Los días pasaban volando. Hoy teníamos cita con el doctor, las clases de parto me ayudaban mucho a relajarme, los dolores comenzaban, pero no eran fuertes, esperaba que todo estuviera bien, ya que quedaba un mes para tener a mi bebé en mis brazos, mi madre y suegra habían comenzado a planear la boda junto con Alice, solo pedían opinión, sobre todo. Hoy me levanté directo al baño, dios, era lo único que no extrañaría, salí y Edward estaba haciendo el desayuno, me senté en la mesa.
-Buenos días hermosa-me dijo con una sonrisa, mientras me dejaba unos quequis frente a mí.
-Buenos días-le dije con una sonrisa.
Les pisé mucho chocolate, Edward solo reía, platicamos un poco, dios, estaba nerviosa, tomamos una ducha con sexo, me cambié, dios, estaba enorme, Edward tuvo que ponerme los zapatos. Salimos en el coche que nos prestaron mis padres, llegamos y tuvimos que esperar, vi a una joven nerviosa, parecía más joven que yo. Por fin fue nuestro turno, saludamos al doctor.
-Bueno Bella, ¿cómo te has sentido? -dijo el doctor con una sonrisa.
-Bien, y como menciono, he tenido algunas molestias, pero son soportables y las clases me han servido mucho-dije con una sonrisa.
-Eso es bueno, de ahora en adelante serán un poco más dolorosas, más si el parto se adelanta-dijo seguro, no me imaginaba como serian y los de parto, prefiero no pensar en eso.
Pasamos a la otra habitación, me cambié por la bata, dios, todo era más grande, me acomodé en la camilla, tuve la revisión ahí abajo, dios, todavía me avergonzaba. Se levantó con una sonrisa, puso el gel en mi pansa, puso el ecógrafo, el corazón se oía perfecto, ya estaba comenzando a estar hacia abajo, dios, esperaba tener a Edward a mi lado en ese momento.
-Bueno, tengo que decir que su bebé está muy bien, como ven ya se está acomodando para salir-dijo señalándolo, dios, no esperaba la hora de conocerlo.
-Qué bueno que está bien-dije con una sonrisa.
Me limpié y cambié, salimos a la consulta, donde nos dio indicaciones, lo veríamos en dos semanas, cualquier cosa le podíamos hablar. Salimos con una sonrisa, fuimos a comer a un restaurante cercano, ya que luego tendríamos la clase y no podíamos ir lejos, comimos entre risas. Regresamos al hospital, la gente me seguía viendo raro, pero los ignoraba, llegamos y sentamos en el suelo, claro que con ayuda de mi novio.
-Bueno chicos, hoy veremos un video de cómo será un parto, ya que muchas oes queda poco tiempo-dijo la maestra con una sonrisa, no era la única con una gran panza.
Apagaron las luces y el video comenzó, dios, ver a esa mujer gritar de dolor, se me enchino todo, pero sabía que todo valdría la pena, dios, nada más ver todo eso, no sabía que pensar, acabo y prendieron la luz, muchas teníamos cara de sorpresa.
- ¿No prefieres una cesárea? -me dijo mi prometido preocupado.
-La verdad es que prefiero sufrir eso, y saber que lo traje al mundo como se debe-le dije con una sonrisa, nuestro pequeño pateo, ya dolía un poco.
La clase continuó como siempre, salimos y fuimos al restaurant "La Bella Italia", mi amiga nos esperaba, nos sentamos y le mostramos a nuestro pequeño, se emocionó, cenamos entre risas, siempre con Alice era así.
-No quisiera irme a clases, quiero estar aquí cuando llegue este pequeña-dijo Alice triste, ya el lunes entraba a la escuela, yo tenía mi baja por maternidad.
-No te preocupes, estoy segura de que tendrás el tiempo para llegar y conocerlo luego de que nazca-le dije con una sonrisa.
Salimos después del postre, nos despedimos y fuimos a casa, ya no teníamos sexo, ya que era incómodo para mí y él bebe, pero queríamos que todo saliera bien.
