaciencia y ansiedad, el día había pasado y su turno estaba terminado. Era momento de que volviera a su casa. Coloco su violonchelo en su lomo, ajustándolo bien para que no cayera en mitad del camino. Luego compuso un semblante serio, decidido, encaminándose en dirección hacia la unicornio azul.

-Trixie- La aludida torno su atención hacia esta- Necesito hablarte sobre eso- La peli-plateado alzo una ceja, dubitativa sobre aquello a lo que se refería la chelista. Esta se percató de la duda de la unicornio- Sobre lo de mi amiga- El rostro de Trixie se ilumino en la comprensión.

-Bien.

-Vamos a hablarlo en privado, por favor- La oji-violeta frunció su ceño ligeramente, extrañada de aquella petición. Más pronto accedió, levantándose de su asiento. El hecho fue notado de reojo por Spike, sintiéndose inevitablemente curioso. Pero sería una falta de respeto escuchar la conversación ajena de lo que él consideraba una de sus mejores amigas y su amante.

-"Y Flurry está muy enfocada en el juego para poder escabullirme así como así" Tsk- Chisto con su lengua suavemente, captando la atención de la alicornio joven, quien frunció su ceño.

-Seguro te percataste de que cometiste un error- Dedujo la yegua, sorprendiendo ligeramente al dragón- Pero no sé dónde- Admitió con algo de frustración.

-Bien- Detuvo la unicornio de cuero azul. La chelista dio media vuelta- ¿Qué es lo que querías decirme, Melody?

-Es sobre mi amiga- La pony terrestre de cuero gris suspiro, intentando relajarse. Rememoro pues lo que podría pasar si ese plan salía mal- S-Sobre sus datos...

-¿Qué ocurren con ellos?- Cuestionó Trixie, pronto entrecerró sus cejas- ¿Tienen algo de malo?- Añadió escéptica. La chelista trago saliva profundamente, intentando recuperar su compostura. La confianza y seguridad con la que había encarado en la habitación a la otra yegua se había desintegrado ahora que ambas estaban solas.

-P-Para nada- carraspeo para recuperar su tono habitual- No, los datos están bien. Es solo que… bueno, como te mencionaste eso de que partirías en dos semanas…

-Oh, era eso…

-Si.

-… Bien, necesito entonces que en esta semana me traigas sus datos para anotarlos en la Base de Datos. Si tu amiga no puede, tendrá que esperar a que yo regrese de Griffonstone- Aseguró la maga con firmeza. Octavia asintió rígidamente, viendo lo complicada que estaba su situación. Debía conversarlo con la fusión de las dos ponys para poder decidir algo. Aunque ella ya se estaba inclinando por una de dichas opciones.

-Ok- Ensancho una pequeña sonrisa- Gracias, Trixie- La aludida correspondió el gesto imitándolo.

-No hay de que- Coloco un casco encima del lomo de la pony terrestre, pasmando a esta y haciendo que un pequeño escalofrió recorriera su columna- Es mi pequeña recompensa por saber que puedo contar contigo dentro de este asqueroso mundo- Dijo con un tono cómplice y energético. La sonrisa de la chelista casi muere en el acto.

-"Estoy traicionando la confianza de quien me salvo de la miseria para conseguir información" Siempre, Trixie- Dijo en un tono más bajo por el bajón de ánimo, casi un murmuro. La peli-plateado alzo una ceja ante la inhibición de la voz. Lo tomo como un pequeño juramento a su ser.

-No has de preocuparte- Señaló la unicornio oji-violeta, atrayendo la atención de la pony- Pues la Magna e Imbatible Trixie los protegerá a todos- La peli-plateado se dio media vuelta, alejándose de la chelista. Frunció su ceño y su mirada cobro intensidad mientras se fijaba en el fondo de la habitación, captando un par de ojos azules que le devolvían fríamente la mirada. Frunció su ceño- Los protegeré de cualquiera que intente hacerles daño…


Las calles de Canterlot se comenzaban a vaciar al compás de que la luz del atardecer daba sus últimos destellos. Con su mirada vigilaba las calles cual águila, pues desde su combate contra aquellos dos ponys debía estar mucho más alerta. Su disfraz de Bata Negra había demostrado ser no tan eficaz como ella pensaba.

-"Y pensar que estuvimos a un par de metros de ser carne de cañón"- Afirmó Apple Bloom con seguridad- "Debemos medir nuestros pasos con mejor discreción"

-"Supongo"- Respondió llanamente la otra mitad de la fusión.

