Capítulo 26: La furia interior (segunda parte)

Se escuchaba el latido de un pequeño rodeado por un extraño fuego negro que le cubrió su cuerpo. Tenía una mirada de enojo hacia esa loca alidrake que estaba alejada de él al estar cerca de las escaleras mientras que el potro estaba cerca de la cueva y al frente de su inconsciente hermana.

—Wow. Te ves impresionante ¿no te habían dicho que te ves muy adorable como el pequeñito fueguito de las galaxias?— preguntaba Lunar ladeando su cabeza a un lado, pero Comet la miraba en silencio — ¿Qué? ¿El fuego te quemó tu lengua?— preguntó con burla, pero con nerviosismo.

—…

—Oye, dime al…— fue interrumpida por un sorpresivo puñetazo en toda su cara que la mandó contra la pared quedándose incrustada —Auch…— se quejaba de dolor para luego caer al suelo — ¿Cuándo… se movió tan rápido?— pensaba levantándose para mirar al pequeño que estaba cerca de ella volando con sus pequeñas alas —Emmmm. Eres muy rapidito, pero en serio, no pienso pelear con…— sin darle tiempo de reaccionar, el potro la tacleaba en su pecho con un cabezazo que la mandaba contra otra pared —… Tigo…— caía al suelo de cara —Ok… Sé que estas enojadito de que haya "matado" a tu gorda hermana…— se levantaba frustrada —Pero en serio, en serio que no quiero pelear con un mocosoooooo— Comet le había agarrado una garra y la lanzó contra el borde del precipicio para luego caer nuevamente cayendo por las escaleras que estaban ahí. Caía de cara, de lomo, de cuerno, de flancos por cada escalón hasta llegar abajo nuevamente… de cara.

La alidrake se levantaba lentamente teniendo un cuerno roto, sus flancos torcidos y su cuello roto.

—…— Lunar se acomodaba su cuello, se acomodó sus flancos usando sus garras y agarró su cuerno que estaba en el suelo para ponérselo en su cabeza haciendo que se pegara de nuevo como una especie de regeneración. La alidrake miraba al pequeño que seguía volando observándola fijamente con ese enojo — ¿Podemos hablarlo civilizadamente como "futuros amantes"?— preguntaba ladeando su cabeza, pero en eso, se agachó antes de que el aludido la embistiera nuevamente haciendo que se estrellara contra el suelo con tal fuerza que dejó una pequeña grieta debajo de él —Tomaré eso como un no— tenía una gota de sudor en la nuca y daba un salto a un lado para esquivar un puñetazo del potrillo —Ok. Quieres pelear, pues, peleemos y espero que no termines lloran…— le había sacado el aire ya que le dio un fuerte puñetazo en su estómago —… do— decía lo último como un chillido y antes de que reaccionara, le agarró una de sus patas traseras que la extendió de golpe para que la adulta cayera al suelo y la empezó a dar vueltas en su propio eje.

La yegua loca se mareaba por las tantas vueltas que le daba hasta parecía un tornado negro y la lanzó contra una pared como siempre incrustándola.

—… ¿Por qué… tiene la manía… de lanzarme contra la… pareeeeed?— la alidrake salía con rapidez de la pared para esquivar un puñetazo que dejaba su marca en la pared rocosa —Ok… Creo que debo tomarlo en serio— decía con nerviosismo mientras se alejaba volando un poco de él, pero en eso, el pequeño volaba a una velocidad abismal hacia ella que parecía una estela negra —Oh, m**rda— rápidamente, se echaba a un lado para esquivarlo y brillaba su cuerno para lanzarle un rayo mágico —Duerme, mi pequeño travieso malcriado— agregaba con una sonrisa infantil después de lanzar el hechizo ya que el aludido se había detenido por un momento dándole la espalda. Parecía que le iba a darle, sin embargo, Comet esquivaba el rayo con rapidez e iba con una velocidad pasmosa hacia la lunática que la alteró y movía su cuerpo a un costado para esquivarlo, pero el potro pisaba con fuerza el suelo que dejaba un pequeño cráter y con la misma velocidad, voló de nuevo hacia el cielo en donde se encontraba la loca yegua y sin darle tiempo para reaccionar, Lunar recibió un cabezazo con una fuerza en sus flancos que la mandaba a volar.

El potro sin perder el tiempo ni el enojo, volaba a toda velocidad hacia la alidrake que tenía expresión de shock y sonrojo por ese ataque.

—Salió pervertido el potrillo este— decía la yegua molesta antes de recibir un golpe en un costado de ella que le daba vueltas en su propio eje y después de un golpe de esos cuatro pequeños cascos desde arriba que la mandó directa al suelo dejándola incrustada en el suelo con su forma —Ya me tiene harta de esto— salía del suelo de un salto haciendo que suene el sonido típico de Mario para luego observar como la estela negra iba hacia ella —Muy bien ¿Quieres que te dé una buena tunda? Pues ¡te la daré!— exclamaba lo último para ir volando hacia él con enojo con sus garras al frente.

Los dos iban a colisionarse, sin embargo, la lunática detuvo con sus garras, la tacleada del potro, pero no podía aguantar tanto ya que la iba arrastrando. Así que sin poder someterlo, lo desviaba para que se fuera a otra dirección, aunque Comet daba una vuelta para taclearla por detrás.

—Ay no, eso sí que no— la alidrake se echaba a un lado esquivándolo, pero sorprendentemente, el potrillo se devolvió por donde vino con un rebote como si se hubiera chocado contra una pared invisible para darle a la yegua loca. La aludida reaccionó a tiempo para agacharse y que se pasara de largo. Ella aprovechó eso para lanzarse hacia él como un meteorito y tenía las garras al frente para clavársela en su cuerpecito, sin embargo, Comet notó eso y se chocó contra el suelo para luego echarse sus pequeños cascos delanteros para atrás, y de forma impactante para Lunar, cuando juntó sus pequeños cascos, salió como una bola de fuego negra hacia ella que era enorme —¿Ahora se cree dragón o que cosa?— impactada, se tele transportaba para esquivar ese ataque y reaparecía en la orilla del precipicio para observar al pequeño desde lo alto.

Sin embargo, tenía que volar para esquivar unas bolas de fuego que salían de forma rápidas. La yegua cansada de eso, le lanzó un potente rayo mágico que deshacía cada bola de fuego para luego bajar en picada mientras destruía esas bolas de fuego para intentar darle con un rayo mágico.

—Eres mío— decía con una sonrisa infantil ya que lanzó un rayo mágico para intentar hipnotizarlo, aunque ese hechizo solo duraría por unos minutos debido a que no era permanente. Sería permanente usando sus ojos, pero ni se podía acercarse a él. El potro vio eso y desapareció esquivando el ataque haciendo que la alidrake se detuviera para observar alrededor —¿Dónde carajo se metió?— preguntaba fastidiada al no verlo, pero en eso, recibió unos golpes en todas direcciones. La lunática intentaba defenderse, aunque no sabía de donde venía los golpes ya que se movía tan rápido que le era imposible seguirlo hasta que frustrada, expulsaba una onda de energía para hacer que se detuviera cerca de ella y Lunar aprovechó para darle un puñetazo en la cabeza para enviarlo al suelo haciendo que se estrellara con fuerza como un meteorito —Potrillo del demo…— enojada, se iba volando hacia el aludido que se levantaba como si nada para volar con rapidez en dirección hacia Lunar.

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Encima del precipicio, donde estaban las dos potras y las dos yeguas, aunque Aurora era la única despierta, buscó entre los matorrales sus lentes hasta que lo encontró y se lo ponía para luego dar un suspiro de aliviada de poder ver bien.

—Menos mal. Es difícil ver sin lentes…— la pegaso ponía una expresión de preocupada —Tengo que hacer algo o si no… mi bebé podría morir… Ese poder es demasiado para él y más que no sabe controlarlo— agregaba con preocupación y observaba alrededor para ver a las potras en los matorrales. Las sacaba de ahí para acostarlas en el suelo con delicadeza —Pobrecitas. Esa desgraciada las secuestró de sus casas. Sus padres deben estar muy preocupados por ustedes— les acariciaba sus cabecitas. Su vista se enfocaba ahora en una gran retaguardia que salía de un matorral con sus patas traseras al aire —… Necesitaré la ayuda de Celestia… aunque no me guste… pero mis hijos me necesitan… Nos necesitan…— comentaba para sí misma yendo hacia la princesa. La sacaba poniéndola boca abajo. Pensaba en agitarla para que despierte, pero… miraba un momento los flancos de la alicornio —…— sonreía maliciosa y agarraba la cola con un casco para alzar su pezuña libre que se rodeaba de un fuego rojo.

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Lunar seguía esquivando o intentaba bloquear los ataques de Comet hasta intentó contratacar, pero el potro era tan veloz que no le daba tiempo de golpearlo. La alidrake tenía unas quemaduras en algunas partes de su cuerpo.

—Quería un bronceado, pero creo que se pasó de bronceo— decía fastidiada atrapando al potrillo con un abrazo —Te tengo, traviesito. Ji, ji— Comet la miraba con esa mirada que le daba nerviosismo —A mí no me mires así, jovencito— brillaba sus ojos —Después que seas mío, ya tendrás una sonrisa en ese tétrico rostro. Ji, ji— daba una risita para ver con sus ojos al pequeño, sin embargo, sentía algo en sus garras y olía —Eso es… ¿alidrake asada?— la yegua observaba al aludido y más sus garras que estaban en llamas —… Chico ¡listoooooooooo!— exclamó lanzando al potro bien lejos que se estrelló contra una pared. Esas paredes rocosas tenían más huecos y grietas igual que el suelo. Sorprendentemente, en donde estaba Stellar, seguía intacto.

La lunática agitaba sus garras para apagar el fuego de sus garras.

— ¡Esto no tiene sentido si soy mitad dragón, hijo de tu…!— se quejaba a gritos hasta que voló rápidamente a un río que estaba algo lejos del sitio para meter sus garras en él y suspiraba aliviada, pero en eso, el potro de fuego la tacleó por detrás tirándola al agua —…— sacaba su cabeza teniendo la melena mojada —… Ahora sí que ya estoy ¡cabreada de este jueguito que me hizo perder todo el tiempo de mi vida!— exclamaba furiosa saliendo del agua volando y se detenía en el aire para ver a ese mocoso que ya se hartaba.

—…— el hijo de Aurora la observaba con esa misma expresión, pero se podía notar como sus dientes se apretaban. No era de rabia, más bien de dolor hasta respiraba agitado ya que la palpitación, era muy errático, aunque quería seguir y vengarse de esa loca yegua que lastimó a su hermana.

—Vas a ver lo que soy capaz, niñito— decía con seriedad y formaba bolas de energía negras de sus garras para lanzárselos con rapidez. El aludido los esquivaba con facilidad e iba hacia ella con una velocidad abismal. Pensaba en taclearla, sin embargo, Lunar creó un escudo mágico para bloquear el ataque que dejaba una grieta, pero el pequeño seguía embistiéndola tratando de romper el escudo y dejaba grietas por todo el escudo. La alidrake explotaba el escudo para enviar lejos a su atacante para luego dispararle de nuevo un rayo mágico hacia el susodicho que por fin, le pudo darle de lleno en su retaguardia — ¡Si, le di!— gritaba contenta de darle mirando como Comet se detenía de golpe en el aire —Ahora sí, mocoso. Ven aquí y obedéceme— ordenó la yegua con autoridad. No hubo respuesta alguna y seguía sin moverse —No se si no me escuchaste, pero dije…— no pudo terminar de hablar ya que fue embestida nuevamente que la enviaba de nuevo al suelo de espalda —… Al carajo ¿mi rayo hipnótico no sirve cuando está así?— se preguntaba sorprendida y algo adolorida. Se levantaba del suelo para ver que la estela negra se acercaba peligrosamente hacia ella.

Se preparaba para bloquear otra de esas fuertes embestidas del potro, sin embargo, se le ocurrió algo que la hacía sonreír maliciosa. Cuando ya estaba a centímetros de ella, la aludida lo esquivó a un lado para luego lanzarle un hechizo de su cuerno haciendo que apareciera una burbuja amarilla encerrando al potro que se chocó contra él, porque no se había detenido y rebotaba en la burbuja hasta que terminaba boca abajo.

—Te tengo. Ahora sí que no saldrás de esta. Ji, ji— daba una risita infantil y contenta de atraparlo, aunque… Comet se ponía en cuatro cascos y la veía con esa misma expresión, pero parecía que se enojaba mucho más que antes, a la par, su palpitación estaba descontrolada. El fuego negro aumentaba y empezaba a temblar la burbuja —Oye, tranquilo. Enojarte así, te hará daño— se ponía muy nerviosa. En eso, el potrillo empezaba a darle puñetazos a la burbuja con una velocidad abismal. Golpeaba por todos lados —Hey, no hagas eso— decía costándole mucho en retenerlo y más que empezaba a agrietarse la burbuja —Ay no. Eso sí que no— con su magia, volvía a poner la burbuja como nueva —No saldrás de esta. Esperaré a que te canses o algo por el estilo… Porque no creo que ese loco poder lo soportes tanto tiempo— agregaba algo agitada.

El potro se detenía de golpe mirándola fijamente.

—Tú no me asustas. Así que sé buen potrillo y pórtate bien— mencionaba con una sonrisa despreocupada… a la cual, se volvió preocupada ya que la burbuja temblaba hasta que el pequeño empezó a gritar… o mejor dicho, a rugir con una furia indescriptible que la yegua tuvo que taparse sus oídos, porque era insoportable —¡Ya, cállate! ¡Me lástimas mis oídos!— exclamaba adolorida, pero en eso, se daba cuenta que se agrietaba poco a poco la burbuja. Intentaba arreglarlo, sin embargo, le era imposible hasta que se rompió, a la par, una onda expansiva lanzaba a Lunar para que se estrellara contra la pared rocosa nuevamente —… Como me gusta pegarme contra la bendita pared— decía con sarcasmo para luego caer al suelo de cara para levantarse adolorida y alzaba su vista para mirar como Comet estaba estático en el mismo sin dejar de mirarla —Vaya poder escondido que trae un pequeño— añadía con algo de sorpresa.

El potro le temblaba su cuerpo y ese fuego se intensificaba mucho. Daba un rugido de furia y pensaba en embestirla nuevamente, sin embargo, un sorpresivo rayo mágico le daba por detrás, aunque parecía que no lo sentía, pero fue suficiente para detenerse y observaba alrededor para saber quién fue el responsable.

Aunque su fuego empezó a bajar la intensidad. Los ojos del potrillo empezaba a cerrarse y a la vez, su cuerpo bajaba solo hasta tocar el suelo con sus cascos para luego caer en el piso por un costado con los ojos cerrados y el fuego que desprendía, desapareció de golpe dejando ver nuevamente al potro adorable que no intimidaba a nadie.

— ¿Qué? ¿Qué pasó?— preguntaba la alidrake confundida ya que por un momento, el pequeño la quería matar, pero después se encontraba en el suelo durmiendo como un bebé. La yegua loca se acercaba lentamente a Comet —Oooookei. No era lo que esperaba, pero al menos se detuvo…— se miraba de nuevo su reloj dibujado de la muñeca —Oh, rayos. Se me hizo muy tarde. Tengo que tomarlo e irme de aquí, pero a la de ya— mencionaba yendo hacia el potrillo con la intención de tomarlo, sin embargo, salía otro rayo mágico que golpeaba el suelo frente de ella para detener su avance. La aludida pudo notar de qué color era ese rayo —Debe estar bromeando— agregaba fastidiada.

— ¡No des un paso más, asesina!— exclamaba una voz femenina que sonaba con fuerza como si fuera un eco y aterrizaba encima de Comet, nada menos que Celestia. Cubría al potrillo para protegerlo de cualquier cosa — ¡No dejaré que le toques un pelo de su crin!— era su voz real que sonó con fuerza y autoritaria. Sin que nadie lo notara, sus flancos estaban bien rojos por una extraña razón.

— ¿Tu otra vez? ¿Te tengo que volver a nalguearte en ese enorme trasero tuyo de nuevo?— preguntaba con fastidio.

—En esa vez, hiciste que bajara la guardia… porque me dejé llevar por mis emociones, pero esta vez, te haré pagar… No te perdonaré de haber usado a mi querido amigo como un escudo— respondía la princesa enojada estando en posición ofensiva con sus cuatro patas separadas. Con su cuerno brillando y seguía cubriendo a su sobrino.

—Ay, por favor ¿Tu que vas a hacer, inútil, buena para nada? No hagas que pierda mi tiempo contigo, nalgona— decía Lunar ya cansada de perder el tiempo, sin embargo, la alicornio disparó con rapidez un rayo mágico que le daba en todo el pecho para mandarla a volar un poco atrás.

—Rápido, Aurora. Llévate a los pequeños de aquí. Intentaré distraerla lo más que pueda— mencionaba Celestia mirando de reojo a la pegaso que aterrizó detrás de ella. La yegua blanca daba un salto hacia delante para luego empezar a galopar con su cuerno brillando y disparaba contra la alidrake mientras que Aurora tomaba a su hijo con sus dientes agarrándolo de su crin para ponerlo en su lomo e iba volando rápidamente hacia su hija para tomarla de igual manera, y la ponía en su lomo junto con Comet para salir volando hacia arriba. Quería llevarlos hacia arriba fuera de ese lugar. En eso, lo notaba la yegua loca como se llevaba a su "juguete".

—Oye ¡Regresa aquí con mi juguete!— exclamaba Lunar desviando un rayo mágico de la princesa para disparar un rayo amarillo de su cuerno hacia la pegaso, pero Celestia lo interceptó poniendo un escudo mágico alrededor de ella para que se deshiciera.

—Si los quieres, tendrás que pasar sobre mi frio cadáver— decía la alicornio desafiante teniendo ese cuerno suyo brillando con intensidad.

— ¿Ah sí? Okie. Usaré esos enormes flancos tuyos como mis cojines cuando te mueras— comentaba la lunática que salió disparada hacia la yegua blanca y golpeaba el escudo con su cuerno que rompió el escudo de golpe sorprendiéndola, y tenía que tele transportarse antes de que la golpeara para aparecer atrás de la alidrake volando con sus grandes alas para dispararle un potente rayo solar. Sin embargo, Lunar disparó un rayo mágico que chocó contra su rayo haciendo que hubiera una colisión de rayos mágicos.

Mientras ellas se peleaban, la madre de los potrillos aterrizaba frente al castillo abandonado donde estaban las dos potras amigas de su hijo y los ponía junto a ellas con delicadeza.

—Oh, mis hijos. Mis pobres bebés— hablaba Aurora preocupada acariciando la crin de ambos. Tocaba con una pezuña el pecho de su hija para aliviarse un poco de que aun siguiera viva. Solo se había quedado inconsciente por ese golpe. El cual, era irónico ya que más o menos así dejó fuera de combate a Rainbow y a Fluttershy hasta a su propia madre.

La pegaso ahora con preocupación, tocaba el pecho de su bebé y con una expresión de preocupada, y asustada, sentía como su corazoncito era débil. Además, que respiraba con algo de dificultad.

—Oh no. Tengo que llevarlo al hospital con urgencia… … pero no puedo dejar a Celestia pelear sola con esa monstruo. Si derrota a la tía de mis hijos, iría de nuevo por nosotros y eso es lo que no quiero. No quiero que venga a secuestrar a mi hijo de nuevo... Tengo que hacer algo…— se quedaba pensativa con su mirada baja —La otra vez que me la enfrenté, no fue muy bien. La golpeo con todas mis fuerzas y aún seguía viva sin importar cuan duro la golpee… ¿Cómo puedo vencer a una monstruo inmortal?...— hacía una mueca de disgusto al pensar en la única solución posible —No me gusta hacer esto, pero…— le daba la espalda a los potrillos y caminaba lentamente tirando sus lentes hacia atrás cayendo justamente frente a sus hijos. Además, que pisó con fuerza el suelo con su pezuña derecha que estaba rodeada de fuego rojo. Dejaba una marca de su casco en el suelo, pero al hacerlo, se formaba una clase de escudo de fuego rojo alrededor de los potros —… Debo hacerlo…— la yegua se paraba en la orilla del precipicio observando de reojo abajo donde peleaban la alicornio y alidrake —… …— suspiraba resignada —No quisiera hacerlo… Lo uso si es necesario y esto… es muy necesario— cerraba sus ojos y respiraba profundamente para calmarse —… Te dejo pasar a lo que me hiciste… Puedes humillarme, avergonzarme o lo que sea… … pero… te metiste con mis hijos… y eso…— abría sus ojos lentamente —No te lo perdonaré…— sus ojos estaban abiertos completamente dejando ver que sus ojos eran naranjas brillantes por completo.

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La princesa se encontraba en cascos en el suelo con la respiración agitada y con las alas caídas. Además, de unos nuevos moretones en su cuerpo. Sin embargo, aún mantenía esa mirada desafiante hacia la lunática. Lunar aterrizaba frente de ella con aburrimiento.

—Que aburrido. Tú que eres la princesa de Equestria, la gran gobernante del reino, solo eres una inútil y débil. Tus ataques son muy cutres. Demasiado hasta para mí. No eres nada para mí— decía la alidrake con seriedad.

—… … Puede ser que… no pueda contra ti… pero…— la princesa le lanzaba un rayo mágico como podía, pero la yegua loca lo deshacía con su garra —No dejaré que le hagas más daño a mi sobrino… No permitiré que te lo lleves…— agregaba sin dejar de estar en posición ofensiva. No iba a dejar que ella se saliera con la suya.

—Ok. Si quieres morir, te lo concederé con mucho gusto— decía con una sonrisa perversa e infantil. Brillaba con intensidad su cuerno —Pero haré mejor esto. Te hipnotizo por un ratito y te ordenaré que te suicides frente a todos tus súbditos diciendo lo inútil y nalgona que eres ¿no te parece bien? Ji, ji, ji. Además, no vería como mueres ya que no voy a perder mi tiempo contigo. Tengo cosas más importantes que hacer que ver a una inútil nalgona como tú. Ji, ji, ji— se reía con malicia. La yegua blanca se preparaba para bloquear el rayo ya que se encontraba muy cansada y más que de una forma extraña, estaba cansada desde que volvió en sí y también que Lunar le daba muchos problemas. La alidrake estaba a punto de disparar su rayo hipnótico, pero en eso, notó un brillo rojo que la encegueció por un momento — ¿Pero qué carajo?— se apagó su cuerno de golpe y entrecerró sus ojos para evitar ese brillo rojizo.

La princesa también tenía que apartar su vista para no quedarse ciega para luego las dos observar de donde venía ese brillo rojizo y lo que veían, las impactaba, más a Lunar que ponía una expresión de shock e incrédula.

—… No estés ¡inventando!— exclamó lo último con enojo y nerviosismo al ver la que bajaba lentamente del precipicio. Alguien que se encontraba furiosa de verdad.

Continuará.


Tendrán que aguantarse al siguiente capítulo XD Ya que lo que pasará después y lo que viene bajando, es mejor describirlo en el siguiente.

Ya falta poco para terminar este fic. Como dije o como me dije ya que no se si lo dije XD Que este fic sería corto y no tan largo, porque no tiene mucho que mostrar, en teoría.

Bueno, mostré un poco más de pelea de Celestia y Lunar, pero seamos sinceros, Celestia no podría contra Lunar, o sea si Aurora normal no pudo, ella menos :v

Eso es todo.

Nos leemos.