Capítulo 8: Fuera de control.

Tsubasa Ozora en la cafetería de la Federación a las 7:45 AM De la entrada apareció una bella chica con los cabellos lisos en tonos rosados muy llamativos, con vestido negro de estampados de estrellas que conectaba al cuello y luego abría cayendo por su cuerpo hasta la altura de los muslos, no tenía mangas (corte halter) y la espalda tenía un escote algo pronunciado. Sus zapatillas eran una coquetas sandalias con bajo tacón de color de su piel y como solía verle, algo de maquillaje con los labios pintados en tonos bermellón resaltando su rostro. Llegó a la mesa del joven y traía un jugo de naranja en sus manos con un lonche envuelto en papel encerado. ¿Su cabello ahora parecía más rosa? Le dio la impresión a Tsubasa cuando se levantó a saludarle con un abrazo.

.- ¿Es mi imaginación o tu cabello se ve más rosado?- le preguntó Tsubasa señalando su cabellera.

Iba a darle lugar a que se sentara frente a él, sin embargo la joven tomó iniciativa de sentarse a su lado, bastante pegada a él.

.- Así es, necesitaba un retoque, ¿recuerdas que te dije que tenía qué filmar un video? Anoche aproveché para eso. ¿Te gusta?- le decía la chica en tono coqueto que el joven no supo por qué estaba comportándose así, ella tomaba un mechón largo y medio lo movía para mostrar lo brillante que estaba.

.- Pues sí, me agrada…- le decía el chico hasta que ella se hizo un poco hacia el frente.

Pasó un momento cuando observó que Misugi (quien estaba del otro lado de la cafetería) se había levantado para tomar un café del estante donde estaban los refills, como cerciorándose de estar viendo a Yayoi con él…

.- Y bien ¿de qué querías hablar?- le decía la chica ladeando su rostro y entrecerrando sus párpados con una sonrisa—Algo me dice que tu idea es muuuuuy descabellada.- le dice la chica.

.- No sé cómo suene…anoche me encontré a Sanae besando al Schneider, y el muy cretino me lo restregó en la cara saludándome.-

Yayoi abrió los ojos muy grandes.

.- Noooo….¿enserio hizo eso?- la verdad estaba siendo bastante chismosa, le encantaba el drama y el joven solo asintió—Vaya, entonces solo es cuestión de tiempo.- le decía comprendiendo.

.- Necesito ayuda Yayoi, ¿podemos acelerar que hables con ella?-

.- ¿Para eso me buscaste?- le preguntó la chica sonriente, no creyendo que ahí terminara la historia.

.- De hecho no…¿buscas darle celos a Misugi, no?- le dijo Tsubasa una vez que la joven se pegara más hasta tomar la mano izquierda del joven.

.- ¡Bingo!- le decía en una sonrisa abierta ladenado su cabeza en el hombro del capitán notando que el joven príncipe del campo estuviera bastante sacado de idea de qué estaba ocurriendo con ellos dos—Y ¿dónde puedo encontrar a Sanae?-

.- Supongo en el consultorio, desconozco su itinerario.- le decía el capitán cayendo en cuenta sobre ello.

.- Mmmm o sea, me das la idea ¿pero no sabes qué hace tu novia-no-novia? Eso está muy mal, necesitas apurarte…pero está bien…te ayudaré Tsubasa…si tú me ayudas a mí.- le dijo la chica levantándose de golpe y dejando al capitán solo en la cafetería recibiendo algunas miradas incrédulas por parte de sus compañeros.

Haciendo como si nada más importara, se levantó para retirarse hacia las canchas, quería correr un poco antes de iniciar el día.

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Sanae se encontraba en las canchas a temprana hora, acomodando lo necesario para continuar con el proyecto de Manabu el cual aún no asignaban el nombre, suponía pronto debía tenerlo. Por extraño que parecía: se sentía bien, ¿algo feliz?. No recordaba cuándo se sintió así la última vez…era muy parecido a cuando llegó a Hamburgo. ¿Y por qué ahora se siente de tal forma como si no hubiera tenido paz en su regreso a Japón? Tal vez estaba alucinando, no importaba mucho. Tomó la caja de los chalecos.