-"Hmm, ¿estáis bien? Os he notado más desanimada desde ese día"

-"Oh no lo sé, quizá sea el hecho de que tuve que escapar pisándome mi propia cola"- Exclamó Scootaloo, soltando un suspiro.

-"No debéis atormentaros con ese hecho. Nos tomaron de sorpresa, pero no dejaremos repetir ese rodeo"- Dio ánimos su amiga, a lo que la fusión ensancho una sonrisa leve.

-Espero. Rainbow Dash no estaría deprimida por esto- Afirmó la pegaso, recuperando su confianza.

-"Ese es el espíritu"

-Realmente eres bastante útil cuando te lo propones, Apple Bloom- Remarcó con un tono burlón Scootaloo, desvaneciendo el aura pesimista de su conversación.

-"No tentéis vuestra suerte con ese exacerbado ímpetu"- La fusión rio quedadamente. Fijo nuevamente su atención en la acera, notando como alguien bastante familiar se acercaba.

-Es hora- La pegaso extendio sus alas y se lanzó del edificio, planeando hasta el suelo en el callejón. Proseguidamente se encamino hasta el lugar donde interceptaría a la otra yegua.

Esta cruzo el callejón, a lo que Scootaloo se recostó de la pared.

-¡Pst!- Llamó, atrayendo la atención de Octavia.

-Ahí estas- Dijo puntual la pony de cuero gris- ¿Estamos listas para actuar?- La fusión alzo una ceja, deslumbrada.

-¿Y esa frialdad? ¿Ni un abrazo?- Exclamó la yegua de cuero amarillo anaranjado con un tono bromista. La chelista suspiro con desgano.

-Me acaban de informar algo que pone nuestros planes en peligro- La pegaso se quedó aún más pasmada- ¿Tienes todavía contigo el número de Lyra? Tenemos una semana para ingresar tus datos para que puedas tener un margen de acción.

-¡Wow, wow, wow! ¡Frena un segundo tus cascos! ¡Estás hablando muy rápidamente!- Exclamó la fusión con seguridad. La yegua de cuero gris bufo con exasperación.

-¿Qué no entiendes?

-"Todo"

-Todo

Octavia soltó un suspiro, reformulando su información.

-Mira, esta es la situación. Mi empleadora me acaba de informar que tenemos que dar tus datos en una semana o de lo contrario debíamos esperar a que ella volviera de un viaje que va a tener- Se explicó más calmadamente la terrestre. A lo que Scootaloo asintió, comprendiendo. Reviso las calles para asegurarse que nadie venia en su dirección.

-¿Y qué ocurre con eso de conseguir nuevos datos?- Cuestionó. La peli-negro frunció su ceño y se acomodó su violonchelo en su lomo.

-Estamos contrarreloj.

-"No entiendo cuál es su apremio. ¿No podríamos esperar hasta que la otra pony regrese de su viaje y planificar mejor esto?"

-Apple Bloom tiene un buen punto- Octavia alzo una ceja. Scootaloo se llevó un casco a su nuca con cierta vergüenza- Oh cierto, disculpa. Bueno, ella dice que deberíamos esperar que esa yegua regrese y así planificamos mejor esto. Ya sabes, conseguir un nuevo número y todo eso.

-Por mucho que me gustaría eso, el problema viene a que no sé cómo este mi empleadora cuando vuelva de su viaje- La fusión alzo su ceja, a lo que la pony de cuero gris suspiro con exasperación- Me explico. En el último viaje que ella tuvo se llevó a su hija y a su ayudante. Al parecer paso algo allá que hizo que ella, al volver, contratara un guardaespaldas personal para su hija y un equipo completo de policías dorados para que custodiaran su casa. Si algo vuelve a pasarle o regresa de mal humor, podría simplemente negarse a aceptarte y nuestro plan se vería acabado- Expuso la chelista.

Scootaloo sopeso aquella nueva información. No podría refutar aquello ya que era la otra pony quien sabia como se comportaba su empleadora. Sus opciones se reducían.

-"Habíamos acordado para buscar un nuevo número de identificación"- Remarcó la pegaso.

-"Tenemos las herramientas listas para actuar. Pese a que no me gusta hacer las cosas con inseguridad, tampoco conozco si tenemos alguna otra oportunidad con la que contar…

-"¿Entonces?"

-"… Creo que debemos seguir con el plan actual"

-"… Bien"

-Lo hemos decidido, usaremos la identificación de Lyra- Octavia asintió rígidamente- No nos gusta ir a lo apresurado por… experiencias pasadas, pero es nuestra mejor opción sobre la mesa.

-Si, a mí tampoco me gusta la presión. Mi empleadora es de carácter terco y a veces impredecible. Por eso tengo el miedo de que pueda volver con ganas de tumbarnos nuestro plan- Mencionó la pony terrestre de pelaje gris. La fusión asintió. Miro a sus lados. Se percató de que dos batas negras se acercaban a su posición. Frunció su ceño.

-Y entonces Berqus- Octavia alzo una ceja, desorientada- ¿A dónde se dirige a esta hora?- Cuestionó con un tono firme y grave la pony.

-¿E-Eh?

La chelista recibió una señal de la fusión. Los cascos de los policías dorados pronto se hicieron más prominentes en sus oídos.

-¿A dónde se dirige a esta hora?- Exigió saber Scootaloo. La peli-negro recupero su compostura.

-A mi hogar en Ponyville, precisamente voy tarde para el tren- Afirmó la oji-violeta. Los dos batas negras pasaron por atrás de la pegaso, mirando por unos momentos la situación entre las dos yeguas antes de perder interés y seguir adelante.

-Déjeme ver sus papeles- Dijo, más ninguna hizo más nada, esperando que los dos ponys se marcharan- Mañana te traeré entonces el número… Después de eso y cuando todo esté listo, nos infiltraremos en la Zona Exclusiva Alfa- Aseguró en un susurro la fusión.

-Todo va a salir bien- Más que una afirmación, era una forma de reunir confianza. Ambas asintieron y pronto tomaron caminos distintos, con la oscuridad de la noche como único testigo de su conversación.


Sus piernas corrían a todo lo que daba de si, mientras con su mano y su hacha apartaba la maleza que se atravesaba en su camino. Sus ojos temerosos observaban cada lado constantemente, asegurándose de que estuviera yendo a una velocidad que le permitiera estar delante de esas cosas.

Podía oír los gruñidos y sonidos que hacían. Grotescos. Bizarros. Como almas en pena que sufrían de una terrible aflicción. Los podía oír cerca. ¿A su espalda? ¿A sus lados?... ¿Al frente suyo? Trago saliva profundamente y frunció su ceño. No podía estar seguro. No podía estar seguro de nada. Solo le quedaba la esperanza de poder conseguir un escape.

Más no vio la rama que estaba muy debajo de lo anticipado. Se dio un duro golpe en el mentón que lo tumbo al suelo y lo dejo semi-consciente. La movilidad de su extremidad se vio ralentizada, incapaz de poder coordinarse. Apretó sus dientes con fuerza, forzándose a sí mismo a levantarse una vez más. Con su hercúleo y macizo brazo libre podía aferrarse a aquella rama que lo derribo y continuar su escapatoria.

Al incorporarse, claramente pudo escuchar los gruñidos mucho más cerca. Sintió un escalofrió en su columna y estuvo a poco de quedarse paralizado por el miedo, mas reunió el valor y la fortaleza para seguir adelante, obligando a sus ya atrofiadas piernas.

Al apartar un par de ramas con su hacha, descubrió que se hallaba en un claro pequeño. La vegetación lo rodeaba y la luz del sol se escurría a través de los árboles, dando una imagen espectacular. Pero no era momento de embelesarse por la belleza del lugar, pues su vida corría riesgo. Cruzo el lugar con prisa, más sin embargo se detuvo en seco cuando vio como las hojas al frente suyo se removían, como si algo estuviera allí, esperándolo.

Dio pequeños pasos hacia atrás, tornando su mirada a todas las direcciones que pudiera cubrir, pues no sabía de donde podrían atacarlo. Quedo en el centro del claro.

Sus oídos comenzaban a captar susurros. Palabras ahogadas que le intentaban decir algo desde detrás de la maleza.

Sabía muy bien que aquello estaba jugando con él. Desorientándolo. Llevándolo a la locura.

Apretó entre sus manos el hacha, su única protección, buscando reunir confianza y seguridad. Asimismo, también apretó sus dientes con furia y desafío.

-¿¡Creen que pueden simplemente jugar conmigo!?- Cuestionó con firmeza. Oyó risas apagadas desde el otro lado. Chisto con su lengua. Un sonido más fuerte se oyó a su espalda. Llevo su rostro con velocidad en esa dirección, solo para notar como las hojas del matorral se estremecían. Nuevamente volvió a ocurrir lo mismo a su espalda.

-¡Maldición! ¡Vengan a mí, bestias!- Reto. Pero, así como la vez anterior, solo escucho risas apagadas y susurros ahogados. Su corazón palpitaba como loco y el sudor bajaba por su frente. Sus piernas parecían un flan y su respiración era irregular.

Un chirrido agudo atrajo su atención. Visualizo la dirección de dónde provino el sonido, detallando a dos puntos blancos que lo observaban detenidamente.

-¡S-Sal! ¡Sal y pelea!- Incitó, mas aquellos dos puntos blancos se le quedaron viendo, inamovibles. Estaban jugando con él. Apretó sus dientes con rabia- ¡Demonios!- Escucho como algo se acercaba por su espalda. Rápidamente se dio media vuelta y lazo un golpe con su hacha. Aquella cosa lo esquivo con una sorprendente agilidad. Lo único que él pudo hacer luego de su ataque fallido fue echarse para atrás.

Soltó un gruñido por el ardor que sintió desde su pecho. Cuando llevo su mirada ahí, vio que estaba sangrando. Apretó sus dientes con desdén y dolor. Pudo observar como las demás cosas comenzaban a salir de los arbustos y lo rodeaban. Como Timberwolfs frente a una presa herida.

-Tendrán que hacerlo mejor si quieren tumbarme- Escupió al suelo- Comprobaran lo difícil que es derribar a un minotauro cuerpo a cuerpo- Afirmó. Si aquel era el último momento de su vida, mejor irse peleando. Su rostro se descompuso por unos segundos en la tristeza.

-"Es una lástima tener que dejarlas solas chicas… Pero al menos acompañare a Zecora en el Mas Allá"- Y con ese pensamiento, una leve sonrisa se asomó por su rostro. Apretó con convicción su arma y en su mirada se vio un brillo intenso. Dio un respiro profundo. Cerró sus ojos. Alzo su arma.


(*) Ejercito de Liberación Equestriana


¡Hey colegas! It's me, Silicio! Entregando el XXV episodio de esta historia. ¿Muy poco tiempo de diferencia entre los dos últimos capítulos, eh?

Sin mas que agregar, vosotros sabéis el ruedo. Pueden opinar o criticar mi historia en un REVIEW. Pueden también dar Fav y Follow, es G. R. A. T. I. S

Y sin mas, nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Hasta la vista!


Podía escuchar voces lejanas, distantes. Sentía como su alrededor daba vueltas.

-A…- Intento hablar, pero de su garganta apenas y salía una letra.

-¿Está consciente?- Cuestionó alguien, en un susurro, como si estuviera alejado decenas de metros de él. Su mente era un caos, su alrededor era confuso, difuso- Lo estamos llevando a un curandero. Usted está bastante grave señor- ¿Grave? ¿Con que demonios se referían a ello?

De pronto todos los recuerdos llegaron a su mente como una avalancha sin control. Todos los años que estuvo escondido dentro del Bosque Everfree por ser buscado por el Partido. Todos los años que vivió del Bosque y aprendió a sobrevivir en él. Su batalla contra aquellas cosas que le habían acorralado…

Y, por supuesto, las cuatro yeguas que visitaba regularmente. El pánico recorrió su cuerpo. ¿Por qué había quedado inconsciente? ¿Quiénes eran sus salvadores? ¿Cómo lo encontraron? ¿Por qué estaban allí en el Bosque?

Pero lo más importante de todo

¿Qué pasaría con las cuatro yeguas que había sido encargado de proteger?

Intento abrir los ojos. El primer intento fue infructífero.

El segundo intento tuvo un mejor resultando, permitiéndole ver características básicas de los seres que le rodeaban

-P-Po… nys…

-Bueno si, aunque técnicamente somos algo un poco distinto- Le comento otra voz a su lado. Opto por enfocar su mirada en aquel equino. Despues de un pequeño esfuerzo, pudo distinguirlo. Y si llevo una buena sorpresa al ver que eran.

-No te asustes cuando nos veas- Exclamó con un tono bromista, aunque con algunos retrasos de tristeza.

Decidió concentrarse en su tarea a mano. No podía permitir que ellas corrieran peligro. No cuando aun podrían quedar monstruos de esos sueltos.

-S-Sálvenlas…

-¿Eh?- Cuestionó la batpony con inseguridad. Más pronto el sueño comenzó a invadirlo de nuevo, cerrando los ojos- Hey, no te duermas, quedate con nosotros- Su cuerpo se relejaba- ¡Hey! ¡No te duer-

Dejo de escuchar.