Disclaimer:

ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).

Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.

"..." escenas superpuestas


—¿Tienes familia, Nobuo? —esos tres días habían sido por mucho, los peores de su vida. No sentía los dedos, probablemente los nervios de su mano izquierda se vieran afectados en el futuro si no era tratada pronto.

—La guerra me los arrebató.

—Lo siento mucho —murmuró—. ¿Fue en-?

—No —el hombre estaba haciendo guardia allí, vigilando que no hiciera nada estúpido que los obligara a matarla, o en su defecto torturarla hasta que suplicara estar muerta—. Dije que-...

—No hablemos, lo sé —suspiró.

Tenía algunos cortes en su antebrazo derecho, sal en los cortes de su talón izquierdo. Un gran hematoma adornaba cruelmente su rostro y tenía marcas en sus muñecas que delataban como había sido sometida para la tortura.

—¿Por qué estás aquí Nobuo? No eres cómo ellos.

El quiso responder que si, que había sido un cruel shinobi fiel a su aldea, dispuesto a masacrar por ella. Niños, mujeres, ancianos; sus manos estaban manchadas de sangre.

Era tan despreciable como Izumi; la diferencia tal vez, es que años atrás se había redimido, cuando su querida esposa fue asesinada por un desquiciado religioso. Fue entonces que descubrió el horrible sabor que tenía la muerte, y la cruel ironía de que te arrebataran algo que creías siempre estaría ahí. Poco después, la mujer de la arena llegó a él, atraída por las historias de su pasado.

Odiaba a la matriarca, no era diferente a ese tipo. Ni de aquellos contra los que despocritaba; por eso estaba allí, para hacerse cargo de ella, y después, con mucha suerte, descansar junto a su amada y hermosa Chieko.

Pero por supuesto, no es algo que le revelaría a la molesta castaña frente a él.

Aunque se parece mucho a ella —pensó—. Fin de la charla, duerme.

—Es tan aburrido Nobuo-san —farfulló, con una sonrisa afligida—. No me niegues eso, ambos sabemos que no saldré de aquí.

—Considera entonces —dijo, con pesadez—, unirte a Izumi-sama.

La risa de la mujer lo descolocó, no entendía como aún su espíritu no había sido machacado.

—Moriré, prefiero que sea así —mintió. Tras eso, la tienda se sumergió en un silencio incómodo que sólo fue interrumpido por la apacible respiración de la fémina minutos después.

[...]

La vida parecía habérsele escapado entre los dedos. Le habían negado ser parte del escuadrón de búsqueda, por lo que había permanecido en la casa de la castaña, cuidando las pocas plantas que tenía y buscando en los archivos del Clan, alguna señal de dónde podrían encontrarse.

Masaru Yamanaka había hablado sobre los planes de la mujer, o lo que sabía de ellos, sus intenciones. Desconocía sin embargo el porque habían raptado a la experta en armas, pero había dicho que tras el ataque planeaban reunirse en el desierto.

Habían comenzado a buscar allí.

No recibió notificación alguna, Kiba Inuzuka comandaba la misión, respaldado por Sakura, Lee y Sasuke Uchiha. El cejotas le había prometido, alzando la voz de esa forma que tanto le irritaba y lágrimas en los ojos, que traería sana y salva a Tenten, Sakura sólo asintió apoyando a su esposo.

Los días habían sido un completo calvario, su mente imaginaba lo peores escenarios, temía realmente no volver a sostenerla entre sus brazos. Sentir su piel desnuda contra la suya y no volver a oír su dulce voz en las mañanas, la forma en que susurraba su nombre y las risas que tanto le llenaban el alma.

Deseaba verla otra vez, y le frustraba no haberla ido a buscar.

Se dejó caer en el sofá de la sala, observó la noche estrellada desde la ventana. Cerró los ojos con pesadez, y minutos después, se dejó caer en los brazos de Morfeo.

Hurricane

Habían tardado más de lo previsto, las tormentas durante las noches, habían llevado consigo el aroma de la castaña. Más la esperanza seguía intacta, y fue gracias a ello (y su persistencia) que habían dado con el campamento.