Pronto iniciaría el entrenamiento cuando vio que de la entrada a las canchas llegaba un joven de cabellos negros, y que se detenía a la distancia al verla y ella no se movió de donde estaba.

El chico se acercó después una pausa algo prolongada y al estar frente a frente a la joven la saludó…

.- Buenos días…¿todo listo para el entrenamiento?- preguntó el joven, después de todo, era el capitán y quería cerciorarse que todo fuera en orden.

.- Buenos días, sí…todo listo.- le decía la joven.

Y es que, el ambiente se puso incómodo. De momento a otro recordó el beso haciendo que la chica tensara el cuerpo a tal grado que sentía que le pesaba. ¿Cómo iba a hacer? Estaba tornándose bastante extraño…Tsubasa al notar lo que posible estaba pensando la chica, se llevó una mano a la nuca apenado. Después de todo sabía que de estar así debía ser por él y quería llevar a cabo el plan de recuperarle.

.- Lamento lo de ayer Sany…- le dijo el joven sorprendiendo a la chica.

.- ¿Lo lamentas?- se sorprendió la chica sin comprender…no entendía nada ahora.

.- Estás con Schneider y…no quería creerlo…- le decía el joven haciendo que Sanae abriera sus ojos parpadeando un par de veces.

.- Bueno…sí…creo debes saberlo ya, es mi novio.- le decía la joven.

Tsubasa suspiró…en parte tenía ganas de golpear algo iba a comentar algo cuando escucharon un grito del otro lado de las canchas, que hizo que Sanae se llevara una mano al pecho y el capitán se pusiera rígido ante la llegada de una brasileña.

.- ¡TÚ! ¿Qué haces tú con ella?- le decía la joven señalando a Tsubasa que se ponía frente a la castaña como si la defendiera de "algo"—Te he buscado desde ayer y no recibo respuesta ¿y ahora me puedes explicar qué haces con ella?-

.- Ok, ¿qué significa este drama?- le preguntó el chico alzando una ceja sin comprender pero comprobando que Sanae seguía tras él también sin comprender qué estaba ocurriendo.

.- Deberías saber de sobra que es novia de Schneider, los vi ayer y quise llamarte para decírtelo.- le decía Isabela, furiosa ante el hecho de que el joven parecía no tener indicios de hacerle caso.

.- ¿Y por eso vienes a hacer un escándalo aquí?- le decía el joven a lo que iba viendo que llegaban compañeros del equipo, claro haciendo caso omiso a lo que ocurría en la cancha y se pasó una mano por el rostro, lo que faltaba. Se acercó a la brasileña para tomarle del brazo y tratar de escoltarla a la salida, pues realmente comenzaba a hacer el momento demasiado incómodo y más si pronto se acercaba el entrenador. Siendo él el capitán, quería impedir todo aquello.

.- ¡Déjate de juegos Tsubasa, sabes bien de lo que hablo! ¡Esa ni siquiera le interesas! ¿Por qué sigues de terco?- le decía la joven señalando a la castaña que se hizo hacia atrás llevándose la mano al pecho.

.- A mí déjame fuera de esto.- le decía Sanae audible aunque el comentario iba más para el capitán que para la chica, furiosa seguía insistiendo hasta que apareció una chica de cabellos rosados.

.- ¿Todo bien, amor?- escucharon proveniente de la entrada y tanto Sanae, como Tsubasa e Isabella observaron a la chica que sonreía al chico y se acercaba a estos—Parece que he llegado algo tarde a la fiesta.- les decía.

Y aunque Isabella dejó de forcejear con el chico que la dirigía a la salida ahora veía a la joven con ojos asesinos, sin embargo Yayoi ni se inmutó.

.- ¿Amor?- le preguntaba alzando una ceja sin comprender, a su vez observando a la castaña que había dejado de hacer lo que sea que estaba haciendo del entrenamiento sin tampoco entender lo que la otra joven decía.

.- ¡Mucho gusto, Aoba Yayoi, soy novia de Tsubasa!- le decía extendiendo su mano derecha con firmeza esperando que la brasileña imitara la acción sin tener éxito. Miró a el joven que seguía sin decir nada, solo observando a su entorno que los demás compañeros no parecían entender nada…mucho menos el número 24 de la selección para ser precisos que al escuchar esto, había apretado su botella de agua tan fuerte que lo rompió y el contenido se esparció—Tú debes ser Isabella, Tsubasa me comentó que lo ayudaste mucho en Brasil, te agradezco mucho por tu atención, si necesitas algo, no dudes en llamarme.- le decía la joven alegre acercándose al capitán recargando su cabeza en el hombro de este.

Isabella parpadeó y negaba con su rostro sin creer lo que escuchaba, ¿de cuando acá aparecía esta "Aoba Yayoi"?, no figuraba en su diccionario ni en la bitácora del tiempo que conocía al japonés.

.- Después te veo.- le decía Isabella al capitán y se retiraba echando humo por las orejas visiblemente molesta.

Tanto Yayoi como Tsubasa se observaron y luego la chica miró a Sanae que hacía como que no estaba partícipe en la conversación, sin embargo sí estaba afectada. Lo sabía pues había comenzado a hacer movimientos torpes con las manos tratando de "concentrarse" en sus quehaceres.

.- Gracias.- le murmuró Tsubasa cuando llegaron tanto Misaki como Genzo, obvio estos con miles de preguntas en la cabeza con lo que estaba ocurriendo.

¿Para qué hacer el cuento tan largo? Se preguntó Yayoi virando los ojos de mala gana hacia el capitán quien le dio un golpe ligero en el hombro y saludaba a los otros dos jóvenes.

.- ¡Qué gusto verlos otra vez, chicos!- y al ver que el joven Misugi seguía sin despegar la vista de donde estaban todos, esta sonrió satisfecha—Te veo después, cielo.- le daba un beso en la mejilla y se retiraba saltarina de felicidad colocándose sus lentes y retirándose del lugar.

.- ¿Nos puedes explicar qué rayos ocurre?- preguntó Misaki al joven Tsubasa.

.- Larga historia, será después.- les dijo el chico cuando notaba que Sanae estaba atenta a todo lo que estaban hablando. Sonrió para sus adentros, esta confusión sí que estaba saliendo a la perfección.

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Por su parte Sanae no podía creer lo que acababa de ocurrir, si hasta hace unos momentos apenas estaban platicando tanto ella como el capitán de su reciente relación con Schneider y ahora ¿él estaba también con novia? No lo comprendía. No tenía ningún sentido, y si antes estaba en paz y feliz ahora quería aventar todo.

"¿Quién rayos se cree que es, Tsubasa?"

Pensaba más de una ocasión.

"¿Y a mi qué más me da, no?"

"Puede hacer lo que se le dé la gana, no me importa, debería concentrarme en mi relación con Karl…él SÍ es un caballero".

Tratando de convencerse en más de una ocasión que no ocurría nada, que todo estaba bien, no iba a negar que sentía una espina en el estómago que le caía mal. Se tocó la comisura de los labios…y entrecerró los ojos frunciendo el ceño.

"Sólo está jugando contigo, Sanae…y otra vez estás cayendo en su plan".

Se retiró nuevamente a la cancha, le demostraría a ese idiota que no le había afectado nada.

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Si bien Misugi, quien se alistaba para ir al entrenamiento había presenciado todo lo ocurrido con el capitán, aprovechó que aún quedaban unos minutos libres para irse tras la pelirroja alcanzándola cerca de los vestidores.

.- ¿Me puedes decir qué hacías con Tsubasa y que sales con él?- le preguntó Jun alcanzándola del brazo que abría los ojos de par en par.

.- ¡Hola Jun!...Podrías ser más amable…Por otro lado…No sabía que tenía qué pedirte permiso.- le respondió Yayoi sin comprender el mensaje del futbolista que estaba molesto.

.- Me parece extraño, nos vimos hace dos meses y ahora ¿sales con él?-

.- ¿Y si salgo con él, qué problema habría?.-

Jun se acercó hasta el oído de la joven.

.- Ah sí claro…¿Quieres que te recuerde esa noche?...La manera de nuestros besos…de cómo gritabas que no dejara de hacerte sentir bien…-

Su corazón se precipitó al escucharlo tan cerca y sentir su respiración agitada…le daba la impresión de que en verdad estaba molesto al verlo con el capitán del equipo y aunque en parte le daba gusto saber que aún había algo por ella, sintió enfurecerse…más con ella misma que con él. Tomó aire de más y lo exhaló leve dando un suspiro audible para el chico que retrocedió confundido, ahora parecía ¿enojada?. La pelirrosa lo vio a los ojos y acomodando su bolsa, negó ligero la cabeza y se retiraba del lugar. Misugi no esperaba esa reacción, ¿por qué se iba la joven de esa forma? Pero esta vez no iba a escapar, necesitaba saber qué ocurría con Tsubasa y quería confirmarlo ya. Estaba tan celado de haberlos visto tomados de las manos en el almuerzo y no comprendía por qué la chica también se había tomado foto junto con él y la había subido a sus redes sociales. Importándole poco que estaban de vuelta al pasillo cerca de los vestidores –o mas bien olvidando donde estaba- le llamó…

.- ¡Yayoi!- alzó la voz una vez alcanzándola y ella viró, iba a hablar por lo que el joven enmudeció al ver la reacción.

.- Dicen que cuando encuentras tres razones para no salir con alguien, deberías hacerle caso a la intuición.- le dijo la chica con un ademán en las manos como intentando explicar un punto.

Jun guardó sus manos en los bolsillos del pants de entrenamiento mirándola a los ojos sin despegar la tarea de prestarle atención a lo que le estaba diciendo.

.- ¿Y puedes pensar en tres razones?- le preguntó interesando en lo que fuese a decir.

.- Sí.-

.- Te escucho.-

.- En primero: no soy la persona más inteligente, no soy cien por ciento independiente aún, que tengo muchas deudas….Y sí, siempre estará el pequeño problema de "verme un tanto flaca"….-

Misugi se quedó perplejo a escuchar todo eso.

.- En cambio tú, planchas y doblas tu ropa interior una vez que sale de la lavandería—fue interrumpida por Jun quien iba a reírse. Eso fue una ocasión que la joven se quedó a dormir a su casa.

.- ¡Eso no! No puede ser un motivo.- le dijo el joven señalando con el índice, como si tuviera un papel frente a él y lo tachaba.

.- No. ¡Pero tampoco eres perfecto! Miras a los demás por debajo de tu nariz con aires de superioridad y no eres lo suficiente capaz de ser exponencialmente afectivo o espontáneo con alguien en público…- le decía la chica y fue ahí, cuando le dio con un balde de agua helada al Príncipe de Cristal—Más de una ocasión me diste a entender que buscabas encontrar alguien tan perfecta que no necesitarías tener qué justificarle a nadie sobre por qué estarías con ella…Ni a tu familia, ni a tus amigos, incluso a ti…- al decirlo fue como si se hubiera liberado de un peso grande de encima.

Una vez más, Misugi solo la observaba sin saber qué decir. Sin embargo Yayoi continuó, ahora tenía una expresión de incredibilidad…

.-Tú…¿Te casarías conmigo…?- le soltó.

No era expresión de incredibilidad: era un reclamo guardado. Lo comprobó y Jun quien parecía que iba a hablar, se calló al segundo de abrir la boca. Yayoi resopló de indignación, algo como un "lo sabía".

.- Entiende…necesito a alguien que esté dispuesto a mostrar el valor de estar conmigo…-

Al ver que el chico seguía sin hablar, dio media vuelta y se retiró por donde habían llegado.

Mientras Jun iba adentrándose a los vestidores, la joven traía un par de lágrimas que rápido las limpiaba en lo que visualizaba a Tsubasa Ozora que iba directo a los vestidores también…No hacía falta disimularlo que había llorado, traía aún la nariz enrojecida y los ojos algo rojizos y se acercaba a este.

.- ¿Escuchaste?- le preguntó la joven musitando esto último.

.- Lo lamento Yayoi, no quería ocasionar problemas.- le dijo Tsubasa dándole los brazos para abrazarla y esta apoyaba su cabeza en el hombro de este.

.- Esto es algo que ya sabía…es el típico caso de "amiga, date cuenta".- le decía sonriendo separándose del abrazo.

.- Olvida mi propuesta ¿sí?-

.- No Tsubasa, por el contrario: la acepto. Me cayó muy mal la forma en que esa tal Isabela llegó contigo y con Sanae.-

.- Está negada a que no somos nada, se le pasará y yo no quiero ocasionar ahora problemas contigo con Misugi ni con Sanae.-

.- Lo hago no solo por ti y por Sanae, sino porque quiero ver hasta donde llega Jun al ver que lo he "cambiado"…¿podrías tú apoyarme también?-

El joven la miró a sus ojos, estaba decidida, no cambiaba el semblante con el que le estaba comentando aquello. Por otro lado, no le desagradaba del todo su plan para recuperar a Sanae. Solo que al haber un trato en mesa…había qué ponerle los puntos sobre las "í". La tomó del brazo indicándole que lo siguiera lejos de los vestidores, ya que bien quería evitar otro enfrentamiento entre el príncipe y ella ¿o tal vez entre él y el príncipe? Estando un poco retirados la puso frente a él.

.- Sabes que sí, pero por ende, si es estamos ayudándonos…¿Hasta qué límites habrá en ello? Sobretodo en público, frente a ellos.- le decía Tsubasa mirándola fijamente a los ojos.

.- Tsubasa…no es la primera vez que finjo interés por otra persona…te dije lo de Oikawa…-

.- Pero Oikawa no era tu mejor amigo de niños…ni tampoco el capitán del equipo donde está tu ex…¿qué hago si quiere golpearme en los vestidores?-

Ahora parecía comprenderlo mejor la chica…

.- No te golpeará, no le conviene…Abrazarnos está bien, tomarnos de las manos no hay problema…besos, solo en situaciones de emergencia; hasta ahí.- le decía bastante confiada que Tsubasa alzó una ceja. No había considerado en algún momento besarle, eso ya sería demasiado extraño viniendo de ella incluso.

.- Yayoi, no te obligaré a hacer algo que no quieres.- le decía Tsubasa algo consternado y ella reía ahora.

.- Todo saldrá bien Tsubasa, confía en mí…además, velo por la parte que somos "solteros", también no me vendría mal un acompañante para ir al cine, a comprar helado, salir a pasear y sé que me cuidarías mucho. Abrazarte no sería ningún problema para mí.-

.- Buen punto…- comprendiendo el mensaje.

.- ¿Me ayudarías también a que mis redes se incrementen, verdad? Al menos dame ése crédito.- le decía pensando en la cantidad de personas que le escribirían si ponía cosas relacionadas al capitán de la selección japonesa y el chico se echó a reír.

.- Ok, me parece buen trato ése, sería un pago justo. ¿Vamos después a comer?- le decía el joven y la chica asintió con un mejor humor al que había llegado.

.- Sí.-

.- ¿Algo que se te antoje?-

.- ¡Momento, Tsubasa! Eso sí lo aclaro desde ahora…dividiremos la cuenta en dos; el que seamos novios de mentiras no quiere decir que estaré permitiendo que me invites todas las veces.- el chico sonrió ampliamente al verle un tanto molesta.

.- Está bieeeeeen, tranquilaaaaa.- le decía en tono jugando al chico, sonaba bien dividir la cuenta.

.- ¡Genial, creo un okonomiyaki de camarones estará bien! Llámame cuando salgas del entrenamiento.- le dijo la chica guiñándole un ojo y retirándose hacia las oficinas.

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Parecía que las cosas estaban saliendo de control en tan poco tiempo, mientras el número 10 se ponía a ejercitarse, no podía evitar dar las miradas hacia la médico que estaba como si nada atendiendo a Soda y a Aoi. Si le agregamos que hubo quienes tomaron su tiempo para hablarle…por ejemplo Misugi, quien se había puesto una barrera invisible con él y se limitaba a hablarle solo para confirmar órdenes del capitán, sabía que todos habían tomado una actitud extraña. Como si fuese una enfermedad o algo de mucho cuidado y que nadie debía tocarlo o hablarle. Así lo relacionó.

Suspiró a la vez que hacía a un lado esos pensamientos, ¿qué más daba lo que pensaban los demás? Él estaba bastante seguro de su plan, había generado algo en la castaña, lo sabía aunque ella no quisiera reconocerlo, y pese a la intromisión de Isabella, sabía que había dado en el clavo. ¿Cómo lo iba a aprovechar?

Empezaría por salir más veces con Yayoi, no le desagradaba nada y –Sanae no lo escuche- era una mujer sumamente guapa también. A diferencia de Isabella, Yayoi le brindaba confianza y seguridad en sí mismo. ¿Será por eso que Jun no se atrevía a dar más pasos con ella? Era algo que también le inquietaba, más por la curiosidad que por otra cosa. Ya habrá momento de ello.

Misaki y Genzo se la pasaban con él, platicando de todo un poco omitiendo lo ocurrido, mas sabía que tarde que temprano le preguntarían y debía también prepararse para las respuestas.

"Tsubasa Ozora…estás metido en serios problemas"pensó una vez en el campo recibiendo el balón por parte de Hyuga y comenzando el entrenamiento.

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En un break pequeño, Sanae iba a dirigirse hacia su consultorio con los reportes de Manabu y tenerlos listos para los archivos, iba concentrada en su tablet cuando de frente escuchó la voz de Yayoi que estaban tomándole fotos cerca de las instalaciones mientras ella daba su mejor sonrisa y cambiaba su cabellera de lado para hacerla lucir con más volumen.

.- Creo que con estas fotos son más que suficientes, Aoba-chan.- le decía el fotógrafo mirando su cámara.

.- ¡Perfecto, me las pasan más al rato!- les decía la chica despidiéndose con la mano y observando a la castaña—¡Sanae-chan, hola!- decía la joven acercándose a la médico quien alzaba una ceja sintiéndose extraña.

.- Hola.- se limitó a decir en lo que ella llegaba.

.- ¡Mucho tiempo sin vernos, veo que eres parte del cuerpo médico de Japón!- le dijo feliz la chica.

.- Sí, llevo rato en ello…- nuevamente esa sensación de no querer hablar con ella.

.- ¿Y cómo les está yendo a todos?- preguntó la chica haciendo caso omiso a las caras de pocas amigas que le brindaba Sanae y que trataba con mucha fuerza cambiarla, era parecido a cuando estuvieron en primaria y que Sanae no podía ocultar que estaba enamorada de Tsubasa.

.- Bien, están mejorando bastante, con este ritmo podremos ganar la copa.-

.- Sanae ¿cómo le haces? Si tu novio es el capitán de Alemania, ¿no deberías también estar apoyándole?- le preguntó Yayoi como quien no quiere la cosa y Sanae alzó una ceja.

.- Emmm sí, o sea es mi novio, pero quiero que mi país gane, es algo que siempre lo he reflejado en mi relación.- le dijo Sanae.

.- ¡Me encantaría que nos pusiéramos al tanto de una de la otra! ¿Te animas? Así me platicas todo lo que pasó con Schneider.- le decía Yayoi esperando una reacción de la castaña que dio resultados.

.- ¡Claro! Así también me platicarás cómo es que Tsubasa y tú están juntos también.- le dijo Sanae sonriéndole más falsa que nada.

.- Es algo muy reciente, pero siento que es amor del bueno, ya sabes. Te dejo, parece que estás ocupada, ¿luego paso a tu consultorio?-

.- Está bien.- le decía Sanae observándola que se ponía sus lentes de sol y se retiraba.

.- Estaré pasando por la Federación un rato, no me caería mal chismear con una amiga.- le decía y se retiraba con paso gatuno.

"Bueno, tenemos rato sin platicar, siempre la consideré amiga…" pensó la castaña recordando a qué iba en primer lugar a su lugar de trabajo.

FIN DEL 8VO CAPÍTULO.

Notas:

Sí ya sé, súper corto y más confuso que nada. Que todo pasó sumamente rápido.

¿Qué pasará ahora con Tsubasa con respecto a Sanae? ¿Podrá fingir con Yayoi una relación como dicen? ¿Qué pasará con Sanae y sus pensamientos? ¿Sanae y Yayoi sí podrán entablar una amistad? ¿Y qué dicen de Misugi?

Puros problemas que se avecinan.

Genevieve Wundt: perdóname hermosa, han sido meses de locura. Ya tengo un espacio de trabajo de costura muy bueno, poco a poco ahí la llevo, recibo mucha ayuda de mi esposo así que va todo en orden, espero que para ti también.

Saludos a todos los que se pasan a leer esta historia.

Nos vemos pronto.