Los observaban desde lo alto de aquellas inmensas paredes rocosas. Aunque aún Tenten no había aparecido, lograron reconocer a Izumi. El más tranquilo del equipo, sugirió atacar en la noche. No estaban seguros de que ellos bastaran para acabar con el campamento si todos estaban en estado de alerta, y esperar, por muy doloroso que sea, era la mejor opción.

Montaron un pequeño campamento en las lejanias, no podían correr el riesgo de ser detectados y poner en peligro, no sólo a ellos, si no también a su amiga. Sakura siendo quizá la más preocupada de los cuatro, no podía dejar de jugar con los mechones de su cabello y frotar sus brazos con fiereza.

—Estará bien —le había dicho el Uchiha, al escucharla balbucear sobre el asunto mientras miraba hacía un punto indefinido.

—Nuestra florecilla es fuerte —concordó Lee, colocando sus manos sobre sus hombros. La Haruno solo atinó a asentir y acurrucarse en su pecho—. Tranquila, Sakura-chan.

Ella sabía que su amiga tenía una gran determinación y fiereza prácticamente inigualable, el problema estaba en que temía que eso fuera justamente lo que causara que le hicieran daño. Prefirió acallar ese sentimiento de preocupación y miedo, y se centró en escuchar el plan que sus compañeron comenzaban a

trazar.

Hurricane

El clima había refrescado por lo que dedujo que la noche estaba cerca, una vez más, había senbos en su mano, pero esta vez habían sido enterrados en la única sana. Aún el dolor no había llegado a invadirla gracias a la anestesia, pero sabía que pronto sería así y quería asegurarse de estar preparada para ello.

Esa noche quedaría en compañía del asqueroso hombre llamado Osamu. Asumía que sería una madrugada terrible.

Sabía, gracias a su silencio y las livianas telas que formaban su tienda, que muchos de los hombres se habían marchado en busca de material, y era el momento perfecto para efectuar su plan de escape, al menos podría intentarlo. Prefería morir luchando.

No deseaba hacerle daño a Nobuo, era el único que la había tratado como un ser humano llevandole comida y agua, y de vez en cuándo atendiendo sus heridas. Debía hacerlo cuando estuviera ese miserable sujeto, al menos así la culpa no se apoderaría de su sistema.

Espero paciente, bajo los insultos de su captor y obscenas observaciones, a que el resto del campamento descansara. Una noche atrás, había convencido a la mano derecha de la matriarca de aflojar las cuerdas que dañaban sus muñecas, ahora tenía suficiente movilidad, aunque sus manos estaban colocadas sobre una mesa a vista de su torturador, ya encontraría la forma de liberarse.

El momento llegó cuando Osamu, en un intento de demostrar su superioridad, acercó peligrosamente su rostro al de ella. Sintió su asqueroso aliento contra sus pómulos y aquellos dientes amarillentos sonriendole con burla.

—Si no fueras tan estúpida, en otro momento no habría dudado en hacerte mi mujer.

—Nunca estaría con alguien tan mierda cómo tú —el hombre estaba dispuesto a responder a ello, sin embargo sus palabras fueron acalladas en cuanto su boca fue invadida por su propia sangre.

Algo que quizá había sido muy astuto de su parte, fue nunca haber intentado atacar a nadie de allí. Le habían mirado como alguien débil sin instinto de supervivencia y eso le había jugado a su favor. Mientras retiraba los senbos del cuello del renegado, ocasionando que la sangre manchara su rostro, pensó que podría matar dos pajaron de un tiro.

Retiró las agujas con cuidado de sus manos reteniendo los sonidos de dolor que amenazaban escapar de sus labios, Osamu la observaba desde el suelo con odio, ahogandose con su propio plasma.

Se quito las sogas y se puso de pie, observó minuciosamente el resto del campamento, estaba sospechosamente en silencio. Por supuesto, la sorpresa fue enorme en cuanto escuchó un estridente grito romper la tranquilidad de la noche.

—¡Invasores! —vociferó uno, antes de ser atravesado por una katana sin piedad alguna. El cuerpo cayó inerte al suelo, desde las sombras, la figura imponente de Sasuke Uchiha se alzaba.

—¿Sa-Sasuke?

—Sean sigilosos, dijo —rezongó una voz conocida desde atrás, volteó para encontrarse con Kiba Inuzuka—. Pero no, el va por tres y deja escapar a uno.

El Uchiha soltó un monosílabo en respuesta.

—¡Tenten! —Sakura se acercó a ella, en el mismo momento que un puñado de los hombres de Izumi comenzaron a rodearlos—. Estás bien, oh, ¡tus manos!

La sujetó entre las suyas y rápidamente se dispuso a atenderlas, Izumi salió de su tienda, furiosa de no haberse esperado aquello. ¡Tanto escandalo por esa simplona! Debió de haberla matada en cuanto le dijo que no.

—¿Se atreven a invadir mi hogar, ninjas de la hoja?

Ninguno respondió ante su provocación, se pusieron en posición de ataque. El portador del sharingan, le extendió un pergamino conocido para ella.

—Gracias —murmuró—. Pagarás por todo lo que hiciste, Izumi Sandorōzu.

—Ninguno de ustedes saldrá con vida de mi campamento —extendió su brazo y esa fue suficiente señal para que sus hombres atacaran.

—¡Okasho! —la alumna de Tsunade envió a unos cuantos unos metros más atrás. Kiba se lanzó junto Akamaru utilizando Gatsuga, esquivando, acestando.

Rápidamente el lugar se convirtió en un campo de batalla.

Sasuke combatia con su katana, Chidori Eiso y el Katon lo ayudó a eliminar a suficientes rivales para emparejar el número. Rock Lee tenía al menos ya tres puertas abiertas, junto con la Haruno lograron avanzar y acercarse a Izumi, fueron inmediatamente atacados por Nobuo.

La castaña decidió que esa batalla era suya, desde su primer encuentro, debía ser ella quién acabara con esto. Caminó entre la multitud, desplegó su pergamino e invocó una guadaña de tres dientes.

—Esa arma —la mano derecha de Izumi, envió a Sakura y Lee unos metros más atrás—. ¿Cómo?

—La tomé —contestó sin más—. No quiero pelear con usted, Nobuo-san.

El hombre chasqueó la lengua y se arrojó hacía ella.

—Doton: Doryūsō —la tierra se alzó en forma de pico, se elevó con dificultad intentando esquivar el ataque. Se posicionó segundos después sobre el suelo, acercándose con velocidad contra él.

Desenfundó una daisho, el filo de sus armas hicieron un sonido chirriante.

—Nobuo-san, por favor —rogó—. Si terminamos con esto...

—Tienes su arma —espectó, ejerció presión para acercar el mango de la oz a su garganta, tampoco deseaba herirla, pero el plan de escape podría fallar y nunca podría acabar con Izumi.

—Ayudanos —suplicó en voz baja, la matriarca los observaba con diversión, ¡cómo si esos patéticos ninjas pudieran contra ella!

No recibió respuesta, pero el hombre dejó de persistir en su ataque.

—Lanzame —susurró en respuesta. No dudó y con toda la fuerza que pudo juntar, lo pateo contra una roca, y él quedó, aparentemente, inconsciente.

—Esto se acaba aquí, Izumi Sandorōzu.

—Ven por mí, Tenten —le sonrió con suficiencia—. Katon: Hōsenka no Jutsu —esquivó las esferas de fuego, y sin titubear intentó golpearla por primera vez con el mango.

Estaba claramente en desventaja al contar sólo con un arma, y ni hablar de que no estaba en condiciones para la lucha cuerpo a cuerpo.

—Tenrō Kaken —sus manos formaron una especie de lanza de fuego, y debido a la cercanía, no le fue difícil atravesar su hombro izquierdo. El dolor fue intenso, lentamente retiró la lanza, el olor a carne quemada inundó sus fosas—. Ambas sabemos que no puedes contra mi, Tenten.

—No sabes nada de mi —con la fuerza que le quedaba en el brazo derecho, asestó un golpe en su mandíbula. Lo suficiente para aturdirla, luego le dió una patada en el rostro.

El dolor en su hombro le estorbaba.

Pese a lo que creía, Izumi no era tan fuerte como presumía. Se escondía detrás de sus subordinados, la edad había comenzado a pasarle factura y no tenía la misma fuerza y voluntad que antes.

Desde el suelo, busco a Nobuo con la mirada.

—¿D-dónde estás? —quién diría que la mujer que deseaba auto-proclamarse la dueña del mundo, fuera sólo una anciana fanfarrona carente de habilidades.

Aquella vez que había vencido a la Tsuchikage, sólo había podido hacerlo con ese estupido abanico, pero le había costado tres días de reposo, su cuerpo y su chakra no estaban preparados para ello. Nunca había sido particularmente habilidosa, era seductora, si, y tenía una gran inteligencia. Pero eso muchas veces, no le servía en el campo de batalla.

—Ponte de pie y lucha sin esconderte —rugió la castaña, la sujetó del kimono, obligándole a pararse—. Muestra esa valentía y falta de corazón, la misma con la que mataste a tu hijo, con la que le quitaste la vida a Genma y Temari, esa que hizo que le arrancaras el ojo a Shino.

Escupió cada palabra con desprecio, jamás había odiado a alguien. Ni siquiera a Madara Uchiha, ni cuándo Sasuke hirió a sus amigos.

Pero esa mujer, cobarde y sin escrúpulos, había arrasado con la vida de los demás sin siquiera tener la fuerza para ello. Jactandose de un poder que no le pertenecía, en la sombra de sus esbirros.

—Eres repugnante.

—Soy mejor que tú —contestó, con el grano de dignidad que le quedaba—. Matame, Tenten, termina con esto siendo igual de repugnante que yo.

—Tú —quiso responderle, encontrar el valor para asesinarla, pero no pudo. No sólo porque ella no deseaba ensuciar más sus manos, si no porque también, alguien más había decidido terminar el trabajo y atravesar su abdomen.

Era la segunda vez en el día que su rostro se teñía con la sangre de alguien más.

—¿Q-qué?

—Ella no cargará con eso —la voz de Nobuo sonó a sus espaldas, profunda y pesada—. Seré yo quién enfrente su fantasma, Izumi-sama.

Sacó su daisho de su abdomen, apacible, la castaña lentamente fue dejándola sobre el suelo.

Los sobrevivientes que seguían a la mujer, observaron inquietos como a la persona que tanto habían admirado y temido, era derrotada con facilidad por una simple mujer.

—Me traicionaste —se lamentó, sintiendo como la vida se iba en cada aliento—. Pero supongo que lo merezco, ¿no es así?

Cerró los ojos, le causaba gracia lo patética que debía verse. Igual que su hermana cuando la asesinó sin dudar.

—Mi sueño...quería —las palabras quedaron atoradas. El brillo en sus ojos se apagó, la piel abandonó todo rastro de calidez.

La castaña pensó, mientras respiraba con tranquilidad después de tanto tiempo, que el mundo podría estar en paz otra vez.

Fin de la segunda parte.


Oh, ya casi nos acercamos al final de la historia. Izumi sin duda me daba un gran dolor de cabeza, y a lo largo de la historia, pensaba en si merecía ser una villana a la altura de la mayoría de los que aparecen en el anime.

Sin embargo, me pareció que era un personaje débil mentalmente, alguien con metas poco claras y que a pesar de los años, nunca había intentado sanar sus heridas, sino que buscaba motivos para enojarse con el mundo y hacerles pagar por el daño causado por alguien más.

En fin, la tercera parte tendrá sólo dos capítulos y finalmente, el epílogo.

Sin más, nos leemos en el próximo capítulo